El asesinato de Susana Acebes

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Susana-Acebes-Carballes
  • Clasificación: Crimen sin resolver
  • Características: ¿Móvil pasional? - El asesino amañó la escena del crimen para intentar cambiar el rumbo de la investigación
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 16 de septiembre de 2000
  • Perfil de las víctimas: Susana Acebes Carballés, de 26 años
  • Método de matar: Susana Acebes murió estrangulada con su propia camiseta, al pie de su cama, boca abajo, tras recibir cuatro golpes en el cráneo con un objeto contundente
  • Localización: Zamora, España
  • Estado: Tras descartar varias hipótesis, la Policía consideró sospechoso principal del asesinato a la última expareja de la víctima; un hombre llamado Saturnino que actualmente se encuentra en libertad sin cargos
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Nuevas pruebas biológicas y genéticas pueden resolver el asesinato de Susana Acebes

Susana Arizaga – Laopiniondezamora.es

7 de septiembre de 2008

El Instituto Nacional de Toxicología de Madrid analiza nuevas muestras remitidas desde la Comisaría de Zamora para que los expertos efectúen estudios biológicos y realicen un perfil genético. Las conclusiones a las que lleguen «podrían arrojar datos importantes» sobre quién pudo cometer el asesinato de Susana Acebes, apuntan a este diario fuentes bien informadas.

El resultado de tales análisis «podría ser determinante para avanzar en la resolución» del caso, subrayan, para localizar al posible asesino de la joven vecina del barrio de San José Obrero, hallada muerta en su piso tras haber fallecido entre las dos y las cuatro de la madrugada del 16 de septiembre de 2000. El objetivo es contrastar esos datos con el ADN de los restos encontrados en el domicilio de Susana, en la escena del crimen: su dormitorio.

No son las primeras pruebas de ADN que efectúa el Instituto Nacional de Toxicología, que en varias ocasiones ha diseccionado otras muestras de varias personas del entorno de la víctima en busca de alguna pista que condujera hasta su asesino, que utilizó una camiseta que anudó al cuello de la joven para estrangularla. Antes le había asestado varios golpes en la cabeza con un objeto contundente que nunca apareció.

La dificultad de la investigación está tanto en las horas que transcurrieron desde la última vez que conversaron con Susana, como en la destreza que demostró el criminal para no dejar huella de su paso por la casa. La última persona que habló con la joven fue su hermana Estrella hacia las cinco de la tarde del 15 de septiembre. La pista se la pierde entre las 22.00 y las 22.30 de ese día: vestía una falda roja y entró en un establecimiento de la avenida de Galicia próximo a su casa. Son horas claves para las indagaciones policiales, durante las que no se ha podido reconstruir qué hizo y con quién estuvo la joven brutalmente asesinada.

Se sospecha que el criminal entró en el piso de Susana cuando ya dormía, sin forzar la puerta, por lo que no se descarta que dispusiera de llaves. Quien acabó con su vida «sabía lo que hacía», han mantenido siempre fuentes de la investigación. Urdió su plan con todo lujo de detalles, fue escrupulosamente cuidadoso con cada paso que dio. Tal es así que «peinó» el piso a fondo, tanto que ni siquiera en los interruptores de la luz había huellas del hijo de Susana, que entonces contaba cinco años y vivía con ella, ni de la propia víctima. Tampoco dejó rastro dactilar alguno en la cerradura de la casa.

Esa supuesta profesionalidad del asesino y la tardanza en hallar el cuerpo sin vida de su víctima (a las diez de la mañana del día 16) han jugado muy a su favor y totalmente en contra de las pesquisas policiales. El hombre tuvo tiempo de eliminar pruebas, de hacer desaparecer el objeto con el que golpeó en la cabeza a Susana. Y quizás sus propias ropas manchadas con la sangre de la víctima, a la que atacó cuando estaba en la cama donde se hallaron restos de su sangre. Se incorporaría aún adormecida y el asesino la asestaría al menos otros tres golpes, caería al suelo, donde la estranguló. Al parecer se apoyó en su cuerpo para asegurarse de que el nudo que hacía en la camiseta era lo suficientemente fuerte como para asfixiar a su víctima.

Un crimen pasional y pruebas falsas para obstruir la investigación

En el salón del piso de Susana Acebes se encontraron botellas de vino y un cenicero con cigarrillos, pero la policía llegó a la conclusión de que eran pruebas falsas, como otras muchas que el asesino dejó para obstruir la investigación policial. O para impedir que llegaran hasta él.

Aún existen muchas incógnitas, cabos sueltos que la policía judicial de Zamora trata de resolver para poder archivar definitivamente un caso que se ha convertido en una «espina», admiten fuentes policiales. Aunque el juez cerró provisionalmente el asunto en marzo de 2002, la policía zamorana mantuvo abierta la investigación y ha contado desde el inicio con la Homicidios de la Brigada de Delitos Violentos de la Comisaría Central de Madrid. Incluso su responsable se trasladó a la capital en abril de 2001 para ayudar en las pesquisas.

En el sumario formado por más de 2.000 folios se recogen cientos de actuaciones policiales, interrogatorios a 240 personas del entorno más próximo a Susana Acebes. Asimismo, los agentes comprobaron la identidad de más de 400 abonados de telofonía [telefonía] móvil y fija, aquellos números que aparecían registrados en la agenda de la víctima o en su teléfono, que dejó de contestar a las llamadas que recibía a las 17.00 horas del día anterior a su muerte.

El caso se reabrió en 2006. Los agentes de la Policía Nacional habían logrado que el Juzgado reconsiderase su postura e iniciaba nuevos movimientos para tratar de descubrir al asesino de Susana. La familia, su madre Trinidad Carballés, su padre Juan Acebes, sus hermanas e incluso su ex marido, reiteran el llamamiento a la colaboración ciudadana hecho desde que se produjera el crimen de su hija. La Policía Nacional ha buscado a dos hombres que estuvieron en el piso de Susana horas antes de su muerte, hacia las seis de la tarde. No se sospecha que ninguno de ellos sea el responsable del crimen, pero su testimonio resulta fundamental para resolver el caso.

Una familia destrozada por el dolor y ocho años de espera

Para los padres de Susana Acebes no hay aniversario. Cada día sufren la ausencia de su hija, brutalmente asesinada la madrugada del 16 de septiembre del año 2000. A ese profundo dolor se suma la impotencia de no haber logrado que el criminal que golpeó y estranguló a la joven entre en la cárcel y «pague». Ese es el grito desesperado que cada aniversario lanza su madre, al que se suma también el ex marido de la joven.


La policía analiza nuevas pruebas para cercar al asesino de Susana Acebes

Susana Arizaga – Laopiniondezamora.es

2 de abril de 2012

«Una trenza que la joven asesinada el 16 de septiembre del año 2000 conservaba en su casa tras haberse cortado el pelo; un certificado de defunción expedido el 13 de noviembre de 2000; un pasquín de la decena que la familia de la víctima distribuyó solo en la capital y Requejo de Sanabria un año después del crimen; y recortes de prensa con todo lo publicado sobre el asesinato y su investigación». Ese es el tesoro que guardaban «las maletas que el sospechoso» de haber acabado con la vida de la joven Susana Acebes mantenía en secreto en el sobrado de su domicilio», explica la hermana de la finada, Estrella Acebes.

Indicios que reactivan la investigación policial, junto a otras pruebas halladas en aquel registro efectuado por la Policía Nacional en 2006, cuando la que entonces era su pareja «le denunció por maltrato y confesó que siempre le había dicho que si abría las maletas, la mataba».

De aquella actuación policial hay otros hilos de que los que tirar, pero «de los que no se puede hablar para no perjudicar la investigación», para no poner sobre aviso al presunto asesino de Susana. «Existen grabaciones telefónicas de conversaciones en las que se mencionan datos sobre las circunstancias en las que apareció mi hermana que entonces no sabíamos ni la familia, solo la policía y la juez». El secreto de sumario se prolongó seis meses, en los que no trascendieron detalles de las pesquisas, mucho menos en los días posteriores al crimen cuando tienen lugar esas confidencias en las que ahora se ha reparado.

La familia de la joven vecina del barrio de San José Obrero, madre de un niño que tenía cinco años entonces, sigue señalando como responsable del terrible crimen a la última pareja de quien murió de madrugada, golpeada mientras dormía en la cabeza con un objeto contundente -que la policía nunca localizó- y estrangulada en el suelo, boca abajo, con una de sus camisetas.

En las duras imágenes recogidas en el sumario se observan cuatro impactos sobre un lateral del cráneo que podrían haberse propinado con un objeto de dos extremos punzantes, aunque no se descarta que las heridas fueran consecuencia de cuatro golpes diferentes. Lo que sí confirma el informe forense es que fueron lo suficientemente intensos como para aturdir a la víctima con toda probabilidad ya dormida en su habitación, sorprendida por su verdugo. En la almohada y en la pared sobre la que se ajustaba la cama de forja aparecen manchas de sangre que confirman esta hipótesis. La joven trataría de incorporarse al despertar y caería al suelo, arrastrando las sábanas y la colcha de la cama en el acto. El cuerpo yacía desnudo, boca abajo, junto al lateral del lecho, y con la cabeza mirando hacia la ventana. Sobre la mesilla de noche de ese lado, la lamparilla aparece caída. Y la cama un poco desplazada. Sin embargo, no hay señales que indiquen que Susana pudiera defenderse de quien entró en su casa sin forzar la cerradura y salió sin dejar huellas. El criminal limpió la casa antes de irse.


La familia de Susana Acebes pide colaboración ciudadana para resolver el asesinato

Susana Arizaga – Laopiniondezamora.es

4 de abril de 2012

La familia de la joven asesinada en su piso de San José Obrero la madrugada del 16 de septiembre de 2000 hace un llamamiento a los zamoranos y a quienes conocieron a la víctima para que aporten «cualquier dato que recuerden, para saber si alguien la vio la tarde anterior a su muerte», aspectos que pueden ayudar en el esclarecimiento del crimen.

La familia reitera que «hay una laguna importante de diez horas» en las que nadie sabe qué hizo la víctima, «desde las cinco de la tarde del día 15, cuando yo hablo con ella por teléfono por última vez para quedar, cita a la que no acude», explica su hermana Estrella Acebes, «y las tres o cuatro de la madrugada del 16», franja horaria esta última en la que el forense estima que la estrangularon, tras golpearla mientras dormía. Es por ello que resulta imprescindible tratar de averiguar si Susana permaneció en su casa toda la tarde y la noche, sin salir, o si pudo acudir a algún lugar. En su momento se dijo que se la había visto en las inmediaciones de su casa, pero nunca se pudo confirmar que fuera ella. Igualmente esencial es determinar si la visitó alguien en su domicilio del barrio de San José Obrero para poder precisar a qué hora se la ve con vida por última vez y encajar algunas piezas que ayudarían en la investigación policial reemprendida.

La madre de Susana Acebes, Trinidad Carballés, y la propia Estrella recorrieron ayer grandes superficies comerciales, establecimientos del centro de la capital y de San José Obrero para dejar en los escaparates carteles con dos fotografías de la joven y dos números de teléfono a los que se puede llamar (983555892 y 655832522) «para contar cualquier detalle que recuerden, aunque les parezca insignificante», agrega Estrella. En los pasquines, en los que se han reproducido dos de las fotos más recientes de la joven a la que mataron cuando contaba con 26 años, se puede leer: «La familia de Susana Acebes necesita tu ayuda. El asesino sigue libre. Cualquier información es importante. Colabore, por favor».


A la búsqueda del asesino de Susana Acebes

Territorio Negro – Ondacero.es

16 de abril de 2012

Viajamos en el espacio, hasta Zamora, y en el tiempo, hasta el sábado, 16 de septiembre de 2000… Una mujer llamada Estrella Acebes está inquieta…

Está inquieta porque no sabe nada de su hermana Susana desde el día anterior. Había quedado con ella a las seis y media de la tarde del viernes y no se presentó. Estrella no se preocupó demasiado porque sabía que su hermana había quedado con un amigo y quizás no quería ver a nadie. La llamó varias veces durante la tarde y la noche del viernes, sin respuesta. El sábado, 16 de septiembre, por la mañana, Estrella fue hasta la casa de su hermana, comprobó que su coche estaba aparcado allí, llamó varias veces al telefonillo y tampoco obtuvo respuesta…

Hacia las cuatro de la tarde fue a casa de sus padres y cogió unas llaves del piso de Susana. Abrió la puerta, que no estaba cerrada con llave, atravesó el salón, que estaba lleno de botellas, vasos y colillas y pensó que su hermana seguía dormida porque se había corrido una juerga monumental… Así que fue hacia su habitación…

Estrella vio el cuerpo de su hermana en el suelo, con la cabeza en medio de un charco de sangre y las luces encendidas. Estrella salió de allí rápidamente, intentó llamar al 091, sin conseguirlo, llamó a su madre y le dijo que avisase a la policía para que fuesen a casa de Susana.

Con la llegada de la policía al piso comienza la investigación en la que quieres que acompañemos a la policía… ¿Dónde vamos primero?

A la escena del crimen. Una buena inspección ocular es una de las claves del éxito de una investigación, así que vamos a ver lo que se encontraron los agentes en el domicilio de Susana Acebes. Nos vamos primero a ver el cadáver… Susana está totalmente desnuda, a la izquierda de la cama, boca abajo, con las piernas extendidas, uno de los brazos extendidos por encima de la cabeza y el otro doblado sobre el codo. Tiene la cabeza completamente ensangrentada y una camiseta fuertemente anudada alrededor del cuello. Y hay un detalle que llama poderosamente la atención, por inusual, en la escena del crimen: un preservativo asoma por la vagina de la víctima…

La cama está desplazada, hay parte de la colcha y de la sábana -que están manchadas de sangre- en el suelo, hay una lámpara de una mesita de noche caída… Todo parece indicar que la agresión comenzó en la cama. También tenemos un pantalón y unas braguitas junto al cuerpo, que parece que se han quitado al mismo tiempo, y el envoltorio abierto de un preservativo.

Hay que mirar en el resto de la casa: en el salón hay muchas colillas de cigarrillos de distintas marcas, esparcidas en la mesa y en el suelo y dos botellas de cerveza vacías. En el baño falta una toalla y la puerta de entrada al piso no ha sido forzada…

Bien, así que imagino que con esta inspección ya podemos sacar algunas conclusiones…

La escena del crimen nos dice que, probablemente, el asesino conocía a la víctima, que debió estar fumando y bebiendo con ella, antes de pasar a la habitación y mantener allí una relación sexual y que allí mismo, en la cama, pasó algo que desencadenó la agresión que acabó con la muerte de Susana Acebes.

Ahora vamos a acompañar al cuerpo de Susana a la sala de autopsias y a saber qué descubrieron los forenses. .. En las autopsias de personas asesinadas siempre está presente un investigador de homicidios para tener información de primera mano. La autopsia de Susana dice que la mujer fue golpeada en la cabeza cuando estaba desprevenida -no tiene una sola lesión de defensa- y que después fue estrangulada con una camiseta, que le da dos vueltas alrededor del cuello.

Y, claro, ese detalle del preservativo indica que tuvo una relación sexual… Sí, en el preservativo que tenía el cadáver hay algo de esperma. Los forenses también recogen muestras en otras partes del cuerpo para ver si hay más restos biológicos y establecen que Susana debió morir entre las 20 horas del viernes y las 4 del sábado… Recordemos que Estrella encontró su cuerpo a las cuatro de la tarde del sábado.

Ya sabemos todo de la escena del crimen y del cadáver… ¿Por dónde empieza la policía?

Como hemos contado aquí muchas veces, cualquier investigación empieza por conocer muy bien a la víctima. Hay que poner un gigantesco foco sobre ella para que nada quede en sombra…

Susana Acebes era una mujer de 26 años, madre de un niño de cinco años. Estaba separada de Jesús, su marido, desde hacía un año y en ese proceso de separación hubo denuncias por abandono de familia, hurtos de efectos, sustracción de vehículos. La policía se interesó rápidamente por el ex marido de Susana, sobre todo cuando alguien les dijo que la había amenazado de muerte y que la última tarde en al que fue vista con vida él estuvo en su casa…

La policía fue al bar que regentaba Jesús, el ex marido de Susana, y le detuvo. El hombre era el principal sospechoso, pero había que situarle en la escena del crimen, algo que los investigadores no pudieron hacer y, además, a las pocas horas de comenzar las pesquisas, salieron otros candidatos…

Estrella, la hermana de Susana, la mujer que encontró el cuerpo, fue de las primeras personas a las que se tomó declaración. Ella contó que la separación de Jesús y su hermana había sido muy complicada, con amenazas de muerte, pero que ya no había ninguna relación entre ellos, más allá de las entregas de Marcos, el hijo que ambos compartían. El día del crimen, Jesús, efectivamente, fue a casa de Susana, pero a recoger al pequeño. Y, desde luego, no parecía probable que Susana hubiese recibido en casa a su ex marido, le hubiese invitado a pasar, hubiese bebido con él y hubiese mantenido una relación sexual con su ex…

Estrella habló a la policía de un hombre al que llamaremos X. Un tipo con el que su hermana había roto quince días antes porque, según dijo, le había pillado con otro hombre en Sanabria, la comarca zamorana donde Susana pasó el verano trabajando. Estrella dio a los investigadores un par de datos inquietantes: X vigilaba a la víctima en su lugar de trabajo y en su casa y dijo que, aunque él hacía creer a todo el mundo que habían quedado como muy buenos amigos, estaba obsesionado con la mujer y no había aceptado la ruptura.

Y a ese señor X, la policía va a verle, y le tomaron declaración. Él reconoce que mantenía relaciones con Susana desde un año antes. Negó que la relación entre ambos estuviese rota, aunque reconoció que no era tan continua como antes. De hecho, dijo que seguían acostándose juntos aunque, eso sí, negó tener llaves de casa de Susana, lo que contradijo la versión de Estrella Acebes, que dijo que sí tenía llaves, y, por supuesto, negó haberla vigilado o acosado.

Así que tenemos a ese sospechoso, que lo niega todo, y al ex marido de Susana, aún detenido.

Jesús fue al juzgado y dio una sólida coartada que no había dado antes para no meter en líos a la mujer con la que pasó la noche, una señora casada. Cuando la policía comprobó que era verdad lo que decía, le dejaron en libertad, así que el primer sospechoso quedaba descartado.

Y entonces solo queda ese señor X, ese tipo que decía ser buen amigo de Susana…

X acudió al juzgado y en una larga declaración hizo todo lo posible por extender las sospechas a mucha más gente. Dijo que nunca rompió su relación con Susana y que aceptaba que ella tuviese otras parejas, que la había sorprendido en el verano con otro tipo, que el hijo de la víctima le dijo que su mamá tenía otro novio… En definitiva, lo que quiso hacer ver es que la lista de sospechosos era muy larga. Tal y como dijo textualmente en su declaración: «Susana podía haber subido a casa a cualquier persona que le cayera bien, era muy abierta, a mí mismo me subió a los dos días de conocerme».

Y ese señor X, naturalmente, negó haber estado en casa de la víctima el día del crimen… Por supuesto, pero hizo una cosa que puso las cosas muy complicadas a los investigadores: dijo que dos días antes del crimen había estado comiendo en casa de Susana y había mantenido relaciones sexuales con ella en el salón y en la habitación. Así justificaba perfectamente el hecho de que en la escena del crimen apareciesen restos biológicos suyos o huellas dactilares… De hecho, se le tomaron muestras de ADN para cotejarlas, primero, con el semen encontrado en el preservativo.

Naturalmente, resultaron negativas, porque no estaríamos en este punto… Además, él dio una coartada que no pudo ser rebatida por la policía, pero varios testigos comenzaron a dar una preocupante visión del señor X. Una amiga de Susana dijo que «quería estar siempre con ella» y confirmó que conservaba llaves de la vivienda. Otro amigo dijo que «ella quería cortar cualquier relación con él». Una vecina de Susana identifica al señor X aparcando su furgoneta cerca de la casa del crimen la tarde de los hechos y alguien comenzó a hablar de los anteriores matrimonios del señor X…

El señor X había estado casado dos veces, tenía cuatro hijos y sus separaciones no fueron precisamente modélicas. Su última mujer, de la que se divorció cuatro años atrás, denunció que la amenazó con una escopeta, con un cuchillo, que la golpeó… El hombre la seguía y elaboró con esos seguimientos unos cuadrantes con los horarios de su mujer.

Desde luego, sí parecía tener el perfil y los antecedentes para ser un buen candidato… pero eso no es suficiente. Nadie le situaba en la escena del crimen, salvo esa vecina que dijo verle «a unos cincuenta metros» de casa de Susana. Pero ahora, debemos volver a la escena del crimen y a los laboratorios donde se analiza lo encontrado allí.

Se analizan treinta colillas, de las cuales hay cuatro que han fumado personas no identificadas. El resto corresponden a Susana, su hermana, un amigo de las dos y al propio señor X. En las ropas de la víctima y por la casa hay restos de esperma de tres personas: el señor X, un hombre que reconoció haber tenido relaciones con la víctima y un tercer hombre: varón A le llamamos. Y de ese varón A es el semen que hay en el preservativo que tenía el cadáver.

Naturalmente, aun hoy se sigue sin saber quién es el varón A, claro… Pero, ¿y de todas esas botellas que había en la escena no se pudo obtener nada?

No había restos de ADN allí y además, se averiguó que esas botellas habían salido de la basura, que alguien las trasladó desde el cubo hasta el salón. Varias personas que estuvieron con Susana en las horas anteriores a su muerte dijeron que habían bebido con ella y que la mujer era ordenada y limpia, así que tiró las botellas a la basura.

Las sacaron de la basura y las colocaron allí para simular una escena del crimen. No solo las botellas, todas las colillas y la ceniza, que estaban en posiciones nada naturales, también fueron colocadas allí. El aparente desorden del salón contrasta, por ejemplo, con lo limpio que estaba el cuarto de baño, donde alguien se tomó la molestia de limpiar a fondo. Y alguien que se preocupa tanto se simular una escena y de borrar rastros, no parece que tenga el perfil de alguien que se deja un preservativo con su esperma en el interior de la mujer a la que acaba de matar.

No parece, efectivamente, que sean comportamientos compatibles. Es decir, que la policía piensa que el criminal no tiene por qué ser ese varón A, el propietario de ese esperma que hay en la escena del crimen…

La policía sigue pensando que el asesino mató a Susana y que después, puso ese preservativo en su cuerpo. El condón lo pudo haber sacado de cualquiera de esos lugares a los que acuden las parejas a tener relaciones sexuales en los coches y luego tiran los restos.

Lo cierto es que, doce años después, el crimen sigue impune y que Estrella, la hermana de Susana, está dejándose literalmente la vida para que el asesinato se resuelva…

Para Estrella, la última pareja de Susana, ese señor X que hablábamos las pasada semana, es el autor del crimen, aunque lo cierto es que ni ella ni nadie han podido acreditar su participación en el asesinato, aunque sí se tuvo alguna noticia de él años después del crimen.

En 2006, una mujer, la nueva pareja de ese señor X, se presentó en un cuartel de la Guardia Civil y contó que en su casa había tres maletas y que su pareja la había amenazado con matarla si miraba en su interior. La Guardia Civil encontró en esas maletas una trenza de pelo de Susana, recortes de periódicos con noticias sobre el crimen, vídeos de programas de televisión que trataba el asesinato y muchas horas de grabaciones telefónicas. X había grabado todas sus conversaciones en los cuatro meses siguientes al crimen… Y en esas grabaciones, el sospechoso demostraba un altísimo conocimiento de la investigación que se estaba llevando a cabo.

El juez no quiso llamarle a declarar tras esto. Y eso que la policía realizó, tras ver lo que X tenía en esas maletas, una diligencia de informe en la que ponía de manifiesto, y leeemos textualmente, «una clara preocupación de ser el objeto de la investigación» . Y en ese mismo informe se decía: «resulta al menos intrigante el conocimiento tan detallado que X tenía sobre los hechos, detalles que obran en el sumario y que en teoría solo debían conocer en esos momentos los encargados de la investigación y la autoridad judicial».


La familia de Susana Acebes pide que Madrid investigue el crimen, a 6 años de prescribir

Susana Arizaga – Laopiniondezamora.es

17 de septiembre de 2014

Creen que el tiempo y la dificultad del caso juegan en su contra. Catorce años después de que la joven Susana Acebes Carballés muriera estrangulada, la madrugada del 16 de septiembre en su domicilio de San José Obrero, y a seis de que prescriba la causa, todavía por resolver, la familia, «desesperada», pide que intervenga la brigada de Madrid especializada en asuntos pendientes.

«Queremos que lo investigue alguien experto y que tenga tiempo». Quien habla es la hermana de la asesinada, apremiada porque «si en estos casi tres lustros la policía de Zamora no ha podido dar con el asesino, “¿en seis años lo van a resolver?”». Estrella Acebes da rienda suelta a su «indignación» por una larga espera que no ha dado resultados, «ya hemos tenido paciencia de sobra y mi hermana era una persona, no un número».

Y no es que reproche a la policía de Zamora falta de dedicación, «no es que no hayan investigado, entiendo que no tengan tiempo, pero creo que se ha llegado a un punto del que no se pasa, mientras que si lo estudian desde otro punto de vista, otra persona… porque no hay tanto tiempo y el caso de mi hermana está metido en un cajón».

En el décimo cuarto año del aniversario de la trágica muerte de joven a manos de un hombre, sobre cuya identidad solo existen sospechas e indicios por demostrar, la familia de Susana continúa luchando sin perder el aliento, pero «con la impotencia de que pasan los años y ahí sigue la herida abierta». Y solo se cerrará «cuando haya un juicio. Si no, nos perseguirá la pregunta “¿habremos hecho todo lo que podíamos?”. Seguimos muy mal, cada vez peor», apunta Estrella antes de pedir al magistrado del Juzgado número 5 de Zamora que les permita presentar nuevas pruebas. «Estamos dispuestos a aportar otro informe forense de parte, otro de un criminólogo, junto con alguna otra prueba para estudiar. Pedimos al juez que reabra la causa», sobreseída provisionalmente. La respuesta es que «sin una prueba contundente que pueda ayudar a resolver el asesinato no hay posibilidad».

La madre de Susana Acebes, Trinidad Carballés asegura estar «consumida» por el dolor y la espera de una justicia que no llega, «estoy fatal, cada año que pasa me encuentro peor y, al volver a remover, vuelvo a revivir todo y me vuelvo loca». Necesita que el asesino de su hija acabe en la cárcel, «que el culpable esté viviendo por ahí la vida, te consume». Trinidad reprocha los fallos acumulados durante la investigación, especialmente en las primeras 48 horas tras el crimen, «se hizo muy mal desde el principio: la policía, el forense y la jueza, todos lo hicieron rematadamente mal».

Desde entonces, junto a su hija Estrella, no ha dejado de hacer un seguimiento concienzudo de cada paso que se ha dado desde la Comisaría de Zamora. Otro abogado intenta reactivar el caso, aunque por el momento no ha logrado la admisión de esas nuevas pruebas e informes.

La familia continúa pidiendo la colaboración ciudadana para intentar recabar toda la información que se pueda sobre con quién pudo estar la joven asesinada la tarde del 15 de septiembre, cuando había quedado de verse con Estrella y no acudió a la cita, así como la noche de ese día y la madrugada del 16, cuando se perpetró el crimen. A los números de teléfono que se ofrecen, 983555892 y 655832522, «para contar cualquier detalle que recuerden, aunque les parezca insignificante», se suma la página de Internet que la hermana tiene abierta, con la que se puede contactar.

Susana Acebes murió estrangulada con su propia camiseta, al pie de su cama, boca abajo, tras recibir, mientras dormía, cuatro golpes en el cráneo con un objeto contundente, que la policía nunca localizó, lo suficientemente intensos como para aturdirla. La joven trataría de incorporarse al despertar y caería al suelo, arrastrando las sábanas y la colcha de la cama en el acto. El cuerpo yacía desnudo con la cabeza mirando hacia la ventana. Antes de irse, el asesino limpió a fondo el piso, situado en la calle de la Salud y al que entró, según todos los indicios, con llaves.

 


VÍDEO: EXPEDIENTE ABIERTO – SUSANA ACEBES


 

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