Fructuoso Álvarez González

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Fructuoso Álvarez

La masacre de Flores

  • Clasificación: Asesino en masa
  • Características: Venganza - Incendio
  • Número de víctimas: 5
  • Periodo de actividad: 17 de febrero de 1994
  • Fecha de nacimiento: 1960
  • Perfil de las víctimas: José Bagnato, de 42 años, su esposa Olga Plaza, de 40, sus hijos Fernando, de 14, y Alejandro, de 9, y el niño Nicolás Borda, de 11
  • Método de matar: Fuego
  • Localización: Buenos Aires, Argentina
  • Estado: Condenado a reclusión perpetua el 10 de noviembre de 1995
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Fructuoso Álvarez – Detenido en Argentina un asturiano que quemó vivos a cinco miembros de una familia en 1994

L. Á. Vega – Lne.es

5 de diciembre de 2011

Fructuoso Álvarez, de 51 años, condenado a cadena perpetua y liberado en 2008 por un error judicial, llegó a cambiar de casa 47 veces en los últimos años para escapar de la justicia

Quemó la casa de su socio, que al parecer le debía dinero, y no sólo le causó la muerte a él, sino a la esposa de éste, a dos hijos del matrimonio de 14 y 9 años y a un amigo de los pequeños, de 11, que se abrasaron en el interior de la vivienda. Otro hijo de la pareja pudo sobrevivir saltando por una ventana. Ocurrió el 17 de febrero de 1994, en un chalé del barrio bonaerense de Flores, en Argentina.

El autor de aquel brutal crimen, conocido como «la masacre de Flores», el asturiano Fructuoso Álvarez González, fue condenado a cadena perpetua en noviembre de 1995, pena que fue confirmada un año después. En 2004 fue extraditado a España, pero en 2008 el asturiano salió de prisión al considerar la justicia que había purgado el crimen, aplicando los beneficios habituales por trabajos en el interior de prisión.

El problema es que Álvarez González había falseado la información facilitada a los jueces españoles, según fuentes cercanas al caso. Y es que en la documentación presentada se indicaba que estaba encarcerlado desde 1992, tres años antes de su ingreso real en prisión. Los tribunales españoles, al tener conocimiento de ello, emitieron un exhorto para su captura.

Desde el pasado mes de julio, el astur-argentino estaba en busca y captura, y anteayer sábado la Policía de Seguridad Aeroportuaria le detuvo por fin en una quinta del barrio de Tortuguitas, en el extrarradio de Buenos Aires. Hoy lunes, el juez de ejecución de sentencia decidirá si Álvarez es extraditado de nuevo a España o si cumple lo que le queda de condena en Argentina.

Según los medios argentinos, a finales de 2008, cuando el asturiano fue puesto en libertad en España, Fructuoso Álvarez regresó a Argentina, se cree que con documentación falsa. En estos tres años, se le conocen un total de 47 domicilios. Además, cada tres meses viajaba a Uruguay y volvía a entrar en Argentina para obtener un nuevo visado de turista.

El caso volvió a saltar a las primeras páginas de los periódicos a principios de este año, cuando el hijo que había logrado sobrevivir al incendio, Matías Bagnato, que se hizo conocido por participar en la versión argentina de «Gran Hermano», denunció que el asesino de su familia estaba amenazándole de muerte. Según relató a la prensa argentina, eran llamadas breves, en las que le decía: «Estás muerto». Según dijo, esta situación se producía desde dos años antes.

Fructuoso Álvarez González nació en Asturias en 1960, pero un año después se trasladó a Argentina con su familia, según fuentes cercanas al caso. En la época del crimen regentaba un concesionario de vehículos y tenía con José Bagnato una fábrica de calzado. Aparte de los negocios, los dos tenían un vínculo familiar, puesto que Álvarez estaba casado con una prima de Olga Plaza, esposa de Bagnato.

Según los medios argentinos, el motivo del crimen fue una deuda de 200.000 pesos (unos 35.000 euros) que Álvarez le reclamaba a Bagnato. El asturiano decidió tomarse la justicia por su mano. Un vecino de Flores, un barrio porteño de clase media, le vio acarreando un bidón de nafta con el que luego rociaría la vivienda para incendiarla. En la sentencia, se resaltaba que tenía una personalidad psicopática.

La letrada de Matías Bagnato, Rogelia Pozzi, sostiene que el asturiano orquestó de alguna forma su extradición a España. Ya no le quedan familiares a este lado del Atlántico, con lo que difícilmente podía reclamar su traslado a una cárcel española.

Su hermana, sin embargo, se prestó a vivir durante una temporada en España para fingir un arraigo familiar que no existía, siempre según la letrada. Posteriormente, se produciría el error judicial de su excarcelación, inducido por la falsa información facilitada a las autoridades españolas por el asesino.

«Esperamos que cumpla aquí en Argentina lo que le queda de condena», indicó la abogada Rogelia Pozzi. La letrada relató el miedo en el que había vivido su cliente, que tenía 16 años cuando se cometió el crimen, desde que comenzó a recibir las llamadas del asturiano. «Matías vivía atemorizado, encerrado en casa como en una cárcel, sin poder trabajar», aseguró la abogada. Según la letrada, el asturiano tendría que haber cumplido en España 25 años, la pena mínima para los condenados a cadena perpetua.


La historia de Nicolás, el nene que quedó en medio de la tragedia

Clarin.com

25 de septiembre de 2011

Tenía once años. Amigo del menor de los Bagnato, murió en el incendio. Su madre se enteró por radio de lo ocurrido.

Lucila García de Borda (66) es una madre del dolor, como tantas otras que habitan el suelo argentino. Todavía hoy se reprocha haber permitido que el menor de sus cinco hijos, Nicolás (11), se quedara a dormir aquella noche fatídica en la casa de los Bagnato.

El chico había ido a jugar a la tarde con Alejandro Bagnato (9), pero la idea de la mujer era buscar luego a los dos para que durmieran en su casa, a unas 20 cuadras de la otra, porque a la mañana siguiente iba a tomarse el colectivo de la línea 29 para ir a pasar el día con ambos al Club de Marina de Vicente López. Además, Nicolás nunca se había quedado a dormir en una casa ajena. Hasta esa noche.

«Él no era de salir mucho, prefería que vinieran a casa. Le costaba separarse de mí. Era el más apegado», cuenta «Lucy», casada con Roberto Borda (67), exempleado del Centro Naval que luego del juicio al asesino sufrió un infarto cerebral que le demandó tres años de recuperación. Sus otros hijos son María Delfina (39), Agustín (35), María Lucila (32) e Ignacio (31).

Después de varios años de silencio ante los medios, «Lucy» se descarga y destila su bronca porque el asesino está libre. «¿Usted sabía de las amenazas?», le pregunta Clarín . Y ella contesta: «Nunca me dijeron nada». Arremete contra Fructuoso Alvarez González, el responsable de la masacre: «Ninguno de los chicos tenía nada que ver. Era un problema de adultos».

El 16 de febrero de 1994, Nicolás se iba a quedar hasta las seis de la tarde en lo de Alejandro. «Yo iba a pasar a buscar a los dos, me los iba a traer para casa porque me quedaba más cómodo para ir al Club de Marina y porque no tenía vehículo. Unos minutos antes de salir no sé quién vino que me retrasé. Me llamó Alejandro por teléfono, preguntando si lo dejaba quedarse a dormir a Nicolás.»

«Yo no quería, pero vino la mamá al teléfono y me dijo: “Déjalos, que les voy a hacer milanesas y papas fritas”». A las once de la noche, volvió a llamar a su hijo. «Le pregunté si estaba bien, si se quería quedar. Me dijo: “Me da lo mismo”. Le digo: “Entonces te voy a buscar”. “No, no, porque lo voy a pasar bien”, me dijo. Y ahí quedó», cuenta.

Su marido viajó a la mañana siguiente a Uruguay, sin saber lo que había sucedido con su hijo.

Ella se enteró de la noticia por la radio, bien temprano, cuando se puso a escuchar el programa de Magdalena Ruiz Guiñazú. Se tomó un taxi y cuando llegó a la casa estaban sacando los cadáveres calcinados, cubiertos con sábanas. «Cuando vi semejante desastre perdí conciencia de todo.»

«Creo que hasta el día de hoy a veces lo busco», explica.

Con el asesino libre, advierte: «Quisiera matarlo yo. Es muy cruel, soy católica, quizás es un pensamiento de bronca que tengo, porque es indignante lo que está sucediendo. No sé si pensar que hay soborno y no hay justicia», asevera. Lucila siente que el criminal también la mató a ella. «Yo creo que me coartó la vida totalmente.»

«Es una situación de sobrevivir, no de vivir».

«Que siga en la calle no lo puedo tolerar. Pónganse las pilas y búsquenlo. Yo lo quiero preso o muerto. A Nicolás de abajo de la tierra no lo saco más. Le elegí el mejor lugar para que pueda descansar en paz, pero yo no lo dejo descansar en paz porque el otro no está donde tiene que estar, enterrado igual que él».


La Corte rechazó un recurso del condenado por la Masacre de Flores

Gustavo Ahumada – Infojusnoticias.gov.ar

9 de noviembre de 2015

Fructuoso Álvarez González fue sentenciado a prisión perpetua por haber incendiado en 1994 la casa de José Bagnato. Murieron cinco personas, tres de ellos menores de edad, y sólo sobrevivió Matías, el mayor de los hermanos. La Cámara de Casación tiene que decidir un pedido de la defensa para acceder a salidas transitorias.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró inadmisible un recurso presentado por el autor de la conocida «Masacre de Flores», Fructuoso Álvarez González, que fue condenado a prisión perpetua por haber prendido fuego la casa de José Bagnato, con quien mantenía problemas por una deuda, en 1994. La noche del incendio murieron cinco personas, tres de ellos menores de edad, y sólo sobrevivió Matías, el mayor de los hermanos que pudo escapar.

Patrocinado por Adrián Tenca, el mismo abogado que defendió al portero Néstor Mangeri en el juicio por el femicidio de Ángeles Rawson, Álvarez González fue al máximo tribunal del país para impedir que continúe abierto su legajo de ejecución penal. Pero los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Higthon y Juan Maqueda declararon inadmisible un recurso valiéndose del artículo 280 del Código Civil y Comercial, que le permite a la Corte no argumentar su decisión.

De esta manera la Corte, en la sentencia firmada el pasado 3 de noviembre, confirmó una sentencia de la sala III de la Cámara Federal de Casación Penal que ratificó lo actuado por el juez de Ejecución Penal N° 3, José Perez Arias, que reanudó el control del cumplimiento efectivo de la condena del asesino de la familia Bagnato y realizó un nuevo computo de la pena.

La semana pasada se conoció la noticia de que la Cámara Nacional de Casación tiene en sus manos el tratamiento de un pedido de la defensa de Álvarez González para acceder a salidas transitarios en el marco del cumplimiento de la condena por el asesinato.

El pedido está pendiente de resolución en la sala de admisibilidad de ese tribunal, integrada por los jueces Eugenio Sarrabayrouse, Horacio Díaz y Pablo Jantus. «El único familiar que declara es una sobrina que no lo visitó jamás en el penal», contó a Infojus Noticias el único sobreviviente, Matías Bagnato, para contextualizar el pedido que realizó la defensa de Álvarez González.

El juez de Ejecución Penal Pérez Arias rechazó la incorporación de Álvarez González al beneficio teniendo en cuenta informes y pericias realizadas al interno que establecen, por ejemplo, que «no ha logrado modificar su posición frente al delito ni ha desarrollado un proceso de autocrítica y reflexión» tal y como lo consignó el Servicio Criminológico.

«Si bien utiliza el espacio y se muestra colaborador y empático, se observa en su discurso conductas y acciones manipulatorias tendientes a lograr su beneficio personal por sobre el compromiso o el vínculo con el otro», destaca otro informe sobre el condenado.

La historia judicial

En febrero de 1994 Fructuoso Álvarez González cumplió con las amenazas que durante días le hizo a la familia Bagnato: incendió la casa en donde vivían y asesinó a José Bagnato, de 42 años, su esposa Alicia Plaza, Fernando y Alejandro, de 14 y 9, y Nicolás Borda, un amigo de los chicos, de 11 años. Matías con 16 años fue el único que pudo escapar. El 10 de noviembre de 1995, Álvarez González fue condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 12 de la Capital a prisión perpetua.

En 2004 Álvarez González participó de un intercambio de presos con España, y recuperó la libertad en Europa por un error en el cómputo de la pena. Álvarez González volvió al país y comenzó a amedrentar a Matías. Es más, a raíz de las llamadas amenazantes sufridas por Bagnato fue que se constató que el condenado había sido puesto en libertad en España.

Entonces el Juzgado Nacional de Ejecución Penal dispuso la reapertura del legajo de supervisión de la ejecución de la pena y se realizó un nuevo cómputo de pena que fue confirmado por la Cámara Federal de Casación Penal. Ahora la Corte Suprema le rechazó al condenado la queja sobre las decisiones de la Casación federal.

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