Erasmo Moena Pinto

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Erasmo Moena

El Psicópata de Placilla

  • Clasificación: Asesino
  • Características: Violador
  • Número de víctimas: 2
  • Periodo de actividad: 6 de abril de 2010
  • Fecha de detención: 9 de abril de 2010
  • Fecha de nacimiento: 10 de enero de 1970
  • Perfil de las víctimas: Andrea Quappe Pinto, de 43 años / Loreto López Fernández, de 36
  • Método de matar: Estrangulación
  • Localización: Placilla Oriente, Valparaíso, Chile
  • Estado: Condenado a 61 años y 176 días de prisión el 25 de mayo de 2011
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Erasmo Moena – Doble homicida tiene perfil psicopático

José Ossandón – Mercuriovalpo.cl

9 de abril de 2010

A medida de que la Policía de Investigaciones avanza en su trabajo de indagación pericial y profundiza en la personalidad de Erasmo Moena Pinto (40 años), acusado de haber ultrajado y asesinado a dos mujeres en un sector de bosques de eucaliptos en Placilla Oriente, más se confirma la tesis que manejan en la Brigada de Investigación Criminal (Bicrim) de la PDI, respecto de que a este sujeto lo domina una mente «psicopática», «cruel», «perversa».

La ficha criminal de Moena dice que él «recuperó su libertad el 14 de marzo y luego protagonizó cinco violaciones y dos homicidios», transformándose en uno de los psicópatas más peligrosos del último tiempo.

Sin embargo, aunque ya confesó los delitos, aún no muestra signos de arrepentimiento por sus ataques.

«Por lo que nos señalan los oficiales, él no se ha visto arrepentido por lo que hizo», dijo la jefa del Centro de Atención de Víctimas de Ataques Sexuales (CAVA) de la PDI, subcomisaria Carolina Cáceres.

Sin empatía

Según la funcionaria, dicha reacción es producto de la ausencia de empatía con sus víctimas, ya que ésta está relacionada con la culpa o el arrepentimiento.

«Según la hipótesis que se maneja, tiene rasgos de una estructura de personalidad perversa. Estaríamos hablando de una sicopatía planificada y organizada y que usa la manipulación por falta de empatía con las víctimas», explicó Cáceres.

Pese a ello, la subcomisario contó que el único quiebre que tuvo el inculpado fue cuando vio a su familia, cuando lo fueron a visitar tras su detención, «sin embargo, es un quiebre superficial, del cual se recupera fácilmente, pero no tiene relación con los hechos que cometió».

Respecto del modo de operar de Moena, Cáceres recalcó que se trata de un sujeto organizado, que cuenta con la capacidad cognitiva necesaria como para planificar sus hechos, llevarlos a la práctica y ejecutarlos de manera efectiva.

«Un antecedente importante es que tiene estudios superiores, por lo que estamos hablando de una persona con una capacidad cognitiva normal, con un coeficiente intelectual normal y por lo tanto se podría presumir que sabe distinguir entre lo bueno y lo malo», aseguró.

Asimismo, la experiencia delictual del individuo también da indicios sobre cómo maneja sus impulsos, ya que «más allá del modo de proceder de él, su principal objetivo era la agresión sexual, más allá de los homicidios».

Operación rastrillo

En materia pericial, ayer se efectuaron dos importantes diligencias en la región, una en Valparaíso y otra en Viña del Mar, con el fin de descartar la existencia de otras víctimas de Moena Pinto, ello porque en el departamento de su padre, donde residía hasta que cometió el doble homicidio, se encontraron en su bolso cinco celulares: dos correspondientes a las mujeres asesinadas, Loreto López y Andrea Guape, y tres aparatos más, con propietarios desconocidos.

Temprano empezó el trabajo de indagación en terreno para la PDI.

A alrededor de las once de la mañana se realizó una «operación rastrillo» en el sector donde fueron encontrados los cadáveres de Loreto López y Andrea Guape.

En el lugar se halló una cartera, cordones y ropa ensangrentada, todas especies que pertenecían a las víctimas de Erasmo Moena.

Caber recordar que éste se encuentra detenido en el Centro de Prisión Preventiva de la cárcel de Valparaíso, en espera de su formalización de parte del Ministerio Público, fijada para hoy en el Tribunal de Garantía de Viña del Mar.

Tras 24 horas del hallazgo, poco a poco la prensa comienza a conocer, de boca del alto mando de la PDI, detalles del «modo operandi» que el ya llamado «Psicópata de Placilla» utilizó para engatusar a López y Guape, quienes fueron violentadas sexualmente y estranguladas por este imputado que sólo llevaba, hasta el momento del crimen, quince días de libertad, luego de cumplir una condena por violación en el penal de Mulchén, en la comuna de Los Ángeles.

El subprefecto de la PDI de Viña del Mar, Mauricio Acuña, contó que el sujeto buscaba a sus víctimas en la sección de «empleos» de la prensa santiaguina.

«Estas mujeres estaban buscando trabajo, por lo que dejaron sus teléfonos impreso en los diarios para que las empresas que requirieran el servicio de ambas las llamaran», aclaró el oficial.

El imputado, acusó Acuña, «se hacía pasar por gerente de una empresa y las engatusaba. Por eso nuestro llamado, a través de los medios de comunicación, es que si alguna persona sospecha de que algo le pasó a un familiar se contacte con la PDI. No descartamos que haya nuevas víctimas (de Moena)».

Más diligencias

Ayer la PDI concentró sus fuerzas en la «operación rastrillo» (en la que participaron alrededor de 40 detectives y diez perros rastreadores de cadáveres) y en una nueva visita al domicilio de Moena, del padre de éste para ser más preciso, ubicado en la Villa Rukan, calle Claudio Arrau N° 173, sector de Reñaca Alto.

A eso de las 17.45 horas llegaron efectivos de la Bicrim de Viña del Mar, encabezado por su jefe, subprefecto Luis Vallejos.

En el lugar se explicó que la presencia de la Policía en el departamento obedecía al registro de huellas dactilares y a la captación de posibles fluidos -sangre- que podrían enriquecer el proceso de investigación.

Mientras la PDI registraba la vivienda, vecinos de la villa comenzaron a acercarse al edificio, oportunidad en la que se pudo aprovechar a conocer detalles de la presencia de Erasmo Moena en ese complejo habitacional.

«Era un tipo bien raro. Siempre andaba con un celular en la mano. Hablaba mucho por teléfono. A veces se sentaba allí (con su dedo índice muestra una pequeña banquita) y se ponía a mirar a las niñas. A mí me daba mala espina el sujeto ése, pero nunca pensé que era un sicópata, un asesino», narró una pobladora, que no quiso ser identificada.

Otro vecino contó que «no lo conocía bien, porque llegó hace poco al edificio; pero para ser honesto nunca sospeché de él. Imagínese: con nosotros vivía un chacal. Acá en la villa viven muchos niños, adolescentes. Le pudo haber tocado a mi hija».

Interrogación

A la misma hora que la PDI trabajaba en el domicilio del imputado, en el Ministerio Público, Erasmo Moena era interrogado por el fiscal a cargo de esta causa, Steffan Krammar.

Desde las 13 horas el acusado fue sometido, en la Fiscalía de Viña del Mar, a un test de preguntas, con el objetivo de conocer en detalle los minutos previos y posteriores al doble homicidio.

Todos los antecedentes recabados por Krammar serán dados a conocer hoy, a partir de las 11.30 horas, en la audiencia de formalización contra Moena Pinto en el Tribunal de Garantía de la Ciudad Jardín.


Erasmo Moena Pinto creció en Tomé

Sonnia Mendoza – Revistanos.cl

Mayo de 2010

El «Canario», por su melena rubia, lo apodaban sus excompañeros del Colegio San Pedro Nolasco de Concepción. A las niñas las miraba por debajo de las sillas y cualquier conversación la asociaba al sexo. «¡Págueme $20 millones y le cuento hasta la hora en que lo pujé!», interpela su madre, María Elizabeth Pinto. El violador y homicida de las jóvenes Loreto López y Andrea Quappe está hoy en la cárcel de Valparaíso.

De cara a los escalones que conducen al edificio del Colegio San Pedro Nolasco en Concepción, la imponente imagen de la Virgen María atrae la mirada.

Imposible pasar de largo sin saludarla. Frente a tanta calamidad, hay algo en los ojos de esa imagen que subyuga.

¿Será porque ella misma, convertida en «la señora» de Fátima, predijo tanto desastre en sus apariciones a los niños Lucía dos Santos, de 10 años, y sus primos, Jacinta y Francisco Marto, el 13 de mayo de 1917?

A ellos les habló en Portugal de los «tres secretos» que han sido interpretados como la conversión de Rusia, el atentado a Juan Pablo II y ahora, a los casos de pedofilia que comprometen a la Iglesia Católica, y de los que se ha hecho cargo el propio Papa Benedicto XVI, quien invocó el perdón del mundo.

El día en que estuvimos en San Pedro Nolasco era hora de recreo, y en el patio del establecimiento católico un grupo de alumnos disputaba una pichanga a morir. Otros más pequeños correteaban por los pasillos y algunas parejas adolescentes, tomadas de la mano, se amaban a pleno sol.

No menos de 500 alumnos cursan allí sus estudios básicos y medios, tal como entre 1983 y 1984 lo hiciera Erasmo Moena Pinto, el sicópata de Placilla, motejado así por la prensa, y en prisión preventiva en Valparaíso por los delitos de violación y homicidio de la secretaria Loreto López Fernández (36) y de la publicista Andrea Quappe Pinto, de 43 años.

Una tercera mujer, Andrea San Martín (41) y prima de Loreto López, inspirada por su propia agudeza resolvería en poco tiempo ambos crímenes, tendiendo una trampa al hombre. En su cometido, la PDI la asesoró y apoyó. Por eso libró con vida.

Del supuesto empresario maderero que ofrecía condiciones laborales inigualables a mujeres cesantes, y a la que sucumbieran las víctimas, reuniéndose con el homicida en Viña del Mar, Andrea San Martín diría: «Él se veía una persona confiable, alto, rubio, de ojos verdes, educado y cordial. Es un hombre muy atractivo. En ningún momento me hizo una propuesta indecente. Al contrario, me ofreció el cielo y la tierra, buenas expectativas, un sueldo de un millón 200 mil pesos y grato ambiente de trabajo».

Cuando el acuerdo laboral se había concretado entre ella y Moena, los funcionarios de la PDI cayeron sobre el tipo y lo detuvieron. El 9 de abril de 2010, a las 21 horas en el supermercado Lider, del mall de Viña Shopping, tres días después del doble crimen que conmovió al país, comenzaba a develarse la historia brutal de este tomecino nacido el 10 de enero de 1970, que vivía en Cerámica, a los pies del Cerro Navidad.

La ovejita negra

Tranquilidad para ella y su familia reclama María Elizabeth Pinto Villegas, la madre de Moena, quien se muestra dispuesta a hablar siempre y cuando le paguen por la entrevista. Interpela: «¡Págueme $ 20 millones y le digo hasta la hora en que lo pujé!».

Cuarenta años tiene hoy Erasmo Moena, de quien su madre dice que la familia no tiene culpa que haya en su seno «una ovejita negra». Del vínculo entre ambos, se sabe que lo visitaba en la cárcel y que llegó a buscarlo en un auto a Mulchén el 14 de marzo de 2010 tras cumplir una condena de 3 años y un día por una violación en esa ciudad, en 2007.

Cuatro días después ultrajó a una niña de 10 años en el Terminal de Buses de Los Ángeles; el 20 de marzo abusó de otra mujer en la misma ciudad y el 25 del mismo mes violó a una temporera, a 6 kilómetros de Mulchén. Por estos delitos, la Fiscalía pidió orden de detención el 25 de marzo y recién el 1° de abril el tribunal la proveyó.

Los crímenes de Loreto López y Andrea Quappe ocurrieron el 6 de abril de este año con una diferencia de seis horas, y el 10 de abril fue formalizado en el Juzgado de Viña del Mar (causa número 1000317930-9) por tres delitos: violación con homicidio, homicidio calificado y tenencia ilegal de armas de fuego. En su contra pesan las agravantes de alevosía, consentimiento y premeditación, reincidencia y perpetración de los hechos en lugar despoblado.

El ahora imputado -que en 21 días de libertad cometió cinco violaciones y dos crímenes- registra causas en el Juzgado de Mulchén (causa número 1000293124-4) y en el Juzgado de Los Ángeles, causa número 1000259769-7.

A la familia Moena-Pinto, hoy dispersa en Viña del Mar y Talcahuano ninguno de los antiguos vecinos de la larga calle Cerámica, a un costado de la ruta Tomé-Cocholgue-Dichato, la recuerda. Estuvimos en el bar «El Pecoso» y en la botillería «Jacques Cousteau», donde vistosos carteles le hacen saber a la clientela que «don Fiado» falleció víctima de un colapso financiero. Por la «pituca» ahora hay que pagar al contado.

Aquí, algunos parroquianos asociaron al sicópata con los Moena de Cerro Alegre, pero el taxista Víctor Manuel Vera Quiero, sobrino del fallecido empresario Alejandro Quiero, y emparentado con aquellos por su hermana, corrige: «¡N’á que ver, eso yo lo sabría..!»

«¡Miren como de Tomé también salen malitos…!» aventura doña María Vera, la dueña del Jacques Cousteau, sumándose a la conversación y a las indagaciones por hallar aquí la casa donde este tomecino se crió junto a su abuela.

En Cerámica, en la década del 50 se fabricaban tejas y ladrillos. Un caballo batía (pisaba) todo el día el barro -cuenta un antiguo lugareño- y el agua fluía del «otro lado del cerro por canaletas». De allí el nombre del sector desde donde la familia habría emigrado en 1985.

Canario irreverente

En el Colegio San Pedro Nolasco ni el jefe de la Unidad Técnica Pedagógica, UTP, el exinspector general, Luciano Pincheira ni el exencargado de Archivos, de «memoria fotográfica», Javier Figueroa, pudieron acordarse de este exalumno que cursó primero y segundo medio aquí. El terremoto, dijeron, sepultó cualquier vestigio de su paso por el establecimiento.

Tampoco su profesora jefe, Eliana Díaz Islas lo tiene en su registro. «Su rostro no me dice que haya sido alumno mío. Yo les recuerdo por los ojos, un gesto, pero éste no está en mi cámara fotográfica de la memoria…», dijo.

Calcada respuesta obtuvimos del colegio Margarita Naseau, ubicado en Riquelme 1211, de Tomé, donde Moena garabateó sus primeros dibujos, letras y números. «Es que ya no queda nadie de esa época…» hizo saber la directora, Sor Bernardita Rivas, a través de secretaría.

Pero testimonios de excompañeros suyos avalan que el llamado sicópata de Placilla sí asistió a ambos establecimientos como alumno regular mientras vivió en el sector de Cerámica y viajaba en bus junto al grupo de estudiantes a Concepción.

«El Canario» lo apodaban en el primero y segundo medio «C» del Colegio San Pedro Nolasco. Y volver a saber de él, a través de los noticiarios de TV, dejó perplejos a los entonces adolescentes de 1983 y 1984.

Esperaban que se tratara de un alcance de nombre, pero cuando pudieron ver su rostro de lleno y no cabizbajo o cubierto con la capucha del polerón, «me di cuenta que era la misma persona y realmente quedé impresionada. Me dio un poco de susto y pena por la familia de él, por las víctimas y sus parientes. No es lo habitual recibir una noticia así», dice Catherine Zurita Frex, enfermera del Hospital de Coronel.

Como el «príncipe valiente»

Unos 14 ó 15 años recuerda haber tenido en la época la hoy profesora y periodista Paola Rossi Chamorro, encargada de Informática comunal en la Municipalidad de Laja, cuando asistía al San Pedro Nolasco. Con su melena rubia al estilo «príncipe valiente», de baja estatura y flaco, Moena era inconfundible, pero ella lo recuerda más porque «era irreverente en sus bromas con las mujeres. Siempre nos estaba mirando por debajo de la silla. No era grosero, pero sí morboso, todo lo relacionaba con el sexo».

Y evoca que poco a poco, el clan tomecino que por primera vez llegaba a estudiar a la urbe penquista, se fue alejando de él y aislándolo por sus bromas. «Éramos 18 ó 20, no más, y lejos del pueblo nos sentíamos como pajaritos. Andábamos todos juntos. Las mujeres que, además éramos pocas en ese colegio que recién pasaba a ser mixto, nos adaptamos a los juegos de los niños».

Tímido y amparándose en el «grupo» de compañeros para hacer tonterías y pasar desapercibido lo recuerda también Catherine Zurita. «Si lo molestaban, no se defendía y se retraía. A mí me molestaba porque, al parecer, le gustaba. Podía ser cargante incluso, pero no le prestaba demasiada atención. No me juntaba con él y no recuerdo que fuera particularmente sociable; tampoco que fuera uno de los mateos del curso».

La última vez que Catherine y Paola vieron a Erasmo Moena en el establecimiento, estaba sentado en un banco, en un pasillo. Su padre lo había ido a buscar, porque fue castigado y «él reaccionó con mucho llanto, casi con histeria, no se podía calmar. Recuerdo que su papá iba muy callado y triste a su lado cuando lo retiró del colegio ese día», evoca Catherine.

Aunque en San Pedro Nolasco nadie recordó tampoco el episodio, sus excompañeros cuentan que en rectoría se perdieron algunas cosas, y frente a la investigación interna que ordenó el cura rector, él apareció como responsable del hecho. Fue expulsado.

«En el segundo semestre de 1984 se produjeron varios robos en la rectoría del Colegio, que estaba en el segundo piso del viejo edificio de madera. Los curas comenzaron a investigar. Al final dieron con el responsable. Fue expulsado y no volvimos a saber de él hasta ahora», cuenta otro de los exalumnos, que pidió reserva de identidad.

Alocado, bromista y rebelde

Moena habría estudiado becado en el San Pedro Nolasco. Su rendimiento académico era más bien mediocre y pese a su inteligencia no era muy aceptado entre sus compañeros por su costumbre de realizar «bromas pesadas», especialmente dirigidas hacia las niñas.

No era particularmente violento, pero sus excompañeros recuerdan algunas peleas en el patio del colegio mercedario, en las que debía intervenir el inspector general y él siempre se llevaba la peor parte, por su carácter rebelde.

En el año 1984, cuando cursaba el 2º medio C se produjo un incidente que le causó lesiones en su cabeza. Por su personalidad alocada, le gustaba llamar la atención, incluso en las horas en que debían regresar a Tomé.

En esa época, el camino era malo y la locomoción colectiva escasa. Era habitual demorar 1 hora y media y hasta dos horas entre el colegio y la casa en Tomé. «Salíamos de madrugada desde nuestros hogares, a las 6 AM, para poder estar a las 8 AM en el colegio. Las clases terminaban a las 14 horas y era habitual que siendo las 15 horas todavía estuviéramos en la esquina de Freire y Castellón esperando un micro», cuenta nuestro anónimo entrevistado.

A Moena le gustaba jugar y subirse a la pisadera trasera de las antiguas micros que iban a Puchacay y cuando éstas partían, saltaba del vehículo en marcha. Mientras más rápido iba el vehículo y más peligroso el salto, más lo celebraban sus compañeros.

En una ocasión, perdió el equilibrio al saltar de un bus en movimiento y se golpeó la cabeza contra la solera. Comenzó a sangrar y perdió el conocimiento. Alguien llamó a la ambulancia y se lo llevaron al Hospital Regional. Estuvo una semana hospitalizado y volvió al colegio con la cabeza rapada, con varios puntos y un notorio parche en la cabeza.

«Iba [a] comprar, pero no miraba a los ojos»

La prensa registra que a los 23 años Erasmo Moena cayó por primera vez a la cárcel. Le requisaron películas triple X y lo describen como un manipulador, con habilidad para «engrupir» y ganarse fácilmente la confianza de la gente. Su primera condena a 10 años fue por los delitos de robo y lesiones.

Laura Jara Hormazábal es dueña de «Provisiones Joaquín» en Mulchén, y su quiosco está frente a la cárcel. De «todo un poquito» vende y recuerda que el hombre iba a comprar a su negocio pan, dulces, cecinas, galletas o pollos que después revendía en la cárcel.

«Tenía su negocio adentro; una amiga mía le vendía queso fresco; a veces, nosotros entrábamos a la cárcel -hasta la primera reja- y les ofrecíamos cosas (productos) a los internos. Ahora, no se puede; se paró todo y Gendarmería no deja pasar a nadie».

A ella, siempre le llamó la atención este cliente que nunca levantaba la vista ni miraba a los ojos cuando llegaba al mesón. Y cuenta que en la cárcel de Mulchén, a Erasmo Moena -«sí pues, es alto, rubio y también trabajó como un mes en un colectivo»- internos y gendarmes lo querían. «Siempre estaba formando comités para Navidad, por ejemplo. Lo querían porque era una persona buena que ayudaba a los demás…».

Pero hoy, aquel mismo sujeto que se hacía pasar por el empresario maderero Sebastián Eyzaguirre o se hacía llamar «don Héctor» está confeso de haber secuestrado, violado y estrangulado con un lazo a Loreto López Fernández, la hija de una pareja de carabineros jubilados, y de haber asesinado a Andrea Quappe, a quien le destrozó el rostro en un bosque de Viña del Mar por preguntar demasiado por el paradero de su amiga.

Ambas, pero por separado, accedieron a juntarse con él en Viña del Mar, adonde las citó por celular, para concretar una oferta inexistente de trabajo.

«Es muy difícil poder enviarle un mensaje a Erasmo. Es un hombre enfermo, y un violador es imposible de rehabilitar. Si llegara a quedar en libertad, volvería a agredir a otras mujeres, tal como lo hizo ahora», dice Catherine, su excompañera de curso.

Y Paola Rossi asiente: «Es la vida que a cada uno le toca vivir…»


Psicópata de Placilla niega ser asesino en serie y revela nuevo homicidio

Latercera.com

23 de septiembre de 2010

Erasmo Moena Pinto, imputado por los crímenes de dos mujeres en abril en la V Región, recordó la muerte de un peluquero en la VIII Región que habría sido su pareja.

«Volví a la época de las cavernas. Fui un cavernícola». Así, Erasmo Moena Pinto (40), más conocido como el «psicópata de Placilla», recordó en Informe Especial, de TVN, los crímenes de Loreto López (39) y Andrea Quappe (43), a quienes dio muerte en abril, tras simular ser un empresario que les ofrecía trabajo.

Hace alrededor de un año, Moena salió en libertad por cinco meses, tras 18 años tras las rejas. En ese periodo de tiempo, se conoce que violó a tres mujeres, y que asesinó a dos de ellas, en menos de ocho horas.

Sin embargo, Moena Pinto, quien está en prisión preventiva por el doble homicidio, negó durante la entrevista haber violado a Loreto López y calificó los crímenes de ambas como «errores de vida». «Cada uno comete sus errores. Mayores o menores, son errores», dijo.

En este sentido, negó ser un asesino en serie, aunque mostró frialdad al recordar los crímenes. «No me considero un asesino en serie y, aunque parezca ridículo, yo amo la vida», afirmó.

Además, rememoró un supuesto asesinato realizado en 1991, el cual, sin embargo, no ha podido ser acreditado por la justicia, al no encontrarse aún el cuerpo. Se trata del peluquero Marco Antonio Cortéz, quien habría sido su pareja en Coelemu, en la Región del Biobío. «Esa es una caja de pandora que no pienso abrir», destacó sobre su paso por la localidad.

Moena negó haber tenido una relación homosexual con Cortéz, a quien reconoció con anterioridad haber dado muerte, quemado y tirado su cuerpo a un río, el que todavía no ha podido ser encontrado.

«No voy a hablar de ese tema, porque ese es un tema, para mí, terminado, pasado», destacó.

Sin embargo, una amiga de Moena en Coelemu, quien no quiso que su identidad fuera dada a conocer, afirmó que en la ocasión, el llamado «psicópata de Placilla» le reconoció haber dado muerte al peluquero.

Consultado sobre la muerte de Cortéz y sobre el paradero de sus restos, Moena se muestra reacio a responder. Ante la insistencia sobre si su cuerpo «se hizo cenizas», el antisocial responde «quizás».

La captura de Moena fue realizada en abril pasado en un operativo realizado entre el Ministerio Público y la PDI, quienes aceptaron el ofrecimiento de una prima de Loreto López, Nelly San Martín, para hacerse pasar por una nueva interesada en el presunto trabajo que ofrecía Moena, lo que permitió su detención.


Psicópata de Placilla guardaba calzones y sostenes como «trofeos»

Claudio Leiva Cortés – Lanacion.cl

19 de mayo de 2011

Aterradores detalles de la vida de Erasmo Moena Pinto se conocen en el juicio que se lleva en su contra en Valparaíso, por los asesinatos de Andrea Quappe y Loreto López. Nadie sabe a quién pertenecen las prendas íntimas halladas en su departamento.

Ocho calzones y un sostén guardaba Erasmo Moena Pinto (41), el psicópata de Placilla, en su departamento de Reñaca Alto, Viña del Mar. Hasta el momento, nadie sabe a quién pertenecen estas prendas íntimas y no se descarta que las dueñas sean otras víctimas del sujeto.

El hallazgo de esta ropa interior es uno de los antecedentes revelados por la Policía de Investigaciones (PDI) en el juicio contra Moena Pinto, que se realiza en el Tribunal Oral de Valparaíso, por el asesinato de Andrea Quappe Pinto (43) y el homicidio con violación de Loreto López Fernández (36).

El 6 de abril de 2010, ambas mujeres concurrieron por separado a encontrarse con Moena Pinto en Viña del Mar, después de leer en Internet unas falsas ofertas de trabajo que había publicado este sujeto. Luego -con sólo horas de diferencia- las llevó al sector de Placilla, donde las golpeó brutalmente y estranguló.

En el juicio, el inspector de la Brigada de Homicidios de la PDI porteña, Jorge Angulo, declaró que en el departamento que Moena Pinto compartía con su padre y un hermano, la PDI encontró una bolsa con el logo de una empresa de Mulchén, Región del Biobío, con los calzones y el sostén.

Este dato es relevante para otros procesos en que está involucrado Moena Pinto. El sujeto había salido de la cárcel de Mulchén el 14 de marzo de 2010, donde estuvo tres años por violación. Anteriormente ya había pasado ocho años tras las rejas por robo y tráfico de drogas.

Salió de la cárcel a violar

Tras recuperar su libertad, y tan sólo cinco días después (19 de marzo), Moena Pinto atacó sexualmente a una niña de 10 años en el terminal de buses de Los Ángeles. El 20 de ese mes, abusó de una mujer en el sector de La Isla, a 10 kilómetros de Los Ángeles, y el 25 de marzo violó a una temporera en Mulchén. Por estos delitos, el sujeto está formalizado y espera juicios.

La policía investiga si estas prendas íntimas pertenecen a las víctimas de los ultrajes cometidos en el sur. Según los peritajes psiquiátricos que determinaron el perfil psicopático de Moena Pinto, a este sujeto le gusta guardar «trofeos» de sus ataques a mujeres.

Precisamente este jueves declarará en el juicio el psiquiatra que estuvo a cargo de estos peritajes. De acuerdo a estos análisis, Moena Pinto es un individuo inteligente, cruel y violento, incapaz de tener empatía con el sufrimiento de sus víctimas.

En todas las audiencias del juicio, Moena Pinto no ha manifestado emociones y se le ha visto distante, incluso cuando la fiscalía mostró las escalofriantes fotografías del estado en que quedaron las víctimas.

Andrea Quappe y Loreto López sufrieron decenas de golpes antes de ser estranguladas por el sujeto, quien utilizó un cordón y un cinturón para matarlas. La Fiscalía de Valparaíso pidió una pena de cadena perpetua calificada, esto es, 40 años de presidio antes de recibir cualquier beneficio penitenciario.

Declaran familiares

En la jornada de este miércoles declararon familiares de Loreto López Fernández. Su padre, Félix López, dijo que «su madre todavía me pregunta cuándo llegará mi hija a la casa; la verdad es que todavía no hemos superado su muerte como familia».

También se mostró arrepentido por no haber acompañado a su hija cuando ella fue a presentarse al supuesto nuevo empleo, día en que fue asesinada por Erasmo Moena. «Siempre la acompañaba a sus entrevistas de trabajo, aún me arrepiento de no haber viajado a Viña con ella», dijo.


Pena máxima para el «Psicópata de Placilla»

Javier de la Rivera – Mercuriovalpo.cl

26 de mayo de 2011

El mayor de los castigos recibió Erasmo Moena Pinto, más conocido como el «Psicópata de Placilla», según la sentencia dictaminada la tarde de ayer por la Primera Sala del Tribunal Oral en lo Penal de Viña del Mar.

Fue hallado culpable de los delitos de violación con homicidio, homicidio calificado y tenencia ilegal de armas -condenas que en su totalidad significan un doble presidio perpetuo-, producto de los crímenes perpetrados contra dos mujeres en abril del año pasado.

Las condena más grave recae por el caso de Loreto López, quien fue la primera víctima en llegar hasta Placilla tras confirmar una cita con Moena, donde le ofrecía una oferta laboral, cuyo posterior crimen fue catalogado como «violación con homicidio», que le significa una condena de 40 años de presidio perpetuo calificado.

El segundo crimen, sobre Andrea Quappe, quien ese día llegó horas después al lugar, fue reconocido como «homicidio calificado», causal de otros 20 años de presidio perpetuo simple.

La condena se completa con la aprobación de la tercera causa presentada por el Ministerio Público y los abogados querellantes: el porte ilegal de armas, que agrega 541 días a los presidios antes señalados.

Es decir, la sentencia total establecida corresponde a 61 años y 176 días de prisión sobre el «Psicópata de Placilla», quien además no podrá contar con ningún tipo de beneficio carcelario antes de cumplir el total de su condena.

Cabe señalar que a esta decisión se deben sumar los 10 años que Moena ya está cumpliendo por otra violación de una mujer de 33 años en Los Ángeles.

«Estamos satisfechos»

Tras la resolución, el fiscal de Viña del Mar, Stefan Kramar, manifestó su conformidad, ya que según indicó «esta condena representa todo lo que las víctimas sufrieron antes de morir y el dolor que se les ha causado a sus familias».

El representante del Ministerio Público acotó que «eran demasiadas las evidencias, datos, antecedentes y testigos las que determinaban que Muena sí o sí debía ser condenado de esta forma», agregando que «como Ministerio Público cumplimos con acreditar cada uno de los ilícitos y lograr el convencimiento del tribunal ante cada una de las condenas que estábamos solicitando».

En tanto, Javier Rojas Mery, abogado querellante que estuvo en representación de Víctor Hugo Quappe, padre de Andrea, puntualizó que «nuestra posición era justamente la que determinó el tribunal. Estamos satisfechos con la labor realizada, ya que se cumple el objetivo de privar de libertad a esta persona de por vida».

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