Angelo Carotenuto

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Angelo Carotenuto

El decapitador de Santomera

  • Clasificación: Homicida
  • Características: Parricida - Decapita a su madre y pasea por su pueblo con la cabeza bajo el brazo
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 14 de abril de 2008
  • Fecha de detención: Mismo día
  • Fecha de nacimiento: 15 de diciembre de 1973
  • Perfil de las víctimas: Su madre, Teresa Macanás, de 56 años
  • Método de matar: Apuñalamiento (24 veces)
  • Localización: Santomera, Murcia, España
  • Estado: Absuelto del delito de asesinato por la eximente completa de enajenación mental. Se le aplica una medida preventiva de internamiento psiquiátrico por un máximo de veinte años el 24 de septiembre de 2009
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Angelo Carotenuto – El decapitador de Santomera

Última actualización: 1 de abril de 2016

Teresa Macanás, de 56 años, había alertado miles de veces de la dramática situación que vivía en casa, con un hijo enfermo mental al que le era muy difícil de controlar. Habló incluso en televisión, haciendo un llamamiento a las autoridades para que alguien la ayudara.

Hasta en dos ocasiones le había denunciado por malos tratos y su hijo llegó a estar ingresado en Fontcalent, uno de los dos centros psiquiátricos penitenciarios que hay en nuestro país. Y cuando Ángel no se tomaba la medicación, su trastorno esquizoafectivo lo convertía en agresivo.

Aquella noche del 14 de abril de 2008, su hijo Ángel Carotenuto y ella discutieron. Era una pelea más. El chico le había pedido dinero, algo a lo que Teresa se había negado. Poco después, los vecinos presenciaron uno de los espectáculos más dantescos que habían visto en su vida: Ángel se paseaba por el pueblo con la cabeza de su madre entre los brazos, acariciándola y besándola. Y le decía: «Ahora estás callada… Cuánto te quiero».

La discusión se había producido en la cocina del bar que Teresa le había montado a Ángel, menos de un año antes de los hechos, para que se ganara la vida. Estaba cerca del estanco que regentaba la mujer desde hacía años. Ángel le había asestado a su madre 24 puñaladas, la había degollado y después la decapitó.

En el juicio, fue absuelto del asesinato por una eximente completa por enajenación mental, aunque sí se le impuso una medida preventiva de internamiento en el centro psiquiátrico penitenciario de Fontcalent por un máximo de 20 años.


Un hombre decapita a su madre y pasea por su pueblo con la cabeza bajo el brazo

Elmundo.es

15 de abril de 2008

Efectivos de la Guardia Civil han detenido a un individuo cuando deambulaba por la plaza del Ayuntamiento de Santomera (Murcia) con la cabeza de su madre envuelta en un trapo bajo los brazos tras haberla, presuntamente, decapitado, según informaron fuentes del Centro de Coordinación de Emergencias y del Consistorio.

«La he “matao”… ahora estás callada, te quiero mucho», mascullaba ante la Policía Angelo, de 35 años, mientras acariciaba, en plena calle, un bulto extraño envuelto en un trapo donde aseguraba tener guardada la cabeza de su madre.

Desnudo de cintura hacia arriba y con una cinta en la frente, Angelo Carotenuto, hijo de la estanquera Teresa Macanás, de 56 años, llevaba anoche vagando un rato por la Plaza de la Iglesia de Santomera (Murcia) con un fardo en sus manos, cuando fue interceptado por agentes de la policía local.

«Es la cabeza de mi madre», aseguraba desde las nueve de la noche a los peatones ocasionales que se le cruzaban en su camino por la céntrica plaza santomerana.

A 400 metros de este emplazamiento se encuentra el estanco que regentaba su progenitora y puerta con puerta con el mesón-bar Mar de Galilea, local que la mujer había legado a su hijo, al que echaba una mano siempre que podía.

Un crimen que sorprendió a todos

En el lugar, vecinos y autoridades locales de Santomera, próspera localidad agrícola murciana, de unos 14.000 habitantes y situada a 30 kilómetros de la capital, no salían de su asombro ante la confirmación de la muerte de Teresa Macanás, según confesó su propio hijo.

Fuentes de la investigación señalaron que, al parecer, la mujer fue decapitada el lunes por Angelo en su bar Mar de Galilea con un cuchillo de grandes dimensiones. Por razones que todavía están siendo investigadas, pero que apuntan a un brote psicótico, el hombre se abalanzó sobre su madre y comenzó a asestarle puñaladas hasta la muerte, según informa en su edición digital La Verdad.

Una vez cometido el parricidio, el hombre abandonó el establecimiento por la puerta trasera y con el bulto cubierto por un trapo, según se sabe hasta ahora, se paseó varias veces por la plaza de la Iglesia, una de las dos principales de Santomera. Un vecino alertó a Emergencias 112 del siniestro relato del hombre apostado en la plaza, que poco más tarde fue constatado por las fuerzas de seguridad locales.

Según refirieron a Efe los lugareños, el presunto parricida Angelo Caratenuto había sido hospitalizado varias veces para tratamiento psiquiátrico y protagonizó episodios de violencia contra su progenitora. Su madre, según los vecinos, tenía un fuerte ascendente sobre el hijo y «le tenía muy protegido», hasta tal punto que ella fue la que compró el local del bar y luego se lo regaló.

Relataron además que Teresa emigró a Alemania en los años setenta. Allí conoció a un italiano con el que se casó y tuvo dos hijos: Angelo y una hija, cuya identidad no se ha facilitado. El matrimonio se divorció en Alemania y Teresa decidió regresar a su tierra con sus dos hijos.

Esta madrugada el detenido se encontraba en las dependencias de la comandancia de la Guardia Civil de Murcia. El presunto asesino tiene una hija y está divorciado, según La Verdad.

Los restos mortales de su madre habían sido trasladados al anatómico forense del lugar a la espera de que se efectúe la autopsia.

Allí deberán ser reconocidos por su hija, la hermana de Angelo, a quien los psicólogos de Emergencias que acudieron a su domicilio le dieron la amarga noticia de la tragedia. El suceso ha conmocionado a la población de Santomera.

Otro trágico suceso en la localidad

El alcalde de la localidad, José María Sánchez Artés, declaró que todo esto «nos toca la fibra más sensible». Se da la circunstancia de que en esta misma ciudad tuvo lugar, el 18 de enero de 2002, el asesinato de dos niños de 6 y 4 años a manos de su madre, quien los estranguló con el cable de un teléfono móvil.

La autora, Francisca González Navarro, fue condenada a 40 años de prisión.


La mujer decapitada por su hijo había dicho en televisión que temía por su vida

Elpais.com

15 de abril de 2008

Teresa Macanás, la mujer de 56 años que murió el lunes decapitada por su hijo en Santomera (Murcia), había hecho un llamamiento dramático en televisión el 9 de mayo de 2001 porque temía por su vida. La mujer, con lágrimas en los ojos, afirmó entonces que su hijo, Angelo Carotenuto, en tratamiento psiquiátrico por esquizofrenia, les estaba destrozando la vida. «No es malo, pero lo que él toma lo hace malo», declaró en un programa de TVE.

A última hora de la tarde de ayer, el titular del juzgado de Instrucción número 6 de Murcia ha acordado el envío al módulo psiquiátrico de la prisión de Fontcalent (Valencia) de Angelo Carotenuto, de 35 años, detenido anoche como presunto autor de la muerte de su madre en Santomera.

El instructor ha abierto una causa por un delito de asesinato y ha ordenado el traslado del detenido a un centro psiquiátrico una vez finalizado el interrogatorio, ha informado el gabinete de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Murcia. Antes, el presunto parricida se había negado a declarar ante el juez y a ser reconocido por la médico forense, dirigiéndoles frases y gestos despectivos.

Fuentes de la investigación aseguran que el hombre es consciente de sus actos y se «ha mofado» de los agentes de la Guardia Civil, del juez, la abogada de oficio que le iba a asistir y la médico forense, a quien no le ha permitido reconocerlo.

Internado en centros psiquiátricos

El presunto parricida había cumplido en 2003 y 2006 dos condenas de internamiento en centros psiquiátricos por amenazas y malos tratos a su madre, y el 30 de agosto pasado había quedado extinguida una orden de alejamiento de ella. Su madre, Teresa Macanás, será enterrada hoy al mediodía en Santomera. Ayer, familiares y amigos han velado su cadáver.

La mujer murió degollada con un cuchillo de grandes dimensiones en la cocina del bar que le había puesto a su hijo hacía menos de doce meses para que se ganara la vida. Ella regentaba al lado del bar un estanco.

Ángelo degolló a su madre, luego la decapitó y con la cabeza en la mano se paseó por las inmediaciones del bar hasta al ayuntamiento, donde se sentó. Según los testimonios de varios vecinos, el hombre le hablaba a la cabeza: «Ahora estás callada… cuánto te quiero».

«Espeluznante»

El delegado del Gobierno en Murcia señaló ayer que el crimen es «un hecho desgraciado, luctuoso y espeluznante», y que «los mecanismos por los que se llega a eso no son de explicar».

El doctor José Hernández, jefe de Psiquiatría del hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, ha considerado «absolutamente anecdótico» y «extraño» que un esquizofrénico cometa un acto tan violento como la decapitación de su madre.

Para este especialista, la agresividad es una característica propia de la naturaleza humana que «rara vez aparece en personas anormales y todos los días lo hace en personas normales», si bien, ha opinado, cuando ocurre en enfermos mentales lleva consigo «elementos espectaculares».


Ángelo jugó al «degollao»

David Canellada – Elmundo.es

20 de abril de 2008

Un amigo de Ángelo, el hombre que cortó a su madre la cabeza, recuerda que cuando era niño jugaba con el asesino a algo parecido… La travesura consistía en pintar en el cuello de otro niño distraído una línea con un rotulador rojo. Veinte años después, utilizó un cuchillo.

Un rotulador rojo. Era todo lo que necesitaba Angelo Carotenuto para crear un juego nuevo con sus compañeros de colegio: El degollao. Tenía apenas 11 años.

«Esperábamos a que uno de nuestros compañeros estuviese despistado y nos acercábamos con cuidado por detrás -recuerda Juan, nombre ficticio de uno de sus compañeros de clase-. Entonces, sacábamos el rotulador y lo usábamos como un cuchillo para degollarlo. La víctima se quedaba con una raya roja en torno al cuello. Era un juego muy simple y muy inocente».

Más de 20 años después, ese juego inocente -al que Angelo jugaba en el patio del colegio Narciso Yepes, en Murcia-, se convirtió en uno de los crímenes más macabros de la crónica negra de España.

Angelo -el mismo que de pequeño degollaba a sus compañeros con la sola ayuda de un rotulador rojo-, apuñaló y decapitó a su madre en la cocina del restaurante que regentaba, en Santomera. Después de cortarle la cabeza, recorrió exactamente 261 metros con ella entre las manos y la depositó en un poyete frente al ayuntamiento. Allí fue detenido por un policía local. «He matado a mi madre. Aquí está su cabeza».

«Nadie esperaba que fuese a hacer algo así, pero cuando me lo dijeron tampoco me sorprendió», recuerda Juan. Angelo era muy conocido en el colegio. Su madre, Teresa Macanás, trabajaba como cocinera en el comedor del centro hasta que decidió montar su propio negocio en Santomera, una localidad de cerca de 14.000 habitantes situada a 20 kilómetros de Murcia.

Allí estudió hasta octavo de EGB, aunque tuvo que repetir quinto. Fue entonces cuando conoció a Juan y a Fernando -nombre también ficticio de otro de sus compañeros de clase-, un año menores que él. «Era un niño un poco raro, pero al mismo tiempo muy noble -asegura Juan-. Como era el mayor, siempre nos defendía en el patio del colegio. Además, era muy corpulento y muy impulsivo y no se lo pensaba a la hora de sacar la cara por sus amigos».

«Yo no me acordaba de que jugábamos al degollao -puntualiza Fernando-. Lo recordé el miércoles, cuando me lo dijo Juan. Me quedé helado». Cuando acabó octavo de EGB, Angelo se trasladó a Santomera con su madre.

Ese niño corpulento, decidido e impulsivo se había convertido ya en un adolescente atractivo y seductor al que le gustaban las chicas y salir de fiesta. Así comenzaron sus primeros coqueteos con las drogas. Pasó varios años trabajando como relaciones públicas y poniendo copas en algunos de los locales de moda de la zona de marcha de El cruce de El Raal.

Coca y drogas de diseño

La cocaína y las drogas de diseño corrían a raudales. Esa fue la mecha que acabó prendiendo los problemas mentales que arrastraba. Angelo padecía una esquizofrenia severa que se volvía incontrolable cuando no tomaba sus pastillas. La obstinación de su madre en controlar su medicación la convirtió en el centro de la rabia de su hijo. Horas antes del crimen, uno de los amigos de Angelo preguntó a Teresa qué tal le iban las cosas. «Luchando cada día con los problemas».

Esos problemas la habían llevado, hace siete años, a pedir ayuda a la Justicia e incluso a denunciar su caso en varios programas de televisión. «Yo no puedo más. Un día va a pasar una desgracia muy grande en mi casa. Él no es malo, pero lo que toma le convierte en malo. Un día nos va a dar un golpe y nos va a matar». Fueron las palabras de Teresa en el programa Gente de TVE.

Este grito de socorro no sirvió de nada. Casi dos años después, en noviembre del año 2003, fue condenado por maltratar a su madre. Pasó un año en el psiquiátrico penitenciario de Fontcalent, centro que abandonó en febrero de 2005. La historia se repitió un año después.

Otra de las muchas discusiones de Angelo con su madre acabó en una nueva paliza. En esta ocasión, la condena fue de siete meses de internamiento y la prohibición de acercarse a su madre por espacio de un año y siete meses. La orden de alejamiento -que ninguno de los dos llegó a cumplir porque Teresa era incapaz de negarle la entrada a su casa-, concluyó el pasado 30 de agosto.

La última paliza fue una semana antes de su muerte. Unos meses atrás, presa de uno de sus ataques, Angelo lanzó los muebles de su casa por la ventana. Cada discusión, cada insulto, cada agresión, representaban un paso más hacia la tragedia.

«Angelo era una persona normal cuando tomaba su medicación -matiza su cuñado, Francisco Javier Chumillas-. El problema venía cuando dejaba de lado el tratamiento. Se convertía en alguien diferente, que negaba su enfermedad. La única solución era internarlo». Eso es lo que intentó, sin éxito, su madre. «Teresa movió cielo y tierra para intentar que lo ingresasen en un psiquiátrico, pero no le hicieron caso».

En el año 2006, incluso, Teresa recurrió al Defensor del Pueblo. Sus peores presagios se cumplieron el pasado lunes. Como otras veces, Angelo pidió a su madre el dinero de su paga semanal. La mujer, de 56 años, regentaba un estanco en Santomera y hace unos meses montó un restaurante para su hijo -Mar de Galilea, anexo al estanco-.

Ella, consciente de los problemas de Angelo con las drogas y con el alcohol, seguía administrando su dinero. Le daba una media de cien euros diarios. La semana pasada, Teresa no quiso darle su dinero y la reacción de Angelo fue brutal. «Esta noche no puedo quedar. Tengo algo importante que hacer», dijo, el mismo lunes al mediodía, a Federico Alcaraz, un amigo al que se encontró por la calle.

Asesinato «rutinario»

«Últimamente se le veía fuera de sí», recuerda. Angelo cogió un cuchillo de cocina de grandes dimensiones y lo clavó dos veces en el costado derecho de su madre, bajo la axila. Teresa, que estaba en la cocina del restaurante, apenas tuvo tiempo para darse cuenta del ataque. Su cuerpo tenía dos heridas defensivas en la mano.

Tras apuñalarla, Angelo cogió el mismo cuchillo y le cortó la cabeza. El corte -limpio-, seccionó la cabeza de la mujer justo por debajo de la barbilla. Dejó el cuchillo ensangrentado, cogió la cabeza de su madre y la envolvió con unos trapos de la cocina.

Despacio, con cuidado, apagó todas las luces del bar y salió a la calle con la cabeza entre sus manos. Su comportamiento fue el mismo de cada día cuando cerraba el restaurante. Dejó la cabeza de su madre en la acera -donde quedó un charco de sangre en forma circular-, y cerró meticulosamente la persiana metálica. Cogió de nuevo su trofeo y echó a andar hacia el ayuntamiento atravesando la plaza de la iglesia.

Eran cerca de las nueve y media de la noche. En su camino, se cruzó con varios vecinos de Santomera. Iba desnudo de cintura para arriba y llevaba una cinta en el pelo. Los testigos le vieron besando y acariciando la cabeza de su madre -aún chorreante de sangre-, y oyeron cómo le decía: «Ahora ya estás callada. Ya no tendrás que darme más dinero. Te quiero».

Recorrió 261 metros. La distancia entre el restaurante y la plaza del ayuntamiento. Una vez allí, apoyó la cabeza envuelta en trapos en un poyete y esperó a que llegase la Policía. En su casa, sin terminar, dejó el libro que estaba leyendo en ese momento: El regreso del hijo pródigo.


Trasladan a Murcia al joven que decapitó a su madre en Santomera para juzgarlo la próxima semana

Alicia Negre – Laverdad.es

19 de septiembre de 2009

Ángelo Carotenuto ha regresado a Murcia. El joven que el pasado año decapitó a su madre en Santomera y llevó la cabeza hasta la puerta del ayuntamiento está actualmente ingresado en el centro penitenciario de Sangonera La Verde, bajo atención médica, para ser juzgado la próxima semana, tal y como informó a este diario su letrado defensor Nicolás Díaz.

Carotenuto se someterá el próximo jueves a un juicio por jurado popular en la sección segunda de la Audiencia Provincial de Murcia por el asesinato de su madre, Teresa Macanás. Un caso que sobrecogió a todo el país por anunciado. Su madre había denunciado hasta la saciedad que su hijo estaba enfermo y que algún día podría llegar a matarla, tal y como hizo.

El Ministerio Fiscal aceptó hace unos meses la eximente completa de la responsabilidad penal del parricida de Santomera por enfermedad mental después de estudiar los informes realizados por al menos siete médicos forenses relativos a sus trastornos psiquiátricos. En su escrito, el fiscal solicita que a Ángelo se le conmute la pena por el ingreso en un centro psiquiátrico por un plazo máximo de 20 años.

El letrado de Carotenuto considera, también, que el ingreso en un centro psiquiátrico es la mejor opción para su cliente, sin embargo, no aporta ningún plazo. «Ángelo debe estar tratado médicamente hasta que se restablezca, lo que puede ser, no llegue a ocurrir nunca», recalca Díaz.

Los hechos que serán juzgados la próxima semana se remontan al 15 de abril del pasado año, a última hora de la tarde. Ángelo, de 34 años, sorprendió a su madre Teresa Macanás, de 56 años y natural de Santomera, en la cocina del bar Mesón Mar de Galilea, propiedad de la familia.

Con un cuchillo de grandes dimensiones, Carotenuto propinó cuatro cuchilladas a su madre en el vientre, que le causaron la muerte. Sin embargo, lo peor estaba por llegar. De un corte limpio en el cuello, el parricida decapitó a su madre y, agarrando la cabeza entre las manos, se lanzó a la calle.

Fueron varios los testigos que vieron a Carotenuto recorrer la distancia que le separaba del portal del Ayuntamiento, donde depositó la cabeza de su madre y fue detenido. «La he matado… te quiero», susurró ante los agentes que le arrestaron.


«Es usted un enfermo; no se atormente por lo que hizo»

Alicia Negre – Laverdad.es

25 de septiembre de 2009

El magistrado consoló al parricida de Santomera en un juicio en el que Ángelo Carotenuto se conformó con un máximo de 20 años de internamiento psiquiátrico.

El parricida de Santomera fue recibido ayer en el Palacio de Justicia de Murcia como lo que es: un enfermo. Con la cabeza gacha y la pesadumbre del que carga con una gran culpa, Ángelo Carotenuto reconoció ayer ante el magistrado Abdón Díaz cada una de las 24 cuchilladas que acabaron con la vida de Teresa Macanás, su madre. Limpió su culpa y halló consuelo. «Es usted un enfermo», le explicó el juez. «No se atormente por lo que hizo».

Decenas de medios de comunicación esperaban ayer expectantes la llegada a los juzgados murcianos de Ángelo, el autor de un crimen que conmocionó a todo el país. Visiblemente medicado, este joven de 35 años nacido en la localidad alemana de Stuttgart pero vecino de Santomera, se adentró en la Sala con unas esposas que los policías decidieron no quitarle, pese a la posibilidad planteada por el juez. «Ángelo te queremos, cariño», clamaban a la puerta algunos escasos familiares.

Tras asentir que se trataba de un difícil trance para él, el magistrado trató de tranquilizar al acusado, que se removía en el banquillo. «Somos conscientes de que es usted una persona interiormente frágil», recalcó. «Sólo tratamos de comprobar si estamos ante un delincuente o un enfermo».

Ángelo respondió con monosílabos susurrados cuando el Ministerio Fiscal le interrogó sobre la noche del 14 de abril del 2008. Fue un cuestionario escaso en el que el Ministerio Público se limitó a preguntarle si estaba de acuerdo con su relato de hechos.

El acusado reconoció haber asesinado a su madre, en pleno brote psicótico, en la cocina del bar Mar de Galilea que ésta regentaba en Santomera. Lo hizo con un cuchillo de 20 centímetros de hoja que utilizó después para degollarla. El camino que realizó después hasta el Ayuntamiento con la cabeza de su madre en las manos es ya bien conocido.

Ángelo resultó ayer absuelto del delito de asesinato al considerar la Sala que existe una eximente completa por enajenación mental. Al parricida de Santomera se le ha aplicado, sin embargo, una medida preventiva de internamiento psiquiátrico por un máximo de veinte años en la Unidad Psiquiátrica de la prisión alicantina de Fontcalent. «A partir de ahora tiene usted que ser consciente de su enfermedad y tratar de curarse para que algún día pueda llevar una vida feliz con su familia, amigos e incluso hijos», le recomendó el juez antes de marcharse. «Le deseo suerte».

Documentos

SENTENCIA Nº 50/2009 – AUDIENCIA PROVINCIAL DE MURCIA (25-09-2009)

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