La desaparición de María Teresa Fernández

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  • Clasificación: Crimen sin resolver
  • Características: La joven desapareció después de que su padre la dejara en pleno centro de Motril, cerca de la parada del autobús, que ella tenía que coger para encontrarse con su novio en la playa
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 18 de agosto de 2000
  • Perfil de las víctimas: María Teresa Fernández Martín, de 18 años
  • Localización: Motril, Granada, España
  • Estado: En 2015, un juzgado de Motril, a instancia de los padres de María Teresa, inició el expediente para la declaración de fallecimiento. La joven continúa en paradero desconocido
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Una matrícula es la única pista que se tiene de la joven desaparecida en Motril

J. L. Guardia – Lavozdegalicia.es

23 de septiembre de 2000

Más de cincuenta personas participan en la búsqueda de María Teresa, que ahora se extiende a la vecina Almuñécar. De momento, la policía sólo dispone del número de una matrícula de un coche al que supuestamente subió la joven.

Su madre, Teresa Martín, vive en un sinvivir con la esperanza de que su hija aparezca en cualquier momento. Pocas son las pistas de su extraña desaparición, pero la policía de Motril, que lleva las investigaciones, tiene los datos de dicha matrícula que, según la mujer, les facilitó un testigo por teléfono. «No me han querido dar más datos, pero si ella subió a algún coche tiene que ser de alguien a quien conocía, si no no sube, de eso estoy segura», precisó ayer.

La mujer tiene la convicción de que «no se ha ido de casa por su cuenta y si la policía piensa eso pierde el tiempo. Se la han llevado y la tienen retenida contra su voluntad». A pesar del tiempo transcurrido y de las infructuosas búsquedas por Motril y alrededores, Teresa y su marido Antonio Fernández, no pierden la esperanza de encontrarla con vida y «eso es lo que nos mantiene en pie. No queremos perder esa esperanza porque si no nos hundimos», dice. María Teresa desapareció la tarde noche del pasado día 18 de agosto. Su padre la llevó en coche hasta el centro de Motril, entre el Cerro de la Virgen y la calle Cuevas. Eran poco más de las nueve y media y allí se despidió con un: «Hasta luego papá». Había quedado con unos amigos en la parada de autobús para ir al puerto en busca de su novio y de otros conocidos con los que luego iría a la feria.

Una amiga la vio sola a las diez menos siete minutos, a 60 metros de la parada. Ya nadie volvió a verla. María Teresa mide 1,70 metros, pesa 65 kilos y tiene el pelo largo y rubio. En su cara destacan un lunar en la parte izquierda de la frente y otro en el labio superior. En el momento de su desaparición vestía una camiseta azul marino de tirantes, un pantalón largo color burdeos y unas zapatillas deportivas.


King implica a Graham en el caso de la joven de Motril desaparecida en 2000

Manuel Altozano – El País

9 de octubre de 2004

María Teresa Fernández, la joven de Motril desaparecida el 18 de agosto de 2000, fue asesinada por Robert Graham, acusado del encubrimiento de las muertes de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkof y puesto en libertad en septiembre de 2003 por la prescripción del delito. Eso es lo que el propio King dijo ayer en el juzgado de Instrucción número 5 de la ciudad granadina, donde declaró como testigo y sin abogado durante una hora y 20 minutos. El abogado de la familia de María Teresa aseguró que su testimonio abre una nueva línea de investigación sobre el paradero de la desaparecida. Varios testigos vieron a Graham en una cafetería de Motril días después de su salida de la cárcel.

La declaración de Tony King, contada parcialmente por el abogado de la familia de María Teresa para no interferir en la investigación, casa con la estrategia de defensa que el británico ha mantenido en los procesos abiertos por los asesinatos de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkof. En uno de sus múltiples cambios de versión, el británico, detenido el 18 de septiembre de 2003 y único imputado, implicó a Robert Graham en la muerte de Rocío ante la juez de Fuengirola que instruye el caso Wanninkof el pasado abril, después de haber mantenido durante meses que cometió los crímenes solo y de acusar después a una supuesta mafia inmobiliaria.

Ayer, en Motril, lo acusó también de la presunta muerte de María Teresa. Su comparecencia se produjo a petición de la familia de la desaparecida, a cuyas manos llegó una carta enviada por King a su ex mujer, Cecilia Pantoja, en la que el presunto asesino afirmaba que haría pagar a Graham «por lo que le hizo a la chica de Motril y al hombre de Cabopino». El acusado de las muertes de Rocío y Sonia reconoció ayer ante el juez que él mismo había escrito esa carta, confirmó que «la chica de Motril» era María Teresa, dijo en varias ocasiones que fue asesinada y acusó a Graham de ser el autor del delito. «King no ha dicho qué le hizo Graham a María Teresa, pero en reiteradas ocasiones se ha referido al caso como asesinato», explicó el abogado de la familia, José Rojas. «Tampoco ha dicho que el propio Graham se lo confesara», admitió.

Lo que sí hizo King, según Rojas, fue aportar algunos datos nuevos, que el letrado se negó a revelar para no entorpecer la investigación. Esos indicios, que según Rojas se produjeron en las fechas en las que desapareció María Teresa, tendrán que investigarse, pero no en Motril, sino en la provincia de Málaga. El abogado solicitó ayer la declaración de dos personas de las que no quiso dar los nombres, pero que, según dijo, «pueden arrojar luz sobre este asunto». En todo caso, pedirá la comparecencia de Graham, que actualmente vive en Egipto, si antes no lo hace de oficio el juzgado.

La familia cree tener pruebas suficientes de que Graham estuvo en Motril en varias ocasiones. Fuentes policiales aseguraron en noviembre pasado que el antiguo amigo de King fue visto en una céntrica cafetería de la ciudad junto a una mujer el 25 de septiembre de 2003, es decir, unos días después de que la juez de Fuengirola lo dejara en libertad al haber prescrito su presunto encubrimiento de la muerte de Rocío Wanninkof. Días después, la propia policía desvinculó al británico de la desaparición de María Teresa.

«Son tres chicas desaparecidas de sus localidades en fiestas, de edades inferiores a los 20 años, con parecidos físicos bastantes coincidentes y que hablan idiomas», dijo Rojas. «Sólo por esas coincidencias, el juzgado no iba a acordar la declaración de Tony King, evidentemente, pero si a eso le sumamos la carta y la declaración de hoy, entiendo que es suficiente para agotar las vías de investigación». Eso, según el abogado, debe ser suficiente para llamar a declarar a Graham, que en opinión de la familia, debe comparecer como imputado.

Esperanza y miedo

Ganas de saber algo de María Teresa y miedo a tener que afrontar su muerte. Esos son los sentimientos encontrados de sus padres, Antonio y Teresa, que antes de que comenzara la declaración de King se encontraban con el corazón en un puño. «Durante toda esta semana hemos tomado el doble de pastillas que normalmente», dijo Antonio en la puerta de los juzgados de Motril. «Ella», dijo referiéndose a su mujer, «ha vuelto a adelgazar cuatro kilos». Aparte de la carta de King a su ex mujer, la familia no tiene indicios del paradero de su hija, cuatro años después de que desapareciera cuando iba a reunirse con unos amigos en el puerto de Motril. «A lo mejor lo que declare King ya no tiene remedio. Pero tampoco tiene remedio este sinvivir que tenemos», dijo Teresa.


Una carta anónima abre otra vía de investigación en el caso María Teresa

Pedro Feixas – Granadahoy.com

16 de agosto de 2008

Una carta anónima, remitida desde Motril, podría abrir una nueva línea de investigación en el caso de la joven motrileña María Teresa Fernández, desaparecida en el verano del año 2000.

Ocho años después de su desaparición, las investigaciones de la Policía Nacional se encuentran actualmente centradas en la localización de una mujer que, de forma anónima y desde Motril, envió una carta a los padres de María Teresa en la que se facilitan algunos datos sobre cómo pudo ocurrir el hecho.

Durante el último año la Policía ha mantenido encuentros con personas, en distintos puntos de Andalucía, que podrían haber aportado nuevos datos a la investigación.

Por otra parte, las declaraciones realizadas por Tony King, único imputado en las muertes de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, en las que aseguraba que su «amigo» Robert Graham estaba implicado en la desaparición de María Teresa Fernández han hecho que la familia pida una explicación a King sobre el significado de estas palabras.

Según indicaron fuentes de la familia esta petición se produce después de que la Brigada Judicial del Cuerpo Nacional de Policía en Motril interrogara en diferentes ocasiones en la prisión de Albolote a Tony King. En algunos de estos careos estuvieron presentes tanto el padre como la madre de María Teresa. En otra ocasión fue King quien se trasladó a Motril para ver si podía reconocer alguno de los lugares donde presuntamente había estado con Graham en la fecha de la desaparición de la joven, aunque finalmente no pudo identificar ninguno.

El letrado de la familia, José Rojas, ya apuntó que, en función del resultado que arrojasen las declaraciones, sopesaría pedir también la declaración de Robert Graham, sobre el que King afirmó en su día ante el juez tener «el convencimiento» de que la joven fue asesinada por éste, lo que llevó reabrir por tercera vez el caso aunque sin avances significativos. Estas declaraciones también sirvieron para abrir otra línea de investigación en la que se pretendía localizar a diferentes personas, de origen inglés, que pudieron estar con ellos en la fecha, por si pudieran aportar algún dato nuevo sobre el caso.

Para evitar que el caso caiga en el olvido, la familia de María Teresa Fernández ha convocado hoy una concentración en el Pie del cerro de la Virgen en Motril, lugar cercano a donde se vio por última vez a la joven motrileña. En el acto se leerá un manifiesto para intentar que permanezca vivo el recuerdo de la joven que el próximo lunes hará ocho años que desapareció.

Después de que su padre la dejara en una parada de autobús de la Avenida de Andalucía de Motril, el 18 de agosto del 2000, desde donde se iba a dirigir a un concierto de las fiestas patronales de la localidad costera granadina, no se ha vuelto a saber nada de la joven.


King afirma que María Teresa fue asesinada por Robert Graham

EFE – Laopiniondemalaga.es

5 de diciembre de 2008

Tony Alexander King, condenado por el asesinato de Rocío Wannikhof, ha dicho a los padres de María Teresa Fernández, la joven motrileña desaparecida hace algo más de ocho años, que Robert Graham la mató unas horas después de que desapareciera, cuando iba acompañado de cuatro personas más.

Tony King ha hecho estas declaraciones en diferentes interrogatorios y encuentros mantenidos en la cárcel de Albolote con miembros de la Brigada de la Policía Judicial de Motril y a los que en ocasiones asisten los padres de la joven desaparecida, según informó Teresa Martín, madre de la muchacha.

Nueva investigación

Según la mujer, estas declaraciones han servido para abrir una nueva línea de investigación y para localizar a varias personas de origen inglés que vivían en la provincia de Málaga y que, según King, habrían estado con ellos en esa fecha en Motril,

Las investigaciones de la Brigada Judicial de la Policía Nacional se centran también en intentar localizar a una mujer que conducía un vehículo Mitsubishi de color rojo en el que supuestamente se trasladó el cuerpo de María Teresa una vez muerta, para ser posteriormente arrojada a un barranco, que King no supo situar en un mapa, ni tampoco lo supo hacer en una visita posterior que realizó en marzo acompañado por policías.

Estos datos aportados por King, que con anterioridad ya comunicó estar convencido de que la joven había sido asesinada por Graham -lo que llevó a abrir por tercera vez el caso-, han servido para que tanto la policía como los familiares de María Teresa hayan solicitado oficialmente la comparecencia de éste en el caso.

María Teresa Fernández desapareció en agosto de 2000, cuando tenía 17 años, después de que su padre la dejara en las cercanías de una estación de autobuses para desplazarse con unos amigos.


La madre de María Teresa, agredida para que no siga hablando del caso

Pedro Feixas – Granadahoy.com

16 de diciembre de 2008

La Brigada Judicial de la Comisaría de Motril se encuentra investigando una agresión y unas amenazas que recibió Teresa Martín, -la madre de la joven motrileña María Teresa Fernández, desaparecida en agosto de 2000- el pasado jueves en plena calle de la localidad, hecho que fue denunciado ese mismo día en la comisaría motrileña.

El agresor, según la denuncia, abordó por la espalda a Teresa y le indicó que se callara ya, que si no, le iba a ocurrir lo mismo que a su hija María Teresa. Además, la golpeó con el puño en la espalda y la cogió por el cuello, causándole diferentes hematomas en distintas partes del cuerpo por lo que tuvo que ser atendida en un centro médico de la ciudad.

El hecho ocurrió en torno a las doce de la mañana, cuando Teresa iba por la calle Virgen del Valle, un callejón estrecho que une la plaza de los Jardinillos y la de las Plameras, en pleno de centro de Motril. De acuerdo con su relato, un hombre de unos 40 años se le acercó por la espalda y sin mediar palabra la golpeó con una especie de puño americano en la espalda, después la cogió del cuello y le amenazó con que no siguiera hablando de la desaparición de su hija María Teresa, para posteriormente tirarla sobre la pared, donde la dejó para iniciar la huida.

El hecho de que ocurriera en pleno centro de Motril hizo que rápidamente se formara un gran revuelo con bastante gente, aunque al parecer en ese momento no hubo testigos del hecho, y una cámara de vídeo cercana no cogió la escena por escasos metros. Después del incidente, la Policía montó un dispositivo de búsqueda para intentar localizar al autor, pero no fue posible dar con él.

María Teresa Fernández desapareció el 18 de agosto de 2000, cuando tenía 18 años, después de que su padre la dejara en una parada de autobús de la Avenida de Andalucía de Motril, en pleno centro, desde donde se iba a dirigir a un concierto de las fiestas patronales de la localidad costera granadina. Son los últimos instantes de los que se tiene conocimiento, aparte de un mensaje de móvil que mandó para que su novio no se impacientara por la espera. Desde esa fecha, familiares, amigos y fuerzas de la seguridad la han buscado por distintos puntos de España y se han distribuido fotografías suyas por internet, sin que se hayan obtenido pistas fiables sobre su paradero.

No obstante, todo apunta a que el caso de la desaparición de la joven motrileña María Teresa Fernández avanza y parece que poco a poco puede ver la luz de forma definitiva, después de que la Brigada Judicial de la Policía Nacional en Motril haya abierto nuevas líneas de investigación que podrían dar a conocer el último eslabón de la cadena que aclare lo que ocurrió aquel día.

Los responsables de la investigación, siguen sin dar muchos datos sobre el caso, pero han indicado a Granada Hoy que se están llevando «varias líneas» gracias a las aportaciones realizadas en las últimas fechas de forma anónima. Además, apuntan que hasta el momento han mantenido la confidencialidad de los datos que les han aportado, por lo que esperan que sigan manteniéndose los mismos cauces de comunicación que hasta ahora, y de esta forma, poder llegar al «ultimo eslabón» que aclare el caso.

Una de las vías de investigación abierta implica al inglés Robert Grahan, después de las declaraciones realizadas por Tony King desde la prisión de Albolote, que lo apuntaban como el autor de la muerte de María Teresa unas horas después de que desapareciera.

Esta línea de investigación está ahora centrada en localizar a varias personas de origen inglés que vivían en la provincia de Málaga y que King apuntaba que habían estado con ellos en esa fecha en Motril. Alguna de ellas ya ha sido localizada. Además, se busca a una mujer que conducía un vehículo Mitsubishi de color rojo en el que supuestamente, y según King, se trasladó el cuerpo de María Teresa una vez muerta, para ser posteriormente arrojarda a un barranco, cuya situación el británico no ha sabido situar en un mapa.


Nueve años sin María Teresa

EFE – Elmundo.es

17 de agosto de 2009

Antonio Fernández y Teresa Martín, los padres de María Teresa Fernández, mantienen aún viva la esperanza de encontrar con vida a su hija, cuando este martes se cumplen nueve años de su desaparición, durante la Feria de la localidad granadina de Motril.

Estos días «son muy dolorosos», señala el padre a Europa Press. Aunque la joven sigue en sus mentes «minuto tras minuto», todo lo que rodea a la semana de Feria de Motril les recuerda aún más a ella y «hace que pasar el trago sea más difícil».

El padre de la joven indicó que este año no organizarán manifestación o acto alguno «porque la psiquiatra a la que acudimos una vez en semana, al ver el estado en que estaba mi mujer, nos lo ha prohibido. Nos dijo que si queríamos hacer algo que ella no fuera, porque podría pasarlo muy mal y finalmente decidimos que este año no habría manifestación».

En cuanto a la investigación, Antonio Fernández indicó que la Policía Nacional trabaja en varias líneas, una de ellas es la carta anónima que recibieron los padres hace unos meses «y que hizo avanzar bastante la investigación. El problema es que no sabemos quién la escribió, ni quien la envió ha vuelto a dar señales de vida».

La otra línea es novedosa y la Policía Nacional no quiso desvelársela ni a los propios progenitores para no alterar el buen curso de la investigación. «El inspector que lleva el caso nos ha dicho que no quiere darnos falsas esperanzas y que en unas tres o cuatro semanas, cuando se haya concluido con el estudio de las nuevas pistas, entonces nos contará de qué se trata, tanto si da sus frutos como si no».

Se pidió ayuda a la Interpol

María Teresa Fernández desapareció el 18 de agosto de 2000, cuando tenía 18 años, en la avenida de Andalucía de Motril, en pleno centro de la ciudad, desde donde iba a encontrarse con unos amigos para posteriormente trasladarse hasta el recinto ferial, ubicado a unos dos kilómetros de la zona.

Desde el día de su desaparición, sus padres emprendieron una campaña en su búsqueda que los llevó a repartir carteles con su fotografía por todas las comunidades autónomas, acompañadas de manifestaciones mensuales para evitar que el caso cayese en el olvido. En su lucha, contactaron con pescadores y camioneros para que llevasen la imagen de su hija a todos los rincones del país y anunciaron recompensas en páginas web a quien aportara pistas sobre su paradero.

Tanto los investigadores como los padres de la joven iniciaron hace unos tres años su sospecha de que Tony Alexander King, condenado por las muertes de las jóvenes malagueñas Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, y su amigo Robert Graham, pudieran estar implicados en el caso por las similitudes con los dos sucesos mencionados anteriormente y porque los dos fueron vistos por la zona de Motril en la fecha en la que María Teresa desapareció.

Esa nueva línea de investigación llevó a la apertura del caso por tercera vez, lo que trajo a King a prestar declaración en el juzgado que instruye el caso. El hombre llegó a decir que María Teresa había sido asesinada y que tenía el convencimiento de que el autor de la muerte había sido su amigo Graham, por lo que el propio magistrado y la Policía Nacional requirieron la colaboración de la Interpol para que buscase a este último y que acudiera a Motril a prestar declaración, algo que hasta la fecha no ha sucedido.

En este sentido, el padre de la joven además indicó que también se han producido contactos con la Interpol para encontrar a Graham «y que pueda producirse ese careo que nosotros pedimos entre él y King, para ver lo que se puede sacar de ellos y si por esa vía avanza la investigación».

El apoyo de todos los motrileños y vecinos de núcleos cercanos a los padres de María Teresa es constante desde aquel momento, al igual que los mensajes de ánimo. Desde un primer momento, los padres de María Teresa Fernández descartaron la posibilidad de que su hija se escapara de casa porque no encuentran razones para ello. Aparte de los últimos avances, sólo se sabe que la joven mandó un mensaje corto al móvil de su novio que decía: «Puede que tarde pero voy, espérame».


María Teresa Fernández, doce años en paradero desconocido

Crimenycriminologo.com

12 de julio de 2012

El próximo 18 de agosto se cumplirá un año más, y ya son 12, de la desaparición de María Teresa Fernández. Más de dos lustros en lo que sus familiares no han cejado ni un solo instante en el empeño de encontrarla. 144 largos meses de investigaciones e hipótesis encaminadas a lograr un único y primordial objetivo: encontrar a la joven motrileña.

María Teresa Fernández desapareció sin dejar rastro un 18 de agosto de 2000. Tenía tan solo 18 años de edad. El contexto, el siguiente: la joven había quedado con unos amigos en la céntrica Avenida de Andalucía de Motril, para posteriormente trasladarse hasta el recinto ferial, ubicado a unos dos kilómetros del lugar concertado. Es interesante destacar en este punto que el día en el que desaparece María Teresa, Motril se encuentra inmersa en los festejos patronales en honor a la Virgen de la Cabeza, hecho al que se une que fuese viernes y una hora de desaparición fijada entre las 21.35 y 21.55 horas. Contexto que empuja a extrañar que nadie observase nada fuera de lo normal. Lo último que se supo de María Teresa fue un mensaje de móvil que envió a su novio en el que se podía leer, «puede que tarde un poco, pero bajo, espérame».

Hace dos años, una carta anónima fue recibida por los padres de la joven. En la misiva se podía leer: «Estimado señor. Mi padre me ha dicho antes de morir que busque a su hija en una finca llamada Mina Sierra, que vivía un señor mayor. Sólo entre él y una familia de clase alta y el consuegro de esa familia, que es maestro de obra, entre todos ellos y el señor mayor, que es el dueño de la finca iban muchos jóvenes por la noche. Búsquela aquí. Había tráfico en esa de droga. Esta persona sabe que le pasó a su hija. ¡Busque la finca!» Esta carta reactivó la búsqueda e hizo avanzar la investigación, pero nunca se supo quien redactó la carta y con eso se perdió una posible vía de encuentro de María Teresa.

Pero la desaparición de la joven siempre ha estado ligada a una hipótesis que a su vez se asocia al asesino de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes en 1999 y 2003 en Mijas y Coin (Malaga) respectivamente. Hablamos de Tony Alexander King el «Estrangulador de Holloay», quien aseguró a la familia de la joven María Teresa Fernández que su hija estaba muerta, y que fue su amigo Robert Graham el que terminó con su vida. King afirmó que el día que desapareció su hija, él estuvo en Motril con Graham, y que junto a éste se encontraba una mujer en un coche rojo. La presencia de esta mujer es la que habría inspirado confianza a María Teresa Fernández para subir al coche. Desde entonces, los investigadores buscan al desaparecido Robert Graham para que declare sobre los hechos que King le atribuye.

Queremos cerrar esta entrada agradeciendo a la hermana de María Teresa todo el tiempo que nos ha dedicado para hablarnos de la desaparición de su hermana y explicarnos en qué punto se encuentran las investigaciones. Sólo esperamos que María Teresa regrese a casa. Y muy pronto.


Investigan una nueva pista sobre la joven desaparecida en Motril hace 12 años

EFE – Elmundo.es

17 de agosto de 2012

Un mensaje de texto enviado hace unos días a un teléfono móvil del padre de María Teresa Fernández ha marcado una nueva línea de investigación en el caso de esta joven de Motril (Granada) de cuya desaparición se cumplen este sábado doce años.

En una entrevista con Efe, Antonio y Teresa, padres de la joven, han señalado que esta nueva comunicación les ha devuelto «algo» la ilusión y las ganas de vivir para aclarar lo ocurrido con su hija, que entonces tenía 18 años, al tratarse de una pista que puede aportar nuevas pruebas a la investigación de la Policía Nacional.

El mensaje fue enviado el pasado día 5 de agosto desde una cabina telefónica situada en pleno centro de Motril y, según Fernández, en este momento está siendo investigado ya que su emisor fue grabado por una cámara de vigilancia de la Policía Local situada en una zona cercana.

«Tenemos puesta la esperanza en la grabación», ha señalado el padre, que recibió el mensaje a una hora que coincide con unas imágenes que fueron grabadas por la referida cámara de seguridad.

En la grabación se vería cómo un hombre se acerca a la cabina telefónica ubicada en la plaza de España y permanece en ella durante poco tiempo. Ahora la Policía intenta averiguar quién fue el autor del mensaje, que relacionaría el caso con posibles «asesinos» de la localidad, y por qué lo envió.

En relación a las dos cartas que les enviaron dando otras pistas hace un año se ha comprobado que algunos datos eran «inconcretos», lo que hace pensar que podrían estar relacionadas con alguna venganza personal del informante hacia otras personas a las que querría inculpar.

Además, hace unos tres meses abrieron una zanja de más de cinco de profundidad en una finca para comprobar una llamada telefónica que habían recibido dando pistas aunque, tras mover más de 500 metros cúbicos de tierra, no encontraron nada.

Los progenitores siguen hoy recordando con tristeza y nostalgia hasta el más mínimo detalle del último día que vieron a su hija y por ello vuelven a pedir a quienes estuvieron en Motril el 18 de agosto de 2000 que hagan un esfuerzo mental para recordar si vieron algo extraño relacionado con la desaparición.

Tanto Teresa como Antonio, que cada semana se pasan por la Comisaría para saber si hay alguna novedad en este caso, agradecen a la Policía que, después del tiempo transcurrido, continúe con la investigación.

De hecho, la Policía Nacional mantiene de forma permanente un equipo encargado de esclarecer el suceso e investigar cualquier pista que se dé, aunque doce años después nada se sabe de la desaparición de la joven.

Las líneas de investigación seguidas hasta el momento no han permitido aclarar el paradero de la chica, que hoy tendría 30 años, y ni siquiera han podido arrojar luz más allá de lo que se sabía en un primer momento.

María Teresa desapareció el 18 de agosto de 2000 después de que su padre la dejara en pleno centro de Motril, cerca de la parada del autobús, que la joven iba a coger para encontrarse con su novio en la playa, desde de donde tenían pensado desplazarse hasta el recinto ferial.

En la actualidad el caso continúa en el Juzgado de Instrucción número 5 de Motril al que sigue llegando documentación para intentar esclarecer el suceso, según ha apuntado a Efe el abogado de la familia, José Rojas.


Un juzgado inicia los trámites para declarar fallecida a María Teresa

Elindependientedegranada.es

21 de agosto de 2015

Quince años después de la desaparición de María Teresa Fernández en Motril, un juzgado de la localidad, a instancia de los padres, ha iniciado el expediente para la declaración de fallecimiento de la joven.

En el edicto emitido por Antonio Carrascosa González, magistrado-juez de Primera Instancia número 1 de Motril, señala que no se tienen noticias de la joven, nacida hace 33 años, «desde el 19 de agosto de 2000, ignorándose su paradero».

«Lo que se hace público para los que tengan noticias de su existencia, puedan ponerlos en conocimiento del Juzgado y ser oídos», concluye el edicto, firmado el pasado 5 de noviembre de 2014.

Antonio Fernández, el padre de María Teresa, en declaraciones a Europa Press, ha explicado que tomaron esta decisión hace más de un año aconsejados por dos amigos, uno de ellos fiscal y el otro padre de un niña desaparecida en Cataluña que ya había realizado estos trámites en pro del futuro de su otro hijo.

Se lo propusieron cuando su mujer sufrió el ictus, según palabras de Fernández, quien ha explicado que el «médico no contaba con su recuperación» y fue este acontecimiento el que los llevó a comenzar los trámites para declarar fallecida a la joven desaparecida porque, en el caso de la muerte de alguno de los progenitores, las otras dos hijas del matrimonio no podrían acceder a la herencia por «no contar con el consentimiento de su hermana».

Los trámites burocráticos no han sido fáciles, según ha explicado el padre, puesto que, entre otros «papeleos», tenían que publicar en la prensa la denuncia de desaparición, carteles y esquelas, «algo que nos ha costado alrededor de 2.000 euros».

Hace dos meses, su abogado, José Rojas, quien también les animó a tomar esta decisión, les anunció que «todo estaba listo a falta de unas firmas» aunque aún no saben «ninguna otra novedad sobre el caso».

«Se trata de un mero trámite para asegurar el futuro de las otras dos niñas», ha apuntado Antonio Fernández para aclarar que no piensa en la muerte de su hija y, por ello, aún continúa «pagando todas sus cosas, incluso sus seguros».

Una búsqueda incansable

Entre otras acciones de búsqueda, se inició un rastreo en la vega de Motril, realizado por 140 personas (Protección Civil, Unidad de Intervención Policial de Málaga y Granada, Grupos especiales Operativos GEOS, Inspectores Unidad Central de la policía Judicial de Madrid) que, tras cinco horas, no encuentran pistas, según la recopilación efectuada por la Fundación Europa de Personas Desaparecidas.

En octubre de 2004, el británico Tony Alexander -condenado por la muertes de las jóvenes malagueñas Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, ocurridas en 1999 y 2003, respectivamente y por un intento de violación cometido en Benalmádena en 2001- reconoció, haber escrito una carta a su ex-mujer, Cecilia Pantoja, en la que afirmaba que «haría pagar» a Robert Graham «por lo que le hizo a Rocío y a la chica de Motril» y afirma que intuye que asesinó a la joven María Teresa Fernández.

Se abrió una nueva línea de investigación, en búsqueda de varias personas de origen inglés que vivían en la provincia de Málaga y que, según King, habrían estado con ellos en esa fecha en Motril.

La Brigada Judicial de la Policía Nacional intentó localizar a una mujer que conducía un vehículo Mitsubishi de color rojo en el que supuestamente se trasladó el cuerpo de María Teresa una vez muerta, para ser posteriormente arrojada a un barranco, que King no supo situar en un mapa, ni tampoco lo supo hacer en una visita posterior que realizó en marzo de 2008, acompañado por policías.

Los padres, desolados

Por eso, los padres de María Teresa lamentan que un careo entre Robert Graham y Tony Alexander King hubiera aclarado lo que sucedió. E insiste en que ahora que se sabe el paradero de Graham, que reside en Inglaterra, después de que no fuera condenado por ninguno de los hechos por los que cumple condena King, se «debería de hacer un careo entre ambos para que aclaren lo sucedido y lo que hicieron el día de la desaparición», fecha en la que se tiene constancia que ambos estaban en Motril.

Pero no. Profundamente afectados, señalan los padres que hoy se sabe prácticamente lo mismo que cuando desapreció.

Los dos dicen que pese a que cada vez tienen menos fuerzas seguirán luchando, «contra viento y marea, hasta que el cuerpo aguante».

«No descansaremos hasta que sepamos qué le ocurrió y dónde está nuestra hija», han asegurado los padres de la joven desaparecida con motivo de este quince aniversario que reiteran su agradecimiento a las muchas personas que se han acordado de ellos en estos días, ya que son múltiples las llamadas que les han hecho para dar muestras de apoyo. Y a la Policía de Motril que, pese al tiempo transcurrido, no han cerrado el caso.

El padre de la joven, Antonio Fernández asegura que «a menudo» acude a la comisaría para entrevistarse con el inspector jefe y que este le asegura que la investigación continúa abierta, pero mientras no haya ningún nuevo indicio o detalle que lleve a qué pudo ocurrir con la joven desaparecida «no queda más que esperar».

El último movimiento en la investigación se registró hace tres años cuando el padre de María Teresa Fernández recibió una llamada que, a pesar de ser rastreada por la Policía Nacional, no se logró encontrar al interlocutor y, aunque posteriormente el hombre ha recibido nuevas llamadas con número oculto, la Policía le recomendó que hiciera «caso omiso».

Desde que desapareció la joven, sus familiares, amigos y las fuerzas de seguridad la han buscado por distintos puntos y se han distribuido fotografías suyas por todas las comunidades autónomas, así como por internet, acompañadas de manifestaciones y concentraciones para evitar que el caso cayese en el olvido.

«Puede que tarde, pero voy. Espérame»

En plena Feria de Motril, María Teresa Fernández, según la composición de los hechos, se encontraba en la Avenida de Andalucía de la ciudad, en un semáforo, a unos doscientos metros de una parada de autobús en pleno centro de la ciudad, entre el Cerro de la Virgen y la calle Cuevas.

Eran 21.30 horas y su padre la acababa de llevar en coche hasta allí, porque iba a encontrarse con unos amigos para ir hasta el recinto ferial -a unos dos kilómetros de distancia- a ver un concierto de Café Quijano, con ocasión de las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Cabeza. Su padre le ofreció dinero, pero ella ya llevaba 2.000 pesetas de las de entonces y dinero suelto, y le dijo que no le hacía falta más. Mientras esperaba el autobús, envió un mensaje a su novio, que trabajaba en un bar junto a la playa, en el que le decía «Puede que tarde, pero voy. Espérame».

Unas amigas que pasaban por la zona en el coche de su padre dijeron haberla visto sola, sobre las diez menos siete minutos, a unos sesenta metros de la parada.

Nunca se la volvería a ver.


La desaparición de María Teresa Fernández

Datos extraídos del documental «Expediente abierto» de Antena 3 TV.

María Teresa desapareció misteriosamente el 18 de agosto del año 2000, un día en que la población de Motril se multiplicaba por cinco en la celebración de sus fiestas patronales.

Francisco Polo, inspector jefe de Policía Judicial: «Lo que tenemos que tener claro es que María Teresa, a las 21:30 horas, la deja su padre en la parada del autobús de la calle Cuevas; que María Teresa a las 21:45 manda un mensaje a su novio diciéndole que va a llegar un poco tarde, pero que espere, que llega. Lo que está claro es que, o bien María Teresa encuentra a alguna persona que le dice que la acerca hacia abajo y María Teresa no llega nunca abajo, o bien a lo mejor María Teresa estuvo en un domicilio, y desde ese domicilio posteriormente fue sacada de allí.»

En esos quince minutos está la clave para la Policía. Desde que su padre la dejó hasta que envió el mensaje a su novio, la joven se encontró con alguien conocido que cambió su vida para siempre.

Entrevista del criminólogo Vicente Garrido con los padres y las hermanas de María Teresa Fernández.

El objetivo del perfilador era conocer a fondo la vida de María Teresa desde que regresó con su familia a España en el verano de 1997 procedente de Suiza, donde la joven nació y pasó la mayor parte de su vida.

Vicente Garrido: ¿Cómo se adapta María Teresa cuando regresa?

María Teresa Martín, madre de María Teresa: Ella se adapta bastante bien porque es una niña bastante agradable, no es arisca, es muy sincera. Enseguida hace amigos.

María Teresa, o Mari Tere, como la llamaban sus conocidos, se reencontró en Motril con sus amigos del verano, con sus primos. Cuando cumplió la mayoría de edad salió con un chico.

Vicente Garrido: María Teresa tenía un novio en aquellos años, ¿verdad? ¿Vosotros le conocíais bien? ¿La relación era buena?

Antonio Fernández, padre de María Teresa: La relación era buena; una relación cordial. Vino [a casa] unas cuantas veces; se encontraban montando a caballo y él venía a comer con ella, y en fin, cosas así. Una relación cordial, bastante buena.

Vicente Garrido: Su gran afición eran los caballos, ¿verdad?

Antonio Fernández: Pues sí. A los dos meses de estar aquí le compré un caballo y ya le construí dos cuadras, le construí el picadero y ahí es donde ella manejaba sus caballos.

Vicente Garrido: ¿Podría ella haber conocido a alguien del mundo del caballo sin que vosotros lo supierais?

Antonio Fernández: Que yo sepa no, porque la traía y la llevaba y esperaba allí hasta que terminara. Ahora, que una de las veces que salía montando por Motril y alrededores, que iba ella con sus amigos, y haya conocido a alguien, pues no lo sé. Eso ya no te lo puedo yo asegurar, pero en principio no creo yo.

Vicente Garrido: ¿Ella era una mujer fuerte? ¿En caso de haber sido atacada hubiera respondido?

Antonio Fernández: Sí, de frente no la tumbaban tan fácilmente.

Vicente Garrido: ¿Hubiera entrado en el coche de alguna persona que no le hubiera merecido mucha confianza, gente a lo mejor que hubiera conocido poco tiempo atrás?

Antonio Fernández: Sí, eso sí, porque era muy confiada con todo el mundo.

Vicente Garrido: Esa noche había quedado con sus hermanas, ¿verdad?

María Teresa Martín: Sí, había quedado en la feria.

El perfilador llega al recinto ferial. Es allí donde Mercedes, la hermana mediana, quedó con María Teresa la noche que desaparece.

Mercedes Fernández: Fue la primera vez que no aparecía y la verdad que tampoco llegaba nunca tarde cuando quedábamos, siempre estaba allí o a la hora en punto o cinco minutos antes.

A pesar de la diferencia de edad, las hermanas estaban muy unidas. Crecer en un país con un idioma diferente las convirtió en una piña.

Mercedes Fernández: Es una niña que habla por los codos, que le tienes que decir «cállate ya, que me tienes mareada». Y es verdad que lo contaba. No se lo contaría a lo mejor a la gente de la calle, pero con nosotras sí era como sus confidentes.

Vicente Garrido: ¿Es posible que ella tuviera alguna relación con alguna persona o hubiera conocido a alguna persona que le hubiera importado y que vosotras, o sus amigos, o vuestros padres, no lo supieran?

Mercedes Fernández: En ese momento, no creo porque un par de días antes nos comentó que su relación con Phillip iba a más y que se estaba dando cuenta ella que tenía más sentimientos de lo que ella pensaba. Entonces, en ese momento yo no creo que tuviera relación con otra persona que le importara como para no acudir a la cita con su novio, porque esa cita era importante para ella.

¿Con quién se pudo haber ido María Teresa?

Vicente Garrido: ¿Tendría que haber sido una persona de su edad o una persona más mayor?

Mercedes Fernández: Mi hermana, los amigos de ella, de su colegio, no tenían coche. Los amigos del instituto de ella, con los que ella salía, no tenían coche. ¿Con quién se va a subir [en] un coche? Pues con los de los caballos, ¿no?

Las hermanas descubren así una nueva línea de investigación al criminólogo. El mundo del caballo y María Teresa.

La desaparición

Una vez que su padre la dejó en el centro de Motril, María Teresa cruzó la calle para ir a buscar a su amigo Néstor. La joven pretendía bajar con él a la playa para buscar a su novio, Phillip. Según confirmó el padre de Néstor al equipo de Expediente abierto, aquella noche su hijo no estaba en Motril, ya que se había quedado en la casa de la playa. Él y su familia sí que se cruzaron con la joven.

Antonio Jiménez, amigo de la familia: «Mi hijo estaba mal del estómago y se vino con nosotros al cortijo. Veníamos de la playa, mi mujer y las niñas, entre las diez menos veinte y las diez menos diez. Alba comentó: “Ahí va Mari Tere”.»

La hija de Antonio Jiménez declaró después a la Policía que cuando vieron a María Teresa, le parecía que estaba usando el móvil. Eran las diez menos cuarto, la hora en que Phillip recibió un mensaje.

Phillip Belhoussine, novio de María Teresa: «Por la noche, yo en aquel entonces trabajaba en el puerto de Motril en un restaurante, y poco antes de acabar mi turno, las diez menos diez, recibo un mensaje de Mari Tere diciendo que iba a llegar, pero llegaba un poquito tarde. Desde las diez, que fue la hora que quedamos, las diez y diez, cosa así, empecé a llamar. Al ver que no había respuesta, cuando llegué a Motril seguí llamando, que serían sobre las once o algo así.»

Las horas pasaban y María Teresa seguía sin aparecer.

Mercedes Fernández: «Yo llegué a la feria sobre las once y diez, once y cuarto, y me encontré con Phillip en la feria. Le pregunté por mi hermana y me dijo que no la había visto y que no le cogía el teléfono. Yo cogí, la llamé a ella y tenía el teléfono apagado o fuera de cobertura. Entonces llamé a Néstor, porque yo suponía que estaba con él y también lo tenía apagado o fuera de cobertura. Y no me preocupé más porque pensé que estaban en el mismo sitio los dos. A las dos de la mañana me fui a la puerta a esperarla y como vi que no llegaba pues nos dimos una vuelta por las distintas casetas de la feria. Al no encontrarla, pues ya me salí de la feria y llamé a mis padres para que bajaran del cortijo porque yo misma ya pensaba que algo había sucedido.»

Phillip Belhoussine: «Seguí llamando y sin respuesta, excepto una vez que sí hubo una respuesta. Nadie contesta y ya me colgaron y ya no ha habido más respuesta de ese número de teléfono.»

Esa fue la última vez que dio línea antes de ser desconectado para siempre. ¿Quién descolgó el teléfono?

La búsqueda

La situación geográfica de Motril complicó la búsqueda de María Teresa desde el principio. Es una ciudad que da la espalda al mar y tiene más de mil doscientas hectáreas de invernaderos. La búsqueda desde el aire se hizo imprescindible. La familia de María Teresa mostró un interés especial en que la Policía buscara en la zona de los acantilados por si el cuerpo pudiera encontrarse en aquel lugar.

Jesús Herranz, comisario de Policía de Motril: «El culpable podía haberse deshecho del cuerpo, entonces se buscaban depósitos de agua, alcantarillas, pozos de agua…»

Se la buscó por toda la comarca, viva o muerta. Playa, montaña, zonas de cultivo. También en los recovecos de otro mar, entre los plásticos que inundan esta zona: los invernaderos.

La Policía se volcó en la búsqueda de María Teresa. La investigación se dirigió en principio a su círculo más cercano, pero su parecido a otras jóvenes asesinadas en la Costa del Sol llevó a los agentes a trabajar con perfiles de delincuentes internacionales.

Francisco Polo: «La línea de Tony King y Robert Graham se sigue como consecuencia de la carta que manda Tony King desde la cárcel a Cecilia King, en la que le dice que va a hacer pagar [a Graham] lo de la niña de Motril.

El inspector Francisco Polo pidió a Cecilia, la exmujer de Tony King, que le acompañara a la cárcel a entrevistarse con el asesino.

Francisco Polo: «Hubo un momento en que pensé que podía haber algún peligro, tanto para Cecilia King como para mí, personalmente, porque sacaba a relucir una agresividad enorme. Él nos hizo un esquema de un posible sitio donde podía haber estado María Teresa, pero en la propia salida de la prisión, Cecilia dijo “nos está mintiendo”. Organizamos una batida con el helicóptero y evidentemente fueron nulas.»

Para el inspector, Tony King no sabe nada de María Teresa. Sólo quería vengarse de su amigo Robert Graham, que consiguió librarse de la cárcel. Cuando le detuvieron, sus delitos como encubridor de los asesinatos de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes habían prescrito. Robert Graham es la persona que mejor conoce las perversiones de Tony King.

Entrevista del criminólogo Vicente Garrido con el corresponsal británico Gerard Couzens.

Vicente Garrido: ¿Cómo describirías las relaciones que tenía Tony King con Robert Graham?

Gerard Couzens: Salían juntos, se emborrachaban juntos. Graham dijo que se drogaban también juntos. Una vida muy desordenada con muchos vicios por medio y lo que sí también me quedó claro era que Graham era mucho más inteligente que King. King, de los dos, era mucho más tonto.

Vicente Garrido: ¿Te dio la impresión que el propio Graham podría haber estado implicado en otros crímenes de los que se examinaron en aquel momento, como por ejemplo la desaparición de María Teresa?

Gerard Couzens: Personalmente, yo creo que sí, que había que haberles investigado a fondo. King puede tener algo que ver con la desaparición de María Teresa Fernández, y King ha inculpado a Graham.

Al verdugo de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes no le preocupó que encontraran sus cuerpos. ¿Y el de María Teresa? El cambio en el modus operandi le lleva tanto a la familia como a los investigadores a creer que Tony King no sabe nada de la joven de Motril.

Francisco Polo: «Lo importante de esto es cuando Tony King, que tuvo su oportunidad ante la autoridad judicial, no la quiso aprovechar, y no dijo nada. Dijo vaguedades. Él sabía que él no era autor, que hubiese sido encubridor, y que ya estaba prescrito el delito. No tenía ningún problema, pero sí podía indicar a otra persona como autora del hecho, que podía ser su amigo Graham. Pero es que verdaderamente no fue capaz posteriormente ante la autoridad judicial de decir que Robert Graham la había matado y dónde la había matado. Era mentira. No lo pudo mantener y de hecho no lo dijo.

Nada más desaparecer María Teresa llegaron las primeras preguntas. ¿Y si la joven no llegó al pueblo? ¿Y si le ocurrió algo en el camino del cortijo?

La familia tuvo que soportar el dolor de perder a María Teresa y ver que su padre era señalado.

Mercedes Fernández: «Pensaban que podía ser sospechoso de haberle hecho algo porque él fue la última persona que la vio, que la trajo en el coche.»

A la vez que cotejaron los horarios de aquella tarde con el padre, los investigadores centraron también sus pesquisas en el novio de la joven. ¿Y si María Teresa llegó a encontrarse con él, a pesar de lo que declaró?

Cuando desapareció la joven, este chico de sólo catorce años acaparó toda la atención. Participó activamente en todas las movilizaciones, se recorrió España, intervino en programas de televisión y mostró incluso el último mensaje que le envió María Teresa. Pero la Policía le siguió de cerca y comprobó minuciosamente su coartada.

Phillip Belhoussine: «Nos conocimos a raíz de los caballos, que eran su gran afición. Yo tenía catorce años en ese momento y era más mayor que yo, pero lo llevábamos bien. […] Teníamos todo el futuro ya pensado y la desaparición no era parte de ella. Nosotros teníamos una relación muy bonita, y a sus caballos los quería muchísimo, y si se hubiera ido con alguien se hubiera ido conmigo y vivir el sueño suyo de tener caballos.»

Phillip sabe que sospechaban de él. La Policía investigó si salió del trabajo, quedó con María Teresa y por algún motivo la hizo desaparecer.

Phillip Belhoussine: «En estos casos siempre el sospechoso principal es la persona más cercana, en este caso fui yo. La Policía tomó la línea de investigación centrada en mi persona, en toda mi familia, también en familiares que tengo fuera de España; visitaron toda mi casa y mi zona con unidades caninas, con radares… Al ver que totalmente era imposible y que no teníamos nada que ver empezaron a mirar por otras partes.»

Los investigadores no encontraron nada contra él.

Se daban palos de ciego. Era como si a la joven se la hubiera tragado la tierra. Los investigadores ampliaron el círculo de sospechosos.

La familia está convencida de que alguien se encaprichó de María Teresa en algún picadero de caballos.

Rastreadas todas las cuadras motrileñas, las pesquisas se extendieron a toda la provincia. La investigación se dirigió al interior de Híjar – Las Gabias, a diez kilómetros de Granada. La Policía recibió una llamada que aseguraba haber oído una conversación que podría esclarecer el caso.

Francisco Polo: «Se hace una investigación en el entorno de los caballos con una persona que hizo un comentario en un bar, en el que hablaba también de que había tenido a la niña de Motril.»

El sumario de la investigación dedica al menos cien páginas a resolver lo que al principio parecía un secuestro.

Entrevista del equipo de Expediente abierto con Juan, uno de los sospechosos de la desaparición de María Teresa.

Periodista 1: Estamos haciendo un reportaje sobre el caso de María Teresa.

Juan: ¿Qué María Teresa?

Periodista 1: María Teresa, la chica de Motril… que desapareció.

Juan: Si es que yo no la conozco. ¡Hombre!, la conozco por las fotos que han puesto… pero es que yo no la he conocido ni siquiera.

Juan, conocido como El Cirilo, trata de explicar la confusión. Por aquella época, durante unos días, vivió una chica en su casa. Asegura que no es María Teresa.

Periodista 2: Pero usted, sí que fue investigado en su momento, ¿no?

Juan: Sí, sí.

Periodista 1: ¿Por qué le investigaron?

Juan: Porque un gracioso del pueblo dijo que había estado yo con ella. Que yo no había estado con ella. Yo se lo conté a la brigadilla, digo: «Yo no, yo saqué a una muchacha del club».

Periodista 1: ¿Un puticlub?

Juan: Sí. Yo saqué a una muchacha, porque la habían pegado y me dice: «¿por qué no haces el favor de sacarme de aquí?» y se montó en el coche y se vino.

Periodista 2: La policía sospechó de usted porque se hablaba de que aquella chica era la niña de Motril.

Juan: Sí, sí, sí.

Periodista 2: ¿Y no tenía nada que ver con esa chica?

(Juan niega con la cabeza).

Periodista 2: ¿Y usted llegó a estar detenido por eso entonces?

Juan: Sí, lo menos 24 horas.

Periodista 1: Y, ¿le tomaron declaración?

Juan: Sí, sí.

Aunque nunca apareció la mujer de la que habla, la Policía con su investigación determinó que no era María Teresa.

Francisco Polo: «Se hizo su investigación correspondiente, se depuró esa investigación y se determinó que no había ninguna veracidad en esos hechos.»

El inspector Polo baraja después de estos años que el responsable de la desaparición de María Teresa tiene un móvil sexual.

Francisco Polo: «…Una persona que puede tener por lo menos antecedentes policiales por acoso. Acoso sexual.»

Entrevista del criminólogo Vicente Garrido con el inspector Francisco Polo.

Francisco Polo: María Teresa no bajó. Se encontró con alguna persona que de alguna manera le hizo dejar de cumplir lo que ella tenía previsto. Nosotros creemos que María Teresa se encuentra con alguien conocido. Evidentemente, no tiene por qué ser amigo de una amistad grande.

Vicente Garrido: Lo cual revela que ese encuentro en todo caso, en la mentalidad de María Teresa no tenía por qué ser particularmente largo.

Francisco Polo: Efectivamente. Ella cuando le comunica que le espere, que aunque llegue un poco tarde, llega, está en su ánimo de ir. Ahora, la persona o personas que le distraen y le dicen lo que sea para que ella no baje son las que tienen la llave de resolver este caso.

¿Se fue María Teresa con alguien en un coche, o se quedó por la zona? La Policía contempla las dos posibilidades.

Francisco Polo: Podía tener el coche. De hecho dieron pie a que María Teresa no bajara a la playa, que tenía previsto bajar. Posiblemente a lo mejor esa persona le informó que le iba a acompañar, que le iba a llevar hasta allí, y quizás se confió en eso. Podía haber sido un piso, porque María Teresa no tiene por qué haberse ido en un coche. Pudo haberse quedado muy cerca de donde la dejó su padre.

El inspector Polo parece que habla con doble intención, es como si conociera quien está detrás de la desaparición de María Teresa. Una persona a la que en su momento ya se toma declaración.

Francisco Polo: Una persona que en alguna ocasión ha podido negar que la conocía o que hubiese estado con ella. Y ahí posiblemente tengamos la solución del caso.

Vicente Garrido: Por sus palabras deduzco que la Policía tiene indicios y evidencias, por así decirlo, que no conviene que se revelen, ¿verdad? Pero que pueden ser importantes en la resolución de este caso.

Francisco Polo: Evidentemente, si ha visto en mis palabras a lo largo de la entrevista, esa persona sabe que me estoy dirigiendo a él. Puede que se crea que sea una persona demasiado lista, pero yo estoy muy seguro de que esa persona tendrá que rendir cuentas ante la autoridad judicial, ante la sociedad y evidentemente primero ante la Policía.

Perfil criminológico

Vicente Garrido tiene claro que María Teresa no se va por su propio pie. No tiene ningún motivo para fugarse. Tiene novio, una pandilla y planes para estudiar en Motril. Cree que la desaparición de la joven tiene un trasfondo sexual.

Vicente Garrido: «María Teresa Fernández es la víctima predilecta de los psicópatas sexuales, de los asesinos en serie. Su perfil es el de una chica que es apetecible por una mente pervertida desde el punto de vista sexual. Ella no tenía ninguna razón para desaparecer. Por consiguiente la persona que decidió durante breves minutos cuál iba a ser su destino pues habría actuado de un modo homicida con ella. Sí, estoy seguro que María Teresa ha muerto.

»Entonces debemos de pensar que el móvil es homicida y con una probabilidad elevada de que también haya un componente sexual, es decir, una agresión sexual posteriormente seguida en homicidio.»

El criminólogo traza el perfil del asesino. Tiene la certeza de que es un conocido de María Teresa. El mensaje que envía a su novio es la clave. Se encuentran, ella confía plenamente en él y por eso retrasa sus planes.

Vicente Garrido: «El asesino de María Teresa Fernández es alguien que está entre mediados de los veinte años, principio de los treinta. Una persona que vive en Motril o alrededores muy próximos. Una persona que conocía a María Teresa. Estamos hablando de un crimen pasional. Nadie sabría que esta persona estaba interesada en María Teresa.»

El perfilador no descarta que en estos años se haya convertido en un violador en serie.

Vicente Garrido: «Estamos hablando de alguien que, o bien se obsesionó con ella, o bien decidió aprovechar una buena oportunidad, que puede ser un psicópata y en tal caso mostraría un gran control después de cometer el crimen, sin que nadie pensara o pudiera sospechar que es el responsable de los hechos. Si el conocimiento que tiene de la chica es importante y su familia lo conoce intentaría aparentar una gran preocupación. Esa es la ventaja que tienen los psicópatas. Pueden matar y no pestañear, y luego pueden seguir su vida como si simplemente hubieran cambiado de coche. Y en este sentido estaríamos hablando de una personalidad con una fuerza y una violencia muy superior que si la investigación finalmente no lo descubre, nadie puede digamos excluir el hecho de que esta persona puede volver a cometer otros crímenes.»

 


VÍDEO: EXPEDIENTE ABIERTO – MARÍA TERESA FERNÁNDEZ


 

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