El doble crimen de Llíria

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Doble crimen de Llíria
  • Clasificación: Asesinato
  • Características: Violencia de género - El hijo del presunto asesino y de una de las víctimas fue testigo de los asesinatos
  • Número de víctimas: 2
  • Periodo de actividad: 8 de noviembre de 2015
  • Fecha de detención: 8 de noviembre de 2015
  • Perfil de las víctimas: Elvira Maldonado, de 46 años, y su madre, Magdalena Torres, de 67 (exmujer y exsuegra del presunto asesino)
  • Método de matar: Arma de fuego
  • Localización: Llíria, Valencia, España
  • Estado: El presunto asesino, Leonardo M. C., de 41 años y nacionalidad española, se encuentra en prisión preventiva a la espera de juicio
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Mata a tiros en plena calle a su exmujer y su exsuegra en Llíria

J. V. Paños / I. Cabanes – Levante-emv.com

9 de noviembre de 2015

La brutalidad de la violencia machista se hizo de nuevo realidad ayer por la tarde en plena calle de Llíria. Allí un hombre de 40 años mató de varios disparos a bocajarro a su exmujer y a la madre de esta. El maltratador, Leandro M. C., no tuvo miramiento alguno en que el hijo que ambos tenían en común, de tres años de edad, estuviera presente.

Fuentes de toda solvencia conocedoras del caso indicaron a este periódico que el asesino se entregó en la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia pasadas las 23.00 horas junto a su abogado.

Con este nuevo caso, ascienden a diez las mujeres asesinadas a manos de sus maridos o exparejas en los que va de año en la C. Valenciana, lo que la convierte en la autonomía con más víctimas mortales.

Según confirmaron fuentes del Ayuntamiento de Llíria, había denuncias previas de maltrato contra el agresor, y había una orden de alejamiento. La víctima vivía en el municipio, pero su presunto asesino no, y parece ser que tenía su domicilio en Valencia.

A plena luz del día

Los hechos ocurrieron sobre las 17.00 horas de la tarde, a la altura del número 18 de la calle Valencia. Al parecer el hombre siguió a las dos víctimas, que iban con el pequeño en un carrito. En ese momento, el agresor en plena calle disparó un tiro a ambas mujeres con un arma de fuego en plena calle y al parecer huyó del lugar en un vehículo. El niño se quedó a solas y fue encontrado lejos del lugar en aparente estado de «shock».

El momento y el lugar en el que se produjo el asesinato provocó que rápidamente la calle se llenase de vecinos que se interesaban por saber qué había pasado. Uno de los cuerpos quedó tendido en plena calle y la otra mujer estaba en una esquina, cerca del carrito de bebé, y se desconoce si esta distancia se dio debido a que una de ellas trató de escapar.

Una de las personas que estaban en la calle observando el dispositivo de seguridad, Cristina, de nacionalidad rumana, explicaba al diario que se encontraba cerca del lugar de los hechos y que fue solicitada para ver si podía comunicarse con el niño, puesto que en un primer momento se pensaba que ambas víctimas eran ciudadanas de etnia gitana del este de Europa. No era así, y por lo tanto el niño no respondía a la mujer, según ella misma relataba. Asimismo, comentó que la Policía Local fue quien rápidamente custodió al niño, y los sanitarios le taparon con abrigo y le atendieron. Según fuentes de la Generalitat, un equipo de atención psicológica estuvo en el lugar apoyando al menor. Posteriormente, el pequeño pasó a cargo de los agentes de la Guardia Civil, quienes se han hecho cargo de las investigaciones.

La Guardia Civil acudió rápidamente hasta el lugar del doble homicidio y acordonó un amplio perímetro que obligó a desviar el tráfico en la zona. Las labores de los investigadores se prolongaron durante horas y a última hora de la tarde todavía no se habían podido realizar los levantamientos de los cadáveres.

El alcalde socialista, Manolo Civera, expresó a EFE su «indignación y rabia» por este asesinato y afirmó que tras la gran marcha contra la violencia machista celebrada en Madrid el sábado «la consternación es dura de digerir». Así, desde el ayuntamiento anunciaron que hoy se celebrará un pleno extraordinario de repulsa y una concentración a las 12 horas. El Partido Popular de Llíria también condenó «rotundamente» el asesinato.


El asesino de Llíria mató a su expareja cuando iba a devolverle a su hijo

Agencia EFE – Levante-emv.com

9 de noviembre de 2015

La Guardia Civil investiga quién era la persona que acompañaba en el coche al hombre que supuestamente mató ayer de «varios tiros» en Llíria a dos mujeres, su exmujer, de la que estaba separado y tenía una orden de alejamiento, y su exsuegra, según ha informado el delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues.

En declaraciones a los periodistas durante una visita a la oficina del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Moragues ha informado de que los hechos ocurrieron cuando el hombre iba a devolver a su madre al hijo de 3 años que tenía en común con una de las víctimas.

Según Moragues, el agresor «iba en un coche -un Renault Scenic- acompañado de otra persona adulta pendiente de identificar» y justo cuando las víctimas iban a irse con el niño, «sacó el revólver y empezó a disparar varios tiros contra las dos mujeres, que fallecieron en el momento».

El delegado ha informado de que el autor de los disparos «huyó en el coche con su acompañante» y durante la tarde estuvo pendiente de identificación hasta que fue identificado por la declaración de varios testigos que habían presenciado el suceso y por la orden de alejamiento que tenía sobre su exmujer.

«No fue detenido sino que, a través de la intermediación de un abogado, al parecer, quedó con la Guardia Civil y se entregó en la puerta del Hospital General de Valencia, muy cerca de donde vive», ha explicado.

Hasta el lugar se desplazó la Guardia Civil y lo trasladaron a la Comandancia de Patraix, donde hoy le toman declaración, pendiente de pasar a disposición judicial.

Moragues ha señalado que «se están realizando diligencias, se le está tomando declaración, se está investigando quién era el acompañante en el coche y tratando de localizar el revólver y el coche en el que llegó a la boca del metro de Llíria, que es donde se produjeron los hechos».

«Una vez se tengan las informaciones y se completen las diligencias y se tome declaración al presunto homicida, pasará a disposición judicial», ha añadido.

El delegado del Gobierno ha informado también de que el menor se encontraba con las mujeres cuando se produjo el tiroteo «quedó aturdido y fue atendido por las personas que presenciaron el hecho funesto y ahora está con la familia correspondiente».

La mujer ingresó en el hospital en abril tras una paliza

El juzgado de instrucción número 1 de Llíria tiene abiertas unas diligencias como consecuencia del doble homicidio. Según informó el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) la pareja tenía un procedimiento en curso en el juzgado de violencia sobre la mujer número 1 de Valencia como consecuencia de un atestado policial tras una asistencia hospitalaria a la mujer el pasado 5 de abril. Inicialmente, la víctima se negó a declarar.

En una segunda comparecencia explicó las lesiones como un accidente doméstico y no como una agresión de su pareja. A pesar de ello, el juez, de acuerdo con fiscalía, acordó, en el seno de una causa abierta por maltrato habitual, una orden de alejamiento de 300 metros e incomunicación por cualquier medio. Esta orden, medida cautelar, estaba aún en vigor. Ahora, el procedimiento está en fase de calificación fiscal para pasar a juicio.

El alejamiento se comunicó oportunamente a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado.

Moragues ha lanzado un mensaje de sensibilización y concienciación a la sociedad sobre la violencia machista que, según ha apuntado, «está a nuestro alrededor y tenemos que actuar de forma contundente y firme contra esta lacra social». El delegado del Gobierno ha recordado que la exmujer y madre del menor es la novena fallecida este año en la Comunitat Valenciana por violencia de género -la suegra no se contabiliza- y ha instado a «persistir en la lucha».


Las desavenencias por la custodia del niño desencadenaron el doble crimen de Llíria

Javier Martínez / A. Rallo – Lasprovincias.es

10 de noviembre de 2015

La negativa del maltratador a formalizar en el juzgado el pacto entre dos familias gitanas sobre la custodia de su hijo desencadenó el doble crimen de Llíria. El hombre que mató a tiros a su exmujer y a su exsuegra, Leonardo M. C., de 41 años y nacionalidad española, quería la custodia compartida del niño de tres años, pero la familia materna se oponía, aunque accedía a que el padre siguiera viendo a su hijo y pasaran juntos algunos fines de semana.

El carácter violento del hombre de etnia gitana, que propinó una paliza a su expareja el pasado mes de abril, y la supuesta discapacidad psíquica que padece por trastorno paranoide crónico, eran los dos principales argumentos que esgrimía Elvira M. T., de 46 años, para no aceptar la custodia compartida. Además, la víctima había silenciado durante mucho tiempo los malos tratos que sufría. El homicida tenía una orden de alejamiento que le impedía acercarse a la que había sido su esposa. El pasado 5 de abril, la mujer dijo en el hospital que había sufrido un accidente doméstico cuando acudió para que le curaran las heridas que le infligió Leonardo.

El juzgado de violencia sobre la mujer número 1 de Valencia tenía abierto un procedimiento como consecuencia del atestado que realizó la policía tras la asistencia médica, pero la víctima se negó a declarar y en una segunda comparecencia «atribuyó las lesiones a un accidente doméstico y no a una agresión de su pareja», según confirmaron ayer fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana.

A pesar de ello, el juez, de acuerdo con Fiscalía, acordó una orden de alejamiento de 300 metros e incomunicación por cualquier medio del presunto maltratador hacia la víctima. Esta medida de protección estaba aún en vigor el domingo por la tarde cuando Leonardo M. cometió el doble crimen.

En la actualidad, el procedimiento se encuentra en fase de calificación fiscal para pasar a juicio. Las mismas fuentes jurídicas añadieron que la orden de alejamiento «se comunicó oportunamente a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, y no existían otros antecedentes de maltrato o denuncias entre la pareja». Tras la muerte a tiros de ambas mujeres, el juzgado de instrucción número 1 de Llíria abrió otras diligencias.

Grave antecedente

El presunto homicida ya fue juzgado en el año 2001 por asestar varios navajazos a un vigilante de Levantina de Seguridad en la discoteca Goldens en Valencia. La Audiencia Provincial de Valencia condenó a Leonardo M. a un pena de internamiento en un centro psiquiátrico durante un tiempo máximo de tres años. La acusación particular solicitó siete años y medio de prisión para el acusado por un delito de homicidio en grado de tentativa, pero el tribunal estimó la eximente completa de responsabilidad criminal por su enajenación mental.

Según la sentencia dictada hace ahora 11 años, Leonardo M. «padece una psicosis de carácter esquizofrénico que anula sus facultades intelectuales y volitivas». Sin embargo, con el paso de los años, su enfermedad mental no le impidió practicar ‘valetudo’ -una modalidad de combate donde se puede usar cualquier arte marcial- en un gimnasio de Valencia ni conseguir el revólver que utilizó en el doble crimen.

El pasado domingo, el hombre disparó contra su exmujer y su exsuegra justo después de entregarles a su hijo de tres años. Los violentos hechos ocurrieron sobre las cinco y media de la tarde a la altura del número 24 de la calle Valencia de Llíria. Elvira M. recibió dos disparos y su madre tenía tres impactos de bala.

En el momento del doble crimen iba acompañado presuntamente de otro hombre. Según las investigaciones, Leonardo había quedado con su exmujer para entregarle al hijo de ambos y llegó a Llíria en un Renault Scénic. Después de dejar al niño en su carro, regresó al vehículo, cogió un revólver y comenzó a disparar a corta distancia. La violenta reacción del hombre cogió desprevenidas a las víctimas. Un vecino aseguró que oyó hasta una docena de tiros.

El pequeño echó a correr hasta que fue auxiliado por algunos vecinos, que dieron la voz de alarma, y después por la Policía Local. Magdalena T., de 67 años, quedó tendida en el paso de peatones. Su hija yacía a pocos metros en una esquina junto a la entrada del taller Recambios Llíria.

El homicida huyó y horas después su madre lo convenció para que se entregara, con la mediación de su abogado, a la Guardia Civil. El encuentro fue en la puerta del Hospital General de Valencia, donde fue detenido sobre las once de la noche. El maltratador mostró arrepentimiento, pero ya era demasiado tarde. Había matado a dos personas, la madre y la abuela de su hijo, dos seres queridos en otro tiempo que incluso eran compasivos y benévolos con el enfermo mental, después de la agresión que sufrió Elvira, y le dejaban ver al niño.

La separación de la pareja y el régimen de visitas al menor se acordó «según las leyes gitanas», afirmó un familiar, hasta que la madre intentó formalizar en el juzgado el pacto entre los dos clanes, el móvil del doble crimen, según las investigaciones. El niño ha quedado ahora bajo cuidado de su tío y se ha activado un protocolo para valorar la situación del menor y la estancia con su nuevo tutor.


La víctima de Llíria descuidó el protocolo pese a ser una mujer maltratada

Iván Pérez – Elmundo.es

10 de noviembre de 2015

A la localidad valenciana de Llíria le ha tocado vivir la «consternación» con la que golpea la violencia de género. Magdalena T. era muy popular en la capital del Camp de Turia al tener un puesto en el mercadillo de los jueves. Su hija Elvira llegó hace medio año desde Alicante tras separarse de su marido, un hombre de 41 años que el domingo, a plena luz del día, acabó con la vida de ambas a tiros en presencia de su hijo de 3 años.

«Cuando Elvira vino a Llíria y se supo de su situación se activaron todos los protocolos de seguridad, en especial a raíz de la orden de alejamiento que dictó el juez», apunta el alcalde, el socialista Manuel Civera, que aseguró ayer a este diario que «siempre se encontraba con su ex pareja en presencia de la Guardia Civil y los mediadores», aunque «es evidente que se saltó el protocolo y algo harían fuera de la norma».

Se refiere el alcalde a compartir la custodia del menor cuando el presunto agresor tenía una orden de alejamiento de 300 metros e incomunicación por cualquier medio, que el TSJ dictó el pasado mes de abril tras un atestado policial a raíz de recibir Elvira asistencia hospitalaria por unos golpes que, según ella, se produjo en accidente doméstico. «Aunque no se ha podido constatar, parece que el niño no estaba en Llíria, lo que da a entender que estaba con su padre en el momento del crimen y también que la pareja tenía trato al margen de los mediadores, pese a ser una relación de riesgo», explica Civera.

La primera autoridad del Ayuntamiento, que ha decretado tres días de luto por el doble crimen, insiste en la necesidad de que las mujeres «respeten los mecanismos y denuncien para poder ser verdaderamente efectivos» en la lucha contra esta lacra social. Va más allá al reclamar al resto de instituciones el compromiso que él asume de estar «más vigilantes aún con estos casos y aplicar más pedagogía y campañas de sensibilización permanentes» para transmitir seguridad y respaldo y conseguir que «la revolución y la igualdad de la mujer sea de una vez por todas real».

Apunta Manuel Civera que se deben tener muy presentes esos datos sociológicos que alertan de «coacciones a través de mensajes móviles a chicas jóvenes» e incluso trabajar a nivel educativo con los estereotipos y pequeños «micromachismos» del tipo «el colegio es cosa de la mujer» o «yo ayudo en la casa». «En todas las actividades culturales debe haber un mensaje permanente», insiste el alcalde de Llíria.

Prioridades

Relata el responsable municipal que «la primera prioridad fue el niño», que tras acogerlo los sociólogos, bajo vigilancia policial, ha quedado bajo la custodia de Enrique, un tío materno, que desde el primer momento y pese a la rabia y el dolor «mostró una gran entereza», señala el alcalde. «Ayudaremos en todo lo que esté en nuestras manos a esta familia», aseguró Civera en referencia al menor, sus tíos y su abuelo, el viudo de Magdalena.

Una vez garantizada la seguridad del pequeño, el siguiente objetivo fue «evitar la conflictividad social y no desencadenar más tensiones», a lo que contribuyó que el agresor, «un tipo violento» según algunos vecinos, no tiene familia en la localidad y que, en palabras del alcalde, «el colectivo gitano es gente muy integrada y respetuosa».

Ahora es prioritario «atender a la familia y garantizar que en el funeral se respete el duelo», destacó el edil, que adelantó que, siempre que los familiares de las víctimas lo autoricen, el entierro tendrá lugar en la Iglesia Evangélica de El Prat.


El asesino amenazó a su víctima con matarla apenas dos días antes

Ignacio Cabanes – Levante-emv.com

10 de noviembre de 2015

Una amiga de Elvira, con quien compartía confidencias ya que ambas eran víctimas de la violencia machista y contaban con sendas ordenes de protección de sus respectivos maridos, asegura que el mismo viernes, apenas dos días antes del crimen, ésta le confesó que tenía miedo de que su expareja y padre de su único hijo hiciera una locura ya que había vuelto a amenazarla y esta vez «parece que iba en serio». «Le dijo que si no volvía con él la iba a matar a ella y a su madre, como así lo ha hecho», afirma Raquel, nombre ficticio para preservar su anonimato ya que ésta vive también atemorizada por su excompañero sentimental desde hace cinco años y quien recientemente ha salido de prisión.

«Nos entendíamos mucho porque estábamos pasando por la misma situación», explica esta víctima de malos tratos. «Que suerte tienes, me decía, porque mi exmarido no podía ver al niño y ella en cambio tenía que seguir teniendo trato con él por el pequeño», confiesa. Aunque era la abuela paterna quien se hacía cargo de hacerle entrega y recoger al menor cada vez que se tenía que quedar con su padre.

Asimismo, Raquel cuenta con un teléfono de teleasistencia «por si mi exmarido incumple la orden de alejamiento y ella no», remarca, aunque asegura que por desgracia eso no le asegura poder vivir o no. «Y si no te da tiempo a pulsar, si se acerca y te dispara de que avisas ya te ha matado», lamentaba esta amiga de Elvira.

Por su parte, vecinos de la calle Valencia de Llíria donde se produjo el doble crimen y que presenciaron la huida del sospechoso relataron lo ocurrido. «Estaba viendo una película y he escuchado los disparos, pensé que eran dos petardos», asegura Xavi, quien vio cómo el presunto asesino huía detrás de un coche como si quisiera alcanzarlo y al ver que se iba sin él emprendía la huida a pie. «La chica intentó cruzar la calle cogiéndose el vientre como pudo y en medio de la calzada se desplomó», relata Fina. Antes de correr las cortinas presa del pánico pudo ver cómo una joven bajaba del coche para socorrerlas.


El homicida de Llíria acumula varios antecedentes sin ingresar en prisión

Javier Martínez – Lasprovincias.es

11 de noviembre de 2015

El hombre que mató a tiros a su exmujer y a su exsuegra en Llíria, Leonardo M. C., de 41 años y nacionalidad española, acumula varios antecedentes violentos y detenciones sin ingresar en prisión. La última agresión que le atribuyen fuentes policiales es su presunta participación en la paliza que sufrió un conductor que atropelló a una mujer de etnia gitana en el barrio valenciano de la Fuensanta.

El homicida protagonizó otro violento incidente en el edificio donde residía en la plaza Doctor Berenguer Ferrer en Valencia. El 28 de mayo de 2012, Leonardo M. discutió con un vecino y ambos se enzarzaron en una violenta pelea que se saldó con los dos hombres heridos. También necesitó atención médica su mujer, Elvira M. T. -una de las mujeres asesinadas el domingo en Llíria-, que sufrió contusiones durante la riña y recibió asistencia en el Hospital General de Valencia.

Tras estos violentos hechos, la Policía Nacional detuvo a Leonardo M. como presunto autor de un delito de lesiones por agredir con un puño americano, presuntamente, a su vecino en la cabeza. Sin embargo, el hombre fue absuelto al no aportar la otra parte en el juicio oral «elementos probatorios suficientes para dictar sentencia condenatoria», según informaron fuentes jurídicas.

Además, como ya informó ayer Las Provincias, Leonardo M. ya fue juzgado en el año 2001 por asestar varios navajazos a un vigilante de Levantina de Seguridad en la discoteca Goldens en Valencia. La Audiencia Provincial de Valencia condenó al agresor a un pena de tres años de internamiento en un centro psiquiátrico. La acusación particular solicitó siete años y medio de prisión para el acusado por un delito de homicidio en grado de tentativa, pero el tribunal estimó la eximente completa de responsabilidad criminal por su enajenación mental.

Según la sentencia dictada hace ahora 11 años, Leonardo M. «padece una psicosis de carácter esquizofrénico que anula sus facultades intelectuales y volitivas». Sin embargo, con el paso de los años, su enfermedad mental no le impidió practicar ‘valetudo’, ni conseguir el revólver que utilizó para matar a su exmujer y su exsuegra. El presunto homicida pasará hoy a disposición judicial en Llíria. La Federación Autonómica de Asociaciones Gitanas de la Comunitat Valenciana y las asociaciones de mujeres gitanas Arakerando, Chachipén, Al Romalén y Romí, condenaron ayer el doble crimen y afirmaron que el maltrato «no debe excusarse de ninguna manera en la cultura gitana».


El doble asesino de Llíria le rompió varias costillas a su pareja de una paliza en abril

Ignacio Cabanes – Levante-emv.com

11 de noviembre de 2015

«Es un animal, un asesino que no merece vivir. Debería de estar encerrado de por vida», los familiares de Magdalena Torres y Elvira Maldonado claman Justicia por la muerte de esta madre e hija asesinadas a tiros el domingo por la tarde en plena calle de Llíria por el excompañero sentimental de esta última y padre de su único hijo, de tres años, quien salió corriendo horrorizado y sin ni siquiera entender lo que acababa de ocurrir ante sus ojos. «Hace meses ya le rompió dos costillas de una paliza, no entiendo cómo aún estaba en la calle», se lamentaba un familiar a las puertas del domicilio donde el padre y esposo de las víctimas trata de salir adelante de este duro golpe que le ha dejado sin las dos mujeres de su vida. «Está destrozado, no come, se va a morir de pena», añadían estas mismas fuentes.

Elvira llevaba años aguantando en silencio el carácter violento de su marido por miedo, según aseguran sus familiares. Así, el pasado 5 de abril esta mujer de 46 años sufrió una brutal paliza en el domicilio familiar, por la que tuvo que recibir asistencia hospitalaria. Aunque la mujer relató un supuesto accidente doméstico en el que había sufrido una caída accidental por las escaleras, los médicos del Hospital General de Valencia determinaron que las lesiones que presentaba, entre ellas la fractura de varias costillas, era compatible con un caso de violencia machista y se dio traslado de lo ocurrido a la policía.

Pese a que la mujer no quiso denunciar a su marido por miedo a ser reprendida por éste, el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Valencia decidió acordar una orden de alejamiento de 300 metros e incomunicación por cualquier medio contra el acusado de un delito de maltrato habitual. Fuentes del TSJ-CV confirmaron que esta medida cautelar seguía estando en vigor cuando se produjo el doble crimen, del que se ha hecho cargo el Juzgado de Instrucción número 1 de Llíria.

Esta orden de alejamiento no evitó que el presunto asesino acudiera el domingo por la tarde a Llíria y descerrajara dos tiros a bocajarro a Elvira y Magdalena cuando ambas se dirigían a la estación de tren donde confiaban que estaría la madre de éste, como era habitual, para entregarles al menor. Era una trampa mortal. «Lo tenía planeado las atacó a traición», asegura un familiar de las fallecidas.

«Si nos llega a pasar hace años hubiéramos ido a por él y ya no estaría entre nosotros, pero somos de la Iglesia Evangelista y confiamos en que la Justicia haga su trabajo», aseguraban aclarando que no van a buscar venganza y tranquilizando de paso a las fuerzas de seguridad, quienes tras producirse el doble crimen e identificar al presunto asesino establecieron controles de vigilancia en el barrio valenciano de la Fuensanta, donde residen sus familiares, para evitar posibles represalias.

Temor a represalias

Fue seguramente este miedo a ser localizado antes por la familia de las víctimas que por las autoridades lo que llevó a Leonardo M. C., de 41 años y nacionalidad española, a entregarse ante la Guardia Civil. A instancias de su letrado, el presunto asesino se presentó voluntariamente en el Hospital General de Valencia, donde fue detenido en torno a las once de la noche del domingo, seis horas después de acabar a tiros con la vida de las dos mujeres.

El doble crimen se produjo en la calle Valencia de Llíria en el momento en que Leonardo debía devolverle a Elvira al hijo común de ambos, quien había pasado unos días con él en Villena. «Tres minutos antes la vi tan tranquila con su madre y con el carrito sin el niño, seguro que iba a encontrarse con él», se lamentaba entre lágrimas una amiga de la fallecida.

El presunto asesino acudió al encuentro armado con una pistola, con la clara intención de acabar con la vida de su expareja y de la madre de ésta. Llegó acompañado de un amigo, quien se esperó en el coche. La Guardia Civil trata ahora de averiguar el grado de implicación de esta persona y si realmente sabía de las intenciones del asesino o si huyó del lugar a resultas de los acontecimientos.


«¿Y mi mamá, cuándo viene?»

Ignacio Cabanes – Levante-emv.com

11 de noviembre de 2015

El crimen machista del pasado domingo en Llíria no se ha cobrado solo dos víctimas, hay una tercera que no pasará a englobar las estadísticas de esta lacra, pero que igualmente ha visto truncada su corta vida con un trauma que difícilmente podrá superar. Se trata del hijo, de apenas tres años, del matrimonio. Sus inocentes ojos fueron testigos del asesinato de su madre y su abuela a manos de su propio padre sin que ni tan siquiera hayan podido aún asimilar lo ocurrido.

«¿Y mi mamá, cuando viene?», le preguntó inocentemente a una funcionaria del Ayuntamiento de Llíria que se hizo cargo de él junto con los servicios sociales durante tres horas después de ser localizado por una vecina que lo encontró deambulando por la calle poco después de salir corriendo atemorizado por las detonaciones.

Según explicó esta cuidadora en un corrillo en el que se encontraban amigas de la fallecida y periodistas, el menor no es consciente realmente de lo que ha pasado. «Es un niño muy dulce y cariñoso, se ve que estaba bien educado», apuntaba. «Se puso acostadito sobre mi hombro como si no hubiera pasado nada», recuerda, a la vez que confiesa que esa noche no pudo conciliar el sueño.

Mediante vídeos de dibujos de «Peppa Pig» y «Calliou» la trabajadora trató de hacer más llevadero al menor esas primeras horas tras la tragedia. «Le he regalado un xilófono y hemos estado pintando. La verdad es que estaba bastante tranquilo», reconocía a unas amigas de la fallecida.

A las nueve de la noche su tío materno acudió a por él y se hizo cargo del pequeño mientras se determina desde la Conselleria de Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas la guarda y custodia del menor. Todo indica que será uno de los dos hermanos de la madre e hijos a su vez de la otra fallecida quienes asumirán su tutela, ya que el abuelo materno se encuentra delicado de salud.

Por su parte, el Ayuntamiento de Llíria quiso aclarar ayer que dichas declaraciones no fueron realizadas por la trabajadora social y desconocen de dónde han salido. Así remarcaron que desde el departamento de Bienestar Social «son muy escrupulosos en preservar la intimidad y la protección datos, así como en la confidencialidad de las personas que se atienden, y mucho más en un caso tan delicado como este». «En el mismo hay grandes profesionales para los que estas cuestiones son fundamentales para ellos y las aplican en su máxima expresión», aseguró la edil de Bienestar Social, Vallivana Murgui.

Mayor concienciación

Por su parte, el delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Moragues, también indicó que el menor, que presenció lo ocurrido, quedó «aturdido» y tuvo que ser atendido por las personas que se encontraban en el lugar de los hechos. Moragues lanzó un mensaje de «concienciación y sensibilización» ante lo sucedido porque se trata de la decima víctima por violencia machista en lo que llevamos de años en la Comunitat. «La violencia de género está a nuestro alrededor y tenemos que actuar de forma contundente y firme contra esta lacra social», concluyó el delegado del Gobierno.


Ingresa en prisión el doble asesino de Llíria sin admitir ante la juez sus crímenes

Ignacio Cabanes – DiarioInformacion.com

12 de noviembre de 2015

Bajo gritos de «¡asesino!», insultos y familiares de las víctimas clamando Justicia, Leonardo M. C. abandonó ayer los Juzgados de Llíria rumbo al centro penitenciario de Picassent después de que la jueza de Instrucción número cuatro de Llíria, competente en materia de violencia sobre la mujer, acordara su ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza. El presunto asesino está acusado de matar a tiros a su exmujer y a la madre de ésta, en presencia del hijo de 3 años de la pareja, tras abordarlas en una calle de Llíria el pasado domingo.

Para evitar posibles incidentes con la familia de las víctimas, la Guardia Civil había establecido un cordón policial de seguridad desde buena mañana con agentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (Usecic) de Valencia. No obstante, la salida del acusado de los juzgados se produjo ayer sin altercados y solamente se acercó un pequeño grupo de familiares, quienes increparon al detenido en un grito desesperado de desahogo tras el duro golpe recibido pero mostrando en todo momento una actitud ejemplar. Del mismo modo, la familia del acusado prefirió también no estar presente en el pase a disposición judicial condenando así también su deplorable acción.

El acusado se acogió nuevamente a su derecho a no declarar, como ya hizo ante la Guardia Civil, y lejos de reconocer los hechos, como cabría esperar tras haberse entregado voluntariamente seis horas después de cometer sus crímenes, Leonardo se niega ahora a confesar la autoría de las muertes. La defensa de éste, ejercida por el despacho Zapata, Bermúdez, Pons y Asociados, incluso apunta la posibilidad de que los disparos fueran efectuados por otro hombre que iba con él y que todavía no ha podido ser localizado. «Ninguno de los testigos lo ha identificado», aseguraron fuentes jurídicas.

No obstante, las investigaciones de la Guardia Civil no dejan lugar a las dudas, y pese a que el arma homicida todavía no ha podido ser encontrada, todas las pruebas situan al excompañero sentimental de Elvira como el único autor de su muerte y la de su madre.


«No podíamos imaginar que mataría a dos inocentes»

Juan Antonio Marrahí – Lasprovincias.es

24 de noviembre de 2015

Francisco no levanta la vista de la mesa de la terraza de su hijo Enrique. Encorvado. Meditabundo. Hundido. Sumido en reflexiones insondables. Ni siquiera ver a su nieto de tres años corretear por la casa logra arrancarle una sonrisa. Ese pequeño que sobrevivió a los disparos, testigo del horror, parlotea a su querido abuelo, como queriendo rescatarlo de su pena.

El hombre de 75 años trabajó duro por su familia en Francia y España. Junto a su esposa Magdalena, enseñó a sus tres hijos «las leyes del respeto, el amor a Dios y a las personas». Hoy llora el asesinato a tiros de su mujer y su hija Elvira, la mayor de los hermanos Maldonado, a manos de un maltratador: Leonardo M. C. «Ese loco ha matado a mi madre y a mi hermana, pero también al resto de la familia», sentencia Enrique, hermano e hijo de las últimas víctimas de la violencia de género en la Comunitat. «Sabíamos que era muy violento, pero no podíamos imaginar que mataría a dos inocentes».

Esta es la reflexión de las otras víctimas del doble crimen de Llíria: «Hemos sido educados como cristianos y no queremos odio ni venganza. Sólo que pase la vida, reunirnos en el cielo con nuestra madre y hermana y hacer de mi sobrino un hombre de provecho», razona. «Leonardo es un asesino, pero nosotros educaremos a su hijo para que respete siempre a las mujeres», resume el menor de los Maldonado junto a su esposa Esther. «Eso sí, pedimos justicia y que pase mucho tiempo en la cárcel», apostilla la mujer.

Vestidos de estricto negro, brindan todo su cariño al niño que presenció el crimen. Sus tíos se han convertido en sus padres. En la casa cuidan también de Francisco. Y ante sí, «el reto de sacar a los dos adelante, a ellos y a nuestros dos hijos».

Admiten que no va a ser fácil. «A mi padre le cuesta hasta comer y dice que se quiere morir. Se casó con mi madre con 28 años, siempre la quiso con locura y Elvira fue su primera hija», explican los Maldonado. El hombre escucha silencioso desde la terraza, sin corregir o matizar una sola palabra. Las noches son especialmente duras, «cuando el hijo de Elvira quiere dormir con ella y pregunta: ¿Por qué no viene mamá?» Sus tíos han seguido el consejo de esconder las fotos de las víctimas «para intentar que sufra menos».

Según describe Enrique, Leonardo «siempre estaba con amenazas. A mi hermana y a los demás. “Si no vuelves conmigo te mataré y mataré a toda tu familia”, le decía». Elvira regresó con sus padres hace un año a Llíria. Lo hizo con su hijo y el cuerpo dolorido por la paliza que desató la ruptura. «En los últimos meses se comportaba más o menos normal, veía al chiquillo a veces y se conformaba. Por eso no esperabamos algo así».

De su dolorosa experiencia brota un consejo que lanzan con vehemencia: «Las mujeres deben denunciar el maltrato. Que no esperen, por favor. Que no se equivoquen. No queremos que nadie más sufra este calvario o que los niños se críen y crezcan sin padres», clama el matrimonio. «El precio que se puede pagar por no hacerlo es muy caro».

Los Maldonado seguirán luchando como lo han hecho siempre, con la venta en mercadillos de ropa y bisutería, la faena que les enseñó una madre «alegre, espléndida, fuerte y trabajadora». Confían en que ahora, en el momento más oscuro, las dos víctimas «sean como ángeles para nosotros y nos ayuden desde el cielo».


El año termina con 57 mujeres asesinadas por violencia de género

Europa Press – Elmundo.es

1 de enero de 2016

Al menos 57 mujeres han sido asesinadas en España por los hombres con los que tenían o habían mantenido una relación de pareja este año, cuando, a falta de confirmarse tres muertes que siguen en investigación, se habrían registrado dos víctimas mortales más por violencia de género que en 2014. Desde que arrancó la Legislatura se cuentan 215 homicidios machistas. Las últimas son una mujer de 22 años asesinada en Almería y otra de nacionalidad polaca asesinada en Torrevieja.

El primer asesinato de 2015 tuvo lugar el día 12 de enero en la localidad alicantina de Elche, donde una mujer y su hermana fueron asesinadas a manos presuntamente de la ex pareja de la primera, un hombre de 70 años que después se suicidó. El último confirmado a 31 de diciembre es el de una mujer de 69 años y residente en la localidad de Mos, en Pontevedra, que en octubre denunció por malos tratos a su marido, el presunto autor, que ha sido detenido.

Se cuentan así 57 crímenes frente a los 54 registrados en 2014 y 2013 y a los 52 que dejó 2012, cuando se registró la cifra más baja de muertes por violencia de género en España desde que comenzaron a recogerse estas estadísticas, en 2003. No obstante, la Delegación del Gobierno tiene pendiente de aclarar las circunstancias de tres asesinatos cometidos este año en Torre del Mar, Fuengirola y Asturias que podrían elevar el balance.

De las mujeres asesinadas este año, sólo 13 habían denunciado y en un caso más no se dispone de esa información. El grupo más amplio, 18 mujeres, tenían entre 41 y 58 años, aunque 16 estaban entre los 31 y los 40 y once no habían cumplido la treintena. La mayoría de ellas, 44, aún mantenía una relación de pareja con el homicida, mientras 11 ya la habían interrumpido.

En términos absolutos, la comunidad autónoma más azotada por la violencia de género este año ha sido Andalucía, que ha visto asesinar a 12 de sus vecinas. En la Comunidad Valenciana han sido 10 los asesinatos, en Galicia un total de 7, cuatro en Madrid, tres en Canarias y en el País Vasco, y dos en Principado de Asturias y Castilla y León. El resto de los homicidios tuvieron lugar en Aragón, Baleares, Cantabria, Castilla La Mancha, Extremadura y Murcia.

215 asesinadas en esta legislatura

El balance es inferior al de la Legislatura anterior, considerada en años naturales: entre 2008 y 2011 fueron asesinadas 266 mujeres, frente a las 215 que cuentan de enero de 2012 y hasta el 30 de diciembre de 2015 los datos oficiales. En total, 51 de estas mujeres (23%) habían denunciado antes a su agresor.

La delegada del Gobierno para la Violencia de Género, Blanca Hernández, ha explicado en una entrevista con Europa Press que, a lo largo de la legislatura, se han analizado estas muertes y se ha llegado a la conclusión de que no hay un único factor que explique por qué habiendo denuncia se produce el crimen.

«Nos encontramos con una pluralidad de causas. En unos casos la denuncia había fracasado porque la mujer se había retirado. En otros, se había quebrantado la medida. En algunos casos había fallado la coordinación entre administraciones y en otros se habían dictado sentencias absolutorias, archivos de sentencias o denegaciones de órdenes de protección», señala.

Cinco asesinatos al mes durante 13 años

En total, 821 mujeres han sido asesinadas con violencia de género en España desde el año 2003; más de cinco mujeres al mes durante 13 años. Desde 2013 además, se cuentan los hijos de mujeres maltratadas muertos a manos de ese maltratador: 13 niños en algo menos de tres años: 834 víctimas mortales en poco más de una década.

El asunto de los menores ha sido central a lo largo de una Legislatura en la que se ha reformado la Ley Integral para incorporar a los hijos de las víctimas como sujetos de la protección que brinda la norma. También se han emprendido otras medidas, como obligar a los jueces a pronunciarse sobre los hijos en todos los procesos de familia, haya o no violencia.

El presupuesto ha centrado también gran parte del debate, pues mientras la oposición denunciaba el recorte en las partidas de la Delegación del Gobierno, el Ejecutivo defendía que «se ejecutaba mejor» y que no se había restado en protección, sino en áreas como personal o campañas, reutilizando las antiguas.

Según los Presupuestos Generales del Estado consolidados de 2015, el Ejecutivo empleó en actuaciones para la prevención integral de la violencia de género un total de 24 millones de euros en 2012, 22 millones en 2013, otros 22 millones en 2014 y 24 millones en 2015. Para 2016 se prevé emplear 25,22 millones de euros, cifra aún por debajo de los 32 millones que se destinaron a esta partida en 2010 o de los 30 millones empleados en 2011.

Más de 16.500 mujeres con vigilancia policial

La etapa de Gobierno que toca a su fin deja otras cifras, como las 51.641 mujeres que al cierre de noviembre estaban monitorizadas por la Policía por el riesgo de que sus maltratadores suponían para ellas. Hasta 16.526 tenían protección policial por estar en peligro bajo (13.476), medio (2.916), alto (126) o extremo (8).

El seguimiento policial del riesgo ha sido precisamente otro de los temas estos cuatro años, después de que el Observatorio de Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial alertase de que en casos de asesinato machista analizados o bien no existía esta evaluación con la que el juez dirime las medidas de protección a adoptar, o el resultado de la misma es que no había peligro.

En 2014 el Ministerio del Interior anunció una revisión de los cuestionarios con los que se evalúa el riesgo y el pasado mes de septiembre confirmó que entrarían en vigor a principios del año que viene, tras una fase de verificación.

También en materia de seguimiento, consta que al cierre del mes de octubre, 756 hombres en España llevaban un brazalete de localización para maltratadores, de los 1.922 que se han activado a lo largo de la legislatura. Mientras, había 10.577 usuarias de la teleasistencia ATEMPRO, frente a las 9.939 que constaban en 2012.

Por su parte, el teléfono de atención gratuita sobre violencia de género 016 ha registrado en octubre de 2015 la cifra más alta de llamadas desde que comenzó a funcionar, en septiembre de 2007. Se registraron 8.454 comunicaciones ese mes y un total de 248.725 desde 2012 y hasta entonces, conforme los datos oficiales.

Leve aumento de las denuncias

Otro de los asuntos centrales durante esta etapa de Gobierno ha sido la evolución de las denuncias, que en 2008 comenzaron a caer y que tras cinco años de descenso, remontaron un 1,5 por ciento en 2014. En total, se presentaron 128.477 en 2012, 124.893 en 2013 y 126.742 el año pasado. Hasta septiembre, última cifra disponible, se contaban 96.021, un ligero aumento respecto a la fase inmediatamente anterior.

En paralelo, las órdenes de protección, que eran 34.537 solicitadas al cabo de 2012, cayeron a 32.831 en 2013 y repuntaron un año después, con 33.167 pedidas al cierre de 2014, aunque ese año se concedió el 57%, dos puntos menos que el anterior. En septiembre de este año constaban 27.462, de las que cuatro de cada diez se denegaron y un 4% más, se inadmitieron.

En cuanto a las ayudas, los datos de la Delegación del Gobierno indican se han concedido 5.654 permisos de residencia a mujeres extranjeras en situación irregular que padecían malos tratos desde 2012.

Mientras, se han suscrito 2.465 contratos bonificados y 1.177 contratos de sustitución para víctimas de violencia de género, se han concedido 1.762 ayudas económicas de carácter social a estos perfiles y 11.755 ayudas para cambio de residencia. La renta mínima de inserción contaba con 31.555 perceptoras víctimas de violencia al cierre del mes de octubre.

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