El Monstruo de Florencia

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El Monstruo de Florencia
  • Clasificación: Crimen sin resolver
  • Características: Mutilación
  • Número de víctimas: 14 - 16
  • Periodo de actividad: 1968 - 1985
  • Perfil de las víctimas: Antonio Lo Bianco y Bárbara Locci / Pasquale Gentilcore y Stefania Pettini / Giovanni Foggi y Carmela Di Nuccio / Stefano Baldi y Susanna Cambi / Paolo Mainardi y Antonella Migliorini / Horst Meyer y Uwe Rush / Claudio Stefanacci y Pia Rontini / Nadine Mauriot y Jean Michel Kravechvilj
  • Método de matar: Arma de fuego (Beretta calibre 22) - Arma blanca
  • Localización: Florencia, Italia
  • Estado: Los asesinatos de “El Monstruo de Florencia” siguen siendo aún un misterio sin resolver
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(!) ATENCIÓN: Esta galería estará disponible en los próximos días.


El Monstruo de Florencia

Wikipedia

El Monstruo de Florencia (en italiano: Mostro di Firenze) es la denominación utilizada por los medios de comunicación italianos para referirse al autor o autores de una serie de ocho asesinatos dobles ocurridos entre 1968 y 1985 en la provincia de Florencia (Toscana, Italia). Dicho criminal oficialmente aún no ha sido detenido ni identificado.

Los hechos

El “modus operandi” siempre era el mismo, disparaba en lugares normalmente aislados a parejas de jóvenes y después les apuñalaba. Posteriormente, mutilaba con precisión (como trofeo), los órganos sexuales de sus víctimas femeninas.

“El Monstruo” nunca actuó en el mismo lugar y siempre utilizaba la misma arma: una Beretta calibre 22, modelo Long Rifle. En total disparó 66 proyectiles, todos de la marca Winchester. La única certeza es que a pesar de los esfuerzos de la magistratura florentina, y tal vez a causa de varias pistas que durante varios años fueron ocultadas a la policía, el Monstruo de Florencia quedó impune.

La investigación duró ocho años, durante los cuales fueron interrogados más de 100.000 sospechosos, con la esperanza de que alguno de ellos fuese el asesino. Tras años sin respuestas, varias teorías apuntaban que los posibles culpables podrían estar relacionados con una secta satánica.

Las víctimas

En total el Monstruo cometió siete asesinatos dobles, entre 1968 y 1985. Aunque en lo que se refiere al asesinato de 1968 no se tiene verdadera certeza de si fueron cometidos por el mismo asesino:

  • Antonio Lo Bianco y Bárbara Locci, 21 de agosto de 1968 (Signa).
  • Pasquale Gentilcore y Stefania Pettini, 15 de septiembre de 1974 (Borgo San Lorenzo).
  • Giovanni Foggi y Carmela Di Nuccio, 6 de junio de 1981 (Vía dell´Arrigo).
  • Stefano Baldi y Susanna Cambi, 6 de octubre de 1981 (Campos de Bartoline).
  • Paolo Mainardi y Antonella Migliorini, 19 de junio de 1982 (Montespertoli).
  • Horst Meyer y Uwe Rush, 9 de septiembre de 1983 (Giogoli).
  • Claudio Stefanacci y Pia Rontini, 29 de julio de 1984 (Vicchio).
  • Nadine Mauriot y Jean Michel Kravechvilj, 8 de septiembre de 1985 (Scopeti).

Los compañeros de merienda

Sin embargo, el único inculpado fue un granjero de 68 años llamado Pietro Pacciani (apodado “il Vampa”, llamarada) que cumplió condena hasta el 13 de febrero de 1996. Fecha en la que fue absuelto ante la falta de pruebas. También fueron detenidos por la supuesta implicación en los crímenes dos personas: Mario Vanni y Giancarlo Lotti. Determinan que los crímenes han sido producto de la estrecha colaboración de Pietro Pacciani, Mario Vanni, Giancarlo Lotti y Giovanni Faggi.

Durante los juicios, Mario Vanni (apodado “Torsolo”, corazón de la manzana) aseguró ser “compagni di merende” (compañero de merienda) de Pacciani, es decir, compañero de tropelías. Giancarlo Lotti (apodado “Katanga”, negrata) declaró en falso haber ayudado a Pacciani con varios de los asesinatos del Monstruo, Lotti era conocido como el tonto del pueblo de San Casciano.

Todo esto sucedió de una manera tan rápida e imprevista que muchos ciudadanos italianos creían firmemente que los investigadores sólo estaban echando culpas para ganar tiempo ante un caso que no eran capaces de resolver. La extraña muerte de Pacciani en 1998, dio un giro radical a la investigación y el caso fue cerrado, a pesar de las numerosas incógnitas aún por resolver y no sin antes asegurarse que Vanni y Lotti estaban encerrados detrás de los barrotes de la prisión.

Giancarlo Lotti fue liberado de prisión en marzo de 2002 por razones de salud graves. Murió unas semanas después a causa de un cáncer de hígado. En 2004, la condena de Mario Vanni fue reducida también por razones de salud a pasar los últimos cinco años de su vida en un asilo de ancianos en Pelago, cerca de Florencia. Fue ingresado ​​en el hospital toscano Puente de Niccheri el 12 de abril de 2009 en donde murió al día siguiente. Fue el último miembro de los “compañeros de merienda” en quedar con vida.

Sospechosos

  • “Doctor” Carlo Santangelo: Falso médico forense que deambulaba por los cementerios de noche.
  • Stefano Mele: Inmigrante de Cerdeña que confesó haber asesinado a su esposa y a su amante el 21 de agosto de 1968 y fue condenado a catorce años de prisión.
  • Giovanni Vinci: Uno de los hermanos Vinci, que violó a su hermana en Cerdeña y fue amante de Barbara Locci.
  • Salvatore Vinci: Cerebro del doble homicidio de 1968, amante de Barbara Locci y probablemente dueño de la pistola y las balas del Monstruo, las cuales es posible que le fueran robadas en 1974, cuatro meses antes de que comenzaran los asesinatos del Monstruo. Arrestado como el Monstruo.
  • Francesco Vinci: El más joven del clan Vinci, amante de Barbara Locci y tío de Antonio Vinci. Arrestado como el Monstruo.
  • Antonio Vinci: Hijo de Salvatore Vinci y sobrino de Francesco Vinci, detenido por posesión ilícita de armas de fuego tras los asesinatos del Monstruo en Giogoli.
  • Giovanni Mele y Piero Mucciarini: Hermano y cuñado de Stefano Mele, arrestados como los “Monstruos de Florencia”.
  • Príncipe Roberto Corsini: Asesinado en su finca por un cazador furtivo el 19 de agosto de 1984. Se rumoreaba que era el Monstruo.
  • Pietro Pacciani: Granjero toscano condenado como el Monstruo, absuelto en apelación y nuevamente llamado a juicio. Era el presunto cabecilla de los llamados compagni di merende, “compañeros de merienda”.
  • Mario Vanni: Ex cartero de San Casciano apodado il Torsolo (corazón de la manzana), acusado de ser cómplice de Pacciani en los asesinatos del Monstruo. Durante el juicio de Pacciani, Vanni pronunció en toscano una frase que pasaría a la posteridad, “Yo he ido a hacer unas meriendas con Pacciani”.
  • Alfa: Primer “testigo secreto”, cuyo verdadero nombre era Pucci, hombre retrasado que declaró en falso haber visto a Pacciani cometer uno de los asesinatos del Monstruo.
  • Beta: Segundo testigo secreto, llamado en realidad Giancarlo Lotti y apodado Katanga (“negrata”). Lotti declaró en falso haber ayudado a Pacciani con varios de los asesinatos del Monstruo.
  • Gamma: Tercer testigo secreto, de nombre real Ghiribelli, prostituta y alcohólica entrada en años que, según decían, hacía servicio a cambio de un vaso de vino de veinticinco céntimos.
  • Delta: Cuarto testigo secreto, de nombre Galli y de profesión proxeneta.
  • Francesco Narducci: Médico de Perugia cuyo cuerpo apareció flotando en el lago Trasimeno en octubre de 1985 y de quien se rumoreaba que era el Monstruo de Florencia. Se determinó que el aparente suicidio había sido en realidad un asesinato y acusaron a Mario Spezi de haber participado en el mismo.
  • Ugo Narducci: Padre de Francesco, hombre adinerado de Perugia y miembro destacado de los fracmasones, razón suficiente para ser considerado oficialmente sospechoso.
  • Francesco Calamandrei: Ex farmacéutico de San Casciano, acusado de ser el cerebro de cinco de los homicidios dobles del Monstruo. Su juicio comenzó el 27 de septiembre de 2007.
  • Mario Spezi: Investigador del caso del Monstruo. Fue acusado sin pruebas feacientes por el juez Giuliano Mignini de ser el Monstruo de Florencia y más tarde puesto en libertad tras demostrarse su inocencia.

Conclusión

En agosto de 2001, algunos investigadores retomaron de nuevo el caso de “Il Mostro” sin querer dar demasiadas explicaciones. Sólo declararon que tenían nuevas pistas que les conducían a pensar que el “Monstruo de Florencia” podía tratarse de un grupo de unas diez o doce personas adineradas, miembros de una secta religiosa, que ordenaban y pagaban los “trabajos” a los tres campesinos. Mientras tanto, el caso del Monstruo de Florencia sigue sin resolverse.


El monstruo de Florencia

ManuelCarballal.blogspot.com

15 de septiembre de 2012

La ciudad de Florencia (Firenze en italiano) es la más poblada de la región italiana de Toscana. Entre finales de los años 70 y mediados de los 80 esta población se vio envuelta en uno de los grandes misterios de la crónica negra de ese país.

Los habitantes de la región de la Toscana vivieron atormentados durante diecisiete largos años; la causa, los terribles asesinatos cometidos por un misterioso criminal apodado “Il Mostro di Firenze” (Monstruo de Florencia). El asesino disparaba primero a sus víctimas y posteriormente mutilaba atrozmente sus cuerpos. Sus aterradores crímenes no dejaron ningún testigo.

El asesino intervenía preferentemente en las noches de verano, sus víctimas eran parejas que habían escogido zonas aisladas, allí confiados permanecían en la intimidad de sus vehículo, lejos de la mirada de curiosos. Una vez seleccionada su presa, el asesino esperaba que las parejas se despojaran de sus ropas y comenzaran sus escarceos amorosos. Era entonces cuando una sombra salía de la nada y les abordaba. En el silencio de la noche les disparaba utilizando siempre el mismo arma (una Bereta del calibre 22, con munición del marca Winchester), luego les apuñalaba y posteriormente con una espantosa precisión mutilaba los órganos sexuales de las mujeres.

Las víctimas:

Antonio Lo Bianco y Bárbara Locci, 21 de agosto de 1968

Era una calurosa noche de agosto del verano de 1968, estamos en Lastra a Signa, un tranquilo municipio de la Toscana italiana a pocos kilómetros de Florencia. Allí vive Barbara Locci de 32 años, una joven conocida por sus constantes devaneos amorosos. Esa noche Barbara había dejado a su marido (Stefano Mele) enfermo en casa, para marcharse al cine con su hijo de 8 años y su actual amante Antonio Lo Bianco .

De regreso a casa, el niño se quedó dormido en la parte trasera del Alfa Romeo de Antonio, circunstancia que los amantes decidieron aprovechar. Así que buscaron un lugar tranquilo cerca del Río Arno, allí podrían dar rienda suelta a sus deseos sexuales.

La pareja se hallaba haciendo el amor dentro del coche, de pronto, una figura surgió de las sombras y se deslizó hasta el Alfa Romeo, ocho disparos interrumpieron el silencio de la noche. Varios casquillos del calibre 22 de la marca Winchester quedaron esparcidos por el suelo.

Horas después, el hijo de Barbara llamaba a la puerta de un solitario caserío, el niño contó a los granjeros que su madre y su tío estaban muertos.

El principal sospechoso de los “Carabiniri” fue Stefano Mele, el esposo de Barbara . En los interrogatorios Stefano se contradijo en repetidas ocasiones, inculpando a otras personas e incluso a el mismo. Stefano Mele, a pesar de sus protestas de inocencia, sería condenado a catorce años de prisión por el asesinato de su mujer y de Antonio Lo Bianco.

Pasquale Gentilcore y Stefania Pettini, 14 de septiembre de 1974.

Seis años después otra pareja apareció asesinada en similares circunstancias. La mañana del día 15 de septiembre de 1974 un agricultor paseaba por un sendero de tierra cercano al río Sieve en Borgo de San Lorenzo, un paraje situado a pocos kilómetros al norte de Florencia.

El aldeano descubrió un Fiat 127 azul oscuro en medio del paraje. En su interior, en el asiento del conductor, semidesnudo reposaba muerto “Pasquale Gentilcore”, de 19 años. Junto al vehículo completamente desnuda estaba el de su novia “Stefania Pettini”, de 18 años de edad. El cuerpo se encontraba en el suelo, yacía con los brazos en cruz y las piernas abiertas. Su vagina había sido mutilada.

La noche del 14 de septiembre de 1974 la joven pareja había elegido el lugar para estar lejos de la vista de curiosos, lo que iba a ser una noche romántica se convirtió en una noche de terror.

Alguien se acercó al vehículo arropado con la oscuridad de la noche, disparó diez veces a la pareja y luego les apuñaló. Pasquale Gentilcore recibió seis disparos y dos puñaladas, su novia tuvo peor trato, su cuerpo tenía cuatro disparos y casi 100 heridas de arma blanca. El cuerpo de Stefania Pettini había sido extraído del coche, el asesino se ensañó con ella, tenía cortes y puñaladas en la zona de los senos, del bajo vientre y del pubis.

A un par de cientos de metros del turismo, en un campo cercano, se encontró el bolso de la chica con sus enseres dentro. No había huellas dactilares en el vehículo. Lo que si hallaron fue casquillos del calibre 22, de la serie H marca Wínchester, habían sido disparadas por una pistola Beretta.

Esta vez no hay ningún sospecho evidente, la policía no asociaba este crimen con el de la pareja de 1968, ya que se pensaba que el culpable había sido el marido y se encontraba en prisión.

Tras algunas denuncias recibidas, la policía centró la investigación en tres personas; un supuesto curandero de 50 años llamado Bruno Mocalli; en Giuseppe Francini, un desequilibrado mental que había confesado los asesinatos, pero que fue descartado por la policía ya que sus confesiones habían sido “mentalmente inestables”; y en Guido Giovannini, un “voyeur” que había sido identificado por algunos supuestos testigos y que al parecer tenía por costumbre espiar a las parejas que elegían aquellos parajes.

Pero los sospechosos tuvieron que ser puestos en libertad y el caso quedó archivado sin resolver.

Giovanni Foggi y Carmela Di Nuccio, 6 de junio de 1981.

De nuevo transcurrió un largo periodo donde no se conocen asesinatos similares en la región.

Han pasado siete años, es la mañana del domingo 7 de junio de 1981, un agente de policía que pasea con su hijo por la Via dell’Arrigo en Scandicci (al suroeste de Florencia), descubre un vehículo con dos personas muertas.

Al llegar al lugar, la policía encontró un Fiat Ritmo . En su interior, sentado en el asiento del conductor estaba el cuerpo de “Giovanni Foggi” de 30 años, había recibido varios disparos en el pecho y la cabeza. A pocos metros del vehículo, tirado en el suelo, se encuentra el cuerpo de la joven “Carmela de Nuccio”, de 26 años. Estaba semidesnuda, con las piernas abiertas, había recibido diversos disparos, uno de ellos en la nuca y presentaba múltiples heridas de arma blanca. El asesino la había arrastrado varios metros del vehículo y se había ensañado con su cuerpo, sus órganos sexuales habían sido mutilados.

No se hallaron huellas dactilares en el coche ni en los objetos de las víctimas, pero si se encontraron vainas de proyectiles del calibre 22 de la marca Winchester.

Stefano Baldi y Susanna Cambi, 22 de octubre de 1981.

Esta vez el periodo de ataque de “El monstruo” se acorta.

Tan solo unos meses después, la mañana del 23 de octubre de 1981, en un campo llamado “Le Bartoline” cercano a la ciudad de Calenzano , unos campesinos hallaron un Volkswagen Golf negro. El coche se encontraba abierto y la ventana del pasajero rota. Junto al vehículo están los cuerpos de “Stefano Baldi” de 26 años y “Susanna Cambi” de 24, que habían salido la noche anterior a cenar.

Stefano había recibido diversos disparos y puñaladas en el pecho, su novia había sido arrastrada a pocos metros del coche, igualmente recibió varios disparos, y al igual que en crímenes anteriores, el asesino se había cebado con ella; estaba semidesnuda, con los brazos en alto y le habían extirpado los genitales.

El bolso de Susanna se encontró en el suelo, todos los objetos de su interior habían sido esparcidos por el lugar. Junto al vehículo se encontraron 10 casquillos de la marca Winchester, serie H.

La prensa comienza a escribir sobre las semejanzas de estos crímenes, siempre se utilizada una pistola Beretta del calibre 22 y a las victimas femeninas le habían sido mutilados los genitales.

Paolo Mainardi y Antonella Migliorini, 19 de junio de 1982.

El sábado 19 de junio de 1982 , Paolo Mainardi de 22 años de edad, y su novia Antonella Migliorini de 20 habian estacionado su Seat 147 en un camino rural cercano a la carretera “Via Nuova”, en Mostespertoli al suroeste de Florencia. La joven pareja estaba punto de casarse y habían aprovechado la intimidad de la noche para liberar sus impulsos sexuales.

Mientras los jóvenes hacían el amor alguien surgió de los matorrales y se acercó al coche de las víctimas. Sin que se percataran de ello, el desconocido comenzó a disparar. Uno de los proyectiles atravesó el cristal delantero. Antonella Migliorini recibió sendos disparos en la cabeza, murió de inmediato. Paolo Mainardi resultó gravemente herido, pero aún con vida arrancó el vehículo. La mala suerte les acompañaba esa noche, en su intento de huir del lugar el coche acabó atascado una zanja y no pudo volver a sacarlo a la calzada.

El criminal disparó en repetidas ocasiones al vehículo, los cuerpos de la pareja yacían inertes en su interior. El asesino se acercó al coche, apagó el motor y tiró las llaves a un campo cercano. Los casquillos Winchester del 22 quedaron esparcidos por el suelo.

Preocupado tal vez por la tráfico de la zona o por los inconvenientes surgidos por la reacción de Mainardi, el asesino decidió abandonar rápidamente la escena del crimen, esta vez no quiso arriesgarse y omitió su cruel ritual de mutilaciones.

Paolo Mainardi , aunque mortalmente herido, aún continuaba con vida. Varias horas después unos jóvenes vieron el vehículo con los cuerpos en su interior, así que llamaron a la Policía. Mainardi fue trasladado aún con vida, pero murió al llegar al hospital, nunca volvió a recobrar el conocimiento.

La prensa nacional pronto se hizo eco de la noticia, se decía que Paolo Mainardi había facilitado a la policía la descripción del asesino antes de morir. Al parecer todo había sido una treta planeada por “Silvia Della Monica” magistrada de la Fiscalía de Florencia y encargada del caso de “El Monstruo”. Su intención era que el asesino diera un paso en falso y pudiera delatarse.

Poco después de este asesinato los investigadores comenzaron a preguntarse si había alguna conexión en los crímenes del Monstruo. Las pruebas balísticas habían revelado que el arma usada había sido siempre la misma, una Beretta del calibre 22, y todas las balas disparadas eran de la marca “Winchester”. La misma pistola que catorce años antes había asesinado a “Antonio Lo Bianco” y “Bárbara Locci”. Era evidente entonces que “Stefano Mele”, el marido de Bárbara (entonces acusado y encarcelado por el crimen) no podía ser “El Monstruo de Florencia”, así que la policía cree que tuvo un cómplice que continuó matando después de que este fuera encarcelado.

Wilhelm Friedrich Horst Meyer y Jens Uwe Rush, 9 de septiembre de 1983.

El asesino espera casi un año antes de actuar de nuevo, y en esta ocasión sus víctimas eran dos hombres.

El 9 de septiembre de 1983 dos jóvenes turistas alemanes, “Jens Uwe Rusch” y “Wilhelm Friedrich Horst Meyer” de 24 años de edad, descansaban en el interior de su furgoneta “Volkswagen Samba Bus” en un paraje de la Ruta de Giogoli Galluzzo, a pocos kilómetros al sur de Florencia.

Mientras los jóvenes dormían, una sombra surgió de la maleza, se acercó a la furgoneta y comenzó a disparar. Las ventanas del vehículo fueron atravesadas por los disparos del asesino, que posteriormente abrió una de las puertas para husmear en su interior.

Piensan que el asesino no había cambiado sus pautas de actuación, sino que podía haberse confundido , una de las victimas tenía una larga melena y tal vez habría creído que se trataba de una chica. Podría ser que al acceder a la furgoneta se diera cuenta del error.

En un primer momento los investigadores no asociaron el crimen con los asesinatos de “El Monstruo”, pero el análisis balístico dio el aviso, la munición usada había sido la misma que en los anteriores crímenes, Winchester del 22, disparadas por una pistola Beretta.

Claudio Stefanacci y Pia Rontini, 29 de julio de 1984.

De nuevo el asesino deja pasar un largo periodo antes de actuar de nuevo. Esta vez elige un paraje cercano a Borgo de San Lorenzo, un lugar donde “El Monstruo” ya había atacado diez años atrás.

La noche del 29 de julio de 1984, la joven pareja compuesta por “Claudio Stefanaccio” y “Pia Rontini” , de 22 y 18 años de edad eligieron para cobijarse un camino aislado cerca de Vicchio di Mugello , al norte de Florencia. Estacionaron su Fiat Panda blanco entre unos arbustos y se dejaron llevar por sus deseos amorosos.

Pero no estaban solos, una sombra que sujetaba un arma en su mano surgió entre el follaje. Se dirigió al Panda donde se encontraba la pareja y sin mediar palabra comenzó a disparar.

Los jóvenes recibieron varios disparos a través de la ventanilla del coche, y posteriormente fueron apuñalados. El cuerpo de Claudio fue encontrado semidesnudo en la parte trasera del vehículo, había recibido cuatro impactos de bala y presentaba numerosos cortes producidos por un arma blanca.

Como en crímenes anteriores, el cadáver de la joven había sido extraído del vehículo y arrastrado unos metros hasta un campo cercano. El cuerpo estaba prácticamente desnudo, de espaldas con las piernas abiertas y rodeado de un charco de sangre. Había recibido un disparo en la cabeza que había acabado con su vida, tras ello el asesino comenzó a cebarse con su víctima, el cadáver de la joven presentaba numerosos cortes y mutilaciones, esta vez el homicida decidió ir más allá en su rito macabro, le extirpó un pecho a la joven Pia.

Habían transcurrido más de quince años desde el primer crimen y la policía no tenía ningún sospechoso, no había pistas importantes que dieran esperanzas de poder atrapar al temido “Monstruo de Florencia”. Parecía que los investigadores se hallaban ante un fantasma que escogía al azar jóvenes parejas que habían elegido caminos rurales en busca de intimidad.

Nadine Mauriot y Jean Michel Kravechvilj, 8 de septiembre de 1985.

El último asesinato conocido atribuido al “Monstruo de Florencia” sucedió casi un año después. Una pareja de turistas franceses, “Nadine Giselle Mauriot” de 36 años de edad y “Jean Michel Kraveichvili” de 25, habían elegido la Región Toscana de Chianti para acampar.

La noche del 8 de septiembre de 1985 la pareja estacionó su coche, un Volkswagen Golf de color blanco en una zona boscosa cerca de San Casciano Val di Pesa, al sur de Florencia. Allí junto al coche montaron su pequeña tienda canadiense. No imaginaban que al caer la noche, mientras hacían el amor, una figura se acercaría a la tienda para acabar con sus vidas.

El asesino realizó varios tiros desde el exterior, luego abrió la cremallera de la tienda y volvió a disparar contra la pareja. Nadine cayó mortalmente herida por los disparos, Jean Michel gravemente herido intenta escapar y logra salir de la tienda, pero es alcanzado a los pocos metros por el asesino que lo apuñala hasta la muerte. Tras ello regresa a la tienda donde se ensaña con el cadáver de Nadine. El cadáver de la joven aparece con la vagina y el seno izquierdo amputados.

El 10 de septiembre 1985 llegó a la fiscalía de Florencia un sobre dirigido al ayudante del fiscal Silvia Della Monica. En su interior contenía una nota junto a un trozo del pecho izquierdo de la última víctima. Parecía que “Il Monstro” comenzaba a mostrar ansias de exhibicionismo, que estaba dejando huellas en sus asesinatos y tal vez eso pudiera acabar desenmascarándolo.

La policía encontró frente al Hospital de Ponte a Niccheri una bala igual a las usadas por el asesino en los crímenes. Ese detalle, junto al hallazgo de un guante quirúrgico en la última escena del crimen, llevó a los investigadores a pensar que el asesino podría ser algún médico o enfermero del hospital, o tal vez un paciente crónico que pudiera entrar y salir del centro sanitario sin llamar la atención. La policía realizó registros e interrogatorios en el hospital, pero todo fue inútil, no fue descubierto ningún sospechoso, ni pista alguna que diera luz al caso, el “Monstruo” parece un espectro que surge de la nada.

Piero Luigi Vigna, Francesco Fleury y Paolo Canessa, los magistrados que llevaban la investigación, recibieron por correo tres sobres iguales, en el interior de cada uno de ellos había una bala de la marca Winchester y calibre 22, las mismas que habían sido usadas por el asesino. En los sobres también había un dedo de un guante de goma quirúrgico y un papel donde habían escrito: “Basta una bala por cabeza”. Como siempre no habían dejado ningún tipo de huellas dactilares .

No existía evidencia de que los envíos hubieran sido enviados por el autentico “monstruo”, aunque los sobres eran del mismo tipo que el usado para enviar el trozo de piel de la última víctima a la magistrada Silvia della Monica.

La ciudad de Florencia había sido elegida capital de la cultura europea para la primavera de 1986, millones de turistas iban a llegar a la ciudad, por ello las autoridades italianas temían que “Il Mostro” volviera a la acción durante tal evento. Los gobernantes del lugar se reunieron con los responsables de las fuerzas de seguridad con el objeto de adoptar las medidas de prevención oportunas. En dicha reunión se solicitó que en las zonas susceptibles de correr algún tipo de peligro (jardines, parques, arboledas, etc.) se colocaran carteles en varios idiomas avisando del peligro del desconocido asesino. Pero la idea fue rápidamente descartada, algunos psicólogos avisaron del peligro del plan, los carteles podían provocar un efecto contrario al deseado, podían encender aún todavía más la excitación en el criminal y que actuara de nuevo.

El “Monstruo” es como un fantasma, nadie lo ha visto nunca ni puede dar alguna pista sobre el, parece imposible atraparlo. Todas las fuerzas armadas del país estaban movilizadas para intentar darle caza, pero nadie logra dar con él.

Varios expertos se unieron a los investigadores para estudiar los crímenes y poder realizar un perfil psicológico del asesino. Tras analizar testimonios de policías y familiares, fotos, exámenes de los cadáveres, así como las escenas de los crímenes, se llegó a la conclusión que se trataba de un varón de unos 40 años de edad, probablemente nativo de la zona, de aproximadamente un metro ochenta de altura y con algún trastorno sexual. Se podría considerar que era un narcisista con delirios de grandeza, con una inteligencia extraordinaria y gran capacidad para planificar hasta el mínimo detalle cada uno de sus crímenes. Que poseía un amplio conocimiento de las zonas donde atacaba, una total firmeza para disparar a sus víctimas, además de una enorme destreza con el uso de las armas de fuego (sus víctimas eran abatidas por un tiro certero en puntos vitales) y una precisión fuera de lo común para mutilar los órganos a los cadáveres.

Durante años la investigación exigió que se interrogara a miles de sospechosos con la esperanza de que alguno de ellos fuese el asesino. Un campesino de 68 años, Pietro Pacciani, aficionado a la caza y a la taxidermia fue inculpado por los crímenes.

Pacciani era considerado una persona violenta, en 1951 había sido condenado por el asesinato de un vendedor ambulante al que había descubierto en la cama con su novia. Tras cumplir 13 años en prisión intentó formar una familia, se casó y tuvo descendencia, pero en 1987 fue detenido de nuevo por maltratar a su esposa y abusar de sus hijas.

Desde el primer día Pacciani proclamó su inocencia, y aunque las pruebas contra él no eran concluyentes, fue declarado culpable de cometer siete de los asesinatos. Condenado a cadena perpetua, fue absuelto posteriormente en 1996 por falta de pruebas.

Otros individuos fueron detenidos en relación con el caso. Se piensa que Mario Vanni, Giancarlo Lotti y Giovanni Faggi estaban también implicados en los crímenes. Muchos comenzaban a pensar que los investigadores no eran capaces de resolver el caso, y que estaban buscando culpables para intentar ganar tiempo y con ello acallar al pueblo italiano.

Un Tribunal ordenó llevar de nuevo a juicio Pietro Pacciani. Al parecer existían nuevas pruebas, aunque se dice que fue Giancarlo Lotti el que confesó a la policía que él y Pacciani habían cometido los asesinatos. En 1997, Mario Vanni y Giancarlo Lotti fueron enjuiciados por su implicación en cinco de los dobles crímenes y declarados culpables. Fueron sentenciados a 26 años de prisión.

Pero Pietro Pacciani nunca volvió a ser juzgado por su participación en los crímenes. En febrero de 1998 fue hallado muerto en el interior de su domicilio. El cuerpo estaba semidesnudo, su rostro azulado y desfigurado. En un primer momento se piensa que había muerto de un paro cardíaco, pero la autopsia reveló que la causa de la muerte había sido producida por la ingestión de una combinación de fármacos.

Los investigadores se encuentran con otro obstáculo para el caso, algunos piensa que Pacciani fue silenciado para no revelar la verdadera identidad de “Il Mostro”.

Una vez muerto el principal sospechoso, los investigadores tienen que cerrar el caso del “Monstruo de Florencia”. Mario Vanni y Giancarlo Lotti estaban encerrados en prisión, pero el caso de “El Monstruo” aún presentaba una larga serie de asuntos oscuros y muchas preguntas seguían sin tener respuesta.

En agosto de 2001, unos investigadores dicen tener nuevas pistas sobre el caso. Algunos indicios les ha llevado a pensar que los asesinatos rituales podrían haber sido ordenados por un grupo de individuos. Se trataría de diez o doce personas adineradas de la sociedad italiana y miembros de una secta religiosa. Estos sujetos habrían estado pagando unas cantidades elevadas a lo largo de los años en que fueron cometidos los crímenes.

Entre ellos se encontraría un conocido médico italiano y un pintor suizo, en cuya casa había trabajado Pacciani como jardinero, y donde se habrían hallado recortes de prensa del juicio y dibujos de mujeres mutiladas. Pero nadie es considerado sospechoso en los asesinatos.

Pacciani sabría demasiado, tal vez comenzaba a ser una molestia para el misterioso grupo. Aprovechando que necesitaba medicamentos para su diabetes y sus problemas cardiacos, alguien le podría haber recetado unos fármacos erróneos, que en vez de curarle le habrían llevado a la tumba.

Giancarlo Lotti murió de cáncer el 2 de abril de 2002. Mario Vanni debido a su grave estado de salud fue hospitalizado por algún tiempo en un asilo de ancianos y murió de causas naturales el 13 de abril de 2009.

A fecha de hoy, los asesinatos de “El Monstruo de Florencia” siguen siendo aún un misterio sin resolver .

Editado por Tony Roig – (Policías en Red)

Bibliografía:

Time.com
El Paçis
Insufficienza di prove
Il Mostro di Firenze
Agencia EFE

 


VÍDEO: DOCUMENTAL – EL MONSTRUO DE FLORENCIA


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