Edgar Ray Killen

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Edgar Ray Killen

Preacher (El Predicador)

  • Clasificación: Asesino
  • Características: Ku Klux Klan
  • Número de víctimas: 3
  • Periodo de actividad: 21 de junio de 1964
  • Fecha de detención: 6 de enero de 2005
  • Fecha de nacimiento: 17 de enero de 1925
  • Perfil de las víctimas: Andrew Goodman, de 20 años; Michael Schwerner, de 24, y James Chaney, de 21 (activistas por los derechos civiles)
  • Método de matar: Arma de fuego
  • Localización: Filadelfia, Estados Unidos (Mississippi)
  • Estado: Condenado a 60 años de prisión el 23 de junio de 2005
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Edgar Ray Killen: Juicio al viejo racismo

Sandro Pozzi – El País

8 de enero de 2005

Un tribunal sienta en el banquillo a un antiguo líder del Ku Klux Klan por el crimen de 1964 que inspiró Arde Mississippi

El Estado de Misisipí revivió ayer su pasado más oscuro. Edgar Ray Killen, considerado como uno de los líderes del Ku Klux Klan, pasó ayer de nuevo por el banquillo de los acusados a los 79 años. La policía le arrestó el jueves en su domicilio sin que opusiera resistencia, acusado de participar en el asesinato, el 21 de junio de 1964, de tres jóvenes defensores de los derechos civiles de los ciudadanos de raza negra. Killen, conocido como El Predicador, tenía entonces 38 años.

El asesinato de los tres jóvenes fue uno de los crímenes más notorios de la época en la que el KKK, una sociedad secreta de violencia racista, desarrolló su propia campaña de limpieza étnica en Estados Unidos. El trágico episodio por el que ha sido detenido Killen fue dramatizado en la película Arde Mississippi (Mississippi Burning) en 1988.

Las tres víctimas eran Michael Schwerner, Andrew Goodman y James Chaney, de 24, 20 y 21 años, respectivamente. Sus cuerpos aparecieron enterrados en una fosa después de haber sido tiroteados por unos desconocidos que los asaltaron en una carrera rural. Acababan de llegar a la pequeña ciudad de Filadelfia (7.300 habitantes), en Misisipí, para investigar el incendio de una iglesia de afroamericanos.

El Predicador es uno de los ocho hombres que siguen con vida entre los 18 que participaron en aquellos hechos. Siete individuos fueron procesados en 1967, pero nunca por asesinato. Killen se libró por su condición de pastor. El jurado que lo juzgó, como en otros casos relacionados con el KKK, estaba compuesto sólo por blancos.

Killen ha negado siempre su participación en el asesinato que hizo famosa a la ciudad de Filadelfia y siguió ejerciendo como pastor tras los hechos, pero de una manera más ocasional. «Espero que ahora se haga justicia», decía la madre de Andrew Goodman, Carolyn, que tiene 89 años, cuando supo que se reabría el caso. Durante 40 años ha visto cómo el expediente sobre la muerte de su hijo y sus dos compañeros iba sin rumbo de un lado para otro por el Estado de Misisipí.

Su sueño y el de otras familias se hizo realidad ayer cuando vieron a Killen entrar en el juzgado de Neshoba vestido con el uniforme naranja de preso y debidamente esposado. Cuatro décadas después, las mismas evidencias que entonces le libraron de la cárcel han sido vistas de una manera diferente por otro tribunal. Como señaló la madre de Goodman: «no se trata de venganza». «Sabía que algún día esos hombres serían detenidos y estoy segura de que ellos también», remachó. Killen volvió a declararse inocente.


Mississipi vuelve a arder cuarenta años después

Última actualización: 17 de abril de 2016

14 de junio de 2005

Cuarenta años después de los hechos que inspiraron el filme Arde Mississippi, el ex miembro del Ku Klux Klan (KKK) Edgar Ray Killen responde a partir de este lunes ante la Justicia de Filadelfia (Mississippi, sur) por los asesinatos de tres jóvenes militantes antirracistas en 1964.

El proceso ha comenzado con la selección del jurado. Unas 400 personas serán escuchadas el lunes y el martes por la acusación y la defensa, quienes, al final, deben seleccionar los 12 miembros del jurado. Los jurados potenciales llegaron al tribunal, un pequeño edificio de ladrillo rojo en el corazón de Filadelfia, una aldea rural del sur estadounidense, sin una desmedida protección policial.

Killen, de 80 años, quien hasta ahora vivió tranquilamente a unos kilómetros del lugar del crimen, estuvo en la audiencia. Llegó al tribunal en silla de ruedas, miró hacia adelante y no habló. Killen, ex operador de un aserradero y pastor bautista, fue inculpado en enero de haber organizado los asesinatos de tres activistas por los derechos cívicos, un negro y dos judíos neoyorquinos.

Su crimen inspiró el filme Arde Mississippi. «Es un día triste para Mississippi al reabrir un crimen de hace más de 40 años», comentó el abogado de Killen, James McIntyre. «Mississippi desea ir hacia adelante, no hacia atrás», agregó.

Durante el «Verano de la libertad» de 1964, miles de militantes del norte del país, sobre todo blancos, viajaron al Sur segregacionista para inscribir a los negros para votar. Entre ellos, los judíos Michael Schwerner, de 24 años, y Andy Goodman, de 20, se habían reunido con un activista negro, James Chaney, de 21 años, en el centro de Mississippi.

El 21 de junio, los tres regresaban en coche de un pueblo vecino, donde una iglesia negra había sido incendiada la víspera, cuando fueron detenidos por la Policía del pequeño pueblo de Filadelfia, con el falso pretexto de exceso de velocidad.

Tras varias horas en la comisaría, fueron liberados en la madrugada. Después de una persecución, fueron emboscados por dos vehículos repletos de hombres llenos de odio, miembros del KKK y policías. Golpeados y acribillados a balas, los tres cuerpos fueron retirados 44 días más tarde de un embalse, después de una búsqueda intensiva del FBI bajo la mirada estupefacta y aterrorizada del país entero.

El empeño de los investigadores federales, sometidos al silencio hostil de la población local y a un calor sofocante, fue llevado a la pantalla en el thriller de 1988 Arde Mississippi, con Gene Hackman y Willem Dafoe.

Killen, por quien el proceso debió retrasarse en marzo después de que sufriera un accidente cortando madera, se declaró inocente. El ex pastor bautista es el primero y único acusado de asesinato por este caso que, más que cualquier otro suceso de racismo de los años 60, ha conmocionado a los Estados Unidos.

Mientras él es acusado de haber orquestado los homicidios, los hombres que supuestamente mataron a los tres militantes, según varios testigos, no están hoy con vida. Unos 20 miembros del Klan, entre ellos Killen, fueron interpelados en 1964. Siete fueron finalmente condenados por violación de los derechos cívicos de los tres asesinados. Un jurado compuesto únicamente de blancos les impuso en 1967 penas de tres a 10 años de prisión.

Killen fue, en cambio, liberado; una mujer en el jurado se negó a «condenar a un pastor». Más de 30 años después, en 1998, uno de los condenados lo había vuelto a incluir en la causa, lo que permitió reabrir el expediente. Los primeros alegatos podrían comenzar rápidamente. El proceso, trasmitido por una cadena de cable de Estados Unidos, puede durar varias semanas.

El Senado estadounidense, por su parte, tenía previsto «excusarse» oficialmente este lunes por no haber prohibido explícitamente los linchamientos y los crímenes racistas que entre 1881 y 1964 provocaron 4.750 muertes, las tres cuartas partes de los cuales fueron de negros.

«El Senado traicionó a los estadounidenses. Si queremos verdaderamente avanzar, es necesario reconocer este fracaso y aprender de él», subrayó hoy la senadora de Louisiane Mary Landrieu, una demócrata que estima que el número de víctimas podría aproximarse a 10.000 muertos si se toman en cuenta las víctimas anónimas de antes de 1881.


El juicio final del predicador Edgar R. Killen

Carlos Fresneda – El Mundo

15 de junio de 2005

POR FIN EN EL BANQUILLO. Todo el mundo conoce al predicador Killen.Todos sus vecinos saben que perteneció al Ku Klux Klan, que profesó el odio a los negros desde el púlpito y que fue seguramente el brazo ejecutor del asesinato de tres jóvencísimos activistas en el verano de 1964, en uno de los episodios más trágicos de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Ahora, 40 años después, Killen se sienta en el banquillo de los acusados para rendir cuentas.

Hasta hace unos días, Edgar Ray Killen conducía su ranchera con total impunidad, se afeitaba como si nada en la barbería Barrett’s y saludaba sobre la marcha al sheriff de su pueblo: Filadelfia, Misisipi, 7.000 almas marcadas por el racismo descarnado del profundo Sur.

A sus 79 años, Edgar Ray Killen ha dejado de ser un «ciudadano respetable». Con las manos esposadas y el pulso temblante, el anciano predicador ha comparecido finalmente ante el juez por aquel delito que cometió hace más de 40 años y que el Estado de Misisipi, cuajado de fiscales racistas, no se atrevió a desenterrar durante cuatro décadas.

Filadelfia volvió a estar en el ojo del huracán. Los banquillos se llenaron de vecinos y de familiares de las víctimas. La sala ardía, y las emociones estallaron en el momento justo en que llegó una amenaza de bomba. En plena estampida, el hermano del acusado, Jerry D. Killen, se lió a puñetazos con un cámara: «Vamos a asegurarnos de que no estéis aquí para el funeral… Mi hermano es inocente».

Se reanudó la sesión, y con una voz apenas audible, el predicador Edgar Ray Killen se declaró «no culpable» de las muertes de Michael Schwerner, James Chaney y Andrew Goodman, que cayeron el 21 de junio de 1964 en una emboscada del Ku Klux Klan (KKK) y fueron golpeados y disparados en una furgoneta que apareció quemada a varias millas del lugar del crimen.

Los tres asesinados -dos blancos y uno negro- eran miembros del Congreso para la Igualdad Racial y habían llegado a Misisipi junto con cientos de jóvenes entusiastas para celebrar el Verano de la Libertad. La emboscada ocurrió precisamente poco después de que les soltara la policía, que los detuvo por exceso de velocidad.

Los investigadores federales llegaron a forzar en 1967 un juicio que fue más bien una farsa. Presidió las sesiones un magistrado racista, William Cox; Edgar Ray Killen fue absuelto porque uno de los 12 miembros del jurado se negó «a condenar a un predicador».

La sombra de la sospecha pesaba desde entonces sobre Killen, que pudo rehacer su vida normal y regentar una granja, a cuya entrada siguen colgados los Diez Mandamientos. Durante estas cuatro décadas ha seguido ejerciendo de predicador en una pequeña parroquia protestante y ha insistido en que Dios y la Biblia bendicen la separación entre blancos y negros.

En varias entrevistas concedidas estos últimos años, Killen se felicitó por el asesinato de Martin Luther King, pero negó su implicación en la muerte de los tres jóvenes activistas en 1964.«No puedo sentir remordimientos por algo que no hice», declaró, no sin antes referirse despectivamente a las víctimas como «unos comunistas que amenazaban nuestro estilo de vida en Misisipi».

Se estrecha el círculo

Pero Edgar Ray Killen sabía que sus días de impunidad estaban contados. En 1994, Byron de la Beckwith fue condenado por el asesinato, 31 años antes, del activista Medgar Evans. En 2000, el cabecilla del Ku Klux Klan Sam Bowers fue sentenciado por la muerte en 1966 de Vermon Dahmer, que estaba ayudando a los negros a registrarse para las elecciones. Hace tres años, otros cuatro miembros del KKK fueron condenados como autores de la bomba que en 1963 causó la muerte de cuatro niñas negras en una iglesia baptista de Birmingham (Alabama)… El siguiente eslabón en la cadena es Edgar Ray Killen, cazado por el fiscal Mark Duncan tras esperar más de una década el momento propicio.

«No he querido forzar el caso antes de tiempo para no reabrir las heridas», se excusó Duncan ante las cámaras de televisión, a la entrada de los tribunales de Filadelfia. «Pero tenemos un cúmulo de evidencias que apuntan hacia el acusado… Pretendemos aprovechar algunos de los testimonios usados en el primer juicio de 1967 y otros que han aflorado con el tiempo.»

Según el fiscal, todos los indicios apuntan a que los tres jóvenes fueron retenidos por la policía la noche de autos para dar tiempo al Ku Klux Klan a organizarse. El chivatazo lo dio el segundo del sheriff del Condado de Neshoba, Cecil Price, que informó de la presencia en comisaría de Michael Schwerner, cuyo asesinato estaba marcado ya por el KKK.

De acuerdo con las tesis de la acusación, Edgar Ray Killen fue precisamente el encargado de reclutar a los miembros del Ku Klux Klan que esperaron a que la policía pusiera en libertad a los jóvenes y que posteriormente los persiguieron hasta darles alcance. Sobre la marcha, y por órdenes de Sam Bowers, Killen y los suyos habrían golpeado y disparado contra Schwerner, y después contra Chaney y Goodman para no dejar testigos.

La pasada semana, vestido con el delator uniforme naranja de los presos, el predicador Edgar Ray Killen escuchó pacientemente los cargos y acto seguido se declaró «no culpable».

Poco después fue trasladado a la cárcel del Condado de Neshoba, donde permanece recluido sin posibilidad de fianza, a la espera del juicio que arrancará en marzo. Duncan ha anticipado que en consideración a su edad no pedirá la pena de muerte.

La imagen frágil y temblorosa del predicador, en contraste con el gesto desafiante que exhibía hace 40 años -cuando la policía policía lo fichó por primera vez-, dejó en el banquillo una extraña sensación.

«Para mí que el Estado de Misisipi lo ha elegido como chivo expiatorio, para lavar su imagen», declaró a a la salida del juicio Ben Chaney, hermano de James, el único negro de los tres activistas asesinados. «No se hará justicia hasta que todos los que participaron en el asesinato de mi hermano y que siguen vivos se sienten en ese banquillo y respondan de sus atrocidades.»

* * * *

Mártires de los Derechos Civiles

Michael Schwerner

Llegó a Misisipi acompañado de su mujer. Su espíritu comprometido llevó a este joven judío de 24 años de su Nueva York natal a Meridian, donde pasó cuatro meses trabajando por los derechos civiles. Escribió: «Tengo una necesidad emocional de ofrecer mi servicio al Sur». Su deseo era pasar el resto de su vida luchando por la integración social. Era el más odiado por el Klan.

James Chaney

Tenía 21 años y el color de la piel negro como el ébano. Sólo por eso ya era un paria en Meridian, al este de Misisipi. Era el mayor de cinco hermanos. Su madre era empleada de hogar y su padre, que era yesero, la abandonó cuando James era adolescente. Empezó a colaborar con el proyecto de derechos civiles después de que su novia le presentara al director de la oficina.

Andrew Goodman

Apenas llevaba unas horas en Misisipi cuando, junto con sus dos compañeros, desapareció. Tenía 20 años y había nacido en Nueva York. Era el segundo de tres hermanos de una familia de clase media alta de Manhattan. Le encantaba el teatro, de hecho, tras graduarse en la escuela de Walden se matriculó en el Queens College por su importante grupo dramático.


Condenado un antiguo líder del Ku Klux Klan por el crimen de 1964 que inspiró Arde Mississippi

El País

21 de junio de 2005

Hoy se conmemora el 41 aniversario del asesinato de Michael Schwerner, Andrew Goodman y James Chaney

Edgar Ray Killen, de 80 años y antiguo líder del Ku Klux Klan, ha sido hallado hoy culpable de matar en 1964 a tres defensores de derechos civiles que organizaban a la comunidad negra de Misisipí para que ejerciese su derecho al voto y reclamara la igualdad de derechos. Pero el jurado del tribunal de Filadelfia que le juzga por unos hechos cometidos hace 41 años no le considera cumplable de asesinato, sino de homicidio involuntario o sin premeditación.

Killen se ha mostrado tranquilo mientras el juez preguntaba al jurado, en el segundo día de deliberaciones, si había llegado a un veredicto unánime sobre los tres cargos de homicidio involuntario, en un caso que galvanizó el movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos. Y la respuesta ha sido sí, culpable. El jurado estaba integrado por nueve personas de raza blanca y tres de raza negra.

Ahora, Killen se enfrenta a un máximo de 20 años en prisión por cada uno de los cargos. «Pasará el resto de su vida en prisión», ha subrayado Derrick Johnson, presidente de una asociación de víctimas del racismo llamada NAACP, que ha considerado el fallo como una «victoria». El asesinato de los tres jóvenes fue uno de los crímenes más notorios de la época en la que el KKK, una sociedad secreta de violencia racista, desarrolló su propia campaña de limpieza étnica en Estados Unidos.

44 días de búsqueda

Precisamente hoy, el 21 de junio, se conmemora el 41 aniversario del asesinato de Michael Schwerner (un joven blanco de 24 años), Andrew Goodman (de 20 y también blanco) y James Chaney (un joven negro de 21 años), unos hechos que fueron inmortalizados en 1988 en la película Arde Mississippi, protagonizada por Gene Hackman y William Dafoe.

Sus cuerpos fueron localizados tras 44 días de búsqueda enterrados en una fosa después de haber sido asesinados por unos desconocidos que les asaltaron en una carrera rural. Acababan de llegar desde Nueva York a la pequeña ciudad de Filadelfia (7.300 habitantes), en Misisipí, donde realizaban una campaña (Freedom Summer, el Verano de la Libertad) para promover la inscripción de los negros en las listas electorales en un país donde los Estados del Sur seguían practicando una política segregacionista.

Los dos jóvenes blancos recibieron un tiro, pero Chaney fue brutalmente golpeado hasta su muerte. Killen, conocido como El Predicador, tenía entonces 38 años y es uno de los ocho hombres que siguen con vida de los 18 que participaron en el crimen.

Quince hombres, incluido Killen, fueron procesados por el crimen en 1967, pero no por asesinato, sino por violación de los derechos civiles de las víctimas. Siete de ellos fueron condenados a penas de prisión de entre tres y 10 años, pero otros ocho, entre ellos Killen, que se libró por su condición de pastor, fueron absueltos.

El jurado que lo juzgó, como en otros casos relacionados con el KKK, estaba compuesto solo por blancos. Killen ha negado siempre su participación en el asesinato, al igual que hizo en este nuevo proceso, y siguió ejerciendo como pastor tras los hechos.


Hallan culpable, 41 años después, a un miembro del KKK por el triple crimen que inspiró Arde Misisipi

Elmundo.es

22 de junio de 2005

Filadelfia (EE.UU.).- Un antiguo miembro del Ku Klux Klan, Edgar Ray Killen, ha sido declarado culpable de matar en 1964 a tres defensores de derechos civiles que organizaban a la comunidad negra de Mississippi para que ejerciese su derecho al voto. Este martes se celebraba el 41 aniversario del asesinato.

Killen, de 80 años de edad, se mostró tranquilo mientras el juez preguntaba al jurado si había llegado a un veredicto unánime sobre los tres cargos de homicidio, en un caso que galvanizó el movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos.

El caso había sido retratado en la película Mississippi Burning (Arde Misisipi, 1988), de Alan Parker, protagonizada por Gene Hackman y Willem Dafoe.

Un jurado de nueve blancos y tres negros declaró este martes culpable de homicidio a Killen, antiguo trabajador de una serrería y pastor religioso, aunque le exoneró de los cargos más graves de asesinato.

El veredicto coincidió exactamente con el 41 aniversario del asesinato de los tres activistas, Michael Schwerner, Andrew Goodman y James Chaney.

Killen, ex cabecilla local del grupo racista blanco Ku Klux Klan (KKK), que durante décadas aterrorizó las comunidades negras de los estados del sur de Estados Unidos, fue absuelto en 1967 de esas muertes, después de que un jurado fuese incapaz de llegar a un veredicto.

Verano de la libertad

Schwerner, de 24 años; Goodman, de 20, y Chaney, de 21 años (los dos primeros blancos y el tercero negro), habían llegado a Philadelphia, en Mississippi, desde Nueva York en lo que se denominó el Verano de la Libertad, cuando miles de activistas del norte del país fueron al sur en campañas para registrar a los negros para que votaran.

Los tres fueron detenidos el 21 de junio de 1964 por una patrulla policial bajo el argumento de que su vehículo iba a demasiada velocidad.

Posteriormente, fueron puestos en libertad en medio de la noche y poco después les capturó un grupo de hombres entre los que había policías y miembros del KKK.

Cuarenta y cuatro días más tarde, los tres cadáveres, con marcas de golpes y acribillados a balazos, fueron encontrados en un pantano.

Esos asesinatos, y otros de ciudadanos negros durante aquella época, fueron vistos con benevolencia, si no directamente defendidos, entre amplios estamentos del Estado de Mississippi durante la década de los años 60.

Por ello, el fiscal del último juicio, Mark Duncan, solicitó al jurado que «limpiase la mancha» que ha ensuciado a la comunidad desde 1964.


Un juez sentenció hoy al ex miembro del Ku Klux Klan Edgar Ray Killen a 60 años de prisión por los asesinatos en 1964 de tres jóvenes

Elmundo.es

23 de junio de 2005

Killen, de 80 años y en silla de ruedas, escuchó inalterable la sentencia, que supone que termine sus días en prisión.

El jurado integrado por nueve personas de raza blanca y tres de raza negra declaró el martes culpable de tres homicidios a Killen, ex trabajador de una serrería y pastor religioso, pero le libró de los cargos más graves de asesinato.

El veredicto coincidió con el 41 aniversario del asesinato de los tres jóvenes que promovían el registro de personas de raza negra en el sur de Estados Unidos para que votaran: Michael Schwerner, Andrew Goodman y James Chaney.

El juez Marcus Gordon dijo a Killen, antes de pronunciar la sentencia, que «cada una de las vidas de los tres jóvenes tiene el mismo valor para la sociedad» y por eso aplicó el castigo máximo de 20 años en cada caso.

Gordon advirtió de que no debería haber amenazas ni represalias contra los miembros del jurado que actuaron en este caso, uno de los más controvertidos del Estado, por un crimen que galvanizó la lucha por los derechos civiles hace cuatro décadas.

Los tres jóvenes fueron detenidos el 21 de junio de 1964 por la policía local por una infracción de las leyes de tráfico.

Después fueron dejados en libertad en medio de la noche y poco después les capturó un grupo de hombres entre los que habían policías y miembros del Ku Klux Klan. Cuarenta y cuatro días más tarde, los tres cadáveres fueron localizados bajo un dique de tierra.

El hecho fue descrito en la película Arde Mississippi, en 1988, de forma distorsionada: en la película un agente del FBI aclara lo ocurrido a pesar de la oposición de la policía local.

En la realidad, el FBI se abstuvo de intervenir cuando otros activistas de los derechos civiles pidieron ayuda inmediatamente después de la desaparición de los tres jóvenes.

Killen, ex cabecilla local del grupo racista blanco Ku Klux Klan que durante décadas aterrorizó las comunidades negras de los estados del sur de EE.UU., había sido absuelto en 1967 de esas muertes, después de que un jurado fuese incapaz de llegar a un acuerdo.

Aquella vez, una mujer miembro del jurado se opuso a declarar culpable a Killen por su condición de pastor, pero este enero se reabrió el caso.

Schwerner, de 24 años; Goodman, de 20, y Chaney, de 21 años (los dos primeros de raza blanca y el tercero de raza negra), habían llegado a Filadelfia, en Misisipí, desde Nueva York en lo que se denominó el Verano de la Libertad, cuando miles de activistas del norte del país fueron al sur en campañas para registrar a los negros para que votaran.

Los asesinatos de Schwerner, Goodman y Chaney, y de otros ciudadanos negros durante aquella época, fueron vistos con benevolencia entre amplios estamentos del estado de Misisipi durante la década de los 60.

 


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