Charles Manson

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Charles Manson
  • Clasificación: Asesino
  • Características: Líder de una secta - Manson y sus seguidores estaban tratando de incitar una guerra racial que creían que había sido profetizada en la canción de los Beatles «Helter Skelter»
  • Número de víctimas: 9 + 1
  • Periodo de actividad: Julio - Agosto 1969
  • Fecha de detención: 12 de octubre de 1969
  • Fecha de nacimiento: 12 de noviembre de 1934
  • Perfil de las víctimas: Gary Allen Hinman, de 34 años / La actriz Sharon Tate, 26 (estaba embarazada de ocho meses y medio); Jay Sebring, 35; Wojciech Frykowski, 32; Abigail Folger, 25, y Steven Earl Parent, 18 / Leno LaBianca, 44, y su esposa, Rosemary, 38 / Donald Jerome "Shorty" Shea
  • Método de matar: Puñaladas con cuchillo
  • Localización: Los Ángeles, Estados Unidos (California)
  • Estado: Fue condenado a muerte el 19 de abril de 1971. La pena fue conmutada a cadena perpetua en 1972 por la Corte Suprema de California tras la suspensión temporal de la pena de muerte en el Estado. Manson falleció en el hospital Mercy de Bakersfield (Califormia) el domingo 19 de noviembre de 2017 a las 20,13 horas
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Asesinos de culto y cultos asesinos

Última actualización: 20 de noviembre de 2017

La noche del 8 de agosto de 1969, el número 10.050 de Cielo Drive, en Bel Air, en el lujoso distrito de Beverly Hills, ciudad de Los Ángeles, se convirtió en el escenario de la definitiva consagración del asesino de masas como mito de la cultura pop del siglo XX.

Esa noche, Charles «Tex» Watson, Susan Denise Atkins (alias Sadie), Patricia Krenwinkel (alias Katie). y Linda Kasabian, siguiendo órdenes de Charles Manson, penetraron en la casa de Roman Polanski, donde en ese momento se encontraba la esposa de éste, la actriz Sharon Tate, embarazada, junto a varios de sus amigos: Abigail Folger, su novio -Voytek Frykowski- y el peluquero Jay Sebring. Fuera, sentado al volante de su coche, estaba el joven Steve Parent.

El resultado de este encuentro entre glamourosas personalidades de Hollywood y una pandilla de verdaderos outsiders californianos es bien conocido. Todos los que se hallaban en la casa del matrimonio Polanski fueron salvajemente masacrados, en una absurda orgía de sangre y muerte.

Sharon Tate recibió dieciséis puñaladas. Jay Sebring un disparo y siete heridas de cuchillo. Abigail Folger veintiocho puñaladas y su pareja, Voytek Frykowski, cincuenta y una, además de dos disparos. En la pared, los asesinos escribieron con la sangre de Sharon Tate la palabra «PIG». Su cadáver y el de Sebring fueron colgados del techo. En el jardín, en su coche, Steve Parent fue asesinado de cuatro disparos a quemarropa.

Dos días más tarde, en otra casa de la vecindad, aparecían los cadáveres del matrimonio LaBianca. Los cuerpos de Leno y Rosemary LaBianca habían sido igualmente cosidos a puñaladas y las paredes de su casa decoradas con sangrientas (literalmente) frases como «Muerte a los cerdos». La policía de Los Ángeles estuvo prácticamente segura de que se enfrentaba con un culto satánico y, por lo tanto, con una serie de asesinatos rituales.

Apenas unos días antes de los brutales asesinatos, el 26 de julio de 1969, otros miembros de la que pronto sería conocida como «la familia Manson» se habían presentado en casa del productor y compositor Gary Hinman, quien había sido amigo personal del propio Manson.

Robert Beausoleil, junto a Susan Denise Atkins y Mary Theresa Brunner, aparecieron de improviso, a las dos de la madrugada, en casa de Hinman, en el californiano Topanga Canyon. Manson les había asegurado que el músico tenía unos veinte mil dólares escondidos en algún rincón. Su misión era conseguir que se los entregara.

Durante toda una noche y la mañana siguiente Hinman fue golpeado, torturado e insultado por Beausoleil y sus acompañantes sin conseguir que hablara. Durante la madrugada, el propio Manson, junto a su amigo Bruce Davis, pasó por la casa de Topanga Canyon. Tras comprobar que no había manera de sacar nada en claro, especialmente después de que arrancarle una oreja a Hinman no sirviera tampoco de mucho, Manson ordenó a su gente que se deshiciera del músico y abandonó el lugar.

Lo más curioso del caso es que Beausoleil fue detenido poco después de cometer el asesinato de Gary Hinman, pero sólo mucho más tarde la policía relacionaría el crimen con los ocurridos en Beverly Hills.

Quizá por eso, entre otras cosas, a casi todo el mundo se le pasó por alto durante el juicio que el móvil de los crímenes Tate-LaBianca, tal y como dijeron en varias ocasiones algunos de los miembros de la Familia, era realizar una serie de asesinatos similares al cometido por Robert Beausoleil para, de esta manera, conseguir que fuera puesto en libertad. No quiere esto decir que no hubiera un cierto grado de locura en el plan.

De hecho, asesinar a siete personas para conseguir una coartada no parece una idea muy lúcida. La prueba es que cuando Manson y sus seguidores fueron detenidos ni siquiera se había establecido la relación entre ambos crímenes todavía. Pero lo que sí está claro es que ignorar este móvil, así como el del robo en el caso de Hinman, por parte de la acusación, respondía a un profundo y quizá inconsciente deseo de encontrar explicaciones que, por muy retorcidas que fueran, dotaran de cierta lógica a lo que, de lo contrario, eran simples actos de barbarie, llevados a cabo por personas aparentemente normales y sólo por motivos peregrinos y despreciables.

La mayoría de las jóvenes adeptas de Manson que habían participado en los crímenes eran chicas de buena familia que, hartas de autoridad paterna, se habían lanzado a la aventura del autodescubrimiento en plenos años sesenta. Eran lo que, ahora, llamaríamos «niñas pijas».

La única explicación plausible para su comportamiento era que Charlie Manson fuera poco menos que un ser diabólico. Un Svengali de la era de Acuario que había creado a su alrededor un culto, una secta, cuyos miembros eran denominados por algunos «mansonitas», capaz de cometer los actos más terribles, siempre de acuerdo con su filosofía perversa y satánica.

Además, el que sus víctimas más notables, la mujer de Polanski y sus amigos, fueran gente de Hollywood, aficionada a las drogas, el alcohol, el sexo y las filosofías propias de la época, llevó a muchos a considerar que su muerte formaba parte de algún tipo de ajuste de cuentas entre sociedades secretas satánicas o algo así. El hecho de que Roman Polanski fuera el director de La semilla del diablo no ayudaba mucho a esclarecer el asunto, que digamos. Gary Hinman, el músico asesinado por Beausoleil, era budista. El propio Bobby Beausoleil había sido amigo íntimo de Kenneth Anger, director de cine underground gay y conocido seguidor de la filosofía ocultista de Aleister Crowley.

¿Y qué decir de Charlie Manson? Su peculiar perversión de la ideología hippie le había llevado a estudiar, de prisión en prisión, todo tipo de filosofías esotéricas. Había tenido contactos con la Dianética o Cienciología de L. Ron Hubbard, con la Iglesia del Juicio Final, también conocida como The Process, una asociación más o menos satánica creada por Robert de Grimston. También conocía a personas relacionadas con la Iglesia de Satán, fundada por Anton LaVey, y a varios miembros de la banda de motoristas conocida como Ángeles del Infierno.

Sumando esto a sus propias declaraciones acerca del contenido esotérico de las canciones de Los Beatles, con su Helter Skelter, que simbolizaba en la escatología mansoniana el enfrentamiento final entre la raza blanca y la negra, a su uso de drogas alucinógenas y a su relación personal con gente del mundo de la música pop (al fin y al cabo, lo que Manson quería era ser estrella de rock), todo ello ponía en bandeja a Vincent Bugliosi, fiscal del condado de Los Ángeles, a la prensa sensacionalista y a todo el que quisiera dormir tranquilo en compañía de sus paradójicamente reconfortantes pesadillas paranoides y conspiratorias, una explicación de los hechos más tranquilizadora que ninguna otra: existía una gigantesca conspiración diabólica de cultos satánicos, asesinos en serie, traficantes de drogas y snuff movies, motoristas salvajes y pervertidos sexuales, de la que la familia Manson era, tan sólo, la punta del iceberg.

Un buen puñado de libros se encargarían rápidamente de extender esta idea. The Family: The Story of Charles Manson’s Dune Buggy Atack Battalion, de Ed Sanders, antiguo cantante de rock, afirmaba la existencia de esta especie de culto satánico criminal, del que los asesinos en serie forman parte integrante, y en el que The Process, la ya citada Iglesia del Juicio Final, tenía un papel singularmente importante.

Aunque con menos parafernalia e hipérboles, también el best seller escrito por Curt Gentry y el propio fiscal Vincent Bugliosi, Manson. Retrato de una familia, dejaba caer serias insinuaciones al respecto. Pronto, este tipo de libros se convertirían en una verdadera tradición americana, apoyada por periodistas de derechas, integristas cristianos y defensores de las buenas costumbres.

Obras como The Ultimate Evil: An Investigation of America’s Most Dangerous Satanic Cult, With New Evidence Linking Charles Manson and Son of Sam, de Maury Terry; Painted Black. The Chilling True Story of the Wave of Violence Sweeping Through Our Hometowns, de Carl A. Raschke; Demon Deaths. Shocking True Crimes of Devil Worship, de Brad Steiger y Sherry Hansen Steiger, y otras muchas, han extendido entre las mentes más ingenuas y bienpensantes la idea de que existe una superconspiración mundial, y sobre todo norteamericana, que conecta sin lugar a dudas los abusos infantiles, los crímenes de psicópatas y asesinos en serie, el tráfico de drogas, la pornografía infantil, las snuff movies, la trata de blancas, los juegos de rol, el heavy metal satánico, los suicidios juveniles y, por decirlo claramente, todos los males que afectan a una sociedad que se niega a aceptar los valores cristianos tradicionales. Cultos legales como la Iglesia de Satán, el Templo de Set, The Process, la Iglesia de la Cienciología; grupos de rock como AC/DC, Judas Priest, Black Sabbath y, ahora, Marilyn Manson (cuyo nombre lo dice todo); cómics obscenos; películas violentas; novelas fantásticas y de terror; páginas web en Internet… son elementos visibles, síntomas de una profunda corrupción que corroe las entrañas de Estados Unidos y del mundo occidental, cuyos culpables son todos uno y el mismo.

Charlie Manson y sus célebres crímenes suponen una ruptura radical con el esquema cultural y hasta legal que, anteriormente, se había aplicado al asesino en serie. De hecho, aunque no fue autor material de los asesinatos Tate-LaBianca, se le condenaría a cadena perpetua como principal culpable de los mismos.

De igual forma que la sociedad victoriana se negaba a ver en Jack el Destripador a un miembro de su propia burguesía, un médico cuyo estado mental le llevaba a cometer asesinatos de naturaleza sexual grotescos y monstruosos sin por ello dejar de ser un buen gentlemann, la ultraconservadora y puritana Norteamérica, que aprovecharía la crisis de los años sesenta simbolizada por los asesinatos Tate-LaBianca para el arranque del rearme moral de los setenta, sólo puede afrontar el hecho de que buenas chicas como Susan Atkins, Patricia Krenwinkel o Linda Kasabian se conviertan en verdaderas arpías asesinas, en ménades de los tiempos modernos, que no retroceden ante la realización de los crímenes más sangrientos, si ellas mismas, como la juventud americana en general, son víctimas de la manipulación de un culto satánico perverso y todopoderoso, protegido por policías y hasta miembros del Gobierno, infiltrado en todas las capas del poder de la sociedad americana, y culpable de todos esos inexplicables crímenes que cometen los psychokillers.


Charles Manson

Última actualización: 25 de marzo de 2015

El caso de Sharon Tate

Una noche de agosto, Sharon Tate y otras cuatro personas fueron asesinadas en Los Ángeles. Veinticuatro horas más tarde dos personas más morían a pocos kilómetros de allí. Las muertes fueron tan curiosas como todo lo que tenía que surgir de Hollywood. Los asesinos fueron aun más extraños: los discípulos de la comuna de Charles Manson.

LOS ASESINATOS – Muerte en Los Ángeles

Paz y amor eran la consigna de la juventud de los sesenta en la costa oeste de América. Pero había una siniestra y velada tendencia. Una serie de asesinatos en la próspera ciudad de Los Ángeles estaba a punto de acaparar los titulares de prensa de todo el mundo.

El 27 de julio de 1969, Gary Hinman, profesor de música de 34 años, se convirtió en la primera víctima de la Familia Manson. Tres miembros del grupo, Bobby Beausoleil, Mary Brunner y Sadie Mae Glutz, fueron enviados a su casa para cobrar un dinero que les debía. Sabían que lo tenía porque había dirigido una provechosa operación ilegal de drogas y corrían rumores de que acababa de heredar la suma de 20.000 dólares, presuntamente escondida en el jardín de su casa de Old Topanonga Canyon, Los Ángeles.

Los tres visitantes discutieron con Hinman durante dos horas. Bobby Beausoleil perdió la paciencia y empuñó un arma. Una pistola Radon de 9 mm que quedó en manos de Sadie mientras él registraba la casa. En ese momento, Gary intentó escapar y comenzó a luchar con Sadie. La pistola se disparó y la bala atravesó la cocina incrustándose en el fregadero. Bobby volvió corriendo a la habitación, recogió la pistola y golpeó a Gary en la cabeza con ella.

Llamaron por teléfono a Charles Manson quien, alarmado, fue a la casa acompañado de Bruce Davis. Manson cogió una espada y la utilizó para cortar una oreja a Hinman dejando una herida de 13 cm. Encargó a Bobby que averiguara dónde estaba el dinero y que llevara a Hinman hasta el rancho. Después, ordenó a las dos chicas que limpiaran las heridas.

Bobby, Mary y Sadie Mae ataron a Gary y lo dejaron tendido en la alfombra mientras registraban la casa. Mary Brunner cosió los cortes de Hinman con hilo dental; vendó sus heridas y le dio algo de beber. Todo lo que consiguieron de Hinman fueron los pedazos rosados que quedaron de sus orejas.

Al amanecer, Gary Hinman corrió como pudo hasta la ventana y gritó pidiendo ayuda. Bobby Beausoleil, aterrado, apuñaló a Hinman dos veces en el pecho dejando que se desangrara hasta morir. Después, borraron todas las huellas dactilares (excepto una) y fijaron en un bulto todas las ropas y vendajes incriminatorios. Alguien empapó un dedo con la sangre de Gary Hinman y garabateó en la pared las palabras: «cerdito político». Otra mamarrachada, una tosca versión de la zarpa del gato, el símbolo de los militantes de los Panteras Negras (Black Panthers).

Cerraron con llave todas las puertas y, huían ya por la ventana, cuando decidieron volver y cubrir a Hinman.

Conduciendo a todo gas la furgoneta Volkswagen de Gary volvieron a casa, al Rancho Spahn, parando por el camino en el Topanga Kitchen para tomar café y bizcocho de cerezas.

Tres semanas después, el 8 de agosto, alrededor de la media noche, un Ford blanco y amarillo bajaba despacio por Cielo Drive, Hollywood. Se paró frente al número 10050, la casa de la actriz Sharon Tate. Tex Watson había estado allí antes. Mientras Linda Kasabian, Katie y Sadie Mae vigilaban, él trepó por un poste de teléfonos y cortó los cables que conectaban al 10050 con el mundo exterior.

Tex, Linda, Katie y Sadie Mae saltaron la veda de seguridad llevando con ellos una bolsa con ropa de repuesto y sus cuchillos de doble filo. Tex llevaba el revólver de la Familia (una Buntline Especial del 22, y 13 metros de cuerda de naylon blanca de triple trenzado enrollada en su hombro.

Un Nash Ambassador blanco de dos asientos salía de la casa en ese preciso momento. Blandiendo el revólver, Tex saltó una y otra vez frente a los faros del coche, gritándole al conductor que parara. Cuando lo hizo, metió el revólver por la ventana y disparó cuatro veces en el pecho a Steven Parent, de 18 años de edad. Después empujó el coche hasta unos arbustos.

Tex envió a Linda, Katie y Sadie Mae a explorar los alrededores de la casa. Al no encontrar otra forma de entrar, Tex se abrió camino a través de la cristalera de una habitación vacía de la fachada principal. Linda se quedó fuera vigilando y jamás pisó la casa. Los otros tres vieron a Voytek Frykowski tumbado en un sofá cuando entraron.

Cuando Frykowski despertó se encontró la Buntline Especial frente a su cara. Al preguntar a sus «visitantes» qué querían de él, Tex contestó: «Soy el Diablo. Estoy aquí para hacer los negocios del Diablo. Entrégame tu dinero».

Sadie Mae encontró una toalla con la que atar las manos de Frykowski. Después se paseó por la casa y observó en silencio a Abigail Folger tumbada leyendo en su cama. Siguió andando a hurtadillas y se detuvo en el marco de la puerta de la habitación en la que Tate, embarazada de ocho meses, hablaba con Jay Sebring. Sadie volvió a donde estaba Tex para informarle de lo que había visto y éste le ordenó que los capturaran.

Jay Sebring, ex soldado de la marina, exigió que dejaran sentarse a Sharon y, aprovechando la confusión, trató de hacerse con el revólver. Tex disparó a Sebring atravesándole una axila. Aun así, cuando Tex exigió el dinero, sus víctimas se mostraron reacias a entregárselo. Mientras Frykowski seguía atado en el sillón, Watson ató a las mujeres y al inconsciente Jay Sebring y arrojó un extremo de la cuerda sobre la viga de madera que atravesaba el salón. Sadie Mae se colgó de ella.

Tex ordenó a Sadie que matara a Frykowski. Cuando ésta se disponía a agredirle, él consiguió liberar sus manos y, cogiéndola por el pelo, la golpeó en la cabeza. Durante la lucha, ella logró apuñalarle cuatro veces en las piernas y dos en la espalda. De alguna forma, ella perdió el cuchillo, que quedó clavado en el brazo de un sillón, y saltando sobre la espalda de su víctima, gritó sin poder controlarse. Tex disparó dos veces a Frykowski, pero él seguía luchando por su vida. El pánico se apoderó del asesino. Golpeó a Frykowski en la cara con la culata del revólver. Lo hizo con tanta fuerza que redujo a añicos la empuñadura de nogal.

La visión de Frykowski derrotado impresionó tanto a las otras víctimas que empezaron a luchar por sus vidas. Abigail Folger, todavía ilesa, se liberó y corrió hacia la puerta pidiendo ayuda. Katie la persiguió. Tex apuñaló cuatro veces al valeroso Sebring y después se unió a Katie. Watson había dado rienda suelta a un incontrolable deseo de sangre. Derribando a Katie, cayó sobre Abigail y, tras cortarle el cuello, la apuñaló varias veces.

Mientras tanto, el indestructible Frykowski había salido tambaleándose por la puerta principal para pedir ayuda. Fuera de sí, Tex lo apuñaló una y otra vez. Fue encontrado con 51 puñaladas asestadas después de su muerte.

Abigail Folger se puso en pie como pudo y escapó hacia las puertas de la piscina. Katie la persiguió, dejando en el intento una huella del dedo pequeño en la sangre que manchaba la puerta. Abigail consiguió huir tambaleándose, pero cayó antes de alcanzar el seto.

Dentro de la casa, Sharon Tate, todavía ilesa y sin vigilancia, aunque atada a un hombre muerto, intentó fugarse. Cuando Sadie Mae la descubrió se dispuso a matarla también. Ella rogó por su vida y por la de su hijo, pero la respuesta de Sadie Mae fue brutal. Sadie y Katie la sujetaron mientras Tex la apuñaló hasta morir. Después los demás hicieron lo mismo.

El cabecilla ordenó a las chicas que salieran mientras iba destrozándolo todo a su paso, apuñalando y dando patadas a los cuerpos sin vida. Finalmente ató juntos a Sebring y a Tate. Sadie empapó una toalla en la sangre de Sharon y puso con ella la palabra «cerdo» en la pared del hall. Se marchó dejando la puerta principal abierta de par en par, y dos huellas de su pie en la sangre del porche.

Tex, Linda, Sadie y Katie volvieron al Rancho Spahn deshaciéndose por el camino de cuchillos y ropas manchadas de sangre.

Más tarde, aquella misma noche, Charles Manson y otro miembro de la Familia volvieron para limpiar y buscar el cuchillo que Sadie perdió luchando con Frykowski. Dejaron limpio de huellas el coche de Steven utilizando la toalla con la que sus compañeros habían atado a Frykowski. Cuando se fueron, la dejaron tirada en la cara de Jay Sebring.

En el rancho, al amanecer, todo el mundo dormía plácidamente en su saco de dormir. Tex, Katie, Linda y Sadie descansaron durante todo el día.

La noche siguiente, unas horas después de la media noche, el Ford blanco y amarillo se detuvo junto al 3301 de Waberly Drive en el distrito de Los Feliz, Los Ángeles. Dentro de aquel vehículo estaban Charles Manson, Tex Watson, Linda Kasabian, Sadie Mae Glutz, Katie y dos caras nuevas, Leslie Van Houten y Glem Grogan.

Manson salió del coche llevando consigo su espada y una pistola. Tex le siguió. Juntos descubrieron la forma de entrar. En el salón encontraron a Leno LaBianca en pijama.

«Cálmese, siéntese y guarde silencio», le ordenó Manson. Tex se quedó vigilando al Sr. LaBianca mientras Manson, armado con una pistola, iba a por Rosemary LaBianca. Ataron a la Sra. LaBianca con dos correas de cuero que Manson llevaba en el cuello. Este quería dinero, por lo que la pareja le entregó sus carteras mientras se ofrecían para guiarle hasta la tienda donde el millonario guardaba más dinero. La oferta fue rechazada y Manson salió de la casa por la puerta principal.

Los LaBianca respiraron aliviados. Pero no por mucho tiempo. Katie y Leslie entraron de nuevo en la casa llevando consigo armas y ropas de repuesto. Fueron directas a la cocina, y tras bajar las persianas, se armaron con un tenedor de trinchar y un cuchillo de sierra con el mango de madera. Obligaron a Rosemary a tumbarse bocabajo en la cama. Cubrieron su cabeza con una funda de almohada y la ataron con el cable de la lámpara.

Con igual eficiencia, Tex le quitó al Sr. LaBianca la parte superior del pijama y lo apuñaló cuatro veces en la garganta con el cuchillo de la cocina. Poco después, lo dejó clavado en una herida y continuó apuñalándolo, ocho veces más, con su propio cuchillo. Leno LaBianca murió desangrado y asfixiado por la almohada que Tex puso sobre su cabeza.

Leslie sujetó a Rosemary LaBianca mientras Katie la apuñalaba. Las convulsiones de la Sra. LaBianca hicieron que la lámpara de la mesilla se cayera. Al oír el ruido Tex acudió en seguida y entre ambos le asestaron 41 puñaladas. Tex y Katie querían que Leslie tomara la alternativa, pero ella se mostró reacia. Cuando, finalmente, apuñaló a la Sra. LaBianca en las nalgas, ya estaba muerta. Aun así, repitió la acción 16 veces.

Tex grabó con un cuchillo la palabra «Guerra» en el abdomen de Leno LaBianca. Katty perforó los cuerpos con el tenedor de trinchar, dejándolo, finalmente, clavado en el estómago del Sr. LaBianca. Utilizando la sangre de ella, alguien puso en la pared: «Muerte a los cerdos». Con una bola de papel mojada en la misma sangre escribieron sobre un cuadro: «Sublevaos». Y por último, Katie escnbió en el refrigerador: «Caos».

Hollywood

En los 60, Hollywood, la meca del cine, era un deseable centro residencial para las estrellas, situado al norte de la extensa ciudad de Los Ángeles. Bel Air, Beverly Hills y Benedict Canyon eran las elegantes zonas residenciales que los ricos y famosos como el director de cine Roman Polanski y su esposa Sharon Tate eligieron para vivir. Era lógico, para el grupo de Manson, actuar allí para conseguir la máxima publicidad en su violenta lucha contra los «cerdos gordos» de la sociedad. También representaban a la sociedad que marginó a Manson cuando llamó esperanzado a sus puertas.

Cuando Susan Atkins fantaseaba sobre próximos actos sangrientos con su horrorizada compañera de celda, Virginia Graham, hablaba de hacer cosas terribles e inenarrables a Richard Burton, Elizabeth Taylor, Steve McQueen, Frank Sinatra, Tom Jones y a muchos otros.

Esta supuesta «lista de la muerte» fue publicada por la prensa sensacionalista. Era un toque, al más puro estilo de Hollywood, el que esta amenaza surgiera de un viejo decorado cinematográfico.

PRIMEROS PASOS – Marginado social

Charles Manson nunca conoció a su padre y, en una época, fue abandonado por su madre durante años. A los 12, cuando lo abandonó definitivamente, no confiaba en nadie y estaba ya cultivando una personalidad violenta (de pequeño criminal) más familiarizada con el interior de prisiones y reformatorios, que con la libertad de la calle.

Charles Milles Manson, el Maddox «Sin nombre», nació el 11 ó 12 de noviembre de 1934. Su madre no pudo recordar cuál de los dos días, así que eligió el 11. Kathleen Maddox tenía sólo 16 años y había huido de casa en Ashland, Kentucky, debido al comportamiento religioso enormemente represivo de su madre. El padre de Manson era un «matón de pacotilla» que se llamaba a sí mismo Coronel Scott. No soportó allí el tiempo suficiente para ver el nacimiento de su hijo; de todas formas, fue William Manson, con quien Kathleen estuvo casada poco tiempo, quien dio su nombre al pequeño.

Kathleen Maddox encontró difícil hacer frente a la maternidad siendo tan joven, por ello el joven Manson fue abandonado regularmente. Cuando tenía seis años, fue dejado con sus abuelos mientras su madre y su tío Luther robaban una gasolinera. Fueron detenidos y encarcelados durante cinco años. Manson se quedó a vivir con sus estrictos abuelos durante unas semanas. Después vivió con su tía Joanne.

Un año más tarde, Kathleen Manson volvió a por el pequeño. Manson estaba entusiasmado. Comenzaron juntos una vida nómada, pero Manson nunca pudo estar seguro de si se quedaría con su madre o sería el «juguete» de alguien más.

Manson y su madre se movían por Ohio, Kentucky, West Virginia e Indiana. Llevaron una azarosa vida que rayaba el límite del delito, hasta que Kathleen encontró a un hombre que realmente la quería a ella, pero no a Manson. Ella puso la custodia de su hijo en manos de un tribunal y Manson fue llevado a Gibault, un hogar para niños en Terre Haute, Indiana. Aunque su madre lo visitaba y le prometía que muy pronto volvería con ella, esto nunca sucedió.

Desde entonces, la vida de Manson es una triste historia de hogares y reformatorios, huyendo, robando coches y comida e intentando soportar el sadismo que abundaba en algunas de estas instituciones. Llegó a estar cada vez más herido, amargado y enfadado. Recogió también algunos útiles de supervivencia por el camino, para asegurarse de que nadie jugara con él.

A partir de los 16 años, pasó mucho tiempo en reformatorios, que eran, aparentemente, un progreso con respecto a las instituciones anteriores, pero también la mejor forma de aprender los pormenores de numerosos asuntos turbios.

En mayo de 1954, Manson fue puesto en libertad bajo la tutela de sus tíos. Fue a vivir con ellos en McMechen, donde conoció a Rosalie Jean Willis, la hija de un minero, con la que se casó en junio de 1955. Manson intentó ir por el buen camino, pero al poco tiempo volvió a la vida criminal inducido por un hombre mayor que él, que le pidió que robara un coche y lo condujera hasta California. El negocio fracasó, y durante un tiempo anduvo sobre la fina línea que separa el delito del ajetreo diario.

Pero el robo del coche motivó su detención y fue encarcelado durante cinco años. Fue enviado a Terminal Island, San Pedro. Poco después nació su hijo. Rosalie se divorció de él y se fue a buscar una nueva vida llevándose al pequeño Charlie con ella.

Manson se dedicó a aprender como ser un buen proxeneta para tener una «carrera» cuando saliera. En 1958, fue puesto en libertad en Hollywood.

Al poco tiempo fue arrestado de nuevo por cruzar con chicas la frontera del Estado y por intentar pasar un cheque robado valorado en 38 dólares. Manson huyó a México pero la policía lo capturó y, esta vez, la libertad condicional, se convirtió en una condena de diez años a cumplir en las penitenciarías de McNeil y Terminal Island. No volvió a ver el mundo exterior hasta la primavera de 1967.

La cárcel como costumbre

Antes de estar implicado en los asesinatos, Manson no era más que un ladronzuelo ocasional. Pasaba gran cantidad de su tiempo entre rejas por pequeños delitos: robar un coche, pasar cheques robados de poco valor, cruzar con chicas la frontera del Estado, atracos menores y violación de la libertad condicional.

Delitos que merecían sólo unos meses en la cárcel, una sentencia suspendida o una multa dentro de un Estado, cuando se convierten en asunto federal conllevan años. Parecía como si Manson estuviera cargando deliberadamente los dados contra él mismo. Cuando no podía arreglárselas en el mundo exterior, hacía alguna tontería para asegurarse, de nuevo, un confortable encierro. Como él mismo dijo, reformatorios y cárceles eran sus hogares. Sabía cómo funcionaba el sistema y cómo manipularlo. Tenía amigos y un lugar en la jerarquía. En poco tiempo estaba en su ambiente.

Cuando fue puesto en libertad de Terminal Island en la primavera de 1967, Manson dijo a un guardia: «¿Sabes una cosa, tío? No quiero marcharme. ¡No tengo un hogar ahí fuera!»

EL ORIGEN – La formación de la Familia

Al salir de la prisión y entrar en un mundo nuevo de liberación, el apetito de Manson por la compañía femenina era insaciable. En menos de dos años se había rodeado de una leal corte de seguidoras ingenuas y complacientes.

En el mes de julio de 1969, Charles Manson y su Familia llevaban una primitiva vida comunal en los límites del desierto. Estaban asentados en el Rancho Spahn, cerca de Chatsworth, pero se retiraban a menudo al desolado e inaccesible Rancho Barker, en Panamint Valley. Era una población fluctuante, pero casi siempre compuesta por treinta o treinta y cinco seguidores. Tres cuartas partes de ellos mujeres y unos cuantos niños. Los asesinatos fueron cometidos por miembros de la rama dura de la Familia, por aquellos que habían conocido a Manson o permanecido bajo su influencia en los dos últimos años, y que le eran totalmente fieles. Cuando fueron casualmente arrestados por la policía vivían como perros salvajes, como coyotes, la imagen favorita que de sí mismo tenía Manson. ¿Cómo pudo este hombre transformar una comuna de influencia pacifista en un campo de entrenamiento para asesinatos en masa? ¿Por qué permitieron los padres de la clase media americana que sus hijos se acercaran a él?

Cuando Charles Manson, matón ocasional y criminal de poca monta, salió de la penitenciaría de Terminal Island, el 21 de marzo de 1967, tenía 32 años. Todo había cambiado. El moderado y conservador mundo que había conocido cuando ingresó en prisión fue sustituido por una nueva generación de paz, amor y realización personal. Sintonizó con ella, se adaptó y se dejó llevar por las nuevas consignas. Los compañeros de presidio que iban ingresando le habían contado lo que estaba sucediendo en el mundo exterior, pero él no los creyó. Ahora estaba convencido.

Manson comentó: «Jovencitas encantadoras corrían por todas partes, sin ropa, pidiendo amor. La hierba y las drogas alucinógenas se conseguían fácilmente en la calle. Era un mundo completamente diferente al que yo había conocido. Un mundo demasiado bueno para ser verdad. Era el sueño de un preso hecho realidad después de siete largos años encerrado. No lo dejé escapar, me agarré a él y a la generación que lo disfrutaba.»

Manson salió de la penitenciaría de Terminal Island con treinta dólares en sus bolsillos y su guitarra en la mano. Toda la juventud americana estaba en la «Onda» y todos se dirigían a donde él iba: San Francisco. En todas partes la gente se rebelaba contra la autoridad, abandonando la carrera, negándose a seguir por el «buen camino» y burlándose de la clase dirigente, intentando, así, crear una contracultura. Por primera vez en su vida Charles Manson, la protesta hecha hombre, estaba de acuerdo con el resto del mundo. Su insatisfecha visión de la sociedad fue bien acogida, aprobada y apoyada. Manson describió esa época: «Dormíamos en los parques y nos amábamos en las calles. Mi pelo se hizo un poco más largo. Empecé a componer música y a la gente le gustó. Me sonreían y me abrazaban rodeándome con sus brazos. No sabía cómo actuar. Me dejé llevar.»

Lo que la prensa denominó la «Familia Manson» comenzó sin ninguna espectacularidad. Manson, con su guitarra y su melena tan de moda, se convirtió en un asistente habitual de la «movida hippie» del Haight Ashbury de San Francisco y del campus de Berkeley (Universidad de California). Los frecuentaba fumando marihuana y aporreando su guitarra. Fue entonces cuando conoció a Mary Brunner: una bibliotecaria pelirroja y delgada. Aunque no era una belleza, era, sin lugar a dudas, el «tipo» de Manson, y se mudó a vivir con ella.

Pocas semanas después adquirió una furgoneta Volkswagen y juntos recorrieron la Costa Oeste (los movimientos de Manson tenían que ser supervisados por la persona encargada de su libertad condicional) descubriendo por sí mismos la forma de vivir y de amar de las comunas. Manson fue a Los Ángeles para intentar iniciar su carrera como estrella de rock. En Venice Beach conoció a Lynette Fromme, una delgada pelirroja que acababa de discutir con su padre. Manson volvió con ella a donde estaba Mary, quedando así formado el núcleo de la Familia. En septiembre se les unió Patricia Krenwinkel, una insatisfecha pasante de abogado.

Manson estaba fundando un harén. Él y su corte de jovencitas, todas unos diez años menores que él, eran invitados a las mejores fiestas.

Sus métodos de dominación eran el ácido (LSD) y el sexo. Habían transcurrido quince años desde que Manson estuvo casado y fue padre de un niño. Durante ese tiempo, mientras estaba en prisión, su esposa obtuvo el divorcio y se llevó a su hijo.

En los años 50 Manson había sido, durante un corto período de tiempo, un proxeneta sin éxito. Se enamoró de su mejor chica y ésta lo abandonó. Con Mary y otra chica llamada Darlene, recién acogida, Manson descubrió algo nuevo. Mantenía relaciones con ambas alternativamente. Manson dirigía la orquesta, controlaba la situación. Aprendió a ejercer el poder del sexo, y más tarde, cuando aumentó el número de miembros de la Familia Manson, fue el coreógrafo de sus orgías.

Cuando se les unió Bruce Davis, un universitario que abandonó la carrera, tenían que reemplazar la furgoneta Volkswagen y Manson la cambió por un viejo autobús escolar. Lo pintaron de negro y pusieron Hollywood Film Productions en un lateral para prevenir problemas con la policía. El autobús negro se hizo famoso en los alrededores. Manson y su grupo se movían por los lugares de moda de la ciudad, intentando mantenerse al margen de los mundos del cine y de la música.

La Familia iba aumentando con nuevos ingresos. Enseguida se unió a ella la delincuente Susan Atkins (Sadie Mae Glutz); Ruth Ann Moorehouse, hija de un predicador, se casó con un desgraciado conductor de autobuses para abandonar su hogar e ingresar en la Familia; la pelirroja Dianne Lake, abandonada por sus padres para unirse a la comuna de Hog Farm; Bobby Beausoleil, el atractivo actor y músico que protagonizó la vanguardista película de Kenneth Anger’s «Lucifer Rising» («La ascensión de Lucifer»). A través de Bobby, Manson conoció a Kitty Lutesinger, Cathy Share (Gipsy), Leslie Van Houten y a Gary Hinman, entre otros. Charles (Tex) Watson, el típico ex-atleta americano, conoció a la Familia a través del «Beach Boy» (grupo musical californiano), Dennis Wilson. Wüson estaba tan fascinado por su estilo de vida que les permitió cebarse en él despiadadamente. Los alojó en su casa, los alimentó y proporcionó ropas de su propio vestuario.

A mediados de 1968 Manson tenía ya la mayor parte de la Familia. Había tres chicas por cada chico. El tamaño de la Comuna fue aumentando tan rápidamente que ya no cabían todos en el autobús. Comenzaron a vivir en chozas en Topanonga Canyon y sus alrededores. Es prácticamente imposible tener datos de cada persona que, vagando por la Costa Oeste, tropezó con el círculo de Manson, pero los mencionados anteriormente formaban el núcleo permanente de la Familia. Las incorporaciones durante ese mismo año de 1968 fueron Brooks Poston, T.J. (el Terrible) Walleman, Steve Grogan (Clen), Juan Flynn, Nancy Pitman, Cathy Gillies, Sandra Good, Joan Wildebush (Juanita); la aparición en escena el año siguiente de Linda Kasabian y Stephanie Schram, y los nacimientos de Valentine Michael (nombre inspirado en la obra de ciencia ficción «Extraño en tierra extraña», de Robert Heinlein) y Zezozose C. Zadfrack, hijos de Manson con Mary Brunner y Susan Atkins, respectivamente, terminaron de conformar el grupo. El reparto estaba completo.

Inicialmente la Familia no estaba compuesta por auténticos inadaptados o marginados sociales, aunque luego se convirtieran en ello. Manson no se rodeó de gente como él, insignificantes criminales paranoicos. La gran mayoría de los miembros de la Familia eran jóvenes impresionables y fácilmente manipulables. Muchas de ellas eran jóvenes blancas de clase media: bibliotecarias, empleadas, estudiantes, licenciadas universitarias o profesoras que proporcionaban a Manson el sustento del gurú. Tan sólo Susan Atkins tenía antecedentes penales. Los bienes materiales que muchos miembros de la Familia trajeron consigo, coches (Juanita), acceso a propiedades (Sandra Good, Cathy Gillies), sustanciosas cantidades de dinero (Linda Kasabian) y tarjetas de crédito de papá (Patricia Krenwinkel), permitieron a la Comuna seguir adelante.

Gracias a Sandra Good, una asociada de San Diego, la Familia se trasladó al cinematográfico Rancho Spahn. Comenzaron a vivir como marginados contraculturales, alimentándose de la comida que desechaban los supermercados, colaborando en el rancho, robando droga y «pidiendo prestados» coches y tarjetas de crédito. A través de Cathy Gillies tuvieron acceso al Rancho Barker.

En el desierto, Manson era el gobernante supremo. Algunos miembros de la Familia sufrieron la incomunicación, la creciente paranoia del líder y la amenazadora presencia de la banda de motoristas «Straight Satan». Pocos lograron huir; sin embargo, los primeros en incorporarse al grupo le demostraron su total adhesión: «harían cualquier cosa para agradar al jefe». Estaban preparados para matar sin remordimiento.

La vida en las comunas

En los sesenta, algunos jóvenes de América y Europa intentaron encontrar una nueva motivación en la vida en común. Compartían el espacio vital, responsabilidades, bienes materiales e hijos. El estilo de vida de las comunas empezó a florecer. California y Nuevo México se hicieron muy populares, y el cañón de Topanonga, no muy lejos del Rancho Spahn, en California, fue la sede de numerosas comunas, emplazadas en casas viejas y cuevas.
Dos famosas comunas experimentales fueron la comuna de Hog Farm, en California, y la de los Diggers, en San Francisco, donde adoptaron la filosofía de producir comida para que fuera distribuida entre los pobres.
Muchos de aquellos jóvenes hacían auto-stop de comuna a comuna. Hasta julio de 1969 la Familia Manson había sido una comuna más y mucha gente estuvo en ella sin percatarse de la faceta siniestra de Manson.

Cienciología

La cienciología estaba considerada entonces como la moderna ciencia de salud mental . Fue concebida en 1950 por el fértil cerebro del fallecido Lafayette Ron Hubbard, el famoso escritor de ciencia ficción. Es un tema a discutir si Hubbard estaba sinceramente intentando encontrar una forma diferente de curar los trastornos mentales o, si por el contrario, se trataba de un experimento fraudulento con el que manipular a la gente.

La teoría de Hubbard está repleta de una desconcertante cantidad de expresiones médicas, y, como se comprobó, era extremadamente atrayente para la gente joven, inmadura o con poca educación. Aunque pretendiera tener una base científica, no facilitaba ningún tipo de dato, estadística o metodología. Hubbard afirmaba que la mayoría de los trastornos mentales son causados por experiencias dolorosas, físicas o emocionales registradas por las células del cuerpo cuando una persona está inconsciente, enferma o en el seno materno. Estos registros son llamados «engrams» y son almacenados en los «bancos de engrams» de la mente, pudiendo ser reestimulados por los acontecimientos externos del mundo y bloquear la conducta racional. Para conseguir un nivel de salud mental óptimo, lo único que hay que hacer es liberar estas experiencias unas cuantas veces bajo los efectos de un ligero trance hipnótico denominado ensueño. Una persona que ha liberado todos sus «engrams», como Charles Manson, es llamada «pura».

En los primeros años, la cienciología era una razonable, inofensiva y excéntrica teoría con la que la gente se «purificaba» entre sí. Sin embargo, cuando Hubbard creó la Fundación Cienciológica dejó clara una cosa: había que pagar por nuevos métodos tales como el lavado de cerebro.

Manson fue iniciado en la cienciología en prisión. Aunque no hay pruebas de que realmente creyera en ella, no hay duda de que comprendió sus posibilidades. Al aplicarla sobre mentes jóvenes o en cerebros voluntariamente trastornados por las drogas utilizaba todas las técnicas: pagar por entrar en el grupo, miradas intimidatorias, órdenes imposibles y amenazas de expulsión de la Familia. Todo ello fomentando la aversión por el mundo exterior y sentenciando a muerte a quien se atreviera a abandonarlo.

El LSD

La droga protagonista de la década era el LSD (ácido lisérgico dietilamida). El LSD era una droga sintetizada en laboratorio y utilizada en el tratamiento de la esquizofrenia, que producía síntomas claros de esta enfermedad en gente sana: alucinaciones, sensación de invencibilidad y una visión distorsionada del mundo. Todo ello sin desconectar la mente de la realidad.

Manson se aficionó rápidamente al LSD. Su primer encuentro con él fue en 1967 cuando, recién salido de la cárcel, fue a un concierto en el que tocaban Grateful Dead, el grupo de rock ácido por excelencia. La gente lo recuerda bailando como un poseso que de repente cayó en trance, adoptando la posición fetal. Desde aquel momento siempre llevaba una o dos dosis de LSD.

Manson y las chicas iban a las fiestas como una gran familia. Se sentaban en círculo y tomaban LSD juntos para hacer el viaje en grupo.

Paul Watkins, miembro de la Familia, se percató de que Charlie era el único que distribuía el ácido. Siempre se aseguraba de tomar menos que los demás. Siempre controlaba la situación.

PUNTO DE MIRA – Los ranchos

En 1968, la Familia Manson se instaló en dos comunas en las afueras de Los Ángeles. La primera era el Rancho Spahn, un viejo decorado de cine donde los visitantes se encontraban con los miembros de la Familia instalados en el interior de los edificios y sus alrededores. Fue desde aquí desde donde partieron los asesinos de los Tate y los LaBianca el 9 y el 10 de agosto. El segundo era el Rancho Barker, un accidentado e inaccesible lugar en el corazón de Death Valley. Este fue el lugar en el que se escondían el día en que fueron arrestados. Esperaban el comienzo de una revolución.

George Spahn era el propietario del Rancho Spahn. El anciano de ochenta años, casi ciego, permitió a la Familia instalarse allí. A cambio de ello las chicas limpiaban, cocinaban y, en opinión de algunos, satisfacían sus deseos sexuales. Lynette Fromme, miembro de la Familia, de 20 años, declaró en un interrogatorio del fiscal Vincent Bugliosi que ella estaba enamorada del Sr. Spahn y que se habría casado con él si se lo hubiera pedido.

La policía invadió el Rancho Spahn en agosto de 1969. Una vez que advirtieron que los Volkswagen robados habían sido convertidos en «boggies» se encontró un arsenal de armas, aunque todavía no se había visto ninguna conexión entre la comuna y los asesinatos de Los Ángeles. El caso fue tratado como un suceso local más y todos los sospechosos, incluido Manson, fueron puestos en libertad después de descubrir que habían sido arrestados bajo un mandato judicial erróneamente fechado.

EL DESENLACE – Pistas en el desierto

Se encontró una conexión entre la familia Manson y los asesinatos. ¿Cómo llegaron los detectives de Los Ángeles a esta conclusión? ¿Cuál fue la evidencia? ¿Fue ésta suficiente para hacer los arrestos?

Gary Hinman y las víctimas de los casos Tate y LaBianca fueron asesinados en menos de dos semanas. Cada crimen parecía carecer de un móvil. Todos murieron de forma particularmente sangrienta y su sangre fue utilizada para escribir palabras en la pared. Todas tenían un mismo tema en común, pero, al principio, la policía no halló la conexión entre ellas.

El cuerpo de Gary Hinman fue encontrado por amigos suyos el 31 de julio de 1969, cuatro días después de ser asesinado. Avisaron a la Oficina del Sheriff de Los Ángeles (LASO), encargada de los crímenes cometidos fuera del área metropolitana. El sargento Paul Whiteley y el ayudante del sheriff, Charles Guenther, fueron asignados al caso. Fue su perseverancia la que arruinó, finalmente, el gran montaje de la Familia.

Uno de los asesinos de Hinman, Bobby Beausoleil, fue arrestado rápidamente, el 6 de agosto. Cuando Whiteley y Guenther leyeron los informes policiales de los homicidios Tate y LaBianca, se sintieron intrigados. Sabían que Bobby no podía estar implicado en ellos porque estaba bajo custodia. Pero se preguntaban por los sangrientos garabatos de las palabras «cerdo» y «muerte a los cerdos» que había en las paredes de la casa de Hinman.

Sospecharon que Bobby no había actuado solo en el asesinato de Hinman. Frecuentaba un extraño grupo de hippies que vivían en el cinematográfico Rancho Spahn, liderado por Charles Manson. ¿Sería posible que quien hubiera estado con Bobby hubiera cometido los asesinatos Tate/LaBianca? Whiteley transmitió sus opiniones al sargento Jesse Buckles, un agente del equipo de investigación del caso Tate en el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD). Buckles desechó la idea por parecerle poco fundamentada.

A cada equipo le llevó semanas llegar a alguna conclusión. La investigación Tate parecía prometedora al principio. La espantosa escena fue descubierta por Winifred Chapman, la asistenta. Quedaba una persona viva y desarmada en la residencia Tate, William Garretson. Era el joven guarda que vivía en la casa de invitados situada en el jardín posterior de la casa y que afirmaba no haber oído nada. Estaba aturdido, confuso y atemorizado. Pero, lo más importante, es que había estado en el recinto de la residencia cuando los asesinatos se llevaron a cabo. Sospechaban de él pero no pudieron demostrar nada.

Al día siguiente, cuando descubrieron los asesinatos LaBianca, la policía pudo decir, definitivamente, que Garretson no los había cometido: estaba bajo custodia. El pánico asoló la zona residencial de Los Ángeles. La venta de armas aumentó vertiginosamente, los adiestradores de perros guardianes nunca tuvieron tanta competencia, la vida social cesó. La tensión recaía en la policía, todos esperaban verles actuar.

En el caso Tate la pista más prometedora parecía la droga. Un amigo polaco, aterrado, contó a la policía que Voytek Frykowski se había establecido como traficante de drogas. Además, el Departamento de Policía de Los Ángeles era consciente de que Jay Sebring, el peluquero de las estrellas, estuvo envuelto en asuntos de drogas, suministrando discretamente a ricos y famosos.

Por contraste, los LaBianca eran eminentemente respetables, prósperos, ricos y felices. Leno LaBianca era presidente de una cadena de supermercados y su mujer tenía su propio negocio de venta al por menor. Sin demasiada convicción, la policía investigó la idea de algún tipo de conexión con la mafia o con alguna «vendetta» del mundo del juego (Leno LaBianca había sido un entusiasta jugador y propietario de caballos de carreras), pero no hallaron pruebas convincentes.

Hasta el día en que un miembro de la comisión de investigación del caso LaBianca pensó en confrontar los asesinatos con el informe de la Oficina del Sheriff, no se descubrió conexión con el caso Hinman. Fue el 15 de octubre. A diferencia de los detectives del caso Tate, ellos lo consideraron una importante pista. Pero mientras ellos conjeturaban, llegaban nuevas noticias de Whiteley y Guenther sobre las actividades de los hippies del desierto. En el Rancho Spahn no todo era tranquilidad. El 16 de agosto los agentes de la LASO hicieron una redada en busca de coches y tarjetas de crédito robadas.

Dos meses después, el 12 de octubre, la policía del condado de Inyo hizo una batida en el lejano Rancho Barker, en persecución de ladrones de coches, pirómanos y armas de fuego ilegales. Esta vez, arrestaron a veinticuatro miembros de la Familia, incluyendo, de nuevo, al desaliñado gurú. La lejanía del Rancho hizo que la incursión durara tres días.

Mientras tanto, dos jóvenes aterrorizadas daban traspiés por un profundo barranco y suplicaban protección policial. Eran Kitty Lutesinger, embarazada de cinco meses de Bobby Beausoleil, y Stephanie Schram, el más reciente y último amor de Manson. Llevaban tiempo intentando escapar.

La policía del condado de Inyo informó a la LASO de la redada, y Whiteley y Guenther, que llevaban meses buscando a Kitty Lutesinger relacionándola al caso Hinman, se trasladaron unos 320 kilómetros hasta Independence para interrogarla. Kitty tenía devastadoras noticias. Había oído a Manson decir a Bobby y a Sadie Mae que fueran a cobrarle un dinero a Hinman. También oyó a Sadie Mae contar a otros miembros de la Familia en el rancho cómo apuñaló a un hombre en las piernas mientras éste le tiraba del pelo. Sadie Mae, alias de Susan Atkins, cumplió condena en Independence. Cuando la interrogaron, declaró que estuvo en la casa de Hinman cuando Bobby lo asesinó. Fue fichada por presunto homicidio, quedando provisionalmente detenida en el Brand Institute de Los Ángeles.

Los detectives del caso LaBianca, aunque no estaban totalmente convencidos de la conexión con el caso Hinman, pusieron todo su empeño en acelerar la investigación recogiendo información de cualquiera que hubiera tenido algo que ver con Manson y sus seguidores.

Algo de lo que Kitty había dicho sobre Sadie, rondaba en las mentes de Whiteley y Guenther. Hinman no había sido apuñalado en las piernas. Frykowski sí. ¿Podía Sadie haber estado hablando de los asesinatos Tate? Whiteley pensó que los detectives del caso Tate deberían saber lo que había descubierto, así que les informó. Pero para su vergüenza, ellos no hicieron nada en absoluto durante 11 días. Kitty Lutesinger no fue interrogada hasta el 31 de octubre.

Comenzaba a hacerse evidente una conexión directa entre la Familia Manson y los tres crímenes. Sadie Mae, a quien le encantaba hablar, había empezado a contárselo todo a Ronnie Howard, con quien compartía la celda, y a Virginia Graham, su compañera de trabajo en la cárcel. Les llevó algún tiempo asegurarse de que Sadie no lo inventaba todo, pero mucho más encontrar alguien que las escuchara.

La escrupulosidad de los detectives del caso LaBianca dio como resultado la captura de Al Springer, y ésta, la de Danny de Carlo, miembro de los Straight Satan. Según rumores y pruebas circunstanciales, De Carlo tenía mucho que decir. Gente de fuera del círculo de Manson como el productor discográfico Terry Melcher o Greg Jakobsen, aportaron, entre otras cosas, pruebas de que Manson había estado en la residencia Tate (en otro tiempo la casa de Terry Melcher), antes de los sucesos. El 5 de diciembre, Susan Atkins tomó la decisión de declarar ante el Gran Jurado, y describió lo que ocurrió realmente la noche del 8 de agosto en el 10050 de Cielo Drive.

El Buntline Special

El 1 de septiembre de 1960, el fiscal del distrito, Aaron Stovitz, mostraba a la prensa el revólver utilizado en los asesinatos Tate y LaBianca. Fue encontrado por un niño de diez años, Stephen Weiss, en una ladera de Los Ángeles. Era un Buntline Special, un revólver del calibre 22 de cañón largo con capacidad para nueve cartuchos. Sólo quedaban dos por disparar. Faltaba, también, la parte derecha de la culata. La policía no supo reconocer la importancia del revólver. Lo etiquetó, lo guardó en una bolsa de papel y se olvidó de él.

Reapareció tres meses y medio después gracias, únicamente, a la perseverancia del padre de Stephen. El Sr. Weiss reconoció una descripción del arma publicada en el periódico de Los Ángeles.

LOS JUICIOS – Culpable pero orgulloso

Manson y otras tres personas se enfrentaron al juez Older por los asesinatos Tate y LaBianca. Hubo otros juicios. El testigo más importante del proceso tuvo que ser incomunicado para proteger su vida.

El juicio Manson comenzó el 15 de junio de 1970. Con una duración de nueves meses y medio, fue el más largo de América por asesinato. Tuvo una transcripción de más de ocho millones de palabras. El jurado, siete hombres y cinco mujeres, fue incomunicado -mantenidos en un hotel y supervisados por alguaciles durante todo el juicio- 225 días más que ningún otro jurado anterior.

Había una inmensa cantidad de pruebas e información que reunir, y un montón de testigos que localizar. También llevó mucho tiempo formar el equipo de la defensa, ya que Manson quería representarse a sí mismo (su petición fue denegada) y rechazaba muchos de los abogados designados.

Gracias a su estancia en prisión sabía lo suficiente de leyes como para conocer todas las prácticas destinadas a ganar tiempo y retrasar el proceso. Manson estaba desesperado por controlar la defensa. No quería mujeres abogados llevando su propia defensa, representando los intereses de sus clientes individualmente. Todo el equipo estaba allí para defender a Manson y las chicas podían dar el golpe.

Manson fue eventualmente defendido por Irving Kanarek. Aunque Manson no lo escogió, era el abogado ideal para quien quisiera ganar tiempo. Era famoso por su comportamiento obstruccionista. Una vez transformó un simple caso de robo en una audiencia de dos años. Manson apeló a su derecho de oponerse a que William Keene presidiera el juicio (esto está permitido por la ley en los Estados Unidos) y fue reemplazado por el juez Charles Older. Representando al pueblo, el equipo de la acusación estaba dirigido por el infatigable Vincent Bugliosi apoyado por Aaron Stovitz.

Desde el comienzo, el juicio estuvo caracterizado por extrañas escenas y un comportamiento sin precedentes dentro y fuera de la sala. El primer día, 24 de julio, Manson apareció con una cruz en la frente que se había grabado con el filo de una sierra. No dijo nada, pero repartió un comunicado mecanografiado: «Me he inmunizado contra vuestra sociedad.» Pocos días después los demás acusados lucían la misma marca y al terminar la semana las devotas chicas de la Familia, acampadas en un rincón cerca de los juzgados, habían hecho lo mismo. Cuando Manson se afeitó la cabeza las chicas lo imitaron. Cuando obstruía el proceso dando la espalda al juez ellas lo seguían. Hubo un momento en que Manson se levantó del banquillo de los acusados y se abalanzó hacia el juez gritando que debía haberle cortado la cabeza.

En agosto, el recientemente elegido presidente Richard Nixon puso en peligro (debería haberlo sabido, ya que él mismo era abogado) la legalidad del proceso declarando sub-judice que Manson era culpable y permitiendo que esto apareciera en la prensa.

El Fiscal Bugliosi tuvo que presentar los cargos en una misteriosa atmósfera de amenazas de muerte y anónimos telefónicos provenientes de los entusiastas miembros de la Familia, que querían ver libres a sus compañeros. El juez y los abogados tuvieron que ser protegidos por guardaespaldas y se les proporcionaron «walkde-talkies» por si sus teléfonos fueran cortados.

El testigo más importante de la acusación fue Linda Kasabian. Linda había estado presente en los asesinatos Tate y había oído cosas sobre las muertes de los LaBianca. Susan Atkins había prometido testificar, pero se retractó en el último momento. Linda, que había dicho a Manson: «Yo no soy como tú, Charlie, yo no puedo matar a nadie», parecía no tener miedo de contar todo lo que sabía. Tuvo que permanecer incomunicada todo el proceso para proteger su vida.

Pero, probablemente, el testigo más perjudicial fue Tex Watson, sacado de la cárcel de Texas, donde había sido arrestado por primera vez. Manson intentó desesperadamente presentarlo como el cerebro maligno de los asesinatos, pero cuando el jurado vio al típicamente americano Tex, no le creyeron. Lo que Tex declaró fue terriblemente nocivo: «Me llevó detrás de un coche. Me dijo que cogiera el revólver y un cuchillo y fuera a la antigua casa de Terry Melcher (la residencia Tate). Dijo que matara a quien estuviera en la casa tan espantosamente como pudiera.»

Por fin, el 15 de junio de 1971, transcurridos siete meses desde el inicio del juicio, el jurado salió a deliberar. Les llevó diez días tomar una decisión, pero el 25 de junio de 1971 pronunciaron el veredicto de culpabilidad de todos los cargos. La ley californiana exige dos juicios. Uno para establecer la culpabilidad del acusado y otro para decidir la sentencia correspondiente. En el segundo juicio, repleto de otras muchas bufonadas, Vincent Bugliosi pidió la sentencia de muerte. Manson, Atkins, Krenwinkel y Van Houten fueron sentenciados a la pena capital, el 19 de abril de 1971. Sin embargo no murieron, porque el 16 de febrero de 1972 California revocó la pena de muerte.

Tras el juicio Manson hubo otros. Tex Watson fue finalmente llevado ante la justicia por los asesinatos Tate y LaBianca. Steve Grogan, Bruce Davis, Manson y Susan Atkins fueron llevados a juicio por los asesinatos de Gary Hinman y Shorty Shea.

La muerte de Shorty Shea, peón del rancho y actor parado, no ha sido nunca debidamente explicada. Él y Manson no se llevaban bien. Tras la redada de la policía en el Rancho Spahn por robo de coches y tarjetas de crédito en agosto de 1969, Manson decidió que Shorty Shea había informado a la policía. Shea desapareció y no volvió a ser visto con vida. Según declaraciones realizadas por los demás miembros, él era la novena víctima de la Familia Manson.

Vincent Bugliosi, apenas repuesto del juicio Manson, llevó la acusación de Tex Watson. El jurado fue incomunicado, pero esta vez durante unas tres semanas. El jurado lo encontró culpable el 12 de octubre y el 21 del mismo mes fue sentenciado a muerte.

Susan Atkins fue sentenciada a la pena capital por su participación en el asesinato de Hinman. Bobby Beausoleil iba ya camino de la muerte. Manson, Bruce Davis y Steven Grogan fueron procesados individualmente. Manson y Davis siguieron con vida. Steve Grogan fue sentenciado a muerte, pero el juez James Kolts conmutó la pena el 23 de diciembre de 1971 por considerarlo incapaz de decidir nada por sí mismo.

Con toda seguridad, el número de víctimas de la Comuna no se reduce a nueve.

Otras muertes tuvieron lugar a lo largo del período comprendido entre 1969 y 1972.

En una casa de playa, el 5 de noviembre de 1969, el número de la Comuna John Philip Haught, alias Zero, aparentemente se disparó a sí mismo. Otras personas del colectivo presenciaron su muerte: Cathy Share, Linda Baldwin, Sue Bartell y Bruce Davis. Aseguraron que sucedió jugando a la ruleta rusa, pero la pistola estaba completamente cargada y no había huellas dactilares en ella. Ni siquiera las del propio Zero.

El 16 de noviembre de 1969 se encontró el cuerpo de una joven de la Familia abandonado en Laurel Canyon. Había sido apuñalada 157 veces. Nunca se averiguó su nombre. El 21 de noviembre los cuerpos de dos jóvenes adeptos a la cienciología, James Sharp y Doreen Gaul, fueron encontrados en un callejón de Los Ángeles. Aunque la policía sospechaba que la Comuna estaba implicada, jamás se demostró nada.

El 1 de diciembre de 1969 el cadáver de Joel Pugh fue encontrado en el hotel Talgarth, en West London. Tenía el cuello cortado y presentaba heridas en ambas muñecas, producidas con una navaja de afeitar. La policía lo catalogó de suicidio. Un poco después se descubrió que Joel Pugh, ex miembro de la familia, fue el primer marido de Sandra Good.

En noviembre de 1970, el abogado de Leslie Van Houten, Robert Hughes, se fue a acampar un fin de semana y no volvió. El juicio tuvo que ser aplazado. Su cuerpo fue encontrado en Sespe Creek, condado de Ventura, cuatro meses después.

El proceso

En Estados Unidos el procedimiento judicial funciona, en gran medida, como en Inglaterra y Gales. Sin embargo, existen variaciones. En el caso Manson el juez Charles H. Older evaluó sólo de acuerdo a la ley antes de que los abogados hicieran sus discursos finales, y no hizo comentarios sobre las pruebas. En California, durante un proceso de pena de muerte, la defensa y la acusación pueden hacer unas 20 recusaciones perentorias, así como un número ilimitado por causa.

En un caso de pena de muerte el jurado delibera no sólo sobre la culpabilidad o inocencia del acusado, sino, en una fase posterior, sobre si la pena de muerte debiera ser impuesta. Antes de someter a juicio el problema principal, los miembros del jurado son preguntados si, en caso de que el veredicto fuera de culpabilidad, tendrían alguna objeción en pronunciar un fallo de pena capital.

Acusados

  • Charles Manson. 32 años. Aunque fue acusado solamente de un asesinato y conspiración en otros siete, Manson reivindicó su responsabilidad en más de 35.
  • Charles «Tex» Watson. 23 años. Antiguo plusmarquista como atleta escolar. Expulsado de la universidad, puso una tienda de pelucas antes de conocer a Manson en 1968.
  • Susan Atkins. 21 años. Abandonó el colegio a los 15 para vivir del atraco a mano armada en San Francisco. Más tarde fue bailarina de top less. Conoció a Manson en 1967.
  • Leslie Van Houten. 20 años. Una infancia ejemplar destrozada por el divorcio de sus padres. Mantenía que hizo lo que hizo por Beausoleil, no por Manson.
  • Patricia Krenwinkel. 21 años. Ex profesora de colegio y empleada en una empresa de seguros. Encontró el sentido de la vida tras ser sometida por Manson.
  • Robert «Bobby» Beausoleil. 22 años. Actor culto y competente compositor. Manson le guardaba rencor por su éxito por las mujeres.

MENTE ASESINA – ¿Mesías o loco?

Charles Manson era capaz de hablar con lógica y de comprender; pero su actitud revela profundas contradicciones. Respetaba la naturaleza, pero no tenía ninguna consideración por la vida humana.

Charles Manson es único entre los asesinos en serie. Existieron muchos asesinos de este tipo en Estados Unidos, pero ninguno como Manson: sus seguidores mataban por él. El poder de su personalidad hizo que otros cometieran sus crímenes. ¿Cómo pudo suceder esto?

Entrevistas con Manson en persona y con gente que lo conoció o siguió, ponen de manifiesto opiniones muy diversas. Para algunos, es un racista, misógino y fanático maleducado. Para otros, es el hombre vivo más peligroso: ya sea Dios o el Demonio. Para él mismo, es un proxeneta y ladrón ocasional. Sin embargo, algo de su personalidad le permitió dominar y manipular a un numeroso grupo de personas.

Cualquier estudio de Manson y su personalidad nos proporciona dos imágenes fundamentales. Una es la del camaleón, la otra la del perro. Manson solía describirse a sí mismo como un espejo de la humanidad, un reflejo de la enfermedad inherente a la sociedad de su tiempo. Miembros de la Familia dan fe de que era un auténtico camaleón. Podía ser todo lo que otra persona quisiera que fuera, podía reflejar sus opiniones.

Por ejemplo. En conversaciones con Vincent Bugliosi, el fiscal, podía ser racional e increíblemente ingenioso utilizando los conocimientos de leyes aprendidos en prisión. Incluso Bugliosi pudo ver el poder hipnótico que Manson ejercía sobre Lynette Fromme y Sandra Good.

Mucha gente, incluido él mismo, describe a Manson como el hombre de las mil caras preparado para ser cualquier persona que le congraciara con sus compañeros. Para un hombre físicamente pequeño (medía 1,57 metros) que ha pasado media vida en prisión, la habilidad de estar de acuerdo con todo el mundo es, sencillamente, una poderosa estrategia de supervivencia. Cuando a esto se le unen las técnicas de control mental de la cienciología y una cólera paranoica hacia el mundo, el resultado es, sin ninguna duda, una persona verdaderamente poderosa. La imagen de Manson como un perro y todo lo que ello conlleva es la metáfora favorita que tiene de sí mismo. Leal amigo, cachorro rechazado, coyote paria, son todas imágenes repetidas de Manson.

Cuando se cruzó con otros hombres dominantes -Juan Flynn, superviviente del Vietnam y miembro de una banda de motoristas- se creyó en la necesidad de alardear del asesinato que había cometido para afianzar su posición. Como un perro insociable, Manson se alimentaba de los temores ajenos. Los que mostraban miedo eran castigados y asignados a una posición inferior en la jerarquía de la jauría. Los que podían soportar su mirada, ignorar sus amenazas o demostraban no tener miedo eran adulados y se les dejaba en paz.

Incluso sus estrategias eran como las de un perro. En contraste con la escala de valores comunales de la que tanto hablaba, no se podía poner en duda que él era el líder de la jauría. Todo el mundo hacía lo que él quería.

La escritura de Manson

La forma de escribir de Manson revela que se trata de un hombre que tiene temor profundamente arraigado a la autoridad. Existe una diferencia significativa entre su escritura normal y su firma. La primera indica que es un hombre introvertido y modesto; sin embargo, en su firma trata de dar la impresión de estar ocupado y bajo presión.

A «B» abierta en la base = locuacidad.
B «E» con dos arcos = mente rápida.
C «R» abultada en la parte superior = habilidad para parecer amable y amistoso.
D Trazo final de la «M = aversión por los compromisos.
E Primer trazo de la «M» más alto = egoísta.
F «H» alta y estrecha = reservado e inhibido.

LOS MOTIVOS – El ángel exterminador

Con los asesinos entre rejas, la historia de Manson aún perdura. Algunos creen que esta influencia llegó más allá de la Costa Oeste. ¿Cuáles fueron los verdaderos motivos de los sucesos de 1969?

En un juicio por asesinato no hay obligación de demostrar el móvil. Con evidencias se probó, sin lugar a dudas, que los acusados en el juicio Manson, eran culpables. Por qué lo hicieran es otra historia.

Para encontrar una razón posible es necesario volver a julio de 1969. Tex Watson estaba complicado con un traficante de drogas negro llamado Bernard Crowe. Le había comprado drogas por valor de 2.400 dólares, pero se negó a pagar la mercancía. Crowe y dos voluntarios más irrumpieron en el apartamento de la novia de Watson. Él había desaparecido y Crowe comenzó a convertirse en una amenaza. Manson y otro miembro de la Familia fueron al apartamento. La situación se le fue de las manos y Manson disparó a Crowe.

Manson creyó que lo había matado y al día siguiente pudo ver publicada la noticia de que un Black Panther había sido encontrado muerto. En realidad, Crowe no murió y el «Pantera Negra» encontrado era alguien completamente diferente. Pero Manson se obsesionó con la idea de que la furia de los Black Panthers estaba a punto de descender sobre él y los suyos. Comenzó a fortificar el Rancho Spahn, compró armas y preparó escondites adicionales en el desierto.

Mientras esperaban la venganza de los Panthers, Gary Hinman, un proveedor de drogas, fue acusado por una banda de motoristas de suministrar mercancía en mal estado. Comenzaron a presionar a Bobby Beausoleil. Fue la incapacidad de Hinman para disponer del dinero lo que le condujo a la muerte. Tras el asesinato, a Bobby y Sadie Mae Gultz se les ocurrió intentar inculpar a los Panthers, enviar a la policía tras ellos, garabateando en las paredes el signo de los Panthers y la palabra que destinaban a las autoridades blancas: «Cerdos». Cuando Beuasoleil fue detenido y acusado del asesinato de Hinman, Sadie y las otras chicas, decidieron intentar liberarlo. Pensaron, de acuerdo con Manson, que algunos asesinatos similares serían la respuesta. Si Bobby estaba en la cárcel cuando se llevaran a cabo quedaría libre de sospecha.

Manson negó siempre que él fuera el instigador, pero ordenó a Tex que fuera a la residencia Tate. Elegía las casas que debían atacar aunque no conociera a las víctimas. Había estado con anterioridad en el 10050 de Cielo Drive con Dennis Wilson. También había estado en la casa contigua al 3301 de Waverley, el hogar del traficante de drogas Harold True.

Durante el juicio, el fiscal Vincent Bugliosi expuso móviles más complejos. Bughosi afirmaba que Manson había desarrollado una visión apocalíptica del mundo a partir de fuentes muy diversas: la Biblia, en particular el capítulo 9 del Libro de la Revelación; las canciones de los Beatles; la cienciología y el clásico de ciencia ficción de Robert Heinlein: «Strange in strangeland» «Extraño en tierra extraña»).

Según Bugliosi, Manson creía que estaba a punto de estallar una sangrienta revolución. Cuando el hombre negro se sublevara, él estaría destinado a encontrar un lugar bajo tierra en el que esconder a sus seguidores mientras la guerra racial hacía estragos en el exterior. Cuando la lucha terminara, los victoriosos negros, estúpidos e inexpertos, le suplicarían que fuera su guía. Esta gótica teoría fue llamada «Helter Skelter», como la canción de los Beatles. Los asesinatos fueron cometidos para provocar un conflicto entre blancos y negros.

El propio Manson desmintió esta idea en su libro «Without Conscience» «Sin conciencia»). Pero lo que Manson dice que piensa y lo que la gente piensa de Manson son dos cosas diferentes. Probablemente, el móvil fue una mezcla de varios factores: querían ahuyentar a los Panthers y tomarse la revancha contra los «peces gordos» que lo rechazaron.

Sus seguidores fueron persuadidos para matar. Él les lavó el cerebro con una mezcla de técnicas cienciológicas y deformación del lenguaje. La palabra favorita para matar era «desmaterializar», que era lo que el héroe del libro «Extraño en tierra extraña», de Heinlein, hacía con sus enemigos.

Revelación

«Ni arrepentidos de sus asesinatos, ni de sus hechizos, ni de sus fornicaciones, ni de sus robos.» Apocalipsis, capítulo 9, versículo 21.

Aunque fue analfabeto hasta los 20 años, Charles Manson creció con un minucioso conocimiento de la Biblia. El capítulo 9 del Libro del Apocalipsis ejerció una particular fascinación sobre él. Realizó una errónea interpretación de su significado, que concordaba con su modo de vida en las comunas y con los asesinatos de Los Ángeles.

Se vio a sí mismo como el Ángel Exterminador mencionado en dicho capítulo, y creyó que llevando a cabo los asesinatos Tate y LaBianca iniciaría la matanza de un tercio de la humanidad y emergería, más tarde, como el líder de una nueva sociedad. Su interpretación estaba estrechamente vinculada con los mensajes que, según pensaba, fueron dejados exclusivamente para él en el «disco blanco» de los Beatles.

Beatlemanía

Manson vio el «disco blanco» de los Beatles como un mensaje que sólo él era capaz de interpretar adecuadamente. La estridente canción de rock «Helter Skelter» fue vista como una descripción del derrumbamiento de la sociedad; «Piggies» como una burla a la clase dirigente; «Sexy Sadie» fue considerada un himno a Susan Atkins; «Blackbird» incitaba a la población negra a la rebelión. Y «Revolution 9» fue interpretada como: Revelación 9, en lugar de como Revolución 9. Para Manson y su Familia el caos (Helter Skelter) estaba muy próximo.

Conclusiones

La historia de Charles Manson y sus cómplices, desde que fueron condenados, ha girado, principalmente, en torno al tiempo que pasaría hasta que les fuera otorgada la libertad condicional. Sólo uno de ellos, Steven Grogam, ha sido puesto en libertad tras cumplir 13 años de condena. Probablemente, ayudó el hecho de que Steve revelara el paradero, hasta ese momento desconocido, del cuerpo de Shorty Shea. Cuando quedó en libertad empezó a trabajar como pintor de interiores en San Fernando Valley.

En 1978, seis años después de que la pena capital fuera abolida en California, se planteó la posibilidad de que los asesinos quedaran en libertad provisional. Desde entonces, se ha mantenido una batalla en retirada para asegurar que ninguno de ellos, especialmente Manson, salga antes de lo debido.

Stephen Kay, fiscal del distrito, trabajó como ayudante de Vincent Bugliosi en los primeros juicios y desde entonces ha sometido a un control riguroso a cada uno de los asesinos.

Las oportunidades de Manson de ser puesto en libertad son mínimas. En una vista para conseguir la libertad condicional en 1981, Manson advirtió que Kay sería asesinado en el aparcamiento al finalizar la sesión. Un año después fue confinado en una celda de máxima seguridad de la prisión de Vacaville, California, tras descubrir que pretendía fugarse en globo. Un catálogo de globos aerostáticos, una cuerda, un recipiente con líquido inflamable, una sierra para metales, y otras herramientas fueron encontrados en su celda.

En el año 1975, en la ciudad de Sacramento, Lynette Fromme, una «chica Manson», apuntó con una pistola al Presidente Gerald Ford. Afortunadamente, erró el tiro, pero el caso Manson acaparó de nuevo los titulares de la prensa.

Las víctimas

  • Sharon Tate. Actriz de 26 años y estrella de películas como «El valle de las muñecas». Esposa de Roman Polanski.
  • Jay Sebring. 35 años. Peluquero de Hollywood y proveedor de drogas de sus amigos de la alta sociedad. Era amigo íntimo de Tate y Polanski.
  • Wojiciech «Voytek» Frikowski. Playboy de 32 años. Era amigo de Abigail Folger. Financió una de las primeras películas del director Roman Polanski.
  • Abigail Anne Folger. 25 años. Heredera de la fortuna cafetera de los Folger y fundadora de los Voluntarios de Asistencia Social.
  • Steven Earl Parent. 18 años. Graduado en la Escuela Superior de Arroyo. Visitante ocasional en la residencia Tate.
  • Leno A. LaBianca. 44 años. Presidente de Gateway Markets.
  • Rosemary LaBianca. 38 años. Mujer de negocios que con sus actividades en la boutique Carriage dejó una fortuna de 2.600.000 dólares.

Fechas clave

  • 21/03/67 – Manson es puesto en libertad de Terminal Island.
  • 10/10/67 – Adquisición del autobús familiar.
  • 08/11/67 – Susan Atkins ingresa en la Familia.
  • 01/04/68 – Mary Brunner da a luz al hijo de Manson.
  • 02/05/68 – Arresto de Manson por posesión de marihuana. Los cargos fueron retirados.
  • 07/68 – La Familia se traslada al Rancho Spahn.
  • 10/68 – La Familia se traslada al Rancho Barker.
  • 23/03/69 – Aparición de Manson en el 10050 de Cielo Drive.
  • 27/07/69 – Asesinato de Gary Hinman. Malibú, Los Ángeles.
  • 31/07/69 – Descubrimiento del cuerpo de Hinman.
  • 06/08/69 – Arresto de Bobby Beausoleil
  • 08/08/69 – Asesinato de Sharon Tate y de otras cuatro personas en Hollywood, Los Ángeles.
  • 09/08/69 – Asesinato de Leno y Rosemary LaBianca. Los Feliz, Los Ángeles.
  • 16/08/69 – La policía hace una redada en el Rancho Spahn.
  • 12/10/69 – La policía hace una redada en el Rancho Barker.
  • 15/10/69 – Se encuentra conexión entre los asesinatos Hinman y LaBianca.
  • 06/11/69 – Confesión de Susan Atkins a su compañera de celda.
  • 30/11/69 – Arresto de Tex Watson.
  • 15/06/70 – Comienza el juicio Tate-LaBianca.
  • 03/08/70 – El presidente Nixon declara a Manson culpable.
  • 10/70 – Robert Hughes es asesinado.
  • 25/01/71 – El jurado pronuncia sentencia: culpable de todos los cargos.
  • 29/03/71 – Sentencia de muerte para Manson, Krenwinkel, Atkins y Van Houten.
  • 21/10/71 – Abolición temporal de la pena de muerte en California.

El asesino Charles Manson muere a los 83 años

El País – 20/11/2017

El instigador del asesinato de Sharon Tate y otras seis personas llevaba preso casi medio siglo

Charles Manson, instigador del asesinato de la actriz Sharon Tate en 1969, ha muerto a los 83 años, según informan funcionarios de prisiones citados por Reuters. El jefe de la llamada Familia Manson, que llevaba preso casi medio siglo, había sido trasladado al hospital Mercy de Bakersfield (California) en estado muy grave hace tres días, custodiado por cinco policías, para recibir un tratamiento médico que no ha sido especificado.

El psicópata había sido hospitalizado en enero para ser operado por lesiones intestinales y una hemorragia interna, pero se lo consideró demasiado débil para ello y fue reenviado a prisión. Debra Tate, hermana de Sharon Tate, ha declarado a la página web de información sobre famosos TMZ que había recibido una llamada de los responsables de la cárcel en la que le anunciaron de que Charles Manson, enfermo desde hacía tiempo, había fallecido a las 20.13 del domingo.

Manson es uno de los asesinos más famosos del mundo desde que varios miembros de su grupo, con él mismo a la cabeza, fueron acusados y condenados por una serie de crueles asesinatos sin motivo aparente cometidos entre julio y agosto de 1969. Entre las siete personas con cuya vida acabaron se encontraba Sharon Tate, esposa del director de cine Roman Polanski y embarazada de ocho meses cuando fue asesinada.

Tate fue apuñalada 16 veces y con su sangre pintaron la palabra cerdo en la puerta del chalé. Tres miembros de la llamada Familia Manson, Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten, también fueron condenadas por el asesinato de otras cuatro personas relacionadas con el mundo del espectáculo que se encontraban en la casa de Polansky. La noche siguiente en una tienda en las proximidades fueron asesinados de una forma similar Leno LaBianca y su esposa Rosemary. La brutalidad de los crímenes y la fama de algunas de las víctimas hizo que este macabro suceso pasara a la historia.

Según la Fiscalía, la intención del grupo era incitar una guerra racial apocalíptica entre blancos y negros en la que ellos acabarían dominando un mundo habitado exclusivamente por personas de raza negra. Estas ideas provenían de una profecía que Manson creyó detectar en la canción de los Beatles Helter Skelter.

Manson fue primero condenado a pena de muerte en 1971, pero le fue conmutada al año siguiente por cadena perpetua cuando el Tribunal Supremo abolió temporalmente la pena capital. Desde entonces permanecía entre rejas y las autoridades rechazaron en varias ocasiones concederle la libertad condicional. Tenía una esvástica tatuada en la frente, que se grabó en la frente durante su juicio.

Durante su estancia en prisión, Charles Manson amenazó y asaltó al personal de la cárcel y fue acusado de estar en posesión de armas y teléfonos. Pasaba sus días jugando al ajedrez en el patio, leyendo la Biblia, defendiendo el ecologismo y recibiendo visitas. A fines de 2014, pidió autorización para casarse con una mujer de 26 años, Afton Elaine Burton, sin que se le diera curso. En 2012, el gurú psicópata interpuso su última demanda para obtener su libertad anticipada, que le fue rechazada. Debería esperar a 2027 para hacer una nueva petición.

Su madre, una cleptómana alcohólica que lo había traído al mundo a los 16 años, lo cambió por una pinta de cerveza cuando tenía cuatro años. Nunca supo quién era su padre. A los nueve años le cayó su primera condena: tres años por robo a mano armada.


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