Antonio Llompart Perún

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Antonio Llompart

El crimen de la mancuerna

  • Clasificación: Asesino
  • Características: Parricida
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 28 de febrero de 2013
  • Fecha de detención: Mismo día
  • Fecha de nacimiento: 1 de junio de 1994
  • Perfil de las víctimas: Su madre, María Luisa Perún Casabona, de 59 años
  • Método de matar: Golpes con una mancuerna - Estrangulación con un cable eléctrico
  • Localización: Palma de Mallorca, España
  • Estado: Condenado a 20 años de prisión el 24 de octubre de 2014
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Antonio Llompart – Detenidos el marido y el hijo de una mujer que murió tras un golpe en su casa de Palma

Renovación Balear

1 de marzo de 2013

Una mujer de 60 años de edad fue en encontrada sin vida este 28 de febrero de 2013 al mediodía en un domicilio situado en la palmesana calle Rosselló i Caçador, en el octavo piso del número 23.

En un primer momento los moradores de la vivienda, Antonio Llompart, de 80 años de edad, marido de la infortunada y su hijo del mismo nombre, de 20, aseguraron que la misma se había caído en el salón de forma accidental, con tan mala suerte que se había dado en la cabeza con un jarrón desangrándose sin que nadie pudiera hacer nada.

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía procedieron entonces a un minucioso examen del lugar, aunque no encontraron rastros de lucha que permitieran aventurar que se trataba de una muerte violenta.

Sin embargo, y con el paso de las horas, los forenses determinaron tras practicarle la autopsia a la fallecida que ésta presentaba claras señales de defensa, al aparecer en sendos brazos varios moratones, por lo que procedieron al interrogatorio de los dos familiares.

En el mismo incurrieron ambos en repetidas ocasiones en múltiples contradicciones, por lo que se llegó a la conclusión de que estaban implicados en el presunto homicidio.

De momento no se sabe quién de los dos fue el autor de los golpes mortales, y quién el encubridor.

Han sido puestos a disposición judicial.


La mujer asesinada en Palma dejó escrito en su diario que su hijo la sometía a malos tratos

Periodistadigital.com

2 de marzo de 2013

A medida que pasan las horas van trascendiendo más detalles sobre el suceso acaecido en la madrugada del pasado jueves en Palma, en el octavo piso del número 23 de la calle Rosselló i Caçadors, lugar en donde una mujer fue encontrada muerta con un fuerte golpe en la cabeza.

Tras la detención de su marido, Antonio Llompart, de 82 años de edad, y de su hijo Antonio, de 18, la Policía ha filtrado que la víctima, María Luisa Perún, de 60 años, falleció a resultas de un traumatismo cráneo encefálico y que presentaba además numerosas lesiones resultado de un fuerte forcejeo.

Tanto es así que se sospecha que pudiera haber sido estrangulada previamente con un cable antes de ser golpeada en la parte posterior de la cabeza con unas mancuernas de gimnasia de tres kilos de peso, que fueron encontradas manchadas de sangre en el escenario del crimen.

En la tarde de ayer ambos implicados fueron trasladados a la vivienda para realizar una reconstrucción de los hechos, incurriendo en numerosas contradicciones.

«Vi cómo mi padre le pegaba»

Así, el hijo reiteró su inocencia a la vez que culpabiliza a su padre: «Nos tenía atemorizados a todos; esa noche vi cómo pegaba a mi madre. Él me dijo que se había suicidado tomando pastillas cuando descubrí el cuerpo. Soy inocente y no sé que hago aquí».

El aludido, que se mostró en todo momento frío en su declaración, sostuvo reiteradamente a su vez que no sabía qué es lo que había pasado esa noche, en una actitud que para algunos viene a significar que está tratando de encubrir a su hijo.

Este último narró además que él se quería marchar a estudiar a Madrid, deseo que no era compartido por su progenitor, pero sí por su madre, circunstancia que al parecer fue el detonante del suceso.

Sea como fuere lo cierto es que ambos se guardaron mucho de avisar a la Policía tras el óbito, ya que la infortunada llevaba fallecida ya cuatro horas cuando llegaron los agentes al domicilio.

Restos de sangre

En la inspección ocular se hicieron además de con las mancuernas con un cable supuestamente utilizado para estrangularla, y se hallaron restos de sangre, también, en un pila de la cocina, donde según parece el autor del crimen se lavó las manos. El cadáver apareció en el suelo del pasillo.

En un primer momento los acusados sostuvieron que la mujer se había caído accidentalmente golpeándose con un jarrón, que precisamente fue encontrado junto al cadáver hecho añicos.

Todo apunta a que se rompió durante el forcejeo.

Se da la circunstancia de que marido y mujer habían estado horas antes del óbito en una reunión de vecinos, tratando temas de la comunidad, sin que nadie notara nada anormal: «Ella era una mujer encantadora, él no se llevaba bien apenas con nadie, ya que era muy distante», afirman.

Padre e hijo pasarán en las próximas horas a disposición de la autoridad judicial.


El acusado de asesinar a su madre le clavó a su novia unas tijeras estando embarazada

Renovación Balear

6 de marzo de 2013

Antonio Llompart, de 18 años de edad, ahora en prisión acusado de haber matado a golpes a su madre el pasado día 28 de febrero en un domicilio de la calle Rosselló i Caçador de Palma, era de armas tomar.

Así se desprende de las declaraciones que hizo ante la Policía, tras el suceso, su exnovia, quien aseguró que en abril del pasado año, estando ella embarazada de cinco meses, el joven la clavó unas tijeras en un brazo en el transcurso de una discusión durante la cual también sufrió golpes en la cara y en la tripa.

Fuentes allegadas a la investigación han señalado a Renovación Balear que esta mujer, de la misma edad que el anterior, lo calificó como de «un auténtico maltratador», afirmando en Comisaría que tenía a su madre atemorizada y sometida a continuos malos tratos, «dado su carácter violento e incontrolado».

Tras esta agresión la chica optó por denunciar el caso en los juzgados de Palma, aunque fue archivado por falta de pruebas. Por aquel entonces la Policía detuvo incluso al aludido, quien negó tajantamente los hechos. Por todo ello fue puesto en libertad a las pocas horas.

La muchacha narró a los agentes que ella misma fue testigo en varias ocasiones de agresiones en la persona de la ahora fallecida, a quien además había prohibido ver a su nieta.

La pareja había roto antes de que la pequeña naciera, y Antonio se había desentendido por completo de su cuidado: «Ni venía a verla».

Todos le tenían miedo

Como se recordará el padre de Antonio está acusado de haber encubierto a su hijo, aunque se encuentra en libertad tras haber pagado una fianza de 6.000 euros. Sobre esta relación la mujer sostiene que éste le consentía al joven todo, y que no interfirió jamás para evitar tan trágico final: «Todos le teníamos mucho miedo».

El homicidio de María Luisa Perún, de 60 años, la madre, se produjo a resultas de un golpe que sufrió en la base posterior del cráneo con unas mancuernas de gimnasia. La autopsia ha revelado que la víctima trató de defenderse del ataque, tal y como revelan los moratones que aparecieron en sus brazos, producto de un violento forcejeo.

Por entonces ambos varones afirmaron que la mujer se había caído en el pasillo de la vivienda accidentalmente, golpeándose con un jarrón. Lo cierto es que murió desangrada y que no se avisó a la Policía hasta cuatro horas después de ocurrir el hecho.


La mujer asesinada en Palma sufrió una brutal paliza antes de morir

B. Palau – Diariodemallorca.es

8 de marzo de 2013

La víctima tenía la mitad del cráneo roto al ser golpeada con una mancuerna y fue estrangulada.

Tuvo una muerte agónica. María Luisa Perún Casabona, la mujer de 59 años que falleció presuntamente a manos de su hijo, de 18, el jueves de la semana pasada en el domicilio familiar en la calle Rosselló i Caçador de Palma, sufrió una brutal paliza momentos antes de perecer.

La segunda autopsia practicada el miércoles ha aportado nuevos detalles sobre el crimen por el que fueron detenidos el marido y el hijo de la víctima, ambos acusados de un delito de homicidio y de malos tratos. La Policía Nacional prosigue con las pesquisas y trata de corroborar los nuevos datos obtenidos.

La perjudicada murió tras sufrir un severo traumatismo craneoencefálico que le produjo una gran hemorragia de sangre (shock hipovolémico) y después de que la estrangularan. Los forenses detectaron que tenía más de la mitad del cráneo roto al ser golpeada de forma sucesiva con una mancuerna de tres kilos y también apreciaron un surco en el cuello que evidenciaba un estrangulamiento.

Los agentes del Grupo de Homicidios de la Policía, encargados del caso, intervinieron en la vivienda las armas del crimen: una pesa plastificada y un cable eléctrico. Los dos objetos estaban manchados de sangre. Según las primeras pesquisas, tanto la mancuerna como el cable son compatibles con las gravísimas lesiones que presentaba la mujer.

Los investigadores sospechan que el hijo de la fallecida, Antonio Llompart Perún, en prisión desde el sábado por el homicidio, fue quien cogió la pesa y empezó a golpear con ella el rostro y la parte posterior de la cabeza de su madre cuando esta se hallaba en el recibidor de casa en pijama a primeras horas de la mañana del jueves 28 de febrero. Luego, aprovechando que se encontraba moribunda, presuntamente utilizó el cable para estrangularla y acabar con su vida.

La Policía cree que el marido, Antonio Llompart Mora, de 79 años, se percató del ataque a su esposa y supuestamente ayudó a su hijo a modificar la escena del crimen, lavar la mancuerna y ocultar el cable al fondo de un armario. El cabeza de familia quedó libre el sábado por la noche por orden judicial tras pagar una fianza de 6.000 euros.

El hombre supuestamente escuchó los golpes y los gritos de su mujer, pese a que él lo ha negado. María Luisa Perún Casabona, que venía padeciendo humillaciones y malos tratos en el ámbito familiar desde hacía años presuntamente a manos de su hijo y, en menor medida, de su esposo, sufrió una tremenda paliza poco antes de morir. Nunca denunció los hechos.

Los facultativos que examinaron su cadáver apreciaron múltiples hematomas en las cuatro extremidades, arañazos en el cuello y un brutal impacto en la boca con varios dientes astillados. Este último golpe supuestamente se lo propinaron con la mancuerna en la cara.

Además, los forenses detectaron una herida en la ceja, un hematoma en el ojo, erosiones en el rostro y la frente, así como múltiples lesiones en la cabeza. En la parte posterior del cráneo, la piel estaba completamente levantada, con una extensa fractura, lo que hizo que la víctima perdiera sangre en abundancia.

Los investigadores también recogieron muestras en los dedos y las uñas de la fallecida que serán analizadas en un laboratorio. La mujer trató de defenderse de la tremenda agresión. La Policía no descarta que también fuera atacada con otros objetos contundentes.


La Fiscalía pide 43 años de prisión por el «crimen de la mancuerna»

V. Malagón – Ultimahora.es

9 de mayo de 2014

Padre e hijo por igual. La Fiscalía responsabiliza por igual a Antonio Llompart Mora, de 81 años y a su hijo Antonio Llompart Perún, de la muerte de la mujer del primero y madre del segundo María Luisa Perún. En sus conclusiones provisionales, el ministerio público reclama para el padre 23 años de cárcel por un delito de asesinato y otro de malos tratos y 20 para el hijo al que sólo responsabiliza del crimen.

El fiscal refleja en sus escrito de acusación que durante años padre e hijo maltrataron y humillaron a la víctima. Relata episodios como que el menor llegó a tirar un bote de leche condensada a la cabeza de la madre y que clavó unas tijeras en otra ocasión, todo ello con el beneplácito del padre. La situación desembocó en el crimen, ocurrido el 28 de febrero de 2013 en el domicilio familiar de la calle Rosselló y Cazador de Palma.

La versión de las acusaciones señalan que fue el hijo quien se abalanzó a la madre cuando ésta estaba en el recibidor y le dio un golpe con una mancuerna de tres kilos de peso en la cabeza. Después cogió un cable eléctrico y la estranguló.

Durante todo ese episodio mantiene que el padre estaba «presente y en actitud estática ante tales agresiones sin interponerse siquiera ante su hijo, sin demandar auxilio, dando seguridad, tranquilidad y protección a la ejecución».

Malos tratos

La menor petición de pena para el supuesto ejecutor del crimen se explica porque la Fiscalía imputa un delito de malos tratos al padre y no al hijo, porque cuando los habría cometido era menor de edad.

En la misma línea que el ministerio público se sitúan las dos acusaciones particulares presentes: por un lado la abogacía del Govern, que reclama las mismas penas que el fiscal, y por otro las hermanas de la víctima, que solicitan condenas de 27 años de cárcel para cada uno de los dos acusados.

Las acusaciones no han dado verosimilitud a la última declaración de Llompart Perún. El hijo pidió comparecer en el juzgado para exculpar a su padre del crimen y asegurar que dormía cuando ocurrieron los hechos y que no se enteró de nada hasta que su madre ya había muerto.

Su defensa califica los hechos como un homicidio imprudente al entender que el acusado no tenía intención de matar a su madre y que actuó en medio de una discusión en la que la víctima le reprochaba que hubiera destrozado su vida al tener un hijo cuando aún era menor de edad. La defensa del padre reclama su libre absolución y ha aportado una pericial según la que éste no se hubiera despertado por los gritos de la víctima.


«Mi hijo es un monstruo»

J. Mora – Elmundo.es

12 de octubre de 2014

Cuando Luisa acudió a urgencias para que le cerrasen la profunda brecha que tenía en la cabeza su vida ya se había convertido en un infierno. Probablemente lo fue desde que esta maña que ahora tendría 57 años contrajo matrimonio dos décadas atrás con Antonio, un anciano nada venerable de 81 años, antiguo profesor de historia en el colegio San Cayetano de Palma. Pero las cosas se complicaron cuando el hijo común de ambos empezó a maltratarla.

Aquel día, Luisa Perún Casabona tuvo que recibir 16 puntos de sutura. Se los había causado el impacto de un bote de leche condensada lanzado por su propio hijo Antonio, que entonces aún no había cumplido los 18 años. No fue un hecho aislado. Las agresiones del menor hacia su madre eran constantes, tal como figura en el auto al que ha tenido acceso este diario y donde se detalla cómo Luisa debía maquillarse más de lo habitual para que no se vieran los golpes que le arreaba su hijo, siempre sin mediar ningún auxilio por parte de su marido.

«Algo habrás hecho», le decía Antonio Llompart a su propia esposa malherida, a la cual también maltrató y humilló durante años. Como cuando no le quería dar dinero para comprar la comida con la que cada día cocinaba para su familia, pese a disponer de una enorme fortuna, con más de 50 propiedades en el centro de Mallorca. O como cuando tiraba al suelo la comida que ella había preparado porque no era de su gusto o no estaba preparada en el momento en que él lo deseaba.

Luisa no acostumbraba a contar a la gente el régimen de terror en el que su marido había convertido su vida, pero sí sufría viendo en qué se había transformado aquel niño que hasta hacía tan poco tiempo había sostenido en brazos. «Mi hijo es un monstruo», decía a las vecinas con el corazón partido Luisa, a quien su pequeño Antonio le había hecho abuela de manera prematura.

Tres semanas después de haberse hecho mayor de edad, aquel antiguo estudiante del mismo centro privado en el que su padre había impartido clases durante media vida ya había sido padre de un bebé del cual nunca se quiso hacer cargo, mientras maltrataba a la que fue su pareja durante algo más de un año, en un episodio que desencadenaría finalmente en la muerte de Luisa, que se juzga a partir de mañana en la Audiencia Provincial de Palma.

Fue la noche del 28 de febrero de 2013, días después de que el joven no se presentara para testificar ante el juzgado por haber maltratado a su exnovia cuando, según la Fiscalía, el esposo y el hijo de Luisa acabaron con su vida. Su propio hijo, aquél que llevó durante nueve meses en su vientre, fue el primero en atacar a Luisa, abalanzándose sobre ella y agarrándola en el recibidor de la vivienda que ambos compartían en la calle Rosselló y Cazador de Palma. Después la empujó, le golpeó bruscamente la cabeza con una mancuerna de 3 kilos de peso y, cuando la víctima se arrastraba por el suelo, ya agonizante, le ató al cuello un cable eléctrico para estrangularla.

La escena fue contemplada con una frialdad enfermiza por el anciano, que según relata el auto judicial, «permaneció en todo momento allí presente, faltando a los deberes legales de socorrer y auxiliar a su esposa, dando tranquilidad, seguridad y protección en la ejecución».

Luisa estuvo agonizando durante horas hasta que perdió finalmente la vida a manos de su hijo, autor confeso de los hechos, y con la supuesta complicidad del padre, aquel profesor de San Cayetano que resultó ser un maltratador y el creador de un engendro que dedicó gran parte de su maldito tiempo a buscar en Youtube y en Google páginas sobre cómo matar a una persona sin dejar rastro. Afortunadamente, no aprendió lo suficiente.

En el juicio con jurado popular que arranca mañana y que se prolongará durante los tres próximos días las defensas de los dos hombres pedirán la libre absolución para el esposo y el castigo por homicidio imprudente para el hijo.

Mientras, la Fiscalía solicita un total de 46 años de prisión, y la acusación particular, que representa a las hermanas y madre de la víctima, pedirá penas que suman 54 años de cárcel por un terrible crimen, culminado hace ahora un año y medio, pero que se prolongó en realidad durante mucho más tiempo para desgracia de la desafortunada Luisa.


El hijo de la mujer asesinada con una mancuerna admite que la mató pero sin querer hacerlo

Ultimahora.es

13 de octubre de 2014

El hijo de una mujer asesinada en Palma en febrero de 2013 ha admitido este lunes durante el juicio que la mató golpeándole la cabeza con una mancuerna tras una discusión, pero ha dicho que no tenía intención de matarla. Su marido, también acusado, ha declarado que no oyó nada la noche del asesinato porque dormía.

En la primera jornada del juicio por el asesinato de la mujer, que se celebra ante el tribunal del jurado en la Audiencia de Palma, el hijo de la fallecida ha contado que mantenía una mala relación con su madre, quien le reprochaba que hubiera tenido una hija a los 17 años y hubiera «destrozado» su vida, y ha reconocido que la maltrataba habitualmente.

Ha relatado cómo ocurrió el suceso, en la madrugada del 28 de febrero de 2013, en el domicilio familiar: «Me gritaba y reaccioné de esa manera». «Le di un golpe, cayó al suelo y me asusté», ha respondido a preguntas de su abogado.

«Me llevé la pesa que llevaba en la mano, con la que le golpeé y me fui a mi habitación porque no sabía qué le había hecho», ha añadido el joven, que tenía 18 años cuando mató a su madre. «Me llevé la pesa a mi habitación, junto a la ropa que tenía y la escondí en un cajón», ha detallado.

Según el joven, todo ocurrió en diez minutos. Al día siguiente, su padre entró en su habitación y le dijo que se había encontrado a su madre muerta en el recibidor y que no sabía qué había pasado. «Por miedo no le dije nada de que había sido yo», ha asegurado ante el jurado.

Por su parte, el marido de la fallecida ha explicado que él dormía en su habitación y que dos puertas cerradas le separaban del recibidor de la vivienda, donde su esposa fue asesinada, por lo que no oyó nada. A la mañana siguiente encontró el cuerpo ensangrentado de su mujer, avisó a su hijo y llamó a la policía.

Según el marido, su relación era buena, jamás la maltrató y nunca supo que su hijo maltrataba constantemente a su mujer, tal como ella dejó por escrito en un diario que la policía encontró oculto en la vivienda al día siguiente del asesinato, gracias a que una hermana de la fallecida habló de la existencia de ese documento.

El policía que instruyó la investigación ha explicado que decidió detener al padre y al hijo, que inicialmente habían acudido a comisaría a declarar como testigos, después de ver el cuerpo de la mujer en el Instituto Anatómico Forense. «Tenía una paliza, heridas de defensa, hematomas de diversos estados de evolución, la piel del cráneo desprendida (…) y señales en el cuello de haber sido estrangulada», ha explicado al tribunal.

En el registro de la vivienda encontraron ropa y el cable manchado de sangre detrás de un cajón del armario empotrado del hijo, y un fajo de billetes de 500 euros oculto de la misma forma en el armario del padre.

El policía consideró sospechoso que el hijo realizara cuatro declaraciones en apenas dos horas y con versiones distintas. Cuando fue detenido, cambió de nuevo el relato y acusó a su padre. Confesó ocho meses después.

Del padre le llamó la atención que insistiera en que no había tocado nada y que su ropa estuviera completamente limpia, en un escenario del crimen sangriento.

Durante la investigación, una vecina detalló que la mujer le había contado que su hijo era muy violento y había llegado a describirlo como «un monstruo». Una hermana de la fallecida explicó que era agresivo y maltrataba a su madre desde los 10 años.

Esa misma hermana desveló a la policía la existencia del diario que la asesinada escribió temiendo que un día la iba a matar. Contó que quiso denunciar los malos tratos que sufría su hermana en una ocasión en que su sobrino le tiró un bote de leche condensada a la cabeza, pero su hermana le contestó que no se le ocurriera porque la iban a matar.

Al inspeccionar el ordenador del hijo, la policía halló que había buscado en internet cómo limpiar el escenario de un crimen.

La Fiscalía pide 23 años de cárcel para el padre por maltrato continuado y por asesinato, porque considera que el hombre estaba presente cuando su hijo mató a su esposa y no hizo nada para ayudarla, y 20 años para el hijo por asesinato.

La defensa del joven admite un homicidio sin premeditación, alevosía ni ensañamiento, y pide que se tenga en cuenta la figura de la pena natural, según la cual el propio delito conlleva la condena cuando ocurre un suceso de estas características porque «toda su vida lo va a llevar encima». El abogado del marido pide su absolución.

El juicio continuará mañana con las declaraciones de testigos y peritos.


La exnovia del acusado de matar a su madre cuenta que la maltrató embarazada

Ultimahora.es

14 de octubre de 2014

La exnovia del acusado de matar a su madre ha contado hoy varios episodios de maltrato que sufrió por parte del joven, incluso estando embarazada, durante la segunda jornada del juicio por el asesinato de la mujer, fallecida en la vivienda familiar de Palma el 28 de febrero de 2013.

La chica, que ha declarado como testigo ante el tribunal del jurado, ha contado que en una ocasión el joven le clavó unas tijeras en un brazo y que otra vez, estando embarazada de cuatro meses y medio, la dejó inconsciente cuando intentó proteger a la madre de una agresión.

«Le dio un puñetazo a ella, yo al ver eso me sobresalté y le empujé. Ella se tocaba la cara, empujé a Antonio y él me empezó a dar puñetazos, con la mala suerte de que me di un golpe en la cabeza con la cama. Maria Luisa al verlo sacó a Antonio de la casa y entró corriendo al cuarto con gasas para quitarme la sangre, y me contó que yo no reaccionaba», ha relatado la joven, que tardó un rato en recuperar la consciencia.

Durante la segunda jornada del juicio también han prestado declaración dos hermanas de la mujer asesinada y varias vecinas, que han contado que sufría malos tratos tanto del padre como del hijo y que estaba «anulada» y «aterrorizada».

Un policía ha explicado la declaración que hizo ante él la hermana pequeña y confidente de la fallecida, al día siguiente del asesinato: «Sus primeras palabras fueron que lo que había sucedido durante toda la vida de la fallecida era un auténtico calvario, una mujer sometida totalmente y que estaba bajo el terror. (…) Nunca había visto nada tan espeluznante», ha dicho el agente.


«Toda su vida fue un calvario, vivía bajo el terror. Tenía pánico al hijo y al padre»

Marcos Ollés – Diariodemallorca.es

15 de octubre de 2014

Los familiares y los vecinos de María Luisa Perún, la mujer que murió a manos de su hijo en febrero de 2013 en Palma, describieron ayer para el jurado popular el «infierno» de «agresiones y humillaciones» que vivió la víctima durante sus últimos años.

Varios testigos aseguraron que la mujer les contó los malos tratos físicos y psicológicos a los que la sometían tanto su hijo, Antonio Llompart Perún, de 20 años, como su marido, Antonio Llompart Mora, de 81, ambos acusados de asesinato.

El retrato más duro fue el del joven, al que la mujer se refería como «un monstruo». «Vi varias veces cómo le pegaba. A mí me golpeó y me dejó inconsciente, y llegó a clavarme unas tijeras en el brazo», contó una exnovia suya. Los forenses, por su parte, explicaron que María Luisa Perún falleció tras recibir nueve golpes en la cabeza, tres de ellos con una mancuerna cuando estaba en el suelo, tras lo que fue estrangulada.

La exnovia de Antonio Llompart Perún, con quien tuvo un hijo, ofreció entre sollozos un desgarrador relato de los malos tratos a los que el joven sometió tanto a su madre como a ella misma durante los meses que estuvieron juntos. «Vi varias veces cómo le pegaba. Un día estábamos en el cuarto Antonio y yo, que entonces estaba embarazada. Su madre entró con nombres para la niña anotados en un papel. Hizo un comentario, Antonio se enfadó y le dio un puñetazo en la cara. Me quedé alucinada y le di un empujón. Entonces empezó a pegarme puñetazos. Al caer me di con la cabeza en la cama y me quedé inconsciente», relató la joven muy emocionada.

Según declaró, los malos tratos de Antonio Llompart Perún a su madre eran constantes. «Ella me contaba que su hijo era un monstruo con ella y que el padre se limitaba a decirle “algo habrás hecho”. No se sentía valorada en esa casa», afirmó la expareja del procesado. «A mí un día me clavó unas tijeras en el brazo al descubrir que hablaba con gente en una red social», añadió.

La chica explicó cómo ella y la víctima citaron a una joven con la que Antonio Llompart Perún había iniciado una relación sentimental para advertirla. «María Luisa le dijo que aún estaba a tiempo de huir de ese infierno», afirmó.

María Luisa Perún tenía como «confidente» a su hermana Rocío, fallecida hace unos meses. «Al día siguiente del crimen le tomé declaración y me explicó lo que le había contado la víctima a lo largo de los años», señaló un policía de Zaragoza, donde reside la familia.

«Dijo que toda la vida de María Luisa había sido un calvario. Vivía bajo el terror, sometida a un constante maltrato físico y psicológico. Un día su hijo le tiró un bote a la cabeza y tuvieron que darle 16 puntos de sutura. Ni el padre ni el hijo la ayudaban nunca tras las agresiones», recordó el agente sobre el relato de Rocío Perún.

Esta hermana de la víctima fue quien reveló la existencia de un diario en el que la mujer relataba los malos tratos de su hijo, que la Policía encontró oculto bajo una mesa en el domicilio. «Le había dicho a Rocío que iba a darle una copia por lo que pudiera pasar», añadió el policía.

Otras dos hermanas de María Luisa Perún, a las que la mujer visitaba una vez al año en Zaragoza, recordaron «la relación de miedo» que la víctima mantenía con los dos acusados. «Estaba horrorizada, tenía terror. Nos contaba que su hijo y su marido la amenazaban», explicaron.

«Una vez que vinieron de vacaciones el chico intentó tirarla por las escaleras. Cuando le llamamos la atención le dijo a su madre: “Ya llegaremos a Palma, allí no tienes nadie que te defienda”», aseguraron. «Del marido nos contó que un día le enseñó una navaja y le dijo: “Espero no tener que utilizarla”», coincidieron en señalar las hermanas.

Tanto estas familiares como una amiga íntima de la víctima explicaron que María Luisa Perún aseguraba vivir bajo los dictados de los dos procesados. «En esa casa ella no contaba para nada. Su faena era servirles sin agradecimiento. Las agresiones eran sobre todo del hijo adolescente y ella se quejaba de que su marido nunca fomentó el respeto hacia ella. Se sentía desamparada», relataron estas testigos, que destacaron que en el verano de 2012 la mujer acudió al Instituto de la Mujer de Zaragoza en busca de información. «Se quejaba del comportamiento del adolescente y de que el padre no ejercía la autoridad necesaria», recordó el abogado que la atendió.

Los allegados a la mujer incidieron también en el férreo control económico al que la sometía su marido, siempre según las palabras de la víctima. «Lo tenía todo controlado y ella no tenía acceso al dinero. Iba a limpiar a casas y hacía arreglos de costura para tener algo», contaron varios testigos. «Un día le pidió un vestido a su marido. “¿Vas desnuda? ¿No? Pues no lo necesitas”, le contestó», afirmaron.

Los malos tratos que sufría María Luisa Perún no pasaron desapercibidos entre sus vecinos del edificio de la calle Rosselló i Caçador de Palma. «Solía verle marcas de golpes. A veces me decía que había sido el padre y otras el hijo. Dos o tres años antes de morir me explicó que los golpes que tenía en el brazo se los había dado su marido por ponerle lo mismo para cenar que para comer», relató una vecina de la finca con la que la víctima trabó amistad. «Le tenía pánico al hijo y al padre», explicó la mujer.

Según su versión, cuando la víctima contaba a su marido las agresiones del chico, este respondía: «Algo debes haber hecho tú». La vecina señaló que intentó en vano convencer a María Luisa Perún para que denunciara los malos tratos que sufría. «Si saben que he hablado, me matarán», replicaba la víctima.

Los médicos forenses explicaron que la mujer falleció debido a un traumatismo craneoencefálico y asfixiada al ser estrangulada. María Luisa Perún recibió nueve golpes en la cabeza, al menos tres de ellos propinados con un objeto contundente cuando estaba ya en el suelo boca abajo y que le provocaron una fractura de cráneo. Según los peritos, el autor de la agresión la derribó primero y luego la remató.

Los expertos apuntaron que el cuerpo presentaba una marca muy clara en el cuello que evidenciaba que había sido estrangulada, con un cable eléctrico o una cuerda, mientras le sujetaban la cabeza.

Los forenses apuntaron que transcurrió cierto tiempo entre los golpes y el estrangulamiento, ya que la víctima se arrastró unos dos metros sobre su propia sangre, y señalaron que la muerte se produjo varias horas antes de que se diera aviso de lo ocurrido. Además, destacaron que el cuerpo presentaba hematomas en los brazos y las manos, lesiones defensivas que se produjeron cuando la mujer intentó repeler la agresión.

El jurado escuchó también a dos policías que llevaron a cabo una prueba pericial grafológica del diario hallado en el domicilio, que les permitió concluir que lo había escrito María Luisa Perún. Según explicaron, la escritura del documento es «nerviosa» y revela el «estado depresivo» de quien lo escribió.

Dos ingenieros industriales propuestos por la defensa de Antonio Llompart Mora aseguraron que, según un estudio realizado en la vivienda, desde el dormitorio del hombre no se escuchan los gritos de una persona que se encuentre en el recibidor del domicilio.

Además, dos psicólogas que lo evaluaron destacaron el elevado autocontrol que tiene de sus sentimientos y su respeto por las normas sociales. Según explicaron, tras el crimen se negaba a admitir que su hijo pudiera haber matado a su mujer.

El hijo, por su parte, se negó a ser sometido a un examen psicológico en prisión al no estar presente su abogado, según explicó un médico forense.


Declaran culpable al asesino de la mancuerna y no culpable a su padre

Ultimahora.es

16 de octubre de 2014

Un jurado popular ha declarado este jueves culpable de asesinato a Antonio Llompart Perún, el hijo de la mujer que murió de varios golpes en la cabeza con una mancuerna y asfixiada con un cable en su domicilio de Palma el 28 de febrero de 2013, y ha considerado no culpable al padre, Antonio Llompart Mora a quien sí atribuye maltrato continuado.

El jurado ha considerado al hijo «culpable de haber matado a Maria Luisa Perún por decisión de unanimidad de todos los votantes» y al padre no culpable por 6 votos contra 3 (que sí lo han considerado culpable).

«Pese al discurso incoherente, a la ilógica manifestación de los hechos tal y como sucedieron, mentiras evidentes, guardar silencio ante los abogados de la acusación y hasta la clara complicidad manifestada entre padre e hijo durante el juicio, 6 de los 9 miembros del jurado no han encontrado prueba científica, pericial o testimonial que acredite sin ninguna duda razonable que el acusado se encontraba presente» cuando su hijo mató a su esposa, ha dicho la portavoz del jurado.

Sin embargo, el jurado ha decidido por unanimidad que el marido de la fallecida es «culpable de haber golpeado y menospreciado reiteradamente» a su mujer.

Durante el juicio, las hermanas, vecinas y amigas de la fallecida declararon que la mujer vivía anulada y atemorizada por los malos tratos que recibía tanto del hijo como del padre.

El jurado ha detallado que para dictar veredicto se ha basado en el informe forense de la autopsia, las declaraciones de los testigos durante el juicio, el relato de las agresiones que hizo la propia víctima en un diario que dejó escondido y la declaración que hizo su hermana menor durante la investigación, entre otras pruebas.

En una ocasión el joven empujó a su madre con la intención de tirarla por las escaleras delante de sus hermanas, y otro día le arrojó a la cabeza una lata de leche condensada que le produjo una brecha por la que recibió 16 puntos de sutura, según declararon durante el juicio varios testigos que relataron otros episodios violentos.

El jurado ha recogido en su veredicto la transcendencia agravante de que uno de ellos acusados fuera el hijo y el otro el marido de la fallecida.

Sobre la circunstancia atenuante de confesión por parte del hijo, han señalado que ésta se produjo ocho meses después del asesinato y tras haber mentido hasta en tres ocasiones, lo que dificultó la investigación.

Tras la lectura del veredicto por parte del jurado, la Fiscalía y las acusaciones (formuladas por los familiares de la mujer asesinada y por la comunidad autónoma de Balears) han solicitado al presidente del tribunal una condena de 20 años de cárcel para el hijo por asesinato con la agravante de parentesco, basándose en la unanimidad del jurado.

Además han pedido la pena máxima que contempla la ley para el marido de la fallecida por maltrato habitual, que es de 3 años de prisión, así como la prohibición de aproximarse a menos de 50 kilómetros de las hermanas y la madre de la fallecida y de comunicarse con ellas durante 38 años.

Solicitan una indemnización de 60.000 euros para cada una de las dos hermanas de la fallecida y otros 60.000 euros para los herederos de la hermana fallecida, y 80.000 para su madre.

El abogado del joven considerado culpable ha pedido que sea condenado a la pena menor contemplada, por su edad, ya que era un adolescente cuando ocurrieron los hechos y considera excesivos los 20 años de cárcel solicitados. Ha reclamado también una reducción de las indemnizaciones que entiende «desmesuradas».

El defensor del marido ha pedido también la pena mínima por el delito de malos tratos habituales, que sería de 6 meses, lo que implicaría que no entraría en prisión.

El presidente del tribunal, el magistrado Juan Pedro Yllanes, ha declarado el juicio visto para sentencia tras felicitar al jurado por su trabajo.

El joven declarado este jueves culpable será juzgado a finales de mes por presunta simulación de delito, por fingir un intento de secuestro y denunciarlo ante la policía con intención de vengarse de su expareja, que a su vez le había denunciado por malos tratos.

Este suceso ocurrió dos meses antes del asesinato de su madre, y de hecho ella estaba citada como testigo en este juicio.


Condenan a 20 años al hijo y a 3 años al marido de la mujer asesinada en Palma

A. Sepúlveda – Ultimahora.es

27 de octubre de 2014

La Audiencia de Palma ha condenado a 20 años de cárcel por asesinato a Antonio Llompart Perún, el hijo de la mujer que murió de varios golpes en la cabeza con una mancuerna y asfixiada con un cable en su domicilio de Palma el 28 de febrero de 2013, y a 3 años de prisión a su viudo, Antonio Llompart Mora, por maltrato habitual.

La sección primera de la Audiencia ha dictado sentencia después de que el tribunal del jurado popular declarase por unanimidad el pasado 16 de octubre culpable de asesinato al hijo y de maltrato continuado al marido.

El hijo ha sido condenado además a indemnizar a su abuela (la madre de la asesinada) con 80.000 euros, así como con 60.000 euros a cada una de sus dos tías y a los herederos de una tercera hermana de la víctima.

El magistrado presidente del tribunal del jurado ha atendido las peticiones de pena de la Fiscalía y las acusaciones que actuaban en nombre de la familia de la mujer asesinada y de la comunidad autónoma de Baleares, que habían pedido 20 años de cárcel para el hijo por asesinato con la agravante de parentesco.

También solicitaron los 3 años de prisión a los que ha sido condenado el marido, así como la prohibición de aproximarse a menos de 50 kilómetros de las hermanas y la madre de la fallecida y de comunicarse con ellas durante la condena.

El juez aplica al marido la pena máxima legalmente prevista porque considera que estuvo presente en la mayoría de los episodios de violencia que sufrió la víctima a lo largo de su vida familiar, «como actor principal o como testigo», y porque además los malos tratos se prolongaron en el tiempo.

El juez detalla que los hechos declarados probados por unanimidad del jurado constituyen un asesinato con alevosía por parte del hijo, que causó intencionadamente la muerte de su madre, «golpeándola de forma brutal y finalmente estrangulándola» y siendo consciente de que la mujer no podía defenderse.

El reconocimiento parcial de la agresión que hizo el hijo en el juicio (admitiendo haber golpeado a su madre con la mancuerna sin intención de matar pero no haberla asfixiado con un cable), «no se sostiene» según el juez, por «la inusitada violencia que revelaban los estigmas y heridas que presentaba el cadáver».

«Actuó Antonio en completo control de sus capacidades y desplegó enorme energía criminal», asegura la sentencia.

Según el magistrado, el asesinato fue «el colofón de unos años sometida a los continuos malos tratos dispensados por su propio hijo» desde que tenía unos 13 años y que la víctima relató minuciosamente en un diario que guardaba oculto en la vivienda.

La mujer vivía una situación de «permanente violencia», que era «tolerada y consentida por el padre del menor y marido de la víctima».

La sentencia recuerda un episodio en el que el adolescente le hizo una brecha a su madre, tirándole a la cabeza un bote de leche condensada por la que tuvo que ir al hospital, y que no provocó ni una sola pregunta de su esposo.

Según el juez, la nula intervención del marido convirtió a la mujer «en un objeto apto para recibir la lluvia de golpes a la que la sometía el menor».

El magistrado considera al marido autor de un delito continuado de maltrato psíquico y responsable por omisión de un maltrato habitual psíquico y físico, porque toleró y fomentó con sus comentarios los golpes del hijo «sin mover un dedo en defensa de María Luisa de la tortura física y moral que padeció la mujer».

El magistrado absuelve de asesinato al marido, porque las sospechas de que estuvo presente en el momento de la muerte «se revelan insuficientes para fundar un pronunciamiento condenatorio», tal como estimó en su veredicto el tribunal popular, por mayoría de 6 a 3 votos.


El joven que mató a su madre, condenado por fingir un secuestro

Marcos Ollés – Diariodemallorca.es

29 de octubre de 2014

Antonio Llompart Perún, el joven condenado a 20 años de prisión por matar a su madre en Palma, reconoció ayer que fingió su propio secuestro para perjudicar a su exnovia cuando esta le denunció por malos tratos. Llompart se hizo tres cortes en las piernas con una cuchilla y acudió a la Policía para denunciar que había sido torturado y amenazado. El joven se declaró autor de un delito de simulación de delito y aceptó pagar una multa de 810 euros.

Los hechos ocurrieron el 10 de diciembre de 2012. Esa mañana, Antonio Llompart prestó declaración en un juzgado de violencia sobre la mujer. Su expareja, una menor con la que tiene una hija en común, había denunciado que mientras duró su relación sufrió varios episodios violentos. Según relató, el joven había llegado a dejarla inconsciente al golpearla y en otra ocasión le clavó unas tijeras en el brazo. Llompart negó los acusaciones y puso en marcha un plan para vengarse.

Esa tarde llamó a su madre, a la que asesinó apenas tres meses después, muy nervioso y alterado y le contó que había sido víctima de un secuestro. Dos hombres lo abordaron por la espalda cuando caminaba por la calle Hiroshima de Palma y lo drogaron tapándole la boca y nariz con un pañuelo impregnado en cloroformo.

Los secuestradores le quitaron los pantalones y amenazaron con cortarle los genitales, mientras le exhibían fotografías suyas para demostrarle que lo tenían vigilado. «Ya sabes de parte de quién venimos. En cinco días estarás muerto», afirmó Llompart que le habían dicho. Los dos hombres le provocaron tres cortes en los muslos y lo dejaron marchar.

El joven y su madre, María Luisa Perún, fueron a un centro médico para que lo atendieran de las lesiones sufridas y luego acudieron a una comisaría para denunciar los hechos. Llompart aseguró que los dos secuestradores eran familiares de su exnovia, la madre de su hija. La Policía Nacional abrió una investigación y llegó a la conclusión de que todo era mentira.

A finales de enero los agentes citaron de nuevo a declarar al joven, quien confesó que se lo había inventado. Fue detenido por un delito de simulación de delito. Poco después, el juzgado de violencia sobre la mujer archivó la causa contra él por los supuestos malos tratos a los que habría sometido a su exnovia.

El acusado fue excarcelado ayer por la mañana para ser juzgado por estos hechos. Pero su abogado, la fiscalía y el letrado de la acusación particular, que representa a su exnovia, alcanzaron un acuerdo de conformidad y la vista no se celebró. Llompart admitió los hechos, se declaró culpable y aceptó pagar una multa de 810 euros frente a los 3.000 que reclamaba inicialmente el ministerio público, tras lo que la magistrada dictó sentencia «in voce».

En el juicio estuvo presente su padre, Antonio Llompart Mora, condenado a tres años de prisión por maltratar habitualmente a su mujer y consentir las agresiones, vejaciones y humillaciones que esta sufrió durante al menos cinco años a manos de su hijo. El jurado popular declaró no probado que hubiera presenciado el asesinato de su pareja sin hacer nada por impedirlo, apuntando sin embargo que tenía «muchas sospechas pero ninguna certeza».

Tras la vista, Antonio Llompart Mora fue trasladado de nuevo al centro penitenciario de la carretera de Sóller, donde cumple la condena a 20 años de cárcel por asesinar a su madre. Según la sentencia, el joven se abalanzó sobre la mujer en la madrugada del 28 de febrero de 2013 en el domicilio familiar, en la calle Rosselló i Caçador de Palma. La derribó de un empujón y la golpeó varias veces en la cabeza con una mancuerna. Cuando la mujer agonizaba en el suelo, la estranguló con un cable eléctrico. Tanto el abogado del hijo como el del padre tienen previsto recurrir la sentencia ante el Tribunal Supremo para solicitar una rebaja de las penas.


El Supremo confirma la pena de 20 años de cárcel para el joven que mató a su madre con una mancuerna

Elmundo.es

27 de enero de 2016

El Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia de 20 años de cárcel al joven Antonio Llompart Perún, que mató a su madre en Palma golpeándola con una mancuerna y asfixiándola con un cable.

El alto tribunal destaca la falta «falta de humanidad» del condenado y ratifica también 3 años de cárcel para el viudo de la víctima por delito de maltrato habitual a su mujer. Según argumenta el magistrado, las agresiones continuas del padre, Antonio Llompart Mora, a la madre fueron «el perverso aprendizaje que fue recibiendo el hijo».

El Supremo -en sentencia del que ha sido ponente, el magistrado Joaquín Giménez- rechaza el recurso del asesino y considera proporcional la pena impuesta por la gravedad de los hechos y el grado de culpabilidad, «esta última especialmente llamativa por la falta de humanidad apreciada en el recurrente para con su madre, así como una reiteración de su actividad hasta que acabó con la vida de aquélla, acreditado en las tres secuencias consecutivas que finalmente acabaron con su vida, ya que, como se recoge en los hechos probados, primero la arrojó al suelo con violencia, dejándola boca abajo, herida y aturdida, para seguidamente, tras desplazarse a otra habitación de la casa, coger una mancuerna de tres kilos, y golpearla con ella en la cabeza y ocasionarle un traumatismo craneoencefálico, para a continuación rematar su acción -y aquí el término tiene su propio sentido literal- tras hacerse con un cable eléctrico enrollándolo al y cuello y apretarlo hasta estrangularla por asfixia mecánica».

El tribunal también rechaza rebajar la condena por el hecho de que el joven tuviese «apenas 18 años» en el momento de los hechos, como alegó en su recurso, y recuerda que la edad del autor del delito, una vez superado el límite de la jurisdicción de menores -hasta los 18 años- «no puede operar influyendo en la culpabilidad del autor del delito en clave atenuante. Dicho más claramente, se es o no mayor de edad desde la perspectiva penal y no cabe una mayoría de edad incompleta».

Respecto al padre, indica que el maltrato y agresión continuado del recurrente a su esposa, y del que existen datos suficientes para declararlo, «constituyeron el perverso aprendizaje que fue recibiendo el hijo, y del que también hay testimonios estremecedores en el diario de la fallecida y del que como botón de muestra podemos citar las expresiones del diario recogidas en la sentencia de apelación y en la de primera instancia, dichas por el hijo a su madre:

«…Me dijo papá que sólo te necesitamos para que nos sirvan…»

«…Hija de puta, te voy a poner lejía en el agua cuando tenga 18 años, te irás de mi casa, me dijo papá que solo te necesitamos para hacer de criada, tú eres solo eso, tu obligación es servirme, gracias que tienes una casa y comida gratis…»

«Es evidente -indica el Supremo- que el recurrente no solo convirtió su relación con su mujer en una situación de dominación y de miedo, sino que transmitió esos disvalores a su propio hijo, quien libre y acríticamente los aceptó y los llevó a efecto de la forma trágica descrita».


El asesino de la mancuerna acepta dos años más de cárcel por agredir a un funcionario de prisiones

G. Esteban – Ultimahora.es

24 de febrero de 2016

Antonio Llompart, el joven que asesinó a su madre con una mancuerna acudió este martes a los juzgados de Vía Alemania para asistir al juicio por agredir, en 2014, a un funcionario de la cárcel de Palma, donde se encuentra cumpliendo condena.

En la vista oral Llompart aceptó dos años más de prisión por un delito de lesiones y otro de atentado tras llegar a un acuerdo de conformidad con la Fiscalía, que le reclamaba cuatro. Además, indemnizará al perjudicado con 5.190 euros por los daños ocasionados.

La disputa con el trabajador de la cárcel se produjo la mañana del 29 de noviembre de hace dos años. Durante un traslado al módulo de aislamiento, el joven, de 21 años, inició una brega con los empleados del centro penitenciario, uno de ellos cayó al suelo y sufrió una rotura del dedo meñique de su mano derecha.

El ministerio público rebajó dos años la pena que solicitaba inicialmente para el joven, representado por los abogados José Ignacio Herrero y Javier Llop.

A principios de 2016, el Supremo ratificó la pena de 20 años de cárcel a Antonio Llompart por asesinar a su madre en 2013 golpeándola con una mancuerna y asfixiándola con un cable en su domicilio de Palma. El alto tribunal confirmó la condena de tres años para el viudo de la víctima y padre del joven.

Documentos

SENTENCIA Nº 10/2014 – AUDIENCIA PROVINCIAL DE PALMA DE MALLORCA (24-10-2014)

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