Dennis Rader

El asesino BTK

  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: Sadismo - Fetichismo
  • Número de víctimas: 10
  • Periodo de actividad: 1974 - 1991
  • Fecha de detención: 25 de febrero de 2005
  • Fecha de nacimiento: 9 de marzo de 1945
  • Perfil de las víctimas: Joseph Otero, 38, su esposa Julie, 34, y dos de sus hijos: Joseph II, 9, y Josephine, 11 / Kathryn Bright, 21 / Shirley Vian, 24 / Nancy Fox, 25 / Marine Hedge, 53 / Vicki Wegerle, 28 / Dolores E. Davis, 62
  • Método de matar: Estrangulación con ligadura - Apuñalamiento
  • Localización: Sedgwick, Estados Unidos (Kansas)
  • Estado: Condenado a 10 cadenas perpetuas consecutivas (una por cada muerte) el 18 de agosto de 2005
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Dennis Rader

Wikipedia

Dennis Lynn Rader (9 de marzo de 1945) es un asesino en serie estadounidense, convicto por los asesinatos de diez personas en el condado de Sedgwick (en Wichita, Kansas) entre 1974 y 1991.

Sus alias más conocidos eran Asesino BTK o Estrangulador BTK, letras correspondientes a Bind, Torture and Kill (‘Atar, torturar y matar’ en español), describiendo así su modus operandi.

Poco después de los asesinatos, el Asesino BTK escribió algunas cartas enviadas a la policía y a agencias de noticias locales, donde se mofaba de los crímenes y daba detalles precisos de cada asesinato.

En el 2004, luego de muchos años de infructuosa búsqueda, esas cartas impulsaron nuevamente la investigación, llevando así a su arresto en el 2005 y subsecuente condena.

Primeros años de vida

Rader, es el mayor de cuatro hermanos, hijo de William Elvin Rader y de Dorothea Mae Cook. Creció en Wichita y asistió a la Riverview School, para luego graduarse de la Wichita Heights High School. De acuerdo a varios reportes y a sus propias confesiones, de niño solía ser cruel con los animales, un síntoma clásico que muchos psicópatas muestran en su infancia. Desde 1965 hasta 1966 asistió a la Wichita Wesleyan University. Consecuentemente, pasó cuatro años (1966-1970) en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, viviendo en Texas, Alabama, Okinawa, Corea del Sur, Grecia y Turquía.

Una vez de regreso en Estados Unidos, Rader vivió en Park City, un suburbio ubicado siete millas al norte de Wichita. Allí trabajó en la sección de carnes del supermercado Leekers IGA, junto a su madre, quien tenía empleo como contable.

Vida personal

Rader asistió al Butler County Community College en El Dorado, Kansas, logrando un grado de asociado en Electrónica en 1973. Se enroló en la Universidad Estatal de Wichita (Wichita State University) en ese mismo otoño. Se graduó de allí en 1979 con un título de grado como Funcionario de Justicia. Se casó con Paula Dietz, una germano-americana, el 22 de mayo de 1971, y tuvieron un hijo y una hija.

De 1972 a 1973, Rader trabajó como ensamblador para la Coleman Company y luego trabajó en 1973 por poco tiempo en Cessna. De noviembre de 1974 hasta ser despedido en julio de 1988, Rader trabajó de agente de seguridad privada para la compañía ADT, encargada de colocar alarmas en locales y comercios.

En 1989, previo al Censo Federal de 1990, Rader trabajó de supervisor en el censo llevado a cabo en el área de Wichita.

En 1991, Rader trabajó para otra compañía encargada del control de animales, zonificación, problemas de vivienda, entre otras tareas. Trabajando allí, los vecinos lo catalogaban como alguien excesivamente entusiasta y estricto; además, fue blanco de quejas, especialmente de una vecina que se quejó de que Rader había sacrificado a su perro sin razón alguna. El 2 de marzo de 2005, el ayuntamiento de Park City despidió a Rader por ausentarse del trabajo y no avisar de su ausencia; el problema era que había sido arrestado siete días antes por los asesinatos.

En el Condado de Sedgwick, Rader trabajó tanto en el Departamento de Zonificación como en la Asesoría de Control Animal, donde fue nombrado como miembro en 1996 hasta su renuncia en 1998. Era miembro de una Iglesia Luterana, cercana a su antigua escuela secundaria a donde asistían alrededor de 200 personas. Había asistido allí por 30 años aproximadamente y había sido elegido Presidente de la Congregación. También trabajo como líder en una Organización Scout.

El 27 de julio de 2005, después de la detención de Rader, el Juez de Distrito del Condado de Sedgwick, Eric Yost, no esperó los 60 días que exige la ley en estos casos y le ofreció el inmediato divorcio a la esposa de Rader debido a que su salud mental estaba en riesgo. Rader no protestó por el divorcio y el matrimonio de 33 años fue roto. Paula Rader dijo en su petición de divorcio que su condición tanto física como mental había sido adversamente afectada por el matrimonio.

Asesinatos y detención

En el año 2004, el caso del Asesino BTK estaba archivado; casi no había esperanzas de atrapar a este criminal, por lo que se hizo un ‘último y desesperado intento’ por atraparlo, haciendo exámenes con el ADN extraído de las uñas de algunas víctimas. En este intento, la policía tomó muestras de ADN a miles de hombres que se ofrecían sintiéndose estigmatizados incluso por sus familias quienes a veces creían que ellos eran el Asesino BTK, en ese intento de demostrar no ser un asesino, estos hombres ofrecían sus muestras biológicas para limpiar sus nombres.

Dennis Rader no estaba ni siquiera en la lista de sospechosos de la policía. Empezó a enviar pistas para que lo encontraran en una muestra total de arrogancia. En la última pista que envió preguntó si podrían saber de quién se trataba si enviaba un CD. La policía ya contaba con ayuda tecnológica: respondieron a través de un diario que envió el CD y que no podrían saber quién lo remitía. Rader mandó el CD con un único archivo.

Así la policía comprobó rápidamente los metadatos del documento de Microsoft Word. En los metadatos, la policía encontró que el que escribía la carta se hacía llamar ‘Dennis’. También encontraron una conexión a una Iglesia Luterana. Así, la policía buscó en internet “Lutheran Church Wichita Dennis” (textualmente) “Iglesia Luterana Wichita Dennis”. De esta manera, los investigadores encontraron a su sospechoso, Dennis Rader, diácono luterano.

Sin embargo, debían conseguir más evidencias. Los investigadores sabían que el asesino BTK tenía un Jeep Cherokee. Cuando fueron a casa de Rader, un Jeep Cherokee estaba en su garaje, sin embargo, no era evidencia suficiente para detenerlo, por lo que se le pidió a la universidad donde asistía su hija, que prestara una muestra de sangre, que esta dejó como requisito para ingresar; se determinó que la muestra de ADN era similar con respecto a la hallada en las escenas de los crímenes.

El 25 de febrero de 2005, Dennis Rader fue arrestado. El 27 de junio de ese año se declaró culpable por los “Asesinatos BTK” y el 18 de agosto de 2005 fue sentenciado a 10 cadenas perpetuas consecutivas (una por cada muerte).

Dennis Rader podrá optar a la libertad condicional después de cumplir 175 años en prisión, es decir, en el año 2180, por lo que está asegurado que morirá en prisión.

Rader se salvó de la pena de muerte debido a que el estado de Kansas reinstauró esta pena en 1994, tres años después del último asesinato de BTK.

Víctimas y modus operandi

En 1974, Rader asesina a la familia Otero.

  • Joseph Otero, 38 años.
  • Julie Otero, esposa de Joseph. 34 años.
  • Joseph Otero II, hijo. 9 años.
  • Josephine Otero, hija. 11 años.

La familia Otero desayunaba cuando Rader tocó a la puerta. Una vez que abrieron, el Asesino BTK les apuntó con un revólver. El padre de familia, Joseph Otero, creía que era un simple robo aunque no lo era. Rader les ató uno por uno a las sillas, desde el más fuerte (el padre) hasta el (la) más débil (la pequeña hija). Después de atarles, Rader torturó psicológicamente a los padres Otero simulando violar a la hija y al hijo de la pareja, luego de eso, Rader le colocó una bolsa de plástico en la cabeza al señor Otero y la ató a su cuello con una cuerda para que se asfixiara. La segunda víctima fue la madre, con quien se masturbó mientras los niños veían para luego estrangularla ante la mirada de los hijos. En tercer turno fue la niña a quien estranguló con una soga. Cuando era el turno del hijo, Rader notó que el matrimonio seguía con vida por lo que volvió a estrangular a la mujer hasta matarla y puso bolsas de plástico en las cabezas de padre e hijo quienes murieron asfixiados. Cuando se disponía a escapar de la escena de los crímenes notó que la niña seguía viva, por lo que la bajó al sótano donde la terminó de matar, estrangulándola. Luego de eso se masturbó por lo que se encontró semen en un muslo interno de la pequeña.

En ese mismo año 1974, Rader atacó de nuevo.

  • Kathryn Bright, de 20 o 21 años en ese momento (su hermano fue herido de bala pero sobrevivió).

Ese 4 de abril de 1974, alrededor de la 1 de la tarde, Kathryn y su hermano Kevin entraron al apartamento de Kathryn cuando fueron sorprendidos por un hombre armado quien obligó a Kevin a atar a su hermana para luego llevarlo a él a otro cuarto. Cuando Rader intentaba pasar una cuerda por el cuello de Kevin, el joven intentó defender a su hermana y a su propia vida atacando a Rader. En una terrible lucha, el joven Kevin logró darle fuertes golpes al Asesino BTK y logró alcanzar el revolver del asesino, pero cuando intentó dispararle al estómago el arma falló. De este modo, Rader lo golpeó y le sustrajo el arma para dispararle dos veces en la cara, luego de sacarle el seguro (por ese motivo, Kevin no pudo disparar). Pensando que el joven Kevin había muerto, Rader volvió al cuarto donde estaba la joven Kathryn y la apuñaló tres veces en el abdómen para luego escapar. Mientras tanto, Kevin estaba (increíblemente) aún vivo y logró arrastrarse hasta la calle donde un conductor lo llevó al hospital. Cuando la policía asistió al apartamento, Kathryn estaba viva por lo que la trasladaron también al hospital aunque a las 7 p.m fue declarada muerta.

Pasarían 3 años hasta un nuevo asesinato. En marzo de 1977.

  • Shirley Vian, 26 años.

Esta joven madre de dos niños y una niña pequeños, fue asesinada en su casa después de que uno de sus hijos abriera la puerta luego de un llamamiento a ésta para que un hombre armado entrara. Después de entrar, Rader encerró a los tres pequeños en el baño, para minutos más tarde atar y asesinar a la joven madre, estrangulándola con una cuerda. Luego de eso, le colocó una bolsa en la cabeza y se masturbó. Los niños afortunadamente sobrevivieron debido a que (según el propio Rader) sonó el teléfono, algo que lo espantó e hizo que escapara.

El 8 de diciembre de ese 1977, Rader volvió a matar.

  • Nancy Fox, 25 años.

Poco después de las 9 p.m de esa noche, Rader penetró en el apartamento de la joven, quien no se dio cuenta de que alguien había entrado. Luego de eso, la llevó a la cama donde la amarró y la estranguló con sus propias pantimedias. Su cuerpo fue hallado boca abajo en la cama luego de que a las 8:20 a.m del día siguiente se recibiera una llamada en la central de Policía alertando del asesinato de la joven. Aparentemente, el propio asesino habría sido el que efectuó la llamada. Se encontró semen en la escena del crimen.

Después de ese asesinato, Rader no mataría nuevamente hasta el 27 de abril de 1985.

  • Marine Hedge, 53 años.

Entre la 1 a.m y las 7 a.m de ese día, el Asesino BTK atacó a la mujer en su casa y se la llevó. Luego la estranguló con sus propias manos y la abandonó completamente desnuda en un sitio alejado. Su cuerpo no poseía ataduras pero un par de pantimedias fueron encontrados cerca.

El 16 de septiembre de 1986, otra víctima.

  • Vicki Wegerle, 28 años.

Esta joven madre de un niño de 2 años fue estrangulada y su cuerpo dejado en el suelo de su habitación. Su esposo, abatido por la muerte de su esposa, contrató un detective privado.

El último asesinato, enero de 1991.

  • Dolores Davis, 62 años.

Fue secuestrada de su casa y estrangulada. Su cuerpo fue hallado debajo de un puente.


Horrores Humanos: BTK – Atar, Torturar y Matar

Culturizando.com

¿A cuántos tengo que matar antes de ver mi nombre en el periódico o algo de atención a nivel nacional? Después de una cosa como la de Fox, vuelvo a casa y sigo mi vida como los demás. Y así haré hasta que vuelva a entrarme el gusanito. Siento que esto le pase a la sociedad. Ellos son los que más sufren. Me cuesta controlarme. Cuando este monstruo entra en mi cerebro, no sé. Quizás ustedes puedan pararle. Yo no puedo. Él ya ha escogido a su próxima víctima”.

Wichita, Estados Unidos. Una tranquila mañana del 15 de enero 1974, la familia Otero –conformada por Joseph (padre) de 38 años, Julie (madre) de 34, Joseph II (hijo) de 9 años, y Josephine (hija) de 11-– desayunaban cuando alguien tocó a su puerta repentinamente. No imaginaban que al abrirla se desataría el horror.

Un hombre armado los apuntó. La situación a simple vista, parecía ser un robo, pero resultaría mucho más que eso. La familia Otero se encontraba frente a un asesino en serie cometiendo el primero de sus muchos crímenes.

El atacante los ató a las sillas uno por uno, comenzando por el más fuerte, el padre. Luego los torturó psicológicamente simulando violar a los hijos de la pareja. Después procedió a matarlos a todos de la manera más cruel y escalofriante.

Le colocó una bolsa de plástico en la cabeza al señor Otero y la ató a su cuello con una cuerda para que se asfixiara. La segunda víctima fue la madre con quien se masturbó mientras los niños veían para luego estrangularla ante la mirada de los pequeños. En tercer turno fue la niña a quien estranguló con una soga. Cuando era el turno del hijo, el asesino notó que el matrimonio seguía con vida por lo que volvió a estrangular a la mujer hasta matarla y puso bolsas de plástico en las cabezas de padre e hijo quienes murieron asfixiados. Cuando se proponía a escapar notó que la niña seguía viva por lo que la subió al segundo piso donde la terminó de matar, estrangulándola.

El asesino

Dennis Rader nació el 9 de marzo de 1945, el mayor de cuatro hermanos, hijo de William Elvin Rader y de Dorothea Mae Cook. Poco se sabe de su infancia; de acuerdo a varios reportes y a sus propias confesiones, solía ser cruel con los animales, un síntoma clásico que muchos psicópatas muestran en su niñez.

En su juventud, Rader era un chico atlético y bien parecido. Tenía una mirada intensa y bastante popularidad con las chicas. Se le consideraba como una persona normal, aunque muy dominante.

Creció en Wichita y asistió a la Riverview School, para luego graduarse de la Wichita Heights High School. Desde 1965 hasta 1966 asistió a la Wichita Wesleyan University. Consecuentemente, pasó cuatro años (1966-1970) en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, viviendo en Texas, Alabama, Okinawa, Corea del Sur, Grecia y Turquía.

Una vez de regreso en Estados Unidos, Rader vivió en Park City, un suburbio ubicado siete millas al norte de Wichita. Allí trabajó en la sección de carnes del supermercado Leekers IGA, junto a su madre, quien se desempeñaba como contadora.

Se casó con Paula Dietz, una germano-americana, el 22 de mayo de 1971, y tuvieron un hijo y una hija. De 1972 a 1973, Rader trabajó como ensamblador para la Coleman Company y luego trabajó en 1973 por poco tiempo en Cessna. De noviembre de 1974 hasta ser despedido en julio de 1988, Rader trabajó de agente de seguridad privada para la compañía ADT, encargada de colocar alarmas en locales y comercios.

En 1989, previo al Censo Federal de 1990, Rader trabajó de supervisor en el censo llevado a cabo en el área de Wichita.

En 1991, Rader trabajó para otra compañía encargada del control de animales, zonificación, problemas de vivienda, entre otras tareas. Trabajando allí, los vecinos lo catalogaban como alguien excesivamente entusiasta y estricto; en una oportunidad, fue blanco de quejas, especialmente de una vecina que reclamó que Rader había sacrificado a su perro sin razón alguna.

Era miembro de una Iglesia Luterana, cercana a su antigua escuela secundaria a donde asistían alrededor de 200 personas. Había asistido allí por 30 años aproximadamente y había sido elegido Presidente de la Congregación. También trabajo como líder en una Organización Scout.

El 2 de marzo de 2005, el ayuntamiento de Park City despidió a Rader por ausentarse del trabajo y no avisar de su ausencia; el problema era que había sido arrestado siete días antes por los asesinatos.

Hombre de familia, estable, amigable, productivo para la sociedad, nada en la vida de Dennis Rader podría delatar que se trataba de un asesino en serie.

Los crímenes

Rader supo ocultar muy bien su verdadera personalidad. Sus extrañas fantasías comenzaban a transformarse en una obsesión. La idea del “bondage” (amarre erótico) le parecía mucho más estimulante que un coito.

Poco a poco, Rader comenzó a mezclar sus fantasías con la realidad. Fue, entonces, cuando en 1974 decidió llevar a cabo una de sus más elaboradas ideas: asesinar a una familia completa.

Estuvo mucho tiempo planificando el crimen. Se compró ropa especial, un arma para amedrentar, una máscara para ocultar su identidad y parecer más intimidante, sogas, esposas, etc. Más tarde, todos estos útiles pasarían a ser parte de su, cada vez más perfeccionado, “kit para matar”.

Había estado fantaseando sobre lo que le haría a Julie Otero o a su hija Josephine y, finalmente, a las 7:30 horas de la mañana, cortó la línea telefónica y entró en el domicilio familiar por la puerta trasera. Les apuntó con una pistola y, pretendiendo tranquilizarles, dijo que era un fugitivo y que sólo pretendía comer y huir con su coche.

Luego de asesinarles, tuvo lo que él mismo declararía años después: “algunas fantasías sexuales”. Luego recogió sus cosas, se llevó el reloj del padre, una radio y huyó en el coche de la familia, que dejó abandonado en el aparcamiento de un centro comercial.

Ese mismo día la policía de Wichita, Kansas, recibió una llamada del este de la ciudad. El joven Charlie Otero había vuelto a su casa del colegio y se había encontrado a su padre y a su madre muertos en su habitación. Los vecinos llamaron a la policía. Ésta descubrió al padre de Charlie, Joseph, atado con la cuerda de una persiana veneciana, tendido boca abajo en el dormitorio. La madre, Julie, estaba atada de manera similar, acostada en la cama.

Las autopsias revelaron que ninguna de las víctimas había sufrido agresión sexual. La hija, Josephine, estaba vestida únicamente con un jersey y unos calcetines, y los expertos encontraron semen en el sótano y en otras zonas de la casa, lo que indicaba que el asesino se había masturbado durante el curso de los asesinatos o después de éstos. Rader declaró años después que había planeado el crimen, pero que perdió el control de la situación tras entrar en la casa. “Me entró pánico”, dijo el asesino: pensó que el padre no iba a estar en el domicilio. “Yo nunca había estrangulado a nadie antes, yo realmente no sabía cuánta presión había que aplicar, ni por cuánto tiempo”, añadió.

Apenas tres meses después de los primeros asesinatos, mucho antes de que el asesino empezara a comunicarse con la policía, Rader había atacado otra vez. El 5 de abril de 1974, Kathryn Bright y su hermano Kevin llegaron a su casa y en ella encontraron a un hombre armado. Al parecer, había entrado rompiendo el cristal de la puerta trasera. El intruso obligó a Kevin a atar a su hermana a una silla y se lo llevó a él a otra habitación.

Intentó estrangularlo enrollándole una cuerda alrededor del cuello, pero Kevin se defendió. Rader le disparó dos tiros en la espalda, pero Kevin consiguió salir de la casa. Sin embargo, cuando la policía llegó, el asesino había huido. Encontraron a Kathryn, todavía atada a la silla, con tres cuchilladas en el abdomen. Murió poco después.

Se creó un equipo de investigación. Durante varios días, setenta y cinco policías barrieron la ciudad e interrogaron a más de mil personas. A medida que pasaba el tiempo, los agentes fueron apartados del caso y se les asignaron otras tareas. Pero la investigación siguió adelante y, en un momento dado, tres hombres habían confesado ya el asesinato de los Otero.

Por supuesto Rader, que sería conocido como BTK – letras correspondientes a Bind, Torture and Kill (‘Atar, torturar y matar’ en español)– no podía soportar la idea de que otros le quitaran la fama por lo que había hecho él. Aunque la policía no daba crédito a esas tres confesiones, el asesino decidió asegurarse de que sabían que seguía suelto y no era ninguno de los hombres que había confesado.

Rader llamó a la línea telefónica que había abierto un periódico que entonces se llamaba Wichita Eagle-Beacon. Comunicó que obtendrían más información sobre el caso Otero si recuperaban una carta colocada en un libro de texto de ingeniería que estaba en los estantes de la Biblioteca Pública de Wichita. Así se hizo rápidamente.

La carta empezaba con las palabras EL CASO OTERO escritas en mayúsculas. El autor de la carta no sólo se proclamaba autor de los asesinatos sino que incluía una explicación confusa del móvil. Ésta sería la carta que dio al asesino el nombre de “BTK”, debido a sus explicaciones:

“Los tres individuos que tienen detenidos sólo hablan de los crímenes de los Otero para hacerse publicidad. No saben nada de nada. Lo hice yo solo y nadie me ayudó. Tampoco lo he contado… que quede claro.

“PD: Puesto que los criminales sexuales no cambian su modus operandi ni pueden hacerlo porque así es su naturaleza, yo no cambiaré el mío. Las palabras clave para mí serán… Átalos, Tortúralos, Mátalos, BTK; ustedes lo verán de nuevo. Estará en la siguiente víctima”.

Tres años más tarde, el 17 de marzo de 1977, BTK regresó. En esta ocasión, entró en casa de Shirley Vian. Dos de sus hijos se quedaron en casa en lugar de ir al colegio. Cerca del mediodía, un hombre llamó a la puerta y se abrió paso a la fuerza. Apuntándoles con un arma, encerró a los niños en el baño. Los niños consiguieron salir pero encontraron a su madre muerta, atada de pies y manos en la cama con una bolsa de plástico en la cabeza.

Al principio, hubo ciertas dudas sobre si BTK había cometido el asesinato de Vian. No había hecho daño a los niños y había robado de la casa dos giros postales. Sin embargo, todas las dudas se desvanecieron cuando el periódico Wichita Eagle-Beacon recibió por correo una pequeña ficha con un poema que empezaba diciendo: “RICITOS DE SHIRLEY, RICITOS DE SHIRLEY, MARCHÍTENSE PERO SEAN MÍOS”.

El aviso del siguiente asesinato lo mandó el mismo BTK. El 9 de diciembre de 1977, llamó desde una cabina telefónica situada a seis manzanas de la comisaría de policía. Dijo al agente que tomaba nota de las llamadas una dirección y añadió: “Nancy Fox. Encontrarán un homicidio”. El hecho de que empleara esta palabra hizo sospechar a los investigadores que se trataba de una persona relacionada con la policía o el Derecho. Los agentes se presentaron en la cabina telefónica desde la que se había efectuado la llamada cuando un hombre rubio de 1.80 metros acababa de irse, según los testigos presenciales.

Encontraron a Nancy Fox en su casa, muerta, parcialmente desnuda. La habían estrangulado con una media de nylon. La policía no relacionó el asesinato con BTK hasta que la cadena local Channel 10 recibió una carta suya: motivado por la indiferencia de los medios, envió la carta a la cadena de televisión local. En este comunicado decía que sus actos estaban motivados por un demonio unido al “Factor X” y se comparaba con Jack el Destripador, el Estrangulador de Hillside y el Hijo de Sam.

“¿A cuántos tengo que matar antes de ver mi nombre en el periódico o algo de atención a nivel nacional? Después de una cosa como la de Fox, vuelvo a casa y sigo mi vida como los demás. Y así haré hasta que vuelva a entrarme el gusanito. Siento que esto le pase a la sociedad. Ellos son los que más sufren. Me cuesta controlarme. Cuando este monstruo entra en mi cerebro, no sé. Quizás ustedes puedan pararle. Yo no puedo. Él ya ha escogido a su próxima víctima”.

Pasó un año y medio y BTK guardó silencio. La investigación se atascó. No había sospechosos, no había nada. Una noche de primavera de 1979, Fran Dreier, de sesenta y tres años, llegó a su casa a las once de la noche y se encontró con que habían entrado ladrones. Llamó a la policía, que trató el caso como un robo normal hasta que Fran Dreier recibió un sobre con las joyas que le habían robado, un dibujo hecho por el intruso y un poema. El poema contaba lo mucho que se había decepcionado al ver que Fran llegaba tarde aquella noche. Tenía intención de matarla. Le dejó una nota en la que decía: “Alégrate por no haber estado aquí, porque yo estaba”. La policía creía que realmente esperaba a la hija de la propietaria de la casa. Dreier se marchó rápidamente de la ciudad, pero no sin antes avisar a la policía.

Tras un largo intervalo, reapareció. En marzo de 2004, el periódico The Wichita Eagle recibió un sobre con el nombre de “Bill Thomas Killman” como remitente. Contenía una carta de una sola página junto con fotocopias del carné de conducir y de tres fotografías de un cadáver.

El carné pertenecía a una mujer llamada Vicky Wegerle. El 16 de septiembre de 1986, el marido de Wegerle llegó a casa a comer y encontró su cadáver. Tenía las manos y los pies atados y la habían estrangulado. Las tres fotografías fotocopiadas mostraban el cadáver de la víctima en distintas posturas para cada foto. Dieciocho años después, BTK reivindicaba el asesinato.

La policía se encontraba otra vez en la casilla de salida, intentando atrapar a un asesino en serie al que habían perdido la pista por años. Tenían varias descripciones posibles de BTK, pero desgraciadamente ninguna de ellas había conducido a una detención o a un sospechoso viable.

Según el perfil elaborado por Robert K. Ressler, “El Cazador de Monstruos”, para el FBI, BTK era un estudiante universitario o profesor de Derecho en Kansas y un lector ávido de libros y noticias sobre asesinos en serie. Y en marzo de 2004, el investigador Maurice Godwin desarrolló un perfil geográfico de BTK. Después lo entrevistaron varias emisoras de televisión de la zona de Wichita.

Treinta años después de sus cartas, por fin se cumplió su deseo de publicidad. Desde marzo de 2004 todas las agencias de noticias de Estados Unidos hablaron de él. Fue el tema de conversación y especulación en incontables foros de Internet. Si se introducía en Google «BTK Killer» se obtenían más de 5,000 resultados. El 29 de mayo recibió uno de los mayores honores que cualquier criminal entusiasta de la publicidad puede esperar: su perfil apareció en el programa de televisión Americas Most Wanted.

Siempre atacó a sus víctimas desprevenidas y mantuvo una relación cordial con la prensa. Envió cartas y poemas a la policía y a los medios de comunicación, que después iban seguidos de titulares dramáticos e incontables noticias de última hora en la televisión. Desde el principio, el caso de BTK armó un gran revuelo, pero, al margen de lo teatral, era obvio que un asesino andaba suelto.

La captura

El 25 de febrero de 2005 la policía detuvo a Dennis L. Rader, de sesenta años de edad. Rader trabajó durante años en ADT Alarm, empresa situada en N. Washington Street, Wichita. La policía detuvo a Rader treinta y un años después de su primer asesinato.

Él mismo se ocupó de reactivar la investigación de sus crímenes en marzo de 2004 con el envío de la carta al Wichita Eagle en la que afirmaba que había asesinado a Vicky Wegerle en 1986.

Hasta entonces los investigadores creían que Nancy Fox, asesinada en diciembre de 1977, había sido la última víctima de BTK y pensaban que el asesino había dejado de matar por alguna circunstancia. Poco antes de que se revelara su identidad le habían dado un cargo directivo en la congregación luterana a la que pertenecía.

Estaba casado, tenía dos hijos y era funcionario. Con los años, Dennis había perdido confianza en su fuerza física. Dejó de matar por temor a ya no poder dominar físicamente a sus víctimas. Sin embargo, necesitado de la emoción del crimen, comenzó a vigilar a una mesera del restaurante donde desayunaba.

Las autoridades suponían que BTK estaba muerto; y un investigador llamado Robert Beattie empezó a escribir un libro sobre el criminal. BTK no quería que nadie más escribiese su historia, así que cometió un error fatal: dejó varias cajas de cereales con “recuerdos” de sus víctimas, una de ellas en la tienda de herramientas Home Depot, donde una cámara de vigilancia grabó su camioneta. Después envió a la policía un diskette con archivos de texto. Ellos revisaron la unidad de almacenamiento y detectaron que había sido grabado en un equipo de cómputo perteneciente a la Iglesia Luterana de Cristo de Wichita, de la que BTK era presidente del Consejo Parroquial. Allí obtuvieron su nombre y después le hicieron pruebas de ADN. Dio positivo.

La condena

La policía lo presionó. BTK estaba dispuesto a hablar; lo interrogaron durante treinta horas seguidas, pero él estaba feliz: les contó la historia de su vida. En el juicio, éste afirmó que era el asesino en serie llamado BTK y se declaró culpable de diez asesinatos. Rader renunció a su derecho a tener un juicio con jurado que valoraría las circunstancias agravantes o atenuantes de sus crímenes.

El 27 de julio de 2005, después de la detención de Rader, el Juez de Distrito del Condado de Sedgwick, Eric Yost, no esperó los 60 días que exige la ley en estos casos y le ofreció el inmediato divorcio a la esposa de Rader debido a que su salud mental estaba en riesgo. Rader no protestó por el divorcio y el matrimonio de 33 años fue roto. Paula Rader dijo en su petición de divorcio que su condición tanto física como mental había sido adversamente afectada por el matrimonio.

Fue condenado en septiembre de 2005 a diez cadenas perpetuas consecutivas, sin posibilidad de libertad condicional durante más de cuarenta años (aunque hay pena de muerte en Kansas, no se puede aplicar a crímenes cometidos antes de 1994, la fecha de su entrada en vigor). Recurrió la sentencia, pero le fue negada. Estará en prisión hasta que muera.

 


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