El cuádruple crimen de Pioz

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Crimen-Pioz
  • Clasificación: Asesinato
  • Características: Venganza - Descuartizamiento
  • Número de víctimas: 4
  • Periodo de actividad: 17 de agosto de 2016
  • Perfil de las víctimas: Marcos Campos Nogueira, Janaína Santos Américo (ambos de 40 años), y los hijos del matrimonio: María Carolina (3) y David (1)
  • Método de matar: Arma blanca (cuchillo)
  • Localización: Pioz, Guadalajara, España
  • Estado: François Patrick Nogueira Gouveia, sobrino del padre de familia asesinado, fue detenido por la Guardia Civil en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas el 19 de octubre de 2016. Tras confesar los crímenes, fue enviado a prisión provisional y sin fianza. Actualmente se encuentra recluido en la cárcel madrileña de Estremera a la espera de ser juzgado
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Índice

Hallan los cuerpos de cuatro personas descuartizadas en Pioz (Guadalajara)

El Confidencial / Agencias – Elconfidencial.com

18 de septiembre de 2016 – Actualizado: 21 de octubre de 2016

La Guardia Civil ha localizado este domingo los cuerpos de cuatro personas -dos adultos y dos menores de cuatro y un años, de nacionalidad brasileña- descuartizados en un chalé de la urbanización La Arboleda, de Pioz (Guadalajara). Han sido hallados en bolsas.

Según han confirmado fuentes de la investigación, el hallazgo de los restos humanos se ha producido tras recibir un aviso de un vecino alertando del mal olor en las inmediaciones. Las mismas fuentes han señalado que podría tratarse de un ajuste de cuentas.

La Guardia Civil ha acordonado el chalé, ubicado en la calle Los Sauces de dicha urbanización, según ha declarado el alcalde de Pioz, Ricardo García, quien se ha desplazado hasta el lugar de los hechos para interesarse por lo sucedido. Las víctimas no eran los propietarios del inmueble, sino inquilinos del mismo. Los cadáveres ya han sido trasladados a Guadalajara.

Los vecinos no les veían

Los vecinos de la urbanización no veían desde finales de agosto al matrimonio brasileño y a sus dos hijos. Residentes en La Arboleda han indicado a EFE que la familia, de costumbres muy reservadas, residía en un chalé alquilado en la urbanización desde mediados del pasado mes de julio. Era raro verlos por la calle, pero al padre sí lo habían visto alguna vez de camino al supermercado del pueblo para realizar compras, ya que no tenía coche.

Los vecinos han relatado que la urbanización donde fueron hallados los cuerpos tiene vigilancia las 24 horas del día por uno de los dos accesos, mientras que la otra entrada no tiene. No obstante, recalcan que se trata de una zona tranquila cercana al pueblo.

En declaraciones a los medios tras acercarse a la zona, la teniente de alcalde del municipio de Pioz, Sandra Marín (Ahora Pioz), ha calificado lo ocurrido de «golpe duro» para la localidad. Marín ha indicado que, previsiblemente, en los próximos días se celebrará un pleno urgente para ver si decretan tres días de luto u otras acciones, en función de cómo se desarrollen los acontecimientos.


La familia brasileña fue degollada entre el 16 y el 22 de agosto en su chalé de Pioz

Pablo Muñoz / Cruz Morcillo – ABC.es

19 de septiembre de 2016 – Actualizado: 20 de septiembre de 2016

El cuádruple crimen del chalé de Pioz (Guadalajara) continúa siendo un misterio. La hipótesis de una venganza perpetrada por profesionales es la que mayor fuerza tiene de momento, aunque hay algunos datos que llaman la atención de los investigadores. En especial, tal como adelantó ayer ABC, que el matrimonio, de origen brasileño, no tenga antecedentes penales en España, algo que se ha confirmado después de lograrse su identificación plena mediante técnicas de ADN.

Es más; Marcos Campo Nogueira, que tenía unos 40 años de edad, como su mujer, era camarero de profesión hasta abril, cobraba el paro y alquiló el chalé de la urbanización La Arboleda con su identidad real, algo que en principio puede chocar con la teoría de que la familia se había refugiado en ese lugar para huir u ocultarse. Hay un dato curioso: los dos hijos de la pareja tenían sus apellidos cambiados -en un caso figura en primer lugar el de su padre, y en el otro el de su madre-, algo que en Brasil está permitido.

Según las fuentes consultadas por ABC, el documento de alquiler del inmueble fue firmado por el cabeza de familia a primeros de julio, y su duración era de un año. El matrimonio y sus dos hijos -una niña de tres años y un niño de uno- se instalaron en la vivienda a mediados de ese mes y en todo momento se comportaron de forma muy reservada, de modo que apenas tenían relación con los vecinos. Según los testimonios recogidos, al que más se veía era al padre, en especial cuando iba a pie al supermercado del pueblo, ya que no tenía coche.

Camarero en Alcalá

Las primeras investigaciones de la Policía Judicial de la Comandancia de Guadalajara han permitido averiguar que el hombre asesinado había trabajado hasta el mes de abril como camarero en un restaurante de Alcalá de Henares (Madrid) y que a partir de ese momento estaba en paro.

Además, se sabe que hasta que la familia se trasladó a vivir al chalé de Pioz, en el que encontró la muerte, residía en un piso de Torrejón de Ardoz. Al matrimonio no le constan antecedentes ni policiales ni penales en España, pero se está trabajando con la Embajada brasileña para, primero, saber cuándo llegó a nuestro país, y segundo, para comprobar si en su lugar de origen  tenía algún tipo de historial delictivo o había sido investigado por alguna circunstancia. Esos trámites internacionales, como es lógico, llevarán un cierto tiempo.

En el salón

Mientras tanto los investigadores van recopilando datos. Los preliminares de la autopsia indican que el cuádruple asesinato se cometió entre el 16 y 22 de agosto -será difícil aquilatar mucho más esas fechas dado el estado en el que se encontraban los cadáveres-, y que todas las víctimas fueron degolladas. Después, el asesino o asesinos -es muy posible que fueran dos- descuartizaron los cuerpos de la pareja, pero no así los de los niños.

Los restos de las cuatro víctimas estaban repartidos es seis bolsas de plástico verde de las destinadas a basura, selladas además con cinta americana con la intención de que el olor nauseabundo de la putrefacción tardara lo máximo posible en traspasar las paredes del chalé. Los bultos estaban alineados en el salón de la casa

El despedazamiento de los cadáveres de los dos adultos es interpretado por algunas fuentes como una señal para terceros, a los que se les querría hacer llegar el mensaje de que si hacen lo mismo que las víctimas acabarían como ellas. Y el hecho de que el asesino o asesinos no tuvieran ningún problema en no ocultar los cadáveres lleva a pensar que tampoco les importaba que el salvaje asesinato fuera descubierto. Las fuentes consultadas consideran que este dato es compatible con el hecho de que los criminales hayan huido ya de España.

Eran conocidos

Como ya informó ayer ABC, ni las puertas ni las ventanas del chalé de la calle Los Sauces estaban forzadas, de modo que es muy posible que la familia conociera a sus verdugos. Los agentes de la Guardia Civil, que descartan por completo el robo como móvil del crimen múltiple, tuvieron que entrar por una de las ventanas, no sin antes retirar una mosquitera.

Hay otro dato que es relevante. Al parecer, ni uno solo de los vecinos de la familia oyó ninguna señal de pelea o gritos la semana en la que se datan los asesinatos. Lo que sí les pareció relevante, y lo primero que les llamó la atención, fue precisamente lo contrario, el silencio sepulcral que envolvía el chalé, cuando los días anteriores se podían oír perfectamente las voces de los niños mientras jugaban. Además, observaron que nadie recogía las barras de pan que un repartidor llevaba a diario a la familia.

Ayer, agentes del Equipo Central de Inspecciones Oculares de la Guardia Civil trabajaron durante horas en el chalé para recoger todos los vestigios y huellas posibles. Se trata de los mejores especialistas en este trabajo de los que dispone el Instituto Armado, que además cuentan con los medios más avanzados. También se estudian las bolsas de plástico que contenían los restos y la cinta americana que las sellaba para detectar posibles impresiones dactilares.

Gestiones con la embajada

Mientras tanto, sus compañeros de Policía Judicial de Guadalajara han comenzado a trabajar sobre el entorno social de las víctimas, para lo cual se hacen gestiones en Torrejón, donde residieron hasta el verano, en el restaurante de Alcalá de Henares donde trabajó hasta abril el padre de familia y con la Embajada de Brasil, pues se considera muy importante conocer qué vida llevaba esta persona en su país de origen. Además, se hacen las comprobaciones necesarias para saber en qué momento llegó esta pareja a nuestro país.

El Ayuntamiento de Pioz ha decretado dos días de luto en señal de duelo por el asesinato múltiple, y hoy se guardará un minuto de silencio a las puertas del consistorio en recuerdo de las víctimas de este trágico suceso, que ha causado «la consternación» de todos los vecinos del municipio y la provincia, según explicaron las autoridades municipales.

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Las víctimas estaban empadronadas en el pueblo desde el 21 de julio

ABC

Vecinos de la urbanización La Arboleda de Pioz (Guadalajara), donde el sábado por la noche la Guardia Civil localizó los cadáveres de cuatro personas de nacionalidad brasileña, aseguran no tener miedo después de este hallazgo, pues afirman que se trata de un pueblo «muy tranquilo», informa Efe. En declaraciones a los medios, los vecinos explicaron que «no conocían a las víctimas» pese a que llevasen empadronados en el municipio desde el 21 de julio. «Eran un poco raros; él no quería dejarse ver», dijo uno de los residentes de la localidad. Fue un vecino de la urbanización quien alertó a la Guardia Civil del mal olor proveniente de la casa, pero los habitantes de La Arboleda aseguran que achacaban ese olor a las alcantarillas, ya que llevaba «muchos días sin llover».


La familia asesinada en Pioz llevaba años en España

Patricia Ortega Dolz / María Martín – Elpais.com

21 de septiembre de 2016

Una familia de Paraíba (Brasil) afirma que la pareja y los dos menores asesinados en Guadalajara son Marcos Campos Nogueira y Janaína Santos Américo y sus dos hijos, de cinco y un año. El Consulado de Brasil en Madrid no ha confirmado las identidades. Según Wilta Diniz, tía de la mujer, la familia se reunió hace tres años en España, donde «él vivía hacía 10». Mientras, la investigación se complica: las cámaras de seguridad de la urbanización donde aparecieron no funcionaban.

La fotografía de una pareja joven abrazada, ella y él sonrientes y sentados a la mesa de un restaurante, se hizo viral ayer en las redes sociales. El diario digital brasileño Globo.com la publicaba para identificar al matrimonio asesinado y descuartizado junto a sus dos hijos en Pioz (Guadalajara). Era una imagen colgada por Janaína Santos Américo en su muro de Facebook el pasado 12 de marzo. Junto a ella, había otras con su marido, Marcos Campos Nogueira, y con sus dos hijos, una niña de cinco años y un niño de uno. Su última publicación data del pasado 2 de junio. Es una foto del pequeño.

En João Pessoa, capital del Estado de Paraíba, al nordeste de Brasil, la tía de Janaína habla con El País, aunque asegura encontrarse «como toda la familia» en choque: «No conseguimos entender lo ocurrido», dice Wilta Diniz. Pese a las tremendas circunstancias de la muerte de su sobrina y su familia, se niega a pensar que el motivo pueda ser un ajuste de cuentas, como barajan los agentes de la Guardia Civil. «No estaban escapando de nada. Marcos era un hombre de bien, muy religioso, sin vicios, de familia», asegura, en contra de la primera hipótesis de los investigadores, que pensaron que se estaban escondiendo por el estado desangelado de la vivienda.

Diniz cuenta que, tras el nacimiento del hijo pequeño, pasó tres meses con la familia en Valladolid, donde vivían. Luego se cambiaron, «cuando el restaurante donde trabajaba Marcos quebró». Y, desde allí, se mudaron a Torrejón de Ardoz y después a Pioz, en Guadalajara. Según su relato, «Marcos siempre trabajó en restaurantes, algunos de ellos brasileños, y era querido por todos».

Janaína y Marcos, de 39 años, se conocieron en João Pessoa y se casaron en 2013. Entonces Janaína decidió mudarse con su marido y su hija a España, «donde Marcos ya vivía hacía una década», relata Diniz. En España nació su segundo hijo. «Marcos viajaba mucho. Era trabajador. Nadie en esta familia es un dejado», dice.

La familia de Janaína, los Diniz, es conocida en su ciudad. El patriarca, hermano de Wilta y padre de Janaína, levantó un pequeño imperio de concesionarios de coches. La prensa local contó que, tras conocer la noticia, tuvo que ser hospitalizado. Por su parte, un cuñado de Marcos, Eduardo Braulio, habló con medios brasileños y aseguró que había llamado al Consulado de Brasil en Madrid. Según su versión, allí le confirmaron que se trataba de sus familiares. «En un principio, no era raro no tener noticias porque sabíamos que se acababan de mudar y no tendrían Internet», explicó.

En el Consulado de Brasil en Madrid no lo confirman y atribuyen esas informaciones a «fuentes informales». Según el cónsul general en la capital de España, Paulo Alberto Dasilveira Soares, aún no tienen confirmación por parte de la Guardia Civil de Guadalajara. «Nos han pedido que esperemos algunos días», dijo. Y en el Ministerio de Exteriores de Brasil dejan en manos de la familia la confirmación de su identidad.

Sin cámaras de seguridad

La investigación continua abierta y bajo secreto de sumario. Las cosas se complican más para los agentes de la Guardia Civil que llevan el caso. Ayer se supo que las cámaras de seguridad ubicadas en la urbanización La Arboleda, donde se encuentra el chalé que había sido alquilado «hacia unos dos meses» por el padre de la familia asesinada, no funcionaban. Tendrán que recurrir a otras de la zona para identificar a posibles vehículos sospechosos.


El hermano del descuartizado en Pioz: «Hay que investigar el restaurante donde trabajaba»

Brais Cedeira – Elespanol.com

21 de septiembre de 2016

La casa de Valfran Campos Nogueira se ha levantado revolucionada en Joao Pessoa, la localidad más oriental del continente americano, ubicada en el brasileño estado de Paraiba. Su hermano Marcos, Janaína y sus dos hijos de uno y cuatro años han aparecido muertos en su casa de España, degollados y descuartizados. No saben exactamente dónde está Pioz, ni tampoco Guadalajara, a 6.200 kilómetros de distancia, pero el dolor de la pérdida no entiende de océanos ni de fronteras. «Toda la familia está rebotada, con rabia, cabreada», lamenta entre sollozos en una conversación mantenida con este periódico. Esperan ahora días duros en los que contactar con la embajada y con las autoridades para poder recuperar los cuerpos.

Son las diez de la mañana en Joao Pessoa y en la casa de Valfran solo se oyen gritos. Las televisiones estatales y nacionales les esperan en la puerta. Ellos, a duras penas, les atienden. «Toda la familia está muy mal. No entiendo cómo ha podido suceder, la nuestra era una familia tranquila. Nos enteramos por un periódico de Pessoa que hablaba de cuatro brasileños muertos. Hacía un mes que no hablaba con mi hermano, entonces asocié las cosas». La familia de Janaína también está llevando como puede lo sucedido. Cuando se enteraron, el horror lo inundó todo llevándose consigo la alegría que caracterizaba a la familia. El choque fue brutal, sobre todo para el padre, quien tuvo que ser internado con un ataque de hipertensión.

Están siendo días duros para la familia, pero las condolencias de los allegados les ayudan a sobrellevar lo que están pasando desde la noche del pasado sábado, cuando un potente hedor llamó la atención de uno de los vecinos de Pioz al pasar por el número 594 de la calle los Sauces, en la urbanización que residía la familia brasileña. La Guardia Civil encontró, en un salón si amueblar y una casa casi intacta, los cadáveres dentro de bolsas de basura. Al día siguiente en Brasil ya habían recibido el mazazo.

El hombre del sombrero en España

Joao Pessoa es la tercera ciudad más antigua de Brasil. Es una urbe de 800.000 habitantes que vive del turismo. «Aquí para vivir se está muy bien, pero no se gana dinero», relata Valfran. Hace quince años, Marcos Campos Nogueira dejó atrás las casitas bajas y coloridas del barrio colonial, la iglesia barroca de San Francisco. Dejó todo atrás, incluso a su familia, en busca de un futuro y un trabajo en un país algo más próspero: España.

«Marchó para construir su futuro con mucha ilusión. Tenía muchas ilusiones en España: comprar una casa, criar su familia… Es un país encantador, bueno, un país que nos encanta», relata a El Español. El primer destino de Marcos y de su inseparable sombrero, ese con el que le distinguían los vecinos de la urbanización La Arboleda, en Pioz, fue A Coruña. Atrás quedaba la ciudad más oriental de Brasil, en la que antes amanece de toda Sudamérica. Su primer trabajo fue una churrasquería y desde entonces ha ido trabajando en esa clase de negocios. Ya en Madrid, su destino fue otro rodicio, esta vez en el Brasil Brasa de Torrejón de Ardoz.

Pessoa y el amor

Pero Marcos no se olvidaba de su familia, esa que seguía viviendo en Brasil. Por eso, de vez en cuando, acudía de vuelta a casa. Allí disfrutaba de su familia, de los 117 kilómetros de playa que tiene el estado de Paraiba, del exotismo de los bares al aire libre con saxofonistas interpretando el Bolero de Ravel bajo el cielo naranja de Pessoa. Allí, en uno de esos viajes de vuelta, disfrutando de todo eso y de su familia, conoció a Janaína.

Hace siete años, cuando se conocieron, el amor surgió entre Janaína y Marcos. Estaban juntos desde entonces. Su hija, que ahora tenía cuatro años, nació en Brasil durante el idilio que ambos vivían. Después se volvieron a España, donde el hermano de Valfran había pasado los últimos años de su vida. «En Brasil se vive bien, pero no se gana dinero. Las cosas son muy caras, no hay oportunidad. En España, un euro tiene un valor muy grande para un brasileño. Mi hermano decía que España era el mejor país del mundo para vivir porque no hay violencia: y mira de lo que murió», narra.

Ahora, alguien que les buscaba se ha llevado por delante la vida de toda una familia en su nueva casa, un rincón guadalajareño en el que los alquileres están a precio de saldo. La Guardia Civil apunta una teoría muy clara: son unos sicarios brasileños los que han perpetrado el asesinato de Marcos, de Janaína y de sus hijos. Mientras, entre entrevista y entrevista, desde Brasil lloran amargamente la pérdida.

El restaurante en el que Marcos trabajaba: ¿La clave del caso?

La historia del descuartizamiento de Pioz une hilos pese a la enorme distancia del oceáno. Tanto las declaraciones de la familia de la pareja desde Brasil como las opiniones de los vecinos de la urbanización en la que Marcos y Janaína vivían coinciden en una cosa: eran gente tranquila. «Hay prensa española que habla de que mi hermano estaba envuelto con drogas. Para decir eso hay que probarlo. La prensa española no puede hablar de eso porque no es verdad. Mi hermano no bebía, no fumaba, no hacía nada. No se puede hablar de algo que no sabe nadie», explica.

Sin embargo, las investigaciones de la Benemérita apuntan a la teoría de que unos supuestos sicarios estaban buscando a la familia. El sigilo con el que actuaron, la premeditación a la hora de tenerlo todo preparado y el modo de matarlos apuntan a la autoría de profesionales del crimen. Sin embargo, Valfran, hermano de Marcos, propone otra teoría. «Hay que buscar en el sitio que trabajó mi hermano. La solución creo que está ahí. Las personas que estaban cerca sabían alguna cosa», asegura.

Las horas pasan lentas en la casa de los Campos Nogueira en Joao Pessoa. Todavía no saben cuándo, cómo y quién irá a un pueblo español, ubicado a 6.200 kilómetros, en busca de los cadáveres de sus seres queridos. A Valfran y los suyos el duelo se les está haciendo largo. «Las personas que han hecho eso son monstruos».


La última llamada de Marcos Campos

Marcos Moreno – Elmundo.es

25 de septiembre de 2016

La última vez que Marcos Campos se puso en contacto con su familia fue el 16 de agosto en una conversación por Whatsapp. Unas horas después, él y toda su familia estarían muertos. Pero en aquella charla con su hermano Walfran, la del martes de estío, parecía que el sueño que había perseguido en España durante 15 años comenzaba a tomar forma. Aseguraba tener un nuevo trabajo con el que ganaría más dinero, y acababa de alquilar, decía, una casa grande con piscina. Sus dos hijos no dejaban de correr por los pasillos y el jardín. Y todos aprovecharían el final del verano para acondicionar las cuatro habitaciones del chalé para recibir en breve la visita de la familia brasileña.

El día 30 de agosto Walfran volvía a escribir a su hermano para preparar el acordado viaje a España. También iban a ir a España la madre, Maria das Graças, y otros cuatro miembros de la familia. Pero ya nadie leyó ese mensaje. Con voz de rabia contenida, Walfran Campos reflexiona ahora para Crónica: «Fíjate cómo cambia la vida, yo iba a conocer a mi sobrino el menor y ahora lo único que veré será su tumba».

Cuando Marcos se puso en contacto con su familia el 16 de agosto acababa de volver del Che!!! Asador Argentino, situado en el centro comercial Plenilunio de Madrid, según nos confirma su encargado Juan Carlos. «Él ya había trabajado con nosotros durante seis meses el año pasado. Era muy buen churrasquero (encargado de la barbacoa), serio y responsable, no se metía con nadie. Por eso le dijimos que viniera el día siguiente para empezar a trabajar». El 17 de agosto empezó y acabó la nueva etapa laboral de Marcos. Duró desde la una hasta las cinco de la tarde. Lo que ocurrió al llegar a casa está ahora en manos de los investigadores. Las evidencias apuntan a que los cuatro habrían sido fieramente ejecutados ese mismo día, o en las primeras horas del siguiente, miércoles.

La Guardia Civil confirma que los cuerpo de Marcos Nogueira y Janaína Santos permanecieron descuartizados durante un mes (fueron hallados a la 1 de la mañana del domingo pasado) en la estancia principal del chalé de Pioz en Guadalajara, junto a los cadáveres de sus hijos, de uno y cuatro años. Los dos niños fueron degollados. El porqué del largo período sin una denuncia lo explica también el encargado del restaurante. «Yo le estuve llamando sin que contestara. En realidad él quería un horario más extendido y diurno que nosotros aún no le podíamos ofrecer. Sólo vino un día al restaurante. Pensé que habría encontrado algo mejor». Los niños aún no iban al colegio y Janaína era ama de casa.

Durante toda la semana este asesinato ha causado estupor en los medios de comunicación españoles y brasileños por su brutalidad y pulcritud. En João Pessoa, la ciudad del nordeste de Brasil de donde provenían Marcos y Janaína, tampoco recuerdan nada parecido en los últimos años. Ambos provenían de familias acomodadas y estructuradas. El padre de Janaína, que fue hospitalizado tras enterarse del suceso, tiene varios concesionarios de venta de coches.

Hace 15 años comenzaba el sueño de Marcos Campos. Un sueño simple: «Quiero trabajar, tener dinero y ser feliz lejos de la desigualdad social y la violencia de Brasil». Así se lo contó a su madre, a sus cinco hermanas mayores y a su otro hermano Walfran, que nos relata su periplo desde aquel día hasta el que leyó sus últimas palabras el pasado 16 de agosto. Su primer objetivo era Estados Unidos, pero no consiguió que le otorgaran el visado, por eso aceptó la oferta de otro brasileño de su misma ciudad: vivir con él gratis en su casa del barrio de Los Rosales en La Coruña hasta que encontrara un empleo. Marcos trabajó como panadero en Santa Cruz y Meicende. También alternaba sus otros oficios de fontanero, albañil, pintor y montaje de escenarios de la orquesta Alarma con las lecturas de la Biblia y de Freud.

La música de Elvis Presley le amenizaba unos días muchos más fríos a los que él estaba acostumbrado. Su satisfacción contagió a su hermano, que fue unos años después tras él a conocer esa vida tranquila y segura. «En Brasil se mata a una persona cada minuto, como quien mata a una hormiga o a una cucaracha; aquí es diferente», comentaban en tierras gallegas Marcos y su hermano Walfran.

En 2011 Marcos regresó a Brasil. Allí encontró trabajo como gerente de un restaurante en Paraíba y conoció a Janaína. Se casaron y tuvieron a su primera hija. Él convenció a su mujer de que en España le daría unas condiciones de vida mejores a las que ella de por sí tenía en João Pessoa. Pero en este último período las cosas ya no fueron tan sosegadas. Aparte de la buena noticia del nacimiento del pequeño David, no se podía decir que reinara la tranquilidad en la recién formada familia. Tras un año y medio en Valladolid, deciden mudarse a Torrejón de Ardoz (Madrid) y después a Pioz (Guadalajara), donde se empadronaron el pasado 21 de julio.

Marcos no encuentra acomodo profesional y va cambiando de trabajo en diferentes restaurantes que ahora recorre la Guardia Civil intentando encontrar la causa de tanta mudanza. Los agentes confirmaron que desde abril estaba sin empleo, cobrando el paro. Su buen hacer en la parrilla le llevó a trabajar hasta entonces en el restaurante brasileño Brasil y Brasa, que estos días ha permanecido cerrado. Pero Marcos no tiene coche y le resulta difícil conseguir compatibilizar los horarios.

En el centro comercial Plenilunio lo recuerdan esperando cada madrugada una hora a que pasara su autobús. Tampoco era esa la prosperidad que él buscaba en Europa. Finalmente había decidido establecerse y alquilar un chalé que cumplía las expectativas de aquel emigrante ambicioso que soñó con una vida mejor que la de Brasil hace 15 años.

Pocas de esas noticias de dificultad llegaron al barrio de Praia Bessa, al otro lado del Atlántico, en João Pessoa. Es un barrio tranquilo junto a la playa. Con temperaturas agradables todo el año y la típica estampa brasileña de palmeras junto al mar. Allí María das Graças, de 68 años, la madre de Marcos Campos, esperaba a que llegara este momento más estable para volver a España a visitar a su hijo, su nuera y sus nietos. Por eso ese 16 de agosto fue un día de satisfacción para todos. Las palabras animadas de su hijo llegaban acompañadas de las fotos de sus nietos y del gran chalé donde pasaría sus próximas vacaciones en España.

Unas imágenes, las de la casa, que habría preferido no haber visto a inicios de esta semana, cuando la sombra de la preocupación ya estaba presente por la falta de noticias de la familia de Marcos y Janaína.

Las noticias difusas de un salvaje asesinato de una familia brasileña llegaban del otro lado del Atlántico. Walfran, el hermano de Marcos, ya había estado intentando ponerse en contacto con el Consulado español para preguntar por su familia cuando vio en la televisión el retrato de una casa que él ya conocía. Era la misma imagen que había tenido en la pantalla de su móvil un mes antes. La culminación de los sueños de Marcos que se convertía en el lugar de su homicidio. A tantos kilómetros de distancia, Walfran se abraza a su madre. «¿Es Marcos, verdad?», le pregunta la anciana. La respuesta ya venía implícita en la pregunta.

A partir de ese día desde Brasil la familia de Marcos Campos ha iniciado una campaña para evitar que la sospecha del narcotráfico se imponga a las demás al explicar las causas de este crimen. En interminables entrevistas a todos los medios que se han puesto en contacto con ellos han reclamado que no se puede acusar sin pruebas. «Mi hermano puede haber cometido algunos errores, pero eso no justifica la crueldad del asesinato contra él, su mujer y sus hijos», repite entre enfadado y suplicante Walfran Campos. Cualquiera de los periodista [periodistas] que nos hemos acercado a este suceso podemos corroborar la convicción con que defiende estas palabras.

El o los agresores entraron en la casa sin utilizar la violencia, bien porque conocían a la familia o porque los esperaron en la puerta para entrar con ellos. Pero toda esa violencia que ahorraron al entrar la desplegaron en el interior. Mataron y descuartizaron a Marcos Campos y Janaína Santos. No tuvieron tampoco respeto por la vida de sus hijos María Carolina y David.

Guardaron los cadáveres en seis bolsas verdes de basura precintadas, las dejaron alineadas en el salón, las cerraron con cinta americana y limpiaron escrupulosamente la casa, que estaba todavía sin muebles y sin comida en la nevera. Según la autopsia de los cadáveres, Marcos fue torturado antes de morir. Le clavaron 11 veces un arma cortante, lo que hace sospechar a los forenses que esto se debe a que los autores tenían intención de sacar información al padre de la familia.

La Guardia Civil, en coordinación con las autoridades brasileñas, busca a los autores del crimen, que han tenido la suerte de contar con un mes de margen hasta que el cuádruple asesinato ha sido descubierto. Una de las líneas de investigación defiende que la espectacularidad de este crimen ha sido premeditada, con la intención de mandar un aviso a otras personas. Según algunas informaciones, las autoridades españolas han pedido a las brasileñas un listado de los sicarios más relevantes de Brasil para ver si detectan que alguno haya podido visitar España en los últimos tiempos. Pero la ficha policial de las víctimas está inmaculada y hasta el momento nadie ha podido dar una explicación lógica al cruel crimen. Los agentes han revisado la lista de pasajeros que llegaron desde Brasil al aeropuerto de Barajas en agosto.

La última hipótesis que barajan los agentes es que el crimen no se cometiera en el chalé de Pioz. La entrada no estaba forzada, no se escucharon gritos ni había sangre. Una de las teorías es que la familia pudo haber sido asesinada en otro lugar y trasladada después a su vivienda. En la urbanización La Arboleda de Pioz la tranquilidad también ha sido descuartizada. Muchos vecinos se preguntan quién era esa familia brasileña de la que sólo reconocían a Marcos, que se dejaba ver únicamente cuando iba al supermercado. Siempre con sombrero.

A 8.000 kilómetros de distancia, en Brasil, las preguntas son más agobiantes y los repasos a las últimas palabras, incesantes. La familia de Janaína y Marcos quiere agarrarse a la posibilidad de que sus parientes fueran asesinados por error, que el objetivo de la matanza no fueran ellos sino los antiguos inquilinos que acababan de dejar la casa. La importancia que Marcos dio durante toda su vida a la seguridad que había encontrado en España se convierte hoy en una gran interrogante. La alegría que mostró por vivir en una urbanización cerrada con vigilancia y cámaras pasó en su día inadvertida y se vuelve ahora sospechosa.

Este lunes Walfran Campos viajará a España con un billete pagado por el estado brasileño de Paraíba para seguir las investigaciones y los resultados de las autopsias. Será un viaje con el mismo destino que había planeado hace un mes, pero con un sabor amargo. Paradójicamente, él también ama este país. Habla de su seguridad, del buen estado de las carreteras y de la economía con un cariño que recuerda al que tenía por su hermano.

En las más de 10 horas de vuelo que separan un país de otro, repasará los años en los que ambos vivían en La Coruña, pensará en las conversaciones que tenían. Recordará las muchas veces que Marcos le contó sus planes de darle lo mejor a su familia, de tener una vida perfecta. Y en cómo él a veces le recriminaba su carácter soñador. Le decía: «Marcos, despierta, las cosas no siempre salen bien».


Un sobrino del hombre asesinado es la persona sospechosa de cometer el crimen de Guadalajara

Agencia EFE – Elmundo.es

4 de octubre de 2016

El titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Guadalajara dictó el 22 de septiembre auto de prisión y una orden de detención europea e internacional contra una persona que pudo cometer los asesinatos del matrimonio brasileño formado por Marcos Campos Nogueira y Janaina Santos Américo y sus dos hijos en Pioz (Guadalajara).

Fuentes de la investigación informaron a Efe que el individuo es un sobrino del hombre, una persona «violenta» y «emocionalmente inestable» que había convivido en Madrid con la familia.

François Patrick Gouveia, de 19 años, vino a España en marzo a intentar labrarse una carrera como futbolista. El joven tiene un historial violento, pues en 2013 apuñaló a un profesor en el interior de un aula, informa el diario Jornal da Paraíba.

Según declaró al programa de televisión ‘Fantástico’ el padre de la mujer fallecida, el sobrino de Marcos estaba enamorado de su hija y «paseaba medio desnudo por la casa». Ante esta situación, el matrimonio habría decidido cambiar de domicilio.

Medias [medios] brasileños aseguran que Patrick testificó de manera voluntaria ante la Superintendencia de la Policía Federal de Paraiba el pasado día 30 de septiembre. El sospechoso incluso se habría sometido a análisis de sangre para cotejar sus ADN con las muestras recogidas por la Guardia Civil en el domicilio donde se produjeron los asesinatos.

El juez cree que esta persona -sobre la que existen «indicios racionales de criminalidad en relación con los hechos»- abandonó España el 20 de septiembre y añade que existen sospechas de que puede encontrarse en Brasil, según la nota informativa que ha enviado el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (TSJCM), que ha informado del levantamiento parcial del secreto se sumario.

El juez dictó el 22 de septiembre auto de prisión y una orden de detención europea e internacional contra el supuesto autor, que dejó la vivienda de la familia prácticamente vacía de enseres personales y limpia, previsiblemente con intención de llevarse los cadáveres para que pareciera una desaparición, un plan que por algún motivo no pudo llevar a cabo.

Un hombre con problemas emocionales que pudo perpetrar los asesinatos por un móvil personal que los investigadores de la Guardia Civil de Guadalajara y de la Unidad Central Operativa (UCO) de este cuerpo, que se han hecho cargo de las pesquisas, intentan aclarar.

Durante una noche el supuesto asesino quitó la vida de los cuatro, cortó por la mitad los cuerpos del matrimonio y dejó intactos los cadáveres de los dos niños, de cuatro y un año. Tras el cuádruple crimen, metió los cuerpos en varias bolsas, que fueron halladas después de que un vecino alertara sobre el mal olor en las inmediaciones del chalé, situado en la calle Los Sauces de una urbanización de Pioz.

El supuesto autor tuvo mucho cuidado de limpiar la casa para no dejar rastro y de desprenderse de ropas y otros artículos de las víctimas. Algo falló en su plan, porque todo parece indicar que pretendía hacer desaparecer los cadáveres u ocultarlos fuera de la casa, pero no le dio tiempo.

Fernández Díaz da por «esclarecido» el caso

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha dado por «esclarecido» el caso, a falta de la localización y detención del autor y ha descartado que los crímenes tuvieran relación con el narcotráfico o el crimen organizado.

Fernández Díaz, en declaraciones a los medios en el Congreso, ha confirmado que el supuesto autor de los crímenes es el sobrino. El responsable de Interior ha explicado que el joven precipitó su salida de España hacia Brasil al aparecer los cuerpos y adelantó al 19 de septiembre (un día después del hallazgo de los cuerpos) un billete de avión que había adquirido para el 16 de noviembre.

Fernández Díaz no ha querido pronunciarse sobre el móvil del crimen, pero ha recalcado que no tiene ninguna relación con el tráfico de drogas ni el crimen organizado, como se llegó a barajar en algún momento.


«Huí a Brasil por miedo a ser el siguiente»

Mayka Navarro – Lavanguardia.com

9 de octubre de 2016

El mes que viene Patrick Nogueira Gouveia cumplirá 20 años. Para entonces, la Guardia Civil espera que el único sospechoso del asesinato en agosto de los cuatro miembros de una familia brasileña en Guadalajara, sople las velas en una celda de un penal del estado de Paraíba. Pese a las dos órdenes internacionales de búsqueda y captura y la gestión diplomática del ministerio de Asuntos Exteriores con sus colegas brasileños, el joven que soñaba con ser futbolista en el Real Madrid sigue sin querer salir de su cuarto, en la ciudad de João Pessoa, la verde urbe de 800.000 habitantes ubicada en el punto más oriental del continente americano.

Protegido por su padre, un prestigioso radiólogo, su madre y dos hermanas, Patrick aceptó la propuesta de su abogado Eduardo de Araujo Cavalcanti de acudir el 30 de septiembre a la Policía Federal para negar cualquier relación con los crímenes de sus tíos y primos. La orden internacional de detención llegaría dos días después, pero para entonces la familia de la mujer asesinada ya había desvelado a la prensa local que sospechaban del sobrino que durante cuatro meses compartió casa en Torrejón de Ardoz con los asesinados. ¿Por qué cambió su billete de vuelta a Brasil al día siguiente de conocerse la muerte de su familia?, le preguntó un policía. «Huí a Brasil por miedo a ser el siguiente», les dijo. Y debieron creerle. Porque le dejaron marchar.

La Guardia Civil no alberga duda alguna de que Patrick fue la persona que el pasado 17 de agosto por la tarde acudió al chalet en las afueras del pequeño pueblo de Pioz en el que sus tíos se habían mudado hacía poco más de un mes. Conocía bien el lugar porque él mismo se encargó de encontrarles la casa. La convivencia de los cinco en el anterior piso de Torrejón no había sido buena. Patrick pasaba demasiado tiempo a solas con su tía Janaina y los niños, de cuatro y un año. Con la excusa de que necesitaban una casa más grande para acoger esta Navidad a la madre y a una tía de la mujer, los cuatro se mudaron al chalet, con piscina y jardín. Aquella terrible tarde de agosto, mientras Marcos trabajaba en un restaurante del pueblo, ella le abrió la puerta a su sobrino. ¿Qué podía temer?

Nada del horror que después se desencadenó en aquella casa. Pero en sus diarias conversaciones por WhatsApp con su tía Wilta la mujer se seguía quejando del comportamiento del sobrino de su marido. Hacía un mes que ya no convivían, pero las alusiones al joven eran frecuentes. Janaina nunca trasladó a su familia más que su malestar e incomodidad por la presencia de Patrick en la casa, pese a que éste, en más de una ocasión ayudó económicamente al matrimonio con el dinero que mensualmente le enviaban sus padres. Janaina decía que aquel chico era muy raro, que cuando venía de entrenar del fútbol y del gimnasio se encerraba en su cuarto, que decía oír voces y que una sombra negra le acompañaba. Un día la mujer contó asustada a su tía que el sobrino le gritó que dejara fuera de la casa al pequeño recién nacido porque no dejaba de llorar. «Igual allí fuera se congela o alguien se lo lleva», relató Janaina.

Pero a Marcos le preocupaba otra cosa. Un temor que compartió con angustia a sus amigos. Durante esos cuatro meses en los que su sobrino convivió en su casa con su familia mantuvo importantes discusiones con su mujer porque sospechaba que ésta mantenía una relación sentimental con el joven. Janaina siempre lo negó. Pero Marcos así lo trasladó a sus amigos, que no dudaron en relatarlo en sus declaraciones ante la Guardia Civil.

Durante el interrogatorio en Brasil, la policía preguntó a Patrick por Janaina y negó cualquier relación sentimental con ella más allá del cariño que le tenía, a ella, a su tío, y a sus dos primos, a los que cuidó en numerosas ocasiones, según dijo.

Como muestra de su voluntad para colaborar en las investigaciones, se ofreció voluntariamente a donar muestras de sangre y saliva para descartar su participación en los macabros asesinatos. Ese día ni Patrick ni su abogado sabían aún que durante los cinco días que el Equipo Central de Inspecciones Oculares de la Guardia Civil trabajaron en el escenario del crimen, encontraron abundantes restos biológicos de una quinta persona. Sin ninguna duda, es el ADN del asesino, por los lugares en los que se localizaron. Pero, ¿cómo supo la Guardia Civil de que se trataba de material genético del sobrino? El laboratorio determinó a partir de la huella genética que era familiar directo de tres de los asesinados, del marido y de los dos hijos. Les bastó interrogar a los amigos y antiguos vecinos de la familia asesinada para saber que, durante cuatro meses, el matrimonio acogió en su casa a un joven apuesto y agradable, sobrino del hombre, que soñaba con ser futbolista en España.

Patrick siempre jugó muy bien al fútbol, pero la visa de turista con la que entró en España tenía fecha de caducidad, pronto estaría en situación irregular, y el equipo del Torrejón en el que entrenaba hasta su misteriosa huida no le pudo sacar ficha en la Federación.

Durante el mes que el silencio y el hedor se adueñaron del chalet de Pioz, en el que el asesino repartió los cadáveres de los padres e hijos en seis bolsas de basura selladas con cinta americana, Patrick hizo vida normal. Fútbol, gimnasio y casa. Apenas varió su rutina y, sospechosamente, nunca alertó a sus padres de que no tenía noticias de sus tíos y primos. Casualmente el día en que la prensa contó que se habían localizado los cuatro cadáveres, cambió su billete de regreso al Brasil que su padre le había comprado para noviembre, y voló al día siguiente. No se le pasó por la cabeza presentarse ante los investigadores para colaborar.

Pese a su marcha repentina, encontrar su ADN en España para cotejarlo con el hallado en el escenario del crimen no fue complicado. Los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) que han trabajado con la Policía Judicial de la comandancia de Guadalajara visitaron el piso de Torrejón que en el último mes Patrick compartió con otro brasileño y una pareja española. Recogieron abundantes restos genéticos.

A pesar de no tener definida cuál será su estrategia de defensa, porque dice carecer aún de las pruebas que incriminan a su cliente, el letrado de Patrick tiene respuesta para la presencia de su ADN en el escenario del crimen. «Es normal, teniendo en cuenta de que convivieron cuatro meses». Podría serlo sino se hubieran encontrado el material genético en algunos puntos concretos a los que ese día solo tuvieron acceso los muertos y su asesino.

La Guardia Civil cuenta las horas para viajar a Brasil para interrogarle. Pero no lo hará hasta que el joven haya sido detenido. Esperan que sea cuanto antes.


La primera cuchillada del descuartizador de Pioz: un niño bien que acabó en psicópata

Arturo Lezcano – Elespanol.com

9 de octubre de 2016

«Tira la niña a la basura», escuchó Janaína un día de junio de este año. Muerta de miedo, miró a Patrick, el sobrino de su marido, Marcos. E intentó acallar el berrinche de su hija mayor, Maria Carolina, de cinco años, que lloraba al lado de su hermano, Davi, de uno, mientras Patrick insistía: «A esa niña hay que tirarla a la basura».

Tres meses después, en otra casa, en otro lugar, Janaína, Marcos, Maria Carolina y Davi fueron asesinados de forma metódica, sádica y secuencial: primero mataron a la madre, luego a los niños y, cuando llegó a casa, al padre. Tras mutilar los cuerpos de los adultos, metieron los cuatro cadáveres en bolsas de basura. La investigación sobre el crimen múltiple de Pioz (Guadalajara) ha concluido que el principal (y único) sospechoso de la masacre es Patrick. Pero ¿quién es Patrick?

Un chico bien de una ciudad amazónica

La familia asesinada es de João Pessoa, capital de Paraíba, un pequeño y alejado estado al noreste de Brasil, pero su sobrino, Patrick, de 19 años, nació y creció en un lugar todavía más remoto, en plena Amazonia y a 2.500 kilómetros de distancia. En una ciudad llamada Altamira, estado de Pará, construyó su hogar la hermana del fallecido Marcos, Soraya Nogueira, junto a su marido, François de Melo Gouveia, un médico que se hizo muy conocido en la ciudad. Juntos abrieron una clínica de radiología, llamada Unimage, y se convirtieron en una familia influyente de Altamira, que tiene 140.000 habitantes.

Desde que el pasado 18 de septiembre se supo la noticia de la muerte del hermano de Soraya, la zozobra se instaló en sus parientes. Cuando esta semana se supo, desde España, que la Guardia Civil reunía pruebas concluyentes sobre la autoría del asesinato múltiple y estas acusaban a Patrick, la familia cerró la clínica y se fue a João Pessoa, donde aún reside la rama materna de los Gouveia. Allí está también Patrick, que ya vivió en la ciudad antes de ir a España. Lejos de Altamira encontraron el apoyo cuando se conoció la acusación, cuando acudieron a declarar -voluntariamente, según su abogado, y hasta dejaron pruebas de sangre para comparar el ADN encontrado, pese a que no hay investigación abierta contra él en Brasil- y ahora que los medios los buscan y quieren conocer su historia.

En João Pessoa la familia lo protege, pero con matices. «Si demuestran que es culpable debe caer el peso de la ley sobre él», ha dicho estos días a medios locales Jacqueline, hermana de Marcos y tía de Patrick. En Altamira también cierran filas en torno al joven. Su tía Gerusa de Melo, ex concejala de la ciudad, se limitó a decir a este periódico una escueta frase: «Yo creo en su inocencia. Es lo único que tengo que decir». Y ni una letra más. Sus parientes directos han clausurado sus perfiles en las redes sociales y no dan entrevistas, salvo pequeños despachos como el citado.

Pero, en general, todo lo que rodea a Patrick en Altamira está cubierto de un fino velo: los entrevistados se niegan a dar su nombre y cuando hablan del asunto separan a la familia del chico. Una periodista local lo resume así: «Ciudad pequeña, infierno grande. Ellos son influyentes, conocen a muchísima gente y nadie quiere hablar mal de ellos. Ya ha pasado con otros sucesos en la ciudad». «Cuando pasa algo con alguien de dinero, todos a callar», dice, a la vez que también pide el anonimato.

De colegio en colegio

De vuelta a la historia de los Gouveia, Soraya y François tuvieron dos hijas -hoy, médicos y residentes fuera de Altamira- y un niño. El menor, según cuentan quienes lo han tratado, siempre tuvo problemas, a pesar de la vida de manual social que seguía con sus padres y hermanas mayores: acudían a los eventos de la ciudad, participaban de las fiestas e incluso Patrick fue monaguillo en la iglesia que frecuentó, de siempre, la familia. Y sin embargo, algo chirriaba.

Sus profesores en el primer colegio en el que estudió, la escuela Anchieta, donde cursó desde preescolar hasta quinto de primaria, dicen que tenía «una personalidad fuerte y turbulenta», y que desembocó en conflictos con otros compañeros de colegio. «Era agresivo y en los estudios parecía ausente», asegura una profesora. «De algún modo, ya empezaba a mostrar las uñas». Los problemas le hicieron cambiar de colegio.

Pero la «turbulencia» se incrementó: ya preadolescente fue expulsado del colegio privado Gildete Dutra. Oficialmente, «se le solicitó la baja en la matrícula por incompatibilidades». Detrás del eufemismo, cuenta un abogado local, había desencuentros agresivos con alumnos y profesores. Pero nunca se tradujo en una denuncia. Era una época de expansión social para Patrick, que participaba de fiestas y ocio de acuerdo al estatus familiar y de su colegio. No llegó a tener excesivas relaciones con chicas, y ninguna fue considerada novia, según cuentan varias fuentes. Finalmente recaló en el colegio Objetivo, el que llaman «mejor colegio de Altamira». Y entonces, ocurrió el episodio que le marcó la existencia antes de viajar a España.

El profesor apuñalado

El 12 de junio de 2013 Patrick -por entonces 16 años- estaba en clase de biología. Había tenido una mala experiencia con el profesor, el joven Carlos Alberto Conceição, de 23 años, que le había puesto una mala nota y por ello habían discutido. Aquella mañana, en plena clase y sin mediar palabra, Patrick se levantó de su silla y, enfrente de todos los alumnos, apuñaló por detrás al profesor, primero en el cuello y después en el vientre, con un cuchillo de ocho dedos. Cuentan las crónicas de entonces que «el alumno demostró gran frialdad y se quedó de pie viendo cómo el profesor sangraba en el suelo». Las cámaras instaladas en el aula poco le importaron a Patrick, quien aseguró, acompañado de abogados, que «lo había hecho para darle un susto al profesor». «Todo fue por una tontería, por una discusión de una nota. Ahí tiene que haber problemas psicológicos», apunta un periodista que cubrió aquel suceso.

Por el apuñalamiento, Patrick fue acusado de tentativa de homicidio y fue internado en un centro para menores en Santarém, otra ciudad amazónica, a 500 kilómetros de su ciudad. Cuarenta y cinco días después ya salía libre, después de haber hecho terapia y trabajo socioeducativo. «Después del asunto la familia lo sacó inmediatamente de Altamira. Empezó a ir a lugares donde tenía parientes, y enseguida terminó en João Pessoa», asegura un conocido del entorno, quien también apunta que se sucedieron las visitas a los psicólogos. Y de ahí saltó a España, donde estaban sus tíos y pequeños primos, hasta su repentina y anticipada vuelta.

Solución: España

Se dijo estos días en los medios que había ido a probar suerte como futbolista en España, y así lo asegura la familia, pero Patrick nunca jugó al fútbol de manera seria en Altamira, según cuentan sus conocidos. Seguía, según se ha dicho, el modelo de su tío Walfran, hermano de Marcos, que sí había intentado ganarse la vida como futbolista en España. Con Marcos la tuvo, ya que lo acogió desde el primer momento.

Se suceden los testimonios de estima sobre el fallecido, «una buena persona que quizás pecó de inocente», dice una pariente. Patrick se encomendó a Marcos como si fuera un hermano. Sin embargo, la relación con su tía y sus primos no era tan lineal. «Les hablaba muy mal», dice Pedro Rafael Marinho, primo de Janaína. La madre de la víctima murió hace años y su tía, madre de Pedro Rafael, ha actuado como segunda madre de Janaína durante mucho tiempo. Aún hoy le hacía de confidente cuando se comunicaba por teléfono desde España.

«Muchísimas veces Janaína llamaba molesta e incluso alarmada por su comportamiento. Incluso llegó a decir que si Patrick no volvía a Brasil, Marcos hablaría con la embajada, porque parece que no tenía los papeles en regla», cuenta su primo Pedro Rafael. Según él, los padres de Patrick llegaron a ir a buscarlo a España, pero él se negó y se enfrentó a la madre, que terminó llorando en una escena en Madrid. Pero allá siguió, lo que dio que pensar a los conocidos de la familia. «Los padres lo mimaron siempre, estaba muy consentido», dice un allegado en su ciudad natal.

Los asesinados se mudaron a Pioz, él no. Cuando en cierta ocasión le preguntaron a Janaína qué sabía de Patrick, si lo habían vuelto a ver, ella contestó: «No, pero no te preocupes, que volverá cuando no tenga dinero», pues según la versión de los allegados a la fallecida tía de Patrick, éste no trabajaba y solo recibía remesas periódicamente de sus padres. Nunca se supo que volviese a verlos, ni que llegase a ir al chalet de Pioz, que según la familia de Marcos ni siquiera conocía. La familia de Janaína cree lo contrario, que sí conocía el lugar y que incluso había ayudado a hacer la búsqueda de una nueva vivienda cuando sus tíos se quisieron mudar a un lugar más tranquilo que Torrejón de Ardoz, donde vivían todos juntos.

Un asesinato «por venganza»

Fue en esta primavera cuando Janaína le relataba las frases sobre los niños y la basura que escuchaba de boca de Patrick en aquella casa de Torrejón donde lo tenían alojado y donde de tanto en tanto se obsesionaba con algo y dejaba una sombra de terror en su tía. «Él era una pesona [persona] de momentos, y demostraba tener rabia, odio, de un minuto para otro, yo no sé explicar su mente», asegura Marinho, el primo de Janaína. Aunque no descarta que hubiera algún factor de obsesión sexual por la tía, prefiere hablar de que «es un peligro para la sociedad. Si lo contrarías, estás en riesgo», asegura su primo, abonando las teorías sobre un perfil «psicótico» de Gouveia, como definió la Guardia Civil.

Por todo ello, cuenta otro familiar de Janaína, «cuando supimos la noticia sospechamos inmediatamente». Entre otras cosas, porque se supo que una familia de João Pessoa, con dos niños de las edades de Maria Carolina y Davi, había sido descuartizada en España y solo podían ser ellos, y sin embargo Patrick no se puso en contacto con nadie.

La masacre de Pioz llamó la atención en Brasil por el modus operandi, especialmente cuando desde España se dijo que podía ser obra de sicarios. «Eso no lo harían profesionales, al menos de aquí. No tiene el diseño de un crimen compatible con un patrón de sicariato», dice el experto en seguridad, el brasileño Geraldo Monteiro. «Los profesionales en estas atrocidades no pierden el tiempo en descuartizar a la gente, no es común en Brasil. Los sicarios hacen “un servicio”, llegan, disparan dos o tres veces y se van», comenta.

Y concluye algo que ha despertado especial indignación en el país, poco acostumbrado al estilo de la masacre pese al historial de violencia en el país: «Los niños en general son preservados en un crimen, no se les toca a no ser que haya una razón especial para el asesino. En mi opinión es, claramente, un crimen de venganza o de odio», concluye.

La familia de Janaína confiesa que estuvieron tentados de denunciar a Patrick, pero no tenían pruebas, y además les sorprendió la llamada de la Guardia Civil: «A nosotros nos llamaron inmediatamente, ese mismo día, y nos preguntó de todo. Y claro, salió el nombre de Patrick, su vida, sus antecedentes, su relación con ellos, el miedo que inspiraba en Janaína,…», comenta su primo, compungido después de todas estas semanas: «Mi madre tenía mucho miedo de lo que pudiera pasar, y cuando ella no llamaba empezaba a pensar cosas. Así que fue una sorpresa, pero no lo fue», concluye.


El hermano de Janaína, descuartizada en Pioz: «Patrick es un monstruo que planeó todo»

Brais Cedeira – Elespanol.com

15 de octubre de 2016

El próximo 29 de octubre, George Santos Américo y su hermana gemela Janaína iban a cumplir 39 años. El sueño de celebrarlo juntos, en familia, se evaporó hace casi un mes, el día 18 de septiembre, cuando se descubrió el cuerpo descuartizado de ella junto al de su marido, Marcos Campos, y el de sus hijos, de uno y cuatro años. Llevaban un mes muertos. George y su prima de 54 años, Sevania Américo, viven ahora una «pesadilla» que les ha obligado a viajar por primera vez a España para recuperar los cadáveres de los suyos y llevarlos de vuelta a casa. «Desde el 18 nuestra vida se paró; no hacemos más que sufrir». Sobre todo, tras conocer que Patrick Gouveia Nogueira, sobrino de Marcos y Janaína, es el único sospechoso y presumiblemente el asesino de la familia.

El dato se conoce desde hace dos semanas, cuando fue localizado su ADN en la escena del crimen y Walfran Campos, hermano de Marcos, reveló a este periódico que Patrick había cambiado un vuelo a Brasil que tenía en noviembre para marcharse el día 19 de septiembre, 24 horas después del hallazgo de los cadáveres. Sevania y George no dudan. «Nosotros ya sospechábamos de él. Patrick lo planeó todo para matarlos».

George y Sevania llegan del Consulado de Brasil en España vistiendo la misma camiseta blanca. En ella se ven tres fotos -de Janaína, Marcos, los dos hijos- y una frase: «Queremos justicia». Una persecución que han emprendido para que Patrick, dice, se lleve su merecido. Es lo único que tienen en mente. «Janaína quería tener una familia, salir de Brasil… Este monstruo acabó con su sueño».

El sueño de George

Era viernes 16 de septiembre. Faltaban dos días para que, a 6.200 kilómetros de distancia, fueran hallados en el salón de un chalet de Pioz (Guadalajara) seis bolsas de plástico con cuatro muertos dentro. Ese viernes George se despertó en mitad de la noche, contrariado por un sueño que había tenido. «Vi en mi sueño a Janaína y a un hombre sin rostro pegándole a sus niños». A los dos días la noticia saltó a Brasil y la familia de Janaína supo que era su hija y su marido. Y que, según parece, les había matado Patrick.

Cuatro meses antes, la madre de Patrick le pidió a su hermano Marcos si podía acoger a su hijo en su casa de España. El joven venía a probar suerte en el fútbol, como muchos otros jóvenes brasileños, pero su familia no es una familia cualquiera. Sus padres, Soraya y François de Melo, poseen una clínica de radiología en la ciudad de Altamira, en el brasileño estado de Pará. Allí son una pudiente familia. Tanto que enviaban 5.000 euros al mes a su hijo, en España. «Patrick siempre lo ha tenido todo. Una casa buena, un coche de 70.000 reales que le regaló su padre, dinero… Siempre fue un chico mimado».

Cuando Patrick estaba viniendo a España, Marcos ya conocía el turbio pasado de su sobrino. Aun con todos los años que llevaba viviendo en España, y pese a la distancia, recordaba la historia de su sobrino apuñalando, cuatro años antes, a su profesor de biología. Patrick tenía 16 años y le habían puesto una mala nota, habían discutido. Su corta edad no le impidió emplear la máxima frialdad en su proceder: se levantó de la silla sin mediar palabra, se acercó al profesor por detrás y le apuñaló primero en el cuello y después en el vientre con un cuchillo de ocho dedos. Fue condenado a 45 días de trabajos sociales. Pese a todo esto, la bondad de Marcos pesó sobre el negro pasado de Patrick y accedió a la petición de su hermana. «Marcos era muy buena persona. Siempre trataba de ayudar, nunca decía que no a nadie… Y por eso le acogió. Él decía que era su sobrino y tenía que quererlo».

El insoportable día a día con Patrick

  • ¿Cómo le definiríais?

-Patrick es una persona fría y calculadora- asegura George, pensativo.

-Es una persona ruin -interrumpe Sevania-. Un monstruo.

El aire no dejó de enrarecerse en la casa de Janaína y Marcos en Torrejón de Ardoz desde que Patrick entró, cuatro meses antes de matarlos. Patrick se obsesionó por completo con su tía, llegando hasta extremos surrealistas. Muchas noches Janaína se levantaba de madrugada y se iba al sofá a darle el pecho a su pequeño de un año. Entonces aparecía su sobrino, en calzoncillos, y se sentaba a mirarla. «Ella nos contaba esas cosas por teléfono. Y eso ya fue el colmo. Marcos le avisó de que no hiciera eso más y que, si seguía haciendo esas cosas, le iba a denunciar. Que iba a llamar a la policía porque estaba de ilegal en España, sin papeles», explica Sevania. Desde aquel momento, Patrick no volvió a hablarle a Janaína. George y Sevania piensan que, desde entonces, la rabia de Patrick hacia Marcos y Janaína creció sin control.

La ira de Patrick se desató cuando sus padres, por sorpresa, aparecieron de visita en la casa de sus tíos [en] Torrejón de Ardoz. «Su madre subió al piso a saludarle y su padre esperaba en el coche. En cuanto la vio, Patrick comenzó a gritarle. Le decía que “qué haces aquí”, que “por qué has venido”. Su madre empezó a llorar y bajó al coche asustada», asegura George. En cuanto se fue Patrick comenzó a reír «como un loco». «Era una risa con sarcasmo», dice Sevania. «Janaína le decía: “Son tus padres, no tienes que tratarles así”. Para ir a España les gritaba, pero no decía nada cuando le pasaban dinero cada mes», señala Sevania.

Los últimos días antes de marcharse estaban siendo los más duros para Janaína y Marcos. Patrick odiaba a sus hijos, no los soportaba. «Tira la niña a la basura», llegó a escuchar la madre el pasado mes de junio, algo más de un mes antes de mudarse. Muerta de miedo, Janaína trató de acallar a la pequeña María Carolina, de cuatro años de edad, que no paraba de llorar. «Los pequeños también le tenían miedo», indica Sevania. Patrick insistía: «A esa niña hay que tirarla a la basura».

La mudanza

Marcos y Janaína llevaban tiempo intentando mudarse de casa porque el piso ya se les hacía pequeño. «Como Marcos no tenía tiempo para buscar piso, era Patrick el que lo hacía por internet», relata Sevania. En cuanto encontró el chalet de Pioz, Patrick llamó a su tío y le dijo que había encontrado el lugar ideal, el chalet 594 de la urbanización La Arboleda, a 3 kilómetros andando de Pioz, en Guadalajara. Un nuevo hogar, económico, tranquilo y alejado. «Lo planeó todo», insisten Sevania y George. Marcos fue a Pioz él solo a mirar la casa y, tras firmar, los papeles, inició los preparativos de la mudanza.

El día en que se marcharon definitivamente a su nueva casa Marcos, Janaína y los dos pequeños se fueron en taxi para allá. Patrick, pese a todo, y como habían acordado, se iba también a vivir con ellos. «Marcos le dijo a Patrick que le dejara las llaves al conserje, que tirase dos bolsas de basura que quedaron en la casa y que ese mismo día se fuera con ellos». Sin embargo, desde el día en que se mudaron no supieron nada más de él. Patrick no les siguió hasta Pioz. Al menos, al principio.

«A Marcos y a Janaína no les extrañó que no viniera. Era normal que Patrick estuviera dos o tres días desaparecido, sin ir por casa. Él iba mucho de fiesta, le gustaba el heavy metal. Entonces no les extrañó», asegura Sevania. Ninguno de los dos sospechaba lo que pasaría unos días después de mudarse a su nueva y tranquila vivienda.

El asesinato

«Eran una familia tranquila y normal, religiosa, pasaban mucho tiempo juntos», recuerda George. En toda la charla no derrama una sola lágrima, pero cuando su prima habla su mirada se pierde. El día 17 de agosto el móvil de Patrick aparece localizado en la escena del crimen, allí donde también apareció su sangre y su ADN en las bolsas y en un cuchillo. Nada más llegar, Patrick mató a Janaína y a los pequeños. Después, esperó a que Marcos volviese de trabajar. Cuando llegó Patrick, atacó al padre en la entrada de la casa y lo arrastró hacia dentro. Esa misma noche, después de descuartizarlos sin que nadie del vecindario advirtiera nada, ni un solo ruido, limpió su rastro y se marchó de allí. Al día siguiente de matar y descuartizar a sus tíos y de degollar a sus sobrinos, Patrick se fue a jugar al fútbol.

«Ayer, en el crematorio, fue lo más difícil. Estábamos más cerca que nunca de los cuerpos de ellos y sabíamos que no podíamos hacer nada. Ayer fue muy duro». George y Sevania se marchan a casa derrotados y cansados tras un largo día de juzgados, abogados y medios de comunicación. Retomar el día a día va a ser complicado. «¿Una vida normal? El día 18 la nuestra se paró», repiten. Al final de la charla, les llega un mensaje: el juez ha levantado secreto de sumario. Ya solo queda repatriar los cuerpos. «Estamos felices porque aquí nos ha ayudado tanta gente: consulado, Guardia Civil, autoridades… Seguimos arrasados, muy tristes. Pero la pesadilla está terminando».


Las pistas que condujeron hasta el presunto asesino de la familia brasileña de Pioz

Cruz Morcillo – ABC.es

19 de octubre de 2016

Este miércoles, el presunto asesino de la familia de Pioz (Guadalajara) pisará suelo español después de entregarse voluntariamente y ser trasladado hasta nuestro país. Varias son las pistas que Patrick Gouveia, sobrino de uno de los fallecidos, dejó en la escena del crimen pese a un trabajo minucioso para evitar dejar cualquier prueba que lo incriminara. El joven, de 20 años, mató a su tío, a su tía y a dos niños de uno y cuatro años de edad.

«Tengo que colgar. He oído un golpe muy fuerte, como si se cerrara una puerta. Luego te llamo». Eran en torno a las siete de la tarde del 17 de agosto cuando Janaina Santos se despidió con brusquedad de su hermana porque un ruido la perturbó. Marcos Campos, su marido, estaba a punto de regresar del trabajo: el primer día de su nuevo empleo en un restaurante argentino en el centro comercial Plenilunio de Madrid. Volvía en autobús hasta la urbanización de Pioz (Guadalajara) a la que se había mudado la familia. Los 50 kilómetros suponían un largo trayecto en transporte público, más prolongado aún por la reducción de servicio en agosto.

Por otra parte, la geolocalización del teléfono móvil de Patrick Gouveia, sitúa al sobrino en la vivienda el 17 de agosto por la tarde noche, cuando presuntamente se cometió el crimen.

La Guardia Civil cree que el cabeza de familia no llegó a tiempo de volver a ver con vida a su familia. El golpe que Janaina oyó procedía de quien acabó con la vida de ella, de su marido y de sus niños María Carolina, de 4 años, y David, de uno. Los investigadores han logrado ya reconstruir los últimos pasos del asesino ese día y confirmar que fue Francois Patrick Nogueira Gouveira, sobrino carnal de Marcos, quien ese 17 de septiembre entró en el chalé de la urbanización La Arboleda, a la que habría llegado en autobús, y degolló a sus parientes. Primero a ella y a los niños y luego a su tío, unos asesinatos «secuenciales», según la palabra elegida por los agentes para desterrar el horror del relato. Luego descuartizó a los adultos e introdujo en seis bolsas los cuerpos.

«Ilusionado»

«Estuve “wasapeando” con mi hermano el día de antes. Estaba contento por volver a Che -el restaurante de Plenilunio en el que Marcos ya estuvo empleado como churrasquero-. Salía a las cinco de la tarde pero tardaba bastante en volver a Pioz. Aun así estaba ilusionado con tener la casa preparada para cuando viniéramos mi madre y yo». Walfran Campos es el único hermano varón que tenía Marcos. Se llevaban menos de tres años y eran amigos. Vivieron juntos en Galicia y Murcia. Ahora le ha tocado no solo convivir con la pérdida y la crueldad del crimen, sino afrontar que el asesino es su sobrino, el hijo de una de sus cinco hermanas.

«Yo le hablé a Marcos para que recibieran en su casa a Patrick, en Madrid, a ver si tenía suerte y ahora yo ya no sé…» A Walfran le cuesta mantener el tipo. Dice que si la Guardia Civil ha señalado a Patrick y le ha contado a él mismo que su sobrino es el culpable es porque no tienen dudas, pero no logra entender la aparente tranquilidad del joven que aguarda en casa de sus padres y que ha proclamado su inocencia ante toda la familia.

«Para mí es también como un hijo, un amigo, el nieto de mi madre… pero si ha sido él quiero que esté toda la vida en la cárcel», afirma con énfasis. «Marcos le ayudó en todo». Recuerda que el primer cataclismo familiar se produjo cuando Patrick Nogueira, hijo de un reputado médico con clínica propia y de su hermana, empresaria al frente de un colegio, apuñaló a su profesor a los 16 años. «Mi hermana casi enloqueció. Él nos contó que el maestro le llamaba marica y se burlaba de él por su fuerte acento del nordeste… es lo que dijo».

El adolescente que no se lo pensó para clavar un punzón a su profesor cumplió 45 días de internamiento. A los 18 años sus padres le pagaron un billete de avión a Londres porque quería jugar al fútbol en Europa. A los dos o tres meses regresó a Brasil, fracasado. Su tío Walfran habló con un amigo para que le ayudaran en Madeira (Portugal). Allí estuvo otros dos o tres meses perdiendo el tiempo. Ni club de fútbol, ni oficio ni beneficio. «Patrick no ha tenido suerte. En Madrid hay muchos equipos. A ver si tú le puedes ayudar», le dijo desde Brasil Walfran a Marcos. Y los hermanos se ayudaron, como siempre.

Llegada a Madrid

A principios de año, en marzo, el sobrino rebelde vino a vivir con sus tíos y sus primos en Torrejón de Ardoz en un piso compartido. A Marcos tampoco le iba bien y de hecho estuvo varios meses cobrando el paro mientras Janaina se ocupaba de los críos. Esporádicamente trabajó en otro asador, que abandonó en junio. La convivencia debió de ser cualquier cosa menos fácil. Patrick vivía del dinero que le mandaban sus padres y pasaba los días él solo, con la negativa de varios clubes de fútbol en los que no llegó a jugar.

Janaina, según se ha sabido ahora, se quejaba a su hermana y a su familia del sobrino político. Les decía que la acosaba, que se paseaba medio desnudo por el piso, que insultaba a los pequeños… Walfran menea la cabeza con disgusto. «Nosotros no sabíamos nada. Ni Janaina ni Marcos nos contaron estas cosas; tampoco la familia de mi cuñada. Yo habría cogido un avión y habría acabado con eso».

Entre las verdades a medias se ha colado que Marcos temía que su esposa mantuviera una relación con su sobrino. «Ella no era así», corrige el cuñado. Yo viví con ellos. Sé cómo era». Él destierra este runrún. «Mi hermano alquiló la casa de Pioz porque era grande y barata. En Madrid no encontraba nada decente sin nómina y allí no se la pidieron. Solo un mes de fianza. Quería que hubiera habitaciones para todos. Pero él pensaba que Patrick iba a ir con ellos y que también ayudaría a pagar el alquiler. Cuando le dijo que no, que se quedaba en Torrejón porque la otra casa estaba muy lejos, mi hermano estaba fastidiado porque no le iba a llegar el dinero».

El relato de Walfran abona más dudas. Si la pareja quería alejarse del problema, ¿por qué Marcos pretendía que siguiera con ellos o eso le contó a su hermano? Patrick además ha dicho que no sabía dónde estaba la nueva vivienda de su familia, algo que desmienten estas palabras. El presunto asesino voló a Brasil dos días después de hallarse los cadáveres. Según su tío, fue una decisión familiar ante el temor de que un sicario anduviera suelto -como se publicó- y buscara vengarse de los Campos Nogueira. «La hermana de Patrick es abogada y pensó que él debía volver». La versión resulta endeble, sobre todo porque no se le ocurrió pasar antes por una comisaría o un cuartel a contar la relación que le unía con las víctimas. Sus adinerados padres se apresuraron en buscarle un letrado allí en Joao Pessoa, que lo acompañó a la Policía el 30 de septiembre. Ocho días antes, se había cursado orden de detención europea e internacional contra él vía Interpol. Hasta el 6 de octubre los agentes brasileños no informaron al juez de Guadalajara de que el sospechoso estaba localizado, que no arrestado.

La Guardia Civil tardó 48 horas en centrar al sospechoso, cuyo ADN -como adelantó ABC– fue encontrado en la cinta americana con la que selló las bolsas en las que ocultó los cuatro cuerpos. Es una prueba indubitada, pero los investigadores han acumulado otros indicios. El móvil, si existe, es lo de menos. Sobre todo después de la definición que los agentes hicieron del apuñalador del punzón: «De carácter psicópata, narcisista, egoísta y sin apego a la vida humana». «Si todo eso que cuentan está en el sumario, yo no necesito esperar a lo que diga un juez». Palabra de tío.


Detenido tras aterrizar en España el supuesto asesino de Pioz

Agencia EFE – ABC.es

19 de octubre de 2016

Patrick Gouveia, el supuesto autor del asesinato de los cuatro miembros de una familia brasileña en Pioz, en Guadalajara, ya ha llegado a España en un vuelo procedente de Sao Paulo tras entregarse voluntariamente y ha sido detenido por la Guardia Civil.

Fuentes del Instituto Armado han indicado a Efe que Gouveia, sobrino del hombre asesinado, está siendo trasladado en este momento a la Comandancia de la Guardia Civil de Guadalajara, donde será interrogado por los agentes.

Aún se desconoce cuándo será puesto a disposición del juez del titular de instrucción número 1 de Guadalajara, que lleva el caso. Gouveia se ha entregado después de las conversaciones que los investigadores de la Guardia Civil han mantenido con su abogado.


Patrick Nogueira, a prisión tras confesar el cuádruple crimen de Pioz

E. E. – Elespanol.com

21 de octubre de 2016

El brasileño François Patrick Nogueira Gouveia ha confesado ante la Guardia Civil el asesinato de sus tíos (Marcos Nogueira y Janaína Santos) y los dos hijos de éstos, dos niños de 4 y 1 años, en la localidad de Pioz (Guadalajara), crimen por el que el juez ha decretado este viernes su ingreso en prisión.

A primera hora de la noche el titular del Juzgado de Instrucción nº 1 de Guadalajara ha dictado un auto por el que se ratifica la prisión provisional comunicada y sin fianza para Nogueira Gouveia.

Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (TSJCM), se le imputa como presunto autor de dos delitos de homicidio en las personas de Marcos Campos Nogueira y Janaína Santos Américo, y dos delitos de asesinato sobre los dos menores de edad, «todo ello sin perjuicio de posterior calificación en función del avance de la instrucción».

Durante la comparecencia ante el juez instructor, que se ha prolongado desde las 16:00 horas hasta las 21:00 horas, Nogueira Gouveia ha reconocido parcialmente los hechos, admitiendo la autoría de las muertes, aunque no la forma en la que las llevó a cabo.

El investigado ingresará «de forma inmediata» en el Centro Penitenciario de Alcalá Meco.

El presunto autor del crimen cuádruple llegó en la tarde de ayer a la Comandancia de la Guardia Civil en Guadalajara donde, según han precisado a Efe fuentes de la investigación, el joven, de 20 años, reconoció haber cometido los hechos pero no ofreció muchos detalles, a la espera de la declaración que, desde las cuatro de esta tarde, ha prestado ante el Juzgado de Instrucción número 1 de Guadalajara.

Nogueira Gouveia ha sido trasladado a este juzgado a las 15.10 horas, escoltado por dos coches de la Guardia Civil. Allí se encontraban el titular del juzgado, así como un juez de apoyo y cuatro letrados: de la Fiscalía, la defensa y dos abogados, uno del hermano del asesinado -Marcos Nogueira- y otro de los hermanos de la esposa, Janaína Santos.

La Fiscalía Provincial de Guadalajara avanzaba esta mañana que pediría prisión provisional para François Patrick Nogueira Gouveia, quien podría enfrentarse a prisión permanente revisable por el asesinato de los menores.

Así lo ha señalado a Efe la fiscal jefe de Guadalajara, Dolores Guiard, quien ha justificado esta petición de prisión provisional «por la gravedad de los hechos y la ausencia de arraigo en el país».

En relación a las posibles penas en caso de que ratifique su culpabilidad ante el juez, la fiscal jefe ha señalado que, según recoge el artículo 140 del Código Penal, tras la reforma del 1 de julio de 2015, los asesinatos de niños menores de 16 años están penados con prisión permanente revisable.

En este sentido, ha señalado que se entiende que el agravante de alevosía concurre en los asesinatos de los niños, de tan solo 4 y 1 años, mientras que en el caso de los asesinatos de los dos adultos habrá que esperar para determinar si concurre esta circunstancia.

Entrega voluntaria a las autoridades

El joven llegó el miércoles a Madrid después de entregarse voluntariamente tras las conversaciones que los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y de la Policía Judicial de este cuerpo en Guadalajara mantuvieron durante varios días con su familia en Brasil.

Los familiares se convencieron de que el sospechoso tenía que presentarse a la Justicia en España, porque, además, la Guardia Civil tiene muy bien atados todos los indicios que apuntan al joven.

Pruebas tan contundentes, según indicaron a Efe fuentes de la investigación, que terminaron por decidir a la familia y al propio Patrick, que llegó a Madrid en un vuelo procedente de Sao Paulo y que cuando ya estaba dentro de la aeronave, y antes de despegar, avisó a la Guardia Civil de que venía de camino.

Todo parece indicar que en la decisión ha pesado mucho la convicción de que en España el supuesto autor tendría un juicio más objetivo y un internamiento en una prisión muy diferente al que tendría en las brasileñas.


La ira del asesino de Pioz se desató después de que su tío le alejase de Janaína

Brais Cedeira / Alejandro Requeijo – Elespanol.com

21 de octubre de 2016

La ira de Patrick Nogueira Gouveia, el autor confeso del cuádruple crimen de Pioz (Guadalajara), se desató después de que su tío le alejase de Janaína Santos Ámérico. Así se recoge en el sumario del caso al que ha tenido acceso El Español en el que se relatan las causas que desembocaron en fatal asesinato. Dudas sobre infidelidades, acusaciones de «acoso» y un enfrentamiento a raíz de que la familia asesinada se mudase al chalet de Pioz poniendo fin a cuatro meses de una convivencia insoportable con su sobrino. Tras matarlos, Patrick preguntó a su entorno más cercano en España dónde podía comprar una pala.

Patrick Gouveia -quien ha reconocido el crimen a la Guardia Civil- se interesó por la compra de una pala ante la chica con la que compartía piso en Alcalá de Henares, María Pilar R.D.. La joven había regresado de sus vacaciones al piso en el que vivían juntos tan solo un día después de la fecha en la que la Guardia Civil ubica el crimen. Esta joven estudiante relató a los investigadores cómo a su vuelta notó un cambio en la actitud de Patrick «siendo al principio bromista y posteriormente parecía enfadado y triste». Esta mujer añadió que en ocasiones le había hablado mal de su tío.

La pregunta sobre dónde poder encontrar una pala, apunta a que Patrick podría haber planeado regresar al lugar del crimen para enterrar los cadáveres que había descuartizado y guardado en seis bolsas de plástico atadas con cinta americana de color gris, que fueron halladas en el salón de la casa de Guadalajara debido al fuerte olor que desprendían. Los investigadores ya han determinado además el arma que usó el joven para perpetrar estos asesinatos: un cuchillo de la marca Swiss Touch.

La causa del crimen

Patrick estaba enfadado con su tío porque rechazó que fuese con ellos a vivir a la urbanización de Pioz, una decisión en la que fue clave la oposición de su mujer Janaína Santos Américo, también asesinada, quien había denunciado en repetidas ocasiones el acoso de Patrick en el día a día durante el tiempo que estuvo viviendo con ellos en la localidad de Torrejón de Ardoz.

Según obra en el sumario: «Marcos quería trasladarse a la casa de la urbanización de la Arboleda (Guadalajara) con su mujer y sus hijos y también con su sobrino», si bien finalmente no se materializó «por oposición de Janaína debido al acoso personal al que estaba siendo sometida por Patrick unido a los repetitivos episodios psicóticos que sufría éste con alucinaciones auditivas y visuales y la agresividad y la falta de empatía que demostraba hacia los hijos menores».

Esto ocurría «especialmente con la niña, quien llegó a tener miedo real hacia Patrick. Esto motivó finalmente que Marcos decidiera comunicar a su sobrino la imposibilidad de que convivieran. Marcos además ya sabía de la agresividad de su sobrino y tenía conocimiento de que en el año 2013 había apuñalado a su profesor de biología cuando sólo tenía 16 años. Esta decisión «no fue aceptada de buen grado (por Patrick) alegando que le habían dejado tirado» en el piso, situado en el número 4 de la calle Margaritas de Torrejón de Ardoz, teniendo que asumir los gastos de esta vivienda.

Estas conclusiones sobre la mala relación entre el presunto asesino y las víctimas se refuerzan con los testimonios recabados por los investigadores de la Guardia Civil en el entorno de Marcos. A través de amigos y excompañeros de trabajo del fallecido «se pudo constatar que la relación de Marcos con su sobrino se deterioró considerablemente al entender el tío que que su sobrino podría estar manteniendo o intentando mantener una relación sentimental con su esposa». Esta declaración contradice la versión del padre de Janaína, según el cual, su hija le llamaba con bastante frecuencia para quejarse del comportamiento de Patrick en la vivienda: «iba siempre en calzoncillos por casa».

«Veía sombras que le perseguían»

Un antiguo compañero de trabajo de de Marcos en el restaurante «Brasil y Leña» de Alcalá de Henares añadió incluso que su amigo sorprendió a su mujer y a su sobrino en «situaciones comprometidas en la vivienda» de Torrejón de Ardoz que compartieron durante cuatro meses, desde abril hasta principios de julio. «Cuando Marcos se iba a trabajar estos encerraban a la niña pequeña en un cuarto para que no dijera nada», relató este compañero de trabajo a la Guardia Civil. Otros testimonios recabados entre el entorno de Marcos afirmaron a la Guardia Civil que el fallecido les había relatado que su sobrino «veía sombras que le perseguían y escuchaba voces». Otro de los testigos aportó que era la razón por la que le tenía miedo la niña pequeña.

La investigación sitúa el crimen entre las 15.55 horas del 17 de agosto y las 6.57 del día después. Se basan en las «doce conexiones de datos» que registró el teléfono móvil de Patrick. Otra de las evidencias que han servido para apuntalar la acusación contra el joven son los restos biológicos y las huellas de las zapatillas marca Mizuno halladas en el lugar del crimen. Otra de las compañeras de piso del acusado confirmó a la Guardia Civil que el joven tenía ese modelo de calzado. Esta testigo es además socia del gimnasio Altafit, situado en la calle Ronda Fiscal, número 8 de Alcalá de Henares al que iba el acusado. La investigación determinó el mismo día que se desplazó a Pioz -como acredita el registro de su Tarjeta Joven del Abono Transporte- en un autobús de la empresa Castromil, fue al gimnasio a primera hora de la mañana.

Los indicios, las informaciones y la posibilidad de acabar en una cárcel brasileña le han hecho entregarse a las autoridades españolas y terminar confesando los hechos. Su familia desde Brasil lo reitera, su sobrino «lo ha destrozado todo». Esta tarde, con su declaración ante el juez, Patrick Nogueira se pondrá frente a un espejo a revivir sus propios actos, esos que cometió con un cuchillo suizo la tarde noche de aquel 17 de agosto.


Los whatsapps de Patrick, el descuartizador de Pioz: «Mi tío es un hijo de puta»

Brais Cedeira / Alejandro Requeijo – Elespanol.com

22 de octubre de 2016

«Mi tío es un hijo de puta». Con esas palabras y una cerveza delante se dirigió Patrick Nogueira Gouveia a sus dos compañeras de piso en Alcalá de Henares el pasado viernes 16 de septiembre. Ellas le veían muy solo, por lo que le invitaron a cenar a un restaurante mexicano. En algunas ocasiones, en las que se habían organizado fiestas en la casa, Patrick no había dudado en sumarse. Fumaba y bebía como los demás, pero era algo callado. Nada más llegar con las chicas a aquel bar, Patrick se tomó un chupito de tequila. Al terminar la cena, una copa de ginebra. Entretanto, el joven les contó que su tío había desaparecido el mes de agosto, dejándole con las deudas del piso anterior, en Torrejón de Ardoz.

«Mi tío es un hijo de puta», reiteró. Esta y otras conversaciones recabadas por la Guardia Civil aparecen en el sumario del caso al que ha tenido acceso en exclusiva El Español. En esta segunda parte del sumario ofrecida por este periódico, y tras la confesión de Patrick el pasado viernes, la conversación con las chicas en el bar demuestra que lo de Patrick era una simple coartada para encubrirse a sí mismo como el autor del crimen, como el asesino y descuartizador de Guadalajara.

El día 19 de septiembre, según reza literalmente el sumario, las chicas volvieron a casa de sus clases en la Universidad de Alcalá de Henares y comprobaron que Patrick estaba raro: «Sobre las 15.30 horas llegaron a casa, dándose cuenta de que Patrick no se encontraba bien, que estaba con mucho frío, refiriéndose este que había tenido vómitos. Fueron al Mac Donald’s y Patrick mantuvo una conversación por Whatsapp con su hermana.

Según refirió la joven, le veían muy «preocupado». Con ellas había compartido piso desde el día 10 de julio. Nunca le habían visto así. Fue a ellas a quien Patrick preguntó dónde podía comprar una pala. Lo hizo después del 17 de agosto, la fecha en la que, presumiblemente, armado de un cuchillo suizo de la marca Swiss Touch, degolló y descuartizó a sus tíos y a sus sobrinos.

Los whatsapps del asesino de Pioz

Cuatro días después, el 20 de septiembre, Patrick hacía ya las maletas para marcharse a Brasil antes de tiempo. En ese momento solo se sabía que había muerto una familia brasileña y la hipótesis de los sicarios brasileños ya se barajaba entre las teorías de los investigadores. De hecho, las características del crimen la situaron en un primer momento como la principal de las hipótesis. Pero Patrick sabía que las autoridades ya le estaban pisando los talones. Y por ello empleó ese contexto en su favor, tejiendo una coartada que sostuvo hasta hace pocos días. Esta es la conversación que mantuvo con sus compañeras de piso, cuando supieron que el caso del descuartizamiento de Guadalajara le afectaba directamente porque habían muerto cuatro familiares suyos muy cercanos, con los que había vivido.

-Patrick, estamos preocupadas. ¿Estamos en peligro?

-No, no vosotras. Me tengo que ir a Brasil. Si alguien viene aquí, no van a ir ahí, a vuestra casa. Porque no estoy registrado en la ciudad.

-¿Y si alguien te está buscando? Alguien puede buscar en tu apartamento.

-No, me acabo de ir. Porque hace cosa de un mes alguien se llevó a mi tío por algo que él hizo. Está en las noticias. No vivo con él desde junio. O sea, que ni idea.

(…)

-¿Alguien sabe dónde vives?

-No, nadie. No os preocupéis.

-¿Alguien quiere matarte?

-Voy al consulado, a hablar sobre las deudas de mi tío en España, aquí en Madrid. Para hablar de cuando trabajó con una gitana. El tema es: cuando viví con él me encargué de los niños y de su esposa. Por ello la gente no me conoce.

(…)

-Me acusa la familia de su mujer. El hombre que está casado con la hermana de la mujer de mi tío me está acusando. Y si voy ahora, quizás pueda salir del país, para explicar esta mierda.

-¿Acusándote de qué? ¿Del asesinato?

-Sí

-La policía en España ha dicho que era la mafia. ¿Y te acusan de que tú le mataste?

-No, la policía aquí acusa a la mafia. Solo este cabrón está diciendo que tengo algo que ver con todo esto.

-En tu opinión, ¿quién mató a tu tío?

-Mi tío tenía muchas deudas de su último trabajo en Torrejón.

Pero a las jóvenes se les escapaban muchos detalles. No sabían que Marcos Campos y Janaína Santos habían puesto tierra de por medio para cortar de raíz varios meses de insoportable convivencia. No sabían que Patrick acosaba a su tía. No sabían que les descuartizó el día 17 de agosto en su nuevo chalet, el 594 de la Urbanización la Arboleda, en Pioz, Guadalajara.

Patrick desde Brasil

El 21 de septiembre, Patrick estaba ya en Brasil, en su casa de Joâo Pessoa, y negaba ante todos haber cometido los crímenes. En aquel momento, le escribió un Whatsapp al propietario del nuevo piso, en el que se instaló en Alcalá de Henares. De nuevo, Patrick eludía sus responsabilidades en lo ocurrido. Lo hacía ya desde su hogar brasileño, tras su huida en avión cruzando el Atlántico.

-Borja, yo estoy en Brasil, y no sé por cuánto tiempo voy quedar por aquí. No había mucho que decir porque mi tío ha sido asesinado y bueno, tengo que solucionar unas cosas por aquí. Salió hoy aquí por la mañana que el marido de la hermana de la mujer de mi tío ha dicho a la prensa que yo soy el culpable, y que tengo problemas con drogas. Están moviendo un proceso penal ahora por aquí (…) y yo necesito testificar sobre la personalidad de mi tío y soy la parte afectada en el proceso. Entonces, perdona no haberte dicho alguna cosa antes, porque todo ha pasado por la noche de lunes y me fui el martes.

La cuchilla de afeitar

Luego, las investigaciones de la Guardia Civil. No tardaron mucho en localizar los restos de Patrick: bastaron unas huellas en la casa, correspondientes a sus zapatillas de la marca Mizuno, el sudor y las huellas dactilares en las bolsas de basura que contenían los cadáveres. Poco tiempo después los investigadores se pasaron por el piso de Alcalá de Henares, ese del que Patrick huyó. Allí encontraron una cuchilla de afeitar. Con ella cotejaron los restos de ADN hallados en el chalet. Los resultados encajaban.

El jueves Patrick bajaba del avión con las gafas de sol puestas. El viernes se tapaba la cara con su camiseta negra al entrar a declarar en la comandancia de la Guardia Civil de Guadalajara. Atrás dejaba las cárceles brasileñas; ante él, el interrogatorio, un espejo en el que mirarse: era enfrentarse al horror que él mismo provocó durante los meses de verano.


El asesino de Pioz: «Recuerdo que aquí maté a Janaina y los niños, pero no sé cómo»

Patricia Ortega Dolz – Elpais.com

26 de octubre de 2016

Patrick Nogueira Gouveia regresó este miércoles al lugar donde perpetró su crimen. Solo había estado una vez en esa casa de Pioz (Guadalajara). Fue el pasado 17 de agosto, el día que mató -según su confesión- a golpe de cuchillo a sus tíos y a sus primos pequeños. La madrugada del 18 descuartizó a los adultos y los metió a todos en bolsas de plástico, como un sicario cualquiera.

Al cruzar el umbral de la puerta de entrada, acompañado del juez, la fiscal, el secretario judicial, los abogados y miembros de la Guardia Civil, Patrick se dirigió directamente a la cocina de la vivienda, situada nada más entrar, al principio del pasillo, a la izquierda y cuya ventana da al jardín con piscina del chalé.

Se acordó entonces de que estuvo un rato fuera con la mujer de su tío Marcos Campos, Janaina, y con los dos niños de cuatro y un año. Había comprado unas pizzas para comer antes de salir de Alcalá de Henares, donde compartía un piso de estudiantes desde que hacía unas semanas sus tíos le «dejaran tirado» en Torrejón para irse a esa nueva casa.

Como quien recuerda una receta de cocina, dijo en castellano: «Janaina metió los restos de las pizzas en el horno y aquí la maté, porque luego estaba tumbada en el suelo, llena de sangre», relató. Preguntado insistentemente por el juez y la fiscal, dijo no recordar cómo lo hizo: «Creo que con la navaja», respondió. «Recuerdo que luego estaban los cuerpos ensangrentados de los niños encima del de su madre, en la cocina». Así. Sin más detalles.

«Escuché la cancela»

Después esperó «mucho rato» a que llegase su tío Marcos del trabajo. «Escuché la cancela, supe que venía, abrí la puerta y lo maté al entrar». Dijo no estar seguro de si había visto a su mujer e hijos muertos.

Después reconoció una bolsa de plástico que había quedado en el salón, justo enfrente de la cocina. Allí presuntamente -según los restos de sangre hallados-, troceó los cuerpos de los adultos y los metió a todos en seis de las bolsas que había comprado. Limpió la sangre, aunque tampoco recordó cómo. Se duchó en el baño, la siguiente puerta del pasillo a la izquierda, contiguo a la cocina. Y se fue a dormir a la habitación de enfrente, con dos camas. «Pero no dormí en toda la noche», aseguró. Se levantó para tomar el primer bus de regreso a Alcalá y les dejó allí, hasta que el fuerte olor provocó el hallazgo de los cadáveres el 18 de septiembre pasado.

Patrick Nogueira Gouveia, tan frío como en su declaración ante los investigadores y ante el juez después, logró salir de la casa sin dar más explicaciones de las ya declaradas: «Sentí un odio irrefrenable; algo me decía que tenía que matarlos». Regresó a Alcalá Meco, donde permanecerá hasta que se decida, tras las preceptivas pruebas forenses, si ingresa en un módulo psiquiátrico o no y recibe el tratamiento correspondiente a «un comportamiento psicopático, absolutamente falto de empatía, pero perfectamente consciente del bien y el mal, como demuestra su intento de ocultar sus huellas y su más que selectiva memoria», han señalado los investigadores.


El descuartizador de Pioz será juzgado por un jurado popular

Brais Cedeira – Elespanol.com

28 de octubre de 2016

Nueve personas y dos suplentes conformarán el jurado popular que determinará un veredicto en el juicio de Patrick Nogueira Gouveia, el descuartizador de Pioz, quien asesinó a su tío Marcos, su tía Janaína y a sus sobrinos de 1 y 4 años el pasado 17 de agosto. Fuentes del caso han confirmado a El Español que, aunque se trataba de algo esperado por las partes, no se ha notificado hasta este viernes al mediodía.

Fue el fiscal superior de Castilla-La Mancha, José Martínez, quien anunció que iba a solicitar este procedimiento a cierre de la instrucción del caso. Debido al tipo de delito, Martínez aseguró ante los medios que no cabía ninguna otra opción por la naturaleza «trágica» del mismo.

Sin embargo, en el caso quedan todavía flecos por resolver: sin ir más lejos las autopsias de los cuerpos. Por otro lado, a la espera del juicio, Patrick y su abogado proseguirá con una estrategia de defensa que ya dejó entrever el propio detenido cuando declaró ante la Guardia Civil nada más ser detenido en Barajas a su llegada de Brasil.

La amnesia, ese supuesto olvido de detalles e instantes trascendentales en la investigación son la prueba, según fuentes del caso, de que el descuartizador trata de que en el juicio se justifiquen sus actuaciones partiendo de la base de un problema mental. De hecho, la defensa del acusado está en proceso de solicitar un informe pericial del estado mental de Patrick. El propio detenido y confeso asesino de la familia reconoció en sus declaraciones ante las autoridades que ya acudió al psicólogo en anteriores ocasiones, todas ellas en Brasil cuando era menor de edad.

Patrick en la cárcel

A las diez de la mañana del pasado miércoles, Patrick Nogueira volvió a la escena del crimen, esa que abandonó a las seis de la madrugada de un 18 de agosto tras descuartizar a sus tíos e introducirlos junto a sus sobrinos muertos en seis bolsas de plástico dejándolas en el salón del chalet 594 de la urbanización la Arboleda. Su declaración en la escena del crimen no distó demasiado de lo que le contó a la Guardia Civil y al juez tras su detención.

Hasta allí fue también Walfran Campos, hermano del fallecido Marcos y tío del propio asesino confeso. Vestido de negro y con gafas de sol, Walfran no pudo sino reconocer la cantidad de preguntas que tenía para con Patrick. «¿Por qué has hecho eso?»

Los jurados populares

En los últimos años los juradores [jurados] populares han jugado un papel trascendental en distintos casos que se han vuelto mediáticos en España. Sin ir más lejos, fueron sendos jurados populares los que condenaron tanto a los padres de Asunta Basterra como responsables del asesinato de su hija como a José Bretón por el asesinato de sus hijos, Ruth y José.

Entretanto, Patrick espera su hora en la prisión de Alcalá Meco. Allí se encuentra recluido bien vigilado, incluso con un «preso sombra» o interno de apoyo que le vigila constantemente desde la celda contigua a través de una ventana enorme de cristal.


La policía brasileña detiene a un cómplice del descuartizador de Pioz

Marcos Moreno – Elmundo.es

28 de octubre de 2016

La policía brasileña ha detenido este viernes a un cómplice del asesinato de la familia brasileña en Pioz. Se trata de Marvin Henriques Correia, un joven de 18 años que según los investigadores permaneció durante todo el tiempo del crimen dando consejos sobre cómo matar, descuartizar y ocultar las pruebas y los cadáveres del matrimonio y sus dos hijos, encontrados el 18 de septiembre en Pioz, Guadalajara.

Según han confirmado los delegados Reinaldo Nóbrega y Marcos Paulo en rueda de prensa el joven ha confesado su participación en los hechos, pero dice no haber dimensionado bien su responsabilidad. Se ha mostrado arrepentido y triste con la situación y ha colaborado esclareciendo los detalles del crimen. En su defensa dice que «no sabía que Patrick era capaz de hacerlo».

Según la policía brasileña, Marvin fue delatado por un amigo que tomó prestado su teléfono móvil y encontró mensajes relativos al crimen e incluso fotos de los cadáveres. En estos momentos las autoridades de Brasil estudian esas pruebas, además de los archivos encontrados en el ordenador de Marvin, entre los que se encontrarían metodologías para matar y descuartizar cuerpos, ensayos sobre la crueldad inherente al ser humano y cómics con temática de asesinatos.

«Durante la ejecución del crimen, Patrick conversaba por WhatsApp en tiempo real con el sospechoso arrestado en Paraíba. Patrick preguntaba cómo actuar, cómo podía ocultar los cuerpos, qué hacer», afirmó el comisario en una rueda de prensa, según informa Efe.

Según Shayner Asfora, el abogado del joven recién detenido, aún no existen pruebas concluyentes que indiquen que el joven tuvo participación efectiva en la muerte de la familia brasileña, y de ninguna manera podrá ser extraditado a España para ser juzgado. Hanna, la hermana del asesino confeso Patrick Gouveia, confirma a EL MUNDO que los dos jóvenes se vieron durante el mes que Patrick permaneció en Brasil antes de entregarse. Los dos tienen una estrecha relación desde hace un año, tal como confirma el mismo Marvin que lo nombra en primer lugar entre sus amigos en una red social.

Esta detención se produce cuando parecía que las investigaciones acerca del crimen de Pioz habían concluido con la detención de Patrick Gouveia, sobrino de Marcos Campos y Janaína Santos y primo de los pequeños Maria Carolina y David de cuatro y un años respectivamente. Según Patrick, fue un «odio irrefrenable hacia su familia» lo que le llevó a matarlos, y a descuartizar posteriormente a los adultos para poder meterlos en bolsas de plástico y tratar sin éxito de trasladarlos para ocultarlos.

Así lo confirmó durante la reconstrucción de los hechos en presencia de la policía que se produjo el pasado miércoles en el chalet de Pioz, escenario del asesinato. Allí estaba también el hermano de Marcos, Walfran Campos y tío de Patrick, que dijo que en todo momento el asesino confeso se mostró frío y no mostró arrepentimiento. «Estaba centrado y frío, incluso la policía se sorprendió con la falta de remordimientos».

El 18 de septiembre, la Guardia Civil de Guadalajara encontró los cuerpos de los cuatro integrantes de la familia envueltos en seis bolsas de plástico. Los cadáveres estaban en la casa desde hace un mes y el mal olor que desprendían alertó a los vecinos.

Sólo dos días después de este hallazgo, Patrick Gouveia, sobrino y primo de las víctimas y principal sospechoso del crimen, volvía a su tierra natal sin ponerse en contacto con la Guardia Civil.

La geolocalización del teléfono móvil del sospechoso, los movimientos registrados en su tarjeta de abono del transporte público y el hallazgo de material biológico lo incriminaron directamente, a pesar de que él siempre ha sostenido que había cortado la relación con su familia un mes antes y que ni siquiera conocía la dirección del chalet donde vivían y fue ejecutado el asesinato. Un mes después, cercado por la policía, decidió volver a España para enfrentarse al proceso judicial. Sólo allí, en presencia de la Guardia Civil de Guadalajara confesó ser el autor del cuádruple crimen de su familia.


Patrick, el descuartizador de Pioz le envió selfies con los cadáveres a Marvin, su cómplice

Brais Cedeira – Elespanol.com

29 de octubre de 2016

17 de agosto, Pioz (Guadalajara). Patrick Nogueira Gouveia acaba de asesinar con un cuchillo suizo Swiss Touch a sus tíos y a sus sobrinos. Entonces escribe a Marvin Henriques Correia, uno de sus amigos en Brasil. Le pregunta cómo actuar, cómo ocultar los cuerpos, qué tiene que hacer. No podía ser otro. Marvin siempre decía que Patrick era una de las personas en las que más confiaba. Así lo hacía saber al mundo en distintas redes sociales.

Por ello, con los cadáveres delante, a medio descuartizar, todo lleno de sangre en la cocina y en el pasillo, el asesino recurrió a su amigo. La casa en silencio, aquella noche Patrick le envió fotos, le envió vídeos. Al principio Marvin no le creía, no advertía que su propio amigo era el protagonista de lo que se veía en las fotos. Patrick terminó por enviarle selfies con los cadáveres para tratar de convencerle. Marvin seguía sin creer lo que estaba viendo. Finalmente, intentó asesorarle como buenamente pudo. «Se comunicaban en tiempo real. Marvin orientaba a su amigo sobre cómo ocultar los cuerpos, sobre qué hacer con ellos». Todo ello lo confirmaban las autoridades brasileñas este viernes, con el joven ya detenido, posando de espaldas detrás de ellos.

Hay, sin embargo, un dato que no cuadra, con este nuevo dato que aparece en la investigación. Patrick compró tiempo antes la navaja suiza marca Swiss Touch, las bolsas y la cinta americana gris y se las llevó consigo a la casa de Pioz. Su móvil, como confirmó el sumario del caso publicado por El Español y como dicen las autoridades, tuvo dos conexiones: a las seis de la tarde, después de matar a sus tíos, y a la mañana siguiente, doce horas después, cuando volvió a Alcalá de Henares en el autobús de línea 271 que comunica ambas localidades.

Un libro que ambos compartían

«Absoluto del bien o locura del mal, vicio o virtud, condena o salvación: tal es el universo cerrado por el que el perverso circula con deleite, fascinado por la idea de poder librarse del tiempo y de la muerte». Estas y otras son las líneas que obsesionaron tanto a Patrick Nogueira Gouveia, el confeso descuartizador de Pioz, como a su cómplice Marvin Henriques Correia, joven estudiante de 18 años en la localidad de Joao Pessoa.

Las líneas no son inocuas ni arbitrarias. Pertenecen al único libro que la Policía Federal Brasileña se llevó de la casa de Marvin cuando le detuvieron este viernes en su casa de Brasil. Se trata del libro Nuestro lado oscuro. Historia de los perversos (Anagrama, 2009), de la autora francesa Elisabeth Roudinesco.

«Sentí un odio irrefrenable que me llevó a matarles», explicó Patrick a las autoridades españolas. Eso le llevó a matarlos, a descuartizarlos y a meter los restos en bolsas de plástico cerradas con cinta americana. Las conversaciones quedaron ahí, en el whatsapp de Patrick, aparentemente a salvo de las miradas de los curiosos. Sin embargo, tiempo después, Marvin le dejó el móvil a una tercera persona. La sorpresa de esta fue mayúscula cuando, al indagar en la galería de imágenes y de vídeo, encontró algunas con los cuerpos descuartizado [descuartizados] de Marcos, Janaína y los pequeños.

«A Patrick le gustaba la literatura macabra y psicótica», contó Marvin a las autoridades. Fue el asesino quien introdujo a su amigo en este libro, que guarda una estrecha relación con el caso del descuartizamiento de Pioz y con los dos únicos sospechosos descubiertos hasta la fecha. Ambos jóvenes, asesino y cómplice, tenían en su poder la misma obra.

Este mismo viernes, durante el registro de la casa de Marvin en Brasil las autoridades requisaron diversos objetos después de detenerle como posible cómplice en el asesinato de la familia brasileña: el ordenador del joven, su pasaporte y el libro de Roudinesco. Fue ese, y no otro, el que los investigadores se llevaron consigo para trasladarlo inmediatamente a España, a Guadalajara, como elementos que se incorporarán a la investigación del crimen.

El libro de los perversos

«¿Dónde empieza la perversión y quiénes son los perversos? Desde la aparición del término en la Edad Media, se considera como tal a aquel que goza con el mal y con la destrucción de sí mismo o de otro». A lo largo de volumen, la autora recuerda que, como decía Hobbes, el mal es algo inherente al hombre. Homo homini lupus. Nace adherido a su piel, crece y se desarrolla, y con el tiempo se convierte en algo de lo que uno no puede despegarse. Roudinesco se encarga, en cinco extensos capítulos, de narrar el origen de la perversión a través de distintos personajes históricamente perversos -como el marqués de Sade- que van asomando aquí y allá a lo largo de 256 páginas.

Roudinesco, discípula de Todorov, del filósofo Foucault y del historiador Michel de Certeau, es historiadora y psicoanalista y nació en París hace 71 años. Ambos, Patrick y Marvin, lo tenían como referencia. A su vuelta a Brasil, durante el mes de exilio en España, los jóvenes se vieron en dos ocasiones. El crimen ya se había destapado, Patrick hizo las maletas, dejó atrás su piso y sus compañeras de piso de Alcalá de Henares y volvió a Brasil. Ahora, tras entregarse a las autoridades españolas, el caso parecía prácticamente cerrado.

«La historia de los perversos en Occidente se narra aquí a través de sus grandes figuras emblemáticas, desde la época medieval (Gilles de Rais, los místicos, los flagelantes) hasta nuestros días (el nazismo en el siglo XX, los tipos complementarios del pedófilo y el terrorista en la actualidad), pasando por el siglo XVIII (Sade) y el XIX (el niño masturbador, el homosexual, la mujer histérica). Nuestra época, que cada vez cree menos en el hecho de que cada uno de nosotros encierra su lado oscuro, finge suponer que la ciencia pronto nos permitirá acabar con la perversión. Sin embargo, ¿quién no ve que al pretender erradicarla corremos el riesgo de destruir la idea de una posible distinción entre el bien y el mal, que se halla en la base misma de la civilización?». Así comienza el libro de Roudinesco, la obsesión de Patrick y la de Marvin.

Quién sabe si del mismo modo, Patrick, descuartizador de sus tíos, y Marvin, amigo íntimo del asesino en el colegio, en la noche y en la vida, se verían atraídos de forma análoga por el ejemplar de la psicoanalista Roudinesco. Serán los investigadores quienes lo confirmen.


Marvin, el cómplice del asesino confeso de Pioz: «Ha sucedido una locura que no podré contar a nadie»

Marcos Moreno / Isabel F. Lantigua – Elmundo.es

29 de octubre de 2016

«Acaba de ocurrir algo muy loco que nunca podré contar a nadie». Esto es lo que escribió en twitter Marvin Henriques Correia a las 4.00 de la madrugada del 18 de agosto, día del crimen de Pioz. Lo que acababa de ocurrir es que su amigo Patrick Nogueira le había contactado por whatsapp pidiendo consejo y orientación para descuartizar a su familia y ocultar las pruebas de su cuádruple asesinato. De esta forma el presunto cómplice del asesino reconocía veladamente su participación en el crimen. En un inicio Marvin creyó que se trataba de una broma, una fantasmada de Patrick, así que le preguntó y obtuvo un macabro selfie del asesino confeso en plena acción del crimen, pero lejos de acobardarse continuó con la conversación y orientó a Patrick a la hora de ocultar pruebas.

Ante la curiosidad de sus seguidores de la red social, que preguntaron a Marvin que les contara algo más de su enigmático comentario, éste insistió: «Es bueno guardar secretos». Sin embargo, parece que no fue tan discreto como insinuaba, pues según informó la policía brasileña le detuvieron después de que un amigo le delatara tras haber visto en su móvil mensajes e imágenes relativos al crimen.

El amigo del asesino confeso de Pioz, de tan sólo 18 años, fue detenido este viernes por la Policía Federal de Brasil a la salida de su instituto, el Colégio Evolução de la ciudad de João Pessoa. En su declaración se excusó afirmando no haber dimensionado bien su implicación en el crimen y tener miedo de Patrick, pero su afán exhibicionista lo había delatado dos veces; el día del asesinato con el tuit autoincriminatorio y nuevamente ahora al dejar prestado su móvil a riesgo de que sus conversaciones y fotos pudieran ser vistas. «Se trata de una conversación macabra, con riqueza de detalles de cómo él (Patrick) debería proceder en la ejecución de las víctimas y con hincapié en exhibir lo que estaba haciendo. Verdaderamente la conversación y las fotos son estremecedoras» afirmó Reinaldo Nóbrega, delegado de la Policía Federal de Paraíba y principal investigador en el caso.

Ahora las autoridades de Brasil estudian esas pruebas, además de otros archivos encontrados en su ordenador, entre las que se encuentran metodologías para matar y descuartizar cuerpos, ensayos sobre la crueldad inherente al ser humano y cómics con temática de asesinatos. El comisario brasileño explicó que las informaciones recogidas en el teléfono móvil del detenido han permitido averiguar «algunos puntos oscuros» de este caso, aunque no reveló más detalles.

La imagen aniñada y modales suaves que el joven de 18 años muestra en sus diversas redes sociales nada tienen que ver con los oscuros documentos y conversaciones que mantenía en privado. En público, Marvin es un chico educado y consciente con la política. Interesado en la sociología y en la ecología, comparte vídeos en los que se denuncia la matanza innecesaria de animales para vender sus pieles. Es fan de Leonardo DiCaprio y de la serie animada South Park.

Cree en el amor verdadero, es surfero y presume de ir a la Iglesia hasta el punto de afirmar hace un año que lo peor que había hecho nunca era soltar una palabrota. En esa misma época ya alardeaba de su amistad con Patrick, al que coloca como su amigo número uno. Son frecuentes las fotos que publica con su hermano pequeño, que tiene la misma edad que Maria Carolina, la primogénita de la familia de Pioz cuyo cadáver presuntamente vio Marvin en las fotografías que su amigo Patrick le envió desde el escenario del crimen.

Los límites de la perversión

Su color favorito es el negro, como negra es la literatura que la policía ha requisado en su casa, los cómics con motivos sangrientos y las diversas conversaciones con su amigo. Los investigadores brasileños creen que para entender la conducta del joven de 18 años será clave el libro que encontraron en su casa –Nuestro lado oscuro: Una historia de los perversos de Elisabeth Roudinesco, que ahonda en los límites de la perversión y el diferente juicio y tratamiento que hace de ella cada época-. Los familiares de las víctimas creen que esta obra alentó las ideas homicidas de ambos. No obstante, Marvin aseguró a la Policía que a Nogueira «le gustaba la literatura macabra y psicópata», pero que a él no, a pesar de tener en su poder ese libro.

«¿Dónde empieza la perversión y quiénes son los perversos? Desde la aparición del término en la Edad Media, se considera como tal a aquel que goza con el mal y con la destrucción de sí mismo o de otro. No obstante, si bien la experiencia de la perversión es universal, cada época la juzga y la trata a su manera», dice la sinopsis de esta obra, editada en España por Anagrama.

En la rueda de prensa que dio la policía en Brasil, se exhibe al presunto cómplice del crimen, Marvin Henriques ante los medios de espaldas. Mientras en España seguían diciendo que el único implicado es Patrick Nogueira. Los investigadores españoles dicen que la comunicación entre sospechosos no es probable porque sólo hubo una conexión del móvil de Patrick a las 18 horas del día del crimen. Pero si algo se ha puesto de manifiesto desde que se conoció el homicidio ha sido la descoordinación entre las autoridades y cuerpos de seguridad de Brasil y España, que hacen que hoy el tratamiento y destino de Patrick y Marvin, asesino confeso y presunto cómplice sea muy diferente.

Para Shayner Asfora, el abogado del joven recién detenido en Brasil, «el hecho de intercambiar mensajes durante el crimen no quiere decir que su defendido auxiliara y sea partícipe del homicidio». De cualquier forma, toda vez que Marvin Henriques Nogueira ha sido detenido en Brasil, deberá ser juzgado y en su caso encarcelado por la justicia estadual del estado de Paraíba, pues la Consitución [Constitución] brasileña impide la extradición de sus nacionales.

El 18 de septiembre, la Guardia Civil de Guadalajara encontró los cadáveres de Marcos Campos, Janaina Santos y sus hijos Maria Carolina y David en un chalet de la localidad de Pioz en Guadalajara. Los cuerpos estaban en la casa desde hace un mes y el mal olor que desprendían alertó a los vecinos. Un mes después Patrick Gouveia, sobrino de Marcos confesó el cuádruple crimen y se entregó a las autoridades españolas afirmando que sintió unas «irrefutables ganas» de asesinar a su familia. Las pruebas que le señalaban eran concluyentes: la geocalización del móvil, los movimientos registrados en su tarjeta de abono transporte y, sobre todo, el hallazgo de material biológico que lo incriminaban directamente.


El ‘whatsapp’ del asesino de Pioz: «He matado primero a la mujer. Pensé que me daría asco, pero soy un enfermo»

Marcos Moreno – Elmundo.es

31 de octubre de 2016

Cuando Patrick Nogueira ya había matado a su tía Janaína y a sus primos y esperaba a su tío para rematar el cuádruple crimen, empezó la conversación por Whatsapp. Fue una charla macabra de 2 horas y media en la que Patrick muestra su falta de empatía por las víctimas y nulo arrepentimiento. Marvin Henriques Correia aconseja a su amigo Patrick cómo salir de la escena del crimen. Éste, con las manos aún manchadas de sangre, se jacta de la indulgencia de las cárceles españolas.

Conversaciones que según ha confirmado este lunes el superintendente de la Policía Federal en el estado brasileño de Paraíba, Nivaldo Farías, fueron encontradas en el teléfono móvil de Marvin, el joven de 18 años detenido el viernes en Brasil como sospechoso de haber sido cómplice del crimen y de haber asesorado al asesino.

Según el programa brasileño de reportajes Fantástico la conversación se inició a las 19 horas y 6 minutos del 17 de agosto. Patrick ya había cometido 3 asesinatos.

Patrick: Sólo estoy esperando al cuarto integrante

Marvin: Me imagino la escena.

Llegando para matar

Jajajaja

El contenido de los Whatsapp confirma las investigaciones de la Guardia Civil acerca del modus operandi de Patrick y las de la Policía Federal de Brasil acerca de la participación de Marvin.

Patrick: Llegué con 2 pizzas, charlamos un poco.

M: ¿A quién acuchillaste primero, a la mujer?

P: A la mujer

Después a la mayor

De 3 años

Después al niño de un año

Durante dos horas y media los amigos no pierden el contacto. Entre líneas de texto y checks de recepción se acumulan delitos de ocultación de pruebas, cooperación con el crimen, encubrimiento,… pero sobre todo una falta de humanidad que sorprende incluso al propio asesino.

P: Hasta dudé de mí.

Pensé que me daría asco

Pero ahora estoy convencido

Soy un enfermo.

El padre de Marvin, Percival Henriques aún no se cree que su propio hijo haya podido colaborar en el brutal crimen. «Marvin es un niño dulce, muy amigo de sus amigos, todos saben que es educado, sensible, que le gustan los animales y los niños. Están intentando hacer un monstruo y sólo es un chaval que acaba de salir de la adolescencia». Sin embargo no es eso lo que refleja esta conversación cuando está llegando la hora de que Marcos Campos llegue a su casa a encontrar la muerte.

Marvin: Concéntrate.

No falles.

Buena suerte

Y así fue, después de dos horas y media, Patrick interrumpe la conversación durante 9 minutos, el tiempo de ejecución del cabeza de familia. Después manda las fotos del crimen.

Patrick: Si voy a la cárcel de aquí, bueno

Ni me importa

Voy a estar en una celda sólo para mí

«No existe ninguna posibilidad de que Marvin no vomitara si hubiera visto la escena del crimen» , dice su padre. Sin embargo, el amigo de Patrick mantuvo la conversación y la sangre fría aconsejándole la mejor manera de salir de Pioz.

Marvin: Sal como si nada

Sal por delante

Por la mañana como si fueses a dar un paseo o algo así.

Patrick: Por lo menos lo hice todo con guantes, no hay huellas

El interrogatorio a Marvin Henriques continúa en Brasil y de él se desprenden datos y pruebas. Marvin declaró que a Patrick «no le gustaba el día 17, como si fuese un día malo». Patrick tenía el número 17 tatuado en el pecho con números romanos y fue precisamente el 17 de agosto el día en el que se dirigió a la localidad de Pioz, en Guadalajara, a matar a sus tíos Marcos Campos y Janaína Santos y a sus primos de tres y un año.

Descuartizó a los adultos, metió en bolsas de plástico a todos los cadáveres y siguió su vida normal hasta que el mal olor despertó las suspicacias de los vecinos un mes después. Viajó a Brasil unos días antes de que la Guardia Civil le apuntara como único autor del crimen.

Un mes más tarde volvió a España para entregarse evitando así que se le detuviera en Brasil de dónde no podría ser extraditado. Quien sí fue detenido en Brasil fue su amigo Marvin Henriques que mantuvo una larga conversación en tiempo real durante el crimen y aconsejó a Patrick durante todo el asesinato.

El padre de Marvin, Percival Henriques es el presidente de una ONG que trabaja para la expansión de internet en los lugares más remotos de Brasil, que aboga por la creación de un dispositivo legal para castigar a las personas que divulguen imágenes de crímenes y tragedias. «No se puede hacer de la desgracia ajena, una opción de entretenimiento».

Sin embargo pide clemencia con su hijo que permanece en una cárcel en Brasil mucho peor que la de Patrick si atendemos a la ligereza del miedo que le tenía. «La prisión preventiva es exagerada. Marvin no ofrece riesgo para la sociedad, no obstruyó ni puede interferir en las investigaciones y no hay la más mínima posibilidad de que huya, lo que además no tendría ningún sentido».

Las imágenes emitidas en Brasil muestran a Marvin confesando que no se acuerda pero sí cree «que le daba sugerencias». Cabizbajo, de pocas palabras, acobardado ante la situación de una toma de declaración televisada, donde reconoce su implicación en el crimen y con arrepentimiento forzado dice que si pudiera volver atrás en el tiempo, «haría las cosas de forma diferente». Pero el delito está cometido y los dos amigos presos, muy lejos uno del otro, como el día en el que uno mataba y el otro reía la gracia.


El símbolo vikingo del asesino de Pioz y su cómplice, dos niños vip fascinados por matar

Brais Cedeira – Elespanol.com

2 de noviembre de 2016

Eran las tres y 32 minutos de la tarde en Joao Pessoa, (Brasil), las ocho y 32 minutos de la tarde en España del pasado 17 de agosto. Patrick Nogueira Gouveia acaba de matar a su tía Janaína Santos y a sus sobrinos de uno y tres años con un cuchillo suizo. Los cadáveres seguían en el suelo de la casa. Pero no le importaba. Patrick volvía a mirar el teléfono móvil. En él seguía la conversación por whatsapp con su amigo Marvin Henriques Correia. Aún faltaba algo por hacer. Marvin le animaba.

Marvin: «Concéntrate. No falles. Buena suerte».

Está a punto de llegar su tío Marcos. Entonces Patrick deja el móvil, sale a la puerta del chalet 594 de la urbanización La Arboleda en Pioz (Guadalajara) y espera. Marcos le saluda en el exterior sin tener la más remota idea de lo que le espera dentro de la casa. Ya en el pasillo, Marcos ve los cadáveres de su mujer y sus hijos. Ahí, Patrick le ataca, asestándole un navajazo en el lado derecho del cuello.

El hombre ofrece resistencia, pero es inútil. Marcos muere y, a los pocos minutos, Patrick acude de nuevo al whatsapp y retoma la conversación con Marvin. Este todavía no cree que lo que está sucediendo sea cierto. Patrick le ha enviado vídeos, fotos, selfies con los cadáveres. Marvin ya no tiene duda. Entonces, tras matar a su tío, lo primero que hace Patrick es enviarle a Marvin una fotografía en la que muestra su colgante y su rostro, completamente sereno. Los jóvenes inician de nuevo la conversación.

Patrick: Tío, acabé.

Marvin: Jajajajaja Patrick el asesino.

El colgante de Patrick

Patrick siempre lleva consigo ese colgante, lo luce en todas las fotografías pegado a su torso. En él, se observa un símbolo vikingo: el aegishjalmur, un simbolo vikingo de protección en la batalla. Un emblema de origen islandés que se pintaban en la frente, entre los ojos, con el fin de que les amparase en la batalla. Supuestamente, hacía invencible a su portador y era utilizado para infundir el miedo en los adversarios.

Marvin se ríe y le asesora acerca de como actuar a partir de ese momento. Patrick no tiene miedo: «Si voy a la cárcel de aquí bueno, ni me importa. Voy a estar en una celda solo para mí. Por lo menos, lo hice todo con guantes, no hay huellas». Su amigo le sugiere que actúe con normalidad. «Sal como si nada. Sal por delante».

Esa noche, Patrick partió los cadáveres de sus tíos por la mitad, los metió en bolsas con los de sus sobrinos. Lo limpió todo. Se duchó e intentó dormir. A las seis de la mañana se fue de la casa, dejando detrás los cadáveres en bolsas en el salón, con la idea de volver para enterrarlos en algún lugar. Días después, le preguntaría a sus compañeras de piso en Alcalá de Henares dónde podía comprar una pala.

Las conexiones de teléfono de Patrick

Los datos manejados por la Guardia Civil apuntaban, hasta ahora, a la imposibilidad de la conversación entre Patrick y su cómplice detenido en Brasil el pasado viernes. Sin embargo, según ha podido saber este periódico por fuentes cercanas a la investigación no fueron dos, sino doce las veces que se conectó Patrick a los datos de su móvil entre los días 17 y 18 de agosto.

La primera conexión fue a las 15:55 de la tarde hora española. Patrick estaba llegando a la casa de Pioz, con las pizzas y con todas las herramientas que días antes había comprado en el centro comercial Parque Corredor de Alcalá de Henares. La siguiente conexión del móvil se produjo en torno a las cinco de la tarde. Presumiblemente, ahí ya habría matado a las tres primeras víctimas de la familia. Las siguientes se producen en torno a las nueve de la noche, hora en la que Patrick prosigue hablando con Marvin hasta que llega su tío y le mata. El resto de conexiones se producen más allá de las seis de la mañana, cuando Patrick había salido ya de la casa.

Dos niños bien en Joao Pessoa

Marvin era un joven muy activo en las redes sociales hasta que se destapó su implicación en el crimen. El joven de dieciocho años de edad procedía de una pudiente familia en Joao Pessoa, la ciudad de Marcos y Janaína, la ciudad en la que vivía Patrick. Ambos eran uña y carne, buenos amigos del colegio y la universidad.

Marvin vivía en el norteño y noble barrio de Bessa, uno de los más ricos de la ciudad. Una zona cercana a la playa, plagada de supermercados y tiendas. Bessa quizás sea de los barrios con mayor cantidad de rascacielos de toda la ciudad. Allí creció con su padre Percival Henriques, quien fue candidato a diputado federal por el Partido Comunista de Brasil. Ahora lleva una vida distinta: es presidente de la Asociación Nacional para la Inclusión Digital, una ONG que pretende extender internet a zonas menos accesibles.

La madre de Marvin murió en el año 2013. Andréia Lidia Correia era psicóloga de profesión, además de escritora de libros sobre la materia. En el año 2009 escribió un libro titulado «Doctor, ¿mi hijo es normal?» (2009). En él pretendía romper ciertos prejuicios: «El libro trata de quebrar la tan peligrosa noción de que nuestros hijos no adolecen de trastornos psiquiátricos. Ella nos guiará a un viaje sobre el comportamiento infantil, estableciendo límites para lo normal y lo patológico, y para cuando pedir ayuda profesional».

Patrick y Marvin se conocían del colegio, el Marista Pío X de Joao Pessoa. Cuando Patrick, algo mayor que su amigo, terminó los estudios, se marchó a la universidad. al Unipé, centro universitario de Joao Pessoa. Ambos centros de estudios son, en palabras de una familiar de Janaína que vive en la ciudad, dos lugares para gente con recursos. «Allí solo va quien tiene dinero», explica Dayse Diniz, quien asegura con absoluta certeza que la familia de Marvin era también gente con dinero. Los caminos de ambos se separarían este mismo año, cuando Patrick cogió un avión y se marchó a España a probar suerte en el mundo del fútbol.

Cada mes, sus padres, a los que «odiaba», le ingresaban en torno a 5.000 euros en su cuenta bancaria. Así, y viviendo en la casa de sus tíos a los que después iba a degollar, pudo vivir sin problema. Atrás quedaron Brasil y su amigo Marvin. Pero el joven con el que compartía todo, no solo la «literarua [literatura] macabra y psicópata» que le gustaba, no le iba a olvidar.

Un padre destrozado

El perfil de Facebook de Marvin está ya cerrado, pero el joven rico y ya detenido no dejaba de colgar hasta ese momento fotos violentas de órganos despedazados, y de animales sufriendo tortura. Ahora Marvin será trasladado desde el presidio Roger, uno de los más peligrosos del estado, al presidio PB1, una cárcel de máxima seguridad en el estado de Paraíba. «Allí, ese monstruo estará apartado de los demás. Estará solo», explica Dayse Diniz.

Entretanto, el padre de Percival, defiende al joven. «Era un pequeño dulce, servicial con los amigos. Están intentando construir un monstruo donde solo hay una persona que sale de la adolescencia». Sin embargo, reprende a su hijo por no haber avisado a las autoridades de los actos de su mejor amigo, Patrick. Por haber hablado con él, largamente, mientras el asesino estaba en plena acción contra su familia a más de 6.000 kilómetros de allí, en España.


El número ‘XVII’, la gran obsesión del descuartizador de Pioz

Brais Cedeira – Elespanol.com

7 de noviembre de 2016

«Si yo te cuento que acabo de matar a mi tío, ¿me creerías?». Ese fue uno de los primeros mensajes que Marvin Henriques Correia, el supuesto cómplice del descuartizador de Pioz, recibió en su whatsapp el día 17 de agosto a primera hora de la tarde en España, algo más de mediodía en Brasil. Ese día, Patrick Nogueira Gouveia asesinó a sus tíos Marcos y Janaína y a sus sobrinos de uno y tres años. Que fuera exactamente el día 17 no es algo trivial. El Español ha tenido acceso en exclusiva a la declaración de Marvin ante la Policía Federal brasileña. En ella se narran los entresijos de un día que Marvin, como colgó en su Twitter horas después de conversar con el asesino, «nunca iba a poder olvidar».

«Marvin permaneció curioso, y no quería que Patrick fuera apresado. Sintió pavor y miedo, pero intentó hablar con naturalidad, pues no sabía qué hacer». Patrick acababa de enviarle fotografías, vídeos y selfies con los cadáveres de su familia. El día 17, según la confesión de Marvin a la policía, era un día maldito para su mejor amigo. «Patrick ya había comentado con el declarante que no le gustaba el día 17, como si fuera un día nefasto para él», sostiene en la declaración. Patrick tiene ese número tatuado en negro, en números romanos, en el lado derecho del pecho. «Supo a través del propio Patrick del hecho de la agresión a un profesor en Altamira-Pará, ocurrida el día 17». También era 17 cuando Patrick asesinó y descuartizó a su familia en Pioz (Guadalajara).

Marvin a Patrick: «no quiero perderte»

Marvin y Patrick se conocen desde hace «dos o tres años», según recogen los investigadores brasileños. Patrick era uno de sus mejores amigos. Antes de viajar a España, Patrick estudiaba derecho en Joao Pessoa. Marvin iba a su casa y él a la de Marvin. «Marvin acredita que Patrick quiso compartir el momento del crimen con el declarante porque sería su único amigo de verdad». En un momento dado, Marvin le dice a Patrick: «Tengo miedo de perderte». Luego, ante la Policía Federal, Marvin aclaró que «solo le tenía a él como amigo». Según Marvin, esas expresiones las utilizaban con normalidad. Eran corrientes entre ellos. Entonces a los investigadores les entra la duda sobre si ambos jóvenes son o no pareja. Marvin negó, entonces, ante preguntas de la Policía, que no mantenía relación amorosa con Patrick y que esas expresiones no fuesen malinterpretadas. «Que eso es una forma de hablar y que el declarante trata a otros amigos de la misma forma».

Marvin, después de aquella tarde y aquella noche acompañando a Patrick calló, y no le contó a nadie lo que había pasado. ¿Por qué no entregó las conversaciones a la policía? «No entregó las conversaciones a la policía porque no quería que Patrick fuera apresado y porque tenía miedo de que él hiciese alguna cosa contra el declarante. Que el declarante no mencionó esas conversaciones con Patrick a nadie».

Cuando Patrick volvió a Brasil, Marvin confiesa que se vieron «en dos ocasiones», narra a la Policía. En una de ellas, el asesino le contó a Marvin que había confesado a su hermana Hanna haber cometido los homicidios. «Siempre hablaba con Patrick y este decía que no le gustaba su tío. Que este se quedaba con el dinero que el padre le mandaba. Que él nunca había mencionado la posibilidad de matar a los familiares, habiendo sido eso una sorpresa para el declarante».

Más mensajes

Un detalle llamativo de la declaración es el estado del teléfono de Marvin, ese en el que, debido a un descuido, sirvió para que las autoridades localizasen al cómplice. «El teléfono en el que estaban las conversaciones aquí tratadas está siendo arreglado. Que las conversaciones no estaban en el teléfono, pues este había sido formateado. Que un amigo del declarante, de nombre XXX, trabaja en la tienda en la que el móvil está siendo arreglado».

Fue ese el móvil que sirvió para descubrir los mensajes entre Patrick y Marvin. Otros mensajes a los que ha tenido acceso El Español, dan más detalles de la planificación de Patrick en la muerte de Marcos.

Patrick: No sentí nada. Él llega a las 21.00. El último bus es a las 20.00. Ella dice que él cogía el de las ocho y llegaba aquí a las nueve.

Marvin: Eres demasiado psicópata.

Como informó ayer El Español, Marvin sigue en la cárcel de PB en Joao Pessoa, a la espera de que el juez tome hoy o mañana una determinación sobre su futuro. En el escrito de la Policía Federal difundido el sábado por este periódico los investigadores no hallan razones para mantener a Marvin encerrado. En ningún momento hablan del encubrimiento del crimen.


La chica que delató en Brasil al descuartizador de Pioz y a su cómplice

Brais Cedeira – Elespanol.com

11 de noviembre de 2016

Cuando Marvin Henriques Correia recibió las fotos, los vídeos y los mensajes de Patrick Nogueira Gouveia desde la escena del crimen en Pioz (Guadalajara), su móvil se convirtió en una de las principales pruebas del caso. De él salieron las conversaciones que confirmaban el orden en el que el asesino acabó con la familia, que le ratificaban como principal sospechoso y que aportaban nuevos detalles sobre la forma de pensar del asesino confeso. Era 17 de agosto. Cuando su amigo, al otro lado del Atlántico, terminó de descuartizar los cadáveres, Marvin se acostó, todavía en shock por lo ocurrido. Lo que uno y otro no podían esperar es que una amiga de ambos acabaría por avisar a la Policía.

En una conversación con El Español, su padre, Percival Henriques, contaba que durante varios días Marvin había estado «más cariñoso de lo normal», que no había ido a clase y que no podía dormir. Esos recuerdos no solo permanecían en su memoria. También su teléfono móvil se convirtió en testigo directo del caso. Los vídeos, los selfies y las conversaciones entre ambos quedaron almacenadas en la memoria del dispositivo.

A los pocos días, a un amigo suyo se le estropeó su aparato y le preguntó a Marvin si le podía dejar el suyo. El joven y supuesto cómplice del crimen de Pioz no puso ningún impedimento. Tenía dinero ahorrado, así que se compró uno nuevo y le dejó a su colega el Iphone 5 cubierto con una carcasa violeta que usaba habitualmente. Era el móvil en el que estaba todo el crimen de Pioz: los vídeos, las fotos, los selfies de los cadáveres. Al chico le pudo la curiosidad, así que indagó en la galería de imágenes y vídeo del aparato. Rebuscando en el teléfono, el joven no tardó en encontrar los archivos relacionados con el crimen.

Hasta ahora se decía que fue ese joven quien avisó a la Policía. Que había sido el artífice de la detención de Marvin. Que su aviso, supuestamente, habría sido el desencadenante de la detención del segundo implicado en el crimen de Pioz. Sin embargo, la información es errónea. Él no dio el aviso. Fue una joven, perteneciente al círculo de amistades de los acusados en Joao Pessoa, quien se armó de valor y se presentó en la Policía Federal brasileña con las fotos del crimen. A ella, como a otros del grupo, le llegaron las fotografías de lo ocurrido en España y que involucraba a Patrick en el crimen.

El amigo de Marvin trabajaba en una tienda en la que se reparaban teléfonos móviles. Marvin, «inocente y desprendido» según su padre, le dijo que lo utilizase cuanto tiempo le hiciese falta. «Esa solidaridad es típica de mi hijo», explica el padre del joven, Percival Henriques. Sin embargo, Marvin dudó de si dejarle el teléfono con las fotos del crimen dentro o no. Finalmente accedió sin problema. El amigo del cómplice encontró las fotos en el teléfono y no tardó en pasárselas a sus amigos.

Una chica contra todos sus amigos

La joven quedó en shock al ver las fotos. Hasta ese momento, ninguno de los amigos de Marvin había confesado nada. Nadie abrió la boca ni fue a la policía con la historia. Solo ella. «La chica fue a avisar a la policía federal. Estaba muy asustada» Entonces las autoridades comenzaron la operación. En primer lugar, localizaron el móvil y al joven al que Marvin se lo había prestado. Después detuvieron a Marvin. La chica quedó muy afectada cuando se enteró de que su amigo, quien había mantenido varias horas de conversación con el asesino del crimen de Guadalajara, estaba en prisión preventiva. «La chica se quedó muy triste cuando lo supo. Y entonces vino a hablar conmigo», explica Henriques.

Cuando sus amigos se enteraron, comenzaron a molestarla sin cesar. El miedo se apoderó de ella. Al poco tiempo de que ella fuese a la policía, Patrick volvió a Joao Pessoa. «Fue muy difícil para ella tomar la decisión. Corrió el riesgo porque él ya estaba por aquí cuando ella le denunció», comenta Henriques. Sucedió el pasado mes de septiembre, antes de que la Guardia Civil española difundiese las sospechas en torno a Patrick. «Yo le dije que había sido la única que actuó de forma correcta». La joven, desesperada ante la falta de comprensión de sus amigos, que la tildaban de chivata, fue en busca del padre de Marvin. Percival Henriques la escuchó con atención. «Yo le dije que no se preocupase. Algunos amigos, incluso su novio, le habían echado la bronca. Ahí vino a mi y la acogí y charlamos. Nadie puede ser molestado por tener una actitud correcta».

La joven no lo pasó bien en aquellos días de septiembre en Joao Pessoa. Era una mezcla de rechazo y de miedo. Miedo de Patrick, de que la emprendiese con ella a su regreso. Rechazo de sus amigos, que la veían como una chivata. «Le decían que tenía la culpa de que Patrick estuviera preso», recuerda Henriques. Los jóvenes amigos de Marvin justificaban con toda clase de razones su silencio, el no haber contado nada a la Policía. Que aquello no iba con ellos. «Que no conocían a las víctimas, que la familia estaba al otro lado del mundo. Que no importaba», explica Henriques.

Lo que más le llama la atención al padre del supuesto cómplice del descuartizador de Pioz es que ninguno de ellos dijese nada, sabiendo lo que sabían y tras ver las fotos que habían visto. ¿Por qué no lo hicieron? «Por miedo, por lealtad, por distanciamiento. Eso es horrible. Se trata, al final, de un patrón de comportamiento habitual en su generación». Todos los jóvenes se conocían. Aunque Patrick llevaba tan solo tres años en la ciudad, también la chica le conocía. «Pero ella fue la más madura. La única madura», explica el padre del supuesto cómplice del asesinato.

El rechazo de los amigos

Cuando la joven, desolada, buscó alguien con quien hablar, estaba triste por Marvin y temerosa de la vuelta de Patrick a Brasil. Todos los amigos, a cuyos móviles también habían llegado las fotos del asesinato, estaban en su contra. No le dejaron de hablar, al revés: solo hablaban con ella para reprenderla, para abroncarla, para reprocharle que hubiera ido con el cuento a las autoridades. Y a ella se le remordía la conciencia. «Es normal. Ningún adolescente quiere quedarse fuera del grupo».

Marvin y Patrick continúan en prisión. El padre del cómplice tenía esperanzas en que, al presentar el recurso de habeas corpus, un procedimiento jurídico mediante el cual cualquier ciudadano puede comparecer inmediatamente ante el juez para que este determine sobre la legalidad del arresto, la prisión preventiva impuesta sobre su hijo pudiera terminar. Pero este martes el Tribunal de Justicia de Paraíba denegó esa petición al considerar que existen indicios suficientes de la participación del joven en el asesinato de Marcos Campos, Janaína Santos y sus dos hijos de uno y tres años.

Entretanto, la joven que delató al descuartizador de Pioz y a su cómplice ante la policía brasileña tiene todavía el miedo metido en el cuerpo. Lo tiene desde que desveló los mensajes y fotografías. El padre de Marvin la defiende. «Ella fue la única que tuvo coraje».


«Mata a Nanda», le pidió al asesino de Pioz su cómplice brasileño

Cruz Morcillo – ABC.es

17 de noviembre de 2016

Patrick Nogueira, el asesino confeso de su familia en Pioz, envió un centenar de mensajes a su amigo Marvin Henriques vía whatsapp mientras mataba a sus parientes y después. Además del contenido espeluznante que se intercambiaron durante horas la tarde-noche de los crímenes, Patrick se hizo varios «selfies» (autorretratos) posando con su tío muerto y «seccionado a la altura de la cintura con las vísceras visibles, haciendo un total de 20 capturas», según consta en la investigación de la Policía Federal brasileña y que ha sido aportada al procedimiento español.

Entre esos whatsapp aparece uno de Marvin a su amigo: «Mata a Nanda», le pide ante lo que Nogueira tampoco se asombra. Se están refiriendo a una chica, exnovia de Marvin, que vive en Paraiba como ellos. «Lo que indican es que si hubieran tenido la oportunidad tal vez también la habría matado», señalan desde la acusación. En el procedimiento enviado al Juzgado de Guadalajara se especifica cómo han sido obtenidos los mensajes y fotos.

La Policía Federal obtuvo información sobre una imagen que alguien había hecho con capturas de las conversaciones de whatsapp y que estaban circulando por Internet. Se supo que las imágenes habían sido borradas de la biblioteca, pero no del aparato. Los agentes, que contaron con colaboración de al menos una chica, averiguaron que esas imágenes las tenía un menor llamado Víctor L de A., que fue localizado y colaboró tras la mediación de su padre.

El 21 de octubre declaró ante la Policía Federal, antes de que Patrick Nogueira se entregara a las autoridades españolas. Contó que en septiembre cogió prestado el Iphone de su amigo Marvin Henriques y en la citada aplicación de mensajes vio las conversaciones del propietario con Patrick a quien también conocía. «Había un chat entre Marvin y Patrick que trataba justamente del asesinato de cuatro personas en España (…) pensé en revelar la conversación a la Policía, pero tuve miedo, pues Patrick acabaría sabiéndolo», explicó a los investigadores, según ha podido saber ABC.

«Guardé las capturas de pantalla en mi ordenador y formateé el móvil (…)», declaró el menor. Días después, cuando Patrick huyó a Brasil se lo encontró en un bar. «Dijo que le habían entrado ganas de hacer aquello, no podía explicar el motivo, dijo que su tío se quedaba con el dinero que le mandaba su padre y él se veía obligado a trabajar limpiando suelos».

Ni él ni Marvin acudieron a la Policía. El menor señaló que Marvin Henriques, encarcelado y acusado de momento de instigación y participación en el asesinato de Marcos Campos (el cabeza de familia), le dijo que tenía miedo. Confirmó que Patrick y él eran muy amigos y que no creía que tuvieran una relación homosexual a preguntas de los investigadores. Los policías, una vez más se basaban en los mensajes: besos y frases como «Boy, se acabó» o «Tengo miedo de perderte». Juntos en uno de los crímenes más atroces cometidos a tenor de las espeluznantes conversaciones donde se dan consejos sobre cómo matar y hacer desaparecer los cuatro cuerpos.


La joven que delató al descuartizador de Pioz: «Sentía la sangre de aquella familia en mis manos»

Brais Cedeira – Elespanol.com

22 de noviembre de 2016

«Yo fui el puente entre Lincoln (que tenía el móvil) y la policía. No sé si el señor ya lo sabía, pero Lincoln va contando eso a mucha gente con la intención de intimidarme». J. M. tiene 17 años y hace un mes se quitó un peso de encima. El crimen de Patrick Nogueira, el descuartizador de Pioz, llegó a su teléfono cuando Víctor Lincoln Araújo le enseñó las imágenes de lo ocurrido en Guadalajara desde el móvil que Marvin Henriques, el cómplice, le había prestado. La chica, que delató a ambos, no está pasando por su mejor momento desde que reveló el crimen en Brasil al acudir a la policía federal a relatar las imágenes y los vídeos que había visto sobre los asesinatos de Pioz.

El Español ha tenido acceso en exclusiva a la conversación que la joven mantuvo con una persona muy cercana a la investigación en Brasil. J.M. le relata sus inquietudes, los miedos al principio y los remordimientos que le surgieron al ocultar, al principio, el horror que sufrieron Marcos Campos Janaína Santos y sus hijos de uno y tres años. Durante semanas, J. M. no consiguió dormir, comer, divertirse o estudiar.

Habían pasado unos días desde que Patrick volvió a Brasil. Cuando ella vio las imágenes, el asesino confeso todavía estaba suelto en Joao Pessoa. «Pedí a Dios discernimiento para hacer alguna cosa. Tenía miedo de que saliese y cometiese otro crimen. Yo tenía toda aquella verdad en mis manos y todos los días me sentía impotente. Sentía la sangre de aquella familia en mis manos todo el santo día y fue muy difícil para mí». La vida se le ha hecho compleja e inquietante desde entonces.

Lincoln veía a Patrick «inofensivo»

Lincoln, el tercer implicado en el crimen, le enseñó en cierta ocasión las fotografías de lo ocurrido en el whatsapp. Después de compartirlas con su círculo de amistades cercanas, las fotografías llegaron a J.M.: «Él llegó a mostrarme una parte de las fotos. Para probarme de lo que estaban hablando. Tuve miedo de que Patrick hiciese algo con Marvin. Fue todo muy complicado. Intenté convencer a Lincoln de que Patrick tenía que ser entregado, pero él no me quiso escuchar y le defendió. Dice que veía a Patrick como alguien inofensivo».

J.M. no podía llevar una vida normal. Una familia había muerto al otro lado del mar y ella lo sabía. Conocía los detalles, los selfies, los vídeos. «Quería limpiar mi consciencia con el señor, porque es el único a quien me siento obligada a dar satisfacción por la decisión que tomé». Su vida se convirtió en un calvario. No podía trabajar, no podía estudiar. «Decidí hacer alguna cosa para que se llevase a cabo la justicia. Para que aquel asesino fuera apresado y no acabase con la vida de más de un inocente. Informé a la policía de que existían pruebas del crimen y que Lincoln las poseía», explica la joven a su interlocutor.

La joven delató el crimen ante la Policía Federal brasileña. Fue entonces cuando las autoridades acudieron a la casa de Lincoln en busca de su teléfono móvil. Entonces entró en juego su padre, quien le llevó a la policía. J.M. todavía no se explica cómo Lincoln pudo tener guardadas las imágenes del crimen que Patrick Nogueira cometió en España sin decir nunca nada, guardando consigo el secreto. «Tal vez él encontrase divertido guardar informaciones tan fuertes como si fuesen un tesoro. No sé bien lo que pasaba por su cabeza».

«Fui amiga de Patrick»

Todos los amigos del grupo callaron. Algunos de ellos, al ver las dudas que la joven J. M. albergaba, no dudaron en amenazarla. Y el miedo crecía en ella, tanto por su seguridad como por la de Marvin. Lo explícito de las imágenes y del crimen la dejó totalmente noqueada. Nunca se habría imaginado que Patrick haría algo así. «Quedé chocada porque también fui amiga de Patrick. No hablé nada con Marvin porque el que entró en contacto conmigo era Lincoln. Tenía miedo de que Patrick le hiciese algo a Marvin».

Marvin sigue en la cárcel brasileña, Lincoln está suelto, y Patrick, en España, se enfrenta esta mañana a un nuevo interrogatorio psiquiátrico. Y la joven no olvida ni puede dormir. A ella todo le pasó factura. Como a la familia de los fallecidos. Sin embargo, no se arrepiente de su decisión. Desde Brasil, pese a la lejanía, cree que contribuyó a hacer lo que tenía que hacer. «Decidí contarlo para que se hiciese justicia», explica J.M. La joven no dudó en delatar al asesino cuando todos callaron y le dieron la espalda. «Para que aquel asesino fuera preso y no se llevase por delante la vida de más de un inocente, serví de portavoz. Informé a la policía de que existían pruebas del crimen y que Lincoln las poseía».


Marvin, el cómplice del descuartizador de Pioz, sale de la cárcel en Brasil

Brais Cedeira – Elespanol.com

1 de diciembre de 2016

«Está en casa con mi mujer y sus hermanos». Quien habla al otro lado del teléfono con El Español es Percival Henriques, padre de Marvin Henriques Correia, el cómplice de Patrick, el descuartizador de Pioz. Un mes después de que el cómplice fuera detenido en su casa de Brasil, el joven de 18 años vuelve a su casa por orden del juez, quien revoca la primera decisión de encarcelarlo en la prisión de PB1, en la ciudad de Joao Pessoa. Entretanto, Patrick, su cómplice ha tenido peor suerte: ha sido trasladado de cárcel en España ante la situación en Alcalá Meco. Ahora se encuentra en la prisión de Estremera.

La familia de Marvin está ahora aliviada. Sobre todo su padre, quien no ha dejado de defender la inocencia del joven. Percival ha hablado con El Español esta misma mañana y ha asegurado que el joven, que mantuvo conversación en tiempo real con Patrick mientras este asesinaba a sus tíos Marcos Campos, Janaína Santos y a sus sobrinos de uno y tres años, se encuentra en perfecto estado. «Está mucho mejor. Pasó 30 días en una prisión. Los primeros estaba en un lugar oscuro y se encontraba muy triste. Yo lo sabía pero él tenía que sonreír como siempre para que no nos preocupasemos. Luego estaba mucho más tranquilo», relató.

Las condiciones de su libertad

La salida de Marvin de la cárcel fue confirmada por el padre de Marvin a este periódico y por la dirección del Complejo Penitenciario Romeu Gonçalves de Abrantes, conocido como PB1. La decisión de revocar esa prisión preventiva ha sido de la jueza Francilúcia Rejane de Souza, la misma magistrada que había decidido mantenerle en prisión. Ahora Marvin tendrá que seguir algunas directrices que deberá poner en práctica en su día a día por su ciudad.

El joven tendrá que llevar en todo momento una pulsera electrónica con la cual estará localizado en todo momento. Además, cada día al llegar las diez de la noche deberá volver a casa y no podrá salir de allí hasta, como pronto, la seis de la mañana. Deberá además comparecer cada mes en el registro. Percival, su padre se ha mostrado contento de que Marvin haya dejado la prisión en la que llevaba un mes encerrado. «Tenía la expectativa de que iba a salir. La Policía Federal ya había dicho que no había crimen. Se hablaba de una supuesta participación en la cuarta muerte pero eso es una cosa imposible. No se entiende como una persona a 6000 kilómetros puede interferir en un crimen», ha relatado.

Marvin compartió con Patrick sus impresiones en tiempo real mientras tenía lugar el crimen de Pioz (Guadalajara). «Concéntrate, no falles», «Sal por delante como si no pasara nada», y otras expresiones recogidas en las conversaciones de whatsapp entre ambos, además del encubrimiento del crimen, fueron los principales hechos que, según los abogados del caso apuntan desde España, llevaron al joven a permanecer un mes entre rejas.

La familia de los fallecidos no da crédito. Algunos de ellos, como Thalita, prima de Marcos Campos, ha compartido la noticia en su muro de Facebook y los comentarios se han sucedido entre sus seguidores. «Esta es la justicia que hay en Brasil. No doy crédito». El padre de Marvin, sin embargo, está feliz. «Lo peor ya ha pasado».


El examen psicológico del descuartizador de Pioz: los 20 rasgos de un psicópata

Brais Cedeira – Elespanol.com

16 de diciembre de 2016

Antes de cumplir los doce años, Patrick Nogueira Gouveia ya era un delincuente en potencia. Tenía en su haber un amplio historial de peleas durante la época de su infancia con otros compañeros, «incluso de mayor edad». Esos «serios problemas de conducta» fueron una especie de bautismo de fuego que le llevaron a despertar la violencia en su interior para no abandonarla nunca. Para considerarla, de hecho, un leitmotiv según el cual regirse. El Español ha tenido acceso de forma íntegra al Informe Pericial Psicológico realizado por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Albacete, Cuenca y Guadalajara. En él, los psicólogos se introducen en la mente del asesino confeso de Pioz para dibujar al milímetro al personaje.

De las quince páginas del informe hay varios datos que resaltan por encima de los demás: Patrick es obsesivo, egocéntrico, frío y manipulador. El joven psicópata -así lo define el estudio- que el pasado 18 de agosto asesinó a sus tíos, Marcos Campos y Janaína Santos, y a sus sobrinos de uno y tres años «no tiene buen pronóstico y presenta una alta reincidencia delictiva». Durante los interrogatorios, según cuentan fuentes cercanas al caso, el joven se llegó a encarar con la fiscal y con uno de los abogados de la acusación, mostrando en todo momento una actitud «desafiante».

Estos son todos los rasgos recabados por los expertos tras dos intensas jornadas de entrevistas con el asesino de Pioz a finales del pasado mes de noviembre.

1. Problemas de conducta precoces

El fútbol y la violencia han ocupado la cabeza del joven toda su vida. Prueba de ello es que uno de sus libros de cabecera es, como ya contó este periódico, Nuestro lado oscuro, un recorrido por los personajes más morbosos y escabrosos de los últimos quinientos años.

Se inició en el sexo durante la adolescencia, con una prostituta. En las entrevistas con los psicólogos forenses asegura mantener una relación sentimental «con una chica de su entorno desde los 17 años». En esos años, concretamente en 2012, fue cuando comenzó a consumir cerveza de forma habitual. En aquel momento, además, apuñaló a un profesor de su instituto.

2. Alcohol.

Patrick comenzó a consumir alcohol a los 10 u 11 años, «de modo puntual en casa de su abuela». En aquella época, durante su etapa escolar, su familia le cambió en varias veces de centros educativos, algunas veces por motivos familiares y otros por problemas de conducta. No en vano, Patrick no ha reconocido nunca ninguna figura de autoridad válida «ni en el seno familiar ni fuera del mismo».

3. Superficial.

«Lo único que le moviliza es su aspecto exterior (“… yo no me importo mucho, solo lo estético…). Manifiesta cierta dificultad para las demostraciones afectivas parentales así como en relación con sus iguales. Patrick sabe diferenciar el bien de el mal, lo bondadoso y lo atroz; «conoce perfectamente la ilicitud de los actos». Sin embargo, el joven y confeso descuartizador de Pioz asegura que «no es una persona mala, son las acciones las que son buenas o malas».

El joven no está arrepentido de haber degollado y descuartizado a sus tíos: es incapaz, dice «de sentimiento alguno en relación a los mismos».

4. Falta de remordimientos: «No soy mala persona»

Este es uno de los rasgos más notables de Patrick, la falta de remordimiento y culpabilidad: «Muestra una falta general de interés por las consecuencias de sus actos y no ofrece demostraciones convincentes de culpabilidad y remordimiento por su conducta. Puede hablar directamente sobre el delito, declarando (sin emoción) que no tiene sentimiento de culpa o que no está arrepentido por lo que ha hecho. Está mucho más interesado por los efectos que sus crímenes o actos antisociales tienen para sí mismo, más que por la experiencia de sufrimiento de sus víctimas o el daño que ha hecho a la sociedad».

Esta actitud encuentra eco en su pasado. Cuando, en el año 2012, se levantó del pupitre y le asestó dos puñaladas a su profesor de biología, una en el cuello y otra en el abdomen. Nunca se arrepintió de aquello.

5. Seguro de sí mismo.

Según el estudio, Patrick es una persona «locuaz y de fácil palabra que rezuma cierto encanto superficial y poco sincero». Se trata de una persona cuya visión sobre sí mismo está sobrevalorada: «Frecuentemente se muestra muy seguro de sí mismo».

6. Necesidad de estimulación/ tendencia al aburrimiento.

«Es propenso al aburrimiento, por lo que tiene una constante necesidad de estimulación, valorándose en su historia vital inicios y abandonos de nuevas actividades y una actitud nómada». Patrick estudió dos años de Derecho en la ciudad de Joao Pessoa, a la que llegó desde su Altamira natal.

Sin embargo, el tedio se apropió de su vida y terminó dejando de lado la Universidad para centrarse en una de sus principales obsesiones: el fútbol. Sin embargo, el asesino de Pioz es una persona incapaz de «formular y cumplir de forma realista planes o metas a largo plazo. Frecuentemente habla de conseguir bastante dinero, pero no tiene planes específicos y realistas para hacerlo». Entre tanto, vivía literalmente de sus padres.

Patrick es un «nómada» que va cambiando una y otra vez. «No plantea pensamientos serios de futuro ni tampoco se preocupa mucho por ello. Raramente está molesto por lo poco que ha hecho con su vida. Puede decir que no está interesado en tener un trabajo seguro o que realmente no ha pensado mucho en ello».

El asesino de Pioz es una veleta andante. Quiere ser todo y nada a la vez: «Alternativamente, puede expresar que confía en convertirse en abogado, escritor, neurocirujano, trabajador social, psicólogo, piloto de aerolíneas, etc. Sin embargo, no puede describir cómo planea lograr estas metas, mostrando además un bajo interés por la educación formal».

7. Dirección/Manipulación.

«El uso de manipulaciones, motivadas por el deseo de obtener ganancias personales, sin valorar sus efectos sobre la víctima». Los investigadores no tienen duda: Patrick es un urdidor de engaños, un embaucador y un manipulador.

8. Escasa profundidad de los afectos.

«Se muestra incapaz de expresar emociones intensas, impresionando su frialdad». Patrick asesinó a su tío Marcos en Pioz cuatro meses después de que este le acogiese en casa cuando vino de Brasil a probar suerte en el fútbol en Europa. Para referirse a él, el asesino de Pioz empleó la siguiente frase que pronunció frente a las compañeras del piso en el que se instaló después de que sus tíos se mudasen a Guadalajara: «Mi tío es un hijo de puta».

Patrick es un individuo «que consistentemente muestra una insensibilidad frente a los sentimientos, los derechos y la felicidad de los otros. Su falta de empatía es profunda -parece completamente incapaz de ponerse en el lugar de otra persona (en un sentido emocional) y de imaginar lo que otros sienten- con el resultado de que es capaz de manipular y utilizar a otros como si fueran meros objetos».

Durante sus veinte años de vida, Patrick ha sido indiferente ante el efecto que su conducta produce sobre los demás. «En caso de llegar a percatarse del dolor, y la angustia que sus acciones causan en otros, la apreciación será meramente abstracta e intelectual más que afectiva». El estudio de los psicólogos es muy claro: «Es egoísta y solo se interesa por sí mismo».

9. Estilo de vida parásito.

Cuando los padres de Patrick aparecieron por sorpresa en Alcalá de Henares, donde vivía con sus tíos, Patrick los echó a patadas de la casa. Pese a que le enviaban todos los meses más de 3000 euros para que pudiera vivir, el joven asesino les despreció. Su madre salió llorando de allí.

Este rasgo encaja con el punto del informe en el que se habla de su estilo de vida parásito: «La dependencia económica de otros es parte intencional de su estilo de vida. Refleja un patrón persistente de conducta en el cual los otros son utilizados de manera egoísta, como apoyo y como proveedores de sus necesidades, sin valorar el coste económico y emocional que podría implicar para ellos».

10. Falta de control conductual.

«Tiene un control comportamental inadecuado, el cual puede estar además debilitado por el alcohol. Puede ser descrito como una persona de mal genio o colérica y que tiende a responder ante la frustración, fracaso, disciplina o crítica con conductas violentas o con amenazas y agresión verbal». Patrick es un joven con una tendencia a sentirse fácilmente ofendido y a enfurecerse por naderías, trivialidades; en definitiva, por cualquier cosa. Cuando vivía con sus tíos, en una ocasión llegó a recriminarle a Janaína que la niña lloraba demasiado. Cuando eso sucedía, Patrick decía que «la sacara fuera para que se congelara».

11. Irresponsabilidad.

«Falta al cumplimiento de sus obligaciones y acuerdos con los demás. Carece del sentido de responsabilidad o lealtad hacia la familia, los amigos, superiores laborales, sociedad, ideas o causas. Su irresponsabilidad es evidente en una variedad de áreas, personal, familiar, la oral». Patrick nunca trabajó en ninguna empresa, siempre ha vivido de sus padres, viajando por Europa con total libertad a lo largo del último año.

12. Mentira patológica.

Para Patrick, la mentira y el engaño constituyen una parte integral de su interacciones con los demás. «Cuando se le atrapa en una mentira o cuando es desafiado con la verdad raramente se siente perplejo o avergonzado; puede simplemente cambiar su historia o intentar reconstruir los hechos de modo que parezca ser consistente con lo que ha dicho». Cuando huyó de España al destaparse el crimen, sus compañeras de piso le preguntaron qué era lo que había pasado. Él nunca dejó de insistir en que su tío había tenido problemas con las mafias.

13. Conducta sexual promiscua.

En algunos momentos de la investigación, se ha llegado a especular acerca de la relación entre Patrick y su tía Janaína. Varios miembros de la familia de la joven testificaron que, efectivamente, Patrick se le insinuaba, se le quedaba mirando mientras le daba el pecho al bebé. Esta podría ser una de las razones por las cuales el estudio psicológico le define como un individuo «sexualmente activo, cuyas relaciones con otros se caracterizan por la promiscuidad».

14. Impulsividad.

«Usualmente hace las cosas de forma espontánea cuando una oportunidad se presenta. Es impensable que gaste mucho tiempo en examinar las ventajas y desventajas de un curso de acción, o en considerar las posibles consecuencias de sus actos para sí mismo o para los demás. Frecuentemente romperá relaciones, dejará trabajos y cambiará de planes súbitamente». El asesinato de sus tíos, del que nunca se ha arrepentido, así como su manifiesta y reconocida afición por la violencia, son dos ejemplos de ello.

15. Incapacidad para aceptar la responsabilidad de las propias acciones.

«Individuo que es incapaz o renuente a aceptar la responsabilidad personal de sus propias acciones. Usualmente, tiene alguna excusa para su conducta tal como la racionalización o situar la culpa en otros (sociedad, familia, cómplices, víctimas, sistema judicial, etc.)». Patrick atribuyó que su tío se fuera de su casa de Alcalá de Henares a Pioz como una señal de que no querían vivir con él. Le resultó imperdonable, y en ningún momento de los interrogatorios mostró autocrítica.

16. Falta de planificación de sus acciones.

«Se ha observado la poca capacidad de juicio y la falta de planificación de sus acciones en personas con puntajes elevados. Así mismo, se da cuenta de sujetos irresponsables, inestables, inmaduros y narcisistas».

Las relaciones interpersonales de Patrick, según el informe, son superficiales y en la medida en que se incrementa el puntaje se relacionan problemas para establecer vínculos con figuras que representan a la autoridad y relaciones familiares tormentosas. Esta escala junto con la de hipomanía -estado afectivo maniático donde tras una etapa de histeria se sucede un estado depresivo- se ha encontrado elevada en el joven delincuente.

17. La paranoia de Patrick.

Patrick tiene «predisposición paranoide». Es un joven suspicaz, airado, resentido, reservado. Al acentuarse, se perciben en él actitudes de desconfianza, cautela excesiva, suspicacia y la tendencia a interpretar los estímulos de manera inadecuada. De esa manera, el informe psicológico asegura que es posible presenciar en Patrick «descargas de agresividad de manera frecuenta que pueden considerarse formas de defensa anticipada ante posibles situaciones de ataque y que el sujeto percibe como amenazantes a su seguridad». Uno de esos pasajes de agresividad tuvo lugar la tarde que llegó a casa de sus tíos en Guadalajara, con dos pizzas, con las bolsas de plástico, el cuchillo y las cuerdas en su mochila.

18. Pesadillas y fantasías.

Patrick tiene ansiedad, falta de seguridad en sí mismo, es perfeccionista e indeciso. No se siente aceptado por los demás. Patrick, según el informe psicológico forense, es un «esquizoide de estilo libre». Confuso, miedoso. Sus sueños están llenos de pesadillas. Es también capaz de recrear fantasías y ensueños excesivos. Quizás en ese momento los investigadores y los psicólogos recordaron las declaraciones de la familia de Janaína, quienes contaron cómo la hija mayor de la mujer asesinada tenía miedo de Patrick, del que decía que hablaba en sueños. Ese fue uno de los motivos, además de su evidente agresividad, por los cuales Marcos y Janaína se mudaron de vivienda, alejándose de su peligroso sobrino.

19. Una elevada inteligencia.

El informe le otorga a Patrick una puntuación «directa» de 40, que corresponde a un Cociente intelectual de 116, lo que indica un nivel de inteligencia medio-alto. «Conviene advertir que la prueba fue aplicada después de varias horas de entrevista, por lo que hay que tener en cuenta que algunos factores como el hambre o el cansancio hayan podido influir en los resultados, pudiendo tener un CI superior al obtenido en esta prueba».

20. Patrick es un psicópata y no un enfermo mental.

«François Patrick Nogueira Gouveia presenta un perfil de personalidad psicopático, caracterizado por falta de remordimientos y empatía, carácter manipulador, insensibilidad, afecto superficial y egocentrismo». Más de dos meses después de su detención, Patrick sigue entre rejas, donde dice sentirse cómodo. Teme, relata a los investigadores, «no ser capaz de insertarse en una sociedad».

El estudio concluye de forma contundente sobre quién es, cómo es, y qué va a ser de Patrick Nogueira Gouveia, el asesino y descuartizador de Pioz: «No presenta patología psiquiátrica que pueda modificar o anular su capacidad de conocer y querer. No cumple criterios diagnósticos necesarios para poder ser incluido en patología psiquiátrica».


La familia asesinada vuelve a casa sola y en cuatro urnas

Cruz Morcillo – ABC.es

8 de enero de 2017

El pasado 16 de agosto Marcos Campos mandó unos mensajes de Whatsapp a su madre y a su hermano Walfram. Estaba contento. Al día siguiente empezaba en su nuevo puesto de trabajo en Madrid. Fue la última vez que oyeron su voz. Veinticuatro horas después su sobrino Patrick Nogueira, de 19 años, le cortaba el cuello con una navaja y seccionaba su cuerpo por la mitad. Antes había degollado a su mujer Janaina Santos y a sus dos primos: María Carolina, que aún no había cumplido cuatro años, y David, de uno. Mientras esperaba el regreso de su tío (hermano carnal de su madre) de su primer día en la cocina de un restaurante, el asesino escribió a su amigo brasileño Marvin Henriques: «Los cuerpos pesan. Por lo menos hice todo con guantes. No hay huellas. Ahora espero no fallar matando a ese mierdas. Creo que voy a salir bien de madrugada». La noche se le fue en wasapear, limpiar y dormir. Dejó huellas y ADN.

«Ya hablas como un asesino»

Antes de que amaneciera el 18 de agosto en Pioz (Guadalajara), en el chalé de la calle Los Sauces número 594, el sueño de una familia, construido con mimo y tesón a miles de kilómetros de su Joao Pessoa natal, acababa en cuatro bolsas de basura en medio de un salón casi sin muebles, en medio de nada. «Yo he envuelto cada cuerpo con cuatro bolsas. Y les he pasado la cinta americana para que la bolsa no se rompa». «Bien», le anima su amigo, «¿Y vas a salir hacia dónde? ¿Hay cámaras en algún sitio?». Patrick: «Hermano, me voy para la parada de autobús». Marvin: «Ya estás hablando, hermano, como un asesino».

El asesino está en la cárcel de Estremera, protegido por orden del juez. Ha cumplido 20 años y tiene una «personalidad psicopática, falta de remordimientos y empatía», pero sin ninguna «patología psiquiátrica», según los médicos forenses que lo han evaluado. No está arrepentido y su distanciamiento emocional es absoluto pese a que dos familias en Brasil han quedado devastadas.

Mañana, cuatro meses y medio después de su premeditada orgía de sangre, las cenizas de Marcos, Janaina, María Carolina y David volarán de vuelta a casa sin ningún acompañante, solos, en cuatro urnas funerarias en un lugar habilitado en el avión. A las 5.25 de la madrugada el vuelo llegará a Sao Paulo y de ahí el 11 de enero a las dos de la tarde los restos de la familia acabarán en su destino final: Joao Pessoa. Walfran Campos, el hermano mayor de Marcos, y el hermano gemelo de Janaina serán en principio quienes acudan al aeropuerto a recoger las cenizas de la pareja y sus niños. «Luego haremos un funeral de tres horas en el cementerio y ahí quedarán y descansarán por fin», dice Walfran, que no ha parado de pelear ni un día para que les entreguen a sus familiares. Al otro lado del teléfono nos recuerda que es 5 de enero. «Hoy Marcos cumple 41 años». El hermano se olvida de emplear el tiempo en condicional.

La víspera de Nochebuena, tras semanas de espera, las víctimas, también en completa soledad, fueron incineradas en el tanatorio de Guadalajara. La funeraria Mémora ha corrido con todos los gastos, salvo las tasas del vuelo que cuestan unos 1.700 euros. El titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Guadalajara había autorizado la entrega de los cuerpos un par de días antes, una vez que tuvo en su poder los últimos informes de Criminalística de la Guardia Civil.

Autopsias definitivas

En la causa ya constan también los informes definitivos de las autopsias. Señalan como causa inmediata de la muerte en los cuatro casos shock hipovolémico y como causa inicial o fundamental: herida incisa penetrante en el cuello. Igualmente en los cuatro se habla de un arma blanca con un «borde cortante muy afilado y con un ancho de hoja superior a los 30 mm». Con esa arma, una navaja que Patrick Nogueira arrojó luego a un contenedor en Alcalá de Henares según declaró, degolló a su familia.

«Mi cuchillo ya le estaba cortando toda la garganta a ella. Tío no te jode, los niños empiezan a gritar. Divertido que los niños ni corren. Solo se quedaron agarrados», relató aquella noche a su amigo que también fue encarcelado y ahora está en libertad vigilada en Joao Pessoa. «¿A quién has acuchillado primero? ¿A la mujer?», quiso saber el otro sin el menor asomo de piedad. «A la mujer», le corroboró Patrick. «Después a la mayor, de tres años». «El negocio es salir de aquí sin que nadie me vea porque si nadie me ha visto, en el bus tampoco lo harán».

El teléfono

Nogueira es «capaz de relatar los hechos anteriores, como la compra del arma blanca, bolsas, etc. con total precisión, no relatando momentos muy puntuales de los hechos acontecidos», concluyeron los forenses. Solo se los contó con detalles de película de terror a su amigo Marvin; después los ha callado. Por eso, las acusaciones han solicitado al juez un estudio completo del teléfono del asesino confeso, que aún no se ha llevado a cabo.

Patrick Nogueira huyó a Brasil nada más descubrirse los cadáveres. Se equivocó en casi todo. Los investigadores lograron situarlo espacial y temporalmente en el lugar de la carnicería. El 19 de octubre voló de vuelta a España para entregarse, como había acordado su hermana y un abogado brasileño con la Guardia Civil y el juez. Sorprendió que le asistieran dos abogados de oficio, primero en Madrid y luego en Guadalajara. El mes pasado, Jesús Garzón Flores pidió la venia a la letrada de oficio. Su familia está dispuesta a pagar la defensa del asesino.


La familia del asesino de Pioz pide para él la prisión permanente revisable

Quico Alsedo / Pablo Herraiz – Elmundo.es

25 de enero de 2017

La familia de Patrick Nogueira y de las víctimas del cuádruple crimen de Pioz ha pedido para él, en el escrito de acusación al que ha tenido acceso este diario, la prisión permanente revisable.

La familia, y en su nombre Walfran Campos Nogueira, da por demostrado que el joven de 20 años, cometió a sangre fría cuatro asesinatos con las agravantes de abuso de confianza y ensañamiento: esto es, aumentar deliberadamente el sufrimiento de las víctimas.

El primero de los agravantes, por llegar a la vivienda familiar el 17 de agosto pasado con varias pizzas para convidar a sus víctimas cuando en realidad llevaba «días» pertrechándose para cometer el crimen con «cinta americana y un cuchillo de 30 centímetros».

La pena de prisión permanente revisable conlleva el cumplimiento íntegro de la pena de privación de libertad durante un periodo de tiempo que oscila entre los veinticinco y los treinta y cinco años. El asesino confeso huyó a Brasil tras cometer el crimen, pero regresó presuntamente por la dureza de las prisiones brasileñas con respecto de las españolas.

La acusación da por probado que Patrick apuñaló a su tía Janaina aprovechando que ésta lavaba los platos en el fregadero, realizándola tres cortes en el cuello y sin que ella tuviera posibilidad de resistencia. A continuación, siempre según este relato, el imputado apuñaló a los dos menores (Carolina y David, de tres años y uno y medio respectivamente), que habían presenciado la muerte de su madre, «incrementando de forma innecesaria el sufrimiento de los mismos», reza el texto.

«Posteriormente y hasta que llegó Marcos de trabajar, el acusado estuvo limpiando la sangre que había en la cocina, a la vez que se enviaba whatsapp con su amigo Marvin Henriques, enviando incluso selfies con los cuerpos sin vida y mofándose de lo que había hecho, reconociendo en dichas comunicaciones que había matado a Janaina y a los dos menores», sigue el escrito. «El cuerpo de su tía Janaina lo seccionó con el cuchillo y con unas tijeras para que cupiese en las bolsas de basura de color verde que había preparado y el cuerpo de los niños los metió enteros», sostiene la familia. «Posteriormente y cuando llegó su tío Marcos de trabajar, fue a recibirle al jardín y estuvo según las manifestaciones del acusado charlando con él un rato, hasta que entraron en la vivienda y en el mismo pasillo de entrada, acabó igualmente con su vida con el mismo cuchillo, dando hasta 14 cortes en el cuello que acabaron con su vida de forma inminente», zanja el escrito.

También se narran las actividades del joven en la casa hasta su salida, a la mañana siguiente. Así, Patrick Nogueira «decidió si enterraba los cuerpos en el jardín, desistiendo de dicha idea por si algún vecino podía escucharle y verle, a la vez que aprovechó para limpiar la sangre de Marco [Marcos], borrar todas las huellas que podían incriminarlo, ducharse para limpiarse la sangre y dormir en una de las habitaciones hasta que amaneció y cogió el autobús de vuelta a Alcalá de Henares», donde residía.

Además se solicita para cada uno de los cinco familiares de los fallecidos una indemnización que asciende a 300.000 euros, con las [la] responsabilidad «subsidiaria» del Estado por la situación irregular del asesino confeso en suelo español.


El cuádruple asesino de Pioz buscó en Internet «¿cómo matar a alguien en tres segundos?»

José Antonio Hernández / Joaquín Gil – Elpais.com

10 de febrero de 2017

El brasileño Patrick Nogueira tiene 20 años y la sensación desde los 12 de que algo grave iba a truncar su vida. Su día llegó el pasado 17 de agosto, cuando cogió un autobús rumbo a Pioz (Guadalajara) para matar a cuchilladas a sus tíos y primos. No dejó lugar a la improvisación en su sangría. E incluso indagó en Internet cuál era el método más rápido para deshacerse de sus cuatro familiares. «¿Cómo matar a alguien en tres segundos?», tecleó en un buscador, según fuentes de la investigación. El País reconstruye con datos inéditos el salvaje cuádruple crimen que conmocionó a España el pasado verano.

Eran las dos de la tarde del 17 de agosto. Patrick cruza la puerta del chalé 594 de la urbanización La Arboleda de Pioz, donde residen su tío Marcos Campos y su esposa Janaina Santos. La pareja tiene dos hijos de dos y cuatro años. Todos son de origen brasileño.

Janaina esta sola con los niños. Patrick se come con ellos las dos pizzas que lleva y ofrece a la mujer ayuda para fregar los platos. Es la excusa para acuchillarla en la cocina. Más tarde acaba con la vida de los pequeños. También a puñaladas. «Estaba claro que quería matarles antes de llegar a la casa. No pasé miedo», contó después a los investigadores.

Patrick limpia el chalé con lejía para que su tío, que hasta las diez no llega de trabajar, no sospeche. Primero planea enterrar a su tía y dos primos con una pala que había comprado por 60 euros. Después, ante la dificultad de cavar en el hormigón, opta por descuartizar y envolver cada cuerpo en cuatro bolsas.

Acaba de fregar el suelo. Son ya las siete de la tarde. Pero todavía faltan tres horas para que su tío llegue de trabajar. Dedica el tiempo muerto a enviar selfies y mensajes de WhatsApp a su único amigo, Marvin Henriques Correia, de 18 años que esta en Brasil. «Cuando dieron las 18.45 horas aún estaba enjuagando el suelo. Estoy feliz», presume ante él.

Los psiquiatras describen a Nogueira como un psicópata de manual. Un tipo que no está loco y distingue entre el bien y el mal con una frialdad que emula a Javier Rosado, el asesino del juego del rol, que describió en un cuaderno de tres páginas los detalles de su crimen de 1994. «Hay que ver lo que tarda en morir un idiota», despreció Rosado en su diario sobre la que denominaba «su presa».

El brasileño Patrick se muestra incómodo con su amigo Henriques por no haber podido zanjar la matanza en una sola fase. El problema es su tío, que todavía está en el trabajo. «Llega aquí a las 22.00. Tengo hambre. Y ese desviado no llega. Está todo seco. Y tener que ensuciar de nuevo… Volver a partir el cuerpo por la mitad otra vez… Meter los órganos en una bolsa… Después limpiar….», cuenta a su colega en un WhatsApp. «Espero no fallar matando a ese mierdas», añadió en otro que llevaba un enlace de la noticia «¿Cuánto tiempo tarda un cuerpo en descomponerse?». Su amigo sigue expectante desde Brasil.

Marcos Campos, su tío, llega a casa a las 22.15 horas. Y se topa con su sobrino, desafiante. «Mira lo que hay… Ahora te toca a ti», le dice, según ha podido saber este periódico. Después, le acuchilla en el pasillo. «Al menos mi tío es más ligero que su mujer. Mujer gorda de la porra. Creía que era un hombre. Jajaja», reporta a su amigo.

«Si me detuvieran aquí no me importaría»

El joven pasa la noche de la sangría en el chalé, descansando y despierto. Descarta la idea de huir a las cuatro de la madrugada entre los matorrales. Teme ser descubierto por el guardia de seguridad de la urbanización. Es consciente de lo que ha hecho. Y se muestra preocupado por acabar en una prisión brasileña. Vuelve a coger el móvil. «Ahí me violarían 30 veces. Y después me apagarían una vela en el culo. Jajaja. Si me detuvieran aquí no me importaría… Viendo la tele hasta los 80 años», le dice a Henriques, con quien -según matizó a las autoridades brasileñas- le unía desde hace tres años una relación de amor «pero no de homosexualidad».

Cuando amanece, Nogueira se sube a un autobús rumbo al municipio madrileño de Alcalá de Henares, donde comparte piso con una joven brasileña y dos españoles. Llega cargado con una bolsa con llaves, un móvil, guantes, cinta aislante, toallas y telas manchadas de sangre. Días después se deshace de los utensilios en un contenedor. Los tira en días alternos para no despertar sospechas.

Vivir en un piso compartido no era su primera opción. Más bien fue la consecuencia del ultimátum que le dio su tío Marcos, que amenazó con denunciarle por su situación de irregularidad en España si no abandonaba su casa. Nogueira, Marcos, Janaina y los niños habían vivido juntos en Torrejón de Ardoz un par de meses antes. Los padres del chaval, residentes en Brasil, querían que su hijo cambiara los aires de su ciudad natal de João Pessoa, en el Estado de Paraíba, por el manto protector familiar en España.

Pero la convivencia con sus tíos fue volcánica. Según declaró a la policía brasileña el padre de Janaina, Wilton Diniz, «sabíamos que Patrick había acuchillado a un profesor en 2013. Y que tenía comportamientos raros [con Janaina], como ir desnudo por la casa». Un dato que se suma a la clave aportada a los investigadores por un exjefe de Marcos. En su opinión, su empleado «estaba desquiciado y pensaba de forma obsesiva que su esposa le estaba siendo infiel con su sobrino Patrick».

Huida a Brasil

Los cadáveres fueron encontrados un mes después. Y dos días más tarde del hallazgo, Nogueira puso tierra de por medio. Cogió un vuelo rumbo a Brasil. El chalé de sus tíos se había transformado en un monumental plató de televisión. Y todas las miradas apuntaban a él, un veinteañero con gorra que jugaba al fútbol en el Torrejón de Ardoz y pasaba las tardes enganchado al videojuego Call of Duty.

Patrick solo se despidió en España de Borja, el hombre que le había alquilado la habitación. «Estoy en Brasil. Mi tío ha sido asesinado… La prensa dice que soy yo… Perdona por no haberte avisado…», escribió en un WhatsApp desde su ciudad natal, João Pessoa.

Durante su periplo brasileño, el chaval volvió a quedar con Henriques, a beber y a fumar. Su amigo contó después a la policía de este país que respondió a los mensajes del asesino por «curiosidad» y porque no quería «que Patrick fuera preso». Henriques está en libertad sin cargos en Brasil.

Un mes después, el asesino de Pioz regresó a España de forma voluntaria para entregarse a las autoridades. Siguió las indicaciones de su hermana, la abogada Hanna Nogueira Gouveia.

Desde entonces, se encuentra aislado en prisión provisional por ser el asesino confeso de su tío Marcos, de su esposa Janaina y de sus dos primos pequeños. El chaval, que está defendido por el bufete Garzón Abogados, intentará hacer valer su confesión para ser condenado a 30 años de cárcel y que no se le aplique la cadena perpetua revisable, que implica una revisión de pena cada 25 años.

Nogueira nunca renegó de su matanza. «No fue un impulso. Lo medité unos días antes».


Así vive en prisión el descuartizador de Pioz: solo, leyendo y en silencio

Roberto R. Ballesteros – Elconfidencial.com

16 de febrero de 2017

François Patrick Nogueira, el cuádruple asesino de Pioz, pasa sus días en una rutinaria soledad en la que parece estar cómodo. Así lo explican fuentes de Instituciones Penitenciarias que comparten techo con el hombre que mató a sus tíos y a sus sobrinos de forma secuencial. Está encerrado en el módulo de ingresos de la prisión de Estremera, un lugar que es de paso para todos los reclusos menos para él. La dirección del centro le mantiene en este destino desde que llegó, a pesar de que se trata de una zona pensada únicamente para que los presos pasen sus primeras horas antes de ser ubicados definitivamente donde resulte más conveniente para su perfil.

Patrick Nogueira, detenido por la Guardia Civil el pasado 19 de octubre tras aterrizar en el aeropuerto de Barajas procedente de Brasil, fue inicialmente encerrado en la prisión de Alcalá Meco, donde fue sometido a una intensa vigilancia que incluso llevaba a paralizar la actividad de la cárcel cada vez que el recluso tenía que moverse o salir junto a los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) del instituto armado para reconstruir los hechos. En este primer destino tras su arresto, Instituciones Penitenciarias incluso llegó a poner un preso acompañante en la celda de enfermería donde pasó los días el presunto asesino de Pioz para evitar que se suicidara.

Tras su paso por Alcalá Meco, Patrick Nogueira fue trasladado al mencionado módulo de ingresos de Estremera, donde se encuentra en la actualidad. Estar fijo en un lugar de paso le impide fraguar amistad alguna con sus pasajeros compañeros, que apenas pasan 24 o 48 horas allí antes de ser derivados a otros módulos. De ahí que en el día a día, el reo no intercambie palabras con nadie más allá del ordenanza que por las mañanas le saluda y le pregunta si tiene alguna necesidad o quiere algo del economato.

Las mismas fuentes cuentan que el preso dedica la mayor parte de su día a leer, salir al patio en la más absoluta soledad y ver la televisión. No tiene aficiones fuera de las mencionadas actividades. No se ha apuntado a ningún taller ni está estudiando o aprendiendo nuevas disciplinas. Su comportamiento es bueno porque no da ningún tipo de problema, ya que se limita a seguir la rutina descrita cada jornada, y en todo momento pide las cosas con educación y saluda a su único interlocutor.

Con las personas de fuera de la prisión no mantiene contacto alguno, más allá de las conversaciones que tiene con su abogado esporádicamente. El letrado le visita en la prisión y gasta unos minutos en hablar con él. Es prácticamente su único nexo con el exterior, ya que apenas telefonea a su madre y su hermana, que son las dos únicas personas -además de su abogado- con las que tiene autorización de la dirección de la cárcel para contactar. Ninguna de las dos, sin embargo, le ha visitado en la prisión.

Patrick Nogueira se encuentra por lo tanto en un aislamiento no oficial, aunque sí práctico. Sin apenas contacto con otras personas y vigilado en todo momento, de manera que no puede agredir ni ser agredido. El reo ha sido calificado como interno de especial seguimiento de nivel cinco, categoría que incluye a los presos de especial peligrosidad, bien por pertenecer a una organización criminal internacional o a un grupo terrorista, por haber cometidos delitos muy graves que han generado una gran alarma social o por liderar grupos de captación en los centros penitenciarios.

El recluso está acusado por la Guardia Civil de asesinar a su tío Marcos Campo Nogueira, a su tía Janaína Santos Américo y a los dos hijos del matrimonio, María y David. Según la investigación, Patrick Nogueira los mató secuencialmente. Primero acabó con la vida de su tía, luego de los niños, cuando no había llegado aún su padre, y finalmente asesinó a su tío en la casa en la que los cuatro vivían en Pioz (Guadalajara). Un vigilante de seguridad encontró los cuerpos el pasado 17 de septiembre después de que los vecinos alertaran del fuerte olor, ya que los cadáveres llevaban varias semanas sin vida.

La Guardia Civil ha obtenido «multitud de indicios razonables y pruebas indubitadas de que Nogueira sería el presunto autor de los hechos», según explicaron los responsables de la investigación el pasado 5 de octubre, durante la rueda de prensa que hizo públicos los detalles de las pesquisas. Los agentes comenzaron a sospechar del sobrino cuando descubrieron que este vivía cerca de ellos y no denunció el asesinato. Posteriormente, vieron que el sospechoso había adelantado su viaje a Brasil para el día posterior al hallazgo de los cadáveres.

Tras varios días de problemas diplomáticos entre las autoridades españolas y las brasileñas, el acusado finalmente decidió entregarse voluntariamente a la Guardia Civil. Cogió un avión con destino a Madrid, consciente de que sería detenido cuando aterrizara, como de hecho ocurrió, y confesó su crimen primero ante los funcionarios de la UCO y posteriormente en el juzgado.


La Fiscalía quiere investigar más el cuádruple asesinato de Pioz por si el autor se retracta

Ricardo Coarasa – Larazon.es

29 de marzo de 2017

La Audiencia Provincial de Guadalajara decidirá en los próximos días si debe seguir investigándose, como pide la Fiscalía, el cuádriple asesinato de Pioz (Guadalajara). La fiscal del caso, María Dolores Guiard, recurrió en apelación la decisión del juez instructor de cerrar la causa sin practicar algunas diligencias reclamadas por el Ministerio Público, que quiere apuntalar las pruebas en previsión de que el autor confeso de la muerte de la familia brasileña -sus tíos y sus dos primos menores de edad- el 17 de agosto del pasado año se retracte de su versión en el juicio con jurado.

El pasado lunes se celebró la vista de apelación en la que la Fiscalía defendió que se practiquen diligencias adicionales, a las que el instructor cerró la puerta el pasado 3 de enero al considerarlas innecesarias. La fiscal jefe de Guadalajara quiere que se libre una comisión rogatoria (petición de auxilio judicial) a Brasil para que se analicen unas zapatillas que Nogueira se llevó a Brasil (entre otros efectos personales), antes de decidir entregarse a las autoridades españolas en octubre de 2016, y que se cotejen con unas huellas halladas en el lugar del crimen, así como que se tome declaración a su amigo, y supuesto cómplice, Marvin Henriques, a quien envió por WhatsApp «selfies» con los cadáveres la misma noche del múltiple asesinato. Henriques fue detenido en Brasil, pero quedó en libertad vigilada, aunque sigue investigado, en diciembre del pasado año.

Además, la acusación pública pretende que se analice en profundidad su iphone para intentar recuperar los datos borrados, una minuciosa investigación que según el servicio de Criminalística de la Guardia Civil podría llevarle al menos seis meses, un plazo que el juez instructor considera que podría dilatar el procedimiento en exceso, al igual que esperar a que Brasil cumplimentase la ayuda que se solicitaría en la comisión rogatoria.

Igualmente, la fiscal quiere que los agentes intenten abrir la copia de seguridad que el asesino confeso hizo de una cuenta de almacenamiento virtual (Icloud), una diligencia que no presenta en principio tantas complicaciones como la anterior. Nogueira facilitó una contraseña pero los agentes se encontraron vacía la cuenta, aunque constataron que había hecho una copia de los archivos, que hasta el momento no se ha podido abrir.

Según fuentes jurídicas, únicamente la acusación que representa al hermano del fallecido Marcos Campos, el tío del asesino confeso, respaldó la petición de la Fiscalía, no así las acusaciones que ejercen la familia de su pareja y el propietario de la vivienda donde se produjo el cuádruple crimen (personado únicamente a efectos de responsabilidad civil).

«No se sabe qué va a pasar en el juicio, porque desconocemos en qué condiciones acudirá a la vista oral el acusado. La confesión, en todo caso, tiene un valor relativo procesalmente. Lo que de verdad tiene valor es lo que suceda en el juicio», aseguran esas mismas fuentes, que hacen hincapié en que Nogueira decidió venir a España y confesar porque consideraba más beneficioso para sus intereses ser juzgado en nuestro país.

La Fiscalía no quiere sorpresas y por eso pretende agotar todas las vías de investigación para que al jurado «no le quede un atisbo de duda» y sus miembros estén seguros de que se agotaron todos los medios de prueba necesarios. «Hay tiempo para hacerlo mejor», aseguran las fuentes consultadas, que recuerdan que la investigación se abrió hace sólo siete meses y que Nogueira lleva en prisión en España apenas cinco.

El juez instructor sí autorizó que se reclame a la comunidad de propietarios de la urbanización La Arboleda de Pioz, donde se produjo el cuádruple crimen, el contrato que firmó con la empresa encargada de la seguridad en el recinto y la póliza que ésta contrató ante posibles reclamaciones de responsabilidad civil como la que afronta, con carácter subsidiario, en esta causa.

 


VÍDEO: GUARDIA CIVIL – DATOS SOBRE EL ESCLARECIMIENTO DEL CRIMEN DE PIOZ


 

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