Cayetano Domingo Grossi

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Cayetano Domingo Grossi
  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: Asesinó a sus 5 hijos recién nacidos que tuvo como fruto de las violaciones a las que sometía a sus dos hijastras
  • Número de víctimas: 5
  • Periodo de actividad: 1894 - 1898
  • Fecha de detención: 10 de mayo de 1898
  • Fecha de nacimiento: ????
  • Perfil de las víctimas: Niños recién nacidos
  • Método de matar: Estrangulación - Fuego
  • Localización: Buenos Aires, Argentina
  • Estado: Ejecutado por fusilamiento el 6 de abril de 1900
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Cayetano Domingo Grossi

Wikipedia

Cayetano Domingo Grossi (??? – 6 de abril de 1900) fue el primer asesino serial de la historia argentina. Asesino a sus 5 hijos recién nacidos que tuvo como fruto de las violaciones a las cual eran sometidas sus dos hijastras. Por ello fue condenado a muerte y fue ejecutado por fusilamiento el 6 de abril de 1900.

Historia

El 29 de mayo de 1896, se encontró cerca de una fabrica de grasa, una bolsa conteniendo un brazo de una criatura recién nacida. El titular de la comisaria 12 informo el hallazgo, ordeno una inspección ocular de lugar hallándose entre la basura un cráneo destrozado, piernas, y el brazo restante, dejando bajo vigilancia el sitio, ese mismo día cuando uno de los carros recolectores descargo residuos apareció el tronco, completándose así, el cadáver del bebe. La autopsia llevada a cabo determino que el niño había muerto por la fractura de cráneo. La investigación no arrojo resultados positivos, quedando el crimen sin resolución.

Dos años después, el 5 de mayo de 1898, se encontró en el mismo lugar, un nuevo cadáver de un recién nacido con el cráneo destrozado y en avanzado estado de descomposición. En sus brazos y manos existían signos de quemaduras de primer y segundo grado. El cuerpo, según las pericias forenses efectuadas, tenía 4 días de vida y su muerte se había producido por compresión violenta de la parte anterior del cuello.

En la investigación, alguien notó que el cadáver había aparecido envuelto en arpillera y trozos de saco de un hombre, de casimir negro, bastante usado y en el que se podían ver muchas composturas y arreglos. Por algunas direcciones postales que entre los desperdicios rodeaban el cuerpo, pudieron establecer que un carro había recogido esa basura y los restos humanos.

Demorado el carrero y después de ser interrogado, confeso que había visto los restos, pero que por temor a verse involucrado, había decidido no decir nada a la Policía.

Revisados exhaustivamente los elementos recogidos, las pesquisas notaron que el pedazo de saco con numerosos remiendos hechos con género de luto, tenían un notable desgaste en las espalderas, como si lo hubiera usado un vendedor ambulante portando canastas con correas y que en sus bolsillos, había restos de cigarrillos y granos de anís, lo que hizo considerar a las autoridades, la posibilidad de que su portador último fuese español o calabrés, ya que éstos solían tener el hábito de las semillas de anís. Las demás prendas, por su calidad y estado, sugerían la pobreza de su dueño.

Así, los policías, tomando como zona de rastrillaje la misma que recorría diariamente el carro de la basura y orientando la búsqueda a gente de escasos recursos; pudo localizar y tomar conocimiento el 9 de mayo de 1898, que en una casa de la calle Artes 1438 (hoy Carlos Pellegrini) en el barrio de Retiro en Buenos Aires, vivía una familia que vestía siempre de luto.

La citada familia estaba compuesta por una mujer, llamada Rosa Ponce de Nicola, su cónyuge, Cayetano Domingo Grossi (un acarrero de profesión); dos hijas mayores de Rosa, Clara y Catalina y otros tres niños menores de edad.

La Policía pudo saber por testimonios de los vecinos, que Grossi mantenía relaciones íntimas con sus hijastras. Pudo establecerse, además, que Clara poco tiempo antes había estado embarazada y algunos días después, había sido vista en estado normal, desconociéndose que había ocurrido con el bebé.

Un día después, el 10 de mayo, una comisión policial con orden de revisar la habitación ocupada por la familia, encontró debajo de una de las camas, una lata conteniendo el cadáver de un bebé, envuelto en trapos. Las sospechas se habían confirmado. Grossi explicó que el saco que envolvía a una de las criaturas asesinadas, hallada en el basural pertenecía a su hijo “Carlos” y que él había matado al bebé a pedido de Clara, señaló, además, que el otro bebé había nacido muerto.

Esa noche, Rosa y su hija Clara declararon que ésta última había tenido dos hijos con Cayetano Grossi. Grossi, negó inicialmente haber mantenido relaciones sexuales con sus hijastras, responsabilizando de sus embarazos a los novios de las mismas. Por fin algunos días después, confesó haber matado al primer bebé hallado en 1896; a la vez que reconoció haber incinerado a varios bebés más, pero sin asumir haberlos asesinado.

En posteriores interrogatorios, Cayetano Domingo Grossi reconoció haber tenido un hijo con Catalina y cuatro con Clara, estrangulando a tres, siendo quemados los dos restantes por su concubina y sus hijastras. Rosa, Clara y Catalina, aceptaron los cinco crímenes pero culparon a Grossi de las muertes de los recién nacidos.

La policía le llamó la atención, el extraño grado de sumisión de las mujeres al criminal que las había llevado a guardar silencio por tanto tiempo. Pudo saberse también, que en una ocasión, el asesino había intentado violar a una de las hijas menores de Rosa pero las hermanas lograron evitarlo. Pudo establecerse finalmente, que el propio Grossi las auxiliaba en los partos y que luego, arrojaba a los recién nacidos al fuego, siendo presenciado esto por las mujeres.

Condena a muerte y ejecución

La concubina de Grossi, Rosa Ponce de Nicola y sus hijastras, Clara y Catalina, fueron consideradas “encubridoras” de los homicidios y fueron condenadas a 3 años de prisión efectiva y pago de costas procesales. Finalmente, la pena de Catalina se redujo a 2 años de prisión.

Habiéndose establecido las responsabilidades de cada uno de los acusados, Cayetano Domingo Grossi fue hallado culpable como autor material de los asesinatos de los bebés. Y fue condenado por el juez, Ernesto Madero, a pena de muerte.

El día de su ejecución, a las 5 de la mañana se le permitió la entrada a la capilla de la prisión a los hijos de Grossi, uno de ellos un joven de 19 años fue el primero en entrar, hacia como un año que no veía a su padre, pero al verlo frente a frente no mostró emoción alguna. El hijo más pequeño, Lorenzo, de 6 años de edad, no quiso acercarse a su padre y rehuyó sus caricias. Teresita, su hija, lloro al verlo, y también mostró alguna resistencia en abrazarle.

El teniente primero Rosa Burgos, el teniente primero Calisto García y el capitán Manuel Medrano fueron los encargados de la ejecución, Cayetano Domingo Grossi fue puesto en el banquillo, se les vendaron los ojos, fue atado de pies y manos y finalmente fue ejecutado por fusilamiento el 6 de abril de 1900 a las 8 a.m. (UTC-3), el sargento segundo, Emilio Lascano, se acercó a él y le disparó un tiro de gracia.

Es el primer asesino serial de la historia argentina y no como mayormente se cree que fue Cayetano Santos Godino.


Mantenía relaciones sexuales con sus hijastras y luego «desaparecía a los bebés»

Edda Pujadas – DiarioLaVoz.net

10 de marzo de 2013

El 29 de mayo de 1896 se encontró en una fábrica de grasa, ubicada en el quemadero de basura, una bolsa que contenía el brazo de una criatura recién nacida. El titular de la Comisaría 12, entonces ubicada en la calle Caseros 2724 de Buenos Aires en Argentina, informado del macabro hallazgo, ordenó una inspección ocular del lugar, hallándose entre la basura un cráneo destrozado, piernas y el brazo restante.

Dejando vigilancia en el sitio, ese mismo día cuando uno de los carros recolectores descargó sus residuos, apareció el tronco, completándose así, el cadáver del bebé. La autopsia llevada a cabo determinó que el niño había muerto por la fractura del cráneo. La investigación no arrojó resultados positivos, quedando el crimen sin solución.

Dos años después, el 05 de mayo de 1898, se encontró, en el mismo lugar, un nuevo cadáver de un recién nacido con el cráneo destrozado y en avanzado estado de descomposición. En sus brazos y manos existían signos de quemaduras de primer y segundo grado. El cuerpo, según las pericias forenses efectuadas, tenía cuatro días de vida y su muerte se había producido por compresión violenta de la parte anterior del cuello, el mismo día de su nacimiento.

En la investigación, se evidenció que el cadáver había aparecido envuelto en un saco de hombre, de casimir negro, bastante usado y en el que se podían ver muchas composturas y arreglos. Por algunas direcciones postales que, entre los desperdicios rodeaban el cuerpo, pudieron establecer cuál carretero había recogido esa basura y los restos humanos.

Tras ser ubicado el carretero y después de ser interrogado, se pudo saber que había visto los restos, pero que por temor a verse involucrado, había decidido no decir nada a la policía. Revisados exhaustivamente los elementos recogidos, los investigadores notaron que el saco tenía un notable desgaste en la parte de la espalda, como si lo hubiese usado un vendedor ambulante, portando canastas.

En los bolsillos del saco había restos de cigarros y granos de anís, lo que hizo considerar a las autoridades, la posibilidad de que su último portador fuese español o calabrés, ya que éstos solían tener el hábito de ingerir semillas de anís. Las demás prendas, por su calidad y estado, sugerían la humildad de su dueño.

Llegando al culpable

Los policías comenzaron a indagar en la misma zona que recorría diariamente el carro de la basura y orientaron la búsqueda a personas de escasos recursos. Así, llegaron, el 09 de mayo de 1898, a una casa de la calle Artes 1438 (hoy Carlos Pellegrini) en el barrio de Retiro en la que vivía una humilde familia que vestía siempre de luto.

La citada familia estaba compuesta por una mujer de edad, llamada Rosa Ponce de Nicola, su concubino, Cayetano Domingo Grossi (quien trabajaba como carretero), las dos hijas mayores de Rosa, Clara y Catalina y otras tres menores de edad.

Gracias a los testimonios de los vecinos, la policía se enteró de que Grossi mantenía relaciones íntimas con sus hijastras. Pudo establecerse, además, que Clara había estado embarazada y algunos días después, había sido vista en estado normal, desconociéndose que había ocurrido con el bebé.

Un día después, una comisión policial con orden de revisar la habitación ocupada por la familia, encontró debajo de una de las camas, una lata conteniendo el cadáver de un bebé, envuelto en trapos. Las sospechas de los investigadores se habían confirmado y esa misma noche, Rosa y su hija Clara declararon que ésta última había tenido dos hijos con Cayetano Domingo Grossi.

Al ser interrogado, Grossi explicó que el saco que envolvía a una de las criaturas asesinadas, hallada en el quemadero de basura, pertenecía a su hijo Carlos y que él había matado al bebé a pedido de la misma Clara. Señaló, además, que el otro bebé había nacido muerto.

Cayetano Domingo Grossi negó, inicialmente, haber mantenido relaciones sexuales con las hijas de Rosa, responsabilizando de sus embarazos a los novios de las mismas. Días después, confesó haber matado al bebé hallado en 1896 y reconoció haber incinerado a varios infantes más, pero sin asumir el haberlos asesinado.

En posteriores interrogatorios, Grossi reconoció haber tenido un hijo con Catalina y cuatro con Clara, estrangulando a tres, siendo quemados los dos restantes por su concubina y sus hijas. Rosa, Clara y Catalina, aceptaron los cinco crímenes, pero culparon a Grossi de las muertes de los recién nacidos.

Habiéndose establecido las responsabilidades de cada uno de los acusados, Rosa de Nicola y sus hijas Catalina y Clara, fueron sentenciadas a tres años de prisión y pago de costas procesales, mientras que Cayetano Domingo Grossi, autor material de los asesinatos de los bebés, fue condenado a pena de muerte.

Cayetano Domingo Grossi fue fusilado en la Penitenciaría Nacional de Las Heras, el 06 de abril de 1900.

Mujeres sumisas ante la crueldad

Entre las investigaciones realizadas por los agentes policiales que llevaban el caso de los homicidios cometidos por Cayetano Domingo Grossi, llamó la atención el alto grado de sumisión de las mujeres que las había llevado a guardar silencio por tanto tiempo. Pudo saberse también, que en una ocasión, el repugnante asesino había intentado violar a una de las hijas menores de Rosa, pero las hermanas lograron evitarlo. Las averiguaciones determinaron, igualmente, que el propio Grossi las auxiliaba en los partos y que luego, arrojaba a los recién nacidos al fuego, en presencia de las extrañas mujeres.

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