El caso Eva Blanco

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Caso Eva Blanco
  • Clasificación: Asesinato
  • Características: El presunto asesino fue detenido en Francia dieciocho años después gracias al ADN
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 20 de abril de 1997
  • Fecha de detención: 1 de octubre de 2015
  • Perfil de las víctimas: Eva Blanco Puig, de 16 años
  • Método de matar: Arma blanca (navaja)
  • Localización: Algete, Madrid, España
  • Estado: Ahmed Chelh apareció ahorcado en su celda el 29 de enero de 2016
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Índice

Una estudiante que volvía de noche a casa muere apuñalada

Jan Martínez Ahrens / Luis Fernando Durán – Elpais.com

21 de abril de 1997

El cadáver fue descubierto en un descampado situado a seis kilómetros de Algete. La policía sigue la pista de un coche azul que circuló por Algete la noche del crimen. La Guardia Civil sospecha que el asesino conocía a la víctima y llevaba un coche.

Tirado en un descampado y con cuatro puñaladas en la espalda. Así fue descubierto a mediodía de ayer el cadáver de Eva Blanco Puig, de 17 años, estudiante de primero de BUP. La muchacha había acudido la víspera a una discoteca de su tranquilo pueblo, Algete (12.300 habitantes), con unas amigas. Al filo de la medianoche, una de ellas la acompañó hasta las cercanías de su casa, en las afueras del pueblo. Fue la última persona conocida que la vio con vida.

La Guardia Civil, según fuentes cercanas a la investigación, sospecha que el asesino puede ser una persona del entorno de la joven, alguien que aprovechó su relación para subirla a un vehículo y llevarla hasta el lugar del crimen, un raso situado a seis kilómetros de Algete. Los datos policiales, aún sin confirmar por la autopsia, apuntan a que no hubo violación, aunque sí indican que la muchacha intentó huir de su asesino.

La primera noticia de la desaparición de Eva Blanco Puig surgió en la madrugada de ayer, a las pocas horas de separarse de su amiga. Los padres de la muchacha denunciaron en el cuartel de la Guardia Civil de Algete que su hija no había vuelto a casa en toda la noche y atribuyeron este hecho, insólito en Eva, a un problema sentimental con su novio, con quien había roto relaciones recientemente.

La denuncia por desaparición puso en marcha a numerosos vecinos de Algete y a los agentes de la Guardia Civil. A mediodía, unos vecinos dieron aviso de que hablan descubierto un cadáver tirado en un descampado próximo a una carretera comarcal.

Se trataba de un lugar apartado y sin salida, al costado de la carretera en construcción que unirá las vecinas localidades de Cobeña y Belvis de Jarama. Por su cercanía a la carretera se pensó en un primer momento que la joven había sido atropellada. Posteriormente se comprobó que la causa de la muerte eran las puñaladas.

El cuerpo de la muchacha, siempre según la primera versión policial, mostraba indicios de que había intentado huir de su supuesto agresor. La base de esta sospecha radicaba en que las puñaladas habían sido asestadas en la espalda. El hecho de que estuviese completamente vestida y de que no se advirtiese ningún desgarro en su ropa indicaba, según las citadas fuentes, que la joven no había sido violada.

Eva Blanco estudiaba primero de BUP en el instituto local Gustavo Adolfo Bécquer. Era la mayor de tres hermanos y jamás había faltado una noche a su casa, un adosado en las afueras de Algete.

«Mi hija nunca tuvo un comportamiento extraño. Por eso, cuando anoche no llegó, supe que le había pasado algo malo», confesó ayer la desolada madre de la víctima a sus íntimos. Sobre la autoría del crimen no había ayer ninguna certeza. La Guardia Civil, como primera hipótesis, aventuró que podía tratarse de alguien cercano a la víctima y que poseyese un vehículo. Esta persona se habría encontrado a Eva cuando ésta andaba cerca de su casa. «Posiblemente la invitó a subir al coche para acercarla y ella accedió», aventuró una fuente policial.

La noche de su muerte, Eva salió con unas amigas a una discoteca del pueblo tras jugar al tenis durante toda la tarde. A las 23.30 decidió regresar. Desanimada porque había roto con su novio -de quien la Guardia Civil, tras interrogarle, no albergaba sospechas-, volvió a su domicilio, en la calle de Carmen Conde, de Algete, antes que el resto de sus compañeras. Para volver a su casa utilizó un atajo. Una amiga la acompañó. Un kilómetro antes de llegar a la vivienda, se separaron. Luego, como en otras ocasiones, Eva siguió sola y atravesó un descampado. Allí se pierde su pista. Eran las 23.45 horas.

La familia de Eva Blanco se empezó a preocupar a la una y media de la madrugada. La joven siempre era muy puntual y esa noche había quedado en volver a las doce.

El padre, empleado de la Asociación de Ayuda a Automovilistas y propietario de una grúa, llamó a los padres de varias amigas de su hija. Todas dijeron lo mismo. La chica había salido de la discoteca a las 23.45 con una amiga que la acompañó hasta las puertas de la urbanización Valderrey, a unos 700 metros de su casa. Según sus compañeras, Eva utilizó ese camino para evitar el rodeo que supone pasar por el centro del pueblo.

A las dos y media de la madrugada comenzó la búsqueda de Eva. Amigos, vecinos y agentes del instituto armado se movilizaron, en primer lugar por el interior del pueblo. La Policía Municipal también colaboró en la búsqueda. Un miembro de este cuerpo es familiar de Eva.

El primer rastreo se centró en el pueblo, luego se pasó a buscar en la zona colindante a la vecina localidad de Fuente el Saz. Al mediodía la familia solicitó la ayuda de los medios de comunicación. Avisaron a Telemadrid para que se difundiese la imagen de la chica. La tensión aumentaba en la casa de la muchacha.

Pesimismo de la madre

Entre sus familiares era la madre la más pesimista. «Ella sabía que algo malo pasaba porque conocía a su hija y sabía que no podía faltar tanto tiempo sin decir dónde estaba», según relató ayer una vecina y amiga íntima de la madre.

A las tres y media de la tarde la Guardia Civil les comunicaba la trágica noticia. A partir de ese momento se fueron concentrando en la calle de Carmen Conde vecinos y amigos de Eva. A las siete de la tarde, más de 200 personas se reunían en silencio delante de su casa.

Varias personas empezaron a recordar que la noche del crimen circuló por la zona un coche azul sospechoso que llegó a seguir a una muchacha. Esta joven recordaba ayer el miedo que pasó: «Eran las doce de la noche y cuando me iba a casa, se metieron, conmigo. Tuve que correr mientras me gritaban». La muchacha, que no quiere desvelar su nombre por temor, insistió en que uno de los ocupantes del coche era un chico rubio de unos 20 años. Otros vecinos de la misma barriada en la que vivía también recordaban la imagen de un coche azul merodeando por la zona. Nadie, sin embargo, pudo dar la matricula de ese coche.

Los amigas que ayer lloraban la pérdida de Eva repetían que se trataba de una chica tímida e introvertida. «No se fiaba de nadie y no creo que se fuese con alguien a quién no conocía», señaló una de sus compañeras del instituto Gustavo Adolfo Bécquer. «A Eva nadie la engañaba con un caramelo», dijo otra amiga. «Yo creo que han cogido a la fuerza por que no se iba con nadie» señaló otra.

«Me asusté»

Las amigas no querían hablar sobre la ruptura de Eva con su novio, un vecino de Fuente el Saz del Jarama. En cambio, no ponían reparos en hablar de la excelente relación que mantenía con su madre. «Estaba muy unida a su madre a quién siempre le pedía lo justito para salir con los amigos». «Cuando me dijeron por la mañana que Eva no había pasado la noche me asusté mucho porque nunca hacía esas cosas y porque siempre avisaba a su madre si pasaba la noche en casa de otra amiga», añadió.

El crimen sobresaltó al resto de vecinos de Algete. «Es un sitio tranquilo donde hacía mucho que no pasaba algo así», decía un vecino. «A partir de ahora seguro que no vamos a pasear solas con lo que ha ocurrido», dijo otra.


El delegado del Gobierno afirma que las pistas del crimen de Algete se «han torcido»

Carmen Arnanz – Elpais.com

29 de mayo de 1997

El delegado del Gobierno, Pedro Núñez Morgades, aseguró ayer que la Guardia Civil ha abierto ahora otras líneas de investigación en el caso del asesinato de Eva Blanco, la joven hallada muerta el pasado 20 de abril con siete puñaladas en la espalda.

«Las primeras pistas que teníamos nos auguraban una pronta detención del asesino, pero debo decir que se nos han torcido. Lo veíamos muy cerca, pero ahora la resolución del caso se nos está resistiendo. Aunque se sigue estudiando la posibilidad de que el asesino sea un allegado a la víctima, hemos abierto nuestro campo de investigación porque prevemos que las detenciones se pueden demorar», dijo el delegado.

Por otra parte, el padre de Eva Blanco criticó a la Guardia Civil de Algete (13.000 habitantes). La joven, cuya desaparición fue denunciada sobre las dos de la madrugada, murió desangrada a las cuatro de la madrugada en una cuneta de la zona. «La Guardia Civil no salió a patrullar las carreteras comarcales para buscar a mi hija la noche del crimen porque ni siquiera tenían gasóleo para el automóvil», dijo Manuel Blanco, quien aseguró que pasó unas 15 veces por la puerta del cuartel esa noche y el coche policial permaneció aparcado hasta el amanecer, «salvo unos 20 minutos en los que hicieron una ronda por la urbanización donde vivo».

La Guardia Civil desmintió la acusación. «Nunca se ha dejado de prestar un servicio de búsqueda por falta de gasóleo, a pesar de las restricciones existentes; por norma se dejan pasar unas horas antes de buscar a una persona», afirmaron dichas fuentes.


Un bando pedirá a los vecinos de Algete que se sometan a la prueba del ADN

Raquel Santos – Elpais.com

28 de octubre de 1999

El alcalde de Algete (13.480 habitantes), Jesús Herrero, ha dado un paso insólito para descubrir al autor del asesinato de Eva Blanco, la joven de 16 años apuñalada y violada en abril de 1997. Herrero, apoyado por colectivos vecinales, ha anunciado que va a emitir un bando para que todos los hombres mayores de 16 años se sometan voluntariamente a una prueba de ADN (bastará saliva o pelo). Este análisis se cotejará con los restos genéticos que la Guardia Civil recogió del cuerpo de la víctima.

El alcalde algeteño calcula que en el municipio están empadronados unos 5.000 varones mayores de 16 años. «Primero vamos a ponernos en contacto con los juzgados para saber cómo tenemos que hacer la recogida de las pruebas. No hace falta ni extraer sangre: con un cabello o con un poco de saliva es suficiente», comentó ayer Herrera.

El regidor, que se ha ofrecido a ser el primero en hacerse la prueba del ADN, no cree que esta insólita iniciativa vaya a despertar recelos ni sospechas entre los vecinos que accedan a hacérsela y los que no. Manuel Blanco, padre de la víctima, ya se ha hecho la prueba y apoya este argumento.

Aunque la investigación del asesinato sigue abierta y bajo secreto de sumario, a lo largo de los dos años y medio que han transcurrido desde el suceso nunca se ha descartado que el autor del crimen sea una persona cercana o conocida por la joven. La familia y los investigadores sostienen que Eva nunca se hubiese subido a un coche con alguien que no conociese y que la llevó hasta el lugar donde fue asesinada y violada, una cuneta de la carretera que une esta localidad con Cobeña.

La muchacha había salido el sábado 19 de abril, por la tarde, a dar una vuelta con sus compañeros. Al filo de la medianoche, una amiga la acompañó hasta la urbanización Valderrey, a escasos 700 metros de su casa. Fue la última persona que la vio con vida.

Los miembros de la comisión vecinal Eva Blanco dudan de que el autor del asesinato tuviera en aquella época menos de 15 años -no tenía edad para conducir-, pero creen que a través del ADN, si no se puede hallar al culpable, sí quizá a algún familiar. Por otro lado, fuentes del Ministerio de Justicia recordaron que debe ser el juzgado que instruye el caso el que decida si acepta o no las pruebas del ADN.


Los jueces ven «inútil» la prueba de ADN que pide el alcalde de Algete

Tatiana Escarraga – Elpais.com

30 de octubre de 1999

La iniciativa del alcalde de Algete, Jesús Herrero, del PSOE, de solicitar a los 5.000 hombres mayores de 16 años de su municipio que se sometan voluntariamente a la prueba del ADN para intentar esclarecer el asesinato de Eva Blanco, ocurrido en 1997, es «inútil, ineficaz e inviable». Así lo creen distintos magistrados consultados ayer por este periódico y las principales asociaciones profesionales de jueces -la Asociación Profesional para la Magistratura (APM), Jueces para la Democracia y la Unión Judicial Independiente (UJI)-.

Es lógico pensar, dicen los jueces, «que el culpable no va a presentarse voluntariamente». Y, añaden, «los que no se presenten, no pueden, bajo ningún concepto, considerarse sospechosos». Las tres asociaciones profesionales consultadas coinciden en calificar de «bienintencionada» la iniciativa del alcalde de Algete, pero, aun así, «insostenible» desde el punto de vista judicial, según José Luis Requero, portavoz de la APM.

El magistrado de la Sección Quinta de la Audiencia Provincial Arturo Beltrán fue el más duro y llamó «chorrada demagógica» a la iniciativa del alcalde. Beltrán añadió que la medida es «propia de una sociedad primitiva» y una «perfecta simpleza».

Practicar la prueba del ADN entre la población de Algete es, según el magistrado Arturo Beltrán, como «pretender introducir la cultura de la sospecha». «Esto parece una broma de mal gusto y hay que decirlo», afirma Beltrán. Las personas que se sometan a la prueba de ninguna manera tendrían que demostrar su inocencia, pues no son imputados, según explica Arturo Beltrán. «¿Y qué pasa con las personas que no acudan a la prueba?», se pregunta el juez. «No pueden considerarse sospechosos», responde. «La Administración de justicia, la policía y los Estados democráticos no pueden dedicar su tiempo a tonterías como ésta», añade.

Una prueba del ADN tarda al menos tres días en dar resultados y su coste aproximado oscila entre las 40.000 y las 150.000 pesetas.

«Ineficaz y desmesurada»

Legalmente no existe ningún tipo de argumento que le impida al juez que instruye el caso aceptar las pruebas del ADN. Pero, según José Manuel Maza, portavoz de la Unión Judicial Independiente, de carácter liberal, «no serviría de nada, porque los resultados lo que van a hacer es descartar a personas, no encontrar culpables». «Desde luego yo no las admitiría, porque lo considero ineficaz y desmesurado», añade.

Las pruebas del ADN, según explica el portavoz de la APM, mayoritaria y conservadora, José Luis Requero, sólo pueden ser ordenadas por las partes implicadas en el proceso. Y, en ese caso, no se pueden hacer de manera indiscriminada entre la población. Por esta razón, dice Requero, la propuesta del alcalde de Algete es «penalmente descabellada». Y agrega: «El problema no es de legalidad, sino de utilidad».

La portavoz de Jueces para la Democracia, de talante progresista, Monserrat Comas, está de acuerdo con la APM: «Sin perjuicio de la decisión que adopte el juzgado, esta prueba no es útil en términos jurídicos. La iniciativa está hecha con buena voluntad, pero es totalmente inviable».


La prueba masiva de ADN para aclarar un crimen en Algete enfrenta a jueces y padres

Pablo Ordaz – Elpais.com

14 de noviembre de 1999

La pena de Olga, también su rabia, es que nunca sabrá cómo habría sido su hija Eva con 17 años, ni con 18, ni si estudiaría una carrera, se echaría novio, la haría abuela. A Eva la mataron de 17 puñaladas la madrugada del 20 de abril de 1997, con 16 años recién cumplidos, una noche que diluviaba. De su asesino sólo se sabe que fue un hombre, mayor de edad y conocido de Eva. Por eso su familia quiere que se autorice una prueba masiva de ADN para compararla con el semen del asesino. Los jueces consideran la iniciativa ilegal; 2.013 vecinos ya han dado su sí a ser investigados.

Del asesino no se sabe apenas nada más. Que fue un hombre, porque la violó antes de darle muerte; mayor de edad, porque la recogió cerca de su casa de Algete, al norte de Madrid, y la llevó en coche hasta Cobeña, a unos seis kilómetros. También es casi seguro que conocía a su víctima, porque no hubo de utilizar la violencia para conseguir que subiera al vehículo. Si dejó más huellas, las borró el aguacero.

El cadáver de Eva fue encontrado al día siguiente, pero su familia no supo hasta mucho más tarde que había sido vejada. El secreto del sumario le sirvió a la Guardia Civil para investigar a los varones más cercanos. Hasta su padre, Manuel, se convirtió en sospechoso. Un día que compartía café y tabaco con el grupo de homicidios de la Guardia Civil, los agentes se quedaron con una de las colillas. Los restos de saliva sirvieron para realizar el análisis del ácido desoxirribonucleico de Manuel -la prueba del ADN, su mapa genético- y compararlo con el semen del asesino. No eran de la misma persona.

Aquellas tres letras mayúsculas que le sirvieron entonces a Manuel para dejar de ser sospechoso de dos crímenes horribles -la violación y asesinato de su propia hija-, se están convirtiendo ahora en su máxima esperanza. Manuel Blanco, también su esposa, Olga Puig, y un sinnúmero de vecinos de Algete encabezados por el alcalde, Jesús Herrera, pretenden convencer a la justicia de una iniciativa sin precedentes en España, aunque sí en Alemania y Francia: una prueba masiva y voluntaria de ADN para descubrir al asesino de Eva.

El análisis genético tiene una fiabilidad del 99,9% y permite obtener a través de una muestra de sangre, semen, saliva o cabello un perfil genético que distingue a su dueño y lo hace diferente del resto. La prueba del ADN se ha convertido en los últimos tiempos en el abogado más eficaz de las causas imposibles: en abril exculpó a dos estadounidenses que pasaron 12 años en la cárcel por un horrendo crimen, y antes ya había servido para absolver a dos marroquíes que durmieron cinco años en una cárcel catalana acusados de violación.

También el examen genético se vuelve a veces fiscal implacable: a un violador de Barcelona lo condenó a 228 años de cárcel y a un asesino británico lo perdió el ADN de su gato, al haberse dejado un pelo del felino justo en el escenario del crimen.

Olga, la madre de Eva, nunca dejó de darle vueltas a esas noticias, origen de la siguiente ecuación: si parece claro que fue un vecino, varón y mayor de edad, ¿por qué no hacer la prueba del ADN a todo el que responda a ese perfil?

La pregunta no tenía respuesta, Olga se desesperaba. Más aún el día que la juez cerró el caso por falta de pistas. Hace un mes Manuel, el padre de Eva, decidió plantarse. Apoyado por el alcalde, distribuyó por su pueblo unas papeletas blancas con letras azules. La invitación para que los vecinos se ofrecieran, de forma voluntaria y secreta, a hacerse la prueba. Un intento desesperado por levantar un cerco genético alrededor del asesino. Los jueces rechazaron rápidamente la iniciativa por ilegal.

Un no rotundo acompañado de razones que fueron a clavarse en el ya antiguo dolor de la familia. «Es inútil, ineficaz e inviable», según las principales asociaciones profesionales de jueces. Un magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid, Arturo Beltrán, fue más allá. Dijo que la acción del alcalde socialista, que asumió la representación de sus vecinos, era una «chorrada demagógica, propia de una sociedad primitiva; una perfecta simpleza».

Olga le respondió el jueves desde su tristeza con una pregunta: «¿El juez tendrá hijas?». Y luego contó su calvario desde que Eva apareció muerta, ultrajada: «Miro a los hombres al fondo de los ojos y trato de descubrir su culpa. No puedo sonreír a un desconocido sin pensar que puede ser el asesino de Eva. Mis otras dos hijas me preguntan a veces: ¿Mamá, nos puede pasar también a nosotras? Es muy difícil no transmitirles el odio que va creciendo en mí».

El padre de Eva depositó el viernes en el juzgado unas urnas selladas con 2.013 papeletas en su interior, la de los vecinos de Algete y otros pueblos cercanos que están dispuestos a prestarle su ADN a la justicia, a reabrir el caso.

Otros, los que por una u otra razón no quieren hacerse la prueba pero tampoco son los asesinos de Eva, se sienten vigilados, señalados por la sospecha. «No se puede criminalizar a un pueblo», dice José Antonio Martín Pallín, magistrado de la Sala Segunda de lo Penal del Tribunal Supremo, y añade: «Va en contra de la seguridad individual establecer una sospecha generalizada». El juez teme que la negativa de alguien a hacerse la prueba se convierta automáticamente en un indicio de criminalidad. Que Algete sea una especie de Fuenteovejuna al revés: todos a una para demostrar que los sospechosos son los demás.


La fiscalía estudia si hay base legal que ampare las pruebas de ADN del «caso Eva Blanco»

José Antonio Hernández – Elpais.com

29 de noviembre de 1999

La juez que instruye el caso Eva Blanco ha pedido un informe a la Fiscalía de Madrid para que se pronuncie sobre si, legalmente, cabe autorizar la ejecución de la prueba del ADN (ácido desoxirribonucleico) a los 2.013 vecinos de Algete que se han ofrecido voluntariamente.

Aparte de los recelos legales expresados por destacados juristas, diversas fuentes ponen en duda que estas pruebas vayan a servir para identificar al asesino de la joven. Según la Ley de Enjuiciamiento Criminal, el juez practicará las diligencias que le solicite el fiscal «si no las considera inútiles o perjudiciales».

La llamada a los vecinos de Algete para que se sometan a la prueba del ADN partió de su alcalde, el socialista Jesús Herrera, y su objetivo es conseguir alguna pista que permita identificar -o, al menos, descartar a inocentes- al hombre que violó y acuchilló siete veces a Eva Blanco, de 16 años, en 1997.

La Guardia Civil ya ha anunciado que su laboratorio está en disposición de empezar la recogida de muestras de saliva a los 2.013 voluntarios. El coste de los análisis, que se tardarían en completar al menos cuatro meses, es de 100 millones de pesetas.

Sin embargo, para realizar esta operación es necesario que antes sea autorizada por la juez instructora de Torrejón de Ardoz con vistas a su incorporación al sumario. No poder incorporarla a las diligencias significa que todo lo hecho carecería de validez.

La juez, antes de pronunciarse, quiere que la fiscalía de Madrid emita un informe en el que exponga su parecer. La fiscalía dará su opinión previsiblemente a fines de la presente semana, tras estudiar si el masivo análisis de ADN conduciría a algún resultado y, lo que es más importante, si existe una base legal que ampare la operación, inédita en España y de difícil encaje penal.

Fuentes jurídicas ponen en duda que este análisis colectivo sea útil para identificar al asesino, ya que sería insólito que éste sea uno de los 2.013 que han dado su autorización a que se les extraiga una muestra de saliva. Las mismas fuentes recuerdan que el artículo 311 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal señala que «el juez que instruya el sumario practicará las diligencias que le propusieran el ministerio fiscal o cualquiera de las partes personadas, si no las considera inútiles o perjudiciales».

En el cadáver de Eva Blanco, encontrado el 20 de abril de 1997 cerca de Cobeña, se hallaron restos de semen, lo que ha permitido a la Guardia Civil obtener el perfil genético del agresor y, paralelamente, barajar la violación como posible móvil del crimen.

La Guardia Civil cree que las pruebas de ADN sobre las muestras de los voluntarios pueden ayudar en la investigación. Hasta el punto de que ya tiene proyectado de dónde obtener los 100 millones de pesetas necesarios: de la recaudación de las multas de tráfico y el cobro de las tasas de matriculación de vehículos que Tráfico pone en estas fechas a disposición del Ministerio del Interior. En la operación, si obtiene luz verde, intervendrían 15 especialistas.

Algunos jueces de la Audiencia de Madrid y del Tribunal Supremo han expresado sus recelos ante la legalidad de esta operación. Interpretan que buscar al asesino mediante un proceso basado en la exclusión de personas, que al someterse o no a la prueba se convierten en presuntos culpables, es una aberración jurídica.

Un magistrado de instrucción, que pide el anonimato, también duda de la eficacia de esta prueba, aun cuando su ejecución permitiese identificar al varón cuyo ADN se corresponde con el del semen hallado en la víctima. «Este hombre», razona este juez, «podría aducir fácilmente que efectivamente mantuvo una relación con la chica, pero que él no la asesinó. Cualquier abogado podría desbaratar esa prueba en un juicio», opina.


El fiscal del «caso Eva Blanco» apoya la prueba de ADN, pero más restringida

José Antonio Hernández – Elpais.com

30 de marzo de 2000

La Fiscalía de Madrid ha remitido un informe a la juez que investiga la violación y asesinato de la joven Eva Blanco en el que apoya que se practique, aunque con restricciones, la prueba del ADN a los vecinos de Algete que se han prestado a someterse a ella. La fiscalía quiere que, entre los 2.018 voluntarios, se seleccionen aquellos cuyas características se ajusten al teórico perfil del homicida.

El ministerio público ha tomado esta decisión tras analizar un informe del Instituto Nacional de Toxicología que juzga útil la ejecución de esta prueba como medio para tratar de identificar al autor de la violación y asesinato de la joven Eva Blanco, ocurrido en 1997.

En el escrito remitido a la juez, el ministerio público subraya que los análisis no deben extenderse a la totalidad de los 2.018 vecinos del municipio que se han comprometido por escrito a que se les haga la prueba de ADN (ácido desoxirribonucleico) con objeto de descartarse como sospechosos del crimen.

Entiende el fiscal, según fuentes próximas a la familia de la víctima, que debe prefijarse una serie de criterios y seleccionar, de entre los 2.018 voluntarios, a aquellos que reúnan una serie de características -edad, proximidad al entorno familiar- que objetivamente faciliten la labor de los investigadores. Tales criterios, en opinión de la fiscalía, deben establecerlos el juzgado, las partes personadas en la causa y los investigadores de la Guardia Civil.

Este escrito del fiscal se produce después de que el Instituto Nacional de Toxicología remitiese, hace algo más de un mes, un informe al juzgado instructor -el número 4 de los de Torrejón de Ardoz- en el que este organismo consideraba útil para la investigación la práctica de estas pruebas.

El juzgado, por su parte, requirió un informe a Toxicología, a petición de la Fiscalía de Madrid, antes de autorizar la realización de los análisis. «No nos opondremos [a las pruebas] si los peritos confirman que pueden contribuir a descubrir al asesino o, al menos, facilitar datos sobre sus características, edad, aspecto», indicaron a El País el pasado diciembre fuentes cercanas al ministerio público.

En su informe, Toxicología confirma la validez de la prueba del ADN para descubrir la identidad del asesino de la joven Eva Blanco, de 16 años, violada y apuñalada el 19 de abril de 1997 en un descampado cercano a Algete. Lo expertos afirman que se puede identificar a una persona, casi con total precisión, a través de la prueba del ADN de un familiar en línea directa. La Guardia Civil siempre ha sostenido que el autor de la violación y posterior asesinato de Eva Blanco podría ser un hombre del pueblo o de la comarca, lo que coloca bajo sospecha a todos los mayores de 16 años.

Para intentar acabar con la incertidumbre que gravita sobre el autor de este crimen, la llamada Comisión Eva Blanco pidió en noviembre pasado a los algeteños que se sometieran voluntariamente a la prueba del ADN para cotejar si su código genético correspondía con el del homicida. Los investigadores disponen del perfil genético del asesino, ya que hallaron restos de semen en la vagina del cadáver de la chica, encontrada cerca de una carretera.

Bastoncillo de algodón

El llamamiento a la ciudadanía también se vio respaldado por el alcalde de Algete, el socialista Jesús Herrera Fernández. Los voluntarios han dado su consentimiento por escrito para que, si la juez lo autoriza finalmente, se les extraiga, mediante un bastoncillo de algodón, una muestra de saliva que posteriormente sería analizada en los laboratorios de la Guardia Civil.

Esta iniciativa ciudadana ha suscitado, no obstante, una viva polémica sobre su legalidad. Diversos jueces y magistrados de Madrid consideran que la ejecución masiva de esta prueba, además de inútil, supone extender una sospecha generalizada sobre todas aquellas personas que, en el uso de su derecho, se nieguen a someterse voluntariamente a ella.

Los jueces que se oponen a la práctica masiva de la prueba recuerdan que el artículo 311 de la Ley de Enjuicimiento Criminal señala que «el juez que instruya un sumario practicará las diligencias que le propongan el fiscal o cualesquiera de las partes si no las considera inútiles o perjudiciales».

En el informe que remitió la fiscalía el pasado diciembre al juzgado, se preguntaba a la juez por el coste de las pruebas, quién aportaría el dinero, quién la realizaría y cuánto tiempo se emplearía en su materialización. La Guardia Civil calcula que hacer la prueba del ADN a los 2.018 vecinos voluntarios costaría unos cien millones de pesetas.

El instituto armado manifestó entonces estar preparado para afrontar económica y técnicamente la ejecución de estas pruebas en su laboratorio de Criminalística. Un portavoz señaló que el dinero saldría de la partida extraordinaria que a fin de año recauda el Ministerio del Interior a través del cobro de las multas de tráfico.

La Guardia Civil calculó que tardaría unos cuatro meses en hacer las 2.018 pruebas. Si la juez ordenase ahora la ejecución de esta prueba de acuerdo con la petición del fiscal, de una forma restringida, su coste sería lógicamente menos elevado, al ser menor el número de análisis a realizar.

La prueba de ADN permite identificar casi al cien por cien a un individuo, ya que los marcadores genéticos le hacen único e irrepetible. Tan sólo carece de validez en el caso de gemelos univitelinos.

Las pesquisas sobre el asesinato de Eva Blanco se hallan en punto muerto prácticamente desde el primer momento. No obstante, fuentes próximas al caso indican que la Guardia Civil ha abierto recientemente «varias vías de investigación», sin querer precisar más, con objeto de no desbaratar posibles pistas.


45 personas se han sometido a la prueba de ADN en el «caso Eva Blanco»

J. Francés / V. Manrique – Elpais.com

17 de febrero de 2001

Eva Blanco Puig fue violada y asesinada de 17 puñaladas en la madrugada del 20 de abril de 1997, una noche en la que diluviaba. Tenía 16 años recién cumplidos. Vivía en Algete, en casa de sus padres, Manuel y Olga, y estudiaba primero de BUP. Su cadáver fue hallado al día siguiente en un descampado de Cobeña, a seis kilómetros de Algete. Era un lugar sin salida, junto a la carretera que une Cobeña con Belvis de Jarama.

Eva fue apuñalada por la espalda, lo que avaló la teoría de que fue atacada cuando trató de escapar de su agresor. Pero desde el primer momento se tuvo la impresión de que quien la llevó hasta aquel paraje, su asesino, tenía que ser un conocido de Eva, porque, de otro modo, ella no hubiera accedido a subir al coche. Esta teoría sembró la duda de que el homicida podía estar entre los allegados de la víctima.

Eva fue violada por su asesino. El análisis de los restos de semen extraídos de su vagina ha permitido elaborar un perfil genético del criminal. Queda por desenmascararlo. A petición del fiscal de Alcalá de Henares, Justino Zapatero, que ejerce como acusación pública en el caso, la Guardia Civil comenzó hace escasas semanas a realizar las pruebas de ADN (ácido desoxirribonucleico) en busca del asesino.

Saliva

Por el Juzgado número 4 de Torrejón, encargado del denominado caso Eva Blanco, han desfilado 45 personas a las que se les ha tomado muestras de saliva con un bastoncillo para someterlas a la prueba de ADN. Entre ellas hay 18 familiares de la fallecida, una docena por la línea paterna y media docena por la materna. El resto son conocidos de Eva y delincuentes de la zona. La búsqueda se ha centrado en aquellos que cuentan con antecedentes por agresiones sexuales o con arma blanca.

El padre de Eva está entre las personas que se han sometido a la prueba por segunda vez. Ya en el primer análisis se vio que el ADN del padre, Manuel Blanco, no coincidía con el del supuesto homicida. Los resultados de los análisis tardarán unos dos meses en conocerse.

La realización de las pruebas de ADN generaron polémica porque los jueces discrepaban sobre si su realización masiva (se presentaron 2.013 voluntarios) se ajustaba a la legislación. La juez encargada del caso autorizó finalmente la prueba, pero restringiéndola al menor número posible de personas.


«Sólo quiero saber por qué»

F. Javier Barroso – Elpais.com

2 de mayo de 2007

Los padres de Eva Blanco desconocen el autor y los motivos de su muerte hace 10 años. La Guardia Civil no ha logrado identificar al asesino pese a los recursos dedicados al caso.

Los padres de Eva Blanco Puig, la joven de 16 años que fue violada y asesinada en Algete el 20 de abril de 1997, sólo tienen un objetivo en la vida: ver la cara del homicida, que aún no ha sido detenido. Esta década ha supuesto mucha angustia y sufrimiento, pero aseguran que no cejarán en ningún momento hasta ver al asesino condenado a la máxima pena posible. «Sólo quiero ponerme delante y que me conteste por qué, por qué le hizo eso a mi niña», dice con furia la progenitora. Dos millares de vecinos se ofrecieron a hacerse la prueba de ADN, pero la juez no lo autorizó. El caso sigue abierto.

«El que lo hizo es un cobarde. Tuvo el valor de matar a una niña indefensa, pero ha sido incapaz de entregarse», añade la madre. «Sólo vivo para saber cómo es su mirada. Si se hubiera entregado, ya habría salido libre y nosotros habríamos descansado», concluye Olga.

Los hechos se remontan a la noche del sábado 19 de abril de 1997, cuando Eva Blanco salió con unos amigos. Tenía previsto regresar a las once de la noche para sacar a Bud, su perro samoyedo, junto con su madre. «Me extrañó no oírla y hacia la medianoche llamé a sus amigas. Me dijeron que hacía mucho que se había ido a casa», comenta Olga Puig. Esa tardanza la puso muy nerviosa y decidió llamar a su marido, gruista de profesión. Éste, un sobrino suyo que es policía municipal y el padre de una amiga salieron a buscarla. Miraron en portales, en contenedores, en cubos de basura, en el parque… Entonces decidieron ir a la una de la madrugada a la Guardia Civil a denunciar la desaparición de Eva.

«La contestación del guardia civil de la puerta no se me olvida. Me dijo que a esas edades los chavales estaban drogados y que estaría en cualquier portal tirada», comenta Olga.

A las ocho de la mañana del domingo, volvieron a la casa cuartel de la Guardia Civil y ya les aceptaron la denuncia. La triste noticia se supo una hora más tarde, cuando un paseante halló el cadáver de Eva. Estaba tirada sobre un badén de una carretera que aún no había sido abierta al tráfico. La joven iba vestida con pantalón vaquero, un jersey oscuro y unas botas de montaña. El forense determinó en la autopsia que murió a las cuatro de la madrugada.

El gran contratiempo con el que se encontraron los investigadores fue la tromba de agua que cayó aquella noche. Jarreó durante horas, lo que hizo que muchas huellas o vestigios quedaran borrados o, simplemente, desaparecieran. Además, como estaba en un lugar de correntía de aguas, en una especie de badén, también llegaron residuos procedentes de otros lados.

La autopsia dio a los investigadores dos pistas fundamentales, según reconoce un alto mando de la Guardia Civil. La joven sufrió un desgarro vaginal y los investigadores hallaron restos de semen. Además de saber que era un hombre el asesino, se tenía su perfil de ADN. La segunda pista importante fueron unos restos de fibra roja hallados en la boca de Eva. Eran de la tapicería del vehículo utilizado para el rapto de la joven.

Pero ambas han resultado hasta hoy inútiles. El ADN no correspondía a nadie cercano a Eva, por lo que los padres pidieron una prueba masiva de ADN en Algete. La Guardia Civil reservó 100 millones de pesetas (600.000 euros, en la actualidad) para hacer esa prueba masiva. Un total de 2.013 vecinos dieron su consentimiento expreso para someterse a esa prueba. Pero llegó la barrera judicial. La juez que instruía el caso denegó esta prueba masiva. «Desde luego, si se ha hecho en otros lugares, como en Campo de Criptana, ¿por qué no se puede hacer aquí?», se pregunta Manuel.

Las fibras fueron analizadas por el Instituto Textil de Cataluña, que resolvió que era una funda de coche «muy común», según el responsable de la Guardia Civil. «Los agentes de Homicidios se han portado muy bien. No han dejado este caso nunca», explica el padre.

30 agentes y ningún resultado

El expediente 26/97 de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid se ha convertido en una espina para el instituto armado. Más de 30 agentes y muchas horas de trabajo no han dado ningún resultado, pese a que se han mirado todos los aspectos, por nimios que fueran, para intentar esclarecer el homicidio de la vecina de Algete, Eva Blanco.

Es uno de los casos sin resolver, cuyo número exacto silencian celosamente los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. «Ha sido nuestra prioridad número uno durante estos años», afirma un mando de la Guardia Civil.

Lo que tienen claro los investigadores es que Eva fue asesinada por alguien conocido por ella. La joven no tiene signos de defensa ni marcas de lucha. «El asesinato fue hecho con alguien con mucho ensañamiento o rabia. Eva recibió puñaladas por todas las partes del cuerpo, mientras intentaba subir el talud de la carretera. Algunas le alcanzaron hasta la cabeza y una oreja», recuerda este investigador.

El caso ha sido revisado por todos los jefes de Homicidios que ha tenido la sección en este tiempo. Además, ha sido expuesto ante colegas. «Cada vez que hay un caso similar, pedimos todas las pruebas. Hemos contactado hasta con el FBI, la Ertzaintza [policía autonómica vasca],… Y nada. Todo sin resultado», explica este mando.

Un especialista de la Universidad de Santiago de Compostela ha analizado de nuevo el ADN del semen y ha determinado, gracias a los estudios y estadísticas actuales, que el agresor es un hombre de origen no europeo. «Es una nueva línea y ya estamos trabajando en ella. Como hacemos siempre. Con un nuevo dato, nos volcamos en él», concluye este responsable.


Se estrecha el cerco al asesino de Eva Blanco 16 años después

Carlos Hidalgo – ABC.es

10 de junio de 2013

«Sólo diré, sólo escribiré una cosa. Miguel T. Q. By Evita». Esta es la última anotación que la adolescente Eva Blanco redactó en su diario secreto. Lo hizo horas antes de su muerte, la madrugada del 19 al 20 de abril de 1997. El crimen sin resolver de la chica de Algete es quizá la espina más dolorosa en el Grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Madrid. Y tienen razones para ello. Por un lado, porque sus índices de éxito son envidiables en asesinatos, con un 93,7% de esclarecimientos.

A ello hay que sumar el perfil de la víctima, una cría que dos meses antes de que la mataran había cumplido 16 años; toda una vida incipiente y truncada por un depredador. Y porque, a diferencia de otros casos, los investigadores sí que cuentan con una prueba elemental para poner nombre y cara al criminal: su perfil genético, procedente de los restos de semen encontrados en la ropa interior de la fallecida. Pero falta la otra pieza del puzle. Otro elemento orgánico con el que cotejarlo. La mitad oscura.

La noticia saltó en noviembre de 1999. El entonces alcalde del pueblo publicaba un bando en el que animaba a los vecinos varones a que se sometieran voluntariamente a pruebas de ADN para dar con el asesino y despejar la «x» de una vez por todas. Un total de 2.013 de los alrededor de 5.000 hombres de Algete dejaron por escrito su disponibilidad. Sus nombres se guardaron bajo llave en una urna.

Catorce años después, allí siguen. Porque la juez de Instrucción número 4 de Torrejón de Ardoz de la época vetó la prueba masiva. Y eso que hasta el Ministerio del Interior guardó una partida de cien millones de pesetas de la época (600.000 euros) para costear los análisis. La instructora consultó a la Fiscalía de Madrid, que no apoyó la iniciativa. Lo consideraba anticonstitucional y, pese a su carácter voluntario, contrario al derecho a la intimidad.

«En 2005, la Guardia Civil esclareció un caso ocurrido cuatro años antes en Campo de Criptana (Ciudad Real) tras una prueba masiva de ADN. También hay antecedentes similares en el Reino Unido, Alemania y Francia», explican fuentes policiales. Por eso, la reciente noticia de que la actual juez, a instancias del Instituto Armado, va a dar vía libre a la apertura de las urnas con los datos de los voluntarios supone un empujón a la investigación. Aunque no se haya pronunciado sobre la prueba masiva.

Descartar o sumar

Por un lado, supone una clara motivación para los agentes. «El de Eva es un caso que no hemos abandonado nunca. Conocer quién dio su consentimiento nos puede ayudar a descartar, pero también a apuntar a sospechosos», explica uno de los investigadores. Efectivamente, no se abandonan otras pesquisas, pero sí es verdad que tanto el hecho de aparecer en la lista como el de no aparecer en ella puede resultar revelador.

La primera persona investigada fue la propia víctima. Ocho meses después del crimen, su madre, Olga Puig, encontró escondidos entre cajones de su habitación dos cuadernos escolares. No eran apuntes de clase. Se trataba de los diarios secretos de la chica. Nadie sabía que existieran. La adolescente los fechó en los años «95-96» y «96-97», de su puño y letra, como si se correspondieran con cursos escolares. El relato en él es el típico de una chica de su edad. Aparecen las personas más cercanas, de su círculo íntimo, ese que es el primero que investigó la Guardia Civil: familia, amigos y novio.

Este último es Miguel, el chico al que van dedicadas sus últimas palabras escritas, una declaración de amor. Era un joven de más o menos su edad de Fuente el Saz. En otra página aparecen los nombres de Eva y Miguel repetidos continuamente. Está claro que fue uno de los primeros investigados, hasta se cotejó su ADN. Pero resultó negativo.

Entramos en el segundo círculo, el de conocidos, amigos menos cercanos y ámbito escolar. Se trata de gente del pueblo. Ahí es donde la Guardia Civil sospecha que está el nombre del asesino. «Tenemos claro, y jugamos con esa hipótesis, el de alguien conocido, de Algete o alrededores», explica un mando policial.

«Tengo que irme a casa ya»

¿Qué pasó aquella noche? La última persona, además de su asesino, que vio con vida a Eva Blanco fue su amiga Vanessa. Estuvieron juntas en las pistas de Valderrey, tomando algo de calimocho. Hasta que, según relató Vanessa, su amiga se despidió así: «Me voy. Tengo que estar en casa a las doce». Faltaban quince minutos para la medianoche. Pero nunca llegó a su domicilio, a menos de un kilómetro de distancia.

A primera hora de la mañana siguiente, su padre, Manuel, tras haber telefoneado al cuartel y pasar toda la noche peinando zonas de ocio, hospitales y parques, puso la denuncia. Paralelamente, dos hermanos mayores de Ajalvir, ya fallecidos, que daban un paseo por el paraje de Las Pesqueras, encontraron el cadáver de una chica. Estaba en la cuneta de la M-100, que une Algete con Cobeña, en una vía de acceso en obras. Era Eva Blanco.

La zona, a unos 7 kilómetros de su casa, estaba cerrada al tráfico y la solían utilizar chavales de la época en busca de intimidad en sus coches. El cuerpo estaba decúbito prono, boca abajo, perfectamente vestido. Sólo tenía quitada una manga de la chaqueta que llevaba. Esa noche había llovido muchísimo y aún había huellas de ella y también de su asesino en el terraplén de la carretera. Primera pista: el criminal calzaba un zapato tipo mocasín, de la talla 42. Debía de rondar los 33 años en 1997, quizá más, apuntan los padres de Eva. Ahora, por lo tanto, debe de andar por el medio siglo. «Creemos que es el padre u otro familiar de alguna de sus amistades», apuestan Manuel y Olga.

A Eva le dieron 19 puñaladas en la parte posterior de la cabeza y en la alta de la espalda. Utilizaron una navaja de 8 a 10 centímetros de hoja y uno de ancho. La primera cuchillada y quizá mortal, en el costado izquierdo. Lo que hace pensar que estaba aún dentro del coche cuando se la dieron. Iba en el asiento del copiloto.

Salió del vehículo, un Renault de color claro, tipo berlina. Corrió por el terraplén de arena, en pendiente ascendente, pero el asesino la atrapó. La acuchilló y el cuerpo quedó en el «valle» del arcén, que la lluvia de esa noche convirtió en una especie de canalón. Y ese fue el primer gran problema, el de base, para la investigación.

«La lluvia limpió el cuerpo. Sólo quedó una pequeña fibra roja, que coincide con la de la tapicería de algunos modelos de coche de aquella época», explican nuestras fuentes.

La autopsia fue complicada. Se encontraron vestigios de semen en las braguitas, pero, según el forense, a Eva no la violaron. Tras mantener relaciones con su asesino, según la tesis policial, se enzarzaron en una discusión que acabó en tragedia. Los padres de la chica creen que sí fue forzada sexualmente, y que por eso la mató.

La causa de la muerte fue un shock hipovolémico. Se desangró. El cadáver no presentaba golpes y estaba vestido. En cuanto a la hora de fallecimiento, el forense decretó que se produjo entre las 3 y las 6 de la madrugada del 20 de abril. Según Vanessa, su amiga, Eva se marchó a casa a las 23.45. Hay un espacio de horas demasiado amplio y la distancia recorrida no es nada larga. Algo no cuadra.

Presos con permiso

Han pasado 16 años. Cuatro más, y el crimen prescribirá. La tarea policial ha sido y es muy intensa. La Guardia Civil está volviendo a pisar el acelerador. En todo este tiempo, han investigado a 1.503 personas (entre seguimientos y entrevistas) y han cotejado los ADN de 208 varones del pueblo y alrededores. Incluso se ha investigado a gente de Algete con antecedentes, personas que hubiesen sido multadas por posesión de armas blancas e incluso a presos que en esas fechas gozaran de permisos penitenciarios. Son los que conforman el tercer círculo, el más lejano de Eva y del que seguro que no saldrá el nombre del asesino.

La prueba del perfil genético es importantísima, aunque no es la única vía de investigación abierta. En los años 90, las técnicas policiales no eran tan avanzadas como ahora. Los teléfonos móviles no estaban tan generalizados en la población, y mucho menos en la más joven, por lo que no se puede echar mano a la triangulación que ahora ofrecen los repetidores. Tampoco había cámaras de la DGT en la carretera. Ni siquiera puede decirse a ciencia cierta que alguien viera a Eva subirse a un coche.

El enigma del «343110»

En un despacho de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid cuelga en la pared un folio con un número en letra de imprenta: 343110. Hay que volver, de nuevo, a los diarios secretos de Eva. A las dos últimas páginas. En ellas, de manera obsesiva, la joven escribió de arriba a abajo, con cinco tintas de bolígrafo que se iban alternando en un perfecto orden, más de 200 veces el siguiente texto: «Eva y 343110». Como en su día hiciera con «Eva y Miguel».

¿Quién era 343110? Hipótesis hay muchas, algunas proporcionadas por numerólogos. Como para romperse la cabeza de tanto pensar. El 34 es el prefijo telefónico de España. El 110, curiosamente, es el distrito postal de Algete. ¿Casualidades? El padre de la víctima, Manuel, sospecha que se trata del número de un «buscapersonas» que, en aquella época regalaba una marca conocida de refrescos.

Lo que parece claro es que esos seis guarismos representan un nombre, un secreto. Nadie del círculo íntimo de Eva sabe nada de ello. Otro misterio que se dejó en aquella cuneta la última noche de su vida.


La Guardia Civil difunde un retrato robot de un implicado en el «caso Eva Blanco»

F. Javier Barroso – Elpais.com

28 de octubre de 2013

Los agentes del instituto armado piden la colaboración ciudadana para detener a un hombre de unos 35 años, de complexión fuerte y que está relacionado con este crimen ocurrido en 1997.

La Comandancia de la Guardia Civil de Madrid ha difundido esta mañana un retrato robot de una persona que podría estar implicada en el homicidio de la vecina de Algete, Eva Blanco, ocurrido el 20 de abril de 1997. Este nuevo dato aportado a la investigación se ha conseguido gracias al testimonio aportado por una testigo que recuerda haber visto aquella noche a una persona con esos rasgos tan marcados. El instituto armado ha habilitado un correo electrónico casoevablanco@guardiacivil.org y un número de teléfono (696 892 250) en el que se garantiza la confidencialidad de todos los datos aportados.

La violación y el homicidio de Eva Blanco se ha convertido en uno de los casos más difíciles dentro de la historia reciente de la Guardia Civil. Han pasado 16 años desde que esta joven de 17 años fuera descubierta en un descampado y con cuatro puñaladas en la espalda. La joven había salido a una discoteca de la localidad con unas amigas. Una de ellas la acompañó hasta las cercanías de su casa, hasta unos 500 metros de la calle de Carmen Conde. Entonces se trataba de una zona poco transitada y mal urbanizada.

Los nuevos datos aportados por la testigo han sido contrastados con otras declaraciones tomadas en 1997. El testimonio coincide en que se fijó en un vehículo de la marca Renault modelo 18 de color blanco.

El Servicio de Criminalística de la Guardia Civil ha elaborado un retrato robot sobre una persona avistada el día del suceso en las proximidades a la zona donde fue localizado el cuerpo sin vida de la menor de Algete. En aquel entonces, presentaba las siguientes características. Se trataba de un varón de entre 35 y 40 años, con una altura entre 1,70 y 1,80 centímetros, de complexión gruesa (75-80 kilos), con el pelo castaño, corto y de punta en la parte superior; la cara cuadrada y curtida, con ojos negros y hundidos, que vestía una camisa blanca, y jersey de cuello de pico.

El cuerpo de Eva Blanco fue hallado a unos seis kilómetros, junto a las obras de la carretera que une Cobeña con Belvis del Jarama, por lo que el hombre que la invitó a subir a su coche debía ser un conocido de la joven. Según se dedujeron de las investigaciones, la muchacha intentó huir por el descampado, pero el hombre la alcanzó y la apuñaló mortalmente por la espalda.

La autopsia de Eva Blanco permitió descubrir que la joven había sido violada antes de ser asesinada. Los restos de semen permitieron tener un perfil genético del autor del crimen. De hecho, la Guardia Civil y la Fiscalía plantearon hacer un análisis masivo de ADN a más de 2.000 varones residentes en la localidad. El instituto armado reservó a finales de los noventa 100 millones de pesetas (600.000 euros) para sufragar estas pruebas, pero al final no se hicieron. Tanto la fiscalía como el Juzgado de Instrucción número 4 de Torrejón de Ardoz, que conoce del caso, dudaron de la legalidad de este cotejo.

El caso de la joven de Algete ha sido estudiado en diversos cursos de asesinatos a nivel nacional e internacional, e incluso por especialistas del FBI pero sin ningún resultado positivo. Lo han analizado al detalle los diferentes jefes del Grupo de Homicidios del instituto armado, pero siempre con resultado negativo. Se han hecho varias manifestaciones por la localidad y los padres de la joven han estado siempre apoyando al instituto armado. En un reportaje publicado en 2007, esperaban tener resultados. Su único objetivo era poder preguntar al autor el motivo del homicidio. El crimen prescribirá el 20 de abril de 2017, según fuentes judiciales, por lo que es preciso resolverlo antes de esa fecha.


En busca del criminal: así se elabora un retrato robot

M. J. Álvarez – ABC.es

1 de enero de 2014

«El testigo es el que tiene la primera y la última palabra. Nosotros no entramos; es más, cuanto menos sepamos del caso, mejor. Nuestro trabajo es meramente técnico». Así de tajante lo afirma el comandante Expósito, jefe del Departamento de Identificación de la Guardia Civil, dependiente del servicio de Criminalística del Cuerpo, encargado de realizar cada año una media de 80 retratos robot de presuntos delincuentes pertenecientes a medio centenar de casos.

Los hacen a requerimiento de la unidad de investigación que corresponda, con el fin de esclarecer algún delito en concreto cuando las pistas no conducen a ninguna parte o no se sabe muy bien por dónde tirar al hallarse en un callejón sin salida. También se recurre a este procedimiento si no se logra identificar a los sospechosos, una vez revisados los álbumes de los presuntos delincuentes y, en base a los testigos presenciales.

Aunque se pueden utilizar para esclarecer cualquier hecho criminal, en general se suelen realizar en los casos de asesinatos, homicidios, delitos contra la libertad sexual, terrorismo, robos con violencia en viviendas con los moradores dentro y atracos a bancos. El procedimiento dura unas dos horas, explica el jefe de departamento de Identificación del Instituto Armado.

Los retratos robot ayudan a resolver más de un 20% de los casos pendientes en toda España, ya que esta unidad está centralizada y acude a cualquier punto del país en donde se necesiten sus servicios -salvo en Cataluña y País Vasco-, o participa en investigaciones conjuntas. «La licencia del “software” que utilizamos cuesta 20.000 euros y compensa la movilidad, no sólo a cualquier punto del país, sino de Madrid», asegura este curtido agente con más de 20 años en este puesto.

Lo más importante a la hora de reflejar al presunto delincuente es que el testigo describa bien sus rasgos. «Si tiene buena memoria ayuda mucho y nos facilita el trabajo». En caso contrario, se emplean técnicas psicológicas para ayudarle a recordar basadas en métodos cognitivos, con el fin de que refleje lo más fidedignamente posible el rostro que vio aunque fuese escasos segundos.

«Un anciano describió a la perfección a un ladrón al que no había visto ni un minuto. No falló en nada, salvo en un lunar que el individuo tenía en el lado izquierdo del rostro». Lo habitual es que los retratos se realicen en casos recientes, no antiguos, lo que convierte en más complejo este método, como ha ocurrido con el sospechoso vinculado al crimen de la joven de Algete, Eva Blanco, asesinada el 19 de abril de 1997.

Cien e-mails por Eva Blanco

«Es el más difícil al que nos hemos enfrentado». A raíz de su difusión, la Guardia Civil ha recibido decenas de llamadas, además del centenar de correos electrónicos que están investigando. Y todo, gracias a una persona que vio en una carretera en obras sobre las ocho de la mañana de ese aciago día, a un sujeto caminando bajo la lluvia dirigiéndose hacia un Renault blanco. Los rasgos marcados de este y la memoria del testigo han hecho posible que, a pesar del tiempo transcurrido, no haya olvidado una imagen que le sorprendió en su día, y que se le quedó grabada al enterarse de que en ese lugar apareció cosida a cuchilladas la infortunada Eva, de 16 años. Otro aspecto que no ayuda a realizar el retrato es que se describa al malhechor como «normal», sin detallar ninguna característica concreta.

Paso a paso

«Los rasgos más identificativos de cada persona son el triángulo formado por los ojos, la nariz y la boca; son los que definen la expresión, que es lo que más nos interesa». Por ello, lo primero que se hace con un programa informático es elegir la forma del rostro que figura en una base de datos: cuadrada, triangular, redonda, etc. Luego, sobre ese boceto se va completando el retrato robot con todos los elementos -cejas (juntas, anchas, altas, bajas); pelo (crespo, liso, entradas); gafas; barba, lunares; cicatrices; arrugas; frente; además de los ojos (hundidos, saltones, caídos); párpados y la mirada (esencial), así como la nariz y boca (labios caídos, gruesos…)- y se modifican o superponen todas las veces que hagan falta. Si hay alguna facción que no tiene el programa se importa, se escanea y se introduce en el sistema. Cada rasgo tiene una numeración determinada: hay centenares. «En caso de duda, se guarda la imagen y se compara con la segunda o la tercera, hasta que el testigo le da el visto bueno y establece la valoración del resultado con el parecido real en un porcentaje del 40-50-60%…». Un aspecto importante es que los retratos robot se hacen en blanco y negro porque el color “confunde”», asevera este mando policial.

Rasgos generales

«Buscamos rasgos generales del sospechoso no una copia exacta ya que podría huir; ni tampoco pretendemos hacer una foto, ya que la imagen se basa en los recuerdos de los testigos», Expósito precisa que hay pocos casos de fraude o colaboradores interesados. «Se detectan rápido porque no dudan». Esta técnica, digitalizada, comenzó a utilizarse en España a mediados del siglo XX. «Desde finales del XIX los retratos se hacían a mano en base a los estudios de antropología de Alphonse Bertillon, un método que aún utilizan los Mossos».


Detenido en Francia el asesino de la joven Eva Blanco 18 años después

P. Ortega Dolz / F. J. Barroso – Elpais.com

2 de octubre de 2015

Eva Blanco Puig murió cosida a puñaladas el 20 de abril de 1997. La tarde de este jueves, 18 años después, la policía francesa ha detenido a su presunto asesino y violador en la localidad de Pierrefontaine Les Varans. Se trata de A. C. G., un español de origen marroquí. La muchacha tenía 17 años y estudiaba primero de BUP (Bachillerato Unificado Polivalente).

Regresaba a casa desde una discoteca de Algete (Madrid), su pueblo, cuando se la vio por última vez. La autopsia de su cuerpo, hallado en un descampado al día siguiente, reveló que había sido violada. El ADN ha conducido hasta el presunto autor de su muerte.

Hasta 100 líneas distintas de investigación han abierto los guardias civiles de la Comandancia de Madrid en estos 18 años.

Se tomaron muestras de ADN a familiares, amigos, conocidos… Se difundieron retratos robots trazando los posibles rasgos de quien podría ser el asesino. Se pidió varias veces la colaboración ciudadana para recabar cualquier tipo de información complementaria. Se hizo un estudio de todos aquellos varones que tenían antecedentes penales en la zona. Hubo manifestaciones populares exigiendo justicia y hasta los vecinos se ofrecieron para donar muestras de saliva. Y, por supuesto, la violenta muerte de Eva Blanco Puig se convirtió en obsesión para sus padres destrozados. ¿Por qué?

El cuerpo de Blanco fue hallado con cuatro puñaladas en la espalda en una cuneta, en un paraje denominado Las Pesqueras, junto a una rotonda de la carretera M-100. Había acudido la víspera a una discoteca de su pueblo, Algete, con unas amigas.

Al filo de la medianoche, una de ellas la acompañó hasta las cercanías de su casa, a unos 500 metros de la calle de Carmen Conde, en las afueras del pueblo. Por aquel entonces era una zona poco transitada y mal urbanizada. Fue la última persona conocida que la vio con vida.

La autopsia reveló que la joven había sido violada antes de ser asesinada. Los restos de semen permitieron trazar un perfil genético del autor del crimen. Fue el Instituto de Ciencias Forenses de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela quien determinó que «correspondía a un varón de origen magrebí», justo cuando se cumplían 15 años de la muerte de la muchacha.

Los investigadores cruzaron entonces esos datos con las cerca de 2.000 muestras de ADN que tomaron masivamente por aquel entonces a los varones de la localidad madrileña. Además, rastrearon a todos los ciudadanos magrebíes residentes en la zona en 1997. Esa doble criba ha sido clave para terminar de cerrar la llamada Operación Pandilla.

La secuencia de ADN se convirtió en línea principal de la investigación y es la que ha ido centrando al detenido y presunto asesino, A. C. G., que había salido de España en 1999. Actualmente residía en Francia, estaba casado y tenía hijos. La Gendarmería Nacional francesa lo localizó en Pierrefontaine Les Varans.

Durante sus años en España vivió en Cobeña, aunque tenía residencia en Algete, como su hermano, que continúa allí y que ha resultado una pieza clave para dar con él. El sospechoso hacía portes y albañilería, por lo que podría ser conocido del padre de Eva Blanco, que era gruista.

A las 14.30 de este jueves, con una Orden Europea de Detención, fue detenido A. C. G., nacido el 1 de marzo de 1963 en Taza (Marruecos). Previsiblemente será trasladado a España, donde quizá dé respuesta al fin a la pregunta que ha torturado a esos padres durante 18 años: «¿Por qué?».

Operación Pandilla o la línea del ADN

Los primeros investigados fueron los componentes de la pandilla de Eva Blanco Puig, lo que dio nombre a la operación, unos 20 chavales, pero el hecho de que el supuesto criminal condujese un coche amplió la búsqueda.

Se investigó a todos los padres de los compañeros de clase de Eva, a sus profesores, a los conserjes del colegio, los conductores de grúas de la empresa del padre de la menor, trabajadores de las obras de la zona, policías, guardias civiles y voluntarios de protección civil del pueblo y, naturalmente, delincuentes sexuales de la zona. A todos los investigados se les tomó el ADN juntándose cerca de 2.000 muestras.

La conclusión del Instituto de Medicina Forense de Santiago -que determinó que la secuencia correspondía a un ciudadano de origen magrebí- acotó la búsqueda y permitió localizar al detenido, de 52 años y nacido en Taza (Marruecos), y cuyo hermano aún vive en Algete.


Algete, un pueblo que no pone cara al detenido

Rodrigo Casteleiro – Elpais.com

3 de octubre de 2015

«¿Pero entonces han cogido a ese hijo de puta?». La detención del presunto asesino de Eva Blanco ha cerrado una importante herida en Algete. Pero ha abierto infinidad de dudas. Casi nadie de este pueblo de 20.102 habitantes le pone cara. El presunto asesino se fue de España en 1999, dos años después del crimen. Dónde estuvo viviendo hasta entonces es un misterio. Tampoco se sabe si conocía de algo a la asesinada. Muy pocos saben a ciencia cierta quién es. Y los que podrían saberlo o conocer a alguien cercano a él, callan. Por miedo, unos. Y por lealtad, el resto.

«Yo no soy un chivato, pero te diré una cosa: en 1997 había muy pocos magrebíes en el pueblo. Nos conocíamos todos. Y yo a ese tío lo conocí. Somos casi de la misma quinta. Pero no te puedo contar más». Habla un vecino que no quiere dar su nombre. Dice que era comerciante cuando ocurrieron los hechos. Y que el presunto asesino se dejaba caer por su local con su hermano, cuyo ADN resultó trascendental para resolver el caso. Ahora hay más marroquíes en Algete. Y eso le incomoda: «Si te cuento más, ¡chas!», susurra mientras se pasa el pulgar por el cuello. Tiene miedo de hablar. Y también sus amigos. Hablan en lo que algunos consideran el Bronx de Algete, un terraplén entre la calle Mayor y la calle de los Palomares. «Aquí se cuece todo. Y aquí muchos saben más de lo que callan”, interviene su compañero.

Muchos magrebíes que paran en ese terraplén también opinan: «Que nos lo dejen a nosotros antes, que lo íbamos a colgar de un pino». Pero cuando se les pregunta si conocían al presunto asesino o si saben dónde está su hermano, miran al suelo o prosiguen con largas su camino.


El asesino de Eva Blanco, «embarazado»

Luis F. Durán – Elmundo.es

4 de octubre de 2015

El presunto asesino de Eva Blanco, Ahmed Chelh, acabó con la vida de la joven de 16 años en 1997 estando su mujer embarazada de cinco meses de su segundo hijo, según fuentes cercanas a la investigación. Ahmed fue arrestado el pasado jueves en el noreste de Francia acusado de matar y violar a la joven hace 18 años y cinco meses. No se descarta la posibilidad de que la noche del crimen Ahmed saliese en busca de alguna joven debido a que no podía tener relaciones con su mujer y que esté detrás de alguna otra agresión sexual como la que costó la vida a Eva Blanco. La Guardia Civil pudo localizarle gracias al ADN hallado en la ropa interior de la víctima.

Esa pista biológica permitió a los agentes esclarecer 18 años después uno de los crímenes que más quebraderos de cabeza ha dado a los cuerpos de Seguridad y que iba a prescribir en 2017. En casi dos décadas se han investigado a decenas de personas, se han practicado millares de pruebas y se ha sospechado de decenas de individuos.

Gracias a los avances en materia genética se pudo concretar por el ADN del sospechoso que nació en el norte de África. La muestra del ADN, aún congelada, se mandó a un centro de Compostela que pudo determinar en 2014 la región de procedencia del criminal y su raza.

Nueva pista

Con esa nueva pista se empezó a investigar a 300 personas nacidas en esa zona del continente africano que viviesen o hubiesen residido en Algete y los alrededores. La Guardia Civil aún tenía el padrón de 1997 y se inició otra ardua pero esperanzadora línea de investigación.

A todos los norteafricanos se les fue pidiendo una prueba voluntaria de su ADN mediante su saliva. Y resultó que uno de ellos que prestó su rastro biológico, el número 90, tenía una cadena de cromosomas casi idéntica a la del asesino (98%). Ese hombre estaba a punto de delatar a su hermano. Se supo que esa persona tenía dos hermanos y se tenía la certeza que alguno de los dos podría ser el autor del crimen de Eva Blanco. Se descartó a uno ya que en aquella época no tenía carné de conducir y no vivía en el lugar. El otro hermano, nacido en Marruecos y de 52 años, resultó ser el presunto autor de la muerte de Eva Blanco.

Ahmed trabajaba hace 18 años como repartidor de un vivero cerca de Algete, en concreto en la carretera M-111. También realizaba chapuzas como albañil. En 1997 el supuesto asesino estaba casado. Su esposa había tenido un hijo y estaba embarazada de cinco meses. Dos años después se marchó a Francia. Ahora se piensa que quizás el asesino saliese en busca de alguna joven para intentar una agresión sexual debido al estado de gestación de su pareja, de nacionalidad española.

Eva Blanco estuvo la última noche de su vida en una discoteca. Sobre las 23.45 horas regresó a casa acompañada de una amiga. Se despidieron a 800 metros de su casa. La joven era muy desconfiada y se cree que pudo subirse al coche del sospechoso porque le conocía o porque fue forzada a montar en el vehículo.

La reconstrucción del crimen se basa en que el hombre intentó abusar de Eva en el coche y que la chica pudo huir. Ya fuera del turismo la siguió y la dio hasta 19 puñaladas en la espalda y la nuca. La autopsia determinó que Eva murió desangrada. Esa noche el agua borró todas las huellas posibles del asesino.

En la actualidad el presunto asesino no trabajaba. En su casa ya sólo vivía su hija pequeña. En el momento del arresto ni se inmutó. Ya está en prisión y en los próximos días será extraditado a Madrid.


Eva Blanco vivió cerca de la familia de su asesino

Luis F. Durán – Elmundo.es

6 de octubre de 2015

La familia de Eva Blanco y la de su asesino vivieron en la misma urbanización durante años en la localidad de Algete. Los padres de la joven asesinada en 1997 en el municipio, cuyo crimen ha sido resuelto 18 años después, residían en la década de los 90 en una zona residencial de edificios conocida como Montesoro donde también estuvo viviendo varios años Fouad Chehl, el hermano del presunto asesino de Eva Blanco.

La joven de 16 años vecina de Algete fue asesinada y violada el 20 de abril de 1997. Salió a una discoteca del pueblo y regresó a casa junto a una amiga. A medio kilómetro de su casa se despidió de su compañera y se dirigió sóla a su casa. Eva Blanco era una joven muy desconfiada e incapaz de subirse al coche de un extraño. Se sospecha que alguien le forzó a subirse al coche, o que se montó al mismo porque le conocía.

Los vecinos de Algete aseguran que el hermano del asesino y Eva Blanco se podrían haber conocido. También creen que quizás el supuesto criminal hubiese coincidido en alguna ocasión con la víctima. Está hipótesis puede ser la explicación para entender porque se subió Eva Blanco al coche de su asesino Ahmed.

Además, los dos hermanos también trabajaban en la zona. Ambos estuvieron contratados en un vivero cercano a Algete. El supuestos criminal realizaba portes para el vivero y además hacía chapuzas como albañil. Cuando Ahmed acabó supuestamente con la vida de Eva Blanco su mujer estaba embaraza de su segundo hijo. En concreto estaba de cinco meses de gestación.

Dos años después de cometer el crimen Ahmed se marchó con su familia al noroeste de Francia donde fue detenido por los agentes de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid.

En el momento del arresto Ahmed preguntó por que le detenían. Uno de los agentes le dijo que era por la muerte de Eva Blanco. El hombre no se inmutó y le dijeron que era por lo de Algete. En ese momento, según varias fuentes, agachó la cabeza como reconociendo los hechos. A tenor de la Guardia Civil, no hizo ningún gesto ni comentó nada en ningún instante.

Ahmed fue localizado tras 18 años de investigaciones gracias a su ADN. Los agentes recogieron muestras biológicas del criminal. Hace dos años y gracias a los avances médicos se pudo concretar que ese perfil genético era de un hombre nacido en el norte de África. Los investigadores así pudieron llegar hasta su hermano y luego hasta el asesino.


La apacible guarida del asesino de Algete

Carlos Yárnoz – Elpais.com

7 de octubre de 2015

En el extremo nordeste de Francia, Pierrefontaine-Les-Varans, con sus 1.500 habitantes, responde a la idílica imagen de pueblecito suizo de vida apacible. A solo 20 kilómetros de la frontera, la mayoría de las casas son unifamiliares de piedra o buenos materiales para aguantar las nieves que las cubren en invierno. Las vacas pastan en las praderas próximas a las viviendas. Ahora, sus vecinos no terminan de superar el impacto: en la parte alta del municipio, en una casita con un rosal a la puerta, ha vivido un monstruo durante los últimos 15 años. Es Ahmed Chehl Gerj, de 52 años, el presunto violador y asesino de Eva Blanco. Ocurrió en 1997 en Algete (Madrid), a 1.505 kilómetros de este paraíso.

«Dios existe. Hay justicia». De negro de la cabeza a los pies, cara aniñada, con los gemidos de su bebé de pocos meses de fondo, Fátima, de 36 años, es la esposa del detenido como autor de un crimen que conmocionó a Madrid y a toda España. Conoció a Ahmed en la ciudad francesa de Besançon, a 50 kilómetros de Pierrefontaine, a donde ella, marroquí, se había trasladado para estudiar electrónica. Pensaba volver a su casa, pero Ahmed se le cruzó en el camino. Se casaron en 2003.

Pequeña y delgada, la señora Chehl se asoma a la puerta con gran timidez al escuchar el timbre. Su casa, también unifamiliar, es de las menos lujosas del pueblo, como las de sus vecinos del barrio. Al conocer el motivo de la visita, rompe a llorar. «Pobre niña, pobre niña». «Eva Blanco, Eva Blanco», repite entre lloros. Su primer impulso es no hablar. Dice que se tiene que ir a trabajar enseguida. Segundos después, rectifica. Está tan sola, tan lejos de quien le puede ayudar, que necesita alguna mínima compañía. «Pasen, pasen… Estoy con mi niño pequeño». Su otro hijo, de 6 años, está en la escuela.

En el humilde salón, el desorden refleja que la esposa de Ahmed, también nacido en Marruecos y desde los noventa con nacionalidad española, atraviesa días de estrés. Junto al sofá preferido de Ahmed, recubierto con una tela marrón oscura, la mujer no puede evitar las contradictorias sensaciones que le brotan al hablar de su esposo, ahora encerrado en Besançon a la espera de su inmediata entrega a España. «Es un buen padre. Un buen marido». ¿Ha hablado con él tras su detención? «No, pero quiero hacerlo cuanto antes. Quiero que me cuente qué paso. ¡Me lo tiene que contar!». «Pobre niña…, y pobres padres…». Le gustaría que el arresto del padre de sus hijos fuera fruto de una equivocación.

¿No hablaba de su época en Algete? Se marchó de allí en 1999. Tenía ya dos hijos y una hija con Encarnación Cantos Sánchez, su entonces esposa, que ahora vive precisamente en un barrio de Besançon. Luego tuvo otros dos niños con Fátima. El mayor tiene seis años. «Le he dicho que su padre hizo una tontería en el pasado y que se lo ha llevado la policía», dice Fátima. «El problema es que nos conocemos todos y los compañeros en el colegio acabarán diciéndole», añade una vecina.

«No, apenas hablaba de Algete. Las veces que hemos ido a España, vamos directamente a la costa a casa de uno de sus hermanos y no pasamos por Madrid. Seguimos directos a Marruecos». En su soledad, la mujer habla estos días de vez en cuando con Encarnación. Y esta, con la que también ha hablado El País, afirma: «No me encaja nada, ni las fechas, ni los datos, ni los coches que dice la policía». «Él tenía un BMW y Alfa Romeo en aquella época, no un R-12. Me parece todo muy raro. Nunca me maltrató y a mi hija tampoco», indica la primera esposa de Ahmed, que ha intentado visitar sin éxito al detenido con el que sigue oficialmente casada en España. Este le pasa 200 euros al mes para los hijos.

Ahmed Chehl es soldador. Hasta hace dos años trabajó en Sermap, una empresa de construcción de maquinaria agrícola en Pierrefontaine en la que trabajan unas 80 personas. «No tenía buena relación con sus compañeros de trabajo…, le incordiaban», dice el farmacéutico Yvan.

Su imagen en el pueblo, en general, es positiva. Se le considera educado y amable. La panadera del lugar le tenía mucho afecto y, por ello, prefiere no hablar de él, aún conmocionada por las noticias que llegan de España. Chehl tenía últimamente trabajos temporales en Besançon, a 50 kilómetros de su casa. Allí fue detenido el jueves por miembros de la Guardia Civil y la Gendarmería. Cuentan que se mostró frío durante su arresto. Llevaba 18 años manteniendo un terrible secreto sobre su conciencia.

Regresaba por la tarde a su domicilio, a Pierrefontaine, y entonces pasaba a veces por la farmacia de Yvan. «Es un tipo normal. Jamás ha dado problemas», cuenta el farmacéutico. «Por el pueblo, siempre iba con su hijo mayor». La mayoría de los vecinos repiten similares comentarios. «Normal, educado, agradable», dicen dos elegantes mujeres que pasean en cochecitos con sus bebés. «¿Me nota mi acento suizo?», comenta una al preguntarle a qué distancia está la frontera.

En Besançon, la capital del departamento de Doubs donde fue detenido el jueves Chehl, los periódicos han dado más importancia a la historia de la investigación que al hecho de que el presunto asesino viviera en la zona. La despedida de Fátima es, como ha sido la conversación, entre lágrimas. En el adiós, no puede evitar un emotivo abrazo. Es otra prueba de su soledad. ¿Es religioso Ahmed? «¿Cómo va a ser religioso alguien que hizo eso? ¿Cómo podía dormir?».

La casa de un obrero con niños

La casa en la que ha vivido Ahmed Chehl tiene una sola planta de unos 150 metros cuadrados con un descuidado jardín de unos 100. Ahmed y Fátima la han tenido alquilada varios años, pero en junio pasado decidieron comprarla. Por unos 100.000 euros, calculan los vecinos. La mujer asegura que, pese a la desgracia que ha caído sobre su familia, no tendrá problemas para pagarla gracias a su trabajo como experta en electrónica.

El jardín refleja cómo y quién vive ahí. Tres cortacéspedes, una máquina para mezclar cemento, piezas para levantar vallas metálicas, tela verde para evitar miradas ajenas… y, sobre todo, juguetes. Dos pequeños todoterrenos -uno rojo, el otro, verde- para el hijo mayor, de seis años, tres camioncitos de miniatura, un balón amarillo, una pequeña cama elástica redonda…

Ahmed había empezado a colocar unas piedras para separar tierra y césped. Todo lo ha dejado a medias. Atrás deja tres familias destrozadas. Una en España y dos en Francia.

El alcalde quiere saber

François Cucherrousset, alcalde de Pierrrefontaine-les-Varans, dice estar reponiéndose del impacto por el que su pueblo se ha hecho famoso en España. Como sus vecinos, reitera que Ahmed Chehl nunca llamó la atención. «Todo ha ido siempre normal. Su hijo mayor está escolarizado, el pequeño, que nació el año pasado, aún no tiene edad…». Pero es él quien quiere saber más. «¿Cómo se le descubrió finalmente? He leído algo de las pruebas de ADN, pero la policía ya las tenía desde el principio…» Cuando se le explican los detalles, su reacción es de gran asombro. «Y lo hemos tenido aquí todos estos años…».

La persistencia de la Guardia Civil pone fin a 18 años de ocultamiento. El 20 de abril de 2017, dos décadas después del crimen de Algete, el caso habría prescrito. «¿En serio?», pregunta el alcalde. «Hay justicia». Las mismas palabras que la esposa de Chehl había dicho media hora antes.

Chehl aún no tiene abogado. El miércoles, las autoridades francesas cerrarán los trámites para trasladarlo a Madrid.


El presunto asesino de Eva Blanco admite que la vio el día del crimen

Carlos Yárnoz – Elpais.com

7 de octubre de 2015

Ahmed Chelh, el presunto asesino de la joven Eva Blanco en Algete, se derrumbó el jueves pasado tras su detención en la ciudad francesa de Besançon después de haber guardado durante 18 años semejante secreto sobre su conciencia.

En un desesperado intento por eludir su responsabilidad cuando las pruebas de ADN le delatan como culpable, el arrestado contó al fiscal de Besançon, Jean-François Parietti, poco después de ser detenido que, la noche en que murió Eva Blanco, dos individuos le obligaron a acercarse a la joven en un descampado y a eyacular sobre ella, según han contado fuentes judiciales de esa ciudad francesa. Ese comentario lo hizo tras comunicarle que estaba detenido como presunto autor del crimen porque el ADN le situaba en el lugar del asesinato.

La fiscalía de Besançon interpreta que semejante increíble versión es la prueba de que Chehl, español de origen marroquí, empieza a aceptar que no tiene escapatoria y que acabará admitiendo que violó y asesinó a la joven a medianoche del 20 de abril de 1997, cuando Eva Blanco regresaba a su casa tras haber estado con unas amigas en una discoteca. Esa noche, ha contado Ahmed Chehl al fiscal, él había salido también a pasear por la zona. En un momento determinado, añade, se cruzó con dos individuos que le agarraron, lo llevaron a la fuerza junto a la joven y le hicieron masturbarse.

«¿Dos individuos? ¿Y no ha dicho quiénes estaban con él? Eran sus hermanos Mustafá y Fuez. Los tres estuvieron con Eva porque me lo acaba de contar uno de ellos», afirma por teléfono con contundencia Encarnación Cantos, la primera mujer de Ahmed Chehl, con quien convivía cerca de Algete el día del crimen. Encarnación, que vive en Besançon desde 2002, se siente «muy dolida» por lo que ahora empieza a saber. «Nada, nada, nunca me han contado nada. Ni Ahmed ni sus hermanos». Los tres solían salir juntos por la noche los fines de semana en Algete y alrededores.

Cuenta la ex esposa del detenido que, según le ha dicho uno de los dos hermanos de este, la noche del asesinato de Eva Blanco estuvieron los tres con ella en una discoteca. La joven, según esa versión, estaba en el local con su novio, con el que había tenido una discusión, y entabló una conversación con los tres hermanos de origen marroquí. «Seguramente bebieron, tontearon…y vete a saber qué ocurrió. Pero…¿por qué me lo han ocultado hasta ahora? Me han estado engañando. Lo que le pasó a esa chica… Es un cerdo quien le hizo eso. Ahora lloro mucho por ella».

La mujer cuenta, siempre según la versión que le ha transmitido este miércoles un hermano de Ahmed, que los tres salieron de la discoteca con ella pero que, después, la dejaron de nuevo en el local «hacia las 23.00 horas». Añade Encarnación Cantos que, hasta donde ella sabe, ni la policía ni la Guardia Civil ha hablado nunca con los hermanos de Ahmed. «Conmigo, tampoco. Nunca. Solo usted se ha puesto en contacto conmigo».

Se lamenta de que la Gendarmería no le ha permitido ver a su ex marido. «Ayer (martes) estuvimos mi hija Sarah y yo en el centro de detención y no nos dejaron hablar con él. Mi hija, como mi hijo, lloran por no saber nada». Ahora se plantea viajar de inmediato a España para intentar ver allí a su exmarido. «Quiero ayudarle, al padre de mis hijos».

En la ropa interior de Eva Blanco, los investigadores encontraron restos de semen que, después de cientos de pruebas y comprobaciones, han llevado a la Guardia Civil hasta el paradero de Ahmed Chelh en Francia. Los investigadores dieron con la pista definitiva cuando comprobaron la gran similitud entre las pruebas del ADN de esos restos y el de dos hermanos de Chehl que ahora viven uno en la costa mediterránea y el otro en una ciudad del sur de Francia. Finalmente, dieron con el paradero de Ahmed, cuyo ADN corresponde al de los restos hallados en el cuerpo de Eva Blanco.

En el momento de la violación y asesinato de la joven, Chehl vivía con Encarnación Cantos Sánchez -con quien se casó en 1989 en los Juzgados de la calle Pradillo- y dos hijos en una caravana aparcada en un vivero situado en la carretera de Paracuellos del Jarama a Fuente del Saz.

En el momento del asesinato de Eva Blanco, Encarnación Cantos estaba embarazada de Karim, que hoy tiene 18 años. Sus hermanos, David y Sarah, tienen hoy 26 y 22, respectivamente. Los dos viven ahora en Besançon, a solo varios centenares de metros de donde fue detenido Ahmed el jueves pasado en la fábrica en la que trabajaba. «Nunca nos maltrató. Tuvimos discusiones, pero las normales en una pareja», contaba Encarnación el lunes.

Su hijo Karin, de 18, vestido con un chándal del Atlético de Madrid, no quiere creer que su padre sea un violador y un asesino: «Comí con él un poco antes de que le detuvieran. Nunca me maltrató. Ni a mis dos hermanos», comentaba el lunes cerca de su casa.

Este miércoles por la mañana se ha celebrado en Besançon una vista para concretar el traslado de Chelh a España. En presencia de tres jueces, un fiscal y dos abogados, el detenido ha aceptado su entrega a España. Gracias a esa aceptación, podrá ser enviado a Madrid en las próximas horas. Seguramente el jueves. Si no hubiera aceptado la entrega, los trámites se hubieran prolongado al menos tres semanas más.

El detenido intentó suicidarse en la celda del centro de detención el pasado lunes por la noche. Los gendarmes ya habían previsto esa posibilidad y le habían retirado todos los objetos susceptibles de ser empleados para autolesionarse. Aún así, empleó un objeto -un pequeño hierro o un cristalito- e intentó cortarse la yugular. Se hizo varios cortes en el cuello, pero la intervención de sus guardianes evitó el suicidio, han dicho las fuentes judiciales de Besançon.

La Guardia Civil ha comunicado a las autoridades francesas que desea que el traslado lo hagan personas de esa institución, que ha sido la encargada de hacer durante casi dos décadas las minuciosas investigaciones que han llevado hasta Chelh, que ahora vivía en el bucólico pueblo de Pierrefontaine-Les-Varans, al noreste de Francia, junto con su segunda mujer, también de origen marroquí, y dos niños, el mayor de 6 años y el pequeño de varios meses. La Guardia Civil, en efecto, enviará un avión para llevarse a Chehl hasta Torrejón, donde la titular del juzgado número 4 realizará el interrogatorio oficial al presunto asesino. El traslado se hará el viernes.


El presunto asesino de Eva Blanco, contra las cuerdas, intentó cortarse la yugular

M. J. Álvarez – ABC.es

8 de octubre de 2015

El presunto asesino de Eva Blanco, Ahmed Chelh Gerj, de 52 años, intentó el martes quitarse la vida en la prisión francesa de Besançon, donde fue trasladado tras ser detenido el pasado 1 de octubre. Ahí trató de cortarse la yugular con un objeto punzante, según han confirmado fuentes de la investigación. Se trataría de un intento desesperado del ciudadano español, de origen marroquí, de eludir la acción de la Justicia al verse acorralado por las pruebas que le incriminan, 18 años después de los hechos, ocurridos la madrugada del 20 de abril de 1997.

Al parecer, Chelh, tras ser arrestado se desmoronó y reconoció ante el fiscal haber estado con la menor, de 16 años, esa noche, si bien no hizo alusión al crimen, precisaron.

Su tentativa de suicidio, curiosamente, se produjo la víspera de que se celebrara la vista sobre su extradición ante la Corte de Apelación de dicha ciudad, en la que no se opuso a ser juzgado en España. La Guardia Civil le acusa del homicidio, agresión sexual y retención ilegal de Blanco, vecina de Algete (Madrid).

Vendrá en avión a la base de Torrejón

Al no presentar ningún recurso, un hecho bastante insólito, será entregado a las autoridades españolas en cuanto los responsables de ambos países ultimen los trámites; la intención es que su traslado sea «inminente» y se produzca «a la mayor brevedad», al margen de los plazos legales previstos, que aluden a diez días. Todo apunta a que será a partir de mañana.

En caso de que se hubiera negado a su traslado, la Justicia francesa habría decretado un plazo de 40 días antes de tomar otra decisión. De hecho, la Guardia Civil fletará un avión para agilizar cuanto antes su puesta a disposición judicial, de acuerdo con el protocolo de la orden de detención europea.

Chelh llegará a la base aérea de Torrejón de Ardoz acompañado por los agentes y prestará declaración ante la magistrada del Juzgado de Instrucción número 4 del citado municipio, que instruye la causa. El objetivo es que no se agote el plazo máximo de 72 horas previsto, dado que su abogado podría alegar detención ilegal. Ese tiempo empezará a contar una vez que Francia lo entregue a España.

A partir de ahí, el laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil tendrá que trabajar a contrarreloj para realizarle las pruebas de ADN (claves en el caso) y presentarlas ante la juez. El resultado de las realizadas a su hermano menor, que también residió en Algete, condujeron hacía él, que se trasladó a Francia dos años después del crimen.

Ahora, Ahmed parece salir del ostracismo en el que ha estado sumido y comienza a reconocer determinadas cosas. Entre ellas, que estuvo con Blanco tras ser obligado por dos sujetos a masturbarse delante de ella. La realidad es que su semen se encontraba en la ropa interior de la menor.


El presunto asesino de Eva Blanco se niega a declarar e ingresa en prisión

Luis F. Durán – Elmundo.es

10 de octubre de 2015

Ahmed Chelh, el presunto asesino de Eva Blanco, de 52 años, guardó ayer silencio ante el juez 18 años y seis meses después del crimen. Llegó a España por la mañana y por la tarde se negó a declarar ante el titular del juzgado de Instrucción número 4 que investiga el caso. En las dependencias judiciales sí consintió que se le tomase una muestra de su ADN que se cotejará con los restos genéticos hallados en el cadáver de Eva Blanco la noche del crimen, el 20 de abril de 1997.

Su rostro, abatido y triste, le delató a lo largo del día. Sin fruncir el ceño, sin un sólo gesto, ya parecía culpable. Debajo del cuello aún se podía observar la herida que el mismo se causó al intentar rajarse la yugular con un trozo de ladrillo el pasado fin de semana tras su arresto. Los agentes que le escoltaron aseguran que no dijo ni una sola palabra durante horas y que parecía un zombi. Sus ojos estuvieron perdidos y apenas se inmutó durante la agitada jornada de traslados desde Francia a España.

El supuesto criminal llegó a España en un avión de la Guardia Civil custodiado por agentes de este Cuerpo. Pasó durmiendo todo el viaje y no hizo ningún comentario. Tras aterrizar en la base aérea de Torrejón de Ardoz fue conducido a la Comandancia de Tres Cantos. Allí se le tomó la reseña policial.

En las dependencias de la Guardia Civil sí le quedaron ganas de comer. Tomó agua, zumo, leche condensada, galletas y barritas energéticas.

Más tarde fue trasladado al Juzgado de Instrucción de Torrejón que instruye el caso, al que llegó a las 16.50 horas. Allí le esperaban un centenar de personas que le increparon e insultaron con gritos de «asesino». Entre los presentes, unos vecinos de Algete: «Hay que lincharle, que se pudra en la cárcel», vociferaban.

Hasta en dos ocasiones la juez le pidió que si quería declarar algo y las dos veces movió la cabeza de un lado a otro sin decir nada. A continuación, uno de los agentes le sacó saliva de su boca para extraer su huella genética, la prueba clave para su triple inculpación: asesinato, violación y detención ilegal.

Ahmed fue asistido por un abogado del turno de oficio y por la noche era conducido al centro penitenciario de Alcalá Meco. En el recinto se le aplicará un protocolo antisuicidios. Estará acompañado por un preso, probablemente también magrebí.

Su silencio ante la juez contrasta con lo que manifestó ante el fiscal francés. Allí contó que la noche del crimen de Eva coincidió con la joven por el pueblo. Asegura que dos encapuchados le obligaron a acercarse a la chica y abusar de ella. El asesino reconocía así que estuvo en el lugar del homicidio. Sin embargo, no dio el nombre de las dos personas que estuvieron con él.

La clave de la investigación fue el análisis genético de la muestra encontrada en el cuerpo de Eva Blanco, que se hizo en el Instituto de Ciencias Forenses de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela en 2013 y que fue entregado a la Guardia Civil en enero de 2014.

Ese informe, que se pudo practicar gracias a los avances en genética forense, permitió concluir que la muestra de ADN correspondía a un varón norteafricano.

Con ese dato, la Guardia Civil analizó el censo de Algete entre 1995 y 1999 y acotó la investigación sobre 300 personas, a las que buscó en diferentes puntos de España. La muestra 90 fue la determinante. Aunque no coincidía al 100%, permitió localizar en Algete al hermano del presunto asesino y a partir de ahí organizar la búsqueda de todos los descendientes de la rama paterna de esa familia. De ese modo, se localizó en Francia a Ahmed que se fue de España en 1999, precisamente el año en que se intentó sin éxito hacer una recogida masiva de muestras de ADN entre los hombres de Algete.

El padre quiere mirar a los ojos al criminal

Los padres de Eva Blanco, Manuel y Olga, vivieron ayer otra jornada de emociones. La llegada a España del supuesto asesino de su hija hace 18 años volvió a acelerar sus corazones. «Está siendo un día muy difícil. Vuelven a pasar por tu cabeza muchos recuerdos», explicó ayer Manuel. «Sí me gustaría estar frente a frente con él y mirarle a los ojos para poder decirle algunas cosas», asegura. «Le preguntaría por qué lo hizo y si sabe todo el daño que ha hecho. Es un monstruo y un asesino y personas como él no pueden estar en la calle», reiteró el padre de la joven de Algete que volvió a confirmar que jamás había visto al asesino. «No le conozco ni le recuerdo. No sé quién es. Sólo espero que se haga Justicia y espero que delitos como estos nunca prescriban», apuntó. También la madre de Eva Blanco explicó que le gustaría hablar con él aunque no sabría si finalmente tendría fuerzas. «Es que igual al final le daría una bofetada o le escupiría», comentó Olga a Telemadrid. La mujer piensa que «le preguntaría como pudo haber hecho algo así a una niña». «Sólo espero que le condenen a lo máximo posible y que se muera en la cárcel. Si él no va a ver más a su familia yo tampoco voy a ver más nunca a mi hija», sentenció.


Un hermano del asesino de Eva Blanco viajó hasta Tres Cantos para dar su ADN

C. Morcillo / P. Muñoz – ABC.es

12 de octubre de 2015

27 de agosto. Laboratorios de Criminalística de la Guardia Civil en Guzmán el Bueno. Un agente obtiene los resultados de la prueba número 90 de un caso. El cromosoma Y, el del linaje vía parental, coincide con una muestra que lleva 18 años y cuatro meses en una nevera. Se recurre de inmediato al ADN nuclear. Confirma que el donante de la muestra 90 es hermano de quien violó y asesinó a la menor Eva Blanco en Algete y dejó su perfil genético en el cuerpo de la víctima. Los investigadores de la Comandancia de Madrid reciben ese día la noticia estupefactos y esperanzados por primera vez. El fin del expediente «operación Pandilla» empieza a vislumbrarse.

En junio, el dueño de la muestra analizada Fouad Chehl, español de origen marroquí y afincado en Francia, recibe una llamada de Joaquín Palacios, guardia del Grupo de Homicidios de Madrid que participó en el levantamiento del cadáver de Eva aquel lejano 20 de abril. «Fue amable y educado. Le pregunté si vivió en Algete en 1997 y si podía pasar por aquí para hablar con nosotros. Iba a viajar desde donde vive a Málaga para hacer un curso de golf y accedió a parar en Madrid», explica el veterano investigador. «Deme la dirección de la Comandancia para meterla en el GPS. El lunes a las ocho de la mañana estaré allí», fue la respuesta de Fouad. Cumplió, y otro compañero le tomó esa muestra bucal -no puso ni una objeción- para analizarla: la 90 de un largo proceso que condujo hasta el presunto asesino.

Universidad de Santiago

Criminalística ha hecho 279 pruebas de posibles candidatos y 1.100 análisis en este caso endemoniando en el que se han seguido más de cien líneas de investigación. Nunca el perfil había apuntado a un marroquí hasta que los estudios biogeográficos de genética evidenciaron que el ADN extraído de la boca y la vagina de la víctima pertenecía a un norteafricano, según concluyó la Universidad de Santiago a finales de 2013.

Los investigadores de Homicidios cruzaron el padrón de 1997 de Algete con ese resultado incierto y aplicaron sentido común. Se centraron en marroquíes por su superioridad numérica y fueron tachando los que no encajaban. Quedaron unos 300 candidatos sospechosos. Muchos ya no estaban. Los agentes viajaron por media España e hicieron llamadas a países europeos. «¿Usted vivió en Algete en 1997? ¿Recuerda que mataron a una chica?» «De todos los contactados solo uno se negó al ADN: trapicheaba con hachís», rememora el guardia Palacios, que investigó su primer muerto en 1980 y no ha dejado de frecuentar a Manuel, el padre de Eva, en casi dos décadas. En ese primer padrón no figuraba Ahmed, tal vez porque vivían en una caravana; sí estaba en uno que les facilitó luego el INE. Su hermano Fouad vivía a unas calles de los Blanco.

El grupo de Homicidios averiguó que Fouad tenía dos hermanos varones: uno vivía en una pedanía de Murcia y nunca residió en Algete; el otro, Ahmed, llevaba en el país vecino desde 1999, pero vivió durante cuatro años a pocos kilómetros de Eva. Allí estuvo casado con una española y tuvo tres hijos. Su mujer estaba embarazada del menor cuando mataron a la adolescente. La casa familiar era una caravana que les prestó el dueño del vivero en el que estaba empleado, a cuatro kilómetros del talud donde se encontró el cadáver. «Era un baboso, el típico que te hace sentir mal cuando está cerca», han contado ahora a la Guardia Civil algunas mujeres de las floristerías a las que repartía género.

Con el ADN de sus dos hermanos descartados (se tomó una muestra también al de Murcia) la juez de Instrucción 4 de Torrejón de Ardoz se convenció de que estaban ante el hombre buscado y dictó una Orden Europea de Detención.

El 1 de octubre Ahmed fue arrestado por la Gendarmería y la Guardia Civil al salir del trabajo en Besançon. Bajó la cabeza, pero le vieron demudarse cuando le dijeron que eran agentes de Madrid. Llevaba una vida apacible junto a su nueva esposa y otros dos hijos de corta edad en Pierrefontaine a 20 kilómetros de la frontera suiza. Nadie en apariencia conocía su secreto. El viernes pasó su primera noche en una cárcel española, la de Soto del Real, tras negarse a declarar y aceptar que se le tomara una muestra.

El 1 de octubre el guardia Palacios, 36 años en Policía Judicial, el único que queda en el grupo de aquel 20 de abril de 1997 -hay otros dos veteranos, Juan y Amador que aterrizaron poco después- llamó a Manuel Blanco, al que había visto quince días antes. «¿Vais a estar en casa esta tarde?». La comitiva la formaban siete personas. «Era la primera vez que no íbamos a deslizarle una foto de un sospechoso por si le sonaba. Se lo dijimos sin mucho preámbulo. Hemos detenido al autor de la muerte de vuestra hija. Olga -la madre de Eva- se levantó y todos nos abrazamos y lloramos. Pero fue un momento. Los dos nietos, que tendrán dos o tres añitos, empezaron a revolotear a nuestro alrededor y ya hablamos de los niños. Era la vida abriéndose paso y dejando atrás la muerte. Olga solo nos preguntó: ¿Le conocíamos? Y le dije la verdad: No, seguro que no», rememora el agente a unos pasos de jubilarse tras una vida entera dedicado a perseguir asesinos.

Invitados de honor

En casi dos décadas sin Eva ha cambiado el mundo, también el más próximo a ella. Manuel y Olga ya no son los padres de esa adolescente contestona que salió de su casa con su cazadora favorita y nunca más volvió. Ahora son una pareja con nietos que ha superado descalabros económicos y físicos -ella un reciente cáncer- y al fin ha visto entre rejas el último rostro que vio su niña.

Este lunes serán invitados de honor en la Comandancia de Madrid para celebrar el día del Pilar. Manuel quiere invitar a comer a todos los agentes que han pasado por ese grupo tenaz y entregado en 18 años. Joaquín pronostica que se reunirán «pero no creo que podamos brindar». Ese almuerzo será el final de la «operación Pandilla».


Una juez envía a prisión al supuesto asesino de Eva Blanco

F. Javier Barroso – Elpais.com

13 de octubre de 2015

Ahmed Chehl, el hombre que supuestamente asesinó a Eva Blanco hace 18 años en Algete, duerme desde anoche en la cárcel de Soto del Real. La titular del juzgado de instrucción número 4 de Torrejón de Ardoz ordenó ayer su prisión provisional comunicada y sin fianza como supuesto autor de los delitos de asesinato, agresión sexual y detención ilegal, según informaron fuentes judiciales. El detenido, que fue trasladado ayer desde Francia, se negó a declarar.

Los agentes de Homicidios de la Guardia Civil se desplazaron a primera hora de ayer a Besançon, donde se encontraba el detenido desde el pasado día 1 de octubre. Allí había sido arrestado por la Gendarmería francesa, que había recibido una orden europea de detención procedente del juzgado de instrucción número 4 de Torrejón. El detenido despegó en el avión del instituto armado pasadas las diez de la mañana y permaneció dormido durante casi todo el trayecto, según fuentes de la investigación.

Ahmed Chelh llegó a la base aérea de Torrejón de Ardoz a las 13.14. De allí salió en un furgón de detenidos escoltado por guardias civiles con armas largas y de pie en vehículos todoterreno. En lugar de abandonar el aeropuerto por la puerta principal, la que sale a la autovía de Barcelona (A-2), lo hicieron por la trasera (la más cercana a Ajalvir) para trasladarlo a la comandancia de Tres Cantos. Allí llegó a las 16.15. Los agentes de Homicidios le tomaron las huellas dactilares y le hicieron la ficha policial, lo que incluye las fotografías de la reseña. También le dieron de comer antes de pasarlo a disposición judicial. El menú consistió en agua, zumo, leche condensada, galletas y barritas energéticas.

La comitiva salió de nuevo hacia el juzgado, en la calle del Puerto de Navacerrada, en Torrejón, donde había un fuerte dispositivo de vigilancia. El detenido entró a las 16.45 escoltado por dos guardias civiles. Se le veía tranquilo y caminaba sin titubear, con la mirada perdida. Mientras era conducido por los agentes, algunas personas congregadas en los alrededores de la sede judicial comenzaron a insultarle y a llamarle «asesino, asesino». «Que me lo dejen a mí un rato y verás cómo lo soluciono todo», gritaba un hombre.

En la vista judicial estuvieron la juez, el fiscal, el abogado de la acusación particular ejercida por los padres de Eva Blanco y el letrado defensor, de oficio.

En un principio, Ahmed Chelh tenía la intención de declarar, pero al final no lo hizo por recomendación de su abogado. Fuentes judiciales reconocieron acertado el consejo de su abogado, ya que desconocía todo lo instruido hasta el momento, por lo que su declaración podría causarle indefensión o caer en algún error que le incriminara.

A lo que sí accedió Chelh fue a que le practicaran la prueba de ADN, con la correspondiente toma de saliva. Tanto el fiscal como la acusación particular pidieron su ingreso en prisión, mientras que el abogado defensor solicitó su puesta en libertad hasta que se conociera el resultado de la prueba de ADN y su cotejo con los restos hallados en el cuerpo de Eva Blanco.

La juez accedió a la petición de las acusaciones y decretó la prisión provisional. Pasadas las siete de la tarde, el supuesto asesino fue trasladado, de nuevo rodeado por un fuerte dispositivo de agentes, a la cárcel de Soto del Real. Allí estará en el módulo de presos preventivos hasta que se celebre el juicio o sea trasladado de centro penitenciario.

Levantado el secreto del sumario

La titular del juzgado de instrucción número 4 de Torrejón de Ardoz levantó el jueves el secreto de sumario que pesaba sobre el caso de Eva Blanco, según confirmaron ayer fuentes judiciales. Hasta ese momento, todas las actuaciones que habían practicado la Guardia Civil y el propio juzgado solo eran conocidas por el instructor o los agentes a los que comisionó.

Tan solo la investigación realizada por la Guardia Civil ha generado en estos 18 años más de treinta carpetas, lo que da idea del volumen del procedimiento. Algunas de las partes personadas en el proceso fueron a primera hora de la mañana a consultarlas.


El ADN del presunto asesino de Eva Blanco coincide con el del cuerpo

F. Javier Barroso – Elpais.com

13 de octubre de 2015

La Guardia Civil ha confirmado a primera hora de esta tarde que el ADN de Ahmed Chelh, de 55 años y presunto autor del asesinato de Eva Blanco en Algete en 1997 coinciden con el hallado en el cuerpo de la víctima. El presunto criminal fue detenido el pasado día 1 de octubre en la localidad francesa de Besançon por agentes de la gendarmería francesa tras cursar una orden europea de arresto la titular del juzgado número 4 de instrucción de Torrejón de Ardoz.

Ahmed Chelh pasó la tarde del viernes a disposición del juzgado instructor y se negó a declarar, por expreso consejo de su abogado. Este le fue nombrado de oficio horas antes de ser trasladado ese mismo día desde el país francés. A lo que no se negó el supuesto asesino fue a que se le tomara saliva para que realizaran el cotejo de ADN con los restos de semen hallados en el cuerpo de Eva Blanco, la joven de 17 años que murió tras ser repetidamente acuchillada en la espalda y después de ser, presuntamente, violada.

Los especialistas del Laboratorio Central de Criminalística de la Guardia Civil, con sede en la calle de Guzmán el Bueno, han realizado esta mañana el análisis con carácter urgente y la coincidencia es total, según fuentes del instituto armado, lo que refuerza la tesis de los investigadores de que Chelh es el autor material de la muerte de Eva Blanco.

Los investigadores llegaron a Chelh a través del cotejo de pruebas de ADN de otras personas residentes en Algete en 1997 y que eran de origen magrebí. Este dato lo facilitó la Universidad de Santiago de Compostela tras analizar el ADN hallado en el cuerpo de Eva Blanco y someterlo a un estudio genético en profundidad. Cuando los investigadores de homicidios llegaron a la prueba 90 localizaron al hermano de Chelh, cuyo ADN arrojó una coincidencia del 97% Eso ocurrió a finales de agosto.

Después pidieron la colaboración de otro hermano de Chelh cuyo resultado fue el mismo (un 97%). A través de la colaboración internacional, los agentes de homicidios localizaron al supuesto homicida en una localidad francesa (Pierrefontaine), muy cerca de la frontera suiza. Con estos datos la titular del juzgado instructor trasladó la orden de detención a las autoridades francesas, que le detuvieron un día antes de lo previsto ante el riesgo de que, tras pasar una entrevista de trabajo a la que estaba citado, pudiera huir al extranjero.

La instrucción del caso continúa ahora pendiente de que el detenido comparezca ante la juez y pueda declarar, una vez que su abogado haya estudiado el caso. Las primeras declaraciones que efectuó en Besançon apuntaba que Chelh, que estaba con sus hermanos la noche del asesinato, fue obligado por estos a eyacular sobre la menor. También mantuvo en todo momento que él no tuvo que ver nada con el crimen. La Guardia Civil está a la espera de su declaración para ver si da por concluido y resuelto el crimen o, por el contrario, tiene que practicar alguna detención más.

Chelh se encuentra en la actualidad ingresado en la cárcel de Alcalá Meco después de que la juez de Torrejón decretara su ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza, tal y como le solicitaron el fiscal y el abogado de la acusación particular, que ejercen los padres de Eva Blanco.


El presunto asesino de Eva Blanco recurre y argumenta que la chica no se iría con un marroquí

Patricia López – Publico.es

19 de octubre de 2015

La titular del juzgado de instrucción número 4 de Torrejón de Ardoz (Madrid), que instruye el caso por el asesinato Eva Blanco, tendrá que decidir si acepta o desestima el recurso presentado por el presunto asesino de la joven de Algete. La pasada semana la defensa de Ahmed Chelh recurrió el ingreso en prisión, según aseguran a Público fuentes judiciales, con un escrito que entre otras cosas alega que la adolescente de 16 años jamás se hubiera subido al vehículo con un individuo marroquí.

En el recurso se señala que a lo largo de los casi 20 tomos de investigación de la Guardia Civil, los testimonios de los amigos, familiares y allegados a la víctima siempre han indicado que Eva era temerosa de irse con desconocidos y más aún si se trataba de un individuo de otra raza. Fuentes del caso aseguran que «los investigadores indagaron al principio de las pesquisas sobre la posible relación de la víctima con la organización neonazi Bases Autónomas activa hace 18 años, cuando se cometió el asesinato». El crimen se perpetró en 1997 y en los diarios de la joven aparecían dibujos de simbología neonazi, pero ninguno de los amigos conocidos con los que ella se rodeaba tenía nada que ver con esta ideología según se acreditó.

Aunque la prueba que ha dado lugar a la detención de Chelh es contundente -restos de semen hallados en la víctima-, según el recurso presentado, el ADN es el único elemento que señala a la autoría del crimen por parte del marroquí. El perfil elaborado por los investigadores siempre ha apuntado a que la adolescente se subió voluntariamente a un coche con un hombre mayor que ella y que había mantenido relaciones sexuales consentidas. Sería después de estas relaciones cuando el asesino decidió apuñalarla hasta 19 veces y dejarla desangrándose a seis kilómetros del lugar donde Eva se había despedido de una de sus amigas, a las doce menos cuarto de la noche.

Ahora sin embargo esa hipótesis está descartada por la titular del juzgado de instrucción número 4 de Torrejón de Ardoz, que acusa a Ahmed Chelh de asesinato, agresión sexual y detención ilegal. Por estos hechos el acusado, casado dos veces y con 5 hijos, lleva desde el 9 de octubre en prisión tras ser detenido en Francia el día 1. En la localidad de Pierrefontaine Les Varans le atrapó la Gendarmería francesa por orden del juzgado de Madrid y con ayuda de los agentes de la Guardia Civil trasladados desde Tres Cantos. Allí se había mudado en 1999, dos años después de que presuntamente cometiera el asesinato.

Los investigadores llegaron a él después de que el Instituto de Ciencias Forenses de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela realizada una prueba novedosa de análisis de ADN, en el que consiguieron aportar un dato crucial: el asesino de Eva era de origen norteafricano. Después los investigadores acotaron a las personas de ese origen asentadas en la zona de Algete y Cobeña y solicitaron voluntariamente sus muestras biológicas. Uno de los hermanos de Ahmed dio la clave, su ADN era muy coincidente con el del asesino pero no era el mismo. Así que pusieron la mirada en el hermano que residía en Francia y todo encajó.

Tras ser detenido Ahmed llegó a decir en la Fiscalía francesa que dos hombres le obligaron a eyacular sobre Eva, pero al llegar a España se ha negado a declarar. Las fuentes judiciales consultadas aseguran que fue por recomendación de su defensa que se quiere aferrar a que, dejando al margen el ADN, los indicios que constan en el sumario no apuntarían a Ahmed Chelh. Por ejemplo, ¿cómo hizo para retener a Eva en el vehículo seis kilómetros mientras conducía sin que la chica se defendiera? Según la reconstrucción que consta en el sumario y la propia autopsia, Eva no fue apuñalada hasta después de las relaciones sexuales y que ahora se consideran violación.


La exmujer del presunto asesino de Eva Blanco defiende su inocencia: «Sabemos quién está detrás»

Elmundo.es

21 de octubre de 2015

Encarnación Sánchez, la primera mujer del presunto asesino de Eva Blanco, ha defendido la inocencia de su ex marido y padre de sus hijos al tiempo que ha afirmado rotundamente saber quién está detrás de la violación y muerte de la joven de Algete en el año 1997. «Hay varias personas que están implicadas en eso, sí seguro. El asesino está suelto y lo sabemos todos. Sabemos más o menos quién es, quién está detrás de todo esto», ha dicho en una entrevista al programa La Mañana de TVE.

La ex mujer de Ahmed Chelh (embarazada en el momento de los hechos) admite que su ex marido cambia y «cuando bebe es agresivo», pero sostiene que con ella y con sus hijos «nunca lo fue». Encarnación Sánchez se casó a los 20 años con el ahora único acusado de la muerte de Eva Blanco y el matrimonio duró 15 años. «Si fuera criminal yo te digo que lo condenen, le deseo la muerte a pesar de que sea el padre de mis hijos», pero se muestra convencida de que «no lo ha hecho». Los investigadores de la Guardia Civil que estudiaron este caso sostienen con rotundidad que el detenido no contó con colaboradores.

El ADN de Ahmed Chelh fue hallado en la ropa interior de la víctima y no ha sido hasta ahora, 18 años después, cuando los avances tecnológicos en materia de análisis de restos biológicos ha permitido dar con la identidad de esta persona. La primera esposa del presunto asesino se pregunta cómo «va a estar una persona tranquila sabiendo que ha matado a alguien». «Como dice mi hijo, eso lo hace un profesional y la entierras, la metes en el coche y la llevas lejos. Y luego te vas el mismo día lejos del país. Pero él no se fue». Ahmed Chelh, marroquí con nacionalidad española, vivió en el país hasta el año 1999, dos años después del asesinato a Eva Blanco. Posteriormente se estableció en Francia, donde fue detenido hace unas semanas.

Sobre el día de los hechos, la ex mujer del detenido dice que «él vino a casa entre las 22-23 horas de la noche». «No llegó muy tarde porque yo estaba embarazada de Karim, que aún no había nacido. Me faltaba un mes y algo para dar a luz. Me dijo que venía de haber tomado algo con unos amigos y que se encontró con unos que le pararon, que le habían atracado unos chavales, que lo querían matar, pero no me contó nada más», narra.

Según dice, le instó a ir a la Policía, pero le contestó que «tenía miedo». Dice que Ahmed había estado esa noche con sus hermanos en un discoteca en la que también había estado Eva Blanco, pero puntualiza que «luego cada uno se fue por su lado».

Cuenta la mujer que Ahmed Chelh ha hablado con su hermano en prisión y le ha dicho que busca el modo de quitarse la vida: «Habló con él y lloró mucho y se lo juró, él no lo ha hecho, él sólo quiere ver a sus hijos pero que le da igual morir o no porque él no ha sido. Y luego va a ver de qué manera se puede suicidar». Para finalizar confirman que conocía a Eva Blanco, «claro que sí». «Todos estuvimos con ella, todos la conocimos».


El presunto asesino de Eva Blanco asegura que le obligaron a eyacular sobre ella

Agencia EFE – Elmundo.es

15 de enero de 2016

El presunto autor del crimen de Eva Blanco, asesinada en Algete (Madrid) en 1997, ha negado ante la juez que la matara y ha asegurado que dos personas le obligaron a subir a un coche y eyacular sobre ella, aunque no ha sabido dar respuesta a por qué se halló ADN suyo en el cuerpo de la mujer.

Ahmed Chelh, en prisión provisional desde el pasado 9 de octubre, ha declarado ante la jueza de Instrucción número 4 de Torrejón de Ardoz (Madrid) a petición propia.

La magistrada imputa delitos de asesinato, agresión sexual y detención ilegal al acusado, que se negó a declarar en un primer momento, si bien consintió que se le practicara una prueba de ADN para cotejarlo con el de la muestra hallada en el cuerpo de Eva Blanco.

En su declaración, que ha durado una hora, el acusado ha mantenido que dos personas le obligaron a subir a un coche donde mantenían retenida a Eva Blanco. Estos desconocidos, ha insistido, a punta de navaja, le obligaron a eyacular sobre la joven, si bien, en ningún caso, hubo penetración por su parte.

Ahora bien, a la pregunta de por qué entonces se encontraron restos de ADN suyos en el interior de Eva, Ahmed no ha sabido dar una respuesta.

La magistrada considera por terminada la instrucción y trabaja ya en la transformación de la causa en sumario.


Aparece ahorcado en su celda el presunto asesino de la joven Eva Blanco

Elconfidencial.com

29 de enero de 2016

El acusado de la muerte de la joven Eva Blanco, Ahmed Chelh, ha aparecido muerto en su celda de la cárcel de Alcalá Meco (Madrid). El marroquí, que fue detenido en Francia el pasado mes de octubre, se habría ahorcado con el cordón de sus zapatillas. Su cuerpo fue encontrado a la hora de la apertura de las celdas. «Siento la rabia de que no lo hayan podido juzgar», ha declarado el padre de Eva Blanco en Espejo Público.

Desde que entró en la cárcel de Alcalá Meco el pasado 9 de octubre y hasta el 16 de diciembre Chelh -de 52 años, casado y con tres hijos-, estuvo con un protocolo de prevención de suicidios, y hasta el 8 de enero acompañado en su celda. Sin embargo, los psicólogos y psiquiatras del centro penitenciario consideraron que se le podía dejar solo como él mismo había pedido. Una vez pasó los controles pertinentes a los que se someten todos los profesionales y trabajadores de la prisión, se dio luz verde para que el presunto asesino de Eva Blanco estuviera solo en la celda.

Ya intentó suicidarse en octubre

Esta no es la primera ocasión en la que Ahmed Chelh intenta suicidarse. El pasado 7 de octubre, cinco días después de ser detenido en Francia, intentó quitarse la vida en la celda de la prisión francesa de Besaçon [Besançon] haciéndose varios cortes en el cuello.

Imputado por la muerte de la joven en 1997, el pasado 15 enero Chelh reiteró su inocencia y aseguró ante la jueza que dos personas le obligaron subir al coche donde estaba retenida Eva Blanco y le pidieron que eyaculara sobre ella a punta de navaja, sin dar respuesta a por qué se halló ADN suyo en el cuerpo de la chica.

Abandonó España dos años después del asesinato

Acusado de asesinato, agresión sexual y detención ilegal, Ahmed Chelh fue detenido en Francia el pasado 1 de octubre en una operación de la Gendarmería y la Guardia CIvil. De nacionalidad española, abandonó España en 1999, dos años después del asesinato de la joven en Algete (Madrid). Una vez declaró ante la Corte de Apelación de Besaçon [Besançon], al norote [norte] de Francia, Chelh aceptó ser extraditado a España para ser juzgado.

En abril de 1997, el cuerpo sin vida de la joven Eva Blanco apareció en una cuneta, en un paraje denominado Las Pesqueras, junto a una rotonda de la carretera M-100 con evidentes signos de violencia, revelando la autopsia que la joven había recibido una veintena de puñaladas repartidas en la nuca, parte posterior del cuello y espalda después de violarla. La fuerte lluvia de esa noche «limpió» de pruebas la escena del crimen, y solo se pudo encontrar una huella de zapato de hombre.

El ADN, clave en la investigación

Desde que aparecier [apareciera] el cuerpo sin vida de Eva Blanco, el Grupo de Homicidios de la Comandancia de la Guardia Civil en Madrid comenzó a indagar en el entorno de la familia y de los amigos de la joven en lo que se denominó «operación Pandilla». Sin embargo, no encontraron pistas definitivas para inculpar a nadie.

Las muestras de ADN fueron determinantes para identificar y detener al presunto autor de la muerte después de 18 años de investigación. Los análisis determinaron que el ADN pertenecía a un perfil que apuntaba a un hombre de origen norteafricano. Fue en ese momento cuando los agentes repasaron el censo de la localidad de Algete de 1997, año en el que se produjo el homicidio. En él aparecían 300 nombres marroquíes. Después de interrogar a los sospechosos y descartar los que tenían coartada aquel día se llegó hasta Ahmed Chelh, que por aquel entonces trabajaba en la construcción y albañilería. Dos años después del asesinato, abandonó España.

 


VÍDEO: LA SEXTA NOTICIAS – ENTREVISTA AL PADRE DE EVA BLANCO


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