Estíbaliz Carranza Zabala

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Estibaliz-Carranza

Esti - La Heladera Asesina

  • Clasificación: Asesina
  • Características: Parricidio - Descuartizamiento
  • Número de víctimas: 2
  • Periodo de actividad: 2008 / 2010
  • Fecha de detención: 10 de junio de 2011
  • Fecha de nacimiento: 6 de septiembre de 1978
  • Perfil de las víctimas: Holger Holz (su exmarido) / Manfred Hinterberger (su novio)
  • Método de matar: Arma de fuego
  • Localización: Viena, Austria
  • Estado: Condenada a cadena perpetua el 22 de noviembre de 2012
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«Esti», la heladera asesina

Elmundo.es

12 de junio de 2011

La historia que escondía Estíbaliz Carranza, la española detenida en Italia el pasado viernes acusada de asesinar y descuartizar a su ex marido y a su novio en el sótano de la heladería que regentaba en Viena, bien podría ser un «remake» de «La pequeña tienda de los horrores», película de culto, en la que una planta, Audrey II, de aspecto amoroso y tierno esconde un secreto terrorífico: necesita sangre para vivir y su dueño no duda en matar para alimentarla en la trastienda de la floristería que regenta.

Lo mismo ocurría con esta española. Nadie podría pensar al entrar y comprarse un helado en la pequeña tienda de Estíbaliz, «Esti», como la llamaban, que en el sótano, metidos en dos heladeras y varios recipientes llenos de cemento, se encontraban los restos de Holger H., su ex marido, y Mandred H., su novio, dos rifles de mira telescópica y una pistola metida en un bolso.

Pero, ¿quién es este «ángel de hielo», como la ha bautizado la prensa austriaca? Hija de un psicólogo, periodista y escritor esóterico mexicano y de una alavesa, residente en Barcelona, nació en 1978 en México D. F. y tenía la doble nacionalidad. Cuando se casó con Holger se trasladó a Viena donde en 2006 montó su negocio: la heladería «Schleckeria» con ayuda de los 100.000 euros que le dio por entonces su todavía marido.

Sin embargo, en 2008, tras divorciarse, el sueño se convertiría en pesadilla. Y la «amable» «Esti», como la describen sus vecinos, se transformaría en asesina cuando su ya ex esposo le pidió el dinero de su inversión. Según ha relatado ella misma a la policía, cogió el fusil de Holger y le disparó por la espalda mientras éste miraba su ordenador.

Después cogió una sierra eléctrica y lo descuartizó en el sótano de la tienda que ambos habían montado guardando su cabeza en una heladera y dejando el resto en otros recipientes que llenó de cemento y que ahora la policía analiza para confirmar que el ADN coincide con el de Holder.

La mente enferma de Estíbaliz inventó una historia rocambolesca para justificar la desaparición de su ex marido con secta y dinero incluido. Según un amigo cercano a ambos, la española contó que le entregó 10.000 euros a su ex marido en concepto de pago anticipado por la deuda que tenía y que éste se unió a los «Hare Krisna» con los que se fue a La India. Nadie sospechó de ella. No había razones para ello.

Dos años después, «Esti» rehizo su vida junto a un vienés de 48 años. A Mandred H. le conoció por su trabajo. Era un representante de helados con el que trataba prácticamente a diario y con el que comenzó una relación a la que puso fin tras una «de sus rabietas». Con el mismo fusil con en el que mató a Holder en 2008, disparó el noviembre pasado a Mandred mientras dormía. El procedimiento el mismo. Le descuartizó en su «pequeña tienda de los horrores», se inventó una historia y siguió con su vida.

Hasta el pasado lunes cuando la curiosidad de un grupo de obreros que trabajaba en una obra en el local de al lado a la heladería les llevó a investigar más por el hedor que salía de su sótano. Cercada y presionada Estíbaliz huyó en taxi a la localidad italiana de Cavazzo donde pasó la noche en un hotel. Al día siguiente viajó en tren a Udine y allí en la estación, conoció a un artista callejero que tras verla muy agobiada y llorando la ofreció quedarse en su piso.

Su anfitrión, al que ahora investiga la policía, empezó a sospechar cuando ella le contó que había tenido graves problemas, evocó la posibilidad del suicidio y dijo que quería consultar diarios austríacos en Internet. Asustado llamó a la policía que rápidamente la identificó.

La «baronesa de hielo» mostró entonces su lado más gélido. Fría y tranquila confesó los asesinatos y los justificó asegurando que lo tuvo que hacer por los malos tratos que padecía de Holger y Mandred, aunque no se han demostrado.


La descuartizadora Estíbaliz Carranza era «amable y sumisa» con sus examantes

Almudena de Cabo / El Correo – ABC.es

22 de noviembre de 2012

El segundo día del juicio contra Estíbaliz Carranza, la joven de ascendencia vasca acusada de haber asesinado y descuartizado a dos hombres en Viena entre 2008 y 2010, estuvo marcado por los intentos de sus abogados de presentarla como víctima de sus debilidades, informa Almudena del Cabo desde Berlín.

La defensa alegó ayer que estaba drogada cuando cometió los crímenes, y los testigos -examantes de la acusada- la describieron como una persona insegura, «amable» y «sumisa», que intentaba presentarse como «perfecta» para atraer y retener a sus parejas.

La joven de 34 años, hija de una alavesa y un mexicano, se declaró culpable el lunes, en el primer día de juicio, de haber matado y descuartizado a su exmarido y a un amante y haberlos escondido en el sótano de su heladería. Sin embargo, mientras las fiscales Petra Freh y Dagmar Pulker -y los psiquiatras que testificaron el lunes- intentan mostrarla como una asesina despiadada, sus abogados defensores, Rudolf Mayer y Werner Tomanek, se afanan por presentar a su clienta como víctima de sus pasiones.

Para desmontar la imagen de mujer fría y manipuladora, sus letrados dieron ayer con una explicación tardía: Carranza se encontraba bajo los efectos de las drogas. En concreto, fármacos legales recetados por su psiquiatra para tratar un estado de miedo constante que le provocaba taquicardias.

Dice la defensa que «Esti», como la llaman en su entorno familiar, tomaba cinco medicamentos diferentes tres veces al día entre los que había antidepresivos y compuestos para luchar contra la esquizofrenia. No obstante, testigos de la policía italiana que llevó a cabo la detención de la acusada tras huir de su casa, en junio de 2011, aseguran que no se encontraba bajo los efectos de ninguna droga. «Ella mató a las víctimas en casa. Un disparo, después otros tres hasta comprobar que ya no salía más sangre de las heridas y asegurarse así que el hombre había muerto», recordó el policía italiano en el estrado de testigos sobre la que fue la primera víctima, un alemán que conoció en Berlín y con el que se casaría y montaría la heladería en Viena.

Después de los agentes le llegó el turno a Roland R., actual marido de Estíbaliz, con la que se casó hace unos meses, cuando ella ya estaba en prisión, y con la que tiene un hijo nacido en la cárcel. El hombre, de 49 años, entró en la sala, miró brevemente al banquillo de los acusados, rechazó declarar contra su mujer y se retiró. Era lo esperado. En una entrevista con el diario austríaco Kurier, declaró que son «una pareja» y que la va a esperar. «Creo que no comprende aún su culpa», afirmó el hombre.

Los testimonios de antiguos amantes de la acusada dieron una imagen diferente de ella. «Siempre hacía lo que los demás le decían», relató una de sus exparejas, al mismo tiempo que calificó a Manfred Hinterberger, su segunda víctima, como «un prepotente y estirado».

Botox y silicona

«Amorosa, amable y simpática», explicó por su parte otro exnovio que estuvo con ella un año, justo en la misma época en la que ella disparó contra su exmarido Holger Holz, algo de lo que él aseguró no haber tenido constancia, ni haber notado nada raro en ella. «La “Esti” era una chica que hacía todo lo posible por gustarte», comentó, y la calificó de «sumisa».

Sin embargo, en su opinión le faltaba «autenticidad». «Ella se presentaba como perfecta, algo que después no podía mantener», agregó sobre la acusada, con la que tuvo una relación hasta mayo de 2009, antes de que conociese a la que sería su segunda víctima. Respecto a esta última, el testigo no tuvo tan buenas palabras. «Era un golfo», afirmó. Sin embargo, Estíbaliz le comentó que le daba igual, que ella quería un hombre y él una heladería.

La propia acusada relató durante el primer día de juicio cómo Hinterberger la obligó a someterse a innumerables operaciones de belleza, desde una operación de nariz hasta inyecciones de botox o silicona en los labios. «También tenía que hacer mucho deporte, a pesar de hacer turnos de doce horas en la heladería, para mantener la figura», aseguró en la vista.

La hispano-mexicana dio todo tipo de detalles durante el inicio del juicio, cuando reconoció haber matado a los dos hombres, haberlos descuartizado y luego introducido en cubetas de helado que rellenó de cemento y escondió en el sótano de la heladería, con la mala suerte de que unos obreros que hacían obras en el local contiguo hallaron los cadáveres.


Condenan a cadena perpetua a Estíbaliz Carranza por descuartizar a dos exparejas

Almudena de Cabo – Elcorreo.com

23 de noviembre de 2012

Estíbaliz Carranza, la joven de ascendencia vasca acusada de haber asesinado y descuartizado a su exmarido en 2008 y a su novio en 2010, fue declarada ayer culpable por la Audiencia Provincial de Viena y condenada a cadena perpetua. Con esta sentencia se puso punto final al juicio tras cuatro días donde peritos de la policía, testigos, médicos y abogados intentaron echar luz sobre los dos asesinatos perpetrados por la mujer -de madre alavesa y padre mexicano-, que conmocionaron a un pequeño barrio de la capital austriaca donde la acusada regentaba una heladería. La sentencia establece que sea internada en un centro para criminales con desequilibrios mentales en base al examen psicológico que dictaminó que padece un grave trastorno de la personalidad.

«No puedo decir nada más que lo siento mucho, siento mucho haber asesinado a Holger y Manfred», señaló entre sollozos la homicida momentos antes de que el jurado se fuera a deliberar. Sin embargo, ni su súplica, ni el alegato de su abogado defensor, que pidió «un rayo de esperanza» para su cliente, consiguieron ablandar a sus miembros. Seguramente estaban aún impactados por la presentación en ‘powerpoint’ de las partes de los dos cadáveres que efectuó de manera exhaustiva el forense el día anterior y que llevó a la Fiscalía a afirmar en su alegato final que Estíbaliz había llevado a cabo «dos asesinatos con alevosía, maldad y de manera aterradora».

«¿Qué sentencia se puede dictar contra una mujer que ha perpetrado unos crímenes tan atroces como estos?», preguntó la fiscal Petra Freh. «Mentirosa» y «perfecta manipuladora» fueron algunos de los adjetivos de los que se valió para describirla, al mismo tiempo que señaló que la acusada no mostró arrepentimiento y que es una mujer «peligrosa y preparada para hacer todo en su propio beneficio».

El último día de juicio estuvo marcado por el informe de la psiquiatra Adelheid Kastner, que evaluó su estado mental. Estableció que la hispano-mexicana padece una anomalía en su personalidad y que la posibilidad de que vuelva a matar es «bastante realista».

La experta explicó cómo la condenada aprendió con el primer crimen «un modo eficiente» para acabar con su segunda víctima y no una lección para no volver a hacerlo. Asimismo, fijó en un 31% la probabilidad de que vuelva a cometer un asesinato. En su opinión, la joven, de 34 años, no ha aprendido «nada» de sus crímenes.

«Perdió sus emociones»

«Una separación tradicional, abandonar de manera sencilla a los hombres que no la hacían feliz, no era posible para ella», explicó la psiquiatra. «Ese camino no era viable». Para la acusada, matar a los dos hombres era la «solución más sencilla». Tanto su exmarido como su novio en esa época le empezaron a causar graves problemas, por lo que «la muerte le pareció el mejor camino para librarse de ellos». El dictamen médico también establece que Estíbaliz era plenamente consciente de sus actos. «No perdió la cabeza, perdió sus emociones», declaró la psiquiatra. «Para ella siempre estuvo muy claro lo que estaba bien y lo que estaba mal».

Tras conocer la sentencia, Estíbaliz Carranza anunció a través de sus abogados su intención de recurrir el dictamen, con la esperanza de ver crecer a su hijo nacido en prisión fruto de la relación con su actual marido, que anunció estar dispuesto a esperarla.

Pero, de momento, se cierra el juicio contra ‘Esti’ después de cuatro días donde ella misma dio detalles de sus dos asesinatos. El primero ocurrió en 2008, cuando su ex marido, un alemán que conoció en Berlín, empezó a reclamarle la inversión de 150.000 euros que había puesto en la heladería que regentaban en Viena. El asunto terminó con tres disparos por la espalda. Una vez muerto, la condenada lo descuartizó con «una sierra eléctrica» e introdujo los trozos en cubetas de helados que rellenó de cemento y escondió en el sótano de la heladería. La misma suerte correría su novio posterior, al que asesinó en 2010 por serle «infiel», y cuyos restos colocó al lado del otro, con la mala suerte de que unos obreros que hacían obras en el local contiguo hallaron los cadáveres.


La heladera que mató y troceó a su marido y a su novio

Juan Gómez – Elpais.com

24 de noviembre de 2012

La prensa austriaca es poco dada a la circunspección cuando informa sobre alguno de esos casos truculentos que parecen prodigarse en el país alpino. El más reciente es el que valió esta semana la cadena perpetua a Estíbaliz Carranza, una mujer de 34 años y doble nacionalidad hispano-mexicana que, según confesó al principio de su juicio, asesinó a su ex marido en 2008 y a su novio posterior en 2010. A ambos los desmembró con sendas sierras eléctricas de bricolaje. Sepultó todos los restos en la heladería que había puesto en Viena con su primera víctima. El proceso contra Carranza no ha alcanzado las cotas espectaculares de casos como el de Josef Fritzl en 2009, aquél «monstruo de Amstetten» que mantuvo encerrada a su hija en el sótano de su casa durante más de dos décadas, pero la combinación entre mujer joven, parricidio y desmembramiento ha llenado innumerables páginas amarillas y casi tantas horas de emisiones sensacionales durante las casi dos semanas de juicio oral. Si Fritzl era «monstruo», Carranza es «Esti» o «la heladera asesina con cara de ángel». El diario de masas Kronen Zeitung hablaba del «proceso del año».

Estíbaliz Carranza nació en México en 1978. Su padre es mexicano y su madre, alavesa. Hasta en las crónicas más sobrias le pintan una vida fuera de lo común: llegó Berlín muy joven, huyendo de un primer prometido español «que la trataba como a una propiedad». En Alemania trabajó de heladera. Cuenta que también su jefe era tiránico. Se casó en 2002 y marchó a Viena para abrir allí su propio negocio. Adelheid Kastner, psiquiatra forense del caso, explicó que Estíbaliz Carranza es «más inteligente que la media» y que está mentalmente sana. Pero su padre es «hijo del pecado», según su expresión, porque sus progenitores eran primos. La madre es «sumisa y agradecida». La psiquiatra ve aquí explicaciones al comportamiento de la propia Carranza. Dice que busca la felicidad a través de las relaciones personales. Cuando tiene una pareja «se entrega incondicionalmente, esperando que la acepten incondicionalmente». Eeude [Elude] los enfrentamientos directos. Si se presentan problemas busca soluciones a sus problemas por otras vías.

En el caso de su marido Holger Holz, Carranza dice que era un hombre brutal y «enamorado de las armas», divorciado de una policía «que también le tenía miedo». Se divorció de él, pero «no sabía cómo quitárselo de encima». Un día de abril de 2008 cogió una de sus armas y le disparó por la espalda mientras usaba el ordenador. Explicó Carranza que pasaron días hasta que fue capaz de tocar el cadáver, que permaneció sentado en una silla de acero. Después compró la sierra y lo cortó en unos pedazos que metió en un congelador. Se había enamorado de otro hombre, llamado Alex, que nunca supo nada y que tuvo el buen tino de alejarse de ella completamente cuando terminó su relación. Carranza empezó otra con Manfred Hinterberger, a quién mató en 2010 con la misma baretta de Holz y cuyos restos terminaron haciéndole compañía. Cuando Carranza se tuvo que mudar, llenó el congelador de los cadáveres con cemento y pidió a unos amigos que le ayudaran a transportarlo al sótano de la heladería, donde fueron descubiertos por unos obreros.

Su actual marido, a quien la fiscal llamó «su pareja superviviente», es el padre del niño de diez meses que nació en la cárcel. Los psiquiatras diagnosticaron «anomalías mentales» a Carranza, pero según Christine Salzborn, del Juzgado de lo Penal de Viena, la sentencia es de cárcel. Puede recurrir.


Confirman la cadena perpetua a Estíbaliz Carranza por matar a dos exparejas en Viena

Elcorreo.com

21 de marzo de 2013

La Audiencia Provincial de Viena confirmó ayer la condena a cadena perpetua para la joven de ascendencia vasca Estíbaliz Carranza, de 35 años, por el asesinato de dos exparejas suyas en 2008 y en 2010 en dicha localidad austríaca. El tribunal rechazó la apelación presentada por el abogado de la acusada, Rudolf Mayer, quien interpuso un recurso contra la pena máxima al alegar que, durante el proceso, los trastornos de personalidad de su clienta se tuvieron poco en cuenta, ya que en el momento en que sucedieron «los hechos ella se encontraba en una situación psicológica de excepción».

Estíbaliz Carranza, hija de un escritor mexicano de temas esotéricos y de madre alavesa, mató a su exmarido, Holger H., el 27 de abril de 2008. Le descerrajó dos tiros en la cabeza desde una distancia de 20 centímetros cuando éste se encontraba trabajando en su ordenador en la vivienda que compartían pese a haberse divorciado. Luego le pegó otro balazo más y tras varios intentos sin éxito de deshacerse del cadáver decidió descuartizarlo con una sierra eléctrica. Metió los trozos en bolsas de plástico y los colocó en un congelador. Meses más tarde trasladó los restos al sótano de la heladería que regentaba -el exmarido le había prestado 100.000 euros para arrancar con el negocio- y los escondió en recipientes cubiertos de cemento.

El 22 de noviembre de 2010 llegó el segundo crimen. La víctima fue un exnovio, Manfred H. En este caso, Estíbaliz acabó con la vida del hombre tras descubrir que tenía varias amantes. Antes de matarlo, tomó clases de tiro, participó en un curso para manejar cemento y compró varios tipos de este material. Ambos cadáveres despedazados pasaron a compartir espacio en el sótano de la heladería, hasta que fueron descubiertos casualmente el 6 de junio de 2011 por unos obreros que llevaban a cabo una reforma en un edificio contiguo. Tras el hallazgo, Estíbaliz Carranza huyó a Italia, pero fue detenida días después. Fue denunciada por un joven que la había alojado en su casa y que descubrió quien era su «inquilina» al ver la orden internacional de detención por televisión.

Según el relato de los hechos que hizo la fiscal durante el juicio, la «dama de hielo» o la «asesina con cara de ángel», apodos con los que fue bautizada la prensa austríaca, es una persona «fría y manipuladora» que actuó motivada por el egoísmo e, incluso, por intereses económicos. La propia Estíbaliz reconoció que «una parte de mi cerebro es roja».


La tenebrosa historia de la «asesina de la heladería» que descuartizó a dos hombres en Austria

BBC Mundo – Bbc.com

16 de noviembre de 2014

El mundo la conoció como la «Baronesa del hielo»: Estíbaliz Carranza, una mujer hispano-mexicana de 36 años, se ganó ese apodo -así como el de la «Asesina de la heladería»- porque en 2008 y 2010 mató a dos hombres, los desmembró y los escondió en el sótano de su heladería «Schleckeria» ubicada en un sector residencial de Viena, Austria.

Ahora, Carranza vuelve a estremecer las noticias del país europeo al publicar sus memorias.

Actualmente ella cumple una condena de cadena perpetua en una institución mental en Austria por los asesinatos de su exmarido, Holger Holz, y su amante, Manfred Hinterberger.

«No estoy buscando que me entiendan o me perdonen», se puede leer en el libro titulado Mis dos vidas, la verdadera historia de la Baronesa del hielo.

El sótano de la muerte

El caso de los «asesinatos de la heladería» conmocionó a Austria en 2011.

La historia había comenzado en 2008, cuando después de una discusión, Carranza le disparó con una escopeta a Holz, quien era su exmarido en ese momento, cuando éste estaba sentado en el computador.

El motivo de la disputa entre ambos había sido la devolución de un dinero que Holz le había prestado a Carranza para que ella abriera su heladería.

Tras cerciorarse de que estuviera muerto, lo descuartizó con una sierra eléctrica, mezcló los pedazos con cemento y los escondió en una nevera ubicada en el sótano de su casa, donde también tenía su negocio.

Y siguió su vida. A los conocidos y amigos le contó que su exmarido la había dejado allí y se había marchado a India.

Modus operandi

Dos años después, Carranza, a quien sus vecinos y las autoridades describieron como una mujer atractiva y muy simpática, conoció a Hinterberger, un representante de máquinas para heladerías, que la visitaba con regularidad.

Ocurrió lo mismo. Una discusión por dinero, Hinterberger se fue a la cama y en la placidez del sueño, Carranza le disparó con la misma escopeta.

Lo llevó hasta el baño, lo descuartizó con la sierra eléctrica y mezcló los pedazos con cemento. Pero esta vez no todo cupo en la nevera, que ya estaba ocupada con los restos de su anterior víctima.

Entonces guardó un pedazo en la arena del gato, para evitar que el hedor la delatase.

De nuevo cuenta a los demás la misma historia: el amante que la abandona para irse a vivir a Tailandia.

Sin embargo, en junio de 2011, un grupo de albañiles que trabajaba en la reparación de un local vecino debió ingresar al sótano de la heladería y descubrieron el horror que allí se escondía.

Carranza fue capturada a los pocos días en el norte de Italia, cuando trataba de huir de las autoridades.

El libro de las confesiones

«Yo asesiné a dos hombres que alguna vez amé», escribió Carranza.

«No hay manera de maquillar esto, de ponerlo bonito: yo le robé dos hijos a sus madres», también se puede leer.

Otra frase importante del libro por su impacto es: «Yo creía que tenía que servir a los hombres, sin importar cómo ellos me trataran».

Frente a Hinterberger, Carranza admite que sufría una suerte de parálisis emocional cuando trataba de expresarle su deseo de separarse.

«Yo no podía decir no. No podía. No había forma de terminar con él».

Afirma que ella convirtió a sus víctimas en «monstruos y finalmente ellos me transformaron en una bestia».

El editor del libro, Bernhard Salomon, le dijo a la BBC que Carranza no recibirá ningún dinero por la publicación del libro.

«Ella le ha cedido los derechos de regalías a los familiares de las víctimas».

Hasta ahora se desconoce una declaración de la familia de los dos hombres.

Embarazada

La editorial dio a conocer un pequeño resumen del libro, que inicia en el momento en que Carranza se entera de que está embarazada pocos días antes de su captura.

Allí describe cómo espera que sus crímenes nunca sean descubiertos y su esperanza de tener un futuro feliz.

Pero días después, los albañiles encuentran los restos de sus víctimas.

En su fuga para evitar a las autoridades austríacas, Carranza logró llegar hasta la ciudad italiana de Udine, ubicada a 480 kilómetros de Viena.

Pero allí fue delatada por un músico callejero que le había ofrecido ayuda.

Durante el juicio que tuvo lugar en 2012, la psiquiatra Adelheid Kastner afirmó que era muy probable que si Carranza era puesta en libertad pudiese cometer un crimen de nuevo.


«No pido perdón. Maté a dos hombres a los que una vez amé»

ABC.es

17 de noviembre de 2014

Estíbaliz Carranza, la mujer de 36 años años de ascendencia vasca que asesinó y descuartizó a su exmario y a su exnovio, publicó sus memorias el pasado lunes, según informa en su versión digital «BBC News». Aunque, en palabras del editor del mismo, no se le ha pagado absolutamente nada por las horas dedicadas ni verá un sólo céntimo por las ventas.

«Yo no pido comprensión o perdón. Maté a dos hombres a los que una vez amé, he despojado a dos madres de sus hijos», escribe la joven en el libro (el cual ha escrito conjuntamente con la periodista Martina Prewein y ha sido titulado «Mis Dos Vidas, La verdadera historia de la Dama de Hielo»). Carranza ha colaborado en la elaboración del texto desde Austria, pues actualmente se encuentra cumpliendo cadena perpetua en una institución del país.

Los crímenes de Carranza se sucedieron en 2008, año en que esta heladera de profesión disparó en la cabeza a su exmarido Holger Holz mientras estaba sentado en el ordenador. Dos años más tarde también acabó con la vida de a su exnovio, Manfred Hinterberger, mientras éste dormía.

Posteriormente, y al no saber que hacer con los cadáveres, los descuartizó con una motosierra y guardó sus restos en el sótano de su heladería. Fue llevada ante los tribunales el 22 de noviembre de 2012 en un juicio en el que, además de ser condenada, se ganó el apodo de «la asesina del hielo».

Ahora ha decidido publicar sus memorias para dar a conocer su cruel historia, aunque ha renunciado a cobrar por el libro por respeto a la familia de sus víctimas. En el texto, entre otras cosas, explica cómo comenzó a planear los asesinatos en 2011 y como, en el caso de su exnovio, se sentía tan ligada a él que prefirió acabar con su vida antes que abandonarle: «No podía decir que no. Yo no podía hacerlo, no podía librarme de él».


La «heladera asesina» tomó clases para aprender a cementar y ocultar los cadáveres

Lavanguardia.com

17 de noviembre de 2014

Estibaliz Carranza, la mujer condenada en 2012 a cadena perpetua por el doble asesinato en Austria de su marido y su amante, actuó con mayor frialdad de la aparente. Según desvela el Daily Mail, la mujer, que trabajaba en una tienda de helados, tomó clases para aprender a cementar con el objeto de esconder mejor los cadáveres. En ambos casos, desmembró a sus víctimas con una motosierra antes de esconder los restos.

Su modus operandi en ambos casos fue idéntico: les descerrajó un tiro en la cabeza, desmembró sus cuerpos y los congeló antes de ocultarlos, sepultados en cemento, en el sótano de su tienda.

Carranza, que ha publicado un libro sobre su vida escrito desde prisión, explica que mató a su marido, Holger Holz, en el año 2008 porque se negó a abandonar el domicilio conyugal tras su divorcio. Dos años más tarde, una discusión con su amante, Manfred Hinterberger, acabó en tragedia cuando Carranza decidió matarle mientras dormía.

En el libro, titulado Mis Dos Vidas, la asesina trata de justificarse: «Maté a dos hombres, pero también los amé». De su amante y segunda víctima, explica: «No podía decirle que no. No podía librarme de él».

Según un informe psiquiátrico, Carranza, que permanece recluida en un ala para presos con problemas mentales, se concebía a sí misma como una princesa que «sólo podía ser rescatada por un hombre».

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