El caso Almería

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El caso Almería
  • Clasificación: Asesinato
  • Características: Tres jóvenes iban a una comunión y la Guardia Civil los confundió con etarras. Fueron torturados, asesinados y sus cuerpos descuartizados. Para borrar todas las pruebas, la Guardia Civil tiroteó los cadáveres, introdujeron los restos en un vehículo, lo despeñaron y lo prendieron fuego.
  • Número de víctimas: 3
  • Periodo de actividad: 10 de mayo de 1981
  • Perfil de las víctimas: Juan Mañas Morales, de 24 años; Luis Montero García, de 33; y Luis Manuel Cobo Mier, de 29
  • Método de matar: Arma de fuego
  • Localización: Casafuerte, Almería, España
  • Estado: El Teniente Coronel Castillo Quero fue condenado a 24 años de prisión el 28 de julio de 1981. Fue puesto en libertad en octubre de 1992. Falleció el 3 de abril de 1994. El Teniente Gómez Torres fue condenado a 15 años de prisión y el Guardia Fernández Llamas, a 12 años, el 28 de julio de 1981
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El caso Almería

Wikipedia

El caso Almería comienza el 10 de mayo de 1981, cuando aparecieron tres cuerpos abrasados dentro de un Ford Fiesta, en un barranco de Gérgal, Almería.

El informe de la Guardia Civil señalaba que «habían intentado huir, responsables del atentado contra el General Valenzuela», que había sucedido un par de días antes. Incluso les ponían apellidos: eran «Mazusta, Bereciartúa y Goyenechea Fradúa».

Día y medio después, tres familias, dos en Santander y una en la localidad almeriense Pechina eran requeridas para asistir a Almería. Eran las familias de un salmantino, Luis Montero García; un santanderino, Luis Cobo Mier, y un emigrante, Juan Mañas Morales de aquella misma Almería, donde los tres iban a ser asesinados, y posteriormente quemados para borrar huellas, por fuerzas de la Guardia Civil, al mando del teniente coronel Carlos Castillo Quero.

Los hechos

El caso Almería tiene un preludio el 7 de mayo de 1981, en Madrid. La banda terrorista ETA atenta contra el jefe del Cuarto Militar del Rey, General Joaquín Valenzuela -hiriéndolo de gravedad-, y asesina a sus tres acompañantes.

Tres días más tarde los jóvenes Juan Mañas Morales (24 años) trabajador de FEVE, Luis Montero García (33) trabajador de FYESA y miembro del PCE y Luis Manuel Cobo Mier (29) trabajador de ACERIASA se dirigían desde Santander hasta Pechina (Almería) para ir a la comunión del hermano del primero.

Una avería en su vehículo, obliga a los jóvenes a parar en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), para, más tarde, reanudar viaje en tren hasta la localidad de Manzanares donde alquilan un Ford Fiesta verde.

Un vecino de la primera localidad manchega, tras ver las fotos en televisión de los terroristas de ETA; Mazusta, Bereciartúa y Goyenechea Fradúa, confunde a los chicos con los miembros de la banda. Tras la llamada de este ciudadano a la Guardia Civil, ésta montó la caza y captura del presunto comando terrorista. Al frente del grupo se situó el Teniente Coronel Carlos Castillo Quero.

La tarde del sábado 9 de mayo de 1981 el Ford Fiesta aparca en la avenida principal de Roquetas de Mar en el paseo marítimo en una tienda de souvenirs. Juan Mañas, natural de la localidad almeriense de Pechina, acompaña a sus amigos y compañeros de trabajo en FEVE de Santander Luis Cobo y Luis Montero, ambos invitados a acudir a la primera comunión de su hermano Francisco Javier. Antes Mañas quería enseñarles Almería. Los tres jóvenes desconocían que el día anterior de que ellos iniciaran el viaje el teniente general Valenzuela había sufrido un atentado de ETA.

Mañas, Montero y Cobo fueron detenidos a las 21:05 sin oponer resistencia en una tienda de la localidad, mientras hacían unas compras. Al día siguiente, los cadáveres de los tres aparecieron dentro del Ford Fiesta, calcinados y agujereados por múltiples balas.

Castillo Quero y sus hombres de confianza (hasta un total de 11 guardias civiles) torturaron a los tres inocentes durante toda aquella noche en un antiguo cuartel abandonado de la Guardia Civil, que estaba situado en la localidad almeriense de Casafuerte. Tras descubrir el error, intentaron borrar todas las pruebas. Tuvieron que descuartizar a los jóvenes para meterlos dentro del coche. Los tirotearon para simular que murieron en un supuesto tiroteo. Después se los llevaron, despeñaron el vehículo y le prendieron fuego comprando gasolina con el dinero que llevaban los jóvenes en los bolsillos.

La versión oficial

El domingo día 10, un comunicado oficial anuncia la muerte de los tres terroristas en un tiroteo con la Guardia Civil. Ese tiroteo no fue real, puesto que el Teniente Coronel descargó las balas en ellos después de muertos para que pareciese que habían muerto en un presunto tiroteo. Después de haberlos torturado en un cuartel abandonado, se dieron cuenta de que no eran los terroristas, y los descuartizaron, vaciando varios cargadores de balas en cada uno de ellos para simular aquel tiroteo. Después, con el dinero que llevaban las víctimas para comprar los regalos de la comunión del hermano de Juan Mañas, compraron gasolina, y los quemaron.

Los cuerpos de los jóvenes fueron encontrados quemados en el interior del coche en el kilómetro 8,400 de la carretera de Gérgal. “Según la versión oficial, los detenidos como presuntos terroristas estaban armados e indocumentados y eran conducidos a Madrid en coche. Cuando intentaron agredir al conductor, los guardias civiles se vieron obligados a disparar contra las ruedas del vehículo en el que iban esposados.” Ésa es la versión civil, La Guardia Civil fue manchada por este caso, y por ello después de la muerte de estas tres personas,sus familiares también fueron perseguidos. Posteriormente a la masacre, el Teniente Coronel escribió una carta a la familia Mañas de Pechina, donde detalladamente describió cómo mató a los tres chicos. Tal carta es propiedad de la familia y no aparece en ningún sitio web, ni público.

En lo referido a los juicios, al abogado oficial de la familia Mañas le instalan una bomba en su coche. No se sabe quién fue, sólo que el abogado encontró un anónimo en el que decía que habían visto a alguien manipulando el coche, y que tuviese cuidado. Para comprobarlo tiró una piedra y el coche voló. Más tarde el abogado se retiró de su oficio después del atentado contra su vida.

Juan José Rosón, entonces Ministro del Interior, repitió la versión de la Guardia Civil, en comparecencia parlamentaria a pesar de que en la prensa se describía que “los cadáveres, atrozmente calcinados, aparecen sin piernas y sin brazos, y tienen visible orificios de bala en distintos puntos del tronco y del rostro”.

La condena

El 28 de julio de 1981, la Audiencia Provincial de Almería condena a los tres agentes por tortura y homicidio – “por ser criminalmente responsables de tres delitos de homicidio” y se marca el pago de una indemnización de tres millones de pesetas a las familias de las tres víctimas.

En 1984 el Tribunal Supremo confirmará la sentencia de 24 años de cárcel para el Teniente Coronel Castillo Quero, 15 para el Teniente Gómez Torres y 12 para el Guardia Fernández Llamas. El cumplimiento de la condena estuvo salpicado de irregularidades, ya que hasta que los homicidas fueron expulsados de la Guardia Civil, cumplieron condena en centros militares, en lugar de en cárceles ordinarias y cobraron el retiro -varios millones de pesetas- de los fondos reservados del Ministerio del Interior.

El abogado que representaba a las familias de los fallecidos, Darío Fernández, recibió muchas amenazas de muerte y tuvo que esconderse. Llegó a vivir oculto en una cueva.

El Caso Almería hoy

Ningún otro Guardia fue juzgado y condenado por la Audiencia de Almería como autor material del asesinato de Mañas y sus amigos. De hecho, a fecha de hoy (2010), 31 años después hay 8 Guardias Civiles que no han sido juzgados: Sargento Rafael Cañadas Pérez, Sargento Antonio González Hueso, Cabo Primero Guillermo Visiedo Beltrán, Guardia Civil Eduardo Fenoi Rodríguez, Sargento Juan Sánchez Cabrera, Guardia Civil Ángel Ojeda Guerrero, Guardia Civil Antonio Pavón Merino, Guardia Civil Segundo Juan Martínez Castro.

Castillo Quero ingresó en la cárcel de Guadalajara en octubre de 1985 procedente del presidio militar del castillo de Santa Catalina (Cádiz). Tres años después accedió al tercer grado penitenciario y en octubre de 1992, tras cumplir las tres cuartas partes de su condena, salió de la prisión de Córdoba en libertad condicional. Falleció de muerte natural el 3 de abril de 1994 en su casa de Córdoba.

Los familiares de Juan Mañas ha solicitado a varios organismos y en varias ocasiones que su hijo y sus dos compañeros sean reconocidos como víctimas del terrorismo. Aún hoy no han recibido respuesta.

Película

Existe una película titulada, El caso Almería, (1983) dirigida por Pedro Costa e interpretada por Agustín González, Fernando Guillén, Manuel Alexandre, Margarita Calahorra, Iñaki Miramón, Pedro Díez del Corral, Antonio Banderas y Juan Echanove, que relata lo sucedido desde la partida de los tres jóvenes hasta la resolución final de los juicios.


Tres víctimas olvidadas

Antonio Rubio – Elmundo.es

29 de mayo de 2005

Iban a una comunión en 1981 y la Guardia Civil los confundió con etarras. Terminaron descuartizados. Sus familias siguen pidiendo que se les reconozca víctimas del terrorismo.

«…al principio le dieron una gran paliza, especialmente por el guardia C…, perdiendo el conocimiento. Entonces lo mataron con un tiro de pistola cada uno que recivieron (sic) por separado.Posteriormente los embolvieron (sic) en mantas viegas (sic), penetrándolos en el Ford Fiesta…ordenando Castillo Quero, que fueran volcados en el sitio que no les viera nadie y se les pegara fuego para que no conocieran los mal tratos… Antes de pegar fuego con la metralleta de los compañeros el Guardia C. gastó dos cargadores de 30 cartuchos cada uno sobre los cadáveres en combinación con el depósito de la gasolina del Ford. Sin nada más se despide un gran amigo de Vds que en la actualidad es Guardia Civil pero no asesino. No me identifico porque sería una cosa no oportuna para mí»

-CARTA ANONIMA ENVIADA POR UN GUARDIA CIVIL EN 1984 A LA FAMILIA DE JUAN MAÑAS, UNO DE LOS ASESINADOS.

De noche, sin luz, tres cadáveres ensangrentados y un conciliábulo de sicarios y verdugos pensando cómo quitarse de en medio aquella papeleta… Tuvieron que despedazar a aquellas criaturas para poder meterlos en el coche, después lo despeñaron, le metieron fuego y se pusieron a pegar tiros». Esta es la narración, cruda y dura, que realizó el abogado y teniente coronel de la Guardia Civil Victoriano Guillén sobre los sucesos que ocurrieron en Almería el 10 de mayo de 1981. Para la historia quedó como el caso Almería. Las víctimas fueron tres jóvenes inocentes, torturados y asesinados por un grupo de guardias civiles que los confundió con un comando de ETA.

El único delito que cometieron Juan Mañas, Luis Montero y Luis Manuel Cobo fue atravesar toda España, desde Santander a Pechina (Almería), en un vehículo para asistir a la comunión del hermano del primero, Francisco Javier. Son tres víctimas del terrorismo de Estado que el PSOE utilizó como bandera en 1981 para atacar al gobierno de UCD y que después, con la mayoría de 1982, olvidó y nunca más reivindicó.

El caso Almería comenzó el 7 de mayo, en Madrid. ETA había atentado en la capital de España contra el general Valenzuela, jefe del Cuarto Militar del Rey. La tensión que se vivía por aquellas fechas era extrema, dos meses antes se había producido el intento de golpe de Estado del 23-F, y el Ministerio del Interior intentaba capturar a los asesinos a cualquier precio.

Mañas, Montero y Cobo tuvieron problemas con su vehículo y se vieron obligados a parar en la ciudad de Puertollano, donde alquilaron un Ford Fiesta. Un vecino del pueblo, tras ver las fotos de los terroristas de ETA por televisión, confundió a los tres jóvenes con los miembros de la banda.

Automáticamente, la Guardia Civil, con el chivatazo del diligente ciudadano y el número de la matrícula del Ford Fiesta, montó la caza y captura del presunto comando etarra. Al frente del grupo perseguidor se situó el teniente coronel Castillo Quero.

Mañas, Montero y Cobo fueron detenidos a punta de pistola y sin oponer resistencia en una tienda de Roquetas de Mar (Almería), mientras hacían unas compras para la comunión de Francisco Javier, el hermano de Mañas. Al día siguiente, los cadáveres de los tres jóvenes aparecieron dentro del Ford Fiesta, calcinados y agujereados por múltiples balas.

Castillo Quero y sus hombres torturaron a los tres inocentes una y mil veces durante toda aquella noche en un antiguo cuartel de la Guardia Civil, abandonado, que estaba situado en la localidad almeriense de Casafuerte. El teniente coronel Victoriano Guillén, que se había significado por su repulsa contra el 23-F, se encontraba apartado y realizando operaciones burocráticas en la Comandancia de Almería. Luego pudo reconstruir todo lo ocurrido: «La dirección General de la Guardia Civil mandó un radio (nombre que se daba en la Guardia Civil a los fax o télex) diciendo que eran etarras y que habían atentado contra el general Valenzuela. Castillo Quero, que era un enfermo mental, un imbécil poseído y que, además, presumía de su amistad con el Rey, vio allí la ocasión de hacer un servicio y hacer méritos, colgarse medallas».

Guillén, que murió hace dos años, hizo sus primeras y únicas declaraciones ante las cámaras de Crónica de una generación y recordó que la Comandancia de Almería se encontraba en pleno centro de la ciudad y que en ella vivían los familiares de los guardias civiles, por lo que Castillo Quero y los miembros del servicio de información decidieron llevarse a los detenidos fuera de la ciudad para poder torturarlos sin problemas: «En Casafuerte ocurrió la tragedia, porque fue tal la tortura, la paliza, la cafrada, que se les quedaron en las manos. Cuando se dieron cuenta los habían matado».

Tras el error, Castillo Quero intentó borrar todas las pruebas de la masacre. Guillen, que cuando realizó estas declaraciones en el año 2002 ya estaba jubilado y tenía que soportar un par de diálisis semanales, se encendía y se cabreaba cuando recordaba aquellos momentos: «Tuvieron que despedazar a aquellas criaturas para meterlos dentro del coche. Después se llevaron el coche, los despeñaron, le metieron fuego y se pusieron a pegar tiros».

Pero el documento más importante y esclarecedor de lo que ocurrió en el caso Almería le llegó a la familia Mañas, en forma de carta anónima, tres años después del asesinato de su hijo y de que el Tribunal Supremo confirmara la sentencia de 24 años de cárcel contra el teniente coronel Castillo Quero, 15 para el teniente Gómez Torres y 12 para el guardia Fernández Llamas.

En esa carta anónima, escrita por un guardia civil de la Comandancia de Almería y que ha conseguido EL MUNDO y el programa televisivo Crónica de una generación, se detalla de forma pormenorizada la cantidad de barbaridades que cometieron contra los tres jóvenes inocentes y el total de miembros de la Guardia Civil, con nombre y apellidos, que participaron en el aquelarre: «Mi querida familia, ante el respeto que merecen me dirijo a Vds para contarles el hecho siguiente respeto a las extrañas circunstancias de la desgracia de buestro (sic) hijo y compañeros que fallecieron en manos de los asesinos de la Comandancia de esta localidad».

El anónimo comunicante, que descubre que «en la actualidad (1984) es Guardia Civil, pero no asesino» relata a la familia Mañas las circunstancias en las que murió su hijo y sus compañeros: «Los trasladaron en los mismos vehículos al cuartel de Casafuerte, donde fueron sometidos a interrogatorio, acto seguido ordenó Castillo Quero que tenían que ser sometidos a garrote y pidió voluntarios».

Y entre los voluntarios, según el anónimo, salieron: «J.M ., pertenece al Servicio de Información Después, el sargento C..Otro, el guardia P Otro, el guardia F., también destinado en el Servicio de Información. Estos fueron los tres asesinos de buestro (sic) hijo…». Ninguno de esos guardias fue juzgado y condenado por la Audiencia de Almería como autores materiales del asesinato de Mañas y sus amigos.

Después de las torturas llegaron las muertes: «Al principio le dieron una gran paliza, especialmente por el guardia C.., perdiendo el conocimiento. Entonces lo mataron con un tiro de pistola cada uno que recivieron (sic) por separado. Posteriormente, los embolvieron (sic) en mantas viegas (sic), penetrándolos en el Ford Fiesta, en el asiento trasero, ordenando Castillo Quero que fueran volcados en el sitio que no les viera nadie y que se les pegara fuego para que no conocieran los mal tratos».

El anónimo Guardia Civil llega incluso a relatar en su carta que los asesinos, de los que da nombre y apellidos, utilizaron el dinero que llevaban las víctimas para comprar la gasolina con la que prendieron fuego al Ford Fiesta con los tres cadáveres dentro: «Antes de pegar fuego con la metralleta de los compañeros el guardia C. gastó dos cargadores de 30 cartuchos cada uno sobre los cadáveres en combinación con el depósito de la gasolina del Ford, acto seguido con el mechero que pegó fuego a la gasolina que se derramaba del depósito, añadiendo la que tenía en la lata aparte».

La familia Mañas ha solicitado en varias ocasiones que su hijo y sus dos compañeros sean reconocidos como víctimas del terrorismo, pero siempre han recibido la callada por respuesta por parte de todos los organismos a los que se han dirigido desde hace más de 20 años. Tampoco han recibido el apoyo ni la comprensión de la Asociación Víctimas del Terrorismo.

 


VÍDEO: PELÍCULA «EL CASO ALMERÍA»


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