El Asesino del Zodiaco

Atrás Nueva búsqueda
El Asesino del Zodiaco
  • Clasificación: Crimen sin resolver
  • Características: Escribió varias cartas a la prensa, algunas cifradas
  • Número de víctimas: 5
  • Periodo de actividad: 1968 - 1969
  • Perfil de las víctimas: David Arthur Faraday (17 años) y Betty Lou Jensen (16 años) / Darlene Elizabeth Ferrin (22 años) / Cecilia Ann Shepard (22 años) / Paul Lee Stine (29 años)
  • Método de matar: Arma de fuego - Arma blanca
  • Localización: Varias, Estados Unidos (California)
Leer más

GALERÍA FOTOGRÁFICA

(!) ATENCIÓN: Esta galería estará disponible en los próximos días.


El Asesino del Zodiaco

Wikipedia

El Asesino del Zodiaco fue un asesino en serie que acechó el norte de California entre diciembre de 1968 y octubre de 1969. En una carta supuestamente suya confesó el asesinato de 37 víctimas, aunque las únicas confirmadas fueron cuatro hombres y tres mujeres. De las mismas, sólo dos sobrevivieron para dar evidencias sobre la identidad del asesino, aún desconocida.

Se estimó que el Zodíaco —así era como él mismo se denominaba— tendría entre 20 y 30 años en el momento de sus crímenes; que era blanco, corpulento, de pelo castaño, que tenía conocimiento sobre lenguajes cifrados y poseía una gran inteligencia.

El Zodiaco atacó a las siete víctimas conocidas en Benicia, Vallejo, Lake Berryessa y San Francisco entre diciembre de 1968 y octubre de 1969. Las víctimas fueron cuatro hombres y tres mujeres de edades entre los 16 y 29 años.

A finales de 2003 el caso del Zodiaco tuvo un impactante descubrimiento, ya que las huellas de la famosa carta del Zodiaco no coincidían con las huellas de Arthur Leigh Allen, el sospechoso principal del caso, aunque todas las pistas indicaban que era él.

La identidad del asesino sigue siendo una incógnita. El Departamento de Policía de San Francisco declaró la investigación «inactiva» en abril de 2004, pero reabrió el caso en marzo de 2007.

Víctimas comprobadas

Aunque el Zodíaco afirmó en sus cartas enviadas a los diarios que había asesinado a 37 personas, los investigadores le acreditaron solamente 7 víctimas confirmadas, de las cuales dos sobrevivieron:

David Arthur Faraday (17 años) y Betty Lou Jensen (16 años) fueron asesinados por un arma de fuego el 20 de diciembre de 1968 en Lake Herman Road, en las cercanías de los límites de la ciudad de Benicia.

Michael Renault Mageau (19 años) y Darlene Elizabeth Ferrin (22 años), acribillados el 4 de julio de 1969 en Blue Rocks Springs en un campo de golf a las afueras de Vallejo. Darlene murió recibiendo primeros auxilios en el Hospital Kaiser Foundation, mientras que Michael sobrevivió.

Bryan Calvin Hartnell (20 años) y Cecilia Ann Shepard (22 años), apuñalados el 27 de septiembre de 1969 en lo que en la actualidad es denominada la isla del Zodíaco, en Lake Berryessa, ubicado en el Condado Napa. Bryan sobrevivió a seis puñaladas en la espalda, pero Cecilia murió a causa de sus heridas dos días después en el Hospital Queen of Valley, en Napa.

Paul Lee Stine (29 años), muerto por arma de fuego el 11 de octubre de 1969 en Presidio Heights (San Francisco).

Posibles víctimas

Otras personas han sido identificadas como víctimas potenciales del Zodiaco, aunque las pruebas no son concluyentes y no todas son aceptadas como víctimas de este asesino:

Robert Domingos (19 años) y Linda Evans (17 años) fueron asesinados por arma de fuego el 4 de junio de 1963 en una playa cercana a Lompoc California. Evans y Domingos fueron considerados posibles víctimas debido a las similitudes de su ataque con el de Lake Berryesa.

Cheri Jo Bates (18 años) muerta por arma blanca -casi decapitada- el 30 de octubre de 1966 en Riverside Community College en Riverside (California). La posible conexión de la muerte de Bates con el Zodiaco se dio 4 años después, a partir de información recibida por el reportero Paul Avery del San Francisco Chronicle, sugiriéndole ciertas similitudes entre los asesinatos cometidos por el Zodiaco y las circunstancias que rodearon a la muerte de Bates.

Kathleen Johns (22 años) dijo ser secuestrada, junto a su bebé, el 22 de marzo de 1970 en la carretera 132, al oeste de Modesto California. En su declaración comentó que el conductor de un coche le hizo señas con las luces para que parara y así hizo. Una vez fuera del coche, él le explicó que había visto que la llanta del coche de Johns estaba floja y, tras arreglarla, él se metió en su coche para continuar con su camino y ella hizo lo mismo. Más adelante, la llanta se zafa y, supuestamente, un hombre se ofrece a llevarle hasta la gasolinera más cercana. Ella acepta y vuelve a su coche para recoger a su bebé, a lo que el hombre se extraña de que tenga una hija. “¿Tiene algún problema por ello?” dijo ella. “No. De hecho, mientras más, mejor” contestó él. El coche arranca y pasa por delante de la primera gasolinera, pero no frena. Continúa. Le pide que arroje a su hija por la ventana, incluso. Consigue escapar y se dirige a la Estación de Policía ubicada en Patterson, donde casualmente ella ve el retrato robot del Zodíaco y dice que ha sido ese hombre el que le ha retenido durante unas tres horas.

Donna Lass (25 años) fue vista por última vez el 26 de septiembre de 1970 en South Lake Tahoe (California). Una postal con la dirección Condominios Forrest Pines anotada al reverso fue recibida en el Chronicle el 22 de marzo de 1971. Fue interpretada por algunos como una afirmación del Zodiaco de llevar 13 víctimas: Lass debería haber sido la decimocuarta y no la que indicaba la postal. Por lo cual no fue relacionada concluyentemente con el asesino, el cuerpo de la mujer no fue encontrado y no se llevó a cabo una investigación oficial, debido a desacuerdos de tipo jurisdiccional entre la policía de South Lake y la Oficina del Sheriff. Al día de hoy no se sabe si el crimen fue cometido ni donde está Donna Lass.

CRONOLOGÍA – Lake Herman Road

El asesino del Zodiaco atrajo la atención de la policía por el «aparente» asesinato aleatorio de Betty Lou Jensen y David Faraday el 20 de diciembre de 1968 en los límites de Benicia (California).

La pareja celebraba su primera cita y entre sus planes pensaban asistir a un concierto navideño en Hogan High, a unas cuantas manzanas de la casa de ella. En lugar de ir directamente decidieron visitar a un amigo y detenerse en un restaurante. Sobre las 22:00 horas la pareja estacionó en un cruce de Lake Herman. Justo en ese momento el Zodiaco se incorporó al cruce y se estacionó al lado de ellos. Un testigo presencial pasó por allí tiempo después y vio dos coches —uno de ellos el de la pareja— vacíos. Momentos después escuchó lo que le pareció un disparo, pero no estaba seguro al tener la radio encendida.

El Zodiaco disparó en contra de Faraday solo una vez a la cabeza y cinco veces a la espalda de Jensen quien intentó huir. Sus cuerpos fueron encontrados minutos después por Stella Borges, quien vivía cerca de ahí. Dio aviso al capitán Daniel Pitta y al oficial William T. Warner. El detective y sargento Les Lundblad, de la oficina del sheriff del Condado Solano, investigó el crimen, pero no se encontraron pistas sólidas.

Blue Rock Springs

Darlene Ferrin y Michael Mageau fueron agredidos por un arma de fuego en la madrugada del 5 de julio de 1969, en el aparcamiento de un campo de golf en Blue Rock Springs (Vallejo). Tan sólo se encontraban a poco más de 6 km de distancia del anterior asesinato.

La pareja estaba en el coche de ella cuando a su lado aparcó otro coche, cuyo conductor salió para volver 10 minutos después. Una vez aparcado detrás de ellos, para evitar que se escaparan, el Zodiaco se acercó al coche y les alumbró directamente a la cara para cegarlos. Entonces disparó con una Luger 9mm.

A las 0:40 del 5 de julio de 1969 una llamada anónima —efectuada por un hombre— informó al Departamento de Policía de Vallejo lo sucedido. Y no sólo eso: confesó qué él lo había hecho y que era el asesino de Jensen y Faraday, asesinados hacía 6 meses. La policía rastreó la llamada, proveniente de un teléfono público de una estación de servicio entre las calles Springs y Toulomne. Zodiaco estaba a menos de un kilómetro de la casa de Ferrin y a pocas calles de la oficina del sheriff.

Ella fue declarada muerta en el hospital. Él sobrevivió al ataque, a pesar de haber recibido disparos en el rostro, el cuello y el pecho. Los detectives John Lynch y Ed Rust, del Departamento de Policía de Vallejo, investigaron el crimen. Fue el detective Jack Mulanax quien retomó el caso en los años 70.

En el libro Zodiaco, escrito por Robert Graysmith y publicado diecisiete años después del crimen, se dice que el asesino era un cliente habitual de Terry’s Waffle House, donde Ferrin era camarera. Zodiaco, admirador de la joven, podría haberle confesado los dos primeros asesinatos y arrepentido por temor a ser denunciado la mató. O tal vez lo hizo porque ella le estaba chantajeando. Los argumentos parecen carecer de fundamento, a pesar de ser el argumento de la obra The Zodiac Killer (1971) y del libro del mismo nombre (1979 de Jerry Weissman, así como de una historieta publicada en el Chronicle por Bill Wallace.

Criticando la teoría esgrimida por Robert Graysmith se ha indicado:

De acuerdo con Graysmith la víctima en cuestión, Darlene Ferrín, se comprometió en una intensa discusión con un extraño misterioso. Graysmith cree que es un hombre identificado sólo como ‘Lee’ el apodo más frecuentemente usado por Arthur Leigh Allen. Según dicho autor, la persecución en coche por Blue Rock Springs terminó cuando el desconocido se acercó al vehículo de Ferrin y procedió a abrir fuego contra las víctimas. El compañero de Ferrin vivió para contar una historia muy diferente y los informes originales de la policía refutan muy eficazmente esta versión de los hechos.

Comienzan las cartas de Zodiaco

El 1 de agosto de 1969 tres cartas escritas por Zodiaco llegaron a las redacciones del Vallejo Times Herald, el San Francisco Chronicle y el San Francisco Examiner. En ellas, casi idénticas entre sí, reconocía los tres crímenes e incluía un criptograma de 360 caracteres que desvelaba su identidad. Zodiaco fue muy claro: o las cartas se publicaban en primera plana o ese mismo fin de semana mataría a doce personas. Los asesinatos, por suerte, no se llevaron a cabo, pero las cartas pudieron leerse en la primera plana de los periódicos.

Conforme se observó al respecto: «Aquella amenaza conformaría únicamente la primera muestra dentro de una sucesión de alardes y chapuzas que, en el marco de un perverso juego del gato y el ratón, la vanidad del psicópata emprendió, aún a riesgo de dejar indicios aptos para conducir finalmente a su arresto».

Tres días más tarde, otra carta llegó a la redacción de San Francisco Examiner. «Querido editor, el Zodiaco al habla» era el inicio de una carta escrita en respuesta al jefe Stiltz de Vallejo, el cual pidió más detalles para probar que era el asesino de Faraday, Jensen, y Ferrin.

El 8 de agosto de 1969, una semana más después de que se recibiera el criptograma, Donald y Bettye Harden, de Salinas, descifraron el criptograma de 408 símbolos. En él, no venía la identidad del asesino (incluye faltas de ortografía en inglés):

I LIKE KILLING PEOPLE BECAUSE IT IS SO MUCH FUN IT IS MORE FUN THAN KILLING WILD GAME IN THE FORREST BECAUSE MAN IS THE MOST DANGEROUS ANIMAL OF ALL TO KILL SOMETHING GIVES ME THE MOST THRILLING EXPERENCE IT IS EVEN BETTER THAN GETTING YOUR ROCKS OFF WITH A GIRL THE BEST PART OF IT IS THAT WHEN I DIE I WILL BE REBORN IN PARADICE AND ALL THE I HAVE KILLED WILL BECOME MY SLAVES I WILL NOT GIVE YOU MY NAME BECAUSE YOU WILL TRY TO SLOI DOWN OR STOP MY COLLECTING OF SLAVES FOR MY AFTERLIFE EBEORIETEMETHHPITI

Traducción:

ME GUSTA MATAR GENTE PORQUE ES MUCHO MÁS DIVERTIDO QUE MATAR ANIMALES SALVAJES EN EL BOSQUE, PORQUE EL HOMBRE ES EL ANIMAL MÁS PELIGROSO DE TODOS. MATAR ALGO ES LA EXPERIENCIA MAS EXCITANTE. ES AUN MEJOR QUE ACOSTARSE CON UNA CHICA. Y LA MEJOR PARTE ES QUE CUANDO ME MUERA VOY A RENACER EN EL PARAÍSO Y TODOS LOS QUE HE MATADO SERÁN MIS SUBDITOS. NO DARÉ MI NOMBRE PORQUE USTEDES TRATARÁN DE RETRASAR O DETENER MI RECOLECCIÓN DE SUBDITOS PARA MI VIDA EN EL MÁS ALLÁ.

Los últimos dieciocho caracteres aún no se han descifrado. El programa Misterios sin resolver, presentado por Robert Stack, sugirió que hacían referencia a una persona: Theodore Kaczynski.

Las cartas enviadas por el criminal conformaron el inicio de la lucha mediática que este mantendría con las autoridades y con la prensa: «…El remitente exigía que los comunicados fueran impresos en la primera plana de los respectivos periódicos, y amenazaba con que, en caso contrario, se vería en la obligación moral de tener que.asesinar a una docena de personas escogidas por las calles al azar ese mismo fin de semana. Por fortuna nunca se llevaron a efecto los anunciados crímenes.»

Lago Berryesa

El 27 de septiembre de 1969, Bryan Hartnell y Cecilia Shepard se encontraban merendando a las orillas del Lago Berryessa, en una pequeña isla conectada por una vereda arenosa a Twin Oak Ridge. Un hombre se les acercó, tras esconderse detrás de un árbol sin que Cecilia pudiera cerciorarse de su presencia, usando una capucha de verdugo negra con gafas de sol sobre los agujeros de los ojos y una especie de babero colocado en el pecho con un símbolo de apariencia reticular de unos 7.5cm X 7.5 cm de área. Se aproximó a ellos con una pistola en la mano, Hartnell cree que se trataba de una 45.

El encapuchado afirmó ser un convicto fugitivo de Deer Lodge (Montana), en donde había matado a un guardia y también había robado un coche, y les explicó que necesitaba su vehículo para ir a México.Traía consigo unas cuerdas de plástico para tender la ropa, previamente cortadas, y le pidió a Shepard amarrar a Hartnell antes de ser atada ella misma. El atracador revisó los nudos de Hartnell y los apretó tras descubrir que ella los había dejado flojos. Hartnell creyó que se trataba de un robo raro, pero el hombre sacó un cuchillo y los apuñaló a ambos. Entonces recorrió los 500 metros hasta Knoxville Road y dibujó el símbolo reticular en la puerta del auto de Hartnell y al lado escribió: Vallejo 12-20-68,7-4-69,Sept27-69-6:30 by knife.

A las 7:40pm, el hombre llamó a la Oficina de la mujer encargada del Condado Napa desde un teléfono público para denunciar su crimen. El teléfono fue encontrado aún descolgado minutos después en el Servicio de lavado de autos Napa en Main Street, por el reportero de Radio KVON Pat Stanley, sólo a unas manzanas de la Oficina del Sheriff y a 40 kilómetros de la escena del crimen. Los detectives fueron capaces de tomar la huellas dactilares aún frescas del teléfono pero no lograron hacerlas coincidir con las de ningún sospechoso.

Un hombre y su hijo que se encontraban pescando en una ensenada próxima, descubrieron a las víctimas al escuchar sus gritos pidiendo ayuda, la cual fue suministrada por unos rangers (policías forestales) del Condado de Napa. Dave Collins y Ray Land fueron los primeros representantes de la ley en llegar a la escena del crimen. Ambos oficiales se encontraban a corta distancia del sitio. Collins se encontraba en su coche patrulla en el área de Vichy Springs a casi treinta kilómetros de allí, mientras que Land se encontraba en Santa Helena.

Cecilia Shepard estaba aún consciente cuando Collins llegó, por lo que le proporcionó una descripción del atacante. Hartnell y Shepard fueron trasladados en ambulancia al Hospital Queen Valley ubicado en Napa. Shepard entró en coma durante el trayecto al hospital y nunca recuperó la consciencia, murió dos días después, pero Hartnell sobrevivió para contar su historia a la prensa. El Detective y Sheriff del Condado Ken Narlow, quien estaba asignado al caso desde el inicio, trabajó intentando resolver el crimen hasta su retiro del departamento de policía en 1987.

Presidio Heights

El 11 de octubre de 1969 un hombre abordó el taxi de Paul Stine en el cruce de las calles Mason y Geary en San Francisco y le pidió que lo llevara a las calles Maple y Presidio Highs. Por razones desconocidas, Stine fue hasta una calle más adelante, calle Cherry, el hombre le disparó a la cabeza con un arma calibre 9mm, entonces agarró las llaves de su auto y su cartera, y le quitó la camisa.

Fue visto por tres adolescentes que estaban del otro lado de la calle a las 9:55 pm, quienes llamaron a la policía mientras el crimen se desarrollaba, los jóvenes observaron al hombre limpiando el taxi y después que caminaba una manzana hacia el norte. La policía llegó minutos después, y los jóvenes testificaron explicando que el asesino aún se encontraba cerca.

Dos manzanas adelante de la escena del crimen, el oficial Don Fouke, quien también había respondido a la llamada de auxilio, observó a un hombre blanco caminando por la acera y que después subía una escalera que conducía a una casa ubicada en el lado norte de la calle; el encuentro duró solamente cinco o quizá diez segundos. Su compañero, Eric Zelms, no vio al hombre. La radio les alertó para buscar a un sospechoso de piel negra y no un individuo caucásico, así que no tuvieron motivo para detener al hombre y pasaron al lado de él sin detenerse; la confusión en las descripciones ha permanecido sin explicación hasta nuestros días. Cuando llegaron a la calle Cherry, Fouke fue informado de que estaban en efecto buscando a un sospechoso blanco; Fouke se dio cuenta de que habían pasado al lado del asesino; Fouke concluyó que el Zodiaco había retomado su ruta original y había escapado hacia donde se encuentra Fuerte Presidio, se dieron a la tarea de buscarlo pero el asesino desapareció. La búsqueda continuó, no se encontró nada.

Los tres adolescentes testigos trabajaron con un criminalista para elaborar un retrato robot del asesino de Stine, y a los pocos días regresaron para la elaboración de un segundo retrato hablado. La edad del Zodiaco fue estimada entre 35 o 45 años de edad. Los Detectives Bill Amstrong y Dave Toschi fueron asignados al caso. El departamento de Policía de San Francisco al final investigó y estimó por lo menos 2500 sospechosos en un periodo de años.

El 14 de octubre de 1969, el Chronicle recibió una carta más de el Zodiaco, esta vez conteniendo una muestra de la camisa de Paul Stine, como prueba de que él era el asesino, también contenía una amenaza de que dispararía en una escuela para niños. Fue entonces cuando la policía supo que era a quien habían estado buscando algunas noches antes en Presidio Heights.

A las 2:00 am del 20 de octubre de 1969 alguien afirmó que el Zodiaco había llamado al Departamento de Policía de Oakland exigiendo que uno de los dos prominentes abogados, F. Lee Bailey o Melvin Belli, apareciesen en el Show televisivo de mesa de exposiciones de Jim Dunbar por la mañana. Bailey no pudo asistir, pero Belli se presentó en el programa.

Dunbar pidió a los telespectadores mantener las líneas telefónicas abiertas, y entonces, alguien afirmando ser el Zodiaco llamó varias veces y dijo que su nombre era Sam. Belli aceptó encontrarse con él en Daly City, pero el sospechoso nunca apareció. Los Oficiales de Policía que anteriormente habían escuchado al Zodiaco escucharon la voz de “Sam” y concluyeron que él no era el Zodiaco. Llamadas subsecuentes que el sospechoso hizo a Belli fueron rastreadas y provenían del Hospital Estatal de Napa, en donde se supo que “Sam” era un enfermo mental.

El 8 de noviembre de 1969 el Zodiaco envió otra misiva con un criptograma consistente en 340 caracteres. El 9 de noviembre del mismo año, envió otra carta de siete páginas en la cual aseguraba que dos policías lo detuvieron y hablaron con él por espacio de tres minutos, después de haber disparado en contra de Stine. Extractos de la carta fueron publicados en el Chronicle el 12 de noviembre, incluyendo la declaración del Zodiaco; ese mismo día, Don Fouke escribió un memorándum explicando lo que había sucedido esa noche. Los 340 caracteres nunca fueron descifrados. Muchas soluciones posibles fueron sugeridas, pero no fueron aceptadas ya que se alejaban de las convenciones de codificado.

El 20 de diciembre de 1969, el Zodiaco le envió una misiva a Belli incluyendo una muestra más de la camisa de Stine, el Zodiaco afirmó que quería que Belli lo ayudara.

Modesto

Durante la noche del 22 de marzo de 1970, Katheleen Johns iba en su auto de San Bernardino a Petaluma para visitar a su madre. Embarazada de siete meses, llevaba al lado a su hija de 10 meses de edad. Mientras se dirigía hacia la carretera 132 cerca de Modesto, un auto detrás de ella comenzó a tocar el claxon y a encender y apagar las luces; ella abandonó el camino y se detuvo. El hombre del auto también se detuvo detrás de ella, comentándole que su neumático derecho trasero se estaba tambaleando, y se ofreció para apretar las tuercas. Después de terminar la maniobra, el hombre se alejó y cuando Johns inició la marcha, la llanta se desprendió del auto. El hombre se detuvo, retrocedió y se ofreció para conducirlas a la próxima gasolinera por ayuda. Ella y su hija subieron al auto. Pasaron cerca de varias estaciones de servicio pero el hombre no se detuvo. Durante tres horas aproximadamente las llevó por distintos sitios por las calles de Tracy, y cuando ella le preguntó por qué no se detenía, eludió la respuesta.

Cuando el hombre se detuvo en una intersección, Johns saltó del auto junto con su hija y se ocultaron en un campo. El individuo salió del auto para buscarlas, pero cuando un camionero llegó a la escena el secuestrador de Johns escapó. Johns pidió ayuda para viajar a la estación de policía ubicada en Patterson. Mientras presentaba su denuncia al sargento de servicio, advirtió la presencia del retrato robot del asesino de Paul Stine y lo reconoció como el plagiario de ella y su hija. El oficial mantuvo bajo custodia a Johns en el restaurante Mil’s en la oscuridad. Su auto fue hallado incendiado y destrozado.

Hay muchas inconsistencias en el secuestro de Johns; las afirmaciones de que el individuo había amenazado con matarlas mientras manejaba, son discutidas al menos por un informe policial. Johns contó su historia a Paul Avery del Chronicle indicando que su secuestrador abandonó el auto y las buscó en la oscuridad con una linterna; sin embargo en los dos testimonios que dio a la policía aseguró que el tipo no se bajó del vehículo. Algunos testimonios mencionan que el vehículo de Johns fue movido e incendiado posteriormente, mientras que otros contrarios afirman que el auto permaneció en donde Johns lo había dejado.

Las diversas discrepancias entre las versiones de Johns han llevado a los investigadores a cuestionar si ella efectivamente fue una víctima del Zodiaco.

Comunicados adicionales

El Zodiaco continuó comunicándose con las autoridades el resto del año 1970 a través de cartas y tarjetas postales dirigidas a la prensa. En una carta fechada el 20 de abril de 1970, el Zodiaco escribió, «Mi nombre es [____]» seguido de 13 caracteres cifrados. El Zodiaco indicó que él no era responsable del reciente ataque por bomba a la estación de Policía en San Francisco (refiriéndose a la muerte del Sargento Brian McDonnell en Park Station en el Golden Gate Park, acaecida el 18 de febrero de 1970) pero añadió: «Hay más gloria en matar a un policía que a un cid [sic] porque un policía puede disparar en respuesta». La carta incluía el diagrama de una bomba que el Zodiaco afirmaba usaría para volar un autobús escolar. Al reverso del diagrama, escribió: « = 10, SFPD (Departamento de Policía de San Francisco) = 0».

Zodiaco envió una tarjeta de felicitación sellada el 28 de abril de 1970 dirigida al Chronicle. El texto escrito en la carta decía: «Espero que ustedes gocen cuando tenga mi EXPLOSIÓN» seguido por la firma del círculo cruzado del Zodiaco. Al reverso de la carta, amenazó con usar su bomba en un autobús muy pronto, a menos de que el diario publicara detalladamente sus escritos. También deseaba ver a la gente comenzando a usar “algunos agradables botones Zodiaco”auto estacionado con una 38mm.

Se ha propuesto que Zodiaco se refería al asesinato del Sargento Richard Radetich ocurrido una semana antes el 19 de junio a las 5:25 AM, Radetich se encontraba con la carta estaba un mapa de la Bahía de San Francisco distribuido por la compañía Phillip 66. En la imagen del Monte Diablo, el Zodiaco dibujó un círculo cruzado similar al que incluía en sus cartas previas. En la parte superior del símbolo reticular, colocó el número cero, luego un tres, un seis y un nueve por lo que la anotación parecía más bien a la carátula de un reloj. Las instrucciones adjuntas señalaban que el cero «está para fijar la Magnitud Norte». La carta también incluyó 32 letras cifradas que el asesino afirmó deberían estar en conjunción con el código, que conduciría a la localización de una bomba que él había enterrado y que estallaría en el otoño. (La bomba jamás fue hallada. El asesino firmó la nota con « = 12, SFPD = 0».

En una misiva enviada al Chronicle sellada el 24 de julio de 1970 el Zodiaco se adjudicó el secuestro de Katheleen Johns, cuatro meses después del incidente.

En su carta del 26 de julio de 1970, el Zodiaco parafraseó una canción de El Mikado, añadiéndole su propia letra acerca de hacer una “pequeña lista” de las maneras en que planeaba torturar a sus «esclavos» en el «paraíso». La carta fue firmada con un exageradamente enorme símbolo del círculo cruzado y una nueva puntuación: « = 13, SFPD = 0».10 Una nota final al reverso de la carta indicaba “P.D. El código de Diablo refiere Radianes +# pulgadas por radianes”. En un examen detallado del «indicio radián» el investigador Gareth Penn condujo al descubrimiento de un ángulo radián que siguiendo las instrucciones del Zodiaco al colocarlo sobre el mapa apuntaba a dos sitios en los que Zodiaco había atacado.

Riverside

El 27 de octubre de 1970, el reportero del Chronicle, Paul Avery (que había estado cubriendo el caso del Zodiaco) recibió una postal de Halloween firmada con una letra Z y el símbolo reticular. Escrito a mano al reverso de la tarjeta se encontró la anotación: «Peek-a-boo, está condenado», la amenaza fue tomada seriamente y la historia recibió primera plana en el Chronicle.

Poco después Avery recibió una carta anónima alertándolo de las similitudes entre las actividades del Zodiaco y los crímenes no resueltos de Cheri Jo Bates, ocurridos cuatro años antes en el colegio de Riverside California en el área de Los Ángeles, a más de 400 millas al sur de San Francisco. Paul reportó sus hallazgos en el Chronicle el 16 de noviembre de 1970.

El 30 de octubre de 1966, Bates pasaba la tarde en el anexo de la biblioteca del campus hasta que se cerró a las 9 pm. Vecinos informaron que escucharon un grito cerca de las 10:30 pm. Bates fue encontrada muerta al día siguiente a corta distancia de la biblioteca entre dos casas abandonadas en proceso de demolición debido a la renovación de instalaciones del campus. Los cables del distribuidor de su Volkswagen habían sido desconectados. Fue brutalmente golpeada y acuchillada hasta matarla. Un reloj de pulsera de hombre de la marca Timex con la correa rota fue hallado cerca. El reloj se había detenido a las 12:24, pero se cree que el ataque ocurrió mucho antes. También se descubrieron huellas de calzado de tipo militar.

Un mes después en el 29 de noviembre de 1966, cartas escritas a máquina casi idénticas fueron enviadas a la Policía de Riverside y a la Riverside Press Enterprise tituladas “La confesión”, el autor aseguró ser responsable del asesinato de Bates, proporcionando detalles del crimen no revelados al público, y advirtió que Bates «no es la primera y no será la última».

En diciembre de 1966, fue descubierto un poema tallado en la parte inferior de un escritorio de la biblioteca del colegio de Riverside titulado: «Enfermo de vivir/indispuesto para morir», el lenguaje del poema y la escritura se parecía a la de las cartas del Zodiaco. Fue firmado con lo que serían las iniciales «rh». Sherwood Morril, analista de los documentos cuestionados, avanzó su opinión de que el poema fue escrito por el Zodiaco.

El 30 de abril de 1967 seis meses después del homicidio de Bates, Joseph, tanto el padre de Cheri como el diario Press- Enterprise, y la policía de Riverside, recibieron cartas casi idénticas. Garabateado a mano, el texto de las copias enviadas al Press Enterprise y a la Policía decía: «Bates tenía que morir, habrá más», con un pequeño garabato que parecía la letra Z. La copia enviada a Joseph Bates decía: «Ella tenía que morir, habrá más» sin la «firma» ‘Z’.

El 13 de marzo de 1971, casi cuatro meses después de haber sido publicado -por Paul Avery- el primer artículo sobre Bates el Zodiaco envió una carta al diario Los Angeles Times, en la cual otorgaba el mérito a la policía en lugar de Avery por el descubrimiento de su «actividad en Riverside, pero sólo están encontrando los fáciles, hay una cantidad terriblemente mayor atrás».

La conexión entre Cheri Jo Bates, de Riverside, y el Zodiaco es incierta. El Departamento de Policía de Riverside sostiene que el homicidio de Bates no fue cometido por el Zodiaco, pero conceden autenticidad a algunas cartas que posiblemente son obra suya clamando un crédito falsamente adjudicado.

Lago Tahoe

El 22 de marzo de 1971, una postal fue enviada al Chronicle dirigida a «Paul Averly» (más bien a Paul Avery), presuntamente del Zodíaco aparentemente autoadjudicándose la desaparición de Donna Lass ocurrida en South Lake Tahoe, California, el 26 de septiembre de 1970. Confeccionada de un collage de anuncios y de letras de revista representó una escena de un bosque de pinos y el texto «Sierra Club / buscando víctima 12 / La mirada por los pinos / paso áreas de Lake Tahoe / alrededor en la nieve». El símbolo del zodíaco, el círculo cruzado, estaba en el espacio para la dirección del remitente.

Lass era una enfermera en el hotel y casino Sahara Tahoe, trabajó hasta las 2:00 am, el 26 de septiembre, habiendo tratado a su último paciente a la 1:40 am y no se le vio abandonar su oficina. A la mañana siguiente, su uniforme de trabajo y sus zapatos fueron encontrados en una bolsa de papel en su oficina, inexplicablemente sucios de tierra. Su coche fue hallado en el complejo de apartamentos y el piso donde vivía estaba limpio.

Después de ese día, tanto su jefe como su arrendador recibieron llamadas telefónicas de un desconocido quien afirmó falsamente que Lass había tenido que dejar la ciudad debido a una emergencia familiar. La policía y los Sheriffs locales inicialmente trataron la desaparición de Lass como un simple caso de investigación de persona desaparecida, sospechando que simplemente se había marchado. Lass nunca fue hallada. Lo que parecía una tumba fue descubierta cerca de Claire Tappan Lodge en Norden California en terrenos de Sierra Club pero al excavarla sólo se encontró un par de anteojos para el sol.

Santa Bárbara

En una historia aparecida en el Vallejo Times Herald el 13 de noviembre de 1972, el sheriff y detective Bill Barker teorizó que el asesinato de una joven pareja perpetrado en el Condado Santa Bárbara habría sido obra del Zodiaco.

El 4 de junio de 1963 (cinco años y medio antes del primer asesinato conocido, efectuado por el Zodiaco en Lake Herman Roads), el estudiante de preparatoria Robert Domingos y su novia Linda Edwards, fueron tiroteados en una playa cercana a Lompoc California, habiéndose ausentado de la escuela ese día debido a una tradición entre los estudiantes estadounidenses llamada Senior Ditch Day. La Policía creyó que el agresor intentó atar a las víctimas, pero cuando lograron liberarse para huir, el individuo les disparó en varias ocasiones en la espalda y el pecho con un arma calibre 22. Entonces colocó los cuerpos en una pequeña cabaña e intentó infructuosamente incendiarla.

Algunos creen que los asesinatos de Domingos y Edwards son obra del Zodiaco a partir de las similitudes entre este caso y el ataque del asesino efectuado en Lago Berryessa.

Las cartas finales

Después de la postal de los «Pinos» el Zodiaco permaneció en silencio aproximadamente tres años, tras los cuales el Chronicle recibió una carta del Zodiaco sellada el 29 de enero de 1974, elogiando al film El Exorcista como «la mejor comedia satírica que había visto». La carta incluía un verso del The Mikado, y un símbolo en el fondo que aún no ha sido explicado por los investigadores. El Zodiaco concluye la carta con un nuevo «marcador»: «Me (Yo) = 37, SFPD = 0».

El Chronicle recibió otra carta sellada el 14 de febrero de 1974, informando al editor que las iniciales para el Ejército Simbiótico de Liberación deletreadas en Nórdico antiguo significaban “mata”. Sin embargo, el manuscrito no fue autentificado como del Zodiaco.

Otra carta recibida en el Chronicle, sellada el 8 de mayo de 1974, presentaba una queja de que el film Badlands era una «glorificación del asesinato» y pedía al diario retirar la publicidad de la película, firmando solamente “Un ciudadano”. La letra, el tono, y la ironía superficial son similares a las comunicaciones previas de Zodiaco.

El Chronicle recibió una carta anónima sellada el 8 de julio de 1974, quejándose de uno de sus columnistas, Marco Spinelli. La carta fue firmada por «el fantasma rojo (rojo, con rabia)». La autoría de Zodiaco es aún debatida.

Otros cuatro años pasaron sin comunicación —supuesta o verificada— del Zodiaco. Una misiva del 24 de abril de 1978, inicialmente fue dada por auténtica, pero declarada una farsa por otros tres expertos tres meses después. Sin embargo en años recientes, la carta ha sido considerada por algunos departamentos como auténtica. Se creyó que Toschi, el detective de homicidios del Departamento de Policía de San Francisco, quien ha estado en el caso desde la muerte de Stine, fue el autor de la carta. El autor Armistead Maupin la cree como la carta de un fan que él recibió en 1976 y cree que es de Toschi. Mientras que admitió el haber escrito la correspondencia fan, Toschi negó la carta del Zodiaco y quedó libre de cargos. La autenticidad de la carta permanece en cuestión.

El 3 de marzo del 2003, se reportó que una tarjeta postal navideña enviada al Chronicle, sellada en 1990 en Eureka, California, fue descubierta en sus archivos de fotos por el asistente editorial David King. Dentro del sobre junto a la tarjeta postal estaba la copia fotostática de 2 llaves del Servicio Postal de los Estados Unidos en un llavero magnético.

El manuscrito en el sobre parece la huella del Zodiaco, pero fue declarada no-auténtica por el analista forense Lloyd Cunningham. No obstante, no todos los expertos en el tema están de acuerdo con el análisis. No hay dirección del remitente o su «firma» (el círculo cruzado) no está. La postal en sí no tiene más marcas. El Chronicle envió todo el material al Departamento de Policía de Vallejo para análisis posteriores.

Curso actual

Los últimos investigadores del Departamento de Policía de San Francisco fueron los inspectores de homicidios Michael N. Maloney, Kelly Carroll, ellos fueron los primeros en enviar pruebas de ADN del Zodiaco obtenido de las cartas para su análisis, el cual arrojó un perfil genético parcial. Las pruebas de ADN parecen haber excluido a su principal sospechoso, Arthur Leigh Allen, y después a Mike Rodelli, un prominente hombre de negocios quien vivía cerca de la escena del crimen de Paul Stine.

La policía de San Francisco marcó el caso como «inactivo» en abril del 2004, pero debido a la presión fue reabierto durante un tiempo antes de marzo del 2007 y enviaron pruebas de información genética para usar como prueba. A lo cual también, el caso permanece abierto en otras jurisdicciones.

En 2012 se publicó el libro The Zodiac Killer Cover-Up: The silenced Bagge (en español El asesino del Zodíaco: la verdad silenciada) donde se expone un nueva hipótesis a cargo del policía retirado Lindon Lafferty, quien sostiene que el criminal aún vive, y que contaría con 91 años a la fecha de editarse el libro. De acuerdo con este autor, una red de corrupción policial desvió la investigación y fue la causante de que el misterio no se resolviera en tiempo útil.

Arthur Leigh Allen

Aunque muchas personas han sido indicadas como posibles sospechosas de ser el Zodiaco durante muchos años, solamente uno, Arthur Leigh Allen (18 de diciembre de 1933-26 de agosto de 1992) fue investigado seriamente.

En julio de 1971 un amigo de Allen denunció sus sospechas sobre él al Departamento de Policía de Manhattan Beach, y la denuncia fue dirigida a la policía de San Francisco. Cuando fue interrogado después, Allen afirmó —sin haber sido preguntado— que los cuchillos ensangrentados que tenía en su auto el día del doble ataque en Lago Berryesa los había utilizado para matar pollos; y cuando se le cuestionó si había leído el libro El juego más peligroso, respondió afirmativamente y dijo que lo había impresionado (esto interesó a la policía como la cifra de 408 caracteres que aparecen en el libro).

Allen fue el único sospechoso en cuyo caso la policía tenía alguna prueba en contra, para ejecutar no sólo una sino tres garantías o autorizaciones para continuar con las indagatorias; el 14 de septiembre de 1972; el 14 de febrero de 1991 y el 28 de agosto de 1992, dos días después de su muerte. Allen negó los cargos, pero había muchas pruebas circunstanciales en su contra.

La policía no encontró evidencia física para probar que Allen era el asesino del Zodiaco, y el Departamento de Policía de Vallejo eligió no presentar cargos contra él, a pesar de que fuese un delincuente sexual, y de las armas y los componentes explosivos hallados en su hogar siguiendo la investigación en 1991.

Finalmente la escritura de Allen no se correspondía con la del Zodiaco -sin embargo cabe la posibilidad de que el escrito haya sido efectuado con la mano derecha, pero la policía no hizo acto oportuno en esa posibilidad-, sus huellas dactilares tampoco guardaban semejanza, ninguna prueba concreta que lo vinculara a las matanzas efectuadas por el Zodiaco fue encontrada jamás, y la reciente prueba del ADN obtenido de las cartas no proporcionó dato, sin embargo, ni Vallejo ni la policía de San Francisco hallaron indicios de Allen después de las pruebas.

Richard Gaikowski

Sospechoso que se cree es el asesino del Zodiaco por la forma del rostro en el dibujo y por usar lentes. Según la sheriff que participó en un programa de TV, la voz que oyó es idéntica a la voz con la que le contestaron. Además, en una de las cartas codificadas se puede leer claramente la palabra «Gyke», el cual solía ser uno de los diminutivos para Gaikowski. Ante esto último, la única prueba de su defensa fue que en una carta enviada a su compañero decía al final «atte:Gaik». Richard Gaikowski, que era periodista, murió en 2002.

Bibliografía

Graysmith, Robert (2007). Zodiac. Barcelona: Alba Editorial. ISBN 978-84-8428-333-1.


El Asesino del Zodiaco

Asesinos-en-serie.com

Entre diciembre de 1968 y octubre de 1969, el Asesino del Zodíaco atacó siete personas en el norte de California, matando a cinco de ellas. Por años sembró el terror mandando cartas a los periódicos, en las cuales incluía amenazas y, en códigos que nunca se descifraron por completo, la información sobre quién era. Jamás lo capturaron ni supieron con certeza quién fue…

El Asesino del Zodiaco acechó el norte de California entre diciembre de 1968 y octubre de 1969. En una carta supuestamente suya confesó asesinar a 37 víctimas, aunque las únicas víctimas confirmadas fueron cuatro hombres y tres mujeres, víctimas de las cuales solo dos sobrevivieron para dar evidencias sobre la identidad aún irresuelta de este brillante asesino que, al igual que Jack El Destripador, pasó a la historia por burlar a policías e investigadores.

De este modo, debido a que su identidad se desconoce, es todavía imposible plantear una biografía del asesino. Todo lo que se sabe de él es que es un hombre alto, grueso y corpulento, con anteojos, que tendría entre 20 y 30 años al momento de cometer sus crímenes. También es sabido que posee una gran inteligencia, que casi seguramente es un aficionado a asuntos astrológicos, que conoce de códigos y Criptografía, que tiene un alto grado de egocentrismo y, al igual que muchos otros asesinos seriales, disfruta obteniendo protagonismo y sembrando temor en los demás.

Así pues y ya que no hay una historia biográfica que contar, lo más propicio en el caso de éste asesino será exponer su pequeña pero magistral carrera criminal, no sin antes advertir que, las historias que verán sobre los crímenes cometidos por el Zodíaco, son todas ellas reconstrucciones elaboradas en base a testimonios y a otros elementos de juicio hallados en el curso de las investigaciones efectuadas por detectives, policías, criminalistas y demás expertos.

Jensen y Faraday, las primeras víctimas

Fue un 20 de diciembre de 1968 el día en que tuvo lugar el ataque a Betty Lou Jensen de 16 años y David Arthur Faraday de 17.

Al comienzo, Betty y David estaban juntos en los asientos delanteros del auto de David, estacionados en algún camino apartado de la carretera conocida como Herman Road (Este de Vallejo, California). Era de noche, la calefacción estaba encendida y los asientos reclinados en ángulo de 45. A unos pocos metros del auto yacía la puerta 10 de la estación de bombeo del Lago Herman. La única luz que caía en aquel claro era la luz de la luna, frecuente testigo de las parejas que iban a aquel lugar para fumar marihuana, beber cerveza y hacer otras cosas…

Pero aquella escapada romántica entró al preludio de su final cuando a eso de las 23:05 otro coche pasó por la curva que estaba cerca del auto de David y, en lugar de seguir su camino, se aparcó a unos dos metros. El conductor de aquel auto vestía un anorak (un tipo de chaqueta pesada con capucha) oscuro y llevaba gafas, detalle ciertamente inquietante puesto que era de noche. Pasados unos minutos, el extraño bajó la ventanilla de su coche y solicitó a Betty y David que se bajaran del auto. Ambos se negaron a satisfacer la sospechosa petición y fue entonces cuando el corpulento desconocido salió de su coche, sacó una pistola de su anorak, se acercó a la pareja y, tras mirarlos fijamente un momento, comenzó a acecharlos dándole vueltas al auto.

La situación era aterradora, en parte porque la ventana del copiloto (la de Betty) estaba abierta. Súbitamente el silencio se quebró cuando el hombre del anorak oscuro rompió la ventana posterior derecha de un tiro, tras lo cual dio otro tiro más en la rueda posterior izquierda. Llenos de pánico los jóvenes se apiñaron del lado del copiloto. El corpulento extraño corrió pero Betty ya había logrado salir del vehículo, por lo que momentáneamente se limitó a meter el brazo por la ventana abierta y a ponerle a David la pistola en la oreja. Entonces apretó el gatillo y la bala atravesó horizontalmente la cabeza de David, salpicando de sangre todo el coche a la par que Betty lanzaba un alarido de horror sabiendo que aquel sonido era sinónimo de muerte…

Pese a los ocho metros y pico que llevaba avanzados, Betty no consiguió escapar del Asesino del Zodíaco, quién hábilmente le dio cinco tiros, uno tras otro. Instantáneamente Betty se desplomó sobre su costado derecho: su cuerpo, ya sin vida, yacía bañado en sangre a 8.55 metros del parachoques trasero del Rambler (el auto de David). Entretanto, David agonizaba boca arriba en el coche, sintiendo como la vida se le escapaba en la sangre que salía de su cráneo perforado. Finalmente el asesino dio por concluida su labor y escapó en su coche, por lo cual David consiguió vivir un poco más antes de que la muerte lo sorprendiera camino al hospital.

Ferrin y Mageau, un romance interrumpido por las balas

Fue un viernes 5 de julio de 1969 cuando Darlene Elizabeth Ferrin de 22 años y Michael Renault Mageau de 19 fueron atacados por el Asesino del Zodíaco.

Era un “secreto a voces” el hecho de que Darlene fuera una esposa infiel que tenía varios amantes, uno de los cuales era Michael Mageau. Aprovechando el 04 de julio, Darlene había quedado en salir con Michael.

No faltaba mucho para la media noche cuando Darlene llamó a la niñera y le preguntó si podía quedarse más tiempo con su hija Dena, ya que ella tenía que salir de nuevo, supuestamente para comprar los fuegos artificiales que su esposo le había pedido. La niñera aceptó y Darlene fue a recoger a Michael para ir a pasar un buen rato cerca del campo de golf de Blue Rock Springs, lugar donde por las noches era frecuente observar autos estacionados con parejas engolosinadas.

No obstante, apenas pasado un rato desde que la pareja arrancó rumbo a Blue Rock Springs, de entre las sombras de la calle arbolada surgió un vehículo que empezó a seguirlos con inquietante insistencia.

Eran aproximadamente las 23:55 de la noche y el coche persecutor los seguía a gran velocidad. Darlene giró varias veces para despistar al coche pero el Asesino del Zodíaco era demasiado hábil como para dejar ir a sus jóvenes presas. A pesar de eso Darlene consiguió llegar al campo de golf de Blue Rock Springs, mas a causa del nerviosismo que la embargaba chocó contra un tronco de árbol y el auto se apagó, quedándose estancado a unos veinte metros de la entrada al campo de golf. Normalmente hubiese habido otras parejas en sus coches, pero esa noche era 4 de julio y la gente festejaba en familia, por lo que los dos jóvenes adúlteros eran los únicos en medio de aquel oscuro y extenso lugar.

Solos, en medio de la noche, Darlene y Michael vieron que el auto persecutor se aproximaba y se estacionaba a la izquierda, a unos dos metros y medio. Era como si la muerte se hubiera estacionado a su lado, anunciando así su proximidad. Por un momento la pareja sintió un gran e ilusorio alivio al ver que, tras un momento, el auto intimidante se había marchado a toda velocidad. Pero, transcurridos unos cinco minutos, el coche acosador volvió, parqueándose esta vez en tangente por detrás de ellos, justo como hacían los vigilantes de tránsito para bloquear el paso…

De pronto una luz brillante e intensa los iluminó desde el otro vehículo. Momentáneamente Michael y Darlene se tranquilizaron creyendo que se trataba de algún policía. El sujeto salió del auto y fue hacia ellos, acercándose hacia el lado del copiloto ya que la ventana de ese lado estaba con el vidrio bajado. La luz apuntó al rostro de Michael y seguidamente se oyó el primer disparo de los cinco que hirieron gravemente a Darlene y Michael, quien cometió el error de gritar de dolor después de que el Asesino del Zodíaco hubiese emprendido la marcha de regreso a su auto. Así, al escuchar el grito de Michael, el asesinó se volvió y dio cuatro tiros más: uno que falló, dos que acabaron con la vida de Darlene y un último tiro que hirió a Michael.

Después de que el asesino escapara lentamente en su auto para no llamar la atención, a duras penas Michael alcanzó a arrastrarse fuera del auto con las mejillas y la lengua perforadas por la bala que afortunadamente no atravesó su cerebro. Tras un rato aparecieron tres adolescentes que se encargaron de llamar a la Policía y a los servicios médicos. Michael, que logró sobrevivir, recuerda claramente que el asesino era blanco, corpulento, que usaba gafas, tenía entre veintiséis y treinta años y el cabello castaño claro, corto, rizado y con estilo militar.

Macabras llamadas

No contento con el crimen de Michael y Darlene, esa misma noche el Asesino del Zodíaco acudió, a las 00:40 am, a una cabina telefónica ubicada a poca distancia del lugar al cual llamaba: la Comisaría de Vallejo. La telefonista Nancy Slover, que fue quien le respondió, contó que la voz del asesino era regular, carente de acentos y altibajos, a la vez que suave pero enérgica. Las palabras iniciales del asesino fueron estas: “Quiero informar de un doble asesinato. Si recorren un kilómetro y medio en dirección este por la avenida Parkway hasta el parque público, encontrarán a dos jóvenes en un coche marrón”. Impresionada, Nancy intentó interrumpirlo para sacarle datos pero el asesino habló más fuerte y siguió hasta concluir en un matiz grave y provocador con las siguientes palabras: “Han sido abatidos con una Luger de 9 milímetros. También maté yo a los chicos del año pasado. Adiós”.

Entretanto Dean, el esposo de la fallecida Darlene, acababa de salir del Caesar’s Palace (ahí trabajaba) y se dirigía a su casa junto con algunos colegas y unas cuantas botellas adecuadas para celebrar el 04 de julio. Al llegar, Dean vio que Darlene no estaba y poco después el teléfono sonó a las 01:30 de la madrugada. Un amigo de Dean contestó la llamada pero solo escuchó unos jadeos. Lo mismo sucedió con los padres de Dean, quienes quince minutos después recibieron una llamada en la que solo escucharon jadeos. Finalmente el teléfono volvió a sonar en casa de Dean y los jadeos volvieron a oírse. Dean habría querido que se trate de algún bromista, pero los policías que llegaron a su casa, poco después de los jadeos en el teléfono, le informaron que su querida e infiel esposa había sido asesinada, quedando así claro que aquellos angustiantes jadeos debían pertenecer al asesino de Darlene.

Las primeras cartas del asesino

Las primeras cartas del misterioso asesino aparecieron un viernes 01 de agosto de 1969, fueron casi idénticas entre sí y tuvieron por destinatarios a tres periódicos: The San Francisco Examiner, San Francisco Chronicle y Vallejo Times-Herald. En cada una de esas cartas el remitente se adjudicaba los ataques a los cuatro adolescentes, daba detalles de esos ataques, incluía una sección escrita en lenguaje cifrado y firmaba con el signo que habría de caracterizarlo: el círculo tachado por la cruz.

Pero el asesino no solo quería informar sobre sus crímenes: quería protagonismo, exigía atención y su forma de hacerlo no era nada amable: cada periódico debía publicar la carta que había recibido ese mismo viernes por la tarde. De lo contrario las consecuencias serían graves: doce personas, elegidas al azar, morirían ese mismo fin de semana.

Evidentemente cabía la posibilidad de que se tratara de algún farsante ansioso de protagonismo; pero, con las muertes que ya se habían dado supuestamente a manos del remitente de esas cartas, los diarios no podían arriesgarse a dejar que muera gente inocente. Aunque también la publicación de esas cartas era conveniente para los diarios ya que representaba la oportunidad de, sin riesgo a ser mal vistos, brindar una noticia sensacionalista con gran potencial de trascendencia. Por todo eso las cartas se publicaron (aunque no íntegramente por pedido de la Policía) y así comenzaron los intentos por desentrañar el sentido de los mensajes cifrados que el asesino había incluido en sus comunicados.

Descifrando los códigos del asesino

Cada periódico se había encargado de mandar a la Policía fotocopias de la carta recibida con el mensaje cifrado. La tarea no parecía ser fácil pues cada tercio del mensaje cifrado tenía ocho líneas con diecisiete símbolos por línea y, a su vez, los símbolos eran demasiado variados: símbolos griegos, meteorológicos, símbolos de código Morse, señales marítimas, signos astrológicos y letras del alfabeto ordinario.

Al final, la identidad de quienes descifrarían los códigos sorprendería a los expertos de la Inteligencia Naval, la CIA y el FBI. Entretanto ya el jefe de la Policía de Vallejo, Jack E. Stiltz, se había encargado de solicitar públicamente al autor de las tres cartas que mandara otra carta con más datos para demostrar que él era el asesino. La respuesta fue escalofriante y llegó con prontitud el 4 de agosto de 1969, apenas tres días después de las cartas dirigidas a los diarios. Allí, en estas nuevas cartas, el asesino revelaba que su identidad estaba en los códigos anteriores y daba detalles de los crímenes que solo él podía conocer, detalles sobre cuya veracidad la Policía tenía certeza, detalles que se habían reservado y no habían sacado a la luz.

Además, por primera vez el asesino se autodenominaba como “Zodiaco”, tal y como se ve en este fragmento de la carta (de 3 páginas en su totalidad) dentro del cual está incluido el inicio:

‹‹Estimado director, Zodíaco al habla. Respondiendo a su petición de más detalles sobre lo bien que me lo he pasado en Vallejo, estaré encantado de darle más material. Por cierto, ¿se está divirtiendo la Policía con el mensaje cifrado? Si no, dígales que se animen; cuando lo descifren me tendrán. Con respecto al 4 de julio: no abrí la puerta del coche, la ventanilla ya estaba bajada. El chico al principio estaba en el asiento delantero cuando empecé a disparar. Cuando le disparé por primera vez a la cabeza, se echó hacia atrás al mismo tiempo y así me estropeó el tiro. Terminó en el asiento de atrás, luego en el suelo agitando muy violentamente las piernas; por eso le disparé en la rodilla. No me marché del escenario del crimen derrapando a toda velocidad como han dicho los periódicos de Vallejo. Me fui lentamente para que mi coche no llamara la atención. El hombre que le dijo a la Policía que mi coche era marrón, era un negro de unos 40-45 años vestido de manera andrajosa. Yo estaba en una cabina telefónica divirtiéndome con el poli de Vallejo mientras él pasaba. Cuando colgué el teléfono, el puto aparato se puso a sonar y eso hizo que él se fijara en mí y en mi coche. Las Navidades pasadas: En ese episodio la Policía se preguntaba cómo podía acertar a mis víctimas disparando en la oscuridad. No lo dijeron abiertamente, pero lo dieron a entender diciendo que había mucha luz esa noche y que yo podía ver siluetas en el horizonte. Una idiotez, esa zona está rodeada de colinas y árboles altos. Lo que hice fue pegar una linternita fina al cañón de mi pistola. Si se fijan, en el centro del rayo de luz, si lo dirigen a una pared o un techo, verán un punto oscuro o negro en el centro del círculo de luz a unos siete o quince centímetros de distancia. Cuando está pegado al cañón de una pistola, la bala da directamente en el centro del punto negro de la luz. Yo sólo tuve que acribillar a balazos… No hacía falta destreza››.

Entre otras cosas, en la citada carta Zodíaco había escrito que “le tendrían” cuando descifrasen el código. No sabía que su código ya había sido revelado casi por completo por los Harden, una brillante pareja. Sin embargo, lo poco que faltaba por descifrar impedía aún conocer su identidad.

En cuanto a la historia de cómo los Harden descifraron el código, esta es como sigue:

Donald Gene Harden tenía 41 años, era profesor de Historia y Economía en el instituto North Salinas y adoraba descifrar claves desde que era un niño. Él había leído las cartas que el asesino obligó a publicar a los tres diarios y, siendo un domingo de mañana en el que no tenía nada qué hacer, optó por recurrir al criptograma de Zodíaco para huir del aburrimiento. Entonces tomó su viejo manual de Criptografía y puso a trabajar sus neuronas. Tras mucho cavilar, concluyó que se encontraba frente a una “clave de sustitución”, donde cada letra del alfabeto era sustituida por un símbolo, una letra o una figura.

La dificultad radicaba en que el asesino había utilizado tantos y tan variados símbolos que era prácticamente imposible sustituir uno por uno, por lo que el profesor Harden tuvo que idear su propio método para hallar elementos iguales, patrones y relaciones. Aparentemente no había manera de saber el orden entre las diversas partes del mensaje o las interrupciones entre las palabras que el mensaje cifrado representaba.

Estuvo así tres horas trabajando intensamente sin descifrar el mensaje, hasta que la curiosidad de su esposa Betty June Harden fue despertada y ella se unió en la búsqueda de la solución. Con el aporte de Betty las cosas empezaron a marchar más rápidamente pero aún así la noche llegó sin que el misterioso código fuera descifrado. En aquellos momentos Donald se sentía cansado y deseaba dejar la tarea para el día siguiente, pero la obsesión y la ansiedad de Betty por descifrar el código eran tales que ésta siguió trabajando sola por cierto tiempo hasta que Donald se contagió del interés y se decidió a acompañarla.

Entre las diversas hipótesis formuladas en el trabajo indagatorio de la pareja, una que resultó válida y de importancia determinante fue aquella que, suscitada en parte por la intuición psicológica, formuló Betty en relación a lo que debía ser el inicio de mensaje cifrado: a saber, Betty creía que el asesino, al igual que tantos otros asesinos seriales, debía ser tan egocéntrico como para iniciar el mensaje con un “yo”, y además, casi de seguro la primera frase sería algo como “me gusta matar”. En efecto, todo comenzó a marchar mejor cuando se probó con “I like killing people” como frase inicial.

A su vez, mientras avanzaban los Harden vieron que la perversidad intelectual del asesino era tal que había hecho cosas como estas: escribir el símbolo de la Q al revés para hacer pensar que era una E, cometer faltas ortográficas que casi seguramente eran intencionales, emplear siete símbolos distintos (mediante un sistema de rotación) para la E y hacer que dos símbolos puedan ser la A o la S indistintamente. Adicionalmente a eso, al parecer el asesino había aplicado mal su propia clave en ciertos puntos del mensaje, lo cual también podría ser intencionado.

Pese a tantas dificultades, tras veinte horas de trabajo los Harden llegaron a la conclusión de que la casi totalidad (nunca pudieron descifrar la última parte) del mensaje debía ser literalmente (en inglés y con las faltas ortográficas que cometió el asesino) así: ‹‹I LIKE KILLING PEOPLE BECAUSE IT IS SO MUCH FUN IT IS MORE FUN THAN KILLING WILD GAME IN THE FORREST BECAUSE MAN IS THE MOST DANGEROUE ANAMAL OF ALL TO KILL SOMETHING GIVES ME THE MOST THRILLING EXPERENCE IT IS EVEN BETTER THAN GETTING YOUR ROCKS OFF WITH A GIRL THE BEST PART OF IT IS THAE WHEN I DIE I WILL BE REBORN IN PARADICE AND THEI HAVE KILLED WILL BECOME MY SLAVES I WILL NOT GIVE YOU MY NAME BECAUSE YOU WILL TRY TO SLOI DOWN OR ATOP MY COLLECTIOG OF SLAVES FOR MY AFTERLIFE EBEORIETEMETHHPITI››.

Traducido y sin faltas ortográficas, el mensaje anterior significaría algo como esto: ‹‹Me gusta matar gente porque es muy divertido. Es más divertido que cazar animales salvajes en el bosque porque el hombre es el animal más peligroso de cazar. Algo hace que sea la experiencia más emocionante, es incluso mejor que coger con una chica. Lo mejor es que cuando muera renaceré en el paraíso y los que he matado serán mis esclavos. No diré mi nombre porque intentarían reducir o parar mi colección de esclavos para el más allá EBEORIETEMETHHPITI ››.

Una vez descifrado el código, Donald Harden llamó al director en horario nocturno del San Francisco Chronicle y le informó que había resuelto el misterio, sin embargo la reacción del director fue desmotivadora y poco entusiasta ya que muchos otros habían mandado sus supuestas soluciones, por lo cual Harden tuvo que enviar por correo la solución para que ésta, junto con las demás supuestas soluciones, fueran a parar al sargento Lynch, quien se encargaría de mandar todo eso a profesionales capaces de determinar si las supuestas soluciones eran adecuadas.

Sorprendentemente, los expertos de Inteligencia Naval examinaron el proceso que los Harden habían seguido y concluyeron que la solución era correcta. De hecho, tan perfecto era el proceso de los Harden que su solución se publicó y pasó a convertirse en la interpretación oficial e indiscutida de la parte del mensaje que consiguieron interpretar, cosa que jamás sucedió con la secuencia de letras “EBEORIETEMETHHPITI”, secuencia sobre la cual se han formulado múltiples hipótesis pero ninguna ha triunfado como respuesta segura e indiscutible.

Shepard y Hartnell, asesinados por el verdugo del Zodíaco

El ataque a Cecilia Ann Shepard de 22 años y Bryan Calvin Hartnell de 20 tuvo lugar un 27 de septiembre de 1969 y fue, de entre todos los crímenes del Asesino del Zodíaco, el más emblemático de todos en tanto que aquel fue el episodio criminal del que surgió la imagen más representativa y recordada del Asesino del Zodíaco, no solo por su impactante naturaleza sino porque ésta era un claro símbolo de la esencia oscura y enigmática del psicópata que se escondía tras el inquietante y perturbador disfraz empleado ese fatídico 27 de septiembre de 1969.

Aquel día, a orillas del Lago Berryessa (cerca de Napa, California), Cecilia y Bryan disfrutaban de un picnic bajo la sombra de dos robles que, aislados del bosquecillo, crecían sobre una península (en este caso, una parte de la orilla que sobresalía y se adentraba un poco en el lago). Era de tarde, no había gente alrededor y la brisa inundaba de frescura la serenidad del paisaje. Sin embargo en medio de toda esa paz algo despertó una ligera inquietud en Cecilia: a lo lejos, al otro lado del agua que rodeaba el lado derecho de la península, se veía una silueta que, pese a presentarse borrosa por la distancia, dejaba entrever que se trataba de un hombre corpulento de cabello castaño. De momento el hombre desapareció metiéndose en un bosquecillo, pero poco después salió del bosquecillo y empezó a caminar lentamente hacia ellos.

Atemorizada, Cecilia se había volteado y veía que la figura estaba cada vez más cerca y que su aspecto no era nada tranquilizante, aunque lo peor estaba por venir. Así, de pronto una ráfaga de viento le metió polvo en el ojo y ella perdió de vista al desconocido por un momento. Bryan, que estaba relativamente calmado, ni siquiera se había preocupado por voltearse a ver qué hacía el extraño, hasta que un ruido de hojas crujiendo le llamó la atención y entonces notó que el extraño se había parado detrás del otro roble, ubicado a unos seis metros a la derecha de Cecilia, quien tras breves instantes acabó con la tranquilidad a la que Bryan había vuelto: “¡Dios mío, lleva una pistola!”, exclamó ella y entonces Bryan, mirando por el rabillo del ojo, vio a la izquierda una figura negra que los contemplaba en silencio.

En el breve lapso que estuvo parado detrás del otro roble, el hombre corpulento se había puesto un traje que mostraba con claridad qué era y a qué había venido… Su apariencia era la de un verdugo. Tenía una capucha ceremonial negra y cuadrada, cosida por los lados y plana en la parte de arriba. La capucha, que en la parte de la cabeza apenas tenía aberturas para ojos (cubiertos por gafas) y boca, le bajaba por los hombros, no tenía mangas y le cubría el pecho con una pechera que, sobre el negro de la tela, tenía grabado en blanco un círculo tachado con una cruz griega cuyas puntas sobresalían del círculo. Aparte, el hombre llevaba mangas largas atadas en las muñecas, pantalones metidos en las botas, una especie de cuchillo de cómo 30cm en el costado izquierdo, una pistolera con la tapa abierta en el costado derecho y, por debajo de la cazadora, se veían sobresalir puntas de varias cuerdas de plástico blanco.

La figura tenía el brazo derecho extendido, apuntando con una pistola de color azul metálico. Se aproximaba hacia ellos con lentitud, como diciéndoles así que escapar era imposible. Ya bien cerca de ellos, que hasta el momento no se habían movido por el miedo que los consumía, la figura misteriosa habló con una voz monocorde que no era ni aguda ni grave, que denotaba tranquilidad y que parecía pertenecer a un hombre de entre veinte y treinta años. “Quiero el dinero y las llaves del coche. Quiero el coche para ir a México”, dijo la figura y Bryan le dio las llaves y el poco dinero que tenía, ante lo cual el encapuchado se guardó el dinero, tiró las llaves y se guardó la pistola. Bryan entonces le dijo que no tenía dinero, que no lo seguiría y que si necesitaba ayuda lo podía ayudar de otra forma, pero recuerda que el encapuchado le respondió algo como: “No. Tengo poco tiempo. Soy un preso fugado de Der Lodge, en Montana. Maté a un guardia de la cárcel. Tengo un coche robado y nada que perder. Estoy totalmente sin dinero. No te hagas el héroe conmigo. No intentes coger la pistola”. Después, apuntando con el cuchillo, el encapuchado sacó cuerda blanca y le ordenó a Cecilia que atase a Bryan, tras lo cual, una vez atado Bryan, él ató a Cecilia y apretó los nudos de Bryan para cerciorarse de que éste no huyera.

Estando atado, Bryan le preguntó a Zodíaco si el arma tenía balas, a lo que éste respondió abriendo la pistola y mostrándole que solo había una bala. “Voy a tener que apuñalarlos”, dijo Zodíaco tras ver la mirada sorprendida de aquellos dos jóvenes a los que había controlado con el temor a un arma que no tenía más que una miserable bala que bien podía haber fallado en caso de ser disparada.

Poniéndose por detrás de Bryan, Zodíaco se arrodilló y le empezó a apuñalar la espalda mientras Cecilia observaba aterrorizada e impotente con el rostro salpicado por la sangre de Bryan. Cuando el asesino levantó el puñal para atacarla, Cecilia reaccionó poniéndose boca arriba pero el asesino le hundió con rapidez el puñal en el abdomen, luego se lo clavó en cada pecho, en la ingle y nuevamente en el abdomen, y siguió así, hasta completar su símbolo (el círculo tachado por la cruz) con veinticuatro puñaladas.

Ya satisfecho con su carnicería, Zodíaco se paró, tiró el dinero y las llaves junto a los cuerpos de las víctimas, se alejó caminando calmadamente de la escena del crimen y después, cuando estaba en la carretera, se detuvo junto al auto de Bryan y grabó en la puerta del copiloto su símbolo y abajo del símbolo este mensaje: ‹‹Vallejo 12 – 20 – 68/7 – 4 – 69/Sept 27 – 69 – 6:30/by knife››. Después desapareció.

Entretanto Cecilia, bañada en sangre, seguía viva y había recuperado la conciencia. Ambos pidieron socorro a gritos y después Bryan se dio la vuelta para morder las cuerdas (resbalosas de tanta sangre) que ataban las muñecas de Cecilia. Con las manos libres Cecilia pudo desatarle las manos a Bryan y así ambos podrían moverse a gatas, aunque el hecho fue que estaban tan heridos que no tenían forma de hacer tal cosa y, si no hubiera sido porque un pescador chino y su hijo pasaron por ahí y los escucharon gritar, ambos hubiesen muerto.

Al ver la escena el pescador y su hijo pidieron ayuda y pronto llegaron dos barcas de los guardabosques, quienes a su vez llamaron a la ambulancia aunque ésta tardó casi una hora en llegar, tiempo este en el que las víctimas hablaron lo que pudieron sobre lo sucedido, ya que su estado era tan crítico que perdieron algunas veces el conocimiento y Cecilia, que era la que peor estaba, pedía con insistencia que la anestesien o le den algo para dejarla inconsciente. Una vez que llegó la ambulancia, Cecilia y Bryan fueron trasladados exitosamente al hospital, aunque una vez allí solo sobrevivió Bryan para contar los detalles, ya que Cecilia estaba tan mal con esas veinticuatro puñaladas que no pudo ser salvada ni con toda una noche de operaciones.

Otra vez llamando a la Policía

Mientras sus víctimas agonizaban, Zodíaco, que estaba ya lejos, llamó a las 19:40 de la noche a la Comisaría de Napa. Dijo únicamente esto: “Quiero dar parte de un asesinato; no, de un doble asesinato. Se encuentran tres kilómetros al norte del cuartel general del bosque. Estaban en un volskwagen Karmann Ghia blanco. Soy el que lo ha hecho”.

Paul Stine, última víctima confirmada de Zodíaco

El taxista Paul Lee Stine de 29 años fue asesinado por Zodíaco el día 11 de octubre de 1969. Su historia es la siguiente:

Paul Lee Stine estaba parqueado cuando lo llamaron para ir a la Novena Avenida. Era una noche bien iluminada, había algo de niebla y el tráfico avanzaba con lentitud a causa de la congestión. Al pasar por el restaurante Pinecrest un hombre robusto paró el taxi. El hombre entró, se sentó atrás y le pidió a Stine que lo llevara a la calle Washington y Maple en el barrio residencial de Presidio Heights. Stine arrancó.

En la calle Washington había varias mansiones a uno y otro lado. Ya en la intersección con Maple, el hombre le pidió a Stine que avanzara otra cuadra más y Stine accedió para finalmente detenerse entre dos árboles, cerca a la esquina de las calles Washington y Cherry, delante de la casa número 3898 de la calle Washington.

Una vez que se hubo detenido, el corpulento pasajero le puso a Stine una pistola en la mejilla derecha y le hizo un gancho en la garganta con el brazo izquierdo. Aterrado en los segundos previos al disparo, Stine intentó en vano librarse levantando la mano izquierda por encima de su hombro derecho. Sin demorar la ejecución, Zodíaco le dio un tiro que le perforó cónicamente el cráneo, fragmentándoselo en cuatro segmentos.

Después de eso, Zodíaco salió, entró de nuevo por la puerta del conductor y se puso la cabeza de Stine en el regazo mientras tomaba su cartera y le arrancaba un pedazo de camisa. Tras eso huyó, dejando el taxi en el lugar del crimen.

Lo que Zodíaco no sabía es que tres jóvenes lo habían visto desde la ventana del segundo piso de la casa que estaba frente al taxi, al otro lado de la calle. A las 21:58 los jóvenes llamaron a la Policía y hablaron de lo sucedido, describiendo al asesino como un hombre blanco de 25 a 30 años de edad, complexión robusta y el cabello cortado de cierta forma. El gran problema fue que, por el nerviosismo que embargaba la comunicación, el operador de la Policía anotó “adulto negro” en vez de “adulto blanco”.

Con increíble velocidad y tras la breve y nerviosa llamada, una patrulla policial que rondaba por el lugar se apareció en Washington y Cherry a las 22:00. Ahí la patrulla se detuvo cuando, en medio de la oscuridad y la niebla de aquella húmeda noche, vieron a un hombre robusto que caminaba lentamente hacia Presidio.

Los patrulleros Donald Foukes y Eric Zelms llamaron con un grito al desconocido y le preguntaron si había observado algo extraño o sospechoso, a lo que el hombre robusto respondió diciendo con toda seguridad que había visto a un hombre que, blandiendo una pistola, corría hacia el este por la calle Washington. Los patrulleros tenían en mente que el criminal al que buscaban era un “adulto negro”, tal y como erradamente había anotado el operador cuando los jóvenes llamaron. Así pues, los patrulleros le creyeron al hombre blanco y robusto de oscuras ropas y se fueron hacia el este por Washington: nunca supieron que ese hombre era Zodíaco, el asesino que buscaban.

Se sabe también que no lo llamaron para que se acerque al coche, que lo interrogaron breve y apuradamente y que no se fijaron en la sangre que, disimulada por las tinieblas de la noche y el color oscuro de su ropa, llevaba aquel hombre en su regazo. Después, cuando el personal llegó (a las 22:55) a la escena del crimen, se interrogó a los chicos y estos, ya más calmados, dejaron bien claro que el asesino no era negro: era blanco. De ese modo y tras que Donald Foukes y Eric Zelms supieron que el hombre al que dejaron ir era el asesino, en la Policía de San Francisco surgió una enorme obsesión por el llamado “hombre corpulento”.

La carta confirmatoria

Justo el día siguiente al crimen, Zodíaco envió al diario San Francisco Chronicle una carta que borraba toda duda en cuanto a si él mató o no a Paul Stine: ‹‹Zodíaco al habla. Soy el asesino del taxista en la esquina de Washington con Maple ayer por la noche, para demostrado aquí está un trozo de su camisa manchado de sangre. Soy el mismo hombre que mató a las personas de la zona norte de la bahía. La Policía de S.F. me podría haber cogido ayer de noche si hubiera registrado bien el parque en vez de hacer carreras con sus motos a ver quién hacía más ruido. Los conductores de los coches tendrían que haber aparcado el coche y quedarse esperando en silencio a que yo saliera de mi escondite. Los escolares son buenos blancos. Creo que una mañana me voy a cargar un autobús escolar. Dispararé a la rueda delantera y luego liquidaré a los niños cuando salgan dando saltitos.››

Junto a la carta citada estaba un trozo de tela ensangrentada. Tras analizarlo, la Policía confirmó que la sangre en el trozo de tela enviado era realmente sangre del taxista Paul Stine.

Kathleen Johns: ¿realmente vio a Zodíaco?

Corría la noche de un 22 de marzo de 1970 y Kathleen Johns, con ocho meses de embarazo, iba en su auto junto a su hija de diez meses. Kathleen iba camino a reunirse con su madre cuando de pronto, en la carretera 132 de San Joaquin County, detuvo su auto luego de que el conductor de otro auto se detuviese para decirle que mire la rueda porque ésta se tambaleaba y aquello era peligroso. El hombre astutamente se ofreció para ajustarle los tornillos de la rueda, mas en realidad los aflojó y luego se marchó. Todo era parte de un plan.

No pasó mucho tiempo antes de que el neumático (la rueda) de Kathleen se aflojara, y entonces el sujeto, que lo había tramado todo y estaba cerca, volvió y se ofreció para llevarla a una estación de servicio. Ella accedió, abandonó su coche y se trepó en el vehículo del desconocido, pero éste, pese a que ya habían pasado por varias estaciones de servicio, no se había detenido en ninguna. Todo parecía sugerir que el sujeto la había secuestrado. El viaje con aquel extraño duró más de tres horas, llenas de silencio según contó Kathleen.

Sin embargo en cierto punto del viaje el conductor se detuvo en una intersección y entonces Kathleen pudo escapar con su hija, corriendo a través del campo hasta hallar a un hombre que las ayudó llevándolas al departamento de la Policía local, en Paterson. Allí, en el departamento policial, ella vio un cartel con un retrato robot de Zodíaco. Al parecer la chica no había visto antes el supuesto rostro de Zodíaco en parte alguna y, en el momento en que lo vio, se sorprendió porque, según dijo a los policías, ese era el hombre que había intentado secuestrarla.

Tiempo después surgió una controversia que aún se mantiene en relación a si realmente Kathleen estuvo o no con Zodíaco. Dicha controversia parte de discrepancias como estas: 1) algunos testigos afirman que el auto de Kathleen fue movido e incendiado, mientras que otros afirman que nunca fue movido, 2) Kathleen le dijo al periodista Paul Avery que su secuestrador abandonó el auto para bajarse y buscarla a ella y a su bebé con una linterna, pero también Kathleen rindió dos testimonios ante la Policía y en cada uno de ellos afirmó que el sujeto no se bajó del vehículo a buscarla a ella y a su bebé.

En todo caso, tiempo después Zodíaco envió una carta (más adelante se verá) en la que afirmaba que él era el que había estado ese 22 de marzo con Kathleen; pero, pese a esto y en parte porque era posible pensar que Zodíaco estuviese mintiendo, las dudas persistieron, sobre todo a causa de las mencionadas inconsistencias sobre ciertos puntos de lo sucedido.

Zodíaco y sus “agradables botones”

Zodíaco siguió comunicándose durante 1970 a través de tarjetas postales y cartas que mandaba a la Prensa. En una de esas cartas, enviada al San Francisco Chronicle y fechada el 28 de abril de 1970, Zodíaco amenazó con poner una bomba en un autobús si el periódico no publicaba detalladamente sus escritos; y, además, expresó que quería ver que la gente comenzara a usar “algunos agradables botones Zodíaco” con su símbolo.

Pero el tiempo pasó y al parecer la gente no se tomó muy en serio al asesino, de modo que no usaron sus “agradables botones Zodíaco”. Esto molestó bastante a Zodíaco, por lo que el 26 de junio de 1970 envió otra carta al San Francisco Chronicle: ‹‹Zodíaco al habla. Me he disgustado mucho con la gente de la Bahía de San Francisco. No han cumplido mis deseos de verlos usar mis agradables botones Zodíaco. Yo prometí castigarlos aniquilando un autobús escolar repleto si no cumplían. Pero ahora la escuela está cerrada por el verano, así que los castigué de otra manera. Le disparé con una .38 a un hombre que estaba sentado en un auto estacionado.››

Lejos de obedecerle y usar sus bonitos botones, la gente de la bahía de San Francisco siguió apática ante el deseo vehemente que el asesino manifestaba por ver personas luciendo sus botones. Por eso Zodíaco envió otras cartas más:

Julio 24 de 1970:

‹‹Zodíaco al habla. Me siento bastante infeliz porque ustedes, gente, no usan mis agradables botones Zodíaco. Así que ahora tengo una pequeña lista, comenzando con la mujer y su bebé a las que les di un paseo bastante interesante por un par de horas, hace pocos meses atrás en una tarde que terminó conmigo quemando su carro donde las encontré››

Julio 26 de 1970:

‹‹Zodíaco al habla. Ya que no usarán agradables botones Zodíaco, qué les parecería si utilizan asquerosos botones Zodíaco. O cualquier tipo de botones Zodíaco que se les ocurra. Si no usan ningún tipo de botones Zodíaco, yo tendré (por encima de cualquier otra cosa) que torturar a todos mis 13 esclavos que espero para mí en el Paraíso. A algunos los ataré y los veré gritar y retorcerse desde las colinas. Otros tendrán astillas de pino clavadas bajo las uñas y luego arderán. Otros serán colocados en jaulas y alimentados con carne salada hasta que estén empachados, entonces yo los escucharé suplicar por agua y me reiré en sus caras. Otros serán colgados de sus pulgares y arderán en el sol, después yo los restregaré con profundo calor para que se calienten. A otros los dejaré que vivan y corran gritando alrededor. Y a todos los jugadores de billar, yo los dejaré jugar en una oscura mazmorra con los pies torcidos y los zapatos virados. Sí, yo tendré gran diversión infligiendo el más delicioso dolor a mis esclavos.››

Aterrorizando al periodista Paul Avery antes de callar

El 27 de octubre de 1970 Zodíaco envió otra carta al San Francisco Chronicle. En ella amenazaba de muerte al periodista Paul Avery, quien trabajaba en el S. F. Chronicles y había estado publicando artículos en los cuales insultaba a Zodíaco. Aquella carta fue el detonante del inicio del fin de la carrera de Avery. Así, el periodista se obsesionó con la idea de que en cualquier momento podía ser asesinado por Zodíaco, por lo que iba a todas partes con una pistola y, en la profundidad de su angustia, empezó a beber en exceso, cosa esta que lo llevó a fracasar profesionalmente.

Después de sacar de juego a Avery mediante la intimidante carta, Zodíaco desapareció durante tres años y pico. Su silencio fue absoluto: no cometió crimen alguno, no envió cartas, no hizo llamadas, no dio señal alguna… Era un mutismo calculado y la Policía, sin pistas, terminó frustrada.

Zodíaco vuelve a hablar en 1974

El 29 de enero de 1974, Zodíaco rompió su silencio de años cuando envió una carta en que elogiaba la película de El Exorcista y, entre otras cosas, decía que era “la mejor comedia satírica” que jamás había visto.

Después, el 14 de febrero del mismo año, Zodíaco envió otra carta al San Francisco Chronicle en la cual le explicaba al editor que las iniciales para “Ejército Simbiótico de Liberación” (SLA) significaban ‘mata’ (de matar…) si eran deletreadas en nórdico antiguo. Tras ser examinada, la autenticidad de la carta resultó dudosa y se pensó que lo más probable era que no haya sido escrita por Zodíaco.

El 8 de mayo de 1974 el San Francisco Chronicle recibió una carta en la que se presentaban quejas del film Badlands diciendo que constituía una “glorificación del asesinato” y que el periódico debía quitar de sus páginas la publicidad del film. La carta no estaba firmada por Zodíaco sino por “Un ciudadano”, pero la letra, el tono y el toque irónico, hicieron pensar que quizá había sido escrita por Zodíaco, aunque era bastante probable que no lo fuera.

Finalmente, el 8 de julio de 1974 el San Francisco Chronicle recibió una carta con quejas en las que se pedía al editor que pusiera al columnista Marco Spinelli en el “agujero infernal de donde vino” puesto que tenía un “serio desorden psicológico” en tanto que “siempre” necesitaba “sentirse superior”. La carta estaba firmada por un tal “Fantasma Rojo” y, si bien se ha sospechado que pudo ser escrita por Zodíaco, lo más probable es que no lo haya sido.

Después de esas cuatro cartas cuya autoría aún resulta dudosa excepto en el caso de la primera, el silencio volvió a surgir en torno a la figura de Zodíaco. Al menos hasta el año 1978.

Antes de la desaparición final

El 24 de abril de 1978 el San Francisco Chronicle recibió una carta que muy probablemente era de Zodíaco. El diario la publicó al día siguiente de recibirla y en ella se podía leer: ‹‹Querido Editor: Zodíaco al habla. Estoy otra vez con vosotros. Dígales a todos que estoy aquí, que siempre he estado aquí. Ese cerdo citadino de Toschi es bueno, pero yo soy más inteligente y a lo mejor él se cansará y me dejará en paz. Estoy esperando una buena película sobre mí. ¿Quién hará mi papel? Ahora yo lo controlo todo. Atentamente: adivínelo››.

Planteamientos en torno a un asesino que nunca volvió

Si algún asesino hace pensar en Jack El Destripador, ese asesino es Zodíaco: cinco fueron sus asesinatos confirmados, al igual que los asesinatos confirmados de Jack; ambos mandaban cartas en las hablaban de sus crímenes; y, sobre todo, a ninguno de los dos se capturó y de ninguno de ellos se supo jamás quién fue con certeza.

Las investigaciones que surgieron tras la desaparición de Zodíaco nunca consiguieron nada definitivo y, en una época en que el ADN y las tecnologías digitales dan a la Policía una ventaja indagatoria brutal frente al potencial evasivo del delincuente, Zodíaco probó al mundo que aún es posible la existencia de una mente lo suficientemente astuta y brillante como para burlar a los servicios policiales más avanzados, los de U.S.A. Fue pues por las dificultades halladas que la investigación sobre el caso Zodíaco fue catalogada como “inactiva” en el 2004, aunque a pedido de la indignada opinión pública fue reabierta en el 2007 y, al menos hasta la fecha (5 de octubre del 2012) de redacción de estas líneas, la figura del asesino continúa envuelta en el misterio.

Muestra de la fracasada labor policial es el hecho de que en varios años el Departamento de Policía de San Francisco investigó a 2500 sospechosos y no pudo confirmar a ninguno como el autor de los crímenes. Se plantearon incluso cosas tan disparatadas como que el terrorista Theodore Kacynski (Unabomber) o el famoso criminal Charles Manson podían ser el Asesino del Zodíaco. Por otra parte, el asunto de las víctimas no confirmadas tampoco pudo ser solucionado del todo en el sentido de que no se pudo afirmar con contundencia que tal o cual persona no fue víctima o sí fue víctima de Zodíaco. De ese modo y debido al caudal que representa todo lo no confirmado que se ha omitido sobre el asesino, resulta útil limitarse a una lista de los sospechosos (algunos ya se han barajado) más importantes y de las víctimas no confirmadas que siempre constan en los textos sobre el asesino:

1-Principales sospechosos

Marvin Bernell

Marvin se encargaba de programar películas en una sala de cine y de proyectarlas. Robert Graysmith, periodista obsesionado con Zodíaco, descubrió que la marca que Marvin usaba para marcar los rollos de las películas era igual al símbolo de Zodíaco, que en el techo de la sala de cine había un zodíaco pintado, que Marvin poseía una copia de la cinta sobre el Conde Zaroff (personaje asociado a Zodíaco) y que su letra se parecía a la del asesino. A la Policía le pareció que el signo para marcar rollos era no solo el de Zodíaco sino la representación estilizada de una mira telescópica, cosa que podía significar afición a los deportes de tiro u otras cosas. Por otra parte, nunca se pudo demostrar que la letra de Marvin fuese la misma que Zodíaco y jamás se halló nada que permitiese pensar que el tranquilo Marvin era el psicópata Zodíaco.

Lawrence Kane

Esta hipótesis fue una de las más absurdas y surgió de las sospechas de la hermana de Darlene Ferrin (asesinada por Zodíaco). Ella sospechaba porque Kane era corpulento como Zodíaco y había seguido a su hermana por meses antes del asesinato. El gran problema con la hipótesis era que Kane había sufrido un daño cerebral que, según los médicos, le quitó la capacidad para controlar la auto-gratificación. Además nunca se supo que Kane fuera un sujeto de inteligencia sobresaliente. Y entonces: ¿cómo podía mostrar ese autocontrol, esa frialdad, esa actitud planificadora capaz de hacerlo desaparecer y reaparecer, capaz de hacerlo suspender por largo tiempo algo tan gratificante como enviar cartas amenazantes a los diarios, cómo pues, si había perdido en 1962 la capacidad de controlar la auto-gratificación? ¿Cómo podía haber construido esos códigos tan complicados, tan dignos de una mente privilegiada? Nunca se probó que fuera intelectualmente brillante y siempre los hechos apuntaron a que no lo era, de modo que resulta extremadamente fantasioso creer que Kane fuera una mente a la altura de Zodíaco. Así, la hipótesis cae porque de seguro Kane no tenía el autocontrol de Zodíaco y casi de seguro no tenía una inteligencia brillante.

Arthur Leigh Allen

De todos los sospechosos que ha habido, sin duda ninguno ha dado tantas razones para sospechar como Allen pues: 1) sabía de lenguajes cifrados pues los había aprendido en la Marina, 2) era superdotado ya que tenía un IQ de 137, 3) Se sospechaba que había violado a un niño, cosa que de ser cierta lo convertía en alguien malvado, como Zodíaco, 4) Su aspecto se parecía al de Zodíaco por la semejanza de su cara con el retrato robot del asesino y porque era también alguien corpulento y blanco. 5) Le gustaba matar, pues aunque nunca se supo que matara a alguien, adoraba el deporte de la cacería, 6) Dijo que el hombre era “el animal más peligroso de cazar”, afirmación que escalofriantemente se repetía en una de las cartas de Zodíaco, aunque bien podía pensarse en otras cosas que lo hicieran llegar a ese pensamiento, 7) Era solitario (como probablemente lo era Zodíaco), 8) era mentalmente insano, al punto de que sus parientes mostraban preocupación. El gran problema con Allen fue que sus huellas dactilares y su ADN no coincidían con los del asesino, factores estos que eran apenas dos pero tenían suficiente peso como para descartarlo.

Bruce Davis

Bruce había sido miembro de La Familia, el grupo criminal de seguidores de Charles Manson. Bruce está actualmente en prisión pero en la década de los 60 se encontraba en el área de San Francisco, espacio en el cual Zodíaco había cometido sus asesinatos. Bruce fue descartado como sospechoso porque su letra no coincidía con la de Zodíaco, porque tenía el pelo demasiado largo (el retrato robot lo tenía corto) cuando Zodíaco cometió sus crímenes y porque no usaba gafas.

Michael O’Hare

Michael era un destacado hombre de negocios y fue sospechoso en parte porque vivía cerca del lugar en que se dio el asesinato de Paul Stine. Fue rápidamente descartado debido a una prueba de ADN.

Guy Ward Hendrickson

Deborah Pérez tenía 47 años y era hija de un difunto (1981) carpintero de Orange llamado Guy Ward Hendrickson. Deborah aprovechó la atención que, a raíz de la película Zodíaco (basada en el asesino), se generó en torno al asesino: así, en el año 2009 ella convocó a una rueda de prensa en la sede del diario San Francisco Chronicle, todo para declarar que su padre era el Asesino del Zodíaco. Entre otras cosas, Deborah dijo que había estado con su padre en dos de los crímenes —creyendo escuchar dos cohetes cuando en realidad eran dos disparos—, que había escrito una carta a nombre de su padre al abogado Melvin Belli, y que tenía en su posesión las gafas del taxista Paul Stine, las cuales realmente sí habían desaparecido de la escena del crimen. Posteriormente la Policía analizó las gafas y determinó que no coincidían con las de Stine, así como también sometió a Deborah a la prueba del polígrafo, en la cual ella falló de manera garrafal.

Por último era claro que Deborah era una persona un tanto trastornada que intentaba llamar la atención inventando cosas. Así, anteriormente Deborah había declarado que era hija ilegítima de John F. Kennedy, cosa que evidenciaba lo verdaderas que eran las declaraciones de su hermana según las cuales Deborah había pasado años en terapia psicoanalítica porque, entre otras cosas, se pasaba inventando recuerdos de cosas que nunca sucedieron y estaba obsesionada con el exhibicionismo, poniendo en Facebook y en otras páginas fotos provocativas para llamar la atención. Sin embargo, pese a lo anterior, Deborah contrató los servicios de una firma de relaciones públicas y se encuentra preparando un documental en el que muestra las supuestas pruebas de que su padre era Zodíaco.

Richard Gaikowski

Richard nació en 1936 y fue médico en el Ejército de USA. De él se sospechó principalmente porque: 1) algunos investigadores vieron la abreviatura que Richard usaba para su nombre en ciertos códigos de Zodíaco 2) la hermana de Darlene sospechaba de Richard y lo había visto en el funeral de Darlene, 3) Richard vivía cerca de donde se cometieron los asesinatos, 4) Richard supuestamente había seguido (no se puede saber si fue por otros razones) a Darlene cuando ella se casó y se trasladó a Albany; y allí, en Albany, trabajó en un periódico que era rival del periódico en el que trabajaba el marido de Darlene, 5) Un operario dijo que la voz de Richard era idéntica a la que oyó en una llamada de Zodíaco durante 1969, 6) el rostro de Richard se parecía al retrato robot, 7) la escritura de Richard era bastante similar a la de Zodíaco.

Como se ve, no eran pocas las razones para sospechar de Richard, sin embargo la Policía nunca le realizó una prueba de huellas digitales y el proceso de la investigación sobre Richard fue detenido porque supuestamente no había razones suficientes para que siga adelante. Una de las principales razones que se esgrimió contra la hipótesis de su culpabilidad fue la de que Richard no tenía conocimientos sobre lenguaje cifrado y, si bien era inteligente, al menos aparentemente no lo era en el grado necesario como para construir todo ese complicado sistema de código. Richard murió en el 2004.

Jack Tarrance

En el año 2000 Dennis Kaufman declaró que su padrastro Jack Tarrance era Zodíaco. Entre otras razones porque su escritura se parecía a la del asesino, porque le había confesado que él era el asesino y esa confesión había sido grabada, y porque, entre las posesiones de su padrastro, Dennis había hallado un disfraz idéntico al de Zodíaco. El problema fue que esa confesión gravada pudo ser una farsa planificada, que el disfraz pudo ser fabricado para engañar y, sobre todo, que el ADN de Tarrance no coincidía con el de Zodíaco.

2-Principales víctimas no confirmadas

Robert Domingos (19 años) y Linda Evans (17 años):

Ambos fueron asesinados el 4 de junio de 1963 por un arma de fuego. El crimen ocurrió en una playa cercana a Lompoc (California) y tuvo fuertes similitudes con el caso de Bryan Calvin Hartnell y Cecilia Ann Shepard, ocurrido un 27 de septiembre de 1969 en Lake Berryesa.

Cheri Jo Bates (18 años):

El 30 de octubre de 1966 ella fue asesinada brutalmente (casi decapitada) por arma blanca en el Community College de Riverside (California). Tuvieron que pasar cuatro años para que el periodista Paul Avery (amenazado de muerte por Zodíaco) levantara sospechas sobre la autoría de Zodíaco, todo en virtud de determinadas similitudes entre las circunstancias de los asesinatos de Zodíaco y las circunstancias que rodearon el caso de Bates.

Kathleen Johns (22 años):

Su caso ya fue expuesto arriba en este mismo artículo.

Donna Lass (25 años):

Donna desapareció (nunca se supo con certeza que fuera asesinada) el 26 de septiembre de 1970 en South Lake Tahoe (California). Tiempo después (22 de marzo de 1971) el San Francisco Chronicle recibió una carta de Zodíaco en la que decía que llevaba 13 víctimas, aunque Donna debió ser la decimocuarta y no la decimotercera como se indicaba en la postal. Por esa y otras razones la Policía nunca creyó que se la pudiera ligar demasiado con el asesino y, en consecuencia, no se efectuó una investigación oficial.

 


VÍDEO: CASOS SIN RESOLVER – EL ASESINO DEL ZODIACO


Uso de cookies.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.

ACEPTAR