Henry Lee Lucas

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Henry Lee Lucas
  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: Canibalismo - Necrofilia
  • Número de víctimas: 11 - 600
  • Periodo de actividad: 1960 - 1983
  • Fecha de detención: 15 de junio de 1983
  • Fecha de nacimiento: 23 de agosto de 1936
  • Perfil de las víctimas: Hombres y mujeres
  • Método de matar: Varios
  • Localización: Varios lugares, Estados Unidos (Michigan), Estados Unidos (Texas)
  • Estado: Condenado a pena de muerte. Muere en prisión el 11 de marzo de 2001
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Henry Lee Lucas

Wikipedia

Henry Lee Lucas (Virginia, 23 de agosto de 1936 – Texas, 13 de marzo de 2001), asesino en serie estadounidense. Nacido en el seno de una familia desestructurada, Henry era el mayor de siete hermanos. Su madre, Viola Lucas, ejercía la prostitución y su padre, Anderson Lucas, era alcohólico y minusválido.

Infancia y matricidio

Henry Lee Lucas era el prototipo de psicópata sádico con un historial realmente sangriento, ya que desde su niñez creció un entorno familiar totalmente desestructurado, lleno de abusos, crueldad y humillación. Su padre se suicidó después de un sin fin de humillaciones por parte de su esposa, que a la postre sería una de las primeras víctimas de Henry.

Siendo un niño no deseado era golpeado frecuentemente por su madre, y sometido a maltrato psicológico: continuamente le vestía como a una niña forzándole a ver como ejercía su trabajo de prostituta. La madre también golpeaba al padre, alcohólico, a quien faltaban las piernas, utilizando un carrito para desplazarse.

Desnutrido, y sin educación, nunca desarrolló una habilidad que pudiera dar algún significado o valor a su vida. Sus primeras experiencias sexuales, aproximadamente a los 13 años, fueron con animales: violaba ovejas y perros, y desde el primer momento relacionó el sexo con la muerte (al eyacular rajaba el cuello al animal).

En 1950 murió su padre en extrañas circunstancias. Tras una discusión con Viola abandonó la casa, y al día siguiente fue encontrado congelado en el bosque. Tras su muerte Henry abandonó definitivamente su casa e inició una prolífica carrera delictiva con pequeños robos, ingresando pronto en reformatorios y finalmente en la cárcel, dónde probó el sexo con humanos por primera vez. Salió en libertad por poco tiempo en 1959 y vuelve a su casa donde, tras una fuerte discusión con su madre, terminó seccionándole el cuello con una navaja. A continuación hizo realidad una fantasía que tuvo desde siempre; acabó realizando el acto sexual con el cadáver de su propia madre.

Actividad criminal

Fue sentenciado a ir a prisión, y posteriormente a 5 años en un hospital psiquiátrico, donde fue descrito como un psicópata suicida, sádico, y con desviaciones sexuales. Sin estar rehabilitado fue puesto en libertad en 1970y se fue a vivir con su hermana Opal y con el marido de ésta, que ya le creían rehabilitado, hasta que poco tiempo después mató a su perro.

La siguiente reincorporación al mundo real fue diferente. Henry tenía ganas de formar una familia, una esposa que cuidase de él y unas preciosas hijas que le mostrasen su afecto, a poder ser de la forma más explícita. Cómo no podía esperar a crearla y engendrar las hijas, fue directamente a por una familia ya formada y en 1977 se casó con la amiga de una hermana y madre de dos hijas (Cindy de 8 años y Kathy de 9).

El panorama era perfecto; mientras su mujer salía a trabajar Henry se quedaba en casa todo el día “cuidando” de las niñas. Su idea era fornicar con ellas todo el día, pero la menor tenía mal carácter y se tuvo que conformar en abusar sólo de la mayor, aunque obligaba a Cindy a mirar cada vez que abusaba de su hermana. Aprovechó al máximo esta situación, pero acabó aburriéndose de la rutina sexual, por lo que finalmente se fue sin dar ninguna explicación.

Empezó a vagar con su coche por América y en Miami encontró al que iba a ser su inseparable amigo y amante, Ottis, quien no tenía nada que envidiar a Henry. Era pirómano, homosexual, aspirante a transexual, caníbal, asesino y ligeramente retrasado.

La sociedad Henry-Ottis Toole

Ottis tenía un pasado bastante siniestro. Comenzó vistiéndose de niña a los 7 años, a los 11 tuvo una larga relación sexual con su hermana Drusilla, que duró hasta que ésta ingresó en un reformatorio. Luego mantuvo relaciones con un vecino homosexual, combinando sus aficiones homosexuales con las de pirómano. Incendiaba una casa y, cuándo esta ardía, Ottis se masturbaba contemplando el espectáculo. A los 13 ofrecía felaciones gratis a los borrachos de su barrio. Cometió varios robos y acabó en el reformatorio. Entró y salió varias veces más de la cárcel por diversos motivos. A pesar de ello Ottis tenía responsabilidades, por el día cumplía religiosamente con su jornada laboral, mientras que por la noche se dedicaba a sus aficiones pirómanas o a sus deseos homosexuales.

Henry y Ottis formaron una pareja perfecta. Henry no era demasiado fuerte pero sí muy inteligente, y Ottis era capaz de tumbar de un puñetazo a cualquiera, y al no ser demasiado inteligente vio en Henry a una especie de iluminado.

La autopista I-35, que cruzaba todo el país, se convirtió en su particular coto de caza privado. Viajaban en destartalados coches, y para ahorrar gastos solían vivir y dormir en el coche. Cómo nunca se lavaban ni se cambiaban de ropa el coche les iba bien para ir tirando. A pesar de su mal aspecto y su mal olor eran simpáticos y sabían congeniar con las personas, y cuando se ganaban la confianza de alguien, le mostraban el otro lado de su oscura personalidad matándole, abusando sexualmente de él y descuartizándole. Nunca mataban a dos personas en el mismo sitio, y después de sus matanzas solían descuartizar los cadáveres y repartir los miembros por todo el país, lo que hizo muy difícil a la policía la reconstrucción de los casos.

La especial habilidad de Henry para matar y no ser descubierto les permitió cometer sus atrocidades por toda América durante varios años. Lo que a Henry le gustaba era asesinar a mujeres de ojos grandes y buenos senos. Primero fornicaba con ellas, se quedaba insatisfecho, las acuchillaba o retorcía el cuello y luego las volvía a penetrar, pues disfrutaba mucho más fornicando con un cadáver que con un ser vivo.

Por su parte Ottis prefería violar hombres, obtener placer sexual y luego matarles a tiros. No le gustaban los cuchillos, y disfrutaba con la sensación de “cowboy” que recorría su cuerpo después de matar a alguien a bocajarro.

Otras veces, en señal de amistad Henry ayudaba a Ottis en sus actividades pirómanas. La ocasión en la que más disfrutaron fue cuando quemaron una casa con un anciano dentro. Contemplaron desde la calle como el anciano pedía ayuda por la ventana y moría abrasado, y Ottis culminó la experiencia masturbándose allí mismo.

Las semanas en que Ottis regresaba a su casa a trabajar, Henry seguía en solitario, dedicándose exclusivamente a las mujeres. En una ocasión, en 1978, conoció a una chica en el párking de un edificio, y le invitó a subir a su casa. Con la única ayuda de su “encanto” personal Henry la convenció de tener relaciones sexuales, y ella aceptó pensando que Henry era un tipo normal, pero cuando Henry comprobó, como de costumbre, que no podía llegar a la eyaculación, la acuchilló, volvió a penetrarla y tras el clímax le clavó una navaja por el ano.

A principios de los años 1980 entró en escena la sobrina de Ottis, Becky Powell. Tenía 15 años, pero se comportaba como si tuviese 10. Ottis la invitó a acompañarles en sus viajes y Becky aceptó encantada. Con ella innovaron en sus técnicas, el nuevo procedimiento consistía en enviar a Becky a llamar a las puertas de las casas, esperar a que abriesen y entonces entrar todos en manada. Becky se lo tomaba como un juego y pronto les cogió mucho cariño, especialmente a Henry, quien la convirtió en su novia oficial. Esa relación trajo problemas en la amistad entre Henry y Ottis, ya que Henry decidió tomarse en serio su nueva relación.

Al poco tiempo la pareja empezó a trabajar cuidando a una anciana, Kate Rich, con quien estuvieron varios meses hasta que Henry decidió reemprender el camino de nuevo, acabando en una granja de predicadores denominada House of Prayer. Vivieron allí hasta que Becky sintió nostalgia de su hogar, y pidió a Henry que la dejase ir a Florida a ver a su familia. La idea no gustó a Henry, que sabía que si Becky iba con su familia ésta le apartaría de él, pero finalmente acabó cediendo. Iniciaron el viaje en auto-stop hasta que tuvieron una discusión en medio de la autopista. Henry zanjó el asunto clavándole un cuchillo en el corazón, y seguidamente fornicó con el cadáver en el que, según comentaría posteriormente, fue el mejor polvo con Becky. Acababa de cometer el mayor error de su vida. No contento con ello fue a ver a Kate Rich diciéndole que Becky quería verla, y en el camino hacia la granja Henry acuchilló a la anciana sin ningún motivo.

Arresto y confesiones

El arresto sólo era cuestión de tiempo, ya que no era difícil relacionar lo acontecido. La policía no tardó en dar con él, y tras un par de interrogatorios descubrieron que tenían ante sí probablemente al asesino en serie más sanguinario de la historia de Estados Unidos. Henry estaba cansado, ya no tenía ganas de seguir asesinando. Había llegado el momento de recrearse recordando los buenos tiempos.

Confesó los asesinatos de Becky y Kate Rich, y docenas de asesinatos más de los que ni siquiera era sospechoso. Ottis también fue arrestado por pirómano, y confesó haber acompañado a Henry en muchas de sus matanzas. Ottis fue condenado a cadena perpetua y Henry espera su turno para ser ejecutado. La sentencia estaba fijada para 1988, pero fue aplazada a última hora.

¿Secta Satánica?

Además de la crueldad de sus crímenes, los dos personajes confiesan un hecho muy inquietante: Ottis asegura tener relación con una secta satánica, para la cual los dos asesinos secuestrarían niños, con los cuales se llevarían a cabo sacrificios rituales, pornografía dura e incluso películas snuff, en las cuales se tortura a la víctima y se la mata lentamente mientras una cámara graba las escenas en un plano fijo.

Según unas declaraciones de Toole:

Hubo una época en que ganábamos dinero vendiendo niños a México, que empleaban para películas porno… otros los vendían directamente a gente rica… teníamos una especie de altar y les rajábamos la garganta, bebíamos la sangre y a veces cocíamos los cadáveres… a veces los nuevos miembros cortaban los cuerpos antes de follárselos… y después follaban a los animales y los mataban… y después había una gran fiesta durante la cual comíamos a alguien y a los animales…

Este asunto presenta gran cantidad de dudas, pues la policía nunca pudo probar la existencia de este grupo de satanistas como estructura organizada.

Final

El 13 de marzo de 2001, Henry muere en su celda tras un paro cardíaco. Se cree que cometió 360 asesinatos aunque en algunos interrogatorios confiesa haber matado a unas 902 personas.

Referencias

  • Henry, Retrato De Un Asesino (Henry: Portrait Of A Serial Killer). Ficha Técnica: Director: John McNaughton / Productores: Lisa Dedmond, Steven A. Jones, John McNaughton para Filmcat / Fourth World Media / MPI / Maljack / Guión: Richard Fire y John McNaughton / Fotografía: Charlie Lieberman / Música: Mic Fabus, Ken Hale, Steven A. Jones, John McNaughton / Montaje: Elena Maganini / Dirección artística: Rick Paul / Intérpretes: Michael Rooker (Henry), Tom Towles (Otis), Tracy Arnold (Becky), Bruce Quist, Erzsebet Sziky, David Katz, Ray Atherton, Eric Young… / Nacionalidad y año: USA 1986 / Duración y datos técnicos: 83 min. color.
  • NORRIS, Joel: Henry Lee Lucas: retrato de un asesino en serie; traducción de Rafael González Caballero. Madrid: Valdemar, 1995. Colección Crímenes reales.

Henry Lee Lucas

Pilar Abeijón

El viernes 26 de junio de 1998, el gobernador de Texas, George Bush (hijo del ex presidente de los Estados Unidos), conmutaba la pena de muerte a Henry Lee Lucas, uno de los psicópatas más sádicos entre los asesinos en serie.

El gobernador, que en muy pocas ocasiones ha mostrado este tipo de clemencia, admitió la recomendación de la Junta de Revisión y Perdón de Texas, quién aconsejaba no ejecutar al asesino por haber encontrado lagunas sobre su completa culpabilidad. (La prensa, la policía local de Texas y algunos políticos los habían acusado de haber cargado a la cuenta de Henry muchos crímenes sin resolver).

A pesar de dicho indulto, Henry tendrá que cumplir los doscientos diez años de cárcel que tiene pendientes, así como seis cadenas perpetuas por los nueve crímenes que sí se le han reconocido. El mismo Bush declaraba a la prensa: “Mientras Lee Lucas es culpable de cometer una larga relación de horribles crímenes, existen serias dudas, sin embargo, acerca de su culpabilidad en alguno de los casos”.

Henry nace en Virginia el 23 de agosto de 1936, y como la gran mayoría de los asesinos en serie, sufre una atormentada infancia por los malos tratos de una madre prostituta y un padre alcohólico.

Sufre un total abandono, ninguna atención, desnutrición, además de malos tratos psicológicos, A veces es obligado a presenciar las actividades sexuales de su madre con distintos hombres, y ésta lo suele vestir como una niña. Desde muy joven tiene que aprender a valerse por sí solo. Las vejaciones a las que se ve sometido siendo tan joven, lo acaban transformando en un adolescente frío y visceral… en esa época empezará a maltratar animales y a experimentar relaciones zoofílicas, además de acosar sexualmente a su hermanastro adolescente.

Muy pronto entra en el mundo de la delincuencia, secuestrando y matando a una chica cuando sólo contaba con 15 años.

Lo internan en varios correccionales de menores, pero siempre saliendo al poco tiempo.

Finalmente en 1960, en el transcurso de una violenta disputa con su madre Henry pierde un ojo accidentalmente, y preso de un ataque de ira le propina diversas puñaladas que acaban con su vida. Es condenado a la cárcel y posteriormente trasladado a un hospital psiquiátrico, en dónde se le diagnostica una psicopatía con desviaciones sexuales y sadismo.

Diez años después es de nuevo detenido por la tentativa de secuestro de dos adolescentes, pero su verdadera etapa como peligroso criminal comienza cuando, una vez en la calle, conoce a otro célebre asesino en serie, Ottis Toole.

En 1979, Toole se lo lleva a su casa y lo convierte en su amante. Percatándose de sus problemas económicos, le propone que se quede a vivir con él, y ambos descubren su inclinación común: el asesinato.

Con unos pocos dólares sacados en pequeños trabajos, se compran un coche de segunda mano, y sin preparar sus crímenes lo más mínimo, se dedican a recorrer la autopista I-35 a la búsqueda de autoestopistas o automovilistas con el coche averiado. Conducen a las víctimas (bien hombres, mujeres o niños, les da igual) a un camino apartado, la matan, la violan para posteriormente mutilarla y descuartizarla.

Toole siente inclinación por el canibalismo, y recoge algunas partes de los cuerpos descuartizados, como los brazos o piernas para asar en su barbacoa.

El asesino en serie, considera su crimen como una especie de ritual.

El caso de Henry, es muy típico en el de este tipo de personajes, tiene pánico al sexo y solamente puede hacer el amor con las víctimas desmayadas o muertas. Él las ejecutaba para gozar en diferentes partes de los cuerpos que había descuartizado. Consideraba a las víctimas como objetos destinados a despertar su deseo…

En los relatos de sus crímenes, si las declaraciones de ambos son ciertas, se constata que Henry mata casi siempre a mujeres, estrangulándolas o apuñalándolas, y Toole se encarga de matar a los hombres, generalmente con un arma de fuego, especialmente las de calibre 22. Los dos mutilan casi siempre los cadáveres, Lucas las muerde o las despedaza con un cuchillo, les corta las partes genitales e intenta decapitarlas… llegando a conducir en algunas ocasiones con una cabeza ensangrentada en el asiento trasero del automóvil.

Toole prefiere despedazar los cadáveres masculinos, especialmente las costillas, brazos, nalgas y piernas para cocer los trozos y comerlos. Henry no come la carne humana que cocina su compañero, por que según él: “No me gustaba el sabor de la salsa picante con la que preparaba la carne…”

Ambos violan a sus víctimas, Henry a las mujeres y Ottis a los hombres.

El 1 de noviembre de 1979 se descubre el cuerpo sin vida de una joven (todavía hoy sin identificar), cuyo único distintivo eran unos calcetines de color naranja. El cuerpo se encontró debajo de un puente en la autopista I-35.

Un sheriff texano encargado de investigar “el crimen de los calcetines naranjas”, descubre en la prensa regional varios otros muy similares cuyas víctimas, de diferentes edades y sexo fueron violadas, estranguladas, apuñaladas o con el cráneo destrozado a golpes… y también halladas cerca de la misma autopista. Alarmado, convoca una conferencia el 28 de octubre de 1980 a la que acuden varios policías de diversas jurisdicciones, e intercambian los informes y todos los datos acumulados para mantenerse al tanto y colaborar en los casos, que sospechan que están relacionados.

El 11 de junio de 1983, Henry es detenido por posesión ilegal de armas, y confiesa ser el autor de los crímenes. Es sometido al detector de mentiras, y los resultados confirman las declaraciones, sin embargo los policías siguen sin pruebas para poder inculparlo. Después de confesar varios centenares de crímenes a la policía, cambia su estrategia retractándose y asegura que sus confesiones son un embuste, que sólo ha asesinado a su madre.

Es un gran manipulador, pues sabe que así los crímenes no aclarados serán cerrados. Tras numerosos interrogatorios, se retracta e inculpa en sucesivas ocasiones mintiendo descaradamente, y como el polígrafo no es considerado como una prueba ante el juez, la policía se ve obligada a dejarle en libertad por falta de evidencias materiales. De todos modos creen que es responsable de ciento cincuenta y siete asesinatos, de los cuales ciento ocho los cometió en compañía de Ottis.

Además de la crueldad de sus crímenes, los dos personajes confiesan otro hecho muy inquietante: Ottis asegura tener relación con una secta satánica, para la cual los dos asesinos secuestrarían niños, con los cuales se llevarían a cabo sacrificios rituales, pornografía dura e incluso películas snuff, en las cuales se tortura a la víctima y se la mata lentamente mientras una cámara graba las escenas en un plano fijo.

Según unas declaraciones de Toole: ” Hubo una época en que ganábamos dinero vendiendo niños a México, que empleaban para películas porno… otros los vendían directamente a gente rica… teníamos una especie de altar y les rajábamos la garganta, bebíamos la sangre y a veces cocíamos los cadáveres… a veces los nuevos miembros cortaban los cuerpos antes de follárselos… y después follaban a los animales y los mataban… y después había una gran fiesta durante la cual comíamos a alguien y a los animales…”

Esta cuestión presenta gran cantidad de dudas, pues la policía nunca pudo probar la existencia de este grupo de satanistas como estructura organizada. En diciembre de 1990, Henry es condenado a la pena de muerte por cuatro asesinatos en Florida y otros veinte en las jurisdicciones vecinas. Se le fija por primera vez una fecha para la ejecución el 3 de diciembre de 1990, pero la Corte de Apelaciones Penales opta por aplazar la orden cinco días antes.

En la actualidad, aunque se ha salvado de la silla eléctrica, está acusado oficialmente de nueve crímenes, lo que le costarán unos doscientos diez años de cárcel y seis cadenas perpetuas…


Henry Lee Lucas

Última actualización: 16 de marzo de 2015

Si hay un psychokiller famoso gracias al cine, ése es Henry Lee Lucas. Protagonista de dos películas, un famoso documental y, al menos, un libro, Henry se ha convertido en uno de los paradigmas del asesino en serie.

Ahora bien, no deja de ser significativo que ninguna de las películas haga referencia a un hecho al que el doctor Joel Norris, autor de la monografía sobre Lucas, dedica al menos un capítulo de su libro. Un hecho que los periodistas Partidarios de la conspiración satánica no dejan de utilizar en apoyo de sus teorías, aunque haya también quien, teniendo en cuenta la dudosa fuente original del mismo (que no es otra que el propio Henry Lee Lucas) prefieren obviarlo. La cuestión en sí es que, según afirman Lucas y su antiguo novio y compañero de tropelías, Ottis Toole, los crímenes que cometieron entre 1979 y 1982 fueron todos trabajos realizados para una misteriosa secta denominada La Mano de la Muerte.

Tanto Lucas como Toole son lo más parecido a auténtica white trash americana que puede encontrarse en la historia del psychokiller moderno. Los dos tenían ya una buena carrera criminal a sus espaldas antes de conocerse. Toole es un homosexual afeminado y retrasado mental que a los veinticinco años ha acumulado ya más de diez condenas por prostitución, robo, vagancia, posesión ilegal de armas de fuego, etc. Drogadicto, alcohólico, se casa y su mujer le abandona, cansada de asistir a un desfile de hombres por su cama. Durante un tiempo se inyecta hormonas y hace la calle travestido. Hacia 1974 se dedica a dar vueltas por las carreteras con una vieja camioneta y a asesinar y violar a hombres y mujeres de forma irracional e impune.

Por su parte, Henry Lee Lucas, tuerto, bisexual y sádico, ya había asesinado a su madre en 1960. Tras pasar diez años en la cárcel, sale en libertad y se convierte en un vagabundo que afirmará, después de su detención, haber asesinado a más de trescientas personas. En febrero de 1979 ambos hombres se encuentran, se convierten en amantes y, naturalmente, en socios. Ambos recorren las carreteras del país asesinando a mansalva, y Henry afirmará después que también cometen actos de necrofilia y canibalismo.

De hecho, dirá que poco después de esa fecha Ottis Toole le llevará hasta Miami para conocer a un tal Don Meteric, uno de los líderes de la secta satánica La Mano de la Muerte. Desde ese momento Lucas y Toole cometen prácticamente todos sus asesinatos al servicio de esta sociedad secreta que realiza snuff movies, practica la brujería, la antropófaga, el tráfico de niños, vende armas y drogas… Es decir, toda la panoplia habitual en estos casos.

Al cabo de un tiempo, Lucas abandona a Ottis Toole y parte con la sobrina de éste, Becky Powell, a Ringgold, Texas, para trabajar en la casa de Kate Rich. No tardará en asesinar a ambas, siendo detenido menos de un año más tarde en la propia Texas, en el mismo condado de Montague, de donde se ha negado a huir aunque sabe que las autoridades sospechan de sus últimos crímenes. Inmediatamente confiesa una cantidad ingente de homicidios, la mayoría de los cuales dice haber cometido en asociación con Toole. Éste, que ha sido detenido en Jacksonville el 6 de junio de 1983, acaba firmando también una confesión completa.

En un careo entre ambos queda fuera de toda duda que han sido cómplices y amantes y que al menos han cometido varios asesinatos juntos. Toole confesará haber asesinado al niño Adám Walsh, cuya desaparición en Florida y posterior hallazgo de sus restos (sólo se encontró su cabeza) provocaron una de las mayores conmociones de la opinión pública americana en los años ochenta.

Está claro que tanto Henry Lee Lucas como Ottis Toole han cometido un buen número de asesinatos, pero también está claro que ni mucho menos todos los que afirma Lucas.

Con serios daños cerebrales y una naturaleza fantasioso y esquizofrénica, Lucas es un genuino mentiroso compulsivo, que dice principalmente lo que quiere oír quien le escucha en cada momento.

Tal y como lo define el mismo doctor Joel Norris, que incluye en su libro sobre el asesino un capítulo entero dedicado a La Mano de la Muerte: «Una de las características del comportamiento de los asesinos en serie es la distorsión de la realidad como método de supervivencia. Lucas responde a este perfil. También manipula a los que están a su alrededor a través de su sumisión. Lucas devuelve a todos ellos sus propios pensamientos, sus propias palabras, y les hace creer lo que quieren creer, lo que aparentemente quieren creer. Incluso llega al extremo de creer lo que dice cuando lo está diciendo. Todos sus interrogadores salen satisfechos. Y cuando hay contradicciones en sus historias o parece que sabe cosas imposibles, él hace referencia a un sexto sentido, a comunicaciones divinas y a la posibilidad de conocer cosas que otros no pueden conocer.»

Es decir, Lucas, como la mayoría de los psychokillers, es también un mentiroso patológico. Hasta el punto que pasa de confesar trescientos asesinatos a afirmar que él sólo ha matado a su mamá. Tan obvio es su comportamiento esquizofrénico que, después de varios años en el callejón de la muerte de la prisión de Huntsville, en Texas, le ha sido finalmente conmutada la pena capital, teniendo en cuenta su estado mental y el hecho de que es imposible saber exactamente de cuántos asesinatos es realmente culpable. Así, ahora, Henry comparte la misma suerte de Ottis Toole, a quien le fue conmutada también la pena de muerte en noviembre de 1985 por el Tribunal Supremo de Florida, por los mismos motivos.

Pero, aparte de que se trate de enfermos mentales con tendencias a la imaginación exacerbada y el engaño sistemático de quienes, especialmente, quieren dejarse engañar, lo cierto es que cualquier persona con dos dedos de frente dudaría de las siniestras historias sobre La Mano de la Muerte que cuentan ambos personajes.

Por un lado, se acusan mutuamente de haber introducido el uno al otro en la dichosa secta. Por otro, Toole afirma en un momento del libro de Norris que asesinando para La Mano de la Muerte se gana mucho dinero… ¿por qué entonces ambos viven todo el tiempo como dos pordioseros, vagabundeando en coches y furgonetas viejos y robados, teniendo que asaltar tienduchas y pequeños bancos locales para seguir viviendo?

Siguiendo la lógica mítica (o sea, la mitología) de las sectas y las conspiraciones, también ambos afirman que quien se sale de La Mano de la Muerte es inevitablemente asesinado por sus antiguos compañeros, y además de forma no muy agradable. Sin embargo, Lucas abandona a Toole llevándose a su sobrina, Becky, y sigue viviendo tranquilamente (y matando) hasta su detención. Tampoco Toole, quien, según Lucas, le inició en la secta, ha sufrido ninguna represalia.

De hecho, el propio Lucas ha escrito un libro sobre la demoníaca secta y su posterior conversión al cristianismo en la cárcel, gracias a la hermana Clemmie. El libro se ha publicado en Estados Unidos y su título es, directamente, La Mano de la Muerte… Y no sólo nadie ha matado a Lucas sino que, paradójicamente, ahora le ha sido conmutada la pena de muerte.


Henry Lee Lucas & Ottis Toole

Última actualización: 16 de marzo de 2015

“El equipo rey del infierno: el rey del sadismo y el generalísimo del dolor. Los números hablan por sí solos. De niño, Henry era el póster perfecto de la foto del posible asesino en serie. Su padre el llamado “sin piernas” por la suerte que tuvo al enfrentarse a un tren cargado, al final se mató debido a los malos tratos recibidos por su esposa Cuando se rebanó un ojo jugando con un cuchillo con su hermano, su madre. Borracha y prostituta le dejó herido durante días sin atenderle hasta que se desmayó y tuvo que ser atendido por un médico.

En otra ocasión su madre le estranguló tan fuerte con un trozo de lana que cayó en un estado de semi-incosciencia durante 3 días antes de que el amigo de Viola decidiera llevarle a hospital local. Otra vez, cruelmente decidió enviar a Hank al colegio con un vestido y con el pelo rizado abusiva esposa y con un cuchillo con su hermano,

Años después, durante una loca borrachera, Henry clavó un cuchillo a su madre y violó su cadáver. Más tarde, al igual que en muchas otras ocasiones, se retractó de su acto de incestuosa necrofilia. Le llevó 40 años el matricidio, pero estaba fuera en menos de 10. Libre de nuevo, emprendió su estelar carrera de nuevo como el más notorio asesino al azar de la nación.

En 1976,después de un suertudo encontronazo en Jacksonville en un albergue, se unió a un travestí, a ratos, y retrasado mental llamado Ottis Toole y cometieron numerosas escapadas homicidas. Ottis habías probado la carne humana y se comió a muchas de sus víctimas para cenar. Henry, sin embargo, no era caníbal por que, según dijo, no le gustaba el sabor de la salsa barbacoa de Ottis, era más sádico y necrófilo, le gustaba más realizar sexo con cuerpos mutilados y animales vivos o muertos, es igual.

A la consumada pareja asesina le gustaba coger a autoestopistas para satisfacer su ansia de sangre. A veces, cuando no querían llegar al incordio de la muerte y a despachar a la víctima, se separaban del autoestopista ocasional y continuaban con su alegre paseo. Estos amantes tórtolos letales se separaron después de que el sobrino de Ottis, Becky Powwell, se fuera a la choza de Henry con 7 años. La desafortunada joven fue encontrada con 15 años desmembrada, rellenando almohadas y desparramada en un campo.

Después de su arresto, Lucas recorrió el país como estrella del asesinato recogiendo pruebas de sus manualidades para el departamento local de policía. En 1985, un periodista del Dallas Times-Herald, Hugh Aynesworth, afirmó que su reinado del terror era una trampa y de que listillos detectives alimentaban a los posibles asesinos con multitud de detalles de sus crímenes. Henry y Ottis confesaron más de 600 asesinatos en 26 estados. Henry afirmó haber llevado el veneno a Guayana como un favor a su buen amigo, Jim Jones.

Todavía muchos investigadores creen que Lucas, el antisocial de 5º grado, era responsable de únicamente un par de asesinatos y de que los asesinos realmente eran los oficiales que le alimentaron con un montón de información sobre casos sin resolver y le coaccionaron para que confesara. El experto en asesinos en serie, Robert Resler cree que Henry puede ser responsable de únicamente 5 muertes. La verdad está probablemente en el centro.

Muchos investigadores se sorprendieron cuando una de las supuestas víctimas de Henry, una profesora de escuela de Virginia, fue encontrada vivita y coleando con vida cuando presumía de que la había matado. Unico para mantener su más indignante alardeo, afirmó haber cometido asesinatos en España y Japón a pesar de que no existen pruebas de que dejara Estados Unidos en ninguna ocasión.

Algunos de los crímenes, según dijo, fueron cometidos estando bajo las órdenes de un culto satánico, la “mano de la muerte”. Después de confesar 300 ataques, Hank se retractó de todos ellos para confesar de nuevo. En su espera en el corredor de la muerte en Texas, Hank todavía mencionó pruebas que le unían a numerosos asesinatos en 18 estados.

Entretanto de nuevo en Florida, Ottis fue diagnosticado como esquizofrénico paranoide y su condena a muerte fue conmutada por 6 cadenas perpetuas. En prisión Ottis confesó y más tarde se retractó de haber matado al niño de 6 años Adam Walsh, quien en 1981 desapareció a la salida de una galería en Hollywood, Florida, se organizó una caza al criminal por todo lo ancho de la nación y lanzó la carrera en TV de su padre, John Walsh como creador y presentador de la serie de televisión de la Fox “Los más buscados de América”.

El 15 de Septiembre de 1996, Ottis murió en el hospital de la prisión de un ataque de hígado. Walsh, que repetidamente criticó el manejo de la policía en el caso de su hijo, criticó a los investigadores el no haber entrevistado a Toole en su lecho de muerte o haberle sacado otra confesión. Hablando desde la prisión después de la muerte de Ottis, Lucas dijo que había matado a Adam y más tarde le enseñó los restos mortales del chico en una tumba superficial. “Me sentí enfermo por ello, le dije, vamosnos al infierno fuera de aquí”.

El 31 de Marzo de 1998, el juez del distrito del Estado de Texas, John Carter fijó el 30 de Junio para la ejecución de Henry Lee. A pesar de sus muchas confesiones, fue sentenciado a muerte por el asesinato en 1979 de una autoestopista conocida como “medias naranjas” por el hecho únicamente de la ropa que llevaba puesta.

En una de sus muchas detracciones Lucas afirmó que estaba trabajando como techador en Florida cuando la autoestopista fue asesinada. Hasta ahora no le han fijado fecha de ejecución. Tiene garantizado un aplazamiento desde Septiembre de 1995 hasta que investiguen sus contradictorias confesiones. El aplazamiento fue revocado hace un año.

El 27 de Junio de 1998, el Gobernador W. Bush perdonó la vida de Henry por las abrumadoras pruebas de que Henry no estaba en Texas cuando “medias naranjas” fue asesinada. A pesar de que Lucas confesó haberla matado, los archivos de su trabajo y un cheque que cobró indicaban que estaba en Florida en el momento del asesinato. Bush envió la conmutación con la recomendación de que el tribunal de libertad condicional lo estudiara. “sólo puedo darles las gracias por creer la verdad y tener suficientes agallas de asumir lo que es correcto”, dijo Lucas desde el corredor de la muerte.

“Henry Lee Lucas es incuestionablemente culpable de otros despreciables crímenes por lo que ha sido condenado a pasar el resto de su vida en prisión” dijo Bush, en Brownsvilla en una conferencia de los gobernadores de los estados lindantes con México. “Sin embargo, creo que existen suficientes dudas sobre este crimen en particular por lo que el estado de Texas no le impondrá la pena última ejecutándole”.


Henry Lee Lucas está considerado el peor asesino múltiple de los EE.UU

Negro1973.blogspot.com.es

– En septiembre de 1982, desaparece una anciana de 80 años llamada Kate Rich en el condado de Ringgold Al poco tiempo el shérif del condado detiene a Henry Lee Lucas como sospechoso, un hombre que estuvo trabajando para la anciana y conviviendo con ella junto a su mujer Becky Powell, también desaparecida.

– A los pocos días de su arresto Henry confiesa haber matado a más de 300 personas, entre ellas Kate Rich y su mujer Becky Powell.

– “Me he cargado a 360 personas, he recorrido 36 estados y 3 países. Mis víctimas nunca supieron lo que les iba a pasar”.

– “He estado en tiroteos, apuñalamientos, estrangulaciones, palizas y he participado en auténticas crucifixiones humanas”.

– Lucas confesó haber apuñalado a la señora Rich mientras la llevaba a la iglesia. Después violó el cadáver y lo escondió en una tubería cercana a la carretera. Días después recuperó el cuerpo y lo quemó en una estufa, arrojando los huesos restantes a un montón de basura.

– El 17 de Julio es condenado por dicho crimen…

– Henry Lee Lucas nació en Virginia en 1937. Hijo de una prostituta que le dio una infancia espantosa, obligándole a presenciar su trabajo sin que pudiera salir de la habitación. Víctima de malos tratos, como consecuencia de un accidente tuvieron que extraerle el ojo izquierdo, y una paliza le produjo una lesión cerebral.

– Declaró haber matado a su primera víctima a los 14 años, estrangulándola en un intento de violación.

– En 1960 es condenado a 40 años por apuñalar a su madre. Sale en 1970 pero es condenado de nuevo por violación. En 1975 vuelve a salir en libertad. Antes de salir Lucas lo avisó:

– “Antes de salir de la cárcel les dije que iba a cometer crímenes…les dije el tipo de crímenes que iba a cometer y no quisieron creerme. Me dijeron que iba a salir si me gustaba como si no. Y el día que salí de la cárcel fue el día que empecé a matar”.

– Una vez en libertad conoce a Ottis Toole, un pirómano homosexual de quien se hace amante y con quien comienza una orgía de asesinatos.

– Lucas conoce a la sobrina de Ottis, Becky Powell, cuando ésta tiene sólo 11 años. Vive en Jacksonville (FLorida). Cuando cumple 15 años se hacen amantes y, tras el suicidio de su madre, se une a Henry y Ottis

– En su huida pasan varios meses recorriendo los EE.UU.

– “Evitaba no matar delante de ellos, a veces se giraban para ver lo que hacía, los pillaba y regañaba por ello”.

– Ottis les dejó, Henry y Becky se trasladan a la casa de la anciana Rich, donde vivirían mientras Henry trabajaba para ella. Un día la anciana les sorprende haciendo el amor y despide a Lucas; se van a vivir a una comuna religiosa al otro extremo de la ciudad.

– Al poco tiempo Becky le pide a Henry que la lleve a Florida para visitar a su familia. Salieron haciendo auto-stop y pararon para dormir en un campo al noroeste de Texas; allí se pelearon.

– “Me quité la ropa y me tumbé en el suelo, después Becky se quitó toda la ropa menos los pantys y el sujetador… y empezó a gritarme y me golpeó en un lado de la cabeza y ella estuvo….y entonces cogí un cuchillo y la apuñalé.”

– El crimen de Becky era uno de los pocos, si no el único, que lamentaba.

– ” Recuerdo haber vuelto donde estaba después de haberme marchado y haber cortado su cuerpo tratando de enterrarlo. No pude enterrar el cuerpo. Hice veinte viajes de vuelta y me sentaba allí hablando con ella, incluso volvía cuando la policía me estaba investigando “.

– En su confesión afirmó que entre finales de 1977 y 1983 viajó y asesinó en estados tan distantes como Florida y California, Georgia y Washington, Nuevo Méjico e Illinois.

– Por entonces, Ottis estaba encerrado en Jacksonville, sentenciado a 15 años por incendio premeditado.

– Lucas fue interrogado por policías de todos los estados, ansiosos de resolver sus crímenes. Se demostró que a veces mentía, atribuyéndose crímenes cometidos el mismo día en distintos estados.

– El alcance de sus declaraciones era extraordinario, poseía una memoria brillante.

– “Creo que para cuando haya terminado contándome a mí y a la otra persona, será bastante por encima de los 500”.

– La información que aportaba dejó patente que decía la verdad en gran número de casos. Proporcionó detalles convincentes sobre 175 crímenes que había cometido él solo y de 65 que había perpetrado junto a Ottis Toole. Ottis admitió haber matado entre 35 y 50 personas, la mayoría de ellos junto a Henry.

– El 12 de Agosto de 1983, Lucas causó sensación en el juicio por el asesinato de Becky al retirar su confesión y declararse inocente. El 30 de Septiembre sí se declararía culpable del asesinato de Kate Rich, por el que es condenado entre 20 y 75 años.

– Lo único que tenía la policía para procesarle por asesinato eran las declaraciones de Lucas, pues no tenían pruebas que lo relacionaran con las muertes. La confesión grabada en vídeo, acerca del asesinato de Becky fue crucial a la hora de ser sentenciado. Mientras el jurado observaba dicha confesión, Lucas rompió a llorar en medio de la sala. Las lágrimas no impresionaron al tribunal, encontrándole culpable del homicidio de Becky. Es sentenciado a cadena perpetua.

– Al poco tiempo es conducido al condado de Williamson para ser juzgado por el crimen de otra chica, esta vez se enfrentaba a la pena capital. Al igual que en ocasiones anteriores, la policía sólo contaba con la confesión de Lucas.

– El 2 de Abril de 1984 comienza el juicio. La acusación presenta la cinta que contiene la confesión de Lucas admitiendo haber matado a la joven. La defensa presenta el testimonio de varios psiquiatras que califican a Lucas de esquizofrénico con un gran odio a las mujeres.

– El 13 de Abril es declarado culpable y sentenciado a morir mediante inyección letal. Al convertirse en foco de atención nacional, Lucas se arregla la dentadura y aparece más pulcro. Todo el mundo hablaba de sus crímenes. Viajó por todo el país asistiendo a interrogatorios en todos los estados.

– “Era muerte a las mujeres, creía que no debían existir, las odiaba, quería destruir a todas las que pudiera encontrar… y habría hecho un buen trabajo”.

– Se considera que Ottis Toole es un sádico sexual, Henry Lee Lucas está considerado el peor asesino múltiple de los EE.UU. con más de 150 crímenes en su haber.

– “Las he seguido el rastro por todos los EE.UU. y lo he hecho por rencor ¿sabe?… quería atormentarlas… cada vez que se paraban yo estaba allí, las seguía por la carretera, daba la vuelta, retrocedía, jugaba con ellas… y las dejaba pasar por mi lado… Una mujer sola no está en absoluto segura. Piensen en si yo estuviera por ahí, y si alguien como yo estuviera por ahí.”


Historia de Henry Lee Lucas, asesino y mentiroso serial

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La historia de Henry Lee Lucas es una de las más controvertidas del fenómeno del asesinato serial y del sistema legal norteamericano. Al día de hoy todavía es difícil creer como este sujeto escasamente educado, cuya propia imagen personal era muy pobre y de bajísima autoestima, tuvo en su momento la dudosa gloria de ser considerado el más prolífico asesino serial del mundo entero y a final de cuentas tal vez ni siquiera fue un asesino serial como tal. Se le adjudicaron hasta 600 asesinatos cometidos por 22 o mas estados de la unión americana y en sus propias palabras, confesó que únicamente había matado acaso a 3 personas.

Lucas nació el 23 de Agosto de 1936 en Blacksburg Virginia, una comunidad rural de los Apalaches. Llego pues al mundo, en el seno de una familia extremadamente pobre y desarticulada. Su casa, si así podemos llamarle, era poco mas que una cabaña de dos cuartos con suelo de tierra.

Los papas eran un par de alcohólicos que fabricaban whiskey adulterado. La madre de nombre Viola Lucas mandaba en casa con mano de hierro, con violencia y resultaba ser una de las prostitutas del poblado. Mientras que el padre, Anderson Lucas había sufrido la amputación de ambas piernas en una borrachera que terminó desafortunadamente en las vías del tren. De ahí en adelante era llamado ‘No Legs Lucas’. Habían 9 hermanos mas que no vivían con ellos porque fueron dados a familiares, hospicios, etc. Iban a dar a los usuales hogares destinados a los niños pobres.

La vida de esta gente era sórdida y sin prejuiciarse de la mama, se dice que abusaba física y verbalmente del niño Lucas y del inválido padre que ocasionalmente vendía lápices en las esquinas. Siendo esta miserable existencia ya insoportable estaba el hecho de que ambos eran forzados a ver a la mama atender a sus clientes en casa. Una noche ‘No Legs’ Lucas se internó en el bosque pescando una pulmonía que terminó de fulminar su vida.

De ese modo, Henry Lee Lucas creció desnutrido, golpeado y con la mínima instrucción escolar pues llegó hasta el 5to grado de primaria. El abuso de la madre fue tal que cuando jugando el y un hermano con una navaja salió mal herido del ojo y la desalmada mujer no quiso llevarlo al médico hasta que cuando recibió atención no se pudo salvar el globo ocular, colocándosele uno de vidrio. De aquel incidente Lucas quedaría marcado con su inconfundible párpado caído. En otro episodio la señora Viola Lucas golpeó furibundamente al niño con un madero que tomó del suelo y lo dejó semiinconsciente por tres días hasta que uno de sus clientes, ‘El Tío Bernie…’ lo llevó al doctor.

De este golpe Lucas tuvo mareos, dolores de cabeza y episodios de confusión por muchos años. Se menciona con frecuencia que Henry Lee Lucas era enviado por su madre a la escuela descalzo y vestido en ropas de niña. Una hermana de Lucas aseguraba poseer una foto donde Herny aparecía con bucles en el cabello. Supuestamente cuando una caritativa maestra le regaló un par de zapatos a Henry, este recibió una buena reprimenda al llegar a casa por haber aceptado el regalo. Se afirma que uno de los clientes de Viola, introdujo el bestialismo en la vida del joven Henry. Así que por su cuenta comenzó a experimentar el sexo con perros y ovejas a los que degollaba para después copular con los cadáveres. Ignoro si exista el término necrozoofilia para describir estas desviaciones.

Dados los antecedentes del párrafo anterior no resulta extraño que Henry hubiera pasado la mayor parte de su juventud en centros correccionales. Al paso del tiempo su carácter cada vez era más distante y amargado, era incapaz de darle sentido y valor a las cosas de la vida.

Así en 1954 fue arrestado por una serie de robos y encarcelado en Richmond Virginia, recibió sentencia de 6 años pero el 14 de Septiembre de 1957 se escapó para huir a casa de una hermana en Tecumseh Michigan. Tres meses después fue capturado y regresado a Virginia donde intentó escaparse de nuevo. Finalmente fue liberado un año antes de cumplir la sentencia inicialmente marcada.

Otra vez fue a establecerse con la hermana de Tecumseh. La convivencia con la hermana no esta muy claro si era buena, mala o regular dados los informes de que Lucas también abusaba de las muchachitas menores de edad que encontraba a su alcance. Hoy día resulta hasta sospechosa la cantidad de crímenes que se le adjudican, pero es posible que todo haya sido cierto.

Estando en Michigan con la hermana, la madre de Lucas le telefoneaba constantemente para insistir en que regresara con ella a Virginia, ante las negativas de Lucas la señora decidió apersonarse en Tecumseh para tratar el asunto de manera mas personal.

La noche del 11 de Enero de 1960 habiéndose enfrascado en una discusión de madre e hijo y bajo el influjo de alcohol en ambos, se agarraron a golpes con el obvio resultado de que la señora armada de una escoba no pudo contra su hijo que traía un cuchillo.

Al día siguiente Viola Lucas yacía en el suelo con una herida profunda en el cuello y Henry Lee Lucas desaparecido. Cinco días después un policía en Toledo Ohio, lo detuvo por su aspecto sospechoso y ya en custodia se descubrió que la policía de Michigan lo buscaba por su probable participación en un asesinato.

Mas tarde confesaría que pues en la discusión ni cuenta se dio que traía la navaja en la mano, que en una de esas golpeó a su madre ella cayó al suelo y vio que la navaja estaba abierta. Como quiera que fuera Henry Lee Lucas era ya un matricida. Se acepta en muchos medios, la confesión de Lucas en el sentido de que tuvo sexo con el cadáver de su madre.

Muchos años después en una entrevista con oficiales y reporteros Lucas aseveró que ‘Para mi una mujer viva, no es nada, el sexo con una mujer muerta lo es todo…’ Los oficiales encargados de interrogar a Lucas se dieron cuenta que a pesar de la grave naturaleza de su crimen, este se mostraba frío y sin mayores remordimientos al respecto.

En el juicio la defensa trató de generar simpatía del jurado por Lucas y se dedicó a narrar la terrible y triste vida en pobreza y abuso extremo en que se había desarrollado el niño Henry Lee Lucas, este por su parte narró como tenía el cráneo lleno de cicatrices y de como siempre estaba lleno de moretones y verdugones en el cuerpo. Pues no podía negarse a absolutamente nada que pidiera su madre, so pena de ser castigado física y emocionalmente.

Algunos hermanos de Lucas testificaron en su favor, pero a pesar de todo esto, el jurado no consideró que el crimen de la señora Viola Lucas fuera del todo un accidente. Había esa fuerte sensación de que cierta premeditación había sido patente en el crimen y se le sentenció por asesinato en segundo grado. Al escuchar la sentencia, Lucas permaneció impasible.

Cumplió sentencia en el centro penitenciario de Jackson en Michigan. Ahí un trabajador social de la prisión diagnosticó que Lucas era un sujeto inadaptado, asaltado constantemente por sentimientos de inferioridad e inseguridad. Después de 2 intentos fallidos de suicidio fue transferido a una institución siquiátrica donde recibió libertad condicional después de 10 años de confinamiento.

Poco después de su salida nuevamente fue encerrado esta vez por intento de secuestro contra dos muchachas adolescentes y permaneció guardado hasta 1975 a la edad de 39 años en que fue devuelto a la libertad. De aquí en adelante se convirtió en una suerte de vagabundo y formaría pareja con un criminal llamado Ottis Toole con quien viajaría por numerosos estados de Norteamérica.

Ottis Elwood Toole nació en Jacksonville Florida dentro de una familia realmente patética. El padre los abandonó cuando el era muy niño y quedó a cargo de la madre que resulta era una fanática religiosa, la hermana tenía por manía vestir a Ottis con ropas de mujer y el hombre aseguraba que la abuela pertenecía a un culto satánico por lo que le toco atestiguar numerosos ritos practicados por la abuela bruja. El joven Ottis se escapó varias veces de la casa y fue introducido al sexo por su hermana y un vecino gay amigo de esta.

Alrededor de los 14 años inició su prolífica carrera de pirómano incendiando casas y terrenos deshabitados. A esa edad Toole aseguró cometer su primer asesinato, supuestamente con un vendedor que le propuso tener sexo y al cual le paso encima con su propio carro en algún paraje desolado de Florida. Esta aseveración esta puesta en duda y lo mas probable es que nunca se sepa la verdad al respecto.

Lo que si se sabe es que para 1964 era arrestado por el cargo de saqueo y robo. La policía y los estudiosos del crimen aceptan que Ottis Toole fue un asesino serial, aunque tampoco se puede saber con precisión. El estimado de sus víctimas varía entre 2 y 62 personas. Se le consideraba parcialmente un retrasado mental y a juzgar por sus fotografías no cabe duda de que fuera lo que sea, era un peligro y nadie hubiera deseado encontrárselo en una calle solitaria en medio de la noche.

Pues bien, Henry Lee Lucas y Ottis Toole fueron unidos por el destino cuando Lucas viajaba de pueblo en pueblo tratando de sobrevivir y no caer en la cárcel de nuevo. En 1978 Lucas pasaba por Jacksonville y en una de esas cocinas populares compartió la cena con Toole que en esa época era travestido de medio tiempo. Entre ellos hubo una química inigualable y al instante se convirtieron en amigos. Toole declararía que inclusive fueron amantes.

Se fueron a vivir a la casa de este último con la mama y una sobrina llamada Frieda Powell a quien siempre llamaban Becky, aquella muchachita era apenas una preadolescente pero se formó un fuerte vínculo entre ella y Henry Lee Lucas.

Diagnosticada la chica con retraso mental moderado y con baja autoestima, estaba necesitada de amor y comprensión, mismos sentimientos que fue a encontrar en Lucas. A el lo miraba como alguien de cierta importancia y su trato era suficiente para llenar su pequeño y frágil mundo. En cuanto a el, Becky Powell fue la única mujer que en su vida lo hizo sentir importante y amado. A pesar de la enorme diferencia de edades que había entre ellos, la chica era asumida como su novia y a veces presentada como su esposa.

Muchos años después Lucas declaró que Becky lo hizo vivir con algo de estabilidad. Cuando fueron pareja incluso trabajó para comprar muebles y enseres domésticos. Algo inaudito para el siendo básicamente un violento vagabundo. En 1981 muere la madre de Toole y los tres son echados de la casa que habitaban. Así que viven transitando las carreteras interestatales.

Lucas y Toole terminan por separarse pero Becky se queda con Henry y parten al oeste de los Estados Unidos. En Ringgold Texas se relacionan con una mujer anciana llamada Kate Rich y se van a vivir a su casa. Pero la familia de la octogenaria pronto se irritó ante la presencia de los vagabundos y los echo de nuevo a la calle. El porque esta señora les abrió las puertas de su casa es un detalle desconocido.

Los familiares de la señora no vieron con buenos ojos a estos forasteros. Luego de ser forzados a abandonar el hogar de Kate Rich, vuelven a la vida nómada hasta que poco después conocen a un sujeto de nombre Ruben Moore quien es pastor de medio tiempo y contratista en reparación de techos.

Este señor los conduce a una propiedad suya llamada House of Prayer, Casa de la Oración en español sitio ubicado en el poblado de Stoneburg Texas y que antaño era un rancho dedicado a la cría de pollos. En ese sitio Moore daba cobijo a los trabajadores temporales que ocupaba y a vagabundos y demás almas perdidas que iba metiendo a sus redes como un pescador de hombres.

Ahí Lucas vivió según propias palabras, la mejor parte de su vida, pues como reparador de techos consiguió dinero suficiente para comprar un modesto automóvil, y hasta una televisión. Sin embargo Becky comenzó a extrañar su tierra y su gente por lo que después de mucha insistencia convenció a Lucas de regresar a Florida.

El 23 de Agosto de 1982 Moore los llevó a la parada de autobús, donde los vio partir juntos. A la mañana siguiente Lucas regresó al rancho hecho un mar de lágrimas y contó que Becky se había subido a un camión y lo había abandonado. Lucas se reintegró a sus labores y nunca nadie volvió a saber nada de Frieda ‘Becky’ Powell.

Un mes después Kate Rich desapareció también. La policía inmediatamente enfocó las pesquisas entorno a Lucas e incluso pasó una prueba de polígrafo así que nadie lo detuvo hasta Junio de 1983 en que por el cargo de posesión de armas fue arrestado y puesto en custodia en la cárcel del condado de Montague. Cinco días guardado sin café ni cigarrillos fueron suficientes para que Lucas tronara y escribió su famosa confesión inicial que mas o menos iba así:

“A quien corresponda: Yo, Henry Lee Lucas, para dejar en claro las cosas, asesiné a Kate Rich en Septiembre del año pasado. He tratado de obtener ayuda por mucho tiempo, pero nadie me ha ayudado. Llevo matando personas desde hace 10 años y nadie me ha de creer…”

Después de involucrarse en la muerte de la anciana Rich, confesó también haber quitado la vida a Becky Powell. Sin que nadie lo hubiera sugerido siquiera, pues hasta ese momento todos creían con vida a la muchacha.

De acuerdo a las declaraciones de Lucas, Becky estaba agotada de la condición en que vivían y quería regresar a su casa. El 24 de Agosto de 1982 se liaron en una fuerte discusión, pero Lucas tenía miedo de perder a Becky una vez llegados con los familiares de ella. Además había una orden de presentación en contra suya por el robo de un camión en Florida. A pesar de todo no pudo resistirse a los gimoteos y lagrimas de la chica y tomaron sus cosas para irse. Como el carro de Lucas carecía de placas y papeles viajaron de aventón y llegados a la altura de Denton Texas, Lucas compró un six de cervezas y comenzó a beber. De nuevo trató de persuadir a Becky de la idea de regresar y ella comenzó con la retahíla de quejas. Aquello según Lucas le recordó vivamente a los constantes arranques de su madre. Becky le dio una cachetada y sin pensarlo dos veces Lucas le enterró un cuchillo de carne justo en el pecho.

Según sus palabras quedó horrorizado ante el hecho de que sin darse cuenta, la chica había fallecido instantáneamente. Según esto tuvo coito con el cadáver de la infortunada Becky Powell, declarando que había sido el mejor sexo que hubiera tenido con ella. A pesar de todo, no dejó de sentir remordimientos por haber terminado así con su vida, pero que se le podía hacer… cuidadosamente desmembró el cuerpo y lo distribuyo en algunas almohadas que enterró en el campo que rodeaba el lugar. Según razonó si hallaban el cuerpo, no podrían rastrearlo pues no eran conocidos en el lugar ni él ni el cadáver. Le tomó varios días disponer de los restos y para cuando terminó ahora le tocaba turno a la señora Kate Rich.

Eso fue justo tres semanas de haber asesinado a la chica, cuando Lucas fue a Ringgold a visitar a la señora Rich. El 16 de Septiembre tocó a la puerta de la anciana para platicarle de la historia de Becky y le pidió ayuda para ir a buscarla a lo que de buena gana accedió la señora. De nuevo en el camino Henry hizo la respectiva pausa para comprar y comenzar a beber sus cervezas. Luego al parecer Kate Rich no protestó cuando Lucas tomó dirección norte en vez de ir al este como se había acordado entre ambos. Según testimonio de Lucas llegados a un paraje solitario junto al camino tomó el cuchillo que traía debajo del asiento y lo clavo en el costado izquierdo de la anciana. Esta se recargo en la portezuela, el bajo del auto, abrió la puerta y ella cayó al suelo.

La escena despertó sus insanas fantasías y se excitó mucho ante la idea de copular con el cadáver. Después de terminar el acto dispuso de los restos introduciéndolos en una cañería contigua al camino. Los puso lo mas dentro que pudo con la finalidad de que nadie los encontrara. Como comentario personal, ahora me explico porque a veces de viaje al parar a orinar en cualquier lado de una carretera llegan a veces olores fétidos. Siempre pensé que podían ser restos de animales atropellados, pero quien sabe si un día fueran de algún cadáver. Algunas semanas estuvo vagabundeando aquí y allá y regresó al lugar del crimen. Tomó el cadáver y esta vez lo condujo al rancho House of Prayer donde incineró los restos en un horno que allí había. Esto lo hizo porque sabía perfectamente que era sospechoso en el caso y fue en estos días que le fue practicada la prueba con detector de mentiras.

La policía esta acostumbrada a que las personas confiesen crímenes o actos que no han hecho. Esto se puede deber a numerosas razones. Entre ellas a que cuando son sometidos al interrogatorio muchos se dan por vencidos ante la presión y prefieren confesar lo que sea con tal de terminar lo antes posible. Otros mas lo hacen por expiar alguna culpa que ya traían y la oportunidad de confesarse culpables les ayuda en tal propósito, etc. Por eso la policía debe verificar minuciosamente y apoyada en técnicas y protocolos adecuados que una persona hizo lo que dice haber hecho. En este caso Lucas condujo a la policía directamente a la escena del crimen, donde fueron hallados unos anteojos de mujer rotos y unas pantimedias.

En el rancho el horno de madera contenía restos de carne humana calcinada y fragmentos que todo parecía indicar eran humanos, igualmente chamuscados. Muchos años después Henry Lee Lucas dijo que eran huesos de pollo. También condujo a la policía al lugar donde yacían los restos de Becky. Ahí los forenses hallaron efectivamente restos de una mujer joven, de las características en peso y estatura que correspondían a la joven Powell. Hasta en siete diferentes hoyos se juntaron todos los restos.

Merced a los detalles y la experiencia mostrada para asesinar y esconder la evidencia la policía determinó que Henry Lee Lucas podía estar diciendo la verdad en aquello de que ‘llevaba 10 años matando…’ Como quería ‘limpiar’ su conciencia, Lucas escribió una extensa carta a Ottis Toole quien ya estaba encarcelado en Jacksonville, donde le pedía ayuda para recordar los detalles y los crímenes que habían cometido juntos. Lo dejaba a su criterio querer o no involucrarse de lleno en los casos. La policía de Florida ya tenía ciertos indicios y líneas de investigación contra este par de pillos.

El shock generado en los cuerpos policiales no se dejo esperar y dio como resultado la colaboración entre varios departamentos de policía de diferentes estados para aclarar los casos no resueltos que se apilaban en los escritorios de los detectives. En prisión Toole se había enterado de las súbitas confesiones de Lucas y comenzó a soltar detalles que esclarecían al menos 12 crímenes en 11 diferentes estados. Además aceptaba Toole haber participado en al menos una centena de asesinatos con Henry Lee Lucas.

Quedó arreglado que ambos se comunicaran por teléfono, en una histórica y grotesca llamada en que ambos no hicieron mas que regodearse de sus crapulencias. Uno a otro se conminaban a ‘soltar la sopa’ en todos y cada una de las fechorías en que tenían metida la mano. Toole insistió que Lucas aceptara su canibalismo y platicaron detalles escabrosos, pero que vistos en perspectiva pudieron no ser mas que juegos entre ambos. Al cabo se conocían muy bien y con cualquier gesto, duda, pausa o silencio bastaba para comunicarse sin necesidad de palabras.

Pero no todos creyeron el show de la llamada, entre ellos el oficial Bob Prince integrante de la Fuerza de Tarea especialmente armada para investigar los crímenes de Lucas. Semanas después ambos fueron careados a propósito de la visita de Lucas a Jacksonville donde los detectives lo esperaban para aclarar más crímenes.

En esa reunión de amigos, Toole perdonó a Lucas por haber matado a Becky argumentando que ‘le había llegado su hora a la pobre chica…’ Nada de gran sustancia se produjo en esta entrevista aunque si sirvió para aclarar un par de homicidios en que había sido responsable Ottis Toole y de los cuales Lucas proporcionó información clave. Entre ellos el de un incendio provocado por Toole a una casa donde falleció calcinado un hombre y el asesinato de una mujer anciana. Por este par de crímenes recibió la penal capital dos veces que le fueron cambiadas por cadena perpetua.

Para mediados de 1983 se había creado la ya citada Fuerza de Tarea constituida por decenas de oficiales policíacos cuya misión era esclarecer los crímenes de Henry Lee Lucas. Para ese momento Lucas había confesado estar relacionado con al menos 120 asesinatos. La policía creía haberlo relacionado claramente a 35.

Hubo una reunión de detectives y oficiales en Lousiana donde se intercambió información y se trató de establecer el patrón de movimientos y tiempos de Lucas alrededor de todos los estados donde se le sospechaba haber golpeado. A final de cuentas se relacionó a Lucas con 72 crímenes y se dejaron abiertos a futura investigación otros 70 adicionales.

A Lucas le estaba permitido agendar reuniones con detectives y recibir llamadas para discutir los casos que permanecían abiertos en diversas comisarías. Aquel hombre era ahora un sujeto sumamente ocupado en atender gente y llamadas telefónicas de mucha importancia. Frecuentemente era conducido a escenas del crimen para aclarar detalles específicos del crimen investigado en turno. En esas salidas Lucas daba entrevistas a los medios como si fuera político o artista de televisión. Algunas veces Lucas confesaba casos que ni siquiera habían sido ventilados en la prensa, dirigiendo a los investigadores justo a los escenarios del crimen. En una ocasión los detalles que aportó fueron tan certeros y su sangre coincidió con la hallada en una toalla que explicó tuvo que usar para limpiar su propia sangre después de haberse cortado el mismo con el arma homicida. Fue celebre su siguiente discurso:

“No tuve ningún sentimiento especial por todas aquellas personas o los asesinatos… los abordaba cuando pedían aventón, hacían ejercicio por las carreteras o cualquier cosa, pasábamos un buen rato juntos y después tu sabes, las asesinaba y tiraba sus cuerpos por cualquier lado…”

Pero el caso mas serio contra Henry Lee Lucas fue el denominado ‘Orange Socks’ calcetines naranjas, que puso al criminal en la fila de ejecución en el estado de Texas. Este caso aclararía mucho del mito sobre Lucas. La víctima era conocida como Orange Socks puesto que su cadáver había sido hallado totalmente desnudo a excepción de los pies que calzaban unos calcetines anaranjados. Al parecer jamás se conoció la identidad de esta mujer a pesar de que hay un retrato hecho por artistas forenses. El juez encargado del proceso fue el señor John Carter y el fiscal acusador el abogado Ed Walsh.

En el juicio se expuso una cinta editada donde aparecía Lucas confesando que había elegido a esa chica que pedía aventones en la autopista. Narraba como había tenido sexo con ella, la había asesinado, había vuelto a tener sexo y de como había dispuesto del cadáver. Inclusive había una declaración escrita y firmada por Lucas en el mismo tono.

Sin embargo los abogados defensores probaron con la cinta sin edición como Lucas se había contradicho en varias ocasiones y de como había lapsos en los que no recordaba importantes detalles y se veía claramente como el sheriff encargado de tomar la declaración por momentos ‘refrescaba’ la memoria de Lucas y por consiguiente éste llenaba las lagunas faltantes completando la declaración al gusto de las autoridades.

La defensa también incluyó el testimonio de psicólogos certificados que establecieron que Lucas poseía un coeficiente intelectual de 86, muy por debajo del promedio y que en diversas entrevistas clínicas había demostrado que era incapaz de controlar sus actos. Además era esquizofrénico y deseaba sentirse una persona importante además de su consabido complejo de inferioridad. Al escuchar estos diagnósticos Lucas rompió en llanto a media audiencia y se tuvo que interrumpir la diligencia.

En este juicio la defensa tenía una clave muy importante en el hecho de que al momento del asesinato de orange socks, Lucas estaba trabajando en Florida y había cobrado un cheque en esa ciudad que lo apartaba completamente del crimen. Pero la parte acusadora como pudo también demostró que Lucas podía dejar encargado su trabajo a un compañero y eso abría paso a que si pudiera estar físicamente en el área del crimen de orange socks. Finalmente el jurado decidió que Lucas había sido culpable del asesinato y a pesar del veredicto, Lucas pareció inclusive contento con el desenlace del juicio.

Todo esto sirvió para que reporteros e investigadores que conocían y seguían de cerca el caso comenzaran a sospechar que algo no estaba nada bien en las diligencias del estado contra Henry Lee Lucas. Entre ellos Hugh Aynesworth, reportero del Dallas Times-Herald que comentó sobre el caso orange socks ‘es la peor declaración que he visto…’

Aynesworth realizó un revelador reportaje respecto a Lucas y los rangers de Texas incluyendo un sonado caso donde estos últimos habían incriminado dolosamente a un conserje negro en el asesinato de una muchacha. A punto de ser ejecutado las autoridades anularon el caso contra Clarence Brandley al darse cuenta que se había ignorado evidencia que apuntaba a varios sujetos mas y que el testigo había sido forzado a declarar falsamente. Esto revelaba una manera muy corrupta en los manejos de los rangers texanos, lo que desacreditaba en gran medida todo el caso y a la misma Fuerza de Tarea que se había armado alrededor de Henry Lee Lucas.

El agente texano Max Call fue quien con su indulgente conducta hacia Lucas esclareció la mayor parte del engaño que éste había armado en torno a su persona. Cualquier caso que Call pusiera frente a los ojos de Lucas, era otro mas añadido a la larga cuenta del tuerto criminal.

Todo indica que Call cayó en el juego de Lucas al tragarse completa la historia de que Lucas y Toole pertenecían a un culto satánico en el cual se sacrificaban jovencitas a las cuales se les podía consumir las tripas como parte de los ritos. Aquello de algún modo justificaba los ‘números’ tan altos de Lucas, que algunos contaban ya en 600 asesinatos. Cifras mas aterrizadas ubicaban en esa época el marcador en alrededor de 360. Call era un hombre de enraizadas creencias religiosas y se dejó llevar por las artimañas satánicas de Lucas.

El involucramiento de Call con Lucas lo llevó a escribir un libro, hoy muy desacreditado en el cual cuenta la infancia de Lucas a modo de historia con diálogos que no pudo conocer jamás. En el las referencias y disertaciones religiosas aparecen profusamente eliminando mucha de la objetividad requerida por el caso. La gente comenzó a darse cuenta que todo este asunto de Lucas y sus supuestas 600 victimas no eran mas que un engaño o al menos una estrategia propagandística. Los días de confesión eran para Lucas una verdadera fiesta. Era el centro de atención, formaba parte de la misma Task Force, si deseaba un refresco o una hamburguesa la obtenía. Recibía trato preferencial, algo que nunca había tenido en su vida.

Es increíble que nadie hubiera notado el juego que estaba jugando. Hugh Aynesworth, quien había ya escrito un libro sobre Ted Bundy asistía a las sesiones del juicio contra Lucas y decidió seguir averiguando lo que pudiera para desenmascarar el asunto. Descubrió que de algunos crímenes que había confesado Lucas era imposible que los hubiera cometido pues o estaba en la cárcel o en otro estado a miles de kilómetros de distancia.

Estos hallazgos motivaron al fiscal del condado McLennan a ubicar un par de crímenes adjudicados a Lucas cometidos en su jurisdicción. Halló que Lucas había escrito una carta a un reportero local afirmando que el no había cometido muchos de los crímenes que se decían, ante esto los padres de una de las victimas decidió revisar el expediente y se convencieron de que él no había sido el asesino de su hija. Aynesworth mismo entrevistó a Lucas en la cárcel y se lo preguntó directamente ‘Es esto un engaño?…’ a lo que Lucas respondió que si, que lo había descubierto y que solo era responsable de la muerte de su madre, de Becky y de Kate Rich, aunque por supuesto, después diría que había mentido al reportero.

Engañar, mentir y echarse para atrás se había hecho la constante con Henry y únicamente basados en la evidencia era como los investigadores podían sacar la verdad a la luz. En privado y en público muchos policías dijeron que en un principio no le creyeron nada a Lucas, pero cuando vieron que sabía de detalles de crímenes no publicados en ningún lado entonces tomaron en serio sus peroratas. Pero eran ya mas bien movidas para defenderse del escarnio público.

A mucha gente le quedó claro que a Lucas le encantaba sorprender a los oficiales con cifras, detalles y cuanto ellos quisieran escuchar. Como había decenas de casos abiertos por todos lados, aquello fue como dice el refrán ‘A río revuelto, ganancia de pescadores…’ Todo mundo creyó tener en Lucas la solución de sus expedientes no resueltos. En cuanto a los casos que se le adjudicaron todavía queda la duda de si los oficiales no habrán ‘soplado’ los detalles suficientes a Lucas para que este haya confesado uno y otro crimen.

Hay que considerar que siendo el vagabundo que era, el sujeto conocía bien todas esas carreteras de Estados Unidos y le eran familiares los sitios donde otros podían haber cometido fechorías. Una casa aquí, un campo allá, árboles acullá… todo eso podía ser empleado en las mentiras, bastaba un poco de información y el podía elaborar rápidamente una confesión. ¿Qué tenía que perder, si el ya estaba perdido? Nunca tuvo una familia que amar ni a quienes cuidar. Carecía de hogar, y en la cárcel por lo menos tenía cobijo y alimento.

Al confesar como degenerado le era dado un trato como hemos dicho preferencial y que satisfacía sus peculiares necesidades emocionales de sentirse importante y así subía su autoestima. Y por supuesto, estaba la realidad de que el hombre era un desadaptado y asesino… no es poca cosa terminar con la propia madre de uno, ni tampoco de asesinar a su única novia de verdad, como tampoco segar la vida de una anciana. En sus últimas entrevistas en la cárcel Lucas afirmó que era mentira todo lo que se decía de el. Que era imposible para un ser humano asesinar 600 personas.

Algunos oficiales en retiro declararon que en efecto no creían en las palabras de Lucas, pero había veces que conocía demasiado de algunos crímenes. Cosas que simplemente no podía saber de no haber estado involucrado. Esos oficiales opinan que Lucas si fue un asesino serial. Mientras tanto aquellos que tuvieron el cuidado de analizar todas y cada una de sus confesiones encontraron que confesó crímenes ya resueltos. Y esas inconsistencias fueron las que hicieron que el entonces gobernador de Texas George W. Bush le perdonara la vida a Lucas conmutándole la pena a cadena perpetua.

El argumento de la defensa volvió sobre el hecho de que Lucas no pudo asesinar a Orange Socks estando trabajando en Florida cuando ella fue asesinada. Lucas fue la única persona que recibió el indulto durante la administración de Bush en la entidad. Muchos piensan que tal decisión fue mas política que judicial.

A Lucas tampoco le faltó el amor durante su estancia en la cárcel. Una mujer de nombre Phyllis Wilcox estuvo tras sus huesos y se aventó la puntada de hacerse pasar por Becky Powell, donde que a Lucas le encantaban esta clase de embustes. No pasó a mayores el asunto. Lucas vivió sus últimos años de vida como un prisionero modelo fabricando uniformes.

En Marzo del 2001 falleció de causas naturales tras pasar dos días internado en la enfermería. En realidad no se podrá saber nunca cuantos crímenes cometieron juntos Henry Lee Lucas y Ottis Toole quien por cierto había fallecido de cirrosis en 1996.

Bibliografía:

  • Hand of Death: The Henry Lee Lucas Story, Max Call
  • Henry Lee Lucas: The Shocking True Story of America’s Most Notorious Serial Killer, J. Norris

 


AUDIO: ELENA EN EL PAÍS DE LOS HORRORES – HENRY LEE LUCAS


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