El asesinato de Sandra Palo

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Asesinato de Sandra Palo
  • Clasificación: Asesinato
  • Características: Secuestro - Agresión sexual
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 17 de mayo de 2003
  • Perfil de las víctimas: Sandra Palo Bermúdez, de 22 años
  • Método de matar: La víctima fue violada por turnos, atropellada repetidas veces y quemada viva con gasolina para ocultar pruebas
  • Localización: Leganés, Madrid, España
  • Estado: Rafael Fernández García, Juan Ramón Manzano Manzano y Ramón Santiago Jiménez fueron condenados en 2003 a penas de entre 4 y 8 años de internamiento y 3 y 5 de libertad vigilada tras aplicárseles la Ley del Menor. Por otra parte, Francisco Javier Astorga Luque, que tenía 18 años, fue condenado a 64 años de prisión en 2005. Actualmente, solo este último se encuentra privado de libertad
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Índice

La joven asesinada en Leganés fue raptada en una parada de autobús

El País

20 de mayo de 2003

Agentes del Grupo VI de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía han identificado a la mujer que fue hallada asesinada en una cuneta de la carretera de Toledo (N-401), a la altura de Leganés, en la mañana del pasado sábado. Se trata de una vecina de Getafe, Sandra Palo Bermúdez, de 22 años, que era disminuida psíquica, según fuentes policiales. La víctima había salido a tomar unas copas con unos amigos por Madrid, y cuando regresaba a su casa fue secuestrada por sus asesinos. Un camionero la encontró caída, con signos evidentes de violencia y parcialmente quemada.

Sandra Palo residía en el barrio de Las Margaritas, junto con sus padres y sus dos hermanos menores (de 20 y 9 años). El viernes por la tarde se marchó de casa y quedó con sus amigos en Madrid. Su rastro se pierde ya en la madrugada del sábado en la plaza Elíptica (Carabanchel). Allí, supuestamente, la dejaron sus amigas para que regresara a su domicilio en autobús. Sin embargo, nunca llegó a subir a un transporte público. Fuentes policiales sospechan que uno o varios individuos la raptaron en ese punto y se la llevaron por la carretera de Toledo, donde la mataron. Todavía se desconoce si fue quemada tras ser atropellada o si su muerte se produjo al revés.

Fuentes policiales señalaron que los padres de Palo denunciaron su desaparición a primera hora del sábado en una comisaría madrileña. Además, ese día coincidía que el hermano menor de la desaparecida tomaba la primera comunión. La familia se dirigió al completo a la iglesia y cumplió con el ritual. Según varios vecinos, regresaron al domicilio sobre las doce del mediodía. A esa hora les estaban esperando la policía, que les informó, según los vecinos, de que había sido hallado un cadáver en una cuneta de la N-401, cerca de la factoría de Gráficas Fraile. Los padres identificaron los efectos personales de la víctima.

Varios vecinos de la víctima señalaron que no era la primera vez que ésta faltaba del domicilio familiar. El pasado verano se fugó cuatro o cinco días con el encargado de un puesto de venta de melones que había en el barrio. La policía la encontró en Murcia varios días después de su desaparición.

Los vecinos señalaron que Sandra Palo no tenía ningún rasgo físico que denotara el retraso mental que padecía. «Era una chica alta, rubia y bien parecida. Sólo se notaba el retraso cuando hablaba, porque siempre repetía las mismas cosas».

Según los vecinos, la joven padeció de niña una meningitis. Después, cuando tenía unos 10 años, sufrió, junto con su hermana y su padre, un accidente de coche, junto al río Alberche. El progenitor resultó ileso, pero sus dos hijas salieron despedidas por el parabrisas del vehículo. Sandra recibió un fuerte golpe en la frente, junto a la ceja izquierda, del que le quedó una cicatriz y un hundimiento de cráneo. Ambas hermanas estuvieron internadas bastante tiempo en el hospital infantil Niño Jesús. «Se ponía una cinta que la sujetaba el pelo para disimularlo y que no se le vieran tanto las secuelas del accidente que había sufrido», señaló un vecino. Además, un tío de la fallecida padece también cierto retraso psíquico, según estas fuentes.

«Era una persona muy abierta y encantadora que se llevaba bien con todo el mundo. Tenía mucha relación con los chavales del barrio», señaló otro vecino. Sandra iba todas las mañanas a Madrid, donde acudía a un taller ocupacional en las proximidades de plaza de Castilla. «Siempre iba y venía sola de sus clases. Cogía el tren a las 7.15 y después continuaba hacia el norte de la capital», afirmó un conocido.

La casa de los Palo Bermúdez estuvo vacía durante todo el día de ayer. Varios amigos y conocidos de la familia acudieron al domicilio, pero se encontraron con la puerta cerrada. Nadie respondía al portero automático. «Su padre es bastante conocido en el barrio porque ha tenido abierta una frutería en el mercado del barrio hasta hace unos años. Ahora trabaja fuera, al igual que su esposa y su segunda hija», añadió el conocido.

La noticia de la muerte de Sandra causó gran consternación en el barrio de Las Margaritas. Los vecinos de esta populosa zona, edificada hace 34 años junto al actual campus de Getafe de la Universidad Carlos III, no dejaban de comentar la forma tan macabra y trágica de morir que tuvo Sandra Palo. Las mujeres hacían pequeños corrillos en las calles donde hablaban del crimen.

Pendientes del ADN

Los padres y tíos de la víctima se acercaron por la tarde al Instituto Anátomico Forense para reclamar el cuerpo y poder enterrarla lo antes posible. Sin embargo, los agentes judiciales que estaban en el turno de tarde les emplazaron para hoy por la mañana para hacer toda la tramitación del sepelio. Los progenitores se quejaron de que ni el juzgado ni la policía les habían informado de cómo tenían que proceder. Los investigadores sí les han dicho que, para corroborar la identidad de la fallecida, a lo mejor tienen que efectuarles la prueba del ADN. Este extremo lo deberá ordenar el juez de Leganés que instruye el caso.

Sandra Palo fue hallada a las 7.40 del sábado, cuando un camionero que iba en dirección a Toledo divisó un bulto tirado en un camino a medio asfaltar que sale perpendicular de la autovía, a la altura del kilómetro 8,200, en Leganés. Al apearse se topó con la mujer muerta con signos externos de violencia y parcialmente calcinada.


La policía detiene a un menor por la violación y asesinato de una joven disminuida en Leganés

Elmundo.es

15 de junio de 2003

La policía ha detenido a un menor en relación con el asesinato, el pasado 17 de mayo, de una joven disminuida psíquica, Sandra Palo Bermúdez, de 22 años, cuyo cadáver fue hallado quemado en una cuneta de la carretera de Toledo (N-401), en el término municipal de Leganés.

Fuentes de la investigación indicaron que el menor ha sido detenido en relación con este caso, aunque por el momento se desconoce su grado de implicación en el asesinato de la joven.

Las fuentes precisaron que pueden ser tres las personas implicadas, todas ellas varones de etnia gitana, quienes agredieron sexualmente a la joven y después la quemaron.

Para ello, se desplazaron a una gasolinera próxima al lugar y compraron un euro de gasolina, con la que rociaron el cuerpo de la chica, aún con vida, y lo quemaron parcialmente.

Los padres de Sandra dijeron que ellos mismos tuvieron que rastrear la zona donde fue hallado el cadáver -el kilómetro 8,200 de la N-401- por un camionero que circulaba por la citada autovía y encontraron una camiseta de color lila y un «walkman» que llevaba ese día la víctima.

La familia, que denunció la desaparición de Sandra el mismo día que fue hallado su cadáver, consideró que la policía no había rastreado la zona adecuadamente.

El cadáver fue hallado después de que Sandra, que vivía con sus padres y hermanos en el barrio de Las Margaritas de Getafe, saliera de un taller ocupacional y se fuera a una discoteca de Madrid con unos amigos.

Sandra fue vista por última vez sobre las 2.30 horas del día 17 de mayo en la parada de autobuses interurbanos de la plaza Elíptica, en Carabanchel, y pudo ser raptada cuando regresaba a casa, según las primeras hipótesis.

En el lugar de los hechos, los agentes encontraron señales de pelea y, esparcidos por el suelo, manchas de sangre y restos de vehículo.


Centenares de personas despiden a Sandra Palo, asesinada en Leganés

El País

28 de julio de 2003

Centenares de familiares y amigos dieron ayer por la mañana el último adiós a Sandra Palo, una vecina de Getafe de 22 años que fue violada y asesinada el pasado 17 de mayo por cuatro jóvenes, tres de ellos menores, junto a una nave industrial de una empresa de rótulos luminosos, en Leganés. Dos autopsias, varias pruebas forenses y un estudio de ADN son los pasos previos a los que ha sido sometido el cuerpo de la joven deficiente psíquica antes de que recibiera sepultura ayer en el cementerio getafense de Nuestra Señora de la Soledad.

Los hechos se producen sobre las tres y media de la madrugada del sábado 17 de mayo. Sandra Palo ha salido a tomar unas copas con sus compañeros del taller ocupacional donde estudiaba, en la zona norte de la capital. A esa hora decide regresar a su casa, en el barrio getafense de Las Margaritas. Ese mismo día toma la primera comunión su hermano pequeño y prefiere estar pronto en casa. De hecho, avisa a través de su teléfono móvil a sus padres de que está en la plaza Elíptica (Carabanchel) y que está a punto de subir al autobús nocturno que la llevará a casa.

Pero, la historia tiene un final muchísimo más trágico. Mientras Sandra Palo está esperando al autobús junto a su ex novio, tres jóvenes montados en un coche oscuro van a recoger a un cuarto amigo a las fiestas de San Isidro, en la cercana avenida de la Ermita del Santo. Los tres chavales tienen edades entre 14 y 18 años. El mayor es Francisco Javier Astorga Luque, apodado El Malaguita. Cuando recogen a su amigo, de 16 años, le dicen que esa noche tienen que salir a trabajar. Pensaba robar en algún concesionario o en alguna joyería, ya que los cuatro son expertos aluniceros (robar empotrando un coche contra el escaparate de una tienda), según fuentes policiales.

Su invitado les dice en un principio que no les acompaña. Se lo está pasando muy bien en las fiestas y prefiere quedarse, pero al final es convencido y sube al vehículo. Emprenden trayecto a Vallecas para recoger a un quinto miembro del grupo, pero no le encuentran, por lo que cambian de camino y deciden ir a Alcorcón, donde tenían escondido en un garaje un coche robado listo para hacer varios alunizajes.

En su recorrido, pasan por plaza Elíptica y ven a Sandra Palo con su novio. Entonces, El Malaguita dice al menor de 16 años: «Haz todo lo que sea necesario para que suba al coche porque quiero liarme con ella». Algunas fuentes señalan que el joven nacido en Málaga (de ahí su apodo) conocía a la chica, logró que el ex novio y ella se subieran al coche. Algunas declaraciones apuntan a que empleó un cuchillo para intimidarla. Inician entonces camino hacia Getafe, donde vive Palo.

A pocos kilómetros de la plaza Elíptica, paran el coche y obligan a bajar del vehículo al ex novio. Después siguen su viaje, hasta que paran en un descampado junto a la carretera de Toledo (N-401), que da acceso a la fábrica de rótulos Fraile. Entonces, comienza la verdadera tortura para la vecina de Getafe.

Primero se bajan el joven de 16 años y Sandra Palo: «Ella quería hacerlo conmigo. Se había enamorado de mí, porque se aprendió mi nombre de puta madre». Entonces, empiezan a besarse «en la parte calentita del coche», encima del capó del vehículo, hasta pasar a mayores. Mientras, el resto de amigos se quedan dentro del coche. Cuando terminan el acto sexual, deciden subirse al vehículo. Sus acompañantes dicen que ellos también quieren divertirse y que la chica tiene que acostarse con ellos. La joven se niega, pero dos de ellos la sujetan fuertemente por los brazos mientras el tercero la viola. Ella no puede moverse a pesar de su corpulencia. Después se van turnando hasta que completan el acto sexual los tres. El abuso dura unos 45 minutos, según los detenidos.

La joven logra ponerse en pie con serias dificultades. Con paso lento, se apoya en el muro de la fábrica de rótulos. Está extenuada tras las múltiples agresiones sexuales a que ha sido sometida. El Malaguita, que conducía el coche, piensa que, si la dejan con vida, podría reconocerles. Los cuatro están fichados y han pasado mucho tiempo con su víctima. Arranca el motor, mete la primera velocidad y pisa a fondo el acelerador. La joven es atropellada y cae malherida. La operación la repite unas siete u ocho veces. Marcha adelante, marcha atrás. Piensan que la han matado, pero en realidad Sandra Palo está agonizando. El reiterado atropello hace que uno de los faros delanteros se rompa y los cristales queden en el lugar del crimen.

Los cuatro jóvenes se marchan. Uno de ellos tiene arañazos que le ha provocado Sandra en su intento de defenderse, por lo que deciden volver y quemarla para borrar las posibles huellas. Antes paran en una gasolinera de la plaza Elíptica y compran un euro de gasolina. Lo hacen con disimulo y tapándose la cara para no ser grabados por las cámaras de seguridad. Regresan al descampado. El Malaguita rocía con el combustible a la joven y le prende fuego. Las graves heridas que sufre acaban por matarla. Después cada uno se va a su casa. El ZX verde oscuro que emplearon nunca ha sido recuperado. Supuestamente fue quemado cerca de Valde-mingómez, según la policía.

El Grupo XII de Policía Judicial, dedicado a robos y atracos, detiene a los supuestos culpables.

Diversas llamadas permiten identificar al menor de 16 años como uno de los autores. Éste es detenido el 12 de junio tras robar un Jaguar e intentar atropellar a un peatón en Puente de Vallecas. El resto de los culpables fue apresado a finales de junio en sus domicilios de Alcorcón y Cañada Real.

Los padres de Sandra Palo afirman que han recogido hasta la fecha 400.000 firmas para solicitar al Gobierno de la nación que endurezca las penas recogidas en la Ley del Menor.


La madre de Sandra Palo entrega en el Congreso un millón de firmas para cambiar la Ley del Menor

Libertaddigital.com

18 de enero de 2005

María del Mar Bermúdez, la madre de la joven Sandra Palo, entrega este martes en el Congreso de los Diputados al ex secretario de Estado de Seguridad Ignacio Astarloa y al diputado y secretario de Política Municipal y Libertades Públicas del PSOE, Álvaro Cuesta, más de un millón de firmas para que el Parlamento proceda a modificar la Ley del Menor, informa El Mundo.

La madre de la joven de 22 años de edad que fue asesinada a manos de tres menores y un mayor de edad en mayo de 2003 explicó que, tras mantener sendos encuentros con Cuesta y Astarloa, ambos se comprometieron a recibirla a las puertas del Cámara Baja para recoger las firmas que avalan el cambio en la ley que ella propone.

Esta actuación se debe a que los padres de la joven consideran que las penas de entre cuatro y ocho años de internamiento impuestas a los menores que mataron a Sandra son «irrisorias» y no guardan proporcionalidad con los «salvajes» hechos que cometieron con su hija, motivo por el cual quieren que se endurezcan las penas.

Además, María del Mar aseguró que está «harta de la peleas que protagonizan los grupos políticos» y manifestó que lo único que pide es que se cambie la legislación en los aspectos que hacen referencia a la delincuencia de menores.

Finalmente, aseveró que quiere ultimar este trámite antes del próximo lunes, día 24, en que comenzará en la Audiencia Provincial de Madrid el juicio contra Javier A.L., el único mayor de edad acusado como inductor del secuestro, violación y asesinato de Sandra Palo.


El único mayor de edad acusado de la muerte de Sandra Palo culpa a dos menores de su asesinato

Agencias  – Elpais.com

24 de enero de 2005

Francisco Javier A.L., el único mayor de edad acusado del secuestro, violación y asesinato de Sandra Palo, ha reconocido hoy que violó a la joven, pero ha asegurado que no la mató y que fueron los dos menores R.S.G. y J.R.M. quienes la embistieron y atropellaron con un coche, «unas 15 veces». Francisco Javier A.L. ha declarado que el día de los hechos estaba «completamente drogado, por lo que no sabía lo que hacía».

«Quisiera pedirle perdón por todo el daño que hemos hecho a la familia», ha dicho Francisco Javier A.L., El Malaguita, en el juicio que ha comenzado hoy en la Audiencia Provincial de Madrid contra él, para quien el fiscal pide 69 años de cárcel por secuestrar, violar y asesinar presuntamente a Sandra Palo, la joven de 22 años cuyo cadáver fue hallado por un camionero el 17 de mayo de 2003, quemado y tirado en una cuneta de la carretera de Toledo (N-401), en el municipio madrileño de Leganés, junto a una empresa de rótulos. Sus asesinos, antes de acabar con su vida, la habían violado repetidamente. Durante la vista, el procesado, que tenía 18 años cuando ocurrieron los hechos, ha insistido en que Sandra pedía en todo momento que no le hicieran daño y que no la mataran porque tenía que ir a la comunión de su hermano.

Además de los 69 años de cárcel, el fiscal solicita que El Malaguita indemnice a la familia de la víctima con 180.000 euros, mientras que el abogado que ejerce la acusación particular, en representación de la familia de Sandra Palo, José María Garzón, reclama para el único acusado mayor de edad 76 años de prisión.

Por el asesinato de Sandra Palo ya han sido condenados tres menores (que tenían uno 14 años y dos 17 cuando se produjo el crimen), quienes en el juicio que se celebró contra ellos en octubre de 2003 en el Juzgado de Menores número 5 de Madrid declararon que actuaron inducidos y manipulados por El Malaguita. Los tres menores fueron condenados a penas que oscilan entre cuatro y ocho años de internamiento en un centro especial de régimen cerrado, y entre tres y cinco años de libertad vigilada.

La familia de Sandra Palo ha acudido a la sede de la Audiencia madrileña para asistir a la vista oral. La madre de la víctima, María del Mar Bermúdez, ha declarado a los periodistas antes de comenzar el juicio que espera que se haga «justicia de verdad, no como la que se ha hecho con los menores». «Voy a ser su mayor pesadilla, tanto para él como para los menores», ha afirmado la madre de Sandra, que ha recordado que la familia ha presentado a los grupos parlamentarios popular y socialista en el Congreso más de un millón de firmas de apoyo a la reforma de la Ley del Menor para que las penas se cumplan en la cárcel cuando los condenados alcancen la mayoría de edad.


La muerte de Sandra Palo fue agónica y atroz y se ensañaron para ocultar su violación, dice la fiscal

M. J. Álvarez – ABC.es

27 de enero de 2005

«Una de las muertes más desproporcionadas, viles, inhumanas y sangrantes que existen». Ésas fueron algunas de las expresiones recogidas en las conclusiones definitivas del Ministerio Fiscal en la tercera jornada del juicio celebrado en la Audiencia Provincial contra Francisco Javier A. L., alias «El Malaguita», de 22 años, acusado de un delito de secuestro, tres de agresión sexual -uno como autor material, y el resto por cooperador necesario- y un cuarto por el asesinato de la joven getafense Sandra Palo, el 17 de mayo de 2003. Contó con la colaboración de sus «compinches»: Ramón S. G., «Ramón» y José Ramón M.M., «Ramoncín», ambos de 19 años, además de R. G. F., «Rafita», que cumplen condena desde octubre de 2003.

Mantiene la pena de 69 años

La vista se caracterizó por su extrema dureza, no en vano, acudieron a prestar testimonio tres agentes de la policía científica, un experto en toxicología, además de los médicos forenses encargados del caso, junto al que representa a la acusación particular de la familia de la víctima, el catedrático Luis Frontela.

La madre de la infortunada, María del Mar, acompañada en todo momento de sus padres -Sixta y Juan-, sus cuñados, su hija Jessica -por desgracia, ya, la única hembra-, así como de otros allegados, se contenía, a duras penas, con el rostro desencajado, por los sobrecogedores relatos que se escucharon ayer en la sala acerca del estado del cadáver y la despiadada muerte de su «niña», como la llamaban cuantos la conocían.

A última hora de la mañana, una vez oídos todos los testimonios de los tres días del juicio, la fiscal encargada del caso, dio cuenta de las conclusiones provisionales, una vez modificadas las provisionales, que elevaron a definitivas. Así, el Ministerio Público mantiene la pena de 69 años de prisión por los hechos delictivos citados anteriormente, al igual que la acusación particular, que eleva la condena por los mismos delitos a 76 años; mientras, la defensa pidió la libre absolución.

En su informe, considera probado y acreditado que «hubo ensañamiento, alevosía y vileza en el secuestro, violación y asesinato de Sandra Palo», así como la participación, en calidad de autor material, de «El Malaguita». Tras subrayar que la situación de debilidad y especial vulnerabilidad de la joven -con un 53 por ciento de minusvalía- , visible y apreciada por todos los implicados en los hechos, aclaró que, la agresión sexual se realizó con total impunidad, al reducirla y sujetarla por la fuerza. Añade que «si el acceso carnal fue consentido, tal y como aseguró «El Malaguita», ¿por qué Sandra tenía bajada sólo una pierna del pantalón? ¿por qué fueron a un descampado, un lugar inhóspito y de difícil acceso? ¿por qué esgrimir la navaja? ¿qué necesidad había de inmovilizar sus muñecas y tobillos?», fueron algunos de los argumentos expuestos por la fiscal para demostrar que la tesi [tesis] del acusado es ilógica y que hubo tres accesos carnales no consentidos.

En cuanto a la espantosa muerte a la que sometió a Sandra, junto a sus tres cómplices, el Ministerio Fiscal recalcó que todos son delincuentes comunes; de ahí que usaran medios brutales y aberrantes. «La mataron de forma atroz para ocultar que la habían violado». En cuanto a la alevosía y ensañamiento de «El Malaguita», la fiscal sostiene que se aprovechó de su falta de capacidad de reacción hasta el final. «Su muerte fue agónica, y usaron los medios y las formas más atroces para acabar con su vida. Todos querían que desapareciera».

Al final supo qué le iba a pasar

De ahí que convenciera a los demás para asesinarla, atropellarla y quemar su cuerpo. Añadió que, cuando la muchacha se estaba vistiendo, la arrolló -el conducía-, por sorpresa e inesperadamente. Entonces, sólo entonces, la víctima se dio cuenta de lo que le esperaba, y la estampó contra la pared de la empresa Rótulos Fraile, pasando por encima de su cuerpo de forma reiterada, y que cuando la «rociaron con gasolina, aún estaba viva. ¿Por qué no usó la navaja y le causó una muerte rápida?», interrogó en voz alta.

Ante su peligrosidad y la alarma social causada, el Ministerio Público reclamó que se le aplique el artículo 78 del Código Penal, que establece el cumplimiento íntegro de la condena -teniendo el cuenta el límite máximo de 30 años- y que no disfrute de ningún beneficio penitenciario ni reducciones. Mientras los forenses del caso afirmaron que, según las pruebas médicas practicadas al cadáver, no se puede decir que «no hubo violación, pero tampoco lo contrario», tesis que fue rechazada por Frontela, que, además, sostiene que la quemaron viva.


64 años de cárcel para El Malaguita por el asesinato de Sandra Palo

El País

4 de febrero de 2005

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a Francisco Javier Astorga Luque, El Malaguita, a 64 años de prisión por el secuestro, violación y asesinato de Sandra Palo, de 22 años, en mayo de 2003, en Leganés. El tribunal considera que El Malaguita es responsable penal, en concepto de autor, de un delito de detención ilegal, tres delitos de violación y un delito de asesinato. La sentencia fija una indemnización de 480.809,68 euros a los padres de la joven, Francisco Palo y María del Mar Bermúdez.

Por estos hechos, ya fueron condenados tres menores de edad, quienes en el juicio que se celebró contra ellos en octubre de 2003 en el Juzgado de Menores número 5 de Madrid declararon que actuaron inducidos y manipulados por El Malaguita.

La sentencia notificada hoy por la Audiencia impone al único mayor de edad 15 años de cárcel por un delito de violación en concurso medial con el de detención ilegal, 12 años por cada uno de los otros dos delitos de violación y 25 años por asesinato. La resolución aclara que el máximo de cumplimiento efectivo de la condena es de 30 años, «sin perjuicio de ello, que los beneficios penitenciarios y el cómputo para la libertad condicional se referirán a la totalidad de las penas impuestas.»

Durante el juicio, el fiscal pidió para El Malaguita 69 años de cárcel, mientras que el abogado de la familia de la víctima, José María Garzón, reclamó para el procesado 76 años de cárcel. El cadáver de Sandra fue hallado por un camionero el 17 de mayo de 2003 quemado en una cuneta de la autovía de Toledo (actual A-42), en el municipio madrileño de Leganés, junto a una empresa de rótulos.

El tribunal de la Sección Tercera afirma que la joven tuvo «una muerte singularmente cruel» y no podía prever el ataque que sufrió por la minusvalía que padecía.

La sentencia, que consta de 15 folios, señala la «singular vileza» del asesinato y «en los actos posteriores encaminados a la destrucción del cadáver, reveladores de una frialdad y serenidad impropias en una persona de la edad del procesado». La sala recuerda que El Malaguita, quien cuando ocurrieron los hechos cumplía una medida de internamiento impuesta por un juzgado de menores, «no parece haber interiorizado unas mínimas normas necesarias para la convivencia social».

Por estos hechos, en octubre de 2003, el Juzgado de Menores número 5 de Madrid condenó a J. R. M. y a R. S. G. a ocho años de internamiento y cinco de libertad vigilada e impuso cuatro años de internamiento y tres de libertad vigilada a R. G. F.

Minusvalía psíquica

El tribunal declara probado que, sobre las 2.30 del 17 de mayo de 2003, El Malaguita circulaba en un vehículo por la M-30, en las inmediaciones de la plaza del Marqués de Vadillo, cuando observó que iban por el arcén Sandra y J. A. La sentencia, contra la que cabe recurso, agrega que ambos están «afectados de una minusvalía psíquica y, concretamente, Sandra de un retraso mental ligero que suponía una disminución de su capacidad del 53% correspondiendo su edad mental a la de una persona de 12 años». Además, la joven «tenía limitada su capacidad de abstracción, previsión y reacción, especialmente ante situaciones de peligro».

Según el fallo, El Malaguita, al objeto de hacerse con los efectos de valor que pudieran llevar Sandra y su acompañante, les invitó a subir al coche, negándose a ello la muchacha, por lo que el procesado le exhibió una navaja y consiguió que subieran al coche. Después, permitieron al chico abandonar el vehículo, lo que igualmente quiso hacer Sandra, pero le fue impedido por el acusado, que había decidido tener una relación sexual con ella.

El Malaguita y sus amigos circularon durante un tiempo con el vehículo hasta que se dirigieron a la autovía de Toledo y se desviaron a la altura del kilómetro 8,200 por un camino que conducía a una empresa de rótulos. La sala estima probado que allí, en unión de al menos dos de los menores, obligó a Sandra a bajar del vehículo y mientras dos de los menores sujetaban a Sandra el acusado la violó, lo que también hicieron los dos menores.

«Satisfecho el ánimo lúbrico, Francisco Javier tomó la decisión, compartida o asumida por quienes le acompañaban, de acabar con la vida de Sandra», según la sentencia, que relata que para ello se introdujeron en el coche y «lo lanzaron sobre el cuerpo de Sandra», sin que conste quién conducía. A continuación, el vehículo pasó por encima del cuerpo de la víctima «entre ocho y diez veces».

Acto seguido, «pese a advertir señales de vida en Sandra, con la finalidad de dificultar la posible investigación de los hechos» se dirigieron a una gasolinera para adquirir un euro de gasolina. Regresaron al lugar y vertieron sobre el cuerpo de la chica el combustible y le prendieron fuego. La sala concluye que se trata de una «actuación ajena a cualquier razón de humanidad incluso para matar».

María del Mar Bermúdez, madre de la joven Sandra Palo, declaró ayer a Efe que acoge con «alegría y satisfacción» la condena impuesta a El Malaguita, al considerar que «se ha hecho justicia». No obstante, se lamentó: «A mi hija no me la devuelve nadie».


El Supremo confirma la condena para el único adulto implicado en la muerte de Sandra Palo

Agencia EFE – Elpais.com

22 de noviembre de 2005

El Tribunal Supremo ha confirmado esta mañana la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que condenó a 64 años de cárcel a Francisco Javier A. L., El Malaguita, por el secuestro, violación y asesinato de la joven de 22 años Sandra Palo en 2003.

Así lo ha acordado la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo en una sentencia, hecha pública hoy, que desestima el recurso interpuesto contra la resolución de la Audiencia de Madrid por la defensa de El Malaguita, el único mayor de edad acusado por este caso.

Por estos hechos, el juzgado de Menores número 5 de Madrid condenó a J.R.M. y a R.S.G. a ocho años de internamiento y cinco de libertad vigilada cada uno e impuso cuatro años de internamiento y tres de libertad vigilada a R.G.F.

El cadáver de Sandra Palo fue hallado el 17 de mayo de 2003 en la cuneta de la carretera de Toledo, a la altura del kilómetro 8,2, en el término municipal de Leganés. Los tres menores condenados (dos de ellos de 17 años y el otro de 14) declararon en su día que actuaron manipulados por El Malaguita.

Iniciativa en el Congreso

La familia de la fallecida presentó en su día a los grupos parlamentarios popular y socialista en el Congreso de los Diputados más de un millón de firmas de apoyo a la reforma de la Ley del Menor para que las penas se cumplan en la cárcel cuando los condenados alcancen la mayoría de edad.

El pasado 7 de octubre el Gobierno aprobó un anteproyecto de ley que prevé que el juez pueda ordenar que los menores pasen a prisión al alcanzar los 18 años, aunque según el ministro de Justicia esta medida se aplicará «excepcionalmente».


«Rafita»: retrato de un asesino

Carlos Hidalgo – ABC.es

24 de junio de 2007

Está considerado «el crimen más vil de la historia penal española». No faltan argumentos que sustenten esta afirmación. A Sandra Palo Bermúdez, una chica de 22 años, getafense y con una pequeña discapacidad psíquica, la raptaron, la violaron tres personas, la atropellaron 15 veces y la quemaron con gasolina cuando aún le quedaba vida. Es uno de esos casos que jamás se olvidan. Como tampoco se escapa del recuerdo que fueron tres menores y un mayor de edad los condenados por el crimen. Por ello, las penas fueron de lo más dispar: mientras que a Francisco Javier Astorga Luque, «El Malaguita», que cuando ocurrió el suceso tenía 18 años, se le condenó a 64 años de prisión, a los otros tres encausados, de 14 y 17 años entonces, les cayeron un máximo de ocho años de internamiento en un centro de menores y cinco de libertad vigilada.

Rafael García Fernández, alias «Pumuki» o «Rafita», es el que mejor parado salió del proceso judicial. Apenas tenía 14 años cuando ocurrieron los hechos. Un niño. Según él mismo declaró, fue el único que no participó en la violación múltiple, de ahí que su pena sea la inferior: cuatro años de internamiento en un centro de reinserción de menores y tres de libertad vigilada. El miércoles saldrá a la calle. El 5 de diciembre cumplirá 19 años. Ya no es un niño.

Y, para muchos, nunca lo ha debido de ser, a juzgar por la salvajada en la que participó aquella madrugada del 17 de mayo de 2003, cuando con sus amigos raptó a Sandra y su novio mientras éstos volvían a casa tras una noche de fiesta. Tras deshacerse del chico, los cuatro jóvenes delincuentes retuvieron a Sandra en el coche, la llevaron a un descampado a la altura de Leganés y le rompieron la vida. Un camionero encontró el cuerpo, parcialmente carbonizado, en una cuneta. Empezaba entonces un enorme drama familiar, pero también la lucha de unos padres por cambiar unas leyes que les parecen a la medida de los delincuentes, nunca de las víctimas y de la atrocidad de los delitos. «Rafita» y sus compañeros de fechoría jamás han mostrado el menor arrepentimiento.

Acumulaban 700 denuncias

Lo que hicieron aquella noche no fue, ni mucho menos, una experiencia totalmente nueva para esta banda. Los cuatro acumulaban ya entonces alrededor de 700 denuncias. Cada vez que se le detenía, «Rafita» pasaba por una puerta y salía por otra. En los centros, cuando llegaba, preguntaba qué había de cenar, y, si no le gustaba, se iba.

Rafael García Fernández y su familia -los padres y los cinco hermanos- proceden del poblado chabolista de Las Mimbreras. Fueron realojados en una vivienda de Leganés a mediados de 1999. Sin embargo, el aumento de la inseguridad provocó las protestas de los vecinos, por lo que se les volvió a trasladar, esta vez, a la avenida de Villaviciosa, en Alcorcón. Y, de nuevo, las quejas vecinales. «Rafita», por tanto, creció en un entorno en el que se convirtió en normal ver entrar y salir de la cárcel al cabeza de familia. «Cuando le juzgaron por lo de mi hija, el padre acababa de salir de prisión» por un delito de sangre, comenta María del Mar Bermúdez, madre de Sandra.

El historial delictivo de este chaval comenzó a los 7 años. Con esa edad ya era un «tironero». A los 11 años, pertenecía a la llamada «banda del chupete», bastante conocida: rompían farolas, robaban, quemaban coches en los garajes de Alcorcón. ABC ya daba cuenta, ocho meses antes del asesinato de Sandra, de las tropelías de «Rafita» y sus hermanos. Cuando sólo tenía 13 años, al homicida no se le ocurrió otra cosa que, como un francotirador, disparar desde su casa con una escopeta de perdigones sobre un hombre y una mujer, a los que hirió. El menor había estado internado en un centro de menores del distrito madrileño de Chamberí. Pero perdió su plaza, y volvió con sus padres.

Dos de sus hermanos, con sólo 7 y 10 años, también fueron internados después de que la Comunidad de Madrid se hiciera cargo de su tutela. Los vecinos llegaron a recoger cerca de un millar de firmas por los problemas que originaba la «banda del chupete» y hubo que incrementar la presencia policial en la zona.

Pero «Rafita» no cejaba en su empeño de causar el mal. Cometió varios intentos de agresión sexual, y se dio a la moda del «alunizaje» en escaparates de comercios. La madre se dedicaba a vender en el mercadillo del barrio vallecano de Entrevías lo que sus hijos, Francisco y «El Bubu», robaban en comercios.

Así es como «Rafita» o «Pumuki» llegó a la noche del crimen de Sandra Palo, en semejantes compañías, entre las que no faltaban tampoco las del propio «Malaguita», que es su primo, y las de Juan Ramón Manzano Manzano y Ramón Santiago Jiménez, alias «Ramoncín» y «Ramón», respectivamente, los otros implicados en el crimen.

«La estampó muchas veces»

«Íbamos a dar un “palo”, pero mi primo, al ver a Sandra y su novio, cambió de planes. A punta de navaja les obligó a meterse en el coche». Así relataba «Rafita», en el juicio contra «El Malaguita», lo ocurrido aquel 17 de mayo. «Me dijeron -prosiguió- que la iban a violar en un descampado. Ella insistía en que la dejaran irse. No la dejaron. Cuando se vestía, mi primo decidió atropellarla. Muchas veces. La estampó contra la pared de la fábrica; ella se levantaba y andaba, y así una y otra vez. Nos marchábamos ya, y decidieron quemarla. Aún movía los brazos. Le echaron un litro de gasolina».

Tras este relato, espeluznante, no resulta extraño que el grupo tuviera la sangre fría, antes de ser detenidos, de jactarse de la barbaridad cometida. En los círculos en los que se movían, nada recomendables, se jactaban: «¡Cuidado, que quemo; cuidado, que mato!» o «¡Le hemos dado la muerte del Torete!».

La primera detención llegó unas tres semanas después del suceso. «Ramón» fue sorprendido por la Policía mientras robaba, junto a su novia, un «jaguar». Su testimonio fue fundamental para detener a «Ramoncín». Luego, cayeron «El Malaguita», en un poblado chabolista, y «Rafita», este último escondido en la furgoneta de sus padres. En octubre, durante el juicio de los menores, uno de ellos amenazó a la familia de Sandra con el gesto de cortarles el cuello.

Hostilidad, ira, agresiones…

A «Rafita» apenas le quedan tres días de internamiento. Los informes técnicos que obran en poder del juez indican que su conducta sólo ha avanzado en dos aspectos: se lava y tiene interés por la carpintería. Por lo demás, se le aprecian accesos de ira, egocentrismo, inadaptación, hostilidad, marginalidad crónica, bajo autocontrol… y ha acumulado varias sanciones por agresión. La vida entre rejas para un «violeta» -apelativo que se utiliza en la jerga carcelaria para los violadores- no es nada fácil. Funciona la Ley del Talión.

Los padres de Sandra quieren que estos tres años de libertad vigilada los pase «Rafita» fuera de la Comunidad de Madrid y bajo permanente control. Mientras, ellos intentan seguir adelante, pese al tratamiento farmacológico contra la depresión de María del Mar y los cuatro infartos de Paco, su marido, sufridos en muy poco tiempo. Quieren que su caso y la Ley del Menor española acaben en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, ya ha dicho que este Gobierno no tocará la ley, pese al clamor social.

En octubre se revisarán las condenas de «Ramón» y «Ramoncín». Si nada cambia, dentro de 4 años serán ellos los que saldrán a la calle. Como «Rafita».


Uno de los asesinos de Sandra Palo, «Rafita», sale del centro de menores

Roberto Bécares – Elmundo.es

27 de junio de 2007

María del Mar Bermúdez, la madre de Sandra Palo, raptada, violada y asesinada en 2003, no ha tenido la oportunidad de verle el rostro a la muerte. A las 08.05 horas, R.G.F., «Rafita», uno de los asesinos de su hija, era trasladado a otro centro sin que ella estuviera presente, como quería, «para verle la cara» y soltar «toda la rabia» que ha acumulado durante estos cuatro años.

El juzgado de Menores número 7 decretó que este miércoles «Rafita», que tenía 14 años cuando participó en el crimen junto a otros tres jóvenes, saliera en libertad vigilada tras cumplir cuatro años de internamiento en el centro de menores Renasco, en Carabanchel. Ahora le esperan otros tres años en un centro de régimen abierto y fuera de la Comunidad de Madrid.

Poco antes de las 8.00 de la mañana, a la hora que se abrían las puertas de la institución, entraban dos furgones policiales usados para el traslado de presos. Minutos después, salían precedidos por un Renault Megane que salía a toda pastilla dirección a la avenida de los Poblados, mientras los dos furgones, en uno de los cuales iría el asesino de Sandra, partieron en una dirección opuesta, hacia General Ricardos.

Uno de ellos era conducido por una policía y el otro era pilotado por un agente con una capucha roja que le tapaba el rostro. Pocos después, llegaba María del Mar Bermúdez junto a su marido, Paco. Pensaban llegar a las 7.45 allí, pero «con los nervios», se equivocaron de dirección. Nada más enterarse de que había salido, María del Mar soltaba su ira. «¡Me han engañado! El juez me dijo que salía más tarde. Llevo cuatro años esperando para nada. ¡Me han quitado la única oportunidad que tenía!», gritaba.

Y en un ataque de rabia, se dirigió a las puertas del centro, buscando una explicación de los directores de la institución. Saltó un primer control de seguridad, y cuando ya se dirigía hacia el edificio, hasta seis policías nacionales salieron a su paso para evitarle que siguiera su camino. Charlaron con ella varios minutos y luego le acompañaron hacia la puerta.

María del Mar, visiblemente nerviosa, no se podía creer que se le esfumara así su única oportunidad. «Tenía que soltar esa rabia que llevo dentro y ahora no podré, la tendré que seguir llevando encima. Mi objetivo era que vosotros vierais su rostro, aunque tuviera que volcar la furgoneta, para que la gente le conozca y no pueda pasarle algo así al hijo de nadie», decía.

La madre de Sandra Palo, que vestía una camiseta con el rostro de su hija fallecida, no dudó en arremeter contra las instituciones. «El director del centro tenía que estar aquí dando la cara. El otro día sí salió a calmarme, pero ahora nadie puede calmar mi dolor, nadie», explicaba más tarde María del Mar, que ya el día 12 aguardó varias horas en las puertas del centro a la espera de la salida de «Rafita»; una salida que no se produjo.

María del Mar recordó que el juez le había dicho que el joven asesino saldría entre las 12 de la mañana y las 12 de la noche. «¿Cómo nos ha engañado así? ¿Por qué no está la directora de reinserción de menores -Carmen Balfagón- aquí para dar una explicación?», se preguntaba María del Mar, que anunciaba que iba a emprender acciones legales contra el juez y el centro de menores: «Todos los políticos son unos corruptos y unos sinvergüenzas».

Sobre las 9.15 salía un subdirector del centro a hablar con María del Mar. «Me ha dicho que no es su responsabilidad, sino del juzgado», decía la madre de Sandra Palo, que incidía en que «Rafita» no se ha rehabilitado. «Ha estado cuatro años aquí y los informes dicen que su conducta no ha mejorado. No le pienso dar una oportunidad, porque ellos no se la dieron a mi hija», añadía María del Mar, que aseguraba que no se iba a mover de allí hasta que alguien le diera una explicación «convincente».

Tanta tensión tenía que finalmente sufrió un desmayo y un ataque de nervios y tuvo que ser atendida por una dotación del Samur, que la trasladó al hospital para una revisión más completa.

Fuentes de la Consejería de Justicia de la Comunidad de Madrid han asegurado que la hora y las condiciones en que «Rafita» salió del centro fueron establecidas por el juez y que la Administración Regional «se ha limitado a ser respetuosa con las instituciones y a cumplir con la legalidad».

Durante los próximos tres años, «Rafita», que tenía 14 años cuando junto a otros tres jóvenes, violaron, atropellaron y quemaron a Sandra Palo, tendrá que cumplir las reglas de conducta en un centro de fuera de la Comunidad de Madrid que le ha impuesto el Juzgado de Menores número 7. Canarias, Ceuta y Baleares son destinos a los que podría haber sido enviado.

Pese a que no se ha acordado ninguna orden expresa de alejamiento respecto a los padres, el joven tendrá que comparecer ante el Juzgado cuando se le requiera. Además, deberá cumplir los horarios de las actividades a realizar y normas de convivencia que le exija el centro, de donde no podrá ausentarse sin autorización del juez.

Junto a «Rafita», el Juzgado de Menores condenó a J.R.M., conocido como «El Ramoncín», y a R.F.C., «El Ramón», a ocho años de internamiento y cinco años de libertad vigilada. Mientras, a Francisco Javier Astorga, «El Malaguita», se le impuso una pena de 64 años de prisión por participar en el secuestro, violación y asesinato de la joven.

Desde que se conoció la sentencia, María del Mar ha emprendido una lucha infatigable por cambiar la Ley del Menor para que se endurezcan las penas por delitos graves. Este martes, unas 400 personas se manifestaron en Chamberí en apoyo a la familia de Sandra Palo en presencia del vicepresidente segundo de la Comunidad y consejero de Justicia, Alfredo Prada.


Ley del Menor: reforma urgente y necesaria

Elmundo.es

21 de julio de 2009

EDITORIAL – La violación de una disminuida psíquica en Isla Cristina (Huelva) por siete menores, días después de otro abuso a una adolescente en Baena por también cinco menores, ha provocado una intensa polémica sobre la reforma de la ley de Responsabilidad Penal del Menor, aprobada por un amplio consenso en enero de 2000.

La ley ha sido objeto de diversas modificaciones, como el endurecimiento de las sanciones y la posibilidad de personación de los perjudicados en el proceso, pero hay todavía un amplio sector social que considera que se trata de una norma excesivamente benévola con el infractor.

En este sentido, dos diputados del PP, Alfonso Alonso y Rafael Hernando, anunciaron ayer que su partido va a presentar en septiembre una proposición de ley para reformar la actual normativa del menor. Ambos se manifestaron a favor de un endurecimiento de las penas tras subrayar que existe «un clamor social» y la necesidad de «una mayor protección a las víctimas». Por su parte, Leire Pajín afirmó que el PSOE no es partidario de improvisar una legislación «por casos concretos», pero que está dispuesto a abordar el debate después del verano, cuando se enfríe la actual polémica.

Lo que sucede es que las agresiones sexuales y los delitos violentos de menores se han convertido en algo habitual en nuestra sociedad y no en un fenómeno episódico. Por ello, hay que afrontar el problema cuanto antes, aunque no sea fácil de solucionar, ya que la ley exige conciliar el carácter rehabilitador de los castigos con su efecto disuasorio, de suerte que el delincuente no tenga sensación de impunidad pero que tampoco se le cierre la puerta a la reinserción.

Tampoco es fácil determinar por qué en los últimos años se ha producido un aumento tan importante de los delitos y las agresiones sexuales de los menores, aunque debe tener mucho que ver en ello la crisis del modelo familiar, la banalización del sexo y el cuestionamiento de la autoridad que todos podemos constatar a nuestro alrededor.

Dicho esto, nos parece que, efectivamente, hay que volver a reformar la Ley de Responsabilidad del Menor, además de introducir las mejoras en el sistema educativo para que los adolescentes repudien estas conductas.

Lo primero que habría que reconsiderar es la propia edad en la que se puede exigir responsabilidad penal al menor. Ahora empieza a los 14 años, de suerte que los chicos de 12 y 13 años no pueden ser castigados penalmente, aunque sí sometidos a un programa de «protección». Somos partidarios de reducir esa edad de 14 a 12 años, ya que consideramos que, a partir de ese umbral, habitualmente existe discernimiento. Y creemos que esos jóvenes de 12 y 13 años deberían ser reeducados en un centro especial hasta que cumplieran su mayoría de edad en casos de grave delito.

Los actuales máximos de internamiento de seis a 10 años para los adolescentes de 14 a 17 años también nos parecen insuficientes para casos de extrema gravedad, como el asesinato de Sandra Palo en 2003, cuyo autor ya está en libertad. Y tampoco nos parece congruente que un joven que acaba de cumplir 18 años sea castigado con hasta 15 años de cárcel por violación mientras que otro al que le falta una semana para cumplir esa edad pueda estar en la calle a los cuatro o cinco años de internamiento en un centro.

Son medidas propuestas por numerosos expertos y que, por lo menos, el Parlamento debería discutir en esta reforma, que nos parece tan urgente como necesaria. Lo que no vale es fingir que no pasa nada y luego llevarse las manos a la cabeza cuando pasa.


«El Rafita» pide perdón y dice que la reinserción con él funcionó

ABC.es

28 de enero de 2010

En una entrevista concedida a Telecinco, Rafael Fernández García, alias «El Rafita» pide disculpas a la madre de Sandra Palo por el asesinato de su hija Sandra, en el que participó el 17 de mayo de 2003.

«El Rafita» ha dicho que se arrepiente mucho de haber estado allí y ha descrito su vida como «una paranoia». Aunque fue detenido hace pocos días por, presuntamente, intentar robar un coche, Fernández García dice que «casi no salgo a la calle, prefiero estar encerrado».

También ha relatado que pasó su infancia en en entorno social poco propicio: «Siempre he tenido una vida muy delictiva, no la que debería tener un chico de 14 años» y ha subrayado que a esa edad no se es «consciente» todavía de lo que se hace.

«El Rafita» ha querido subrayar que «yo no penetré a Sandra Palo», con cuya madre ha querido disculparse. Para él, lo que hace la madre de Sandra, María del Mar Bermúdez, «tiene un valor increíble». En su aparición televisiva ha roto una lanza a favor del sistema penal español. «En mi caso, la reinserción ha funcionado» y ha mostrado su gratitud hacia los educadores a cargo de los que ha estado durante sus años de condena.

La madre no acepta disculpas

Por su parte, también a declaraciones a Telecinco, la madre de Sandra Palo rechazó el perdón del joven, al igual que sus elogios. «Para nada quiero su arrepentimiento ni que me admire ni nada. Eso haberlo pensado hace casi siete años», le espetó.

Para Bermúdez no se trata de un perdón verdadero. «Cuando se comete un crimen con tanto enseñamiento, perfectamente, estaba con sus cinco sentidos puestos cuando lo hicieron. Muestras de arrepentimiento… no le creo nada, puesto que está haciendo lo que está haciendo. Sigue robando», señaló.

Respecto a las justificaciones de «El Rafita» sobre la grado de comprensión de lo que hacía cuando participó en el asesinato de Sandra Palo, Bermúdez aseguró, tajante, que él ya sabía lo que hacía con siete años. «Tengo una nieta con tres años y medio y es una niña que sabe lo que es el bien y el mal. Pues que me digan que un chaval de 14 años no sabe lo que hace. Ya con siete años sabía lo que hacía», reiteró.

Por último, la madre de Sandra Palo que casi siete años después del crimen esta situación, en la que no sabe por qué asesinaron a su hija la «está matando». «Me pregunto todos los días por qué», concluyó.


El Rafita se vanagloriaba de ser el asesino de Sandra Palo

Manuel Planelles – El País

30 de enero de 2010

Rafael García Fernández no ha ocultado que él es El Rafita, que fue ese chaval que -a los 14 años y en compañía de otros tres jóvenes- violó, atropelló, quemó y mató a la menor Sandra Palo. No escondió su pasado, ni se guardó aquel truculento asesinato perpetrado en 2003. El Rafita llegó a vanagloriarse de esa muerte, por la que estuvo recluido en un centro de menores de Carabanchel (Madrid) durante los cuatro años que dictó el juez.

Tras cumplir aquella condena, desembarcó en junio de 2007 en Andalucía, donde ha ido saltando de piso en piso vigilado hasta que volvió a la tutela de Madrid en septiembre de 2009. Durante estos casi tres años ha residido en Córdoba, en Málaga y Almería. Y también en los municipios malagueños de Benalmádena y Benajarafe.

Se le trasladaba cada vez que la prensa daba con su paradero. Los equipos de especialistas que han trabajado con El Rafita durante su estancia en Andalucía creen que ha sido descubierto en tantas ocasiones debido «en parte a su problemático perfil». Y recuerdan cómo en marzo de 2009 la prensa lo localizó en un piso de Benalmádena, donde sólo permaneció dos días. En esta localidad de la Costa del Sol entabló amistad con una chica. Y le reveló que él era el asesino de Sandra Palo, «vanagloriándose de su actuación». La joven luego lo denunció por haberle robado un ordenador. Y los periodistas dieron con él. La Junta de Andalucía se hizo cargo de la libertad vigilada de Rafael García Fernández el 27 de junio del año 2007. Se le decidió alojar en un piso de acogida [en] la calle Poniente de Córdoba capital. Al poco tiempo fue localizado por una cadena de televisión, que llegó a emitir unas imágenes del joven captadas con cámara oculta. Así que fue trasladado a otro domicilio para él solo, esta vez en Almería, donde residió entre el otoño de 2007 y junio de 2008, cuando fue llevado a la ciudad de Málaga.

Su paradero no trascendió hasta el mes de marzo de 2009. Volvió a ser descubierto por la prensa y se acordó su traslado a Benalmádena, donde protagonizó el incidente del ordenador, que provocó que fuera localizado de nuevo. Residió en Benajarafe entre marzo y junio de 2009. De allí regresó a la capital malagueña. Durante sus años en Andalucía realizó cursos de carpintería, el carnet de conducir y un voluntariado con niños de la ONCE, pero lo abandonó todo y no pudo rehacer su vida.

La Comunidad de Madrid asumió finalmente la libertad vigilada de El Rafita en septiembre de 2009. Sin embargo, ni el Gobierno de Esperanza Aguirre ni Instituciones Penitenciarias lo habían controlado.

Los expertos que lo han tratado durante su periplo por los pisos vigilados de Andalucía creen que en este caso «el proceso de reinserción no ha dado sus frutos»: «Prueba de ello es que ha vuelto a delinquir».

Además de la sustracción del ordenador en Benalmádena a una chica, en diciembre de 2009 cometió otro robo en Alcorcón, ya en la Comunidad de Madrid. Y hace unos días fue detenido por la policía al ser sorprendido mientras intentaba robar de madrugada un coche en el distrito de Latina.

A El Rafita los expertos lo definen como un joven «agresivo, antisocial y hostil». Los análisis a los que ha sido sometido dibujan el perfil de una persona que rechaza cualquier ayuda psicológica y que mantiene una conducta «caprichosa e infantil». Pretende hacer siempre lo que quiere y es propenso a «llevar la contraria por sistema»: «Continuamente expresaba que si hace algo es porque él quiere y no porque se lo digan».

Los psicólogos señalan como una de las causas fundamentales de su conducta «el hecho de provenir de una familia problemática y humilde» del poblado de Las Mimbreras, en Madrid. «Su padre ha cumplido reiteradas condenas por tráfico de drogas», recuerdan. También inciden en cómo él y sus hermanos formaron la denominada banda del chupete. Pese a no ser el mayor, El Rafita acabó por convertirse en el líder de esta banda que quemaba vehículos y protagonizó innumerables agresiones y robos. La Comunidad de Madrid llegó a quitarle la custodia de El Rafita a sus padres, señalan los terapeutas.

En las sesiones que realizaron con él los psicólogos se percataron de que no era capaz de administrar su «pequeña» economía. «Tras su asignación semanal no hacía previsiones, lo gastaba todo rápidamente y después le abrumaban los problemas de ansiedad», señalan. Como, por ejemplo, cuando se quedaba sin tabaco.

«Su ideal siempre ha sido volver con su familia», sostienen los expertos consultados por este periódico. El Rafita creía que al regresar recibiría todo lo que en ese momento no tenía, «tanto en el plano material como en el afectivo». «Tenía unas ideas irreales de lo que le esperaría al volver a casa», añaden.

Lo que le esperaba a El Rafita en su regreso era, de nuevo, el delito: dos robos en los que presuntamente ya ha participado. Por el último intento tuvo que comparecer el 24 de enero en el juzgado de guardia.

También es verdad que, en Madrid, le esperaba su familia. En un BMW azul y en una furgoneta blanca aguardaron todos, adultos y niños, a que El Rafita saliera de los juzgados el pasado día 24. «Rafa, vamos, Rafa», le gritaba una mujer del grupo desde los vehículos.

Historial

  • El Rafita fue condenado en 2003, cuando tenía 14 años, a cuatro años de cárcel por el asesinato de la menor Sandra Palo, a la que, con tres compinches, violó, atropelló y quemó antes de acabar con su vida.
  • Tras cumplir la condena se dictaminó la libertad vigilada y fue trasladado a Andalucía. Ha residido en pisos de Córdoba, Almería, Málaga capital, Benalmádena y Benajarafe. Se le trasladaba cada vez que la prensa lo localizaba.
  • Desde el año 2007 ha participado en tres actos delictivos. Primero robó un ordenador en Benalmádena. Luego participó en otro robo en Alcorcón en diciembre de 2009. Y, por último, hace sólo unos días, le detuvo la policía cuando fue sorprendido mientras intentaba sustraer un coche en Madrid.
  • En septiembre, la Comunidad pidió el traslado de su expediente a Instituciones Penitenciarias. Pero las administraciones desatendieron su control. El traspaso no se hizo efectivo hasta ayer.

La Policía detiene por cuarta vez al «Rafita»

Agencias – Elmundo.es

19 de febrero de 2010

Agentes de la Policía Nacional han detenido por cuarta vez a Rafael F.G., de 21 años, alias «Rafita», condenado por la muerte de la joven de Getafe Sandra Palo, mientras se encuentra cumpliendo el régimen de libertad vigilada que corresponde a la última parte de su pena, informaron fuentes de la Jefatura Superior de Policía.

«El Rafita», que pasará a disposición judicial este sábado, fue reconocido en la madrugada del 17 de febrero mientras intentaba robar un vehículo junto a su hermano, Eduardo F.G., de 24 años, y otro individuo en una calle del distrito madrileño de Hortaleza. En ese momento, la Policía consiguió detener a uno de ellos, identificado finalmente como Eduardo F.G., que acumula un total de 24 detenciones, mientras que los otros dos individuos consiguieron huir.

No obstante, los agentes reconocieron «sin ningún género de dudas» a «El Rafita» como uno de los fugados. La Policía pidió entonces una orden de búsqueda y detención y le localizó en una parada de transportes de Alcorcón, ciudad donde vive junto a su familia, el jueves a las 21 horas. Fue entonces detenido y en breve pasará a disposición judicial.

Por un hecho similiar [similar] fue detenido a principios de este año, lo que provocó un intenso debate sobre la necesidad de reformar la Ley del Menor.

Éste es el cuatro arresto del joven tras el asesinato de Sandra Palo y mientras cumple las medidas judiciales establecidas. Así, el 23 de enero fue detenido junto con otros tres jóvenes -uno de ellos su hermano, conocido como «Bubu»- especializados en delitos contra el patrimonio y con numerosos antecedentes policiales mientras se encontraban robando otro coche en la calle Clarinetes, en el distrito madrileño de Latina.

Además, el chico está acusado de robar el pasado junio un ordenador en Málaga, pese a estar cumpliendo la libertad vigilada, así como otro robo con fuerza ocurrido este 23 de diciembre en Alcorcón.

Rafael F.G. era menor de edad cuando participó en la muerte de Sandra Palo, la joven de Getafe que fue hallada carbonizada el 17 de mayo de 2003 tras ser violada, atropellada y quemada viva.

La madre de la víctima, María del Mar Bermúdez, que lleva años luchando para que se endurezca la Ley del Menor, no se ha cansado de repetir que todos los intentos por reinsertar a este individuo en la sociedad serán inútiles.

Y los datos parecen darle la razón. En el historial delictivo de «Rafita» figuran, además, dos robos con fuerza cometidos en 2009, uno en una vivienda de Benalmádena (Málaga) en el mes de junio y otro en el municipio madrileño de Alcorcón el pasado 23 de diciembre.

Bermúdez ha manifestado que «Rafita» ha quebrantado la ley en «varias de sus escapadas» del régimen de libertad vigilada decretada durante tres años por el juez de menores tras salir en junio de 2007 del centro El Renasco (Madrid), donde había cumplido cuatro años de internamiento.

La Asociación Sandra Palo para la Defensa de las Libertades ha convocado para el próximo 27 de febrero una manifestación con el lema «Por el derecho y la dignidad de las víctimas».

En la misma se demandará una reforma de la Ley de Responsabilidad Penal del Menor y de otras leyes «para que las víctimas se vean respaldadas en un sistema que reeduque y reinserte a los delincuentes», según ha detallado la asociación, presidida por la madre de Sandra Palo, María del Mar Bermúdez.

La manifestación partirá de la Plaza Mayor y recorrerá las calles de la Sal y Arenal hasta llegar a la Puerta del Sol.

El arresto aviva la polémica sobre la Ley del Menor

El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, ha asegurado que la Ley del Menor se aplica diariamente de manera muy satisfactoria y que cree que nunca un caso concreto, como el de «El Rafita», puede llevar a revisar lo que debe ser un marco común normativo para todos.

Así lo ha indicado Caamaño en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros al ser preguntado sobre si se deberían endurecer las penas en la Ley del Menor tras la nueva detención de «El Rafita».

El ministro ha recordado que dicha Ley se modificó «hace muy poco tiempo», con amplio respaldo en el parlamento, y «se aplica día a día en nuestro ordenamiento jurídico a muchísimos menores».


Detenido de nuevo El Rafita tras robar un vehículo en Alcorcón

Agencias – Elpais.com

24 de agosto de 2010

Agentes de la policía han detenido hoy a Rafael Fernández García, alias El Rafita, por robar una furgoneta en un polígono de la localidad madrileña de Alcorcón, según han informado fuentes municipales. El Rafita cumplió el pasado 25 de junio la pena de cuatro años de internamiento y tres de libertad vigilada que le fue impuesta por el asesinato de la joven Sandra Palo en 2003.

El suceso ha ocurrido sobre las 09.30 horas, cuando un ciudadano ha avisado a un vehículo patrulla de la policía de barrio que vigilaba el polígono industrial Urtinsa de que un joven acababa de sustraer una furgoneta de reparto mientras su propietario realizaba labores de descarga, según el Ayuntamiento de Alcorcón. Entonces se ha puesto en marcha un dispositivo formado por varias dotaciones de la policía municipal que han localizado la furgoneta robada y han comprobado que era conducida por El Rafita, quien al ver a los agentes ha huido. Estos le han perseguido y han bloqueado el paso del vehículo, pero el joven ha salido a pie de la furgoneta y ha intentado esconderse en una nave cercana, ubicada en la calle Industrias del citado polígono, hasta que finalmente ha sido arrestado cuando se escondía en los bajos de un camión.

Desde que quedó en libertad vigilada y hasta estar libre de la justicia, el joven, de 22 años, ha sido arrestado en al menos otras cuatro ocasiones. Así, fue detenido en febrero tras intentar robar un vehículo en el madrileño distrito de Hortaleza. Un mes antes fue apresado junto con otros tres jóvenes -uno de ellos su hermano, conocido como Bubu- especializados en delitos contra el patrimonio y con numerosos antecedentes policiales mientras se encontraban robando otro coche en la calle Clarinetes, en el distrito de Latina. Además, El Rafita está acusado de robar en junio de 2009 un ordenador en Málaga, así como de otro robo con fuerza ocurrido en diciembre de 2009 en Alcorcón.

Al ser delitos menores, los jueces le han dejado en libertad condicional a la espera de juicio.

El caso de El Rafita, que tenía 14 años cuando participó en el asesinato de Sandra Palo, ha reabierto en varias ocasiones el debate sobre la Ley del Menor. El PP pide reformar la legislación y endurecerla para evitar que se den este tipo de situaciones. Para el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, la Ley del Menor se ha modificado hace «poco tiempo» y se aplica «de manera satisfactoria». «Un caso o dos no pueden llevarnos a modificar un marco normativo que es razonable y ajustado y ofrece una respuesta satisfactoria», declaraba en febrero pasado. El Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, ha reconocido que el proceso de reinserción de El Rafita «no ha funcionado».


La Policía busca a El Rafita por su implicación en la trama de robos exprés de coches

J. D. Quesada – Elpais.com

2 de septiembre de 2011

La Policía Nacional busca a Rafael García Fernández, alias El Rafita, por su presunta implicación en la organización dedicada a robos exprés de coches a la carta, una operación en la que han sido detenidas 12 personas (entre ellas un familiar de Rafita) y que ha permitido esclarecer 215 sustracciones de turismos y furgonetas, según fuentes policiales. El Rafita participó cuando era menor de edad en el asesinato de Sandra Palo en 2003.

Los presuntos ladrones, que tenían perfectamente definido su papel en la red, robaban los automóviles bajo pedido, los trasladaban y desguazaban para su venta por piezas y los calcinaban en la Cañada Real Galiana. Todo, en apenas una hora, según la Jefatura Superior de Policía.

Disponían de zonas habilitadas como auténticos talleres de mecánica con todo tipo de herramientas, transportines y grúas pluma para desguazar los vehículos con el objetivo de vender sus piezas. Varios de los detenidos fueron sorprendidos por los agentes mientras desmontaban dos vehículos que habían sido sustraídos momentos antes. Los agentes consiguieron intervenir 10 motores y numerosos ejes, radiadores, puertas, cajas de cambio, ruedas, faros, tubos de escape provenientes de los robos y preparados para su venta.

Las mujeres, a vigilar

A finales del año pasado se hallaron varios coches totalmente calcinados en una zona de la Cañada Real, adonde eran arrastrados o empujados desde una pendiente y se puso en marcha la investigación, que se centró en determinadas parcelas. Allí, se comprobó el constante trasiego de personas que entraban en las fincas vigiladas para salir poco después con piezas de vehículos, especialmente motores.

Además, se pudo observar cómo introducían en la parcela un vehículo que, una hora después, era arrojado por la pendiente e incendiado posteriomente en ese lugar donde aparecieron, en un solo día, hasta 15 vehículos totalmente calcinados. Cada miembro de la organización tenía una especialidad y, mientras las mujeres realizaban funciones de vigilancia, los hombres se encargaban de la sustracción, traslado, desguace y calcinado de los vehículos, así como de tráfico de las piezas, con destino final en chatarrerías o países del norte de África.

Para el robo de los automóviles, utilizaban centralitas liberadas y, tras retirar las que vienen ensambladas y codificadas de fábrica, instalaban la manipulada para arrancar el vehículo. Los agentes han esclarecido el robo y calcinado de 215 vehículos y han estimado que los detenidos han obtenido un beneficio económico de unos 200.000 euros.


El juez desoye a la Fiscalía y deja con plena libertad a «Ramón»

Carlos Hidalgo – ABC.es

4 de septiembre de 2011

La familia de Sandra Palo recibió dos mazazos en un solo día. El viernes, sus padres se enteraban que detrás de la banda que robó, quemó y traficó con 215 vehículos en la Cañada Real estaba uno de los protagonistas de la pesadilla que viven desde hace ocho años, Rafael Fernández García, «El Rafita». Pero también recibían la notificación oficial de que la Audiencia Provincial de Madrid había desestimado hacía mes y medio los recursos presentados contra la total libertad de otro de los asesinos de su hija, explicaron los padres de la chica asesinada: finalmente, Ramón Santiago Jiménez, «Ramón», no tendrá que cumplir los cinco años de libertad vigilada a los que inicialmente fue condenado por un juez de Menores en 2003.

Como ya adelantó ABC el pasado 28 de julio, tanto la Fiscalía como la familia Palo remitieron a la Audiencia Provincial sendos recursos para que se revocara la decisión del Juzgado de Menores número 7 de Madrid: pese a que en la sentencia de octubre de 2003 «Ramón» había sido condenado a cumplir 8 años de internamiento (la última fase lo hizo en prisión) y cinco años más en libertad vigilada, el juez dejó sin efecto esta segunda medida.

El fiscal argumentaba que debía cumplir los cinco años de libertad vigilada puesto que «se trata de una medida complementaria a la de internamiento cerrado». En su recurso, el Ministerio Público esgrimía como una de las razones que el equipo técnico de la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor así lo pedía en sus informes de evaluación finales: «Era necesario mantener esa medida, a fin de apoyar a Ramón en su inserción y adaptación social tras el cumplimiento de la medida privativa de libertad».

Francisco Palo y María del Mar Bermúdez, padres de Sandra, no salen de su asombro. Critican, además, que «Ramón» tuviese otras medidas pendientes de su época como delincuente menor de edad. Además de esos cinco años de libertad vigilada, otros 12 meses de internamiento cerrado, 18 más en régimen semiabierto y medio año más vigilado. Los padres de Sandra piensan llegar hasta el final y no permitir que Ramón Santiago Jiménez «se vaya de rositas», aseguran.

Dos aún en prisión

Por ahora, quedan en prisión los otros dos participantes en el horripilante crimen. Se trata del único que era mayor de edad aquella madrugada del 17 de mayo de 2003, Francisco Javier Astorga Luque, «El Malaguita», y Juan Ramón Manzano Manzano, «Ramoncín». Este último saldrá de prisión, previsiblemente, en unos meses.

Mientras, la Policía sigue buscando a «El Rafita», que escapó con sus cuatro hermanos varones en la reciente operación «Ceniza».


Detienen a «El Rafita» al que se buscaba desde verano de 2011

Europa Press – Periodistadigital.com

16 de marzo de 2012

Agentes de la Policía Nacional han localizado y arrestado el 15 de marzo de 2012 a Rafael Fernández Campos, alias «El Rafita», sobre el que pesaba una orden de detención desde el pasado mes de agosto de 2011 por pertenencia a un grupo criminal asentado en la Cañada Real Galiana de Madrid, ha informado la Jefatura Superior de la Policía de Madrid.

El arrestado salía únicamente una hora al día de su domicilio para pasear por un parque cercano, mientras sus familiares realizaban una vigilancia de la zona para detectar una eventual presencia policial.

«El Rafita» se encontraba huido, y con una reclamación judicial, desde agosto de 2011. En ese mes fueron detenidos la mayoría de los integrantes de la organización delictiva que se dedicaba al robo y desguace de vehículos, en la denominada operación Ceniza, en la que el conocido delincuente madrileño era un integrante más.

Desde entonces se ha mantenido una incesante búsqueda dando sus frutos ahora con su localización en un inmueble del distrito madrileño de Villa de Vallecas. En la mañana de del 15 de marzo de 2012 se elaboró un dispositivo policial en el que se detectó como salía de su vivienda sobre las 12 horas y se dirigía hacia un parque cercano, momento en que los agentes actuantes procedieron a su detención.

Mientras se le arrestaba, Rafael ofreció una fuerte resistencia, por lo que tuvo que ser reducido y causó lesiones a dos de los policías. Familiares y allegados del arrestado no dudaron en increpar a los agentes intentando frustrar su detención. Empujaron a los agentes durante el forcejeo. No obstante, ningún policía resultó herido, a excepción del [de] algún mordisco.

Conocido delincuente

Rafael Fernández García fue condenado por el asesinato y violación de la joven Sandra Palo. Tras estos hechos fue detenido en varias ocasiones por otra serie de delitos. En esta ocasión los investigadores tienen indicios contundentes de su implicación en una organización dedicada al robo de turismos y furgonetas de reparto. Además muchos de los detenidos por su pertenencia a esta organización son familiares directos del ahora detenido.

La operación ha sido realizada por el Grupo de Policía Judicial de la Comisaría de Villa de Vallecas junto con la unidad especial Centauros de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana, dependientes ambos de la Jefatura Superior de Policía de Madrid.


«Ramoncín», condenado por el brutal crimen de Sandra Palo, sale de prisión

Elcorreo.com

20 de mayo de 2012

Ramón M.M., el último de los tres menores condenados por el asesinato de la joven Sandra Palo en un descampado de Leganés en 2003, ha salido hoy de la cárcel de Navalcarnero (Madrid), ante la protesta e indignación de los padres de la víctima. A las puertas de la cárcel, los padres de Sandra Palo han hecho visible su rechazo a la puesta en libertad de Ramón, alias «Ramoncín», en una acción similar a la que realizaron el pasado viernes frente a la sede del Ministerio de Justicia en Madrid.

El recluso ha abandonado la prisión pasadas las nueve de la mañana a bordo de una furgoneta blanca, que ha aumentado su velocidad al pasar por delante de los periodistas allí concentrados. «Ramoncín» fue condenado a ocho años de internamiento más otros cinco de libertad vigilada, junto a otros tres jóvenes, dos de ellos menores edad, por el asesinato perpetrado en mayo de 2003.

A las puertas de la prisión, los padres de la víctima, María del Mar Bermúdez y Francisco Palo, han expresado su indignación por la puesta en libertad del condenado. Vestidos con camisetas con la fotografía de Sandra, han denunciado que su hija fue secuestrada, violada y asesinada, y han dicho que quieren justicia tras nueve años sin ella.

Bermúdez ha afirmado que Ramón M.M. «no está para salir a la calle» porque «tiene una conducta de psicópata» y porque, según un auto de 2008 en el que se citaba «un estudio de la Universidad Complutense, es un manipulador que no ha mostrado arrepentimiento».

Lágrimas de rabia

Entre lágrimas de rabia, la madre de Sandra Palo ha dicho a los periodistas que el «asesino» de su hija «hará lo de ‘Rafita’» -Rafael F.G., otro de los menores que, con 14 años, participó en el asesinato de la joven y que cumplió su pena en junio de 2010-, estará «permanentemente en busca y captura».

Tras recalcar su indignación por la puesta en libertad de Ramón, María del Mar ha subrayado que se siente amenazada y ha advertido a políticos, jueces y fiscales sobre sus reacciones. «Nunca hemos pedido venganza, ni pena de muerte, solo justicia», ha dicho la madre de Sandra, quien ha asegurado que no parará hasta que se haga justicia.

También ha denunciado el trato de favor recibido por el asesino de su hija para abandonar esta mañana la prisión, ya que no ha salido como el resto de los reclusos, en un autobús, sino que se le ha permitido salir desde dentro de las instalaciones a bordo de una furgoneta particular.

Sandra Palo, que tenía 22 años y padecía una minusvalía psíquica, murió el 17 de mayo de 2003 después de que los cuatro participantes del crimen la introdujeran en un coche cuando esperaba el autobús, la condujeran hasta un descampado, la violaran y atropellaran en repetidas ocasiones, para posteriormente prenderle fuego.


«Los Ramones», asesinos de Sandra Palo, absueltos por falso testimonio

Agencia EFE – Elmundo.es

15 de junio de 2012

El Juzgado de lo Penal número 1 de Madrid ha absuelto del delito de falso testimonio a dos de los jóvenes que fueron condenados en 2003 por la violación y asesinato de Sandra Palo y que fueron juzgados por mentir ante un tribunal.

El tribunal ha atendido la petición de la defensa de Ramón S.J. y Juan Ramón M.M., conocidos como «los Ramones», que solicitó su libre absolución, y que la familia de Sandra Palo, que pedía para cada uno ellos tres años de cárcel y una multa de 1.800 euros, recurrirá la sentencia.

El pasado 22 de marzo la Fiscalía rebajó de tres años de cárcel a una multa de 6.000 euros la petición de pena para los dos jóvenes, acusados inicialmente de los delitos de falso testimonio y desobediencia grave durante su testificación en 2005 en el juicio al único mayor de edad implicado en el crimen, Francisco Javier A.L., «el Malaguita».

En la vista, celebrada en el Juzgado de lo Penal número 1 de Madrid, ambos se acogieron a su derecho a no declarar pero la acusación particular, que representa a los padres de Sandra Palo, mantuvo su petición de tres años de prisión y una multa de 1.800 euros para cada uno de ellos.

Sin embargo, la fiscal retiró el delito de falso testimonio y desobediencia y sólo mantuvo que ambos cometieron contradicciones el 25 de enero de 2005, cuando declararon como testigos en la Audiencia Provincial en el juicio a «el Malaguita».

Los dos procesados, que junto con Rafael F.G., alias «el Rafita», fueron los tres menores que participaron en el asesinato de Sandra, respondieron en el juicio a «el Malaguita» con «las coletillas» de «no me acuerdo» y «declaro lo que ya declaré», mientras que en un juzgado de menores sí se reconocieron autores del crimen.

Por su parte, los abogados de los acusados, que ahora tienen 25 años, pidieron su libre absolución al considerar que en la Audiencia madrileña «simplemente contestaron de forma subjetiva» a las preguntas que les hicieron.


«Ramón», asesino de Sandra Palo, detenido por liderar una banda de peligrosos atracadores

Carlos Hidalgo / M. J. Álvarez – ABC.es

13 de diciembre de 2012

La Policía Nacional ha detenido a uno de los asesinos de Sandra Palo por liderar presuntamente una peligrosa organización criminal dedicada a atracar con hachas y machetes tiendas de telefonía móvil de la capital. Además, se le acusa del robo de 12 coches con los que cometía los palos.

Los Grupos XI y XIII de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de Madrid (UDEV) andaban tras la pista de los autores de numerosos asaltos que seguían el mismo patrón: los perpetraban cuatro o cinco jóvenes, españoles, todos varones y que armaban gran revuelo en los comercios, para desconcertar a sus víctimas.

Los delincuentes iban tapados con capuchas y pañuelos, además de utilizar guantes, todo con la idea de no dar pistas sobre su identidad.

Vallecas, Ciudad Lineal, San Blas, Usera…

Así arrancó la «operación Móvil», tras el primer golpe, en una tienda de Movistar de la calle de Zaragoza de San Fernando de Henares. Le siguieron otros, hasta 17 en total, en locales de Orange de Ciudad Lineal (26 de septiembre), Movistar de San Blas-Canillejas (29 de septiembre), Puente de Vallecas (29 de septiembre), dos en un mismo comercio Telecor de Moratalaz (1 de octubre y 27 de noviembre), Movistar de Latina (8 de octubre), Villa de Vallecas (10 de octubre), Puente de Vallecas (20 de octubre), Usera-Villaverde (26 de octubre), Chamberí (25 de noviembre)…

También pegaron en alguna perfumería, una cadena de pizzerías, un estanco o en una clínica dental. Junto a este grupo de atracadores ha sido también desarticulada una red de receptadores encargados de dar salida a todos los artículos sustraídos, a través de comercios de pequeño tamaño tipo bazar tecnológico.

Recuperados más de 500 teléfonos

De hecho, en poder de uno de ellos se intervinieron 53 teléfonos que habían sido robados poco tiempo antes por los atracadores. Entre los objetos recuperados hay más de 500 terminales, perfumes y artículos de cosmética.

Siempre iban armados y no dudaban en utilizar la violencia si las víctimas oponían resistencia, informaron fuentes de la investigación. También robaron 12 vehículos Volkswagen, Seat y Audi.

Un compinche, detenido por homicidio

Entre los 13 detenidos hay individuos con antecedentes por malos tratos y lesiones. Pero también uno arrestado con anterioridad por homicidio (José Ignacio S. C.) y el propio «Ramón».

Al asesino de Sandra Palo, de 26 años, desde que salió de prisión en junio de 2011, le constan 12 reseñas (el asesinato de la joven getafense ha «desaparecido» de su historial oficial, al haberlo cometido siendo menor de edad): robo y uso de vehículo, robo, robo con fuerza, resistencia, desobediencia, receptación, delito contra el patrimonio…

No está rehabilitado

Él y el resto de la banda están considerados por la UDEV de Madrid como un «grupo criminal de gran peligrosidad y violenta». En su captura han sido de capital importancia los reconocimientos fotográficos realizados por las víctimas y las grabaciones de las cámaras de videovigilancia de los locales asaltados.

Quedó en libertad hace año y medio al considerársele rehabilitado, algo que, a la luz de los hechos, ha quedado desechado a fecha de hoy. Como ocurrió con otro asesino de Sandra, el tristemente famoso «Rafita».


Caso Sandra Palo: un crimen que aún clama justicia

L. L. Álvarez – Larazon.es

17 de mayo de 2013

Hoy hace diez años que Ismael Palo, un joven del barrio de Las Margaritas que ahora trabaja en limpieza urbana del Ayuntamiento de Getafe, hizo la comunión. Al volver del banquete, mientras se cambiaban de ropa, una llamada de la Policía les cambió la vida. Sus padres, Francisco Palo y Marimar Bermúdez, fueron a comisaría, donde les preguntaron a qué esperaban para denunciar la desaparición de su hija Sandra, una joven disminuida psíquica de 22 años que la noche anterior no había vuelto a casa. «Me enseñaron sus tacones», recuerda Marimar, «y ya no necesité saber más».

Desde ese momento, la lucha de esta familia es conocida por todos, pero ¿qué ha cambiado en todo este tiempo? «No podemos decir que estemos satisfechos. Las autoridades no nos han hecho caso. La reforma de la Ley del Menor dejó de ser una petición nuestra para convertirse en un reclamo de toda la sociedad. En 2005 llevamos un millón de firmas al Congreso y nada», resume Marimar.

En 2008 también solicitaron ante el Parlamento europeo que los menores que hubieran cometido delitos muy graves pasaran a la cárcel al cumplir los 18 años, una cuestión que entonces fue admitida a trámite. Pero la realidad es que si volviera a ocurrir otro caso igual, las consecuencias para los asesinos serían idénticas. «Nunca entendimos cómo la Ley puede establecer tres condenas distintas para un mismo delito», explica Marimar. Tres de los cuatro asesinos de su hija eran menores y uno de ellos, además, de 14 años. Sólo uno continúa en prisión. El resto disfruta de la vida en libertad. Y delinquiendo.

Esta familia ha ido viendo cómo los tres violadores y asesinos de Sandra que eran menores aquel fatídico 17 de mayo de 2003 han ido saliendo a la calle a pesar de los informes en contra de los psicólogos que advertían de que no estaban reinsertados. Primero, el famoso «Rafita» en 2007, el «Ramón» en 2011 y, hace un año, «Ramoncín». El que sigue en prisión es Francisco Javier Astorga Luque, «El Malaguita», que era el único mayor de edad y fue condenado a 64 años. «Yo ni siquiera tengo una orden de alejamiento de estas alimañas, cualquier día puedo cruzarme con ellos», asegura. Viven cerca.

«El Ramón», de 26 años, salió de la carcel de Estremera en junio de 2011 y ahora vive en Carabanchel. La Policía le detuvo junto a su banda hace unos meses por asaltar con machetes 17 tiendas de móviles. Acumulaba 12 antecedentes desde que salió de prisión, en apenas año y medio.

«El Ramoncín», de la misma edad, salió de la cárcel de Navalcarnero el 20 de mayo del año pasado y vive entre Vallecas y la Cañada Real. Su salida de prisión fue polémica porque Instituciones Penitenciarias permitió la entrada de un furgón en el recinto para evitar que los periodistas captaran su salida.

«El Rafita» ya es de sobra conocido; acumula más de una decena de antecedentes desde que terminó su libertad vigilada (él sólo pasó cuatro años en un centro de menores) y ahora está en busca por un delito contra la seguridad vial. Ha vivido en Alcorcón, la Cañada Real y en Palomeras, donde fue detenido la última vez. También fue criticada una de las salidas del delincuente del juzgado de Alcorcón en verano de 2010, en el maletero de un coche policial.

Historial limpio

«Ya no es sólo que se protege al asesino, es que estos tres individuos pudieron empezar de cero al terminar su condena». «Nunca he entendido que la Ley permita que alguien que ha hecho algo así ser guardia civil, policía o juez. No me entra», dice Francisco Palo. Y es que uno de los puntos más polémicos de la Ley del Menor es que el historial de estos tres jóvenes se borró al cumplir los 18 años. En ninguna ficha policial figura que violaron, atropellaron y quemaron a una joven disminuida hace hoy diez años. Si la sociedad les pone cara, es porque los medios se han encargado de ello.


Diez años del crimen de Sandra Palo: Los tres asesinos libres suman 37 delitos

M. J. Álvarez – ABC.es

17 de mayo de 2013

Ha pasado justo una década del considerado por el Ministerio Fiscal «uno de los crímenes más desproporcionados, viles, inhumanos y sangrantes que existen». Aludía así al espeluznante asesinato de Sandra Palo, que entonces tenía 22 años.

A tres de sus cuatro asesinos, de 14 y 16 años, se les aplicó la Ley del Menor, con penas de entre 4 y 8 años de internamiento y 3 y 5 de libertad vigilada. Hace tiempo que están en la calle, pero lejos de haberse reinsertado siguen persistiendo en el delito una y otra vez. Entre los tres suman ya 37 reseñas policiales.

Sin embargo, para Sandra, la joven getafense que se dirigía a una parada de autobús en Marqués de Vadillo junto a un amigo la madrugada del 17 de mayo de 2003, su vida acabó ese día aciago. El grupo de jovencísimos delincuentes decidió robar a la pareja y violar a la joven. Tras introducirles a punta de navaja en un vehículo sustraído en Alcorcón, en cuanto pudieron, expulsaron al chico. La joven suplicaba una y otra vez sin éxito en que la dejaran marchar, que su hermano hacía la Primera Comunión ese día.

El final es el sabido. Sandra fue violada por turnos, atropellada y quemada para ocultar pruebas. Incluso la abandonaron moribunda en la carretera de Toledo para ir a comprar gasolina a Santa María de la Cabeza. «Su muerte fue agónica y atroz, y se ensañaron con la víctima para ocultar su violación», recalcó la fiscal.

Muy peligrosos

Los cuatro homicidas eran extremadamente jóvenes, peligrosos y plenamente conscientes de sus actos, tal y como señaló la sentencia. Rafael Fernández García, «Rafita», era el pequeño, el de 14 años. Juan Ramón Manzano Manzano, «Ramoncín» y Ramón Santiago Jiménez, «Ramón», tenían 16. El único mayor era Francisco Javier Astorga Luque, «El Malaguita», con 18 años y cinco meses.

Los tres menores quedaron en libertad hace tiempo, tras cumplir las medidas de internamiento que les fueron impuestas, excepto las de libertad vigilada. Sin embargo, lejos de dejar su historial delictivo «limpio» -tal y como establece la Ley del Menor, que elimina los antecedentes-, no hacen más que mancharlo a pasos agigantados. Cada día está más sucio.

Así, «Rafita», condenado a cuatro años de internamiento y tres de libertad vigilada, quebró esta última medida en 2009, cuando robó un ordenador. Desde entonces hasta la fecha no ha parado de delinquir: se le atribuyen 13 delitos, la mayoría relacionados con la sustracción de vehículos. El último, lo cometió el pasado 15 de marzo: se le imputa asociación ilícita y robo o hurto y uso de automóvil.

Además, tiene en vigor una orden de busca y captura e ingreso en prisión hasta el 15 de febrero de 2017. La razón fue que cuando en 2011 fue sorprendido en la Cañada Real en un control policial sin carné, el juez, que no sabía de quién se trataba, le conmutó la prisión preventiva y le impuso una multa a condición de que durante el tiempo de la sanción no cometiera otra sanción. No lo hizo.

Sin embargo, a pesar de su historial y de la larga ristra de delitos que acumula a sus espaldas, el récord lo ostenta «Ramón». Éste ingresó en la cárcel al cumplir los 23 años para terminar su condena, como marca la ley del menor; pero desde que salió de Estremera en junio de 2011 hasta hoy cuenta con 17 reseñas policiales.

Su último arresto se produjo el 1 de diciembre pasado por presunta asociación ilícita, robo con violencia y sutracción de vehículo. Ingresó en prisión preventiva por liderar una red de atracadores dedicados a robar con hachas tiendas de telefonía. Volvió a la calle. «Ramoncín» tampoco ha perdido el tiempo. Fue el último en recobrar la libertad: el domingo hará un año. Sin embargo, como en una aciaga competición entre este nefasto trío, en menos de un año ya se le imputan siete delitos, el último, el pasado 13 de julio por un robo con fuerza en las cosas.

Los informes ya alertaban del elevado riesgo de reincidencia del grupo. El que se realizó tras el crimen a «Rafita» aludía a que «se desarrolló en un ambiente delictivo carente de normas y a que tenía construcciones rígidas de pensamiento en la que la violencia y los hechos delictivos son valorados como atributos de poder y masculinidad».

En el caso de «Ramoncín», los especialistas subrayaron «su dureza emocional; conducta asocial; modo de relacionarse basado en la fuerza física, con agresiones a la madre, con la que tiene una pésima relación».


«El Rafita» ingresa en prisión provisional tras su detención en la Cañada Real

Elconfidencial.com

18 de agosto de 2013

Rafael Fernández García, más conocido como Rafita ha entrado la cárcel después de que ser detenido este viernes y comparecer ante el juez, que decretó prisión provisional, según fuentes de la investigación.

Rafita fue arrestado anteayer por agentes de la Policía Municipal de Getafe, después de una persecución policial, tras conducir temerariamente y sin permisos una motocicleta e intentar atropellar a uno de los agentes en la Cañada Real Galiana, según indicaron fuentes municipales.

El detenido, condenado por haber matado cuando tenía 14 años junto a otros jóvenes a Sandra Palo, contaba actualmente con una orden de busca y captura por parte de la Justicia y una orden de ingreso en prisión por un Juzgado de Madrid.

Una decena de antecedentes

La detención de hoy de Rafael Fernández se suma a más de una decena de antecedentes tanto durante su etapa de libertad vigilada, es decir, mientras cumplía la segunda fase de las medidas judiciales establecidas por el crimen de Sandra Palo, como después. La mayoría han sido por robo de vehículos, usurpación de vivienda, daños y delitos contra la seguridad vial.

La acusación más grave que soporta es pertenecer a un grupo criminal desarticulado en 2011 en la operación Ceniza. Sus integrantes, asentados en la Cañada Real Galiana de Madrid, supuestamente desguazaban coches robados para vender las piezas. Por este motivo pesaba la orden de busca y captura.


«El Rafita» cumplirá 10 meses de cárcel por reincidencia en varios delitos

Agencia EFE – Elmundo.es

16 de octubre de 2013

Rafael Fernández García, alias «El Rafita», uno de los condenados por el asesinato de la joven Sandra Palo en 2003, cumplirá íntegramente 10 meses en prisión por reincidencia tras ser condenado por delitos similares a los que figuran en otras dos sentencias anteriores en su contra.

Según informa el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), «El Rafita», que ingresó el pasado 18 de agosto en prisión por primera vez desde el asesinato de la joven, ha sido condenado por el Juzgado de lo Penal número 2 de Getafe a cuatro meses de cárcel por un delito contra la seguridad del tráfico y otro de resistencia a la autoridad en connivencia con una falta de lesiones.

El Código Penal establece que la pena de prisión solo será efectiva en sentencias condenatorias superiores a dos años.

No obstante en este caso y al tratarse de delitos similares a aquellos por los que fue condenado en otras dos sentencias -una de febrero de 2011 y otra de abril de 2013-, «El Rafita» permanecerá en prisión hasta julio de 2014 por reincidencia hasta liquidar todas las penas impuestas anteriormente en sentencias que, como sucede también en esta ocasión, son firmes al no haber sido recurridas por el acusado.

El joven fue detenido el 17 de agosto después de que dos agentes de la Policía local de Getafe le pillaran in fraganti cuando estaba tratando de quemar un vehículo robado y posteriormente darse a la huida e intentar atropellar a uno de los agentes que le perseguían.

Diez años del crimen

Por estos hechos fue puesto a disposición judicial, de forma que el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 7 de Getafe decretó prisión provisional comunicada y sin fianza, si bien «El Rafita» contaba anteriormente con dos sentencias condenatorias.

Así, el joven fue condenado a 77 días de cárcel en abril de 2013 por el robo de un vehículo y a cuatro meses por un delito contra la seguridad vial en febrero de 2011.

El pasado mayo se cumplieron diez años del brutal asesinato de Sandra Palo a manos de cuatro jóvenes, tres de ellos menores de edad, quienes la llevaron a un descampado en el que la violaron, la atropellaron y la quemaron tras rociarla con gasolina.

«El Rafita» fue uno de los autores de este asesinato cuando contaba sólo con 14 años, cumplió cuatro años de condena en un centro de internamiento y desde entonces ha sido detenido en múltiples ocasiones por diversos delitos de robo o pertenencia a una banda dedicada al tráfico de vehículos.


El Rafita, en libertad tras pasar ocho meses en la cárcel

Agencia EFE – Eldiario.es

22 de mayo de 2014

Rafael Fernández García, Rafita, uno de los condenados por el asesinato de la joven Sandra Palo en 2003, salió de prisión el pasado mes de abril después de haber permanecido en la cárcel ocho meses de los diez a los que había sido condenado, según han confirmado hoy a Efe fuentes jurídicas.

Estas fuentes han explicado que Rafita ha cumplido la condena íntegra, aunque al realizar la liquidación de la pena, que en principio era de diez meses, ésta se ha visto reducida.

Se trataba de la primera vez que el joven cumplía una condena en prisión tras haber asesinado con sólo 14 años a Sandra Palo, hechos por los que cumplió cuatro años de condena en un centro de internamiento.

Desde entonces ha sido detenido en múltiples ocasiones por diversos delitos de robo o pertenencia a una banda dedicada al tráfico de vehículos.

El Rafita ingresó en prisión el pasado 18 de agosto tras ser detenido días antes en la Cañada Real Galiana, donde presuntamente estaba quemando un vehículo robado y, al ver a los agentes, trató de darse a la fuga, intentando atropellar a uno de ellos.

Dos meses después, en octubre, fue condenado por el Juzgado de lo Penal número 2 de Getafe a 4 meses de cárcel por un delito contra la seguridad del tráfico y otro de resistencia a la autoridad en connivencia con una falta de lesiones.

El Código Penal establece que la pena de prisión solo será efectiva en sentencias condenatorias superiores a dos años, pero como había reincidido en delitos similares a otros por las que ya había sido condenado, en esta ocasión, ingresó en prisión para liquidar todas las penas impuestas anteriormente.

Este mes se cumplen once años del brutal asesinato de Sandra Palo a manos de cuatro jóvenes, tres de ellos menores de edad, quienes la llevaron a un descampado en el que la violaron, la atropellaron y la quemaron tras rociarla con gasolina.


La familia de Sandra Palo: «Nos sentimos engañados y desamparados por los políticos»

Carlos Hidalgo – ABC.es

24 de julio de 2014

Han pasado once años desde que cuatro jóvenes, tres de ellos menores de edad, secuestraran, violaran, torturaran y asesinaran a la getafense Sandra Palo, cuando sólo tenía 22 años. Once años en los que su familia, especialmente los padres, no han parado de mover cielo y tierra para pedir una cosa: justicia.

Algunos políticos los han llegado a tentar electoralmente; incluso los han llevado hasta Estrasburgo y se han hecho allí la foto con ellos. Se han sucedido reuniones, no muchas, con ministros, presidentes autonómicos y alcaldes. El resultado: tres de los asesinos ya están en la calle, sumando más detenciones. La familia Palo Bermúdez ya no se muerde la lengua. Está cansada. Así lo demuestra María del Mar, la madre, en esta entrevista.

-¿En qué situación os encontráis once años después de la muerte de Sandra y de tanta lucha?

-Nos encontramos solos. Nos sentimos engañados y manipulados. No con la sociedad, pero sí a nivel político e institucional. Se ve que ya no estamos en el candelero, como nos decía Alfredo Prada [exconsejero de Interior y Justicia de Madrid].

-¿Qué modificaciones pedís en la Ley del Menor?

-Que se baje la edad penal a los 12 años en los casos de extrema gravedad, como el de nuestra hija. Que se aumente la pena en la franja de los 15 a los 16 años y de entre los 17 y 18. Porque, encima, cuando se les impone la libertad vigilada no la cumplen ni se controla. El ministro de Justicia, Ruiz-Gallardón, nos dijo que no se puede encarcelar a nadie a esa edad porque la Unión Europea no lo permite; pero nosotros no pedimos que se encarcele a los 12 años, sino que se les juzgue penalmente, en los casos más graves.

-Pero vosotros sobre todo lucháis por los derechos de las futuras víctimas, porque ya no puede haber justicia para Sandra.

-Estamos luchando por los derechos de todos, porque cualquier persona se puede ver en nuestra situación. Nadie está exento de que le ocurra lo mismo que a nosotros. Con Sandra no ha habido justicia.

-¿En qué situación están ahora los asesinos de vuestra hija?

-El único que queda en la cárcel es «El Malaguita» [Francisco Javier Astgorga [Astorga] Luque, el único que era mayor de edad cuando el crimen y que fue condenado a 64 años de prisión], que está en Herrera de la Mancha (Ciudad Real). «El Rafita» [Rafael García Fernández], Ramón Manzano Manzano y Ramón Santiago Jiménez salieron en libertad. El último fue detenido por atracos y volvió a prisión.

El caso de mi hija, por desgracia, se ha encontrado con gente que no tiene corazón, desde el abogado a Alfredo Prada. Recogimos 1,2 millones de firmas ciudadanas que han quedado en agua de borrajas.

-¿Qué creéis que hay de fondo para que se obsaculice [obstaculice] tanto la reforma de la Ley del Menor?

-Dicen que no hay que legislar en caliente, pero es que no legislan ni en caliente, ni en templado ni en frío. Hay muchos intereses de por medio. Hay cuatro o cinco centros públicos de la Comunidad de Madrid, pero también muchos privados que cobran al día 400 euros por los internos. Encima, cuando quedan libres, tienen derecho a paro y, si quieren trabajar, consiguen trabajo. Además, el expediente delictivo les queda en blanco, y deberían llevarlo siempre encima, como llevo yo la cruz de la muerte de mi hija.

-También queréis que cuando estos delincuentes cumplan los 18 años, terminen su condena en una prisión normal.

-Sí. Cuando Ramón Santiago y Ramón Manzano pasaron a prisión tenían 21 o 23 años. Además, tampoco van a un módulo normal, sino a uno especial para menores.

-¿Sientes que hay víctimas de primera, de segunda y de tercera categoría?

-Sí. Nosotros seguimos apoyando a las víctimas del terrorismo, a las de la violencia de género, vamos a las manifestaciones… Pero cuando nos quitaron la subvención de nuestra asociación, el señor Salvador Victoria [actual consejero de Presidencia y Justicia de la Comunidad de Madrid] nos dijo que habían eliminado las subvenciones nominativas, como la nuestra, y que sólo mantenían las de las víctimas del terrorismo. Yo también soy víctima del terrorismo callejero, tengo los mismos derechos.

-¿Qué es lo que ha ocurrido con las subvenciones concretamente?

-Teníamos una subvención nominativa de la Comunidad de Madrid de 20.000 euros. Con ello, pagábamos el alquiler del local de la asociación, el teéfono [teléfono], los servicios jurídicos para los casos que llevábamos, las charlas en institutos, dietas, manifestaciones… Pero, de la noche a la mañana, llegamos de vacaciones en agosto del año pasado y no nos había llegado el convenio. En septiembre u octubre fuimos a preguntar a la Comunidad, y nadie sabía nada. Nos derivaron a Salvador Victoria y nos dijo lo que había ocurrido. Es una falta de respeto.

Pero es que el Ayuntamiento de Getafe tampoco nos ha dado nada. El alcalde, Juan Soler, se tiró a la piscina y dijo que la asociación iba a recibir 15.000 euros, pero la gente tiene que saber que no ha dado ni un euro. También dijo que iba a poner una calle o un centro cultural con el nombre de mi hija, y ahora dice que mejor un parque. Pero no un parque infantil. ¿Para qué? ¿Para hacer botellón? Los políticos te prometen, pero no cumplen.

-¿Cuándo tuvisteis la última reunión con Gallardón?

-Fue en marzo. Le explicamos lo que pedíamos y le entregamos la propuesta por escrito. Sobre lo de bajar la edad penal a los 12 años nos dijo que lo llavaba [llevaba] en el anteproyecto de ley y que en dos meses volveríamos a hablar. Desde marzo no sabemos nada. Hemos llamado a la secretaria, pero el ministro no se pone al teléfono. Ni él ni nadie.

Llevamos cinco años esperando que nos reciba el señor Rajoy. Y eso nos duele, porque sí se reúne con otras víctimas. ¿Acaso somos unos apestados? Tampoco nos han querido recibir Zapatero ni Aznar.

Llamamos a muchas puertas desde hace once años. Estamos totalmente desamparados. Si alguna vez vuelven a llamar, siempre iremos con la escopeta cargada, porque no podemos ir de buenos, pues no todo el mundo es así.


«Caso Sandra Palo», un crimen que continúa clamando justicia

Rosalina Moreno – Gaceta.es

13 de mayo de 2016

«Un año más sin poderla abrazar ni besar, ni poder oler el aroma tan especial que tenía por culpa de cuatro asesinos que nos la arrebataron. Continúo igual de decepcionada con la Justicia, sin creer en ella, como el primer día». Son las palabras de María del Mar Bermúdez, madre de Sandra Palo, la joven de 22 años, de Getafe, que fue brutalmente asesinada por cuatro individuos, tres de ellos menores de edad. Este martes, se conmemoran 13 años de su pérdida.

La joven fue violada repitas veces, atropellada en hasta 15 ocasiones, y quemada viva con gasolina, «uno de los crímenes más desproporcionados, viles, inhumanos y sangrantes que existen», como destacó el Ministerio Fiscal.

Sin embargo, por estos espeluznantes hechos sólo el único mayor de edad entonces, Francisco Javier Astorga Luque, alias El Malaguita, sigue cumpliendo condena.

Ocurrió durante las fiestas de San Isidro. Sandra se encontraba en la Plaza Elíptica de Madrid junto a un amigo a punto de tomar el autobús. No quería llegar muy tarde a casa porque al día siguiente su hermano iba a hacer la Primera Comunión.

A tres de sus cuatro asesinos se les aplicó la Ley del Menor, con penas de entre 4 y 8 años de internamiento y 3 y 5 de libertad vigilada. Hace tiempo que están en la calle y entre los tres suman una cuarentena de reseñas policiales.

«A mi hija no se le ha hecho nunca Justicia», denuncia en GACETA.ES esta madre coraje, que un año más pasa esta fecha tan dura sin ver cumplida ninguna de las promesas que le han hecho a ella y a su marido, Francisco Palo. Entre ellas, la de la reforma de la Ley del Menor, una reivindicación de esta familia desde la sentencia contra los autores crimen de su hija, para evitar que delitos graves cometidos por menores queden «impunes».

En 2008 fue una de las promesas electorales de Mariano Rajoy, quien bajo su mandato no los ha recibido, pese a sus reiteradas peticiones. También pidieron una reunión con Esperanza Aguirre, y relatan que desde su gabinete espetaron a Francisco: «¿Pero usted qué quiere?, ¿trabajo?».

«Hemos sufrido un bofetón tras otro. Los políticos sólo nos quieren para hacerse la foto. Nos dan una palmadita en la espalda diciendo que están con nosotros, pero siempre se queda en palabras», sentencia María del Mar Bermúdez.

Lamenta también que en en marzo de 2013 el entonces alcalde de Getafe anunció a bombo y platillo que pondría el nombre de su hija a un centro cívico, que después pasó a un parque «cuando crecieran las flores», y que en noviembre de 2013 vendió que concedería 15.000 euros a la Asociación Sandra Palo para su programa «Tu puedes pararlo» contra el «bullying» y el acoso en redes sociales. Tres años después, ninguna de las dos iniciativas se ha materializado. Además, la Comunidad eliminó en 2013 la ayuda de 20.000 euros que le daba a la Asociación Sandra Palo, que ha cumplido 12 años.

«No confío en ningún presidente ni en la Justicia. No confío en ningún partido. Son todos iguales, pero con diferente collar. Yo ya no voto ni pienso votar», manifiesta María del Mar Bermúdez, que quiere que «todo el mundo sepa» que no ha cobrado ningún programa a los que ha acudido y que no tiene nada más que su pensión de enfermedad y la de su marido. «Las ayudas se quedaron sólo para las víctimas del terrorismo», asevera.

Los padres de Sandra consideran necesario rebajar la edad penal de los 14 años a los 12, que se suban las condenas, pasen con 18 años a la cárcel y no con 21, como se fijó en 2006. Anteriormente, entraban en prisión con 25 y cuando asesinaron a su hija la edad estaba fijada en los 23

Tampoco creen en la reinserción de los menores. Se preguntan dónde está cada vez que se enteran de que Rafael Fernández García, El Rafita, uno de los secuestradores, violadores y asesinos de su hija ha cometido un nuevo golpe. Este individuo era «tironero» con siete años y a los 11 pertenecía a «la banda del chupete». Hasta la fecha acumula, al menos, 16 antecedentes.

Con 14 años cometió el asesinato de Sandra. Era el más pequeño. Juan Ramón Manzano Manzano, «Ramoncín» y Ramón Santiago Jiménez, «Ramón», tenían 16. El único mayor era Francisco Javier Astorga Luque, «El Malaguita», con 18 años y cinco meses. En 2007 quedó en libertad «El Rafita», en 2011 Ramón y en 2012 «Ramoncín».

La madre de Sandra se pregunta «cómo se puede proteger y darle tantos privilegios a los asesinos y tener tan desprotegidos a las víctimas, las grandes olvidadas».

 


MÁS INFORMACIÓN: BLOG DEL CASO SANDRA PALO


 

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