El caso Vegas Pérez

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Caso Vegas Pérez
  • Clasificación: Secuestro
  • Características: La Policía detuvo y acusó a Omar Cano Lugo como autor material del asesinato, a Alfredo Parilli Pietri como autor intelectual del secuestro y a Gonzalo Rafael Cappecci, José Luis Branger Quiroba, Julio Morales, Javier Paredes Paredes y Diego Rísquez Cupello, jóvenes entre 18 y 24 años, por el secuestro, encubrimiento y complicidad en el homicidio, todos pertenecientes a familias ilustres de la clase alta caraqueña
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 22 de febrero de 1973
  • Perfil de las víctimas: Carlos Vicente Vegas Pérez, de 13 años de edad
  • Método de matar: Asfixia por monóxido de carbono
  • Localización: Caracas, Venezuela
  • Estado: Los imputados fueron liberados en enero de 1974, en lo que se recuerda como uno de los casos representativos de la impunidad del poder en Venezuela
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El Caso del Niño Vegas Perez

Brolleros.com

16 de agosto de 2015

El Caso Vegas Pérez es la investigación policial en torno al secuestro y asesinato de Carlos Vicente Vegas Pérez, de 13 años de edad, el 22 de febrero de 1973.

El 22 de febrero de 1973, Carlos Vicente Vegas Pérez, de 13 años de edad, fue secuestrado en las cercanías de su casa, situada en un lujoso barrio caraqueño. Aunque el rescate fue pagado oportunamente por los familiares del adolescente, su cadáver fue encontrado unos días más tarde, el 1 de marzo de 1973, en un barranco de las afueras de Caracas.

El equipo de la Policía Técnica Judicial, encabezado por el comisario Fermín Mármol León, imputó como sospechosos a Omar Cano Lugo (alias el Chino), Gonzalo Rafael Cappecci (alias Fafa), José Luis Branger Quiroba (alias Caramelito Branger), Javier Paredes, Alfredo Luis Parilli Pietri, Julio Morales y Diego Rísquez. El hermano mayor de la víctima, Federico Vegas, se encuentra entre los interrogados, aunque nunca pudo dar luces sobre el caso. En el curso de las investigaciones se descubrió que el secuestro se había efectuado con la finalidad de saldar una deuda con narcotraficantes colombianos.

Los imputados fueron detenidos inmediatamente, pero liberados más tarde, en lo que se recuerda como uno de los casos representativos de la impunidad del poder en Venezuela, particularmente del poder económico, en la visión de Mármol León, quien escribiría con posterioridad un libro sobre las dificultades que tuvo que enfrentar durante la investigación criminalística.

El Caso Vegas Pérez recibió una cobertura sin precedentes en Venezuela por parte de la prensa, la radio y la televisión. Fue un caso que despertó el morbo de los caraqueños.

Secuestro y asesinato

Nacido en 1959, Carlos Vicente Vegas Pérez era hijo de Trina Pérez Machado y Martín Vegas Pacheco, un renombrado profesor y arquitecto, autor de la Torre Polar de Caracas y miembro de la Comisión de Urbanismo a cuyo cargo estuvo la modernización urbanística de la capital venezolana durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Carlos Vicente fue visto con vida por última vez el 22 de febrero de 1973 en los predios de su casa, en el sector denominado Lomas del Mirador. Se pensó que podría conocer a sus captores e incluso que podría haber aceptado voluntariamente un aventón hacia al lugar donde se dirigía.

El rescate fue pagado por su familia el 26 de febrero tal como lo pedían los secuestradores. El dinero había sido previamente fotografiado por la Policía Judicial.

Por el modus operandi los investigadores sospechaban que el niño podría conocer a sus secuestradores. El cadáver del niño fue encontrado el 1 de marzo de 1973, en un barranco cerca de la autopista Coche-Las Tejerías, en las afueras de Caracas. Un portavoz del gobierno expresó que no se iba a escatimar esfuerzos para encontrar a los asesinos. Se declaró una emergencia nacional.

Investigación y detenciones

La investigación demostró que el niño ya había sido asesinado para el momento en que el rescate fue pagado.

El niño tenía el cráneo fracturado y lesiones de golpes en el cuerpo. Se supuso que las lesiones las provocó la caída en el barranco una vez muerto el niño. Podría haber muerto asfixiado al estar encadenado en la maleta del auto el mismo día del secuestro. El 6 de marzo fueron detenidos sus supuestos secuestradores, pertenecientes a las llamadas «patotas del este», es decir, de los barrios ricos.

El Caso Vegas Pérez recibió una cobertura sin precedentes en Venezuela por parte de la prensa, la radio y la televisión. Cada vez que José Luis «Caramelito Branger» entraba o salía de los tribunales una turba de fans enloquecía a su alrededor para tocarlo y besarlo al pasar.

El hermano de la víctima, Federico Vegas Pérez, tuvo prohibición de salida del país exigiéndole disponibilidad para ser interrogado. En el curso de las investigaciones se descubrió que el secuestro se había efectuado con la finalidad de saldar una deuda con narcotraficantes colombianos. Funcionarios venezolanos viajaron a Colombia para investigar el tema del tráfico de estupefacientes relativo al caso.

El equipo de la Policía Técnica Judicial, encabezado por el comisario Fermín Mármol León, detuvo y acusó a Omar Cano Lugo (alias el Chino) como autor material del asesinato, a Alfredo Parilli Pietri (pariente de la primera dama Alicia Pietri de Caldera) como autor intelectual del secuestro y a Gonzalo Rafael Cappecci (alias Fafa), José Luis Branger Quiroba (alias Caramelito Branger), Julio Morales, Javier Paredes Paredes y Diego Rísquez Cupello, jóvenes entre 18 y 24 años, por el secuestro, encubrimiento y complicidad en el homicidio, todos pertenecientes a familias ilustres y de renombrado apellido de la clase alta caraqueña.

Anulación de la causa y liberación de los implicados

En enero de 1974, la Corte Superior II o Juzgado II Penal revocó todos los autos de detención «debido a fallas sustanciales en la instrucción y sustentación del proceso». Cierta declaración del comisario Fermín Mármol León fue considerada por los tribunales como una violación del secreto sumarial, lo que llevó a que las causas penales fueran revocadas en enero de 1974.

Un grupo de reporteros abordó al comisario Fermín Mármol León, hombre clave en las investigaciones, para requerir su opinión en torno a la decisión de Cumare Nava. Fermín Mármol León declaró que compartía las decisiones y en particular la que afectaba al «Chino» Cano.

De inmediato los padres de los jóvenes detenidos interpusieron una demanda al comisario, a través de sus abogados, por violación del secreto sumarial. Fermín Mármol León fue citado por el juez y se le ordenó presentarse al término de la distancia, de lo contrario sería arrestado por desacato. Luego de recriminarle duramente, el juez le ordenó que no se pesquisara nada sin su expreso conocimiento y consentimiento. El equipo de detectives liderado por Fermín Mármol León fue así marginado de las investigaciones.

El magistrado Meléndez Hurtado votó en contra por considerar que en el expediente había suficientes indicios como para confirmar los autos de detención. Cano y Capecci, los únicos que no pertenecían a familias poderosas, permanecieron presos por tenencia de estupefacientes pero no por el secuestro. Los demás imputados salieron, «sospechosamente» para la sociedad venezolana de ese momento, en libertad. El crimen permanece impune.

El más tarde ministro Fermín Mármol León, protagonista en las investigaciones narró el caso en su obra Cuatro Crímenes Cuatro Poderes, en el año 1978. Diego Rísquez se convirtió en un conocido cineasta y el hermano Federico Vegas, en un reconocido arquitecto y escritor.

La mayoría de los testigos involucrados en el caso se accidentaron de alguna manera. Todos los implicados en el caso de tráfico de drogas y asesinato fueron absueltos totalmente, aún cuando las pruebas encontradas les inculpaban directamente.

Falleció recluso por falta de atención en el Victorino Santaella – 28 de agosto de 2011

Alfredo Luis Parilli Pietri (57), implicado en uno de los secuestros más famosos de los años 70 y sobrino de la exprimera dama Alicia Pietri de Caldera, falleció en el centro de salud por falta de médicos en la emergencia Andreína Ibarra.

El 22 de febrero de 1973, Alfredo Luis Parilli Pietri (57) fue exonerado de los cargos por el secuestro y homicidio de un niño de 13 años, identificado como Carlos Vicente Vegas Pérez, hijo del famoso arquitecto Martín Vegas Pacheco, diseñador de la Torre Polar en Plaza Venezuela.

El 30 de octubre de 2009, 36 años después de protagonizar una de las historias más cruentas de los 70, el sujeto fue capturado cuando cargaba con seis panelas de marihuana, frente a su vivienda en Los Palos Grandes en Caracas, y posteriormente condenado a 9 años de prisión en el Internado Judicial de Los Teques. Durante la madrugada del sábado, Parilli Pietri falleció en el área de emergencias del hospital Victorino Santaella, donde presuntamente no había médicos para atender la descompensación que presentó a causa de una cirrosis hepática.

El cadáver fue trasladado hasta la Medicatura Forense de Los Teques, donde ejecutarán la necropsia de ley para determinar si la muerte se produjo a consecuencia de la falta de atención en el nosocomio, tal como denunciaron algunos familiares y la periodista Berenice Pacheco en su cuenta de Twitter.

Caracas, viernes 2 de marzo de 1973 – La prensa

El primer fin de semana de marzo los periódicos reseñaron la terrible noticia del secuestro y asesinato de un niño. La tarde anterior periodistas de todos los medios estuvieron presentes en la conferencia ofrecida por la directiva de la Policía Técnica Judicial. Reproducimos a continuación parte de la nota ofrecida por el diario El Nacional a sus lectores:

«Honda conmoción causó en la familia Vegas Pérez, así como en la colectividad venezolana el anuncio de que el cadáver hallado cerca de la autopista Coche-Las Tejerías es del niño secuestrado el pasado 22 de febrero en la urbanización Santa Marta.

»Los esposos Vegas Pérez, sus otros hijos y demás familiares no creían las noticias que recibían sobre la horrible tragedia. A la quinta Algarrobo comenzaron a llegar numerosas personas amigas para manifestar sus condolencias. Varios miembros de la familia viajaron ayer mismo a la ciudad de Los Teques a fin de reconocer en la morgue del hospital policlínico el cadáver del pequeño Carlos Vicente.

»El lugar donde estaba el cuerpo del menor de 13 años fue exhaustivamente pesquisado por los detectives de la PTJ. Se informó que en el mismo barranco hallaron entre hojas secas cierta cantidad de marihuana envuelta en papel de periódico, lo que hace presumir a los investigadores que entre el grupo de secuestradores había individuos adictos a las drogas».

Juan Martín Echeverría, director de la policía científica, no estuvo presente en la rueda de prensa del día anterior, pues desde el primer momento asumió la dirección de las investigaciones.

En la autopsia que practicaron los doctores Armando Domínguez y Jack Castro se determinó que el muchacho había muerto el mismo día del secuestro asfixiado con monóxido de carbono; el cuerpo no presentaba heridas ni por armas de fuego ni cortantes y se descubrió la presencia en el organismo de un tranquilizante, seguramente usado por los secuestradores para sedar al niño; lo peculiar era que los componentes de aquel sedante habían sido sacados del mercado varios años atrás.

Estos nuevos elementos reforzaron la hipótesis que ya tenían los investigadores: Aquel crimen había sido cometido por gente inexperta, probablemente jóvenes que necesitaban una cantidad precisa de dinero para pagar alguna deuda de drogas.

Basados en la información que manejaban reconstruyeron mentalmente todo lo acaecido el día del rapto:

Luego de secuestrar al chico en las inmediaciones del centro comercial Santa Marta, lo subieron a un vehículo y lo sacaron de Caracas. Se detuvieron en algún paraje solitario para atar sus manos con cadenas y como no tenían un sitio de retención decidieron meterlo en el maletero.

Más tarde, al darse cuenta de que el niño había muerto, decidieron abandonar su cuerpo en Maitana. Sin embargo no desistieron del plan de cobrar el dinero.

Fue por eso que al llamar a la familia el viernes 23 de febrero a las 9 de la noche, el secuestrador se mostraba nervioso y lo primero que preguntó fue: «¿Qué ha pasado?» Pues temía que el cuerpo hubiera sido localizado, al ver que no era así continuaron con su macabro plan.

En los días posteriores se realizó el descarte entre los enemigos, amigos, conocidos, empleados, exempleados y relacionados de los Vegas Pérez. Se supo que unos días antes del secuestro la familia ofreció una fiesta y surgió un incidente con un grupo de muchachos que no habían sido invitados pese a ser amigos de Federico Vegas, hermano mayor de la víctima. Cuando se profundizó la investigación, se descubrió además que todos tenían o habían tenido problemas por consumo de drogas, incluido el propio Federico.

El domingo 5 de marzo a las dos de la tarde un juez, un fiscal y varios detectives realizaron la inspección ocular de una quinta en Bello Monte; en aquel inmueble un joven, empleado bancario para más señas tenía alquilada una habitación. Esta persona apodada «El Chamaco» había sido detenida el sábado 4 a la salida de un cine.

Igualmente se detuvo al hijo de un conocido jurista. El fiscal primero del Ministerio Público, doctor Iván Martínez Zerpa se presentó en horas del mediodía en la central de la Policía Técnica Judicial y al salir de allí fue abordado por los reporteros. A la pregunta de cuál era el nivel social de los sospechosos, Martínez Zerpa contestó que estaban entre la llamada clase media y alta, aprovechó para anunciar igualmente que ya había una identificación casi definitiva de los autores y que era posible que los participantes en el secuestro fueran tres personas.

En aquella oportunidad se conoció también que en la inspección hecha al vehículo que la señora Trina utilizó para pagar el rescate se localizó una huella digital, trascendió de manera extraoficial que pertenecía a un joven de 20 años de edad, con antecedentes criminales.

Lo que siguió fue una persecución de jóvenes melenudos en el este de Caracas, la División contra Drogas trabajaba a la par con la División contra Homicidios en allanamientos, detenciones e interrogatorios. En un momento se llegó a detener hasta 50 jóvenes por día. Muchas discotecas fueron allanadas y los informantes y fichados por tráfico de drogas entraban y salían de la central detectivesca.

El 8 de marzo, Manuel Molina Gásperi jefe de la División de Operaciones, anunció que contaban con buenos elementos para dar por cerrado el caso. Sin embargo pasaron los días y no ocurrió nada.

En algún momento, se especuló que el secuestro había sido planificado como parte de una película que aspiraba a tener una buena dosis de realismo, este dato llevó a la detención del cineasta Diego Rísquez quien fue interrogado y fue a dar con sus huesos a la cárcel modelo de Caracas.

Caracas, domingo 1 de abril de 1973 – Juego trancado

Al llegar abril no se tenía nada en claro, las informaciones eran vagas; lo único que se sabía era que estaban involucrados los hijos de algunas familias pudientes. Algunos apellidos de alcurnia se filtraban a la calle y esto no hacía más que aumentar la molestia de la gente que se preguntaba si aquel crimen también quedaría impune.

Este día se publicó en un diario de circulación nacional la declaración de un alto funcionario de la PTJ que pidió no ser identificado, según el declarante «Algo grave entorpecía las investigaciones». Ese algo tenía que ver con los apellidos notables que salieron a relucir en las pesquisas, para la policía el juego se había trancado. No resultaba nada fácil tener que lidiar con los padres indignados de los «niños bien» del este.

Caracas, lunes 16 de abril de 1973 – Apellidos

A estas alturas era difícil ocultar lo que en las calles era vox populi. Las autoridades comenzaron a dar los primeros datos de las personas que hasta los momentos habían sido detenidas e interrogadas: José Luis «Caramelo» Branger, Diego Baptista Zuloaga, Javier Paredes, Gonzalo «Fafa» Capecci, el hermano de la víctima Federico Vegas Pérezy un muchacho que usaba muletas pues le habían amputado una pierna, este joven se llamaba Omar Cano y lo conocían como «El Chino». Era él el que llevaba la mayor parte de la acusación ya que la PTJ había encontrado indicios que lo inculpaban como autor material del homicidio.

A «Caramelo» Branger lo detuvieron por presunto encubrimiento. La detención se basó en unas declaraciones dadas por él al periodista Samuel Robinsón de la revista Bohemia. En la entrevista habría dicho que los secuestradores eran tres; al ser detenido e interrogado negó haberlo dicho, pero con la comparecencia del periodista quien afirmó que si le había declarado aquello, el joven quedó detenido.

En los días siguientes seguían saliendo nombres, otros presuntos implicados eran: Diego Molinari, Nicomedes Zuloaga, Julio Morales, Alfredo Luis Parilli Pietri (pariente de la primera dama Alicia Pietri de Caldera) y la joven Orietta Cabrices. La información que aportó esta chica involucraba de manera directa a Parilli Pietri y fue clave para esclarecer el caso.

Caracas, viernes 11 de mayo de 1973 – Los autos de detención

Este día fue de intenso movimiento en los tribunales, una multitud de periodistas y curiosos se arremolinó en las afueras para presenciar la comparecencia de los implicados. Era tal el movimiento, que se encomendó a la brigada anti motines de la Policía Metropolitana que acordonara el sector.

El juez instructor, doctor José Francisco Cumare Nava dictó auto de detención a Omar José Cano Lugo (a) «El Chino» como presunto autor material y de Alfredo Luis Parilli Pietri, como presunto autor intelectual. Igualmente prohibió la salida del país de la ciudadana Orietta Cabrices. Ese mismo día el juez interrogó a dos importantes testigos: María Alejandra Delfino La Cruz y Alexia Josefina Felizola, la primera de ellas oyó decir al chino Cano que había inyectado al niño Vegas Pérez y que cuando vio que este había muerto decidió abandonar el cadáver en un barranco.

Mientras tanto los detectives descubrieron por medio de un informante, un joven que se dedicaba al menudeo de cocaína en las urbanizaciones del este, que efectivamente había una deuda por drogas y que el monto ascendía a 150.000 bolívares. Con todos estos datos se pudiera pensar que los culpables del monstruoso crimen pagarían su culpa pero ocurrió un hecho que permitió a los abogados defensores preparar una salida para sus clientes.

Luego de conocida la medida del juez, un grupo de reporteros abordó al comisario Fermín Mármol León, hombre clave en las investigaciones, para requerir su opinión en torno a la decisión. Mármol León declaró que compartía las decisiones y en particular la que afectaba al «Chino» Cano.

De inmediato los padres de los detenidos interpusieron una demanda al comisario por violación del secreto sumarial. El comisario fue citado por el juez ordenándole presentarse al termino de la distancia o de lo contrario sería arrestado por desacato. Luego de recriminarle duramente, el juez ordenó que no se pesquisara nada sin su expreso conocimiento y consentimiento. El equipo de detectives liderado por Mármol León terminó marginado de las investigaciones.

Luego de esto, el proceso entró en un letargo de 8 meses, el país se metió de lleno en las elecciones presidenciales y no sería sino hasta el año nuevo que se sabría algo.

El martes 8 de enero de 1974, la corte superior segunda en lo penal del Distrito Federal y Estado Miranda revocó los autos de detención a los 7 indiciados por el secuestro y muerte de Carlos Vicente Vegas por detectar «fallas sustanciales en la instrucción y sustanciación del proceso».

Solo se confirmaron dos autos de detención por tenencia y trafico de estupefacientes, esta medida afectaba a Omar «Chino» Cano Lugo y a Gonzalo «Fafa» Capecci. El resto de los detenidos quedaba en libertad, entre ellos Alfredo Luis Parilli Pietri quien había sido señalado como el autor intelectual.

Entrevista con el Chino Cano (40 años después del secuestro y muerte niño Vegas)

La alegría del «Chino» Cano es perenne. Desde hace unos años deambula por los alrededores de la Plaza Bolívar, cerca del lugar de trabajo. Quienes le conocen le saludan; otros le reconocen y el saludo entonces es más efusivo, quizás porque saben de los tragos amargos del pasado, de ese que se niega a soltarlo y del cual Omar José Cano Lugo no rehúye; a final de cuentas todo ello forma parte de su vida.

Hoy la vida del «Chino» es completamente distinta a la que llevaba en esos años 70, cuando formaba parte de la «patota» de San Bernardino y frecuentaba el mítico estacionamiento del Country Club. Fue allí donde se relacionó con todos aquellos personajes de una pintura indeleble, los que conformaron el caso del supuesto secuestro del «niño» de trece años, Carlos Vicente Vegas Pérez, allá por 1973.

-Es difícil entrevistarte y no hablar de ese caso contigo…

-Realmente. En verdad yo quisiera que no fuese así, pero fui el único que pagó por un crimen que no cometió. A mí me detuvo la Policía Técnica Judicial un 13 de abril de 1973; recién había cumplido los 22 años de edad, y me dejaron libre el 27 de marzo de 1977, faltando sólo 17 días para cumplir los cuatro años. Durante ese lapso de tiempo me «hospedaron» en siete cárceles, hasta que, cansado de tanto castigo, decidí dejar la rebeldía y dedicarme a pasar el tiempo en algo específico. Yo estudié bachillerato en Venezuela y en Estados Unidos, pero me apasionaba la pintura, sólo que pasó lo que pasó y no pude desarrollarme en ese sentido. Siempre fui autodidacta.

-¿Qué pintabas?

-A los muchachos del Country Club les gustaban mis dibujos y por ello me buscaban para que pintara las paredes de sus cuartos. Luego de caer preso, en la Cárcel Modelo comenzaron a dar unos cursos de distintas disciplinas, tanto de las artes como deportivas; juegos de mesa como ajedrez. Talleres de serigrafía, pintura, dibujo y todo eso. Yo estaba obstinado de tanto castigo y me inscribí en un torneo de ajedrez, que por cierto ganó Luis Cabrera Sifontes, al que inculparon por haberle puesto la bomba a Rómulo Betancourt en Los Próceres. Yo quedé de segundo en ese torneo.

-Ok, ¿y la pintura?

-Participé en los talleres y comencé a tomarme en serio lo de la pintura. Trabajaba de noche y dormía de día. Mi idea era vencer el tedio de estar tras las rejas. Como dijo un cantante, las rejas, aunque sean de oro, siguen siendo rejas. Era una manera de que se me pasara el tiempo más rápido.

Fueron cuatro los años de encierro. Cuatro años donde la prensa no cesó en su esfuerzo de culpar e inculpar personajes en el caso del «Niño Vegas». Surgieron nombres rimbombantes y se afirma que hubo acusaciones infundadas.

Estuve por más de cinco años saliendo en cine, radio y televisión todos los días. Creo que fui la primera víctima mediática en este país. El cine era para ese entonces el gran noticiero. Tomás Henríquez se encargaba de narrar los sucesos con ese chorro de voz que poseía, y la gente lo seguía. Era el Observador Venezolano antes de comenzar la película.

-A tantos años de aquello, ¿cómo ves el caso ahora?

-Bueno, la generación de hoy poco sabe del asunto. Los viejos poco se acuerdan. Yo sí que lo recuerdo, y mucho. A mí y a «Fafa» Capecci (también involucrado en el caso) nos fabricaron un expediente por drogas y pagamos cana por todos los demás. Fíjate, a mí me detienen junto con Nicomedes Zuloaga Pocaterra. A él le quitaron 2 kilos de cocaína, 30 kilos de marihuana, 200 mil bolívares en billetes falsos, una pistola y un jeep robado. El hombre estaba convicto y confeso, sin embargo, sólo pagó dos meses. El juez que le revoca el auto de detención es el mismo que me lo confirma a mí, sin que la PTJ me hubiese encontrado ni siquiera una semilla de marihuana, sin que yo hubiese declarado ni firmado nada. Éramos los pendejos de la partida.

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