Fredy Armando Valencia

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Fredy Armando Valencia

El monstruo de Monserrate

  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: Necrofilia - Dijo que él buscaba ayudar a sus víctimas y no asesinarlas, pero que cometió los crímenes porque ellas faltaron a su compromiso de pagarle su ayuda con favores sexuales
  • Número de víctimas: 11 - 16 +
  • Periodo de actividad: 2011 - 2015
  • Fecha de detención: 30 de noviembre de 2015
  • Fecha de nacimiento: 1982
  • Perfil de las víctimas: Mujeres entre 20 y 35 años
  • Método de matar: Estrangulación
  • Localización: Monserrate, Bogotá, Colombia
  • Estado: En prisión a la espera de ser juzgado
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Fredy Armando Valencia – «Monstruo de Monserrate» aceptó haber asesinado a siete mujeres

Eluniversal.com.co

2 de diciembre de 2015

El General Humbeto Guatibonza, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, informó en la mañana de este miércoles que Fredy Armando Valencia Vargas, quien es identificado como «El Monstruo de Monserrate», aceptó haber asesinado a siete mujeres (indigentes) a quienes llevó al de Monserrate en el oriente de la Capital.

Los cuerpos fueron encontrados el día martes. Hasta el momento ha sido encontrados los restos de cuatro mujeres a quienes este hombre habría llevado a la montaña, y tras agredirlas sexualmente las asesinó. Valencia Vargas fue trasladado a la cárcel Modelo de Bogotá por orden de un juez de la República.

Las autoridades aseguraron que el mal olor fue el que condujo al macabro hallazgo, en un lote donde aún se realizan operaciones de búsqueda de cuerpos. «Una vez que se encontraron restos humanos iniciamos la investigación y rápidamente comenzamos a buscar al responsable», aseguró Guatibonza en una rueda de prensa. Los cuerpos que se han encontrado han sido llevados a Medicina Legal.

Las características de las víctimas apuntan a que todas las víctimas eran recicladoras, presuntamente consumidoras de estupefacientes y varias de ellas habrían sido habitantes de calle. De la misma manera se cree que todas las mujeres muertas eran menores de 30 años.


«El Monstruo de Monserrate» mataba a mujeres que no querían acostarse con él

Noticiasrcn.com

2 de diciembre de 2015

Fredy Armando Valencia Vargas, quien confesó el asesinato de siete personas, era estudiante universitario. Fue detenido cuando transportaba partes de un cadáver en bolsas.

Fredy Armando Valencia Vargas, quien ahora se conoce como el «Monstruo de Monserrate» después de que confesara que asesinó y enterró los cadáveres de al menos siete mujeres en inmediaciones del santuario, fue detenido porque llevaba partes del cuerpo de una de sus víctimas en bolsas negras al momento de ser requerido para una requisa por parte de la Policía.

Valencia, de 33 años, no tenía antecedentes judiciales, por lo que no estaba requerido por las autoridades de Bogotá. De hecho, el hombre, quien será trasladado a la cárcel La Modelo en las próximas horas, hasta hace algunos años era un estudiante universitario de ingeniería industrial que abandonó su carrera y cayó en las drogas después de la muerte de su madre.

«Mi mamá falleció a raíz de una enfermedad que los médicos no supieron qué era. Se deterioró y yo en ese momento le perdí el sentido a la vida. Cogí la calle, tuve que sufrir mucho en la calle, comer demasiada material fecal, como dicen», aseguró en declaraciones que entregó después de su captura.

En su confesión, el llamado «Monstruo de Monserrate» dijo que él buscaba ayudar a sus víctimas y no asesinarlas pero que cometió los crímenes porque, según manifestó, ellas faltaron a su compromiso de pagarle su ayuda con favores sexuales.

«Yo intentaba colaborarle a personas necesitadas de la calle. Mujeres, quise bañarlas, cambiarlas y que tuvieran más facilidades de salir a conseguir plata. Ellas, en cierto momento, cuando yo las invitaba a mi casa, a cambio de comida, ropa y lo que les gustara, pedían cinco minutos de placer. Cuando ya estaban bañadas y cambiadas querían irse y llevarse las cosas de valor que yo tenía sin darme nada a cambio. Y yo: “¿Entonces en qué quedamos?”. Intentaban era agredirme y yo lo que hacía era defenderme».

Asesino en serie

Para los expertos forenses, Fredy Armando Valencia Vargas cumple con el perfil de un asesino en serie porque todas sus víctimas son mujeres y, al parecer, todas fueron asesinadas de la misma forma y en el mismo lugar.

Para las autoridades, su fijación por las mujeres tiene relación con una decepción amorosa. Allí habría comenzado el oscuro mundo de las drogas desde hace 4 años, aunque el hombre ha manifestado que la muerte de su madre fue el detonante de su crisis.

En la la zona del Bronx comenzó a consumir todo tipo de sustancias y presuntamente reclutaba mujeres a quien después de llevarlas a su cambucha ubicado cerca de Monserrate, les suministraba alimento y drogas a cambio de favores sexuales. Después las asesinaba.

La Policía Metropolitana de Bogotá informó que Valencia Vargas recibió la evaluación de psiquiátrica Medicina Legal, para poder determinar su estado mental.

Por ahora las autoridades no han identificado los cuerpos de las cuatro víctimas.


Estas son las condiciones del terreno donde vivía «El Monstruo de Monserrate»

Eluniversal.com.co

3 de diciembre de 2015

Nuevos detalles sobre los ocho cadáveres encontrados en el Cerro La Paz donde tenía su cambuche Fredy Armando Valencia Vargas, conocido como «El monstruo de Monserrate», reveló este jueves el comandante de la Sijín, teniente coronel Javier Barrea.

El oficial dijo que Valencia al parecer asesinaba a sus víctimas y las sepultaba entre escombros y basura, y todas correspondían a mujeres indigentes.

«El sujeto asesinaba a las mujeres, luego las envolvía en cobijas y bolsas de basura, para finalmente enterrarlas entre escombros y desechos. Tal era la cantidad de basura que ponía sobre ellas que hemos sacado ya tres volquetas llenas de desperdicios», dijo el coronel Barrera.

También explicó que los crímenes fueron cometidos en el Cerro La Paz, el cual se encuentra al lado de Monserrate, justo arriba del semáforo de la Avenida Circunvalar, a la altura de la calle 21 y abajo de la carrera 3 este.

«Mientras el cambuche estaba solo, una mujer llegó a pedir hospedaje, cuando vio que este lugar estaba solo, llegó con su esposo, su hijo y un perro. Luego la mascota fue la que se percató y empezó a escarbar en la basura, lo cual destapó el mal olor de los cuerpos en descomposición», dijo el Comandante de la Sijín.

Al buscar antecedentes del «Monstruo de Monserrate» no se encontró ninguno judicial, pero sí que Valencia Vargas tuvo un par de retenciones por consumo de estupefacientes. «Además al intentar contactar a la familia del sujeto de 33 años, solo se encontró al padre vivo, quien aseguró que desde temprana edad se veían conductas violentas en Fredy Valencia», explicó Barrera.

El Coronel explicó, además, que debido al tiempo en el cual se perpetraron los asesinatos (el primero data de hace cuatro años), existe una gran posibilidad de que al «Monstruo de Monserrate» no le aplique la ley de feminicidio.

Las investigaciones

Unidades de criminalística de la Policía Metropolitana de Bogotá informaron que ya son ocho los cuerpos sin vida que han sido encontrados en el Cerro La Paz. Tan solo este miércoles fueron encontrados los restos de cuatro personas que serían víctimas de Fredy Armando Valencia Vargas, y quien en este miércoles reconoció haber asesinado a siete de estas personas.

Debido a que se encontró otro cuerpo y ante las versiones de Valencia Vargas frente a su reconocimiento en siete crímenes, las autoridades continúan en la zona buscando otros cadáveres.

«Gracias a las declaraciones del sujeto se lograron encontrar los cuerpos de otras cuatro mujeres», aseguró el comandante de la policía Metropolitana de Bogotá, general Humberto Guatibonza.

El oficial añadió que Valencia Vargas vivía en un cambuche, ubicado en el mismo lote donde enterraba a sus víctimas luego de ponerlas en bolsas de basura.

Este martes el confeso asesino aceptó el asesinato de una sola víctima, sin embargo, en la mañana del miércoles luego de que ya se habían hallado cuatro cadáveres, aceptó haber asesinado a siete mujeres más.

«Yo las trato como princesas, les doy bazuco o marihuana, trago, y a veces más regalos, pero cuando ellas no quieren estar conmigo, me da rabia y las ahorco», dijo el implicado en referencia a la manera como abordaba y luego asesinaba a las mujeres.

Hasta el momento, la Policía no ha encontrado antecedentes del sujeto, sin embargo, se asegura que el hombre era estudiante universitario, que se separó de su familia y terminó en estado de indigencia debido al consumo de drogas. Además, su madre murió y desde hace cinco años no se comunica ni con una hermana, ni con su padre.

Macabro

El general Guatibonza recordó que el día sábado encontraron los primeros restos gracias a un perro que se encontraba escarbando en el lugar, además del mal olor producido por los cadáveres en descomposición. Una patrulla que pasaba por la zona alertó los hechos e iniciaron la investigación.

Cuatro cuerpos fueron encontrados el día martes y otros tres este miércoles. Hasta el momento todos han sido trasladados a Medicina Legal para su identificación.

Valencia Vargas fue trasladado a la cárcel Modelo de Bogotá por orden de un juez de la República.

Según la investigación de la Policía, las características de las víctimas apuntan a que todas las mujeres eran recicladoras, presuntamente consumidoras de estupefacientes y varias de ellas habrían sido habitantes de calle.


Hallan noveno cadáver de mujer víctima de «El monstruo de Monserrate»

Eluniversal.com

3 de diciembre de 2015

La Policía colombiana reportó el jueves el hallazgo del cadáver de una mujer que al parecer fue víctima de un hombre que ha confesado ser un asesino múltiple en esta ciudad.

De acuerdo con la oficina de prensa de la Policía Metropolitana de Bogotá, hacia las 11 de la mañana fue encontrado el cuerpo de una mujer asesinada al parecer por Fredy Armando Valencia, el ahora llamado «Monstruo de Monserrate».

Se trataría de la novena víctima presuntamente asesinada por este hombre.

«Lo que manifiesta el antropólogo forense, por el estudio someramente de la pelvis, (es) que son mujeres» las asesinadas, afirmó en rueda de prensa el coronel Javier Barrera, comandante de la Policía Judicial o SIJIN de Bogotá.

Explicó que se realiza una búsqueda en un área de 200 metros cuadrados para ver si hay más fosas con restos humanos.

Valencia, de 35 años, fue detenido cuando las autoridades lo encontraron junto a varios huesos humanos.

Al iniciar la investigación el sospechoso confesó los crímenes y aceptó ayudar en la búsqueda de los demás restos.

Según la policía, contactaba a las jóvenes en la zona del Bronx, un deprimido barrio de Bogotá, luego las drogaba, mataba y enterraba en las inmediaciones del cerro de Monserrate, ha dicho a The Associated Press el general de la policía Humberto Guatibonza.

La zona se encuentra acordonada y bajo vigilancia de la policía y expertos en medicina forense.

Valencia admitió que cometió el último asesinato en noviembre del año pasado.

La capilla de Monserrate, cerca de donde aparecieron los cuerpos, se encuentra en un cerro que franquea la ciudad andina y que lleva el mismo nombre. Es uno de los sitios turísticos de visita obligatoria a quienes vienen a Bogotá. Cada día, cientos de personas suben por un teleférico para contemplar desde allí la ciudad.


Asesino en alrededores de Monserrate regresó al lugar de sus crímenes

Eltiempo.com

4 de diciembre de 2015

La denuncia de dos hombres que vivían cerca de Fredy Armando Valencia Vargas, quien reconoció ser el asesino de varias mujeres, resultó ser una historia de horror.

Este jueves, en el mismo lugar donde habían sido encontrados los restos óseos de ocho personas, fue hallada una nueva víctima. Todo a solo tres metros de distancia del cambuche elaborado por él mismo.

Este nuevo hallazgo se logró luego de que el sindicado fue llevado por los peritos -tras el aval de la Fiscalía- al lugar donde vivió durante los últimos siete años.

Es decir, al menos cuatro días después, regresó al mismo punto donde cometía los crímenes y sepultaba a sus víctimas entre basura.

Valencia arribó al sitio a eso de las 8:30 de la mañana y duró allí menos de una hora. Si bien su aporte no fue significativo, pues siempre se mantuvo tranquilo y fue poco lo que dijo al respecto, corroboró que el otro cuerpo estaba en el mismo punto donde habían sido localizadas las demás.

Casi de inmediato, regresó a la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de Puente Aranda, donde permanece aislado mientras es trasladado a la cárcel Modelo, donde continuará mientras se define su futuro.

Por su parte, el Instituto de Medicina Legal le informó a El Tiempo este jueves que ya son ocho los restos óseos que fueron examinados por el equipo interdisciplinario que conformaron exclusivamente para el desarrollo de este caso.

Sin embargo, el propio director de la entidad, Carlos Eduardo Valdés, aclaró que no se darán declaraciones oficiales con información preliminar.

«Solo cuando el equipo analice todos los casos y haya llegado a una conclusión es que se presentan los resultados. La metodología no es la misma que cuando hay un bombardeo, un secuestro o violación de los derechos humanos. El instituto no va a hablar hasta tanto no hayamos complementado todo el trabajo», explicó Valdés.

Si bien va casi una semana continua de investigación, los peritos deberán seguir en el lugar al menos hasta cuando se logre retirar toda la basura que permanece en el sitio.

Todavía -explicaron investigadores del caso- no han llegado a la tierra original, lo que indica que no se descarta que haya más cuerpos enterrados en las montañas de basura. Hasta este jueves eran cinco los camiones que habían salido del lugar con palos, tapetes, cobijas y pasto.

Un caso sin precedentes

Expertos en la materia consultados por este diario coincidieron en que durante los últimos años no se han reportado, al menos en la ciudad, casos de asesinos en serie, similares al de Fredy Armando Valencia.

De acuerdo con el director de Medicina Legal, Carlos Eduardo Valdés, en el último lustro, no hay situaciones de tal naturaleza, pues el de mayor recordación para el país es el caso de Luis Alfredo Garavito, quien abusó sexualmente y asesinó a cerca de 200 niños, varios años atrás. Su captura se dio a finales de los años 90.

De acuerdo con Esteban Cruz, docente de la Universidad del Rosario, casos similares son, por ejemplo, el de Pedro Alonso López, conocido como el «Monstruo de los Andes» y Nepomuceno Matallana.

El primero también es señalado de violar y asesinar a niñas, aunque no es preciso el número, pues muchos de los cuerpos no aparecieron. Sin embargo, él mismo confesó la violación y asesinato de 300 niñas de Colombia, Ecuador y Perú.

Sobre el segundo, conocido como el «doctor Mata», se ha dicho que estafó y asesinó a unas 20 personas.

Van cinco días de investigación

Miembros de la Policía han hallado un total de nueve cuerpos en el mismo lugar. El primero fue encontrado el sábado; tres más el martes; cuatro el miércoles, y otro este jueves.

«Estamos trabajando con 30 peritos forenses de la Policía Científica de la Policía Nacional, para determinar si existen más cuerpos y enviarlos a Medicina Legal con el fin de establecer el género y la posible causa de muerte», explicó el coronel Javier Barrera, jefe de la Sijín de la Policía Metropolitana de Bogotá.


El monstruo de Monserrate: La mente de un asesino y una tragedia social

Eluniversal.com.co

4 de diciembre de 2015

A lo largo de esta semana el país se estremeció con el caso de Fredy Armando Valencia Vargas, «El Monstruo de Monserrate», un asesino que convencía a sus víctimas de hospedarse en su cambuche ubicado en el cerro La Paz, al lado del cerro más emblemático de Bogotá, para luego pedirles favores sexuales y, en caso de no acceder, asfixiarlas, violarlas, descuartizarlas y sepultarlas en basura.

El caso llama la atención no solo por la atrocidad y modalidad del crimen, el cual se asemeja a una película de terror, sino también por el tiempo que duró este hombre cometiendo los asesinatos sin ser descubierto, operando en uno de los lugares más concurridos de Bogotá, al lado de la Avenida Circunvalar, donde pasa hasta la caravana presidencial cada día.

Se investigó el perfil criminal de Valencia Vargas, la forma en la que pudo matar a, al menos, 16 mujeres sin ser descubierto y el entramado social en el cual ocurren estos crímenes, mucho más recurrentes de lo pensado.

El caso

El día sábado, gracias a la mascota de una familia de recicladores, se destapó el olor fétido que daría la alerta que algo andaba mal en el cerro La Paz, ubicado al lado de Monserrate, justo arriba del semáforo de la Avenida Circunvalar, a la altura de la calle 21 y abajo de la Carrera 3 este.

La madre de dicha familia, quien prefirió no ser identificada, les indicó a los investigadores que ella y su familia llegaron a la zona del cerro de Monserrate el pasado 22 de noviembre, buscando un sitio dónde vivir. Cuando hicieron contacto con Valencia les exigió el pago de 10 mil pesos diarios por habitar el espacio, la familia accedió pero encontraron grandes tumultos de basura, la cual removieron y donde su perro empezó a olfatear.

La familia alertó a autoridades, que empezaron a encontrar los restos en descomposición de un par de personas. El caso se dio a conocer el día martes, cuando se logró la captura de Fredy Armando Valencia Vargas, un hombre de 33 años, que aseguraba ser el dueño del terreno donde se hallaron los cadáveres de siete mujeres.

Sin embargo en versiones de la Fiscalía fue gracias a que otros habitantes de cambuches ubicados en el mismo cerro, señalaron a Valencia como el responsable de los cadáveres que se estaban encontrando. Para este día Freddy admitió haber asesinado a una de las mujeres, sin embargo hasta el momento, ya se habían hallado siete cuerpos, pertenecientes a mujeres, habitantes de calle y en su mayoría entre los 18 y 22 años.

Las excavaciones continuaron y mientras la Sijín sacaba las más de tres toneladas de basura en la que Valencia sepultaba a sus víctimas, el día miércoles el implicado aceptó acordarse de haber asesinado a siete mujeres. Sin embargo, para la mañana del jueves ya se habían encontrado ocho cadáveres.

En interrogatorio, el capturado le manifestó a la Fiscalía que él mantenía experiencias con mujeres que conseguía en la calle que veía necesitadas o que estaban buscando comida en las basuras. «A ellas les regalaba ropa, dinero, joyas, pegante o vicio a cambio de tener sexo, y las que no cumplían la palabra terminaba matándolas, además que con algunas de ellas ya estando muertas tenía relaciones sexuales», aseguraba Valencia a la Fiscalía en interrogatorio, las autoridades que han logrado hablar con el sujeto aseguraron que el hombre habla muy bien y articula una conversación fluida, «no como cualquier indigente».

Sin embargo acá no pararon las búsquedas, oficiales de la Sijín aseguraban que en la zona iban a encontrar más cuerpos, así que gracias a que el ahora llamado «Monstruo de Monserrate» accedió a indicar donde tenía ocultos más restos, lo llevaron al lugar, en el cual solo señaló uno más, ubicado debajo de un tapete. Para el día viernes ya se habían encontrado nueve cadáveres completos, todos pertenecientes a mujeres, además de un torso sin identificar y una pierna.

Luego de esto Valencia Vargas, indicó que en la zona hay ocultos siete cadáveres más. Además, el implicado confesó que a la primera víctima la asesinó en el año 2010 y se mostró feliz de haber hecho las confesiones, además aseguró que asesinaba a las mujeres porque «no le cumplían».

El perfil criminal de un asesino en serie

En las investigaciones de la policía se mostrado que de Fredy Armando Valencia Vargas, era un estudiante universitario, además loa agentes que han tenido la posibilidad de hablar con él, afirman que el hombre no habla como un habitante de calle e incluso usa términos que lo hacen parecer un personaje culto.

Valencia asegura que a los 19 años se volvió drogadicto, debido a la muerte de su madre y el abandono de su compañera sentimental. Sin embargo en las versiones del padre del «Asesino de Monserrate», este era violento desde muy temprana edad, tanto así que en el colegio donde estudiaba le sugirieron inscribirlo en cursos de artes marciales.

Esteban Cruz, experto en este tipo de crímenes explicó las características de este criminal y los hechos, exponiendo desde un inicio que este caso no es aislado y tampoco nuevo en nuestro país. Señalando características como la misoginia (odio a las mujeres), tratar como objetos a las víctimas y no sentir culpa al justificar sus actos, son comunes en muchos asesinos en serie como Valencia.

La psicopatía es transversal a la mayoría de estos sujetos, así pues ellos son manipuladores y demagogos, además no sienten culpa, ni miedo. Cruz muestra como Valencia lograba manipular a sus víctimas, darles paseos por el centro de la ciudad y convencerlas de llegar hasta su cambuche, además cómo empieza a cambiar su discurso e intenta manipular a las autoridades con sus declaraciones. «Así como han aparecido muchos cadáveres, es probable que aparezcan muchísimos más, esta es la forma como actúan este tipo de personajes», explica el experto.

«Este tipo de estafa y treta se asemeja a la de psicópatas como Ted Bundy en Estados Unidos, quien también violaba mujeres, y era una persona muy hábil con la palabra y manipuladora», menciona Cruz. Pero estas no son las únicas características de los asesinos en serie que encontramos en Valencia. Todo hace parte de una complejidad que enmarca la mente de un asesino en serie.

No tenerle miedo al castigo, ni sentir culpa por sus crímenes, es otro de los factores que comparte el «Monstruo de Monserrate» con otros asesinos, cuando se escuchan las declaraciones del hombre, este las hace con la mayor naturalidad del caso: «Yo las trato como princesas, les doy bazuco o marihuana, trago y a veces más regalos, pero cuando ellas no me cumplen (satisfacen sus deseos sexuales), me da rabia y las ahorco», además de hablar con naturalidad Valencia ve su acto como algo totalmente justificado.

Así también el sujeto ve a las mujeres como un objeto, el cual a cambio de un precio debe cumplir con sus placeres, los psicópatas, asesinos en serie ven a sus víctimas como cosas sin vida ni conciencia.

Si nos preguntamos de dónde viene la psicopatía del asesino, podemos rastrear muchos elementos, para esto la voz de Miguel Pérez, psiquiatra, quien comenta que en muchos casos las personas viven con aberraciones sexuales producidas por sus vivencias en la infancia, que pueden ser controladas con terapias e incluso con educación. Sin embargo el problema llega cuando se convierte en un asusto psiquiátrico, y la mayoría de personas que entran en drogadicción, especialmente con el consumo de bazuco, empiezan a sufrir de psicopatía (un desorden psiquiátrico).

Pérez muestra como para la ciencia, no sería raro que Valencia culpe de sus actos a voces que escucha y que le ordenan cosas. Además se puede encontrar en este problema un comportamiento asocial, donde el psicópata se relaciona con sus víctimas de un modo, pero con el resto de la sociedad es totalmente apático y hostil (como lo era con sus «inquilinos»).

«El egocentrismo es otra de las características que vemos en este hombre, se adjudica un terreno como propio, asegura que las mujeres le deben algo y que las trata bien, que merece los favores sexuales que espera recibir», explica Pérez, además asegura que en las personas que consumen bazuco el comportamiento esquizofrénico es muy común y casi generalizado.

No es un caso aislado

La duda que surge cuando se conoce un caso de estos, el cual aparentemente duró cuatro años oculto en una zona concurrida y emblemática de la ciudad, no solo cuestiona a las instituciones, cuestiona a una sociedad que parece habituada a la violencia, la cual rara vez tiene presente que en Colombia existen los sicópatas que más han matado gente en el mundo.

Así llamó la atención Diana Quigua, de la Casa de la Mujer, quien además dijo que «Es un problema que estos casos queden casi invisibles, muchas veces hasta que no son algo muy grande se ven, pensemos que el caso del «Monstruo de Monserrate», se descubrió casi por casualidad, fue un perro, de una familia que encontraron algo anormal».

Así pues se hace un llamado a las autoridades, las cuales tienen un desconocimiento muy grande en los casos que se refieren especialmente a las mujeres. «El Estado no actúa de forma inmediata cuando hay una alerta, y este debe garantizar a cabalidad la seguridad e [de] muchas personas, no solo por víctimas, si no de personas más vulnerables a las cuales no pueden acceder fácilmente a justicia», explicó Quigua.

Para Esteban Cruz, este caso no es aislado, en el país tenemos muchos casos de este tipo y existen muchos más que aún están sin descubrir. «Estamos en un entorno de conflicto interno, las personas están acostumbradas a escuchas masacres y asesinatos sistemáticos, además las autoridades están ocupadas en los mismos temas, en las bandas delincuenciales, la guerrilla y los paramilitares, estos casos pasan a ser parte de un entramado de violencia a la cual se ha habituado la sociedad», explicó.

Siguiendo esta línea es preciso aclarar que en la historia de Colombia ha habido muchos más asesinos seriales (Garavito, el Doctor Mata, el «Monstruo de Los Andes»), los cuales han cometido el mayor número de asesinatos individuales registrados en la historia del mundo. Sin embargo estos casos se olvidan fácilmente y terminan haciendo parte de la agenda diaria de un entorno violento. Cruz, además, comenta que probablemente en poco tiempo este caso ya no esté en boga de la comunidad nacional.

«Casos como los del «Monstruo de la Soga», un hombre que asesinaba sistemáticamente a bicitaxistas, pasó inadvertido, cuando en la literatura dedicada a estos casos hace parte de un suceso relevante», explicó Cruz.

Los vulnerables son más propensas a estos crímenes

«Si vemos en Colombia, estos asesinos en serie no atacan altos círculos sociales, si atacaran a la hija de un político o de un empresario caerían muy rápido, por eso prefieren población vulnerable, así sus crímenes son menos conocidos», explicó Esteban Cruz, quien además aseguró que así como en otros casos los asesinos tienen todo un plan para no ser descubiertos, acá con el solo hecho de atacar personas vulnerables ya duran buen tiempo en el anonimato.

«Existen casos sin revelar, hay muchas niñas desaparecidas en la localidad de Suba en Bogotá, ni siquiera se han encontrado los cuerpos, por esto los asesinos pasan de largo. Un ejemplo es Garavito, el atacaba niños en zonas rurales apartadas, eso hacía que fuera encontrado después de mucho tiempo y asesinatos cometidos», explicó Cruz.

El caso de estas mujeres se suma a muchos, y muy probablemente cuando sean identificadas, más de la mitad queden sin familiares que las reconozcan. Frente a esto, Diana Quigua afirma que no solo estas mujeres son «invisibles», también muchos tipos de violencia privada lo son. Espera que con el fin del conflicto se mitiguen estos casos de violencia contra la mujer o que, si se cometen, sean castigados como debe ser.

Otros asesinos en serie colombianos

– Pedro Alonso López (el «Monstruo de los Andes»): considerado por muchos criminólogos como el peor asesino en serie de la historia, violó y mató a más de 300 niñas; actualmente se desconoce su paradero.

– Daniel Camargo Barbosa (el «Sádico del Charquito»): asesinó a más de 150 mujeres en Colombia, Brasil y Ecuador. Escapó de la Isla Gorgona. Hablaba perfectamente inglés y portugués.

– Luis Alfredo Garavito Cubillos («Garavito»): un personaje nefasto en la historia de Colombia, un peligro para la sociedad. Se cree que asesinó y violó a más de 197 niños.

– Nepomuceno Matallana (el «Doctor Mata»): un criminal que paralizó al país durante los años 40 del Siglo XX. Se cree que estafó y asesinó a más de 20 personas. Se hacía pasar por abogado y logró codearse con la aristocracia bogotana.

– Manuel Octavio Bermúdez (el «Monstruo de los cañaduzales»): fue capturado en el Valle del Cauca, a comienzos de este siglo, mientras vendía paletas en los parques infantiles. Asesinó a más de 20 niños y podría quedar en libertad en menos de 10 años.


Ya son 11 los cuerpos hallados en lugar indicado por el Monstruo de Monserrate

Eluniversal.com.co

5 de diciembre de 2015

El subcomandante de la Policía de Bogotá, coronel Aurelio Ordóñez, anunció que este sábado fueron encontrados dos cuerpos más que podrían ser de víctimas de Fredy Armando Valencia Vargas, el denominado «Monstruo de Monserrate».

Con este hallazgo se eleva a 11 las posibles víctimas de Valencia Vargas, quien confesó 16 homicidios. Este sujeto, convencía a mujeres habitantes de calle de hospedarse en su cambuche ubicado en el cerro La Paz, en Monserrate para luego pedirles favores sexuales y, en caso de no acceder, asfixiarlas, violarlas, descuartizarlas y sepultarlas en basura.

«Desafortunadamente encontramos el día de hoy otros dos restos óseos que posiblemente corresponden a dos mujeres habitantes de calle», anunció.

«Hasta el momento son 11 restos humanos que han sido encontrados en el lugar explorado y que ha sido indicado por este sujeto», agregó.

El oficial indicó que «se va a seguir trabajando arduamente hasta que el 100% de este sitio sea explorado por profesionales y así establecer la realidad y la magnitud de esta tragedia tan horrible que enluta a varias familias de Colombia».

El coronel Ordóñez invitó a personas que tengan familiares desaparecidos que se acerquen a Medicina Legal para hacer un banco de ADN a fin de facilitar labores de identificación de las víctimas.


Fiscalía trabaja sobre 24 casos en el cerro de Monserrate

Eltiempo.com

5 de diciembre de 2015

Fredy Valencia Vargas confesó 7 crímenes más de mujeres, con lo que la cifra sube a 16.

Fuentes de la Fiscalía le dijeron a Citynoticias que los investigadores trabajan sobre la hipótesis de por lo menos 24 mujeres asesinadas por Fredy Armando Valencia Vargas.

Cada vez que el confeso asesino de habitantes de la calle regresa al cambuche que tenía armado sobre la falda del cerro de Monserrate, a la altura de la Circunvalar con calle 22, el número de víctimas aumenta. Justamente este viernes fue la segunda vez que el sindicado visitó la zona.

Valencia Vargas se defendió públicamente y dijo: «No soy un monstruo».

Por su parte, las autoridades, que tienen acordonado el lugar, ampliaron el radio de la escena del crimen a medio kilómetro a la redonda (iniciaron con 200 metros) y sospechan que la cifra puede subir.

De acuerdo con lo que les ha dicho el hombre, de 33 años, pueden ser más de 16 las mujeres víctimas que hasta ahora ha confesado haber matado, según él, en defensa propia. En horas de la mañana de este viernes, el general Humberto Guatibonza, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, manifestó que Valencia Vargas confirmó que además de los nueve cuerpos que ya fueron encontrados por los peritos de la Sijín, habría otros siete cadáveres de mujeres.

Este asesino en serie ha relatado a los investigadores que ubicaba a sus víctimas en un sector de venta de estupefacientes conocida como el «Bronx», en el centro de Bogotá, y luego de ofrecerles comida, droga y ropa, les cobraba «favores sexuales». Si se negaban, las asesinaba.

Fredy Armando Valencia Vargas, de 33 años, ha confesado 16 crímenes, aunque se teme que sean por lo menos 24 casos más.

El procesado permanece en la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de Puente Aranda y se espera que en los próximos días sea llevado a la cárcel La Modelo, donde aguardará el juicio.

Por su parte, el Instituto de Medicina Legal ha dicho que solo entregará las conclusiones cuando el grupo especializado evalúe la totalidad de las víctimas. Hasta el jueves, había examinado a ocho de ellas.

Las oficinas en Colombia de ONU Mujeres y del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos hicieron un llamado a las instituciones para que haya justicia en casos de feminicidio.


Exclusivo: el monstruo de Monserrate se confiesa

Semana.com

6 de diciembre de 2015

Un país tristemente acostumbrado a oír aterradoras historias de crímenes violentos está conmocionado con el caso de Fredy Valencia. Desde la semana pasada este hombre de 34 años de edad ha ocupado la atención de todos los medios de comunicación. No es para menos. Valencia ha entrado a formar parte de la vergonzosa lista de los peores asesinos en serie.

El caso empezó a quedar al descubierto el pasado sábado 28 de noviembre. Ese día, un grupo de uniformados de la Policía de Bogotá que realizaba patrullajes de control cerca al emblemático cerro de Monserrate, en el centro oriente de la capital, notó algo extraño en un pequeño cambuche escondido entre la maleza. Al lado de una construcción de tablas y plásticos rodeada de toneladas de basura y escombros vieron un bulto que les llamó la atención. Al inspeccionarlo descubrieron en su interior unos restos óseos.

Tras el hallazgo llamaron unidades forenses e investigadores de la Sijín. Simultáneamente empezaron a indagar en la zona por el dueño del cambuche. Al caer la noche de ese sábado ubicaron en el centro de la ciudad a Valencia y lo arrestaron. Para ese momento ya habían encontrado cuatro cuerpos más. Para el lunes el tema era un escándalo nacional y la cifra de víctimas ascendía a siete. El viernes siguiente, y después de remover tres volquetas llenas de escombros y basura, la Policía ya había encontrado otros dos cuerpos, para un total de nueve. Sin embargo, la cifra puede llegar a ser muy superior.

Durante días el macabro hallazgo dio para toda suerte de especulaciones. Semana habló en exclusiva con Valencia y el asunto que ha salido parece ser peor de lo conocido.

El monstruo de Monserrate

Lo primero que llama la atención de este hombre que habla pausado es que pocas veces mira a los ojos. Siempre desvía la mirada al piso o al techo en busca de palabras para tratar de justificar los crímenes. Más que la atrocidad y la sevicia con la que cometió los asesinatos, su mayor, y única, preocupación es que lo llamen monstruo. «Yo no soy un monstruo, no me gusta que me digan así. Tampoco soy un asesino en serie», afirma.

Como suele ser usual en los homicidas múltiples, es un hombre sagaz que trata de justificar en supuestos traumas de infancia sus acciones. «Yo vivía con mi papá, mi mamá y mis hermanos. A mí me molestaban mucho en el colegio y todo el tiempo decían: “No se metan con Valencia, no jueguen con Valencia”. Eso pasaba principalmente con las niñas. Ellas me molestaban mucho. Un día, cuando yo tenía 8 años, unas niñas me bajaron la pantaloneta y quedé mostrando mi miembro. Yo me volví muy agresivo. Mi papá era muy perro y se fue con otra mujer. Y la psicóloga del colegio me decía que me metiera a clases de karate para canalizar mi agresividad», dijo Valencia a Semana.

Por momentos se queda callado y la mirada se pierde en el infinito. Retoma la conversación y dice que no quiere hablar más de su familia. Dice que terminó el bachillerato pero jamás entró a estudiar a una universidad como se ha dicho. «Yo tuve una mujer por la que dejé a tres mujeres más y los vecinos me decían que ella me traicionaba y me ponía los cachos. Por eso empecé a consumir vicio», afirma.

Según su relato, al terminar el colegio trabajó un breve tiempo vendiendo autopartes. «Después empecé a delinquir y a robar. Yo me la pasaba solo y comencé a reciclar y empecé a hacer mi cambuche en la montaña. Mi familia a veces me regalaba algo de plata para comer».

Hace siete años, en un intento de robo quedó gravemente herido y pasó seis meses en un hospital. Tenía 26 años de edad. Cuando se recuperó volvió a las calles y pasaba los días en la antigua Calle del Cartucho. «Ahí empecé a ver a muchas muchachas que escarbaban la basura buscando comida. Yo me les acercaba y les decía que les podía dar comida y ropa y que a cambio sólo me tenían que dar cinco minutos de placer», afirmó. «Yo pude haber subido más de 100 mujeres a mi cambuche, algunas se quedaban varios días o semanas y luego yo las sacaba. La mayoría eran muy desordenadas».

Aunque dice estar arrepentido, sus palabras no suenan sinceras ni muestra el menor remordimiento. Dice que asesinó a la primera de ellas hace cuatro años porque quiso robarle una chaqueta. «Ella intentó chuzarme. Entonces yo empecé a ahorcarla. Yo no quería matarla. Pero después de esa vino otra y otra y otra. Yo siempre las ahorcaba pero no siempre para matarlas. A veces las ahorcaba y luego las trataba de reanimar porque no es cierto lo que se dice. Yo no tenía sexo con muertas. Por eso trataba de reanimarlas».

Su voz y la mirada no cambian mientras hace este escabroso relato. «Yo jamás descuarticé a nadie como dicen. Yo por las noches abría los huecos, las envolvía y las tapaba con tierra y los escombros», recuerda sin inmutarse.

Aunque trata de justificarse, en medio de su cinismo dice que no es un asesino en serie. Sabe perfectamente que estaba cometiendo homicidios atroces, tanto así que reconoce que jamás pensó en entregarse a las autoridades «porque yo sé que había cometido un delito».

Como si toda esta macabra historia no fuera lo suficientemente aterradora, Valencia afirma que no se acuerda de los nombres de sus víctimas. Pero dice que sí tiene muy claro y grabado en su mente la cara de cada una de ellas y los sitios en la montaña en donde las enterró. Lo más espeluznante es que con una pasmosa tranquilidad afirma que si bien hasta ahora han encontrado nueve cuerpos, la realidad es que la cifra es mucho mayor. «Yo me acuerdo que por lo menos fueron 18 mujeres más», concluye.

Hasta la tarde del viernes los investigadores de la Policía habían encontrado los restos de nueve mujeres, cuyas edades oscilan entre 20 y 35 años. Valencia sabía escoger muy bien a sus víctimas y, por eso, siempre buscó mujeres que llevaban años en las calles a quienes, según él, nadie extrañaría.


La escalofriante historia del asesino de los cerros orientales

Alejandra P. Serrano Guzmán – Eltiempo.com

7 de diciembre de 2015

Mientras tres años atrás todos los ojos estaban puestos en Javier Velasco, el asesino de Rosa Elvira Cely -violada y torturada el 24 de mayo del 2012 en el parque Nacional-, otro homicida igual de aterrador ya rondaba silenciosamente los cerros orientales de Bogotá.

Esta semana se conoció el prontuario criminal de Fredy Armando Valencia Vargas, el hombre que aceptó haber asfixiado al menos a 16 mujeres hasta causarles la muerte, durante los últimos cuatro años, y luego haberlas sepultado en montañas de basura, a solo tres metros de distancia de un cambuche, elaborado con plástico y madera.

Su testimonio horrorizó al país no solo por la magnitud de lo cometido, sino porque todo sucedió en la calle 20 con avenida Circunvalar, es decir, a pocos metros de distancia de la entrada que conduce al santuario de Monserrate. Lo peor es que todavía hay mucho por contar.

El Tiempo reconstruyó cada uno de los momentos que le dieron vida a este capítulo de violencia, el más aterrador de la historia reciente de la ciudad.

El macabro hallazgo

Hace dos semanas, una mujer, llevando de la mano a sus tres hijos y escoltada por un par de perros, ingresó por un camino de basura, entre los árboles, que la condujo hasta el cambuche de Valencia.

A pesar de la montaña de residuos que por años él mismo acumuló allí, le pidió quedarse, justo al lado suyo, sin ruido ni molestias. Aunque la idea no le gustó, más aún cuando llegó su esposo horas después, les permitió armar una vivienda improvisada casi que pegada a la suya, a cambio de un pago mínimo.

Pero así como ellos llegaron, también los problemas. La mujer casi que de inmediato intentó retirar parte de la basura, mientras los perros extrañamente olfateaban y rasguñaban entre la inmundicia, por lo que Valencia se molestó.

«No le gustaba lo que hacían. Entonces -contó uno de los investigadores de la Sijín de la Policía Metropolitana de Bogotá, que tiene a cargo el caso- los hizo correr cinco metros más a la derecha de su cambuche».

Sin embargo, solo noches después, y por increíble que parezca, decidió confesarle al padre de los pequeños sobre los crímenes. «Le dijo que había matado mujeres; y él nos contó. Por eso, después ellos bajan, escarban y se encuentran con el primer cuerpo. Todos lo vimos», contó una mujer que vive en la parte alta de los cerros, pero que prefirió no dar su nombre.

Y resultó ser cierto. El primero fue hallado el sábado; otros tres, el martes; cuatro más, el miércoles, uno el jueves y dos ayer.

En total, el equipo de peritos de la Policía halló los restos óseos de 11 personas, metidos en bolsas negras y envueltos entre tapetes o cobijas. La mayoría fueron enterradas con la cara hacia arriba.

De ellas -dice el propio Valencia- nunca supo su nombre. A muchas ni siquiera se lo preguntó.

Por años captó la atención de habitantes de calle adictas a los psicoactivos, especialmente al bazuco, bajo la misma modalidad, y terminó asesinándolas cuando se negaban a sostener relaciones sexuales.

Del estudiante del colegio Rafael Uribe Uribe (Tunjuelito), quien posteriormente alcanzó cuarto semestre de ingeniería industrial, queda poco. Su vida fue consumida por las drogas desde los 22 años; finalmente, eso fue lo que lo llevó a dejar su hogar.

Para determinar quiénes son sus víctimas, Medicina Legal creó un grupo integrado por médicos patólogos, especialistas, odontólogos y antropólogos forenses, psiquiatras y psicólogos, que trabajan simultáneamente. «Lo hacen desde el estudio de las evidencias, de los laboratorios y de las conductas. Todo en equipo. Los hallazgos se estudian en conjunto», explicó Carlos Eduardo Valdés, director del instituto.

Sus crímenes

Por su parte, Valencia asegura recordar únicamente a la última de sus víctimas, quien habría muerto a finales de noviembre o principios de diciembre del año pasado. Le decían la «Chiqui».

Era joven, de baja estatura, delgada y de ojos castaños, era conocida en el sector del «Bronx», centro de Bogotá, pues, según él, robaba autopartes.

La historia con ella no duró más de tres horas. Aunque sus recuerdos son vagos, ha dicho que la encontró en una esquina, como a las 7 de la noche. Caminaron hasta llegar a su cambuche, donde estaba la ropa que le había prometido. Sin embargo, ella se habría negado a tener relaciones y la escena se tornó violenta.

Supuestamente, la mujer intentó llevarse su celular haciendo uso de un machete que guardaba celosamente en su cambuche.

Lo peor vino después. Hacia las 9:30 p.m., él la tomó del cuello hasta que dejó de respirar. El hoy sindicado es consciente de que, como lo hizo antes, abusó sexualmente de ella; luego la envolvió en bolsas y la enterró entre los residuos.

¿Quién es el asesino?

En Colombia no se escuchaba hablar de un caso de esta naturaleza desde hace al menos 15 años, cuando Luis Alfredo Garavito confesó haber asesinado a 172 niños y fue capturado.

Por eso el caso de Fredy Armando Valencia Vargas es aterrador. Conserva las mismas características de las historias de horror, cuyos protagonistas son asesinos en serie que fueron llevados a las pantallas posteriormente, en series o películas estadounidenses que retratan ese estado mental, o en textos como «Los monstruos en Colombia sí existen», de autoría de Esteban Cruz Niño.

Puntualmente, sobre Valencia Vargas y su patrón delictivo, fuentes cercanas a él señalan que atacaba entre periodos de dos o tres meses y siempre les prometía a sus víctimas droga, baño y ropa.

Su papá, un taxista de oficio, no sabía de él desde hacía tres años. Sus vecinos lo recuerdan como un solitario, de pocos amigos; y sus allegados, como un hombre de carácter fuerte.

Lo curioso de su caso es que fue capaz de confesar que era un homicida, sin tener siquiera una sospecha de los demás que lo incriminara. Reveló su macabro secreto porque -dice- vivía atormentado y quería que su conciencia estuviera tranquila. «No soy un monstruo», insistió el viernes ante los medios de comunicación.

En su albergue no había más que tres galones de agua y prendas femeninas entre sus cosas, que ya quedaron a disposición de las autoridades.

¿Qué es un homicida en serie?

Los asesinos en serie, es decir quienes matan a más de tres personas en un periodo largo de tiempo, lo hacen bajo condiciones y parámetros de conducta parecidas.

«La mayoría de los asesinos en serie colombianos sí tienen unas características similares. Son personas que están al límite de la pobreza, segregadas de la sociedad, que sobreviven o son indigentes», explicó Esteban Cruz, profesor de la Universidad del Rosario e investigador del fenómeno del asesinato en serie.

Por lo general -agrega- son hombres que vienen de hogares disfuncionales o donde hubo maltrato, y sus víctimas son personas más vulnerables, como niños y mujeres pobres o en condición de abandono.

Este tipo de criminales han actuado de forma similar en el mundo y utilizan espacios abiertos para cometer los asesinatos. A veces dentro de las ciudades.

Para el director de Medicina Legal, Carlos Eduardo Valdés, en cualquier caso similar al de Valencia, cuando se habla de asesinos en serie, «se requiere que la comunidad conozca todos los aspectos para tomar acciones preventivas», por lo que en los próximos días se conocería el informe completo de todas las víctimas.

Mientras tanto, personal de la Sijín de la Policía Metropolitana de Bogotá, en cabeza del coronel Javier Barrera, que vienen trabajando desde las primeras horas del día hasta la tarde, continuarán en el lote donde fueron hallados los restos óseos, hasta que terminen de sacar la basura y toquen tierra.


Las dudas que rodean los asesinatos en los alrededores de Monserrate

Eltiempo.com

9 de diciembre de 2015

Si el primer crimen de Fredy Armando Valencia fue hace cuatro años, ¿por qué decidió confesar?

A la macabra historia de Fredy Armando Valencia Vargas, denominado el «Monstruo de Monserrate», todavía le quedan cabos sueltos. Tras el hallazgo ayer miércoles de cuatro cuerpos más por el grupo forense de la Dijín -en total van ocho-, varias dudas rodean el caso.

La primera de ellas está relacionada con las verdaderas razones por las que el hombre terminó en la calle, luego de vivir con sus padres y su hermana en el barrio El Carmen (Tunjuelito) y supuestamente avanzar en su carrera de ingeniería industrial.

Aunque en principio se dijo que había estudiado en la Universidad Incca de Colombia, esta desmintió la información mediante un boletín de prensa, y aseguró que tras revisar los archivos, el hombre «no pertenece ni perteneció a nuestra institución».

Según Valencia, una fuerte depresión por la pérdida de su madre y una decepción amorosa lo habrían llevado al consumo de sustancias psicoactivas y a la calle, hace al menos ocho años, lo que no se ha comprobado.

Su padre, con quien aparentemente no tiene comunicación desde hace cinco años -de acuerdo con fuentes de la Policía-, aseguró que lo acompañaría a la diligencia judicial que se realizó el lunes, luego de que se hiciera efectiva la orden de captura en su contra, pero finalmente no llegó.

Lo curioso es que en casos de exceso de drogas y abandono del hogar ha sido común que los miembros de las familias sean los primeros en acompañarlos cuando los ubican.

Otra de las dudas que surgen con la información recolectada tienen que ver con el detonante que lo llevó a asesinar a la primera de sus víctimas, supuestamente hace cuatro años.

Si su testimonio es cierto, comenzó a cometer los homicidios cuando una de ellas se negó a tener relaciones sexuales, luego de que las llevara hasta su cambuche, en los alrededores del cerro, desde el sector del Bronx en el centro, y les diera alimento y drogas. «Cuando ya estaban limpias yo les decía que me dieran lo mío (favores sexuales), pero ya no querían darme nada, se querían ir y robarme cosas. Hasta me atacaban», le dijo Valencia a Citynoticias.

Lo curioso es que ninguna de las personas que viven en el mismo lote a donde las conducía se percató de agresiones ni de las excavaciones que hacía para enterrarlas. No es claro por qué, después de tanto tiempo, se atrevió a confesarles a dos personas del sector sobre los crímenes. Ellos habrían sido quienes posteriormente decidieron buscar evidencias y alertar a las autoridades.

Por último, no se conoce tampoco cuál será su futuro. Si bien por ahora es acusado de homicidio agravado, el examen psiquiátrico -que aún no se le ha practicado y que estaría a cargo de Medicina Legal cuando la justicia así lo disponga- podría concluir que sufre de problemas mentales. Así las cosas, el hombre sería declarado inimputable y no sería juzgado como un criminal, pues la ley señala que el tratamiento debe ser distinto para quien no es responsable penalmente de lo que se le acusa.

Ayer miércoles, ese instituto forense creó un grupo especial que tendrá a cargo el caso. Está integrado por seis personas de las áreas forenses de medicina, antropología, sicología y siquiatría.


«El “Monstruo De Monserrate” nos mintió»: Sijín

Eluniversal.com.co

9 de diciembre de 2015

El coronel Javier Barrera, comandante de la Sijín, aseguró este miércoles que Fredy Valencia, «el Monstruo de Monserrate», habría mentido sobre la fecha de muerte de su última víctima.

«Luego de que se diera la primera identificación de una de las víctimas del asesino, se le hizo un interrogatorio a la madre de la víctima, la cual aseguró que la había visto con vida el 15 de abril de este año, sin embargo Valencia aseguró que había perpetrado su último crimen en noviembre del 2015. Esta tarde procederemos a realizarle un nuevo interrogatorio al implicado», explicó Barrera.

Entre otros datos que dio la madre de la víctima fue que esta dejó una hija de nueve años y que consumía estupefacientes desde que estaba en el colegio. María del Pilar Rincón Muñoz, de 26 años, es la primera víctima identificada del confeso asesino Fredy Armando Valencia Vargas.

La mujer fue identificada por el Instituto de Medicina Legal gracias a sus huellas dactilares. Su director, Carlos Eduardo Valdés, indicó que actualmente se trabaja en la identificación de los 11 cuerpos que han sido hallados en el cerro de Monserrate.

El trabajo se realiza por parte de un cuerpo interdisciplinario que tiene en cuenta el contexto de ser este un caso del asesino en serie, que incluye médicos, antropólogos y odontólogos forenses, así como psiquiatras y psicólogos.

«Se intenta explicar los resultados no uno a uno, sino en conjunto. El Instituto está muy interesado en establecer qué circunstancias rodearon cada una de las muertes. No es fácil encontrar un asesino en serie que esté dispuesto hablar, así que el Instituto está interesado en estudiar su comportamiento», señaló el director de Medicina Legal, Carlos Valdés.

Hasta el momento se han encontrado 11 restos en el lugar donde Valencia Vargas indicó a las autoridades en el Cerro de Monserrate. No obstante, este sujeto confesó haber matado a 16 personas.

Valencia Vargas convencía a mujeres habitantes de calle de hospedarse en su cambuche, ubicado en el cerro La Paz, cerca de Monserrate, para luego pedirles favores sexuales y, en caso de no acceder, asfixiarlas, violarlas, descuartizarlas y sepultarlas en basura.


Identifican a dos víctimas más del «Monstruo De Monserrate»

Eluniversal.com.co

15 de diciembre de 2015

El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses anunció que han sido identificados plenamente los restos de otras dos mujeres que serían víctimas de Fredy Armando Valencia, conocido como el «Monstruo de Monserrate».

Las dos mujeres fueron identificadas como Ludy Johana Lara Muñoz y Adriana Patricia Porras Saavedra, de Bogotá. Previamente la entidad había logrado establecer la identidad de María del Pilar Rincón Muñoz, de 26 años.

Así las cosas, el Instituto ha establecido plenamente los restos de tres mujeres que habrían sido víctimas de Fredy Armando Valencia, y Medicina Legal adelanta los estudios de ocho cuerpos más, que fueron entregados por las autoridades.

Medicina Legal conformó un grupo interdisciplinario integrado por médicos especialistas forenses, patólogos forenses, antropólogos, odontólogos y psiquiatras, para establecer la identidad de las víctimas, y el estado mental de Valencia.

Hasta el momento se han encontrado 11 restos en el lugar donde Valencia Vargas indicó a las autoridades en el Cerro de Monserrate. No obstante, este sujeto confesó haber asesinado a 16 personas.

Valencia Vargas convencía a mujeres habitantes de calle de hospedarse en su cambuche, ubicado en el cerro La Paz, en Monserrate, para luego pedirles favores sexuales y, en caso de no acceder, asfixiarlas, violarlas, descuartizarlas y sepultarlas en basura.


«Asesino de Monserrate» se declaró culpable de ocho homicidios

Eluniversal.com.co

22 de febrero de 2016

La Fiscalía General de la Nación le imputó cargos a Fredy Armando Valencia, conocido como el «Asesino de Monserrate», acusado de cometer once asesinatos en los cerros del centro de Bogotá, por el momento el ente acusador lo sindicó de cometer ocho homicidios.

Ante la pregunta de la juez 16 de Garantías, Valencia aceptó su responsabilidad en el delito de homicidio agravado, sin embargo se declaró inocente de la conducta de acceso carnal violento.

Según la Fiscalía por ahora no se realizará la imputación de cargos, por dos homicidios más que están pendientes, puesto que Medicina Legal no ha establecido la edad de las cuerpos de las dos mujeres.

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