Calvin Glover
  • Clasificación: Asesino
  • Características: Homofobia
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 5 de julio de 1999
  • Fecha de detención: 5 de julio de 1999
  • Fecha de nacimiento: 1980
  • Perfil de las víctimas: Barry Winchell, 21
  • Método de matar: Golpes con un bate de béisbol
  • Localización: Fort Campbell, Estados Unidos (Kentucky)
  • Estado: Condenado a cadena perpetua en diciembre de 1999
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Calvin Glover – El asesinato de Barry Winchell

Wikipedia

Barry Winchell (31 de agosto de 1977 – 6 de julio de 1999) fue un soldado de infantería del ejército de los Estados Unidos, cuyo asesinato por un compañero de armas, Calvin Glover, se convirtió en un punto de referencia en el debate sobre la ley conocida como Don’t ask, don’t tell, que obligaba al ejército a licenciar a sus miembros por su orientación homosexual.

Vida y asesinato

Nacido en Misuri, Winchell se alistó en el ejército en 1997 y fue transferido en 1998 a Fort Campbell (Kentucky). Como soldado raso, fue asignado al 2/502 de infantería de la división aérea 101 (101st Airborne Division). Estando en Fort Campbell, su novia de la educación secundaria le envió una carta informándole del fin de la relación. Winchell posteriormente acompañó a su compañero de habitación, Justin Fisher, y a otros soldados en una excursión a los bares del centro de Nashville.

En 1999, Fisher y otros llevaron a Winchell a un club de Nashville, The Connection, que tenía espectáculo de artistas transgénero. Allí, Winchell conoció a una artista transgénero llamada Calpernia Addams. Ambos comenzaron a salir juntos.

Fisher empezó a esparcir rumores de la relación en Ft. Campbell, donde ambos estaban de servicio. Winchell se convirtió en víctima de acoso continuo, que sus superiores hicieron poco por cortar.

El acoso continuó hasta el fin de semana del Cuatro de Julio, cuando Winchell y un soldado compañero, Calvin Glover, se pelearon llegando a la violencia física, después de que Winchell acusara a un fanfarroneante Glover de ser un fraude. Ambos había estado bebiendo cerveza durante el día. Winchell derrotó a Glover limpiamente, por lo que Fisher acusó a Glover durante algún tiempo de haber sido apaleado por un «un puto maricón como Winchell». Fisher y Winchell tenían su propia historia de altercados físicos como compañeros de barracas en Ft. Campbell.

Seguidamente, de madrugada, el 5 de julio de 1999, Glover tomó un bate de béisbol del casillero de Fisher y golpeó a Winchell en la cabeza, mientras dormía en un catre, en el exterior de la habitación, cerca de la entrada de la habitación que Winchell y Fisher compartían. Winchell murió de heridas generalizadas en la cabeza el 6 de julio en el Vanderbilt University Medical Center.

Glover fue condenado posteriormente por el asesinato de Winchell; Fischer fue condenado por crímenes menores relacionados con la obstrucción de la investigación criminal; ambos fueron encarcelados en United States Disciplinary Barracks. Las acusaciones de asesinato contra Fisher fueron abandonadas y fue sentenciado a 12,5 años tras negociar su sentencia; se le negó un perdón en 2003; en agosto de 2006 ingresó en un centro de reinserción social y fue puesto en libertad en octubre de 2006. Glover permanece en la cárcel con cadena perpetua.

Consecuencias

El asesinato de Winchell llevó a Bill Clinton a ordenar una revisión de la política “Don’t ask, don’t tell”, que según algunas voces era uno de los factores determinantes en el asesinato de Winchell.

El Servicemembers Legal Defense Network fue uno de los principales críticos de cómo se había implementado la política y exigieron conocer quien, de entre los oficiales, era responsable del clima en la base. La revisión de la política «Don’t ask, don’t tell» llevó a la inclusión de una cláusula «don’t harass» («no acoses»).

Los padres de Winchell, Wally y Patricia Kutteles, y diversas otras personas continuaron presionando en la prensa para que se revisara la política «Don’t ask, don’t tell». A pesar de la campaña de los Kutteles y diversos grupos de activistas LGBT, el comandante general de Fort Campbell en el momento del asesinato, el general mayor Robert T. Clark, rechazó responsabilizarse por el ambiente homófobo en el cuartel durante su mandato. Tras ser exonerado, fue nominado y consiguió la promoción a lugarteniente general el 5 de diciembre de 2003. Por otra parte, el lugarteniente general Timothy Maude, “avanzadilla” en temas LGBT en el ejército de Estados Unidos, visitó a Patricia Kutteles.

La película Soldier’s Girl (2003) está basada en el asesinato de Winchell y los acontecimientos que llevaron a ese final. El personaje de Winchell fue hecho por Troy Garity. La película consiguió un premio Peabody y numerosas nominaciones para el Emmy y los Golden Globe. La película reinició la controversia en torno a la política de «”Don’t ask, don’t tell”», mientras se realizaban las alegaciones de la promoción del general Clark.


15 años del asesinato de Barry Winchell, el Soldado enamorado de la chica trans

Christian Daniel Eguez – PeriodistaVirtual.com

7 de julio de 2014

El 6 de julio, se cumplieron 15 años del asesinato de Barry Winchell (21 años), un soldado de infantería de la división aérea 101 de Fort Campbell (Kentucky) – EE.UU, quien murió tras ser atacado mientras dormía por su compañero de armas Calvin Glover, con la finalidad de asesinarlo le propicio duros golpes en la cabeza con un bate de béisbol hasta dejarlo gravemente herido, inducido por el alcohol y por la enfermiza mentalidad de su otro compañero Justin Fisher con quien Barry compartía habitación y que vivía generando conflictos en torno de la vida sexual y afectiva de Winchell.

Barry Winchell mantenía una relación con Calpernia Addams, una mujer transexual que conoció en un club de Nashville en el cual Calpernia trabajaba, club al que sus mismos camaradas llevaron a conocer sabiendo de la clase de espectáculos que allí se presentaban, espectáculos de mujeres trans.

La mínima diferencia notada por los conscriptos, en cuanto a comportamiento, educación, afectos, en especial por Justin Fisher fue lo que hizo que Barry viviera su periodo en servicio (1997-1999) entre medio de acosos continuos y burlas, situación por la que poco o nada hicieron los superiores para cortar.

Durante aquellos años en EE.UU estaba vigente la ley Don’t ask, don’t tell, que obligaba al ejército a licenciar a sus miembros sin distinción por orientación sexual. Siempre y cuando se cumpliera con la consigna que esta ley planteaba “No preguntes, no digas o Prohibido preguntar, prohibido decir”, ley que fue puesta en marcha desde el año 1993 elaborada por Colin Powell y fue mantenida por las administraciones siguientes; el segundo período presidencial de Clinton, los dos períodos administrativos de George W. Bush y el primero de Barack Obama.

Esta ley básicamente hacía innecesario tener que mentir para ingresar y seguir en el ejército, pero obligaba a mantener en secreto la orientación sexual y cualquier relación homosexual. Fue derogada el 18 de diciembre de 2010 con el consentimiento del presidente Obama quien declaró: “A partir de ahora, no tendremos que pedir a miles de personas que vivan una mentira para servir al país que tanto aman. […] El sacrificio, el valor y la integridad ya no vendrán determinados por la identidad sexual, como no vienen determinados por la raza o el género”

El caso de Barry Winchell y Calpernia Addams, una historia de amor trágica como la mayoría de las historias de amor “diferentes”, se convirtió en un referente en el debate para la modificación de la ley, tanto así que la película Soldier’s Girl (2003) está basada en el asesinato de Winchell y los acontecimientos que llevaron a ese final, esta misma reinició la controversia en torno a la política de “Don’t ask, don’t tell”.

En nuestro país Bolivia, es casi rutinario hablar de orientación sexual y fuerzas armadas, con tan sólo recodar las palabras causantes de revuelo entre diciembre de 2013 y enero de 2014 del Ministro de Defensa Rubén Saavedra: “la Constitución Política del Estado señala que para hacer el Servicio Militar obligatorio debe ser varón, en los institutos (militares), y escuelas, varones y mujeres; no hay otra opción. Que quede claro, o es varón o es mujer”, palabras que dieron a entender que prácticamente la población no heterosexual está vetada para las FF.AA bolivianas, dejando a Rosario Aquim como “la gran mentirosa”, puesto que la periodista del diario El Deber, había denunciado que las fuerzas militares de los tres ejércitos bolivianos se habían comprometido a dar cupos por departamento al colectivo TLGB desde 2014.

Para la feminista y agitadora callejera María Galindo integrante de Mujeres Creando en una pasada entrevista hecha por mi persona, planteó que la homofobia dentro de las fuerzas armadas debe ser el más minúsculo de los casos de violencia que allí se viven, además que a su estilo a lanzado en estos últimos días una frase bastante crítica al colectivo LGBT quien en su momento exigió espacio en las FF.AA: “Sueño con un mundo sin ejércitos y no con maricones en el ejército”.

En cuanto a violencia, lo que demostró el periodista Raúl Peñaranda que según sus investigaciones hasta noviembre del 2013 iban 28 muertos dentro de cuarteles militares en los últimos tres años, siendo un lamentable récord histórico. Esas muertes continuas dentro de los cuarteles se dan por excesos, trato degradante, torturas y otros castigos físicos aplicados por oficiales de mayor grado que mantienen una psicología y mentalidad enfermas. La cual me atrevo a decir que está abalada por el gobierno militarista de Evo Morales quien en mayo de 2013 expresó: “que el respeto a los derechos humanos no puede perjudicar la preparación física de los efectivos de esas dos instituciones” (Policía y FFAA). De esta manera abusos, pateaduras, vejámenes, humillaciones, mal trato animal, que forman parte del “entrenamiento” dentro de los cuarteles bolivianos seguirán vigentes.

La mano de obra gratuita del servicio militar obligatorio en Bolivia tiene precio, la vida de jóvenes que año a año entran a realizar su servicio, para el cual entre otras cosas deben patearse las canillas por obtener un cupo y exponerse al riesgo de sufrir cualquier clase de violación a sus DD.HH. Aquí les dejo algunos de los casos de violencia en las FF.AA y que causaron revuelo en la sociedad boliviana:

  • En 1996 el conscripto Gustavo Blanco fue asesinado en el cuartel de ibibobo, Tarija. Lo mataron porque se negó a mantener relaciones sexuales con un oficial de alto rango, y murió intentando evitar ser violado, según investigaciones del periodista Edson Hurtado.
  • Guido Álvaro López Cortés ex conscripto del regimiento de Challapata (2009), torturado, amarrado de los pies lo metían y sacaban de un turril de agua, UNITEL dio a conocer el vejamen en 2010.
  • El cadete Luis Germán Stter Organivia y el soldado Alán Álvares Llusco. Muertos tras ser obligados a rescatar una vagoneta que estaba siendo arrastrada por las aguas de la quebrada Quirpinchaca – Sucre; la vagoneta era de quien los obligó a ir directo a la muerte, un coronel del ejército de apellido Camacho. Los jóvenes fueron arrastrados por la corriente y sus cuerpos hallados a 15 km de la escena. (19 de nov, 2013)
  • William Huarachi Flores (17 años), oriundo de La Paz. Sufrió una dura golpiza de parte del capitán de navío Rogelio Rojas Hinojosa, comandante del Distrito Naval “Columna Porvenir”, asentado en Cobija, dejándolo en el suelo sin poder siquiera ponerse de pié. (Noviembre 27, 2013)
  • El subteniente Jorge Muriel de la Escuela Militar de Ingeniería (EMI), dio muerte a un perro frente a los estudiantes, torturándolo y posteriormente degollándolo (7 de junio, 2014)

 


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