César Humberto Ghirardi

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César Ghirardi

El Loco César

  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: Robos
  • Número de víctimas: 4 - 8
  • Periodo de actividad: 1996 - 2008
  • Fecha de nacimiento: 1970
  • Perfil de las víctimas: Fabián Brain y Fernando Diácono / Marta Pérez y Enrique Echaverría / Hernán y Leonardo Pecastaing / el recluso Víctor Sotelo Gavilán / Sergio Conti
  • Método de matar: Arma de fuego - Arma blanca
  • Localización: Varios lugares, Argentina
  • Estado: Condenado a 20 años de prisión el 22 de agosto de 2002. Condenado a reclusión perpetua en abril de 2010. Puesto en libertad en diciembre de 2015
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César Ghirardi – La brutal vida del ladrón que asesinaba para robar

Gustavo Carabajal – Lanacion.com.ar

10 de mayo de 2010

César Ghirardi fue condenado por cuatro muertes; le imputan ocho.

César Humberto Ghirardi vive para matar. Tiene 40 años y actualmente es uno de los reclusos con mayor cantidad de condenas por homicidio de los que están alojados en dependencias del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).

Ya fue sentenciado por haber asesinado a cuatro personas, pero la Justicia sospecha que Ghirardi cometió por lo menos ocho crímenes entre 1996 y 2008.

Entre los presos alojados actualmente en las cárceles de la provincia con más homicidios a Ghirardi sólo lo superan Carlos Robledo Puch, conocido como «el Ángel de la Muerte», condenado en 1980 por 11 homicidios, 17 robos y dos abusos sexuales, y Luis Fernando Iribarren, «el masacrador de San Andrés de Giles», que entre 1986 y 1995 mató a cinco integrantes de su familia.

El 30 de abril, Ghirardi sumó la última sentencia en su contra. El Tribunal Oral N° 7 de San Isidro hizo lugar a un pedido del fiscal John Broyard y lo condenó a prisión perpetua por el asesinato de un empleado de una agencia de seguridad, que cometió para robar 86.000 pesos.

Ghirardi no es un asesino serial como Robledo Puch ni un asesino múltiple como Iribarren: a lo largo de 14 años, mató para poder concretar robos. Excepto en un hecho, los móviles de los homicidios por los que se lo condenó siempre fueron económicos.

Sostuvieron los jueces María Cohelo, Mónica Tisato y Eduardo Lavenia, en relación con el hecho ocurrido el 2 de junio de 2008 en la localidad de Rincón de Milberg, partido de Tigre: «Ghirardi fue el autor de los disparos que mataron a un custodio e hirieron a otro. Se trató de una acción atroz, desproporcionada e irracional con el fin de consumar y asegurar el robo del dinero que llevaban. Los disparos fueron hechos a corta distancia y a matar».

Durante el debate, para los jueces quedó acreditado que aquel día Ghirardi y un cómplice le cruzaron el Ford Focus en el que viajaban a un Volkswagen Suran en el que iban Sergio Conti (45) y Florencio Pereyra (58).

Ambos trabajaban para la empresa de seguridad Esip y venían de recorrer una serie de countries de la zona norte donde habían pagado los sueldos de los custodios que prestaban servicio en ellos. Aún les quedaban 86.000 pesos, repartidos en sobres con los nombres de cada uno de los vigiladores, cuando fueron interceptados por Ghirardi y su cómplice.

Un automovilista advirtió lo que ocurría y avisó al número de emergencias 911. Luego de matar a Conti y herir a Pereyra, Ghirardi y su cómplice huyeron con el dinero. Comenzó entonces una persecución que terminó en una casa de la localidad de Pablo Nogués, partido de Malvinas Argentinas.

«Está bien, perdí; pero no sabés con quién te estás metiendo», le dijo Ghirardi al policía que lo había detenido, de apellido Mendoza.

Ghirardi había salido de la cárcel de Florencio Varela el 27 de mayo de 2008; allí había cumplido 15 años de prisión por haber matado a Víctor Sotelo Gavilán durante una pelea en el penal. Seis días después de salir de la cárcel, volvió a matar.

El primer doble homicidio

Según consta en el prontuario policial, N° 670.254, el derrotero de sangre y fuego de Ghirardi comenzó el 21 de noviembre de 1996. Ese día, según determinó la Justicia, mató a Fabián Brain y Fernando Diácono durante un asalto en Ramos Mejía.

Por este hecho, un tribunal de La Matanza lo condenó el 22 de agosto de 2002 a 20 años de prisión. Aunque, en 2007, la Sala III de la Cámara de Casación Penal bonaerense le redujo la sentencia a 18 años de cárcel.

Los otros asesinatos

A fines de marzo de 1998, mientras la policía lo buscaba por los asesinatos de Brain y Diácono, Ghirardi fue apresado por orden de la Justicia y acusado de matar a cuatro personas durante dos asaltos ocurridos en Morón y en Ramos Mejía.

En el primero de los violentos episodios, la fiscalía de Morón acusó a Ghirardi de haber matado a Marta Pérez y Enrique Echaverría en un asalto cometido el 3 de febrero de 1998.

Mientras que un mes después un fiscal de La Matanza señaló a Ghirardi como presunto responsable de los homicidios de los hermanos Hernán y Leonardo Pecastaing.

Si bien las cámaras de Apelaciones de Morón y de La Matanza absolvieron a Ghirardi por el beneficio de la duda en los cuatro homicidios -dos casos-, las fiscalías de ambos departamentos judiciales apelaron las sentencias, que actualmente están en revisión en el Tribunal de Casación Penal bonaerense.

En 1999, mientras estaba alojado en la cárcel de Florencio Varela a disposición de la Justicia por los homicidios de Pérez y de Diácono, Ghirardi mató al recluso Sotelo Gavilán durante una pelea en el pabellón en el que estaban alojados. Un tribunal de Quilmes lo condenó a 15 años de prisión, pero, otra vez, la Sala III de la Cámara de Casación provincial le redujo la pena a 14 años.

Así fue que, beneficiado por la denominada ley del 2 por 1, que computaba doble cada día que un acusado estuvo preso sin condena firme, Ghirardi logró salir de la cárcel mucho antes de cumplir la pena unificada por las dos condenas.

El 27 de mayo de 2008 abandonó la prisión y tardó tan sólo seis días en volver a matar, otra vez, a sangre y fuego, y sin miramientos, en un asalto, pasando por encima de la vida para hacerse con los billetes.


Liberan a un asesino múltiple que había sido condenado a perpetua hace 7 años

Gustavo Carabajal – Lanacion.com.ar

27 de noviembre de 2015

César Ghirardi fue sentenciado por un crimen que cometió en 2008, seis días después de salir de la cárcel, donde estuvo preso por haber matado a tres personas durante robos.

Por una alquimia judicial, César Humberto Ghirardi, de 45 años, uno de los asesinos seriales más sanguinarios de la historia criminal argentina, quedó en libertad la semana pasada, a pesar de que tenía una condena a prisión perpetua por homicidio que le impusieron en abril de 2010. Fue el responsable del asesinato de un custodio, ocurrido en 2008, cuando intentó robarle los $ 86.000 que llevaba para pagar sueldos del personal de una empresa de seguridad privada.

Antes de que lo condenaran por ese asesinato, Ghirardi había recibido sentencias de entre 14 y 18 años por otros tres homicidios. Sólo Carlos Eduardo Robledo Puch, condenado en 1980 por 11 asesinatos, cometió más homicidios que él.

Entre 1996 y 2008, Ghirardi asesinó a cuatro personas. Sin embargo, hace una semana, la Justicia lo benefició con la libertad condicional.

Según fuentes judiciales, el magistrado fundó su resolución en un fallo de la Suprema Corte de Justicia bonaerense que aceptó el pedido del imputado para que la condena a prisión perpetua que, en abril de 2010, le impuso el Tribunal Oral N° 7 de San Isidro, se unificara con otras sentencias que recibió de 18 y 14 años de cárcel por homicidios cometidos en Ramos Mejía y en el penal de Florencio Varela.

Con una resolución de la Suprema Corte de Justicia, de 2014, el juez de Ejecución de San Isidro Antonio David realizó el nuevo cómputo de la pena y se determinó que por la aplicación de la ley del dos por uno, Ghirardi había cumplido 31 años y 11 meses.

Uno de los aspectos llamativos de la sucesión de fallos que benefició a Ghirardi fue que el 27 de mayo de 2008 salió de la cárcel porque supuestamente había cumplido esas condenas de 18 y 14 años de prisión. Pero, seis años más tarde, el máximo tribunal provincial consideró que las condenas no estaban agotadas y las unificó con la prisión perpetua.

Debido a que Ghirardi había cometido tres de los cuatro homicidios por los que fue condenado cuando estaba vigente la norma que computaba como doble cada día que un procesado estuvo preso sin tener una sentencia firme, logró licuar la condena a prisión perpetua. Así, pudo salir de la cárcel después de haber cumplido siete años de la condena.

Si bien todos todas las resoluciones, tanto la de la Suprema Corte como la de la Cámara de Casación y la del juez de Ejecución se ajustaron a derecho y a los principios de la ley más benigna y de la norma que estaba vigente en el momento que Ghirardi cometió tres de los cuatro asesinatos por los que fue condenado, en todas las sentencias se dejó de lado la declaración de reincidencia.

Al beneficiar a Ghirardi con la unificación de penas que, según algunos criterios judiciales, ya estaban agotadas, se posibilitó que un condenado a prisión perpetua saliera en libertad después de pasar sólo siete años preso.

El 27 de mayo de 2008, Ghirardi salió de prisión porque la Justicia consideró que había cumplido las condenas [de] 18 y 14 años cárcel que le impusieron por los asesinados de Fabián Brain y Fernando Diácono, durante un asalto en Ramos Mejía, y por el homicidio de Víctor Sotelo Gavilán en Florencio Varela.

Pasaron apenas seis días para que Ghirardi volviera a asesinar. Según la sentencia del Tribunal Oral N° 7 de San Isidro, el 2 de junio de 2008, Ghirardi mató en Rincón de Milberg al custodio Sergio Conti.

«Se trató de una acción atroz, desproporcionada e irracional con el fin de consumar y asegurar el robo del dinero que llevaba la víctima. Los disparos fueron hechos a corta distancia y a matar», sostuvieron, en 2010, los magistrados al condenar a prisión perpetua a Ghirardi. Hace una semana el ladrón que mataba para robar quedó libre.


La historia de uno de los criminales más sanguinarios que recuperó la libertad

Elcomercial.com.ar

7 de Diciembre de 2015

Tras presentar un habeas corpus, César Ghirardi, condenado por el asesinato de cuatro personas, goza del beneficio de la libertad condicional. Por la denominada ley del «2×1» se redujo su sentencia. ¿Quién es y qué hizo?

El beneficio de liberad condicional concedido a César Humberto Ghirardi Dángelo (45) -comparado por su frialdad y ansia criminal con Robledo Puch- quedará en la historia de la Justicia argentina como otra de las tantas inexplicables decisiones de los jueces en los últimos tiempos.

El recorrido de su vida delictiva señala que a veces la dama de los ojos vendados no resuelve con sentido común ni conciencia de los efectos de sus fallos.

Ghirardi fue condenado, primero, por tres muertes en ocasión de robo, luego salió en libertad y a los seis días volvió a matar por el mismo móvil y casi del mismo modo: a sangre fría. Pese a que los primeros crímenes los cometió en 1996, recién en 2002 recibió sentencia por ellos y la segunda pena llegó en 2010 por un homicidio de 2008: fue condenado a prisión perpetua por haber sido encontrado penalmente responsable de cuatro muertes aunque se le imputaron ocho. Más tarde se sabría que el informe criminológico del cuerpo penitenciario bonaerense no fue tomado en cuenta por los jueces que le concedieron la libertad.

El mismo indicaba que había «inconveniencia de la libertad asistida», pero como éstos no son vinculantes (los jueces pueden no hacerle caso) a las ejecuciones de las condenas, fue calificado con «conducta ejemplar» y «concepto bueno».

A sangre fría

El 21 de noviembre de 1996, César Ghirardi junto a un cómplice perpetraron un asalto en la localidad bonaerense de Ramos Mejía. Allí se encontraron con Fabián Brain y Fernando Diácono y, según el prontuario policial N° 670.254, no dudó en disparar a sangre fría y a corta distancia, lo que develó que su intensión primaria no fue herirlos sino quitarles la vida.

Recién el 22 de agosto de 2002 fue condenado por ese hecho a 20 años de prisión, pero en 2007, la Sala III de la Cámara de Casación Penal de la provincia de Buenos Aires resolvió reducir esa condena a 18 años de cárcel.

Luego de matar a Brain y Diácono, Ghirardi y un cómplice se fugaron. Durante más de un año la policía no pudo dar con ninguno de ellos hasta que una nueva orden de captura se dictó contra este criminal: se lo acusaba de matar a otras cuatro personas en distintos asaltos ocurridos en las localidades de Morón y Ramos Mejía, al oeste de la provincia de Buenos Aires.

El 3 de febrero de 1998, Marta Pérez y Enrique Echaverría fueron asesinados en un asalto violento que llevaba el sello sanguinario de Ghirardi. Un hecho de similares características ocurrió un mes después en el partido de La Matanza, donde un fiscal lo señaló como sospechoso de acribillar a los hermanos Hernán y Leonardo Pecastaing.

Pero en ninguno de esos crímenes pudo comprobarse la autoría de Ghirardi y quedó absuelto de culpa y cargo por el beneficio de la duda. Las fiscalías de Morón y de La Matanza apelaron, más tarde, esas sentencias.

Matar en la cárcel y luego salir por «conducta ejemplar»

A César Ghirardi se lo acusó de ocho crímenes, pero se lo juzgó por cuatro y fue beneficiado con el «2×1».

En 1999, César Ghirardi fue detenido y alojado en la cárcel de Florencio Varela, donde quedó a disposición de la Justicia mientras se investigaban los homicidios de Fabián Brain y de Fernando Diácono -ocurridos en 1996-. Allí protagonizó una pelea y como resultado del fatal enfrentamiento, Víctor Sotelo Gavilán fue asesinado en el pabellón que ambos compartían. Por ese hecho lo juzgó un tribunal de Quilmes que lo condenó a 15 años de prisión.

Sin embargo, gracias a los «peros» de la Justicia y de la misma Sala III de la Cámara de Casación, la pena otra vez se le redujo a 14 años.

Los beneficios no cesaron, y Ghirardi, juzgado por tres muertes y sospechado de otras cuatro, fue beneficiado por la «ley del 2 por 1» -que computaba doble cada día que un acusado estuvo preso sin condena firme- y el 27 de mayo de 2008 uno de los más crueles homicidas salió de prisión.

El tiro del final

El 2 de junio de 2008, Sergio Conti y Florencio Pereyra, dueños de la empresa de seguridad Esip, recorrían algunos countries de Zona Norte para pagar los sueldos de los vigiladores que se desempeñaban para la firma. El dinero en efectivo era repartido en sobres con el nombre del destinatario.

Cuando restaban por pagarse $86.000, el vehículo en el que viajaban los empresarios fue interceptado por otro: eran Ghirardi y uno de sus cómplices.

Según los relatos del juicio, fue el conductor de otro automóvil el que se percató del atraco y avisó al 911, pero ya era tarde, Ghirardi había matado de un disparo a Conti y herido a su compañero para luego huir a toda velocidad con el dinero. «Cuando la Policía arribó, los efectivos que recogieron testimonios confirmaron la presencia de un automóvil Ford Focus, por lo que emitieron una alerta radial para tratar de dar con él (…) personal de la delegación Panamericana halló el rodado abandonado en el cruce de esta autopista y el kilómetro 36, en la localidad de Pilar», informó entonces Infobae.

«Dentro del vehículo, los efectivos encontraron dos armas cortas de puño y otras dos escopetas de grueso calibre, posiblemente de donde salieron las balas que mataron a Conti e hirieron a su acompañante. Por el hecho, un hombre -que había estado 11 años preso y gozaba de libertad condicional- fue detenido tras ser identificado por la policía como el principal sospechoso del crimen de un empresario», detalló este medio, en referencia a Ghirardi.

No había pasado una semana de su liberación y ya había vuelto no solo a robar dinero, sino a llevarse la vida de un trabajador y herir a otro. El 27 de mayo de 2008 había salido de la cárcel de Florencio Varela, donde cumplió la pena de 15 años de prisión por la muerte de un preso durante una pelea. Simplemente lo mató. Salió y volvió a matar.

Recuperar la libertad por segunda vez

«Todo este enredo de normas y jurisprudencia judicial que terminó con la liberación de uno de los mayores asesinos múltiples de la historia argentina se originó en un fallo de la Suprema Corte de Justicia que unificó las tres condenas por los cuatro homicidios cometidos por Ghirardi y permitió que las penas se licuaran», escribió en un reciente artículo el especialista en noticias policiales Gustavo Carabajal, y detalló que «había sido condenado a prisión perpetua por matar, el 2 de junio de 2008, al custodio Sergio Conti durante un asalto, en Rincón de Milberg, salió en libertad la semana pasada, luego de pasar apenas siete años en la cárcel (…) mató al custodio seis días después de salir de la cárcel, luego de purgar dos condenas a 18 y 14 años de prisión por tres homicidios, que cometió en Ramos Mejía y en Florencio Varela. A fines de mayo de 2008, fue liberado porque supuestamente había cumplido ambas condenas por asesinatos que cometió en hechos distintos (…) Tanto las resoluciones del máximo tribunal bonaerense como de la Cámara de Casación Penal y del juez de Ejecución de San Isidro se fundaron en principios legales y tienen fundamentos jurídicos. No obstante, existe un detalle curioso: las condenas que se dieron por cumplidas en 2008 y que permitieron que Ghirardi saliera en libertad se consideraron como no agotadas cuando, en 2014, la Suprema Corte decidió unificar las sentencias en un concurso real, lo que posibilitó que la pena de prisión perpetua fuera absorbida por las anteriores y quedara licuada».

En 2008, Ghirardi quedó en libertad cuando había penas que no estaban firmes (lo que le valió que se le concedieran los beneficios de la ley que computa dos días por día en prisión sin sentencia firme). «Al momento de cometer los hechos de la causa que originara la condena a prisión perpetua (…) se le habían dado por cumplidas -con el tiempo padecido en prisión preventiva– las dos penas impuestas por condenas no firmes», detalla la sentencia de fecha 23 de diciembre de 2014, pronunciamiento al que la defensa interpuso un recurso extraordinario de inaplicabilidad de la ley y la Suprema Corte declaró su procedencia (…) para así «decidir -continúa el fallo- visto que los delitos investigados en la causa N° 5215 fueron cometidos el 21 de noviembre de 1996, el 22 de febrero de 1997 y el 11 de marzo de 1998; el investigado en la causa N° 984 fue cometido el 2 de mayo de 2000, y los investigados en la causa N° 1575, el día 2 de junio de 2008, y de ellos, derivaron tres sentencias condenatorias firmes (…) no cabe duda de la situación de concurso real existente entre todos, por lo que no resultaba óbice para la unificación el hecho de que las condenas impuestas se hubieran agotado en fecha 12 de marzo de 2008 (de 18 años de prisión) y el 27 de mayo de 2008 (la de 14 años de prisión».

Hoy, con esa aplicación legal -y válida- con un pedido de habeas corpus y sin que se lo haya considerado reincidente, regresa a las calles.

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