Daniel Vitaver

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Daniel Vitaver
  • Clasificación: Asesino
  • Características: Parricida - Deprimido por problemas económicos
  • Número de víctimas: 3
  • Periodo de actividad: 6 de diciembre de 1997
  • Fecha de nacimiento: 1944
  • Perfil de las víctimas: Su esposa, Magali Regina, de 49 años; su hija Cynthia, de 19, y su hijo Eduardo, de 16
  • Método de matar: Arma de fuego
  • Localización: Weston, Estados Unidos (Florida)
  • Estado: Se suicidó con un arma de fuego el mismo día del crimen
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Daniel Vitaver: los problemas económicos, la causa de un múltiple crimen

Clarin.com

8 de diciembre de 1997

El argentino que mató a su esposa y a sus dos hijos adolescentes y luego se suicidó, aparentemente actuó bajo un fuerte estado depresivo y desesperado por problemas económicos.

La familia había llegado a esta ciudad hace seis meses y los cuerpos de las cuatro personas fueron encontrados en la cocina de su casa, en el 648 de Cascade Falls Drive, el sábado por la mañana.

Las muertes ocurrieron el jueves durante el desayuno.

Daniel Vitaver, de 53 años, apuntó primero a su hijo Eduardo, de 16 años. Disparó una sola vez y fue suficiente: el chico cayó muerto sobre su vaso de jugo y el bol de cereal.

Después, Vitaver mató a su hija Cynthia, de 19 años, cuyo cadáver quedó inclinado sobre la mesa.

La víctima siguiente fue su esposa, Magalí Regina, que iba a cumplir 50 años el 25 de diciembre.

Finalmente, con la misma pistola calibre 38 semiautomática con la que disparó contra toda su familia, Vitaver terminó con su vida. Se puso el arma en la boca y apretó el gatillo. Lo encontraron boca abajo, con una mano sobre el pecho y la pistola en la otra.

Según la policía, ninguno de los cuerpos tenía signos de haber ofrecido alguna resistencia. Tampoco se encontró ninguna nota explicando la decisión de Vitaver, aunque se aclaró que la búsqueda aún no ha terminado.

Todo parece indicar que la familia tenía serias dificultades económicas. Sin embargo, vivían en una casa de cuatro habitaciones, tasada en 152.000 dólares, en Weston, un barrio de clase media alta en las afueras de Fort Lauderdale, al norte de Miami.

Pero, según la persona que les alquilaba la casa, Vitaver llevaba dos meses de atraso en el pago y debía casi 4.500 dólares. «Hace varios días me había dicho que para el lunes (por hoy) iba a estar todo solucionado», declaró esa persona. La policía averiguó además, que la familia había sido amenazada con el desalojo por la fuerza.

Daniel Vitaver vendía tecnología médica a hospitales, clínicas y profesionales del sur de Florida, pero le estaba costando mucho ingresar en el mercado. A su llegada desde la Argentina había instalado una empresa llamada Transtech USA, sobre la autopista South Dixie, cerca de la calle 93, en Miami.

Los investigadores no tienen dudas acerca de la naturaleza del crimen: «Definitivamente, se trata de un triple homicidio seguido de un suicidio», declaró Ott Cefkin, un vocero policial.

La tragedia fue descubierta poco antes del mediodía del sábado por Pablo Vitaver, el hermano de Daniel Vitaver. El menor de los Vitaver, de 49 años, vive en Coral Springs y habló por última vez con su hermano el miércoles a la noche. Después intentó comunicarse por teléfono con la familia el jueves y el viernes, pero como no tuvo éxito, el sábado manejó hasta la casa de Weston.

Encontró la puerta de calle sin llave y apenas entró a la casa vio los cuerpos de su hermano, su cuñada y sus sobrinos. A pesar de que la familia no tenía mucho contacto con sus vecinos -Daniel Vitaver hablaba inglés correctamente, pero su esposa y sus hijos no-, las muertes conmocionaron al barrio.

Durante todo el fin de semana, decenas de curiosos se arremolinaron en torno de la casa donde vivieron y murieron los Vitaver, pisando el césped prolijo y maltratando los canteros de flores.

La familia era de Buenos Aires, donde aparentemente no tienen parientes cercanos. Clarín se comunicó con unos primos de los Vitaver que aseguraron haberles perdido el rastro hace tiempo. «Nos enteramos de lo que pasó por los diarios -dijeron-. Ni siquiera sabíamos a qué se dedicaban en los Estados Unidos.»


Daniel Vitaver: emigró por sus hijos y terminó asesinándolos

Clarin.com

9 de diciembre de 1997

Daniel Vitaver, un argentino de 59 años, mató a su mujer y a sus dos hijos antes de suicidarse en Fort Lauderdale, Estados Unidos.

Su hermano menor, Pablo Vitaver, de 49 años, fue el que descubrió los cuerpos. Y cuenta que desde que entró en la casa y descubrió la masacre no puede dormir pensando en qué hubiera podido hacer para evitarla.

«Me siento muy culpable. Mi hermano estaba muy enfermo. Tenía una depresión aguda. Muchas veces tuve miedo que se suicidara. Pero jamás pensé que era capaz de matar a sus dos hijos y a su esposa», dijo Pablo Vitaver a Clarín, ayer en Coral Springs, un barrio de Fort Lauderdale.

«Mi hermano quería mucho a su familia. Es difícil encontrarle una lógica a la locura», señaló.

Pablo y Daniel nacieron en Buenos Aires en el seno de una familia de clase media. «Mi hermano siempre tuvo problemas, desde muy chico. Hace 13 años Pablo emigró hacia Estados Unidos, donde actualmente vive con su esposa y sus dos hijos.»

Daniel Vitaver decidió seguirle los pasos hace 5 meses. En Argentina no estaba mal. Vivía con su familia en Belgrano, en una torre en el piso 23. Tenía dos autos y ayuda doméstica. Pero decidió mudarse hacia aquí porque pensaba que era mejor para el futuro sus hijos.

Según Pablo, su hermano vendió todo en Argentina y se instaló en Weston, un barrio de Fort Lauderdale. Abrió en Miami una compañía de tecnología médica (que era su especialidad) y anotó a sus dos hijos en la escuela local.

«El cambio de país no le hizo bien a su depresión. Todo lo contrario», dijo Pablo. «Pese a que tenía un casa muy linda al borde de un lago, en un especie de country club, Daniel extrañaba los cafés de Buenos Aires, sus amigos. Y por eso empeoró muchísimo», contó Pablo.

Según su hermano, «a Daniel las cosas no le iban tan mal, pero veía todo negro. Pese a que acababa de obtener un contrato con una empresa griega por 50.000 dólares pensaba que se iba a quedar sin plata, sin casa, sin trabajo. También creía que lo iban a deportar, porque la visa de turista que tenía caducaba dentro de un mes, y su negocio todavía no había prosperado lo suficiente como para obtener la residencia».

«Hablé por última vez con él el miércoles por la noche. Como estaba muy deprimido le hablaba casi una hora tres veces por día, para tratar de darle ánimo. Pero como el jueves y el viernes cuando intenté comunicarme no había nadie en la casa, me pareció muy raro. Entonces el sábado decidí ir a ver qué pasaba. Cuando entré en la casa no lo podía creer», dijo Pablo.

De acuerdo con la policía de Weston, Fort Lauderdale, la tragedia había tenido lugar dos días antes, el jueves por la mañana. Ese día, Daniel Vitaver bajó de su dormitorio con un revólver calibre 38 semiautomático y entró en la cocina mientras su familia estaba tomando el desayuno.

Primero disparó contra su hijo Eduardo, de 16 años; luego contra su hija Cynthia, de 19, y, por último, contra su mujer, Magalí, que iba a cumplir 50 años en Navidad. Luego, Vitaver fue hasta el hall de la casa y se disparó en la boca.

«Magalí era brasileña. Era una mujer extraordinaria. En Buenos Aires tenía mucama, pero aquí limpiaba casas para completar lo que ganaba mi hermano. Ella solita podría haber sacado adelante a la familia», aseguró Pablo.

De su sobrino Eduardo, dijo que le iba muy bien en el colegio. «Estaba realmente viviendo su sueño americano. Jugaba en el equipo de hockey. Pero Cynthia tenía muchos más problemas. Ella estaba muy afectada por la depresión del padre y ya no quería ir al colegio.»

 


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