La desaparición de Ángeles Zurera

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  • Clasificación: Crimen sin resolver
  • Características: Desaparición forzada - Ángeles Zurera se marchó de su domicilio sin ningún objeto personal, como si la intención de la mujer fuera ausentarse durante un breve periodo de tiempo
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 2 de marzo de 2008
  • Perfil de las víctimas: Ángeles Zurera Cañadillas, de 42 años
  • Localización: Aguilar de la Frontera, Córdoba, España
  • Estado: Ángeles Zurera continúa en paradero desconocido. Su exmarido, Manuel Reina Algaba, fue condenado a seis meses de prisión en 2009 por un delito de malos tratos contra su exmujer acaecido unos días antes de la desaparición. El caso, tras ser sobreseído en junio de 2011, fue abierto de nuevo en noviembre de ese año, sin que hasta la fecha haya habido ningún procesamiento
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Sin rastro de Ángeles Zurera

Manuel Planelles – El País

24 de abril de 2008

Manuel Zurera no podía aguantar la pena que llevaba dentro. Era el seis de marzo y su hija Ángeles, de 42 años, llevaba desde el domingo día dos desaparecida. Casi dos meses después, no hay ni rastro de la mujer en Aguilar de la Frontera (Córdoba), su pueblo.

Pese a ser un hombre mayor, Manuel participó en varias de las batidas que organizó la Guardia Civil en busca de su hija. El municipio se ha peinado, los buzos han inspeccionado varias lagunas y sigue sin haber pistas fiables sobre el paradero de esta mujer que dejó atrás dos hijos de 18 y 19 años.

El último hecho relacionado con este caso de desaparición ha sido la detención del ex marido de Ángeles, Manuel R. A., propietario de una empresa de excavaciones y movimiento de tierras.

Fue arrestado el sábado pasado. Pero no por su relación directa con la desaparición, sino por un presunto delito de malos tratos contra su ex pareja.

La supuesta agresión se ha conocido ahora gracias a las indagaciones que está realizando la Guardia Civil para intentar arrojar algo de luz sobre el suceso. Se produjo el domingo 17 de febrero, 13 días antes de desaparecer Ángeles. Uno de sus hijos fue el que acompañó a la mujer al hospital, donde elaboraron un parte médico. Ángeles, que terminó con aquella relación a finales de 2007, no denunció en su día el maltrato. Y su familia ha insistido desde el momento de su desaparición en que la separación fue «amistosa». «Ella no nos había dicho nada de aquella agresión», sostuvo ayer su hermano Antonio.

De hecho, a su familia le contó en febrero que aquel moratón que tenía en un ojo se lo había hecho al caerse por las escaleras de su casa. «No nos podíamos imaginar que fuera otra cosa», indicó ayer su hermano.

Tras su detención, la Guardia Civil retuvo al ex marido 72 horas en los calabozos de la Comandancia de Córdoba. Se apuró la estancia máxima que un preso puede estar detenido sin pasar a disposición judicial. Los agentes esperaban que el detenido diera alguna pista sobre el paradero de Ángeles. A los tres días, se presentó al acusado ante la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Aguilar de la Frontera. La juez le tomó declaración y decidió dejarlo libre.

Cada vez son más los que señalan al ex marido en el pueblo. Pero el subdelegado del Gobierno en Córdoba, Jesús María Ruiz, se apresuró ayer a dejar claro que Manuel R. A. no había sido detenido por ser «sospechoso» de la desaparición de su ex pareja, lo que no significa que no pueda aportar información útil sobre el caso. Todas las líneas de investigación están abiertas, fue el mensaje que quiso trasladar Ruiz. O bien se fue voluntariamente o bien se la llevaron.

A eso de las tres de la tarde del domingo dos de marzo, la bocina de un automóvil sonó fuera de la vivienda en la que residía Ángeles. En la casa estaban la mujer y uno de sus hijos, al que su madre sólo le dijo que salía un momento. Ángeles, según su familia, salió casi con lo puesto. Sin móvil, ni DNI ni sus gafas, pese a ser miope, sostiene su hermano Antonio.

La mujer trabajaba en un taller de empleo del Ayuntamiento de Aguilar. Sus cuentas están actualmente controladas por si se produjera algún movimiento extraño. «Sus ahorros siguen en la cartilla», afirmó su hermano.

Cronología de una desaparición

  • Finales de 2007. Ángeles Zurera y Manuel R. A. deciden divorciarse. La familia de la mujer sostiene que fue un «acuerdo amistoso de separación».
  • 17 febrero de 2008. El ya ex marido presuntamente agrede a Ángeles. Ella no lo denuncia y le cuenta a su familia que se ha caído por las escaleras.
  • 2 de marzo. Ángeles Zurera desaparece. El último que vio a su madre fue uno de sus hijos, quien estaba con ella en casa cuando sonó la bocina de un coche y ella salió de la vivienda.
  • 5 de marzo. Vecinos de Aguilar de la Frontera participan en una batida que se repite durante una semana.
  • 17 de abril. La Guardia Civil busca bajo en lagunas y escombreras de la zona.
  • 20 de abril. Detenido el ex marido de la desaparecida por el presunto maltrato a Ángeles en febrero. A las 72 horas, sale en libertad tras prestar declaración ante el juez.

Detienen al hijo de la desaparecida Ángeles Zurera tras un enfrentamiento con su padre

EFE – Diariocordoba.com

26 de febrero de 2009

El hijo de Ángeles Zurera, que desapareció en Aguilar de la Frontera (Córdoba) el 2 de marzo de 2008 en extrañas circunstancias, fue detenido ayer por la Guardia Civil acusado de resistencia a la autoridad y de amenazar durante un altercado a su padre y ex marido de la desaparecida.

El hermano de la mujer y portavoz de la familia, Antonio Zurera, ha explicado a Efe que su sobrino coincidió sobre las 18.00 horas de ayer en una gasolinera con el ex marido de Ángeles, al que su familia considera como el principal sospechoso de su desaparición.

Ha añadido que este hombre estaba «increpando e insultando» a un miembro de la familia de la desaparecida.

Antonio Zurera ha afirmado que la familia está «indignada», ya que el ex marido, que es «el principal sospechoso de la desaparición de mi hermana», lleva un cartel de la desaparecida en su furgoneta, lo que la familia considera que es un acto de «chulería y provocación».

Por este motivo, el padre de la desaparecida, que también se encontraba en la gasolinera, se dirigió hacia el ex marido para «recriminarle su actitud y su desvergüenza», lo que derivó en un «altercado» entre ambos.

El portavoz de la familia ha asegurado que en ese momento llegaron hasta el lugar familiares del ex marido que «comenzaron a insultar y agredir a mi padre», lo que motivó que su sobrino e hijo de la desaparecida «mediara para defender a su abuelo».

En ese instante, padre e hijo se enfrascaron en una discusión en la que mediaron «amenazas de muerte» por parte del ex marido de Ángeles, según la familia.

A los pocos minutos llegaron hasta el lugar agentes del instituto armado que separaron a los participantes en el altercado y detuvieron al hijo de la desaparecida por amenazas y resistencia a la autoridad.

El portavoz de la familia ha explicado que el joven ha sido puesto en libertad esta misma mañana y han pedido al juez que instruye el caso de la desaparición que dicte una «orden de alejamiento contra el ex marido para evitar provocaciones y actos que deriven en nuevos altercados».

Asimismo, Antonio Zurera ha asegurado que el ex marido de Ángeles «nunca se ha preocupado por el hijo de ambos» y hasta hace pocas semanas «seguía el caso desde los bares y ahora pega el cartel de mi hermana en su furgoneta».

Por otro lado, la familia continua con al labor de información entre los ciudadanos de Aguilar de la Frontera para convocarlos a una manifestación que tendrá lugar el próximo lunes, cuando se cumple un año de la desaparición de Ángeles, para exigir que «se tomen medidas judiciales y el caso de mi hermana no quede en el olvida [olvido]».

El portavoz de la familia ha incidido en que esperan que el juez instructor levante el secreto de sumario sobre el caso en los próximos días para «conocer más detalles de la investigación y saber lo que ha ocurrido con mi hermana».

En este sentido, Antonio ha reconocido que la familia está «hundida en su dolor» al comprobar que «no hay nada esclarecido en este caso» y ha pedido que se «agilicen los trámites para juzgar al ex marido de Ángeles por presuntos malos tratos que él mismo ha reconocido públicamente».


El infierno de Ángeles Zurera

Alfonso Alba – Eldiadecordoba.es

2 de marzo de 2009

«La vida es una mierda. Nunca pensé en tantísimo dolor como iba a pasar. Quisiera volver para atrás, pero con mis hijos, porque es lo mejor que tengo. La vida la ha tomado conmigo». Meses antes de su desaparición, Ángeles Zurera Cañadillas escribió sus pensamientos en un cuaderno en el que también apuntaba recetas de cocina y guardaba pequeños recuerdos de un niño saharaui que acogió durante tres veranos. «No lo entiendo. Según das, así recibes, ¿no? Pues yo no creo que merezca tantísimo dolor».

Es el testimonio de una mujer destrozada, angustiada, que estaba en tratamiento psiquiátrico, pero que poco a poco estaba viendo la luz al final del túnel. De hecho, pocos días antes de su desaparición el médico que la trataba le dijo que iba a darle el alta y acababa de comenzar una nueva relación sentimental. «Estaba rehaciendo su vida», resume su hermano, Antonio Zurera, desde el salón de la casa de Ángeles. «Por fin empezaba a ser feliz», relata desde el chalet en el que Angelines, como así la conocen en Aguilar de la Frontera, desapareció sin dejar rastro. Mañana hace justo un año.

El sábado 1 de marzo de 2008, Ángeles Zurera vivió un día normal. Según el testimonio de la familia, la mujer pasó el día en Córdoba con la novia de uno de sus hijos y unas amigas. Compró ropa para Semana Santa en las tiendas del centro y llamó a su madre. «Mamá, he comprado una chaqueta preciosa», relataba ayer la madre de Angelines, que reproduce la conversación telefónica. En Córdoba, cena con unas amigas y ya casi de madrugada regresa a Aguilar de la Frontera con su propio coche. Deja las cinco bolsas de ropa en una salita, se pone el pijama y se acuesta. A partir de entonces, es imposible seguir los pasos que siguió, según la familia.

Al día siguiente, «las bolsas de ropa estaban donde ella las dejó», explica Antonio Zurera, «y la cama apenas está deshecha; tan sólo en un piquito», agrega. Esto hace sospechar a la familia que su desaparición se produjo de madrugada y descarta la primera hipótesis. Uno de los dos hijos de Ángeles aseguró a la Guardia Civil que en la mañana del domingo escuchó un claxon y luego a su madre despedirse, un relato que ahora ni el propio muchacho sostiene como cierto.

Y después de esa madrugada, nada más. Ángeles Zurera se marchó sin nada. Ni las gafas, ni las lentillas, ni el DNI, ni el bolso con dinero, ni el móvil, ni su coche, ni las llaves de su casa, «ni un par de bragas para cambiarse, que es lo que más necesita una mujer», explica su madre, muy entera. «Se dejó una lavadora puesta y ropa en una secadora lista para tender», añade su hermano, quien insiste en que «alguien que decide irse de manera voluntaria no se va de esta forma».

La familia no denuncia la desaparición hasta el lunes por la mañana. Las compañeras de un taller de empleo en el que participaba la mujer la echan de menos y llaman a su hermano. A las 12:00 de la mañana comienza su búsqueda desesperada. El pueblo de Aguilar de la Frontera se vuelca en unas batidas por todo el término municipal en el que participan más de 400 personas. Pasan los días y siguen sin encontrar pistas. El caso salta a los medios de comunicación a nivel nacional. Se imprimen 40.000 carteles con el retrato de Ángeles que se reparten por toda España. Algunos testimonios sostienen haber visto a la mujer hasta en California, pero ninguna pista se sostiene. Poco a poco, la esperanza de encontrar con vida a la mujer disminuye.

«Estamos casi seguros de que está muerta», mantiene el padre de Ángeles Zurera, que tiene dos dedos vendados desde el miércoles, cuando tuvieron una «trifulca» con el ex marido de su hija, Manuel Reina. «Pero no podemos perder la esperanza», asegura la hermana de Angelines. Por eso, «seguimos poniendo carteles por toda la provincia», zanja Antonio Zurera.

A partir de abril, la familia tiene que convivir con la hipótesis de que su hija ha perdido la vida. La Guardia Civil busca un cadáver. Se utilizan perros especiales, se dragan balsas de alpechín, los buzos del instituto armado, «que hoy veo en la tele buscando a Marta del Castillo en el Guadalquivir» explica Antonio, buscan a Ángeles en las lagunas. Se revisa el interior de 300 pozos de casi todo el Sur de la provincia de Córdoba. Hasta se usa una máquina georradar que da un resultado positivo en una viña que se excava con una retroexcavadora, pero nada. Ni rastro de un cuerpo.

«Ese domingo, me llama mi nieto y me dice que mi niña se ha caído por las escaleras y se ha matado, y ya está. La enterramos, la lloramos y se acaba el sufrimiento. Pero lo que estamos padeciendo sólo lo sabemos nosotros», explica la madre, que apenas ha vuelto a salir a la calle. «Un día fui a Montilla al oculista. Al salir de la consulta vi un cartel de mi hija y me caí al suelo», cuenta la mujer, entre sollozos y junto a su familia, todos cabizbajos. «En el pueblo no puedo andar diez metros sin que alguien me pregunte por mi hermana», explica Antonio, que insiste en que lo que a la familia le ha dado más fuerza es sentir el apoyo mayoritario de Aguilar de la Frontera. El pueblo está inundado de carteles de Ángeles Zurera. Muchas casas lucen lazos verdes en solidaridad con la familia y hasta ha surgido una plataforma ciudadana que recauda fondos para intentar que no se olvide el caso.

Pero la investigación está bloqueada. El viernes, a última hora, la juez de Aguilar levantó el secreto de un sumario de tres tomos y en el que la familia espera encontrar mucha luz. De momento, todo son indicios, pero no hay ninguna prueba que aclare nada. Y la relación con el ex marido se ha roto de forma definitiva.

Manuel Reina está a la espera de ser juzgado de un presunto delito de malos tratos hacia Ángeles Zurera cometido sólo 12 días antes de su desaparición. «12 días de infierno», asegura Antonio Zurera. La mujer había sufrido daños en la cara y en un brazo, y fue atendida en el hospital de Montilla. Ella le dijo a su madre que se había caído por las escaleras y al médico y a su hijo que había sufrido un percance al ir a esquivar a un perro. Pero el médico no la creyó, y en su parte de lesiones así lo hace constar. Ángeles Zurera llevaba siete años separada de Manuel Reina, que tal y como recuerda la familia «nunca participó en su búsqueda».

«Hay muchas cosas que no podemos decir porque nos llueven las querellas», sostiene Antonio, que reconoce que su familia está «desesperada». «No hay día que pase en que no nos acordamos de ella. Cuando nos despertamos o nos acostamos… ¿Dónde estará?», se pregunta su hermana. Noches en vela en las que todos sueñan con que Angelines llame otra vez a su puerta.


Heridas que el tiempo deja abiertas

Manuel J. Albert – El País

15 de marzo de 2009

El dos de marzo de 2008, Ángeles Zurera, de 42 años, desapareció. En su casa de Aguilar de la Frontera (Córdoba) dejó toda su ropa, su documentación, su dinero. Hasta sus gafas, sin las cuales no se maneja nada más que regular. Se han cumplido doce meses desde la última vez que se le vio y el caso no se ha resuelto. La familia Zurera no ceja en su empeño por encontrarla. A pesar de que los 2.500 folios de sumario no han servido hasta ahora para aclarar qué pasó, leen detenidamente los tres tomos del caso, esperando hallar pistas que lleven al esclarecimiento final. Una situación que ha convivido a la sombra de las desapariciones de la niña onubense Mari Luz Cortés y, más recientemente, de la de la joven sevillana Marta del Castillo.

La Guardia Civil prosigue la investigación «en íntima colaboración con los organismos de Justicia», afirman sus portavoces. La familia Zurera dice estar satisfecha por los esfuerzos policiales, aunque no puedan ocultar una tristeza que se hunde en el calendario. «Tengo la certeza de que mi hermana está muerta. La tengo casi desde el primer día», reconoce Antonio Zurera, «pero tenemos que saber qué fue lo que ocurrió».

«La vida es una mierda. Nunca pensé en tantísimo dolor como iba a pasar. Quisiera volver para atrás, pero con mis hijos. Por qué la vida la ha tomado conmigo. Yo no le entiendo. Según das, así recibes. No. Pues yo no quiero creer que merezca tantísimo dolor». Hace tres meses, la familia Zurera encontró un viejo cuaderno con estas frases escritas entre recetas de cocina.

La familia cree que Zurera volcó aquella pena en algún momento de los últimos dos años, mientras la mujer soportaba el final de un tormentoso matrimonio de dos décadas -del que nacieron dos hijos que ahora tienen 19 y 20 años- y que terminó en separación y trámites de divorcio. La sentencia del mismo llegó estando ella ya desaparecida.

«Ángeles había logrado empezar a rehacer su vida. Desapareció cuando volvía a ser feliz», dice su hermano Antonio. Por eso, a pesar de la desesperación que Ángeles mostraba en las últimas líneas que escribió en aquel párrafo del cuaderno: «Quisiera morirme ya, y no sentir más, y poner fin a todo», a ningún miembro de su familia se le ha pasado por la cabeza que el caso tenga nada que ver con un suicidio. «Es imposible. Ni siquiera la Guardia Civil lo contempla. Por primera vez en mucho tiempo, Ángeles comenzaba a estar bien. Iba a un taller municipal de trabajo, se llevaba bien con sus hijos. Incluso su psicólogo, al que había acudido por el divorcio, nos dijo que estaba a punto de darle el alta», continúa Antonio. El 1 de marzo de 2008, Ángeles había estado comprando ropa en Córdoba y según su madre, Antonia Cañadillas, se mostró contenta y feliz. «A Angelines se la llevaron. Se fue con alguien que ella conocía. Seguramente creyó que salía un momento», aventura, «por eso se fue sin nada», zanja su hermana Manuela.

Con la separación, Ángela estaba recuperando las riendas de su día a día. Pero el proceso no estaba siendo nada fácil. Su ex marido, Manuel Reina, seguía presente en su vida. Y todo saltó por los aires cuando Reina pegó a su ex mujer el 19 de febrero, 12 días antes de la fecha desde la que se le da por desparecida. Por este hecho, Reina acaba de ser condenado a seis meses de prisión por este episodio. «Se declara probado por conformidad de las partes que […] Manuel Reina Algaba, en el interior de una nave […] golpeó con el puño en la cara de la señora Zurera que, por el impacto, cayó al suelo», reza la sentencia. En la misma, se detalla que la mujer sufrió, entre otras lesiones, traumatismo nasal con hematoma, que requirió asistencia médica.

La Justicia no ha encontrado vínculo entre este episodio de violencia machista y la desaparición final de Zurera. «A los que sospechen que yo puedo estar implicado en la desaparición de mi ex mujer, les digo que la Justicia está para algo», afirmaba ayer Reina.

«A partir de la paliza, Ángeles sufrió días de acoso», recuerda su hermano Antonio Zurera, «insistía en volver con ella. Hasta le insistía a mi madre para que le dijese a Angelines que volviese con él». Con los hijos la relación del padre también ha empeorado. Sobre todo con el pequeño, Daniel. Tanto, que pocos días antes de cumplirse un año de la desaparición, Reina y su hijo menor se enzarzaron en una pelea por las calles de Aguilar. Un pueblo que sigue vistiendo carteles que reclaman a Ángeles Zurera.

Las fechas clave

  • 2 de marzo de 2008. Zurera desaparece. En su casa deja dinero, documentación, ropa y sus gafas.
  • 3 de marzo de 2008. Se inician las batidas. Los vecinos registran más de 300 pozos. Los voluntarios rastrean los campos.
  • 23 de abril de 2008. Se crea una plataforma de ayuda. Se imprimen más de 40.000 carteles y folletos que se reparten por toda España.
  • 5 de marzo de 2009. El juez condena a seis meses de prisión a Reina por maltrato contra su ex mujer.

El exesposo de Ángeles Zurera declara como imputado

Manuel J. Albert – El País

26 de marzo de 2011

Manuel Reina, exesposo de Ángeles Zurera, la mujer desaparecida en Aguilar de la Frontera (Córdoba) hace tres años, declaró ayer por primera vez como imputado en relación con este caso. La juez que instruye la causa decretó secreto de sumario. La abogada de la familia Zurera, Aurora Genovés, considera esta declaración un paso enorme: «De no estar personado en la causa de ninguna forma, ni siquiera como testigo, ha sido llamado a declarar como imputado. Eso abre un capítulo completamente nuevo».

Los padres y hermanos de Ángeles Zurera siempre han sospechado de que su expareja tiene algo que ver en la desaparición de la mujer, que abandonó su domicilio el 2 de marzo de 2008 dejándose el dinero, la documentación e incluso las gafas, sin las cuales no salía de casa. También la Guardia Civil lo ha tenido bajo la lupa todos estos años, sometiéndolo a varios interrogatorios. Los investigadores llegaron a rastrear un vertedero de Aguilar que usaba la empresa de movimientos de tierra que posee Manuel Reina. Pero lo trabajos no dieron con el cuerpo de la mujer ni con pruebas que involucrasen en ese momento al exesposo con la desaparición.

La familia Zurera sospecha que nuevas indagaciones han motivado que la juez le llame a declarar en presencia de su abogado. «Creemos que la investigación ya apunta a una persona y eso es muy importante, nos da muchas esperanzas de que se resuelva pronto», dijo el hermano de la mujer, Antonio Zurera. Él, junto al resto de su familia y numerosos vecinos, forma parte de una plataforma cívica que recuerda constantemente que el caso está abierto y que necesita una resolución.

No es la primera vez que Manuel Reina acude al juzgado. Antes de que desapareciese, Ángeles le denunció por malos tratos. La condena de seis meses de prisión le llegó a Reina un año después de que se perdiese la pista a la mujer. Ayer estaba citado a las once y media. Llegó una hora antes, junto a su nueva compañera, quien declaró como testigo. Sus comparecencias se prolongaron hasta las dos y media, aproximadamente. Reina salió en libertad pero sabiendo de boca de la juez que estaba imputado. Con aire desafiante, atacó a la familia de Zurera. «Hay cosas bastante sospechosas, que no interesan y que son incluso vergonzosas de contar, que las están tapando. Que lo digan todo y que sepa todo el pueblo lo que hay, a ver si opinan que se ha perdido o la he matado o lo que sea», dijo.

La familia de Ángeles Zurera respondió reclamando a Reina que diga todo lo que sabe sobre el caso.


La familia de Ángeles Zurera pide el «test de la verdad» para su exmarido

Alfonso Alba – Cordopolis.es

4 de marzo de 2014

La familia de Ángeles Zurera, la mujer que desapareció en Aguilar de la Frontera en el año 2008 y que a día de hoy sigue en paradero desconocido, ha solicitado que se le realice el test de la verdad a su exmarido y hasta el día de hoy único imputado en la investigación, Manuel Reina. Según ha confirmado a este periódico el hermano de Ángeles, Antonio Zurera, Reina «si tan convencido esta de que no tiene nada que ver» en la desaparición de su hermana «no debería tener ningún problema» en someterse a este test.

Sin embargo, la familia se enfrenta con un serio problema. Por dos veces, la justicia le ha denegado esta prueba. En primera instancia ha sido el Juzgado de Instrucción, y posteriormente ha sido la Audiencia Provincial de Córdoba. La familia, no obstante, va a volver a solicitar esta prueba que ha saltado a la primera plana después de que los jueces, a petición de la Policía Nacional, hayan decidido hacérsela a Miguel Carcaño por su relación con la desaparición de Marta del Castillo.

Ángeles Zurera Cañadillas desapareció hace seis años de su casa, de madrugada, mientras uno de sus hijos dormía y el otro jugaba a la videoconsola. Alguien llamó a la puerta, la mujer abrió y nunca más se supo. Sus hijos no la echaron de menos en todo el día. Al día siguiente, cuando no llegó a trabajar fueron sus compañeras las que denunciaron su desaparición. La Guardia Civil siempre apuntó a su exmarido, del que se separó años antes de desaparecer y con el que compartía dos hijos. Los agentes llegaron a detener al hombre, pero por un delito de malos tratos previo a la desaparición de la mujer. Desde entonces, los investigadores nunca pudieron imputarle nada más.

La Guardia Civil no ha parado de buscar a Ángeles Zurera desde hace seis años. Su hermano, Antonio Zurera, ha cifrado en 14 los dispositivos especiales que recuerda. Se han levantado fincas de olivos y vides, se ha buceado en una laguna, se han abierto zanjas en carreteras y hasta se ha usado el georradar. Nunca se halló nada, ni una sola pista. La última gran búsqueda ocurrió en noviembre de 2011, cuando la Guardia Civil levantó, literalmente, el suelo de una nave industrial de Aguilar de la Frontera. Los agentes sospechaban que en sus cimientos podía estar enterrada la mujer, a la que su familia ya no espera encontrar con vida.

Los agentes califican la desaparición de Zurera como forzada. Desde los primeros días, trabajan con la hipótesis de que algo le pasó a la mujer. Ángeles Zurera salió a la calle sin dinero, sin documentación, sin sus gafas ni lentillas (tenía grandes problemas de visión), sin más ropa de la que llevaba puesta y sin dejar rastro alguno. Nadie vio nada. Nadie escuchó nada. Y así, con la angustia del silencio para una familia que apenas vive desde su marcha su caso volverá a ser archivado.


La Audiencia rechaza realizar el «test de la verdad» en el caso de Ángeles Zurera

ABC.es

26 de abril de 2014

La Audiencia Provincial de Córdoba ha desestimado el recurso planteado por la familia de Ángeles Zurera, la mujer desaparecida en 2008 en la localidad cordobesa de Aguilar de la Frontera, en el que solicitaba que el único imputado en esta causa, el exmarido, Manuel Reina, sea sometido al «test de la verdad», con el objetivo de poder esclarecer el paradero de la mujer, que el día 2 de marzo cumplió seis años desaparecida y en los que no se ha parado de buscar en diversos lugares sin resultados positivos.

Según recoge el auto de la Audiencia, al que ha tenido acceso Europa Press, se trata de una diligencia que «no cabe considerar fuente de verdadera prueba» y que «no consta que vaya a aportar nuevos datos fiables que permitieran el avance de la investigación«, de ahí que considere «acertada» la decisión del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Aguilar.

En concreto, la Audiencia señala que no puede compartir «la pretensión» de la familia de que «la prueba que propone pueda conciliarse con el respeto a los derechos fundamentales del imputado a no confesar y no declarar contra sí mismo», al tiempo que cree que «pudiera estar comprometido» también otro derecho fundamental, como es la intimidad.

Así, argumenta que dicha diligencia «comporta una comprobación que va más allá de la mera recogida de muestras o de la objetiva constatación de datos fácticos, desde el momento en que es la voluntaria respuesta a los estímulos la que, en definitiva, va a provocar el resultado perseguido».

Al respecto, detalla que «se trata de una diferencia que, de manera indirecta, quiere obtener una revelación fáctica, sorteando la voluntad del imputado, análoga a la que podría producirse si al mismo se le plantearan en una declaración preguntas aparentemente desconectadas del objeto de la causa, pero que pudieran ser significativas desde el punto de vista de la orientación de la investigación policial».

En este sentido, la Fiscalía Provincial también se opuso a realizar dicha prueba, puesto que «no está recogida por la legislación», y, en este caso, considera que se pretende imponer a alguien la práctica del «test», según el razonamiento del Ministerio Público.


Una excavación en busca de Ángeles Zurera

P. García-Baquero – ABC.es

24 de noviembre de 2015 – Actualizado: 25 de noviembre de 2015

«Esto no es una desaparición es un homicidio; estamos buscando a mi hermana enterrada», afirma convencido el hermano de Ángeles Zurera, Antonio Zurera, que el pasado domingo acudió a la manifestación contra la Violencia de Género celebrada en Córdoba. Portando una pancarta, la familia Zurera apunta directamente al exmarido de su hermana como el culpable de su desaparición. «No nos rendimos, sabemos que él lo hizo y vamos a encontrar el cuerpo de mi hermana, porque además fue condenado por violencia de género por una agresión a mi hermana días antes de su desaparición», recuerda Antonio Zurera.

En este sentido, Zurera insistió en que «no vamos a dejar que el caso se archive». En unos días, y apoyados por la Fundación QSDGlobal, que preside Paco Lobatón, «empezamos la excavación y rastreo de una nueva zona próxima a Aguilar de la Frontera». Considera que la Justicia «está siendo demasiado lenta y debería resolver ya las cosas y tomar decisiones, porque todo apunta a un mismo lado».

Intentos en vano

Esta búsqueda sería la quinta que se produce en Aguilar. De las más destacadas fueron las que se realizaron en julio de 2011, cuando la Guardia Civil intentó, sin éxito, rastrear con perros el entorno de la laguna de Zóñar, donde pensaban que podía estar el cuerpo de esta mujer. Otra vez, según pudo saber ABC, también se recorrieron distintos lugares donde se vacían escombros de obras en las inmediaciones de la carretera de Moriles o en el camino de los Yesares. Pero también infructuoso como la que se realizó en la nave del propio marido de Ángeles, permitiendo entonces que las declaraciones de un testigo protegido hicieran que la Audiencia Provincial reabra el caso.

Por otro lado, la Subdelegación del Gobierno informó de que el número de mujeres con órdenes de protección policial activa contra su presunto maltratador ha aumentado en 12 mujeres más que en el primer trimestre de este año. Con las cifras del pasado primer semestre de 2014, que eran 630 mujeres, han pasado a 942 de enero a junio de este año, según el balance de la Unidad Contra la Violencia sobre la Mujer relativos al primer semestre de 2015. En cuanto al perfil de estas mujeres, la mayor parte de ellas tienen entre 31 y 45 años, mientras que hay 22 que son menores de edad.


El hermano de Ángeles Zurera lamenta que el exmarido «no quiere que se busque»

Europa Press – 20minutos.es

9 de febrero de 2016

El hermano de Ángeles Zurera, la mujer desaparecida en 2008 en Aguilar de la Frontera (Córdoba), ha lamentado este martes que el único investigado en esta causa, el exmarido, Manuel Reina, «no quiere que se busque», al tiempo que «intenta desprestigiar a instituciones y organizaciones que tan buena labor hacen por las personas desaparecidas».

En declaraciones a Europa Press, el hermano ha explicado que «él es el único en Aguilar que nunca la ha buscado y cada vez que hay una búsqueda se pone nervioso», en relación a la del pasado sábado, motivo por el que cree que «para ello habla mal de ella», así como de él al estar al frente de la búsqueda.

Asimismo, se pregunta «qué hacia él este lunes a las 15,30 horas en el lugar de la búsqueda», para lo cual dice que cuenta con testigos, al tiempo que cuestiona «por qué se ha negado siempre a colaborar con los investigadores». A su juicio, «intenta enredar y engañar» y la búsqueda del sábado, en la que se recogieron unas 45 pruebas, cree que «le ha dolido», según el hermano, quien asevera que no descartan seguir la búsqueda.

Mientras, la Fundación Europea por las Personas Desaparecidas (QSDglobal) ha defendido que la búsqueda fue «organizada sobre la base de indicios significativos, algunos vinculados a anteriores investigaciones policiales y judiciales, centrándose en espacios en los que hasta ahora no había sido posible llevar a cabo una exploración en profundidad».

En este sentido, destacan que «los 13.000 metros cuadrados rastreados y las 45 muestras recogidas son el mejor exponente del trabajo realizado y de la aportación que suponen para la continuación de las investigaciones sobre la desaparición de Ángeles Zurera».

Igualmente, la entidad confía en la dirección del rastreo por personal de la Asociación Internacional de Policía, que en la provincia de Guadalajara localizó el cuerpo sin vida de una mujer desaparecida seis meses antes, al tiempo que renueva su compromiso con la familia de Ángeles Zurera y con todas aquellas que, «teniendo a seres queridos desaparecidos, luchan por conseguir una respuesta de las instituciones de seguridad y de justicia que ponga fin a su sufrimiento y esclarezca las responsabilidades criminales que puedan existir tras algunas desapariciones sin causa aparente o definitivamente probada».

En concreto, estas manifestaciones se producen después de que Manuel Reina, el exmarido de Ángeles Zurera, ha criticado, según Diario Córdoba, la búsqueda organizada el sábado por la familia, en colaboración con 120 voluntarios coordinados por la Asociación Internacional de Policía y la Fundación QSDglobal, calificándola como «un circo organizado de cara a la galería y que responde más a intereses personales y políticos que a una verdadera intención de encontrarla».

Según Manuel Reina, en el año 2013 un ciudadano de Aguilar que vive en Palma de Mallorca, vinculado al entorno familiar y político de Antonio Zurera, vio que en una página de contactos aparecía Ángeles Zurera, poniéndose en marcha una línea de investigación que aún no ha dado resultados.

En su opinión, la familia ha presionado «excesivamente» a la Policía Judicial y se han obtaculizado [obstaculizado] otras líneas de investigación, fuera de Aguilar, que podían haber dado resultados.

Ocho años de investigación

Cabe destacar que desde el principio del caso, las fuerzas de seguridad investigaron al exmarido de Ángeles Zurera, puesto que cuando se produjo la desaparición, el 2 de marzo de 2008, estaba en proceso de divorcio de su mujer.

Durante los ocho años de investigación, se ha buscado por distintos lugares sin obtener ningún resultado, incluso se ha levantado un vertedero en el que el exmarido solía vaciar los escombros de obras que trasladaba en su camión.

Ángeles Zurera, madre de dos varones de unos 18 y 19 años en el momento de los hechos, desapareció sobre las 15,00 horas del 2 de marzo de 2008 cuando, tras despedirse de sus hijos, se marchó en un vehículo conducido por un individuo no identificado y dejando en la vivienda sus objetos personales, tales como gafas, lentillas y el Documento Nacional de Identidad (DNI).


Las 45 pruebas recogidas en la búsqueda de Ángeles Zurera no despejan dudas sobre su paradero

Europa Press – Lavanguardia.com

24 de febrero de 2016

Las 45 pruebas, entre ellas camisetas, dientes y zapatillas, que se recogieron en la última búsqueda sobre Ángeles Zurera, la mujer desaparecida en 2008 en Aguilar de la Frontera (Córdoba), no despejan dudas sobre su paradero tras peinar 13.000 metros cuadrados, de manera que descartan esa zona y ya trabajan para una nueva búsqueda.

Así lo ha confirmado a Europa Press el hermano de Ángeles, Antonio Zurera, quien ha detallado que las pruebas han resultado «negativas todas», de cara a conocer datos sobre este caso, y tras ello «los atestados de la búsqueda ya están en poder judicial».

No obstante, desde el Grupo de Respuesta e Intervención de Búsqueda de Personas Desaparecidas de la Asociación de Policía Internacional ya trabajan en otra búsqueda, que también se realizará en una zona del municipio en próximos días tras estudiar el sumario del caso, todo ello después de que a principios de mes realizaran la búsqueda en una propiedad privada y que concluyó «sin encontrar el cuerpo».

Mientras tanto, la familia convoca una nueva concentración para el día 2 de marzo, en las puertas de los juzgados de la localidad cordobesa, cuando se cumplen ocho años de la desaparición de Ángeles Zurera, una causa en la que el único investigado es el exmarido, Manuel Reina.

Por otra parte, el hermano de la mujer ha valorado que la Plataforma ciudadana de apoyo a Ángeles Zurera, creada en 2008 tras la desaparición, haya sido premiada como ejemplo de participación social por parte de la Fundación Europea de Personas Desaparecidas (QSDGlobal).

La búsqueda

Cabe recordar que en la última búsqueda, que «se ha realizado en una propiedad privada con autorización», han participado, además de «multitud de ciudadanos», efectivos de Cruz Roja y Protección Civil, miembros de la Asociación de Policía Internacional, así como policía especializada en casos de desaparición y miembros de la Fundación Europea de Personas Desaparecidas (QSDGlobal).

Entretanto, el hermano ha resaltado que desde la familia no van a dejar que «el caso se archive», pues aunque reconoce que «cada vez se pone más complicado encontrarla, porque pasan los años y las posibilidades son más difíciles», tiene «confianza en que se investiga y se trabaja todo lo que se puede».

En concreto, la Audiencia Provincial de Córdoba reabrió el caso a finales de noviembre de 2011, tras contar con un testigo protegido, todo ello después de que el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Aguilar de la Frontera dictó en junio de 2011 el sobreseimiento provisional de la causa contra el exmarido, al considerar que se había investigado todo lo que se había podido y no se pudo determinar nada.

Así, en noviembre la Policía Judicial levantó, sin resultado alguno, una nave del exmarido, cuyo solar había sido rellenado los días posteriores a su desaparición. Para Antonio Zurera, esta noticia suponía «uno más de los tantos indicios», a lo que añadió que el exmarido «fue condenado en su día a seis meses de cárcel» tras desparecer su hermana «por maltrato físico hacia ella, una agresión producida doce días antes de que desapareciera», aunque «no cumplió la condena porque no tenía antecedentes».

Igualmente, la Audiencia Provincial desestimó en abril de 2014 un recurso planteado por la familia de Ángeles, en el que solicitaba que el exmarido fuera sometido al «test de la verdad», con el objetivo de poder esclarecer el paradero de la mujer.

Ocho años de investigación

Cabe destacar que desde el principio del caso, las fuerzas de seguridad investigaron al exmarido de Ángeles Zurera, puesto que cuando se produjo la desaparición, el 2 de marzo de 2008, estaba en proceso de divorcio de su mujer.

Durante los ocho años de investigación, se ha buscado por distintos lugares sin obtener ningún resultado, incluso se ha levantado un vertedero en el que el exmarido solía vaciar los escombros de obras que trasladaba en su camión.

Ángeles Zurera, madre de dos varones de unos 18 y 19 años en el momento de los hechos, desapareció sobre las 15,00 horas del 2 de marzo de 2008 cuando, tras despedirse de sus hijos, se marchó en un vehículo conducido por un individuo no identificado y dejando en la vivienda sus objetos personales, tales como gafas, lentillas y el Documento Nacional de Identidad (DNI).

 


VÍDEO: EXPEDIENTE ABIERTO – ÁNGELES ZURERA


 

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