Actualidad

octubre 2017

  • El juez archiva el ‘caso Yéremi Vargas’ por autor desconocido

    Caso Yéremi Vargas
    28/10/2017

    Caso Yéremi Vargas

    El juez Juan Manuel Hermo Costoya desmontó este viernes las tesis de la Guardia Civil que apuntaban a Antonio Ojeda Bordón, conocido como Juan El Rubio, como sospechoso de la desaparición de Yéremi Vargas. Y apremia a la Unidad Central Operativa del instituto armado para que continúe con la investigación de los hechos que lleven a descubrir quién secuestró al pequeño.

    Por su parte, la familia de Yéremi Vargas, a través del abuelo del niño, José Suárez Castellano, dejó claro su rechazo total al auto dictado por el juez, al existir, a juicio de los familiares, «suficientes y clarísimas pruebas» que culpabilizan a Juan El Rubio de la desaparición del menor, hace ya diez años. «El juez no quiere ver las pruebas que existen. Son excusas», afirmó José Suárez, quien señaló también que se plantean recurrir el auto que «para” el caso Yéremi.

    El titular del citado juzgado estimó en el auto que los indicios recopilados hasta ahora sobre la desaparición del niño, ocurrida el 10 de marzo de 2007, en un solar justo al lado de la casa de sus abuelos, «no permiten mantener un proceso penal formal contra el hasta ahora principal sospechoso de su desaparición».

    El auto judicial detalla a lo largo de 45 folios los argumentos por los que el juez toma su decisión, además de añadir una cronología sobre la investigación de los diez años que lleva desaparecido Yéremi Vargas.

    Para el juez, «no existen en este momento medios de prueba, siquiera indiciarios, que de un modo objetivo y razonable permitan dirigir la causa contra una persona o personas indeterminadas».

    Sin embargo, el juez deja la puerta abierta para que la familia pueda recurrir ante la Audiencia de Las Palmas. Respecto al modo de impugnación, señaló que sea mediante «la interposición de un recurso de reforma y subsidiariamente de apelación dentro de los tres días siguiente a su notificación o recurso de apelación directo dentro de los cinco días siguientes a su notificación».

    Sobre el principal sospechoso de la desaparición, Antonio Ojeda Bordón, el juez argumenta que «los motivos que inicialmente llevaron a su imputación no dejan de ser meras afirmaciones y valoraciones subjetivas de los miembros del equipo de investigación, ya esgrimidas para la investigación de sujetos en idénticos y similares términos, que, inicialmente, motivaron la declaración como investigado» y que «no se confirmaron tras la práctica de las diligencias de investigación oportunas».

  • El acusado de matar de 40 puñaladas a su exmujer en Lebrija culpa a la víctima de su muerte

    Acusado de matar de 40 puñaladas a su exmujer
    27/10/2017

    Acusado de matar de 40 puñaladas a su exmujer.

    Una sala de vista de la Audiencia llena de público ha escuchado este jueves la esperada declaración de Manuel Rodríguez, de 41 años, acusado de haber matado a su exmujer en diciembre de 2015. Un atroz crimen ocurrido en Lebrija que cerró la fatídica estadística de víctimas de la violencia machista de ese año en la provincia sevillana.

    La vista oral arrancaba este jueves después de que el pasado lunes se constituyera el tribunal del jurado. El acusado se enfrenta a penas que van desde los 31 años de cárcel que solicita la Fiscalía a los 33 que demandan la acusación particular y la popular que ejerce la Junta de Andalucía.

    La Administración andaluza, además, reclama la inhabilitación de la patria potestad de los hijos del procesado durante cinco años y la prohibición de acercarse a ellos y a la familia de la víctima durante el mismo periodo.

    Manuel Rodríguez se sienta en el banquillo por los delitos de asesinato, allanamiento de morada, quebrantamiento de condena y malos tratos. Según la Fiscalía y las acusaciones, este vecino de El Cuervo asesinó en la madrugada del 9 de diciembre de 2015 a su expareja María del Castillo Vargas, de 37 años y madre de sus dos hijos que por entonces tenían 11 y 7 años.

    La víctima recibió 40 cuchilladas y fue lanzada desde el balcón de la primera planta de su vivienda. Su pareja, que admitió después del crimen «que le iban a caer 15 años, pero que se había quitado un problema del medio», ha ofrecido este jueves una versión exculpatoria en la que ha culpado a la fallecida de su propia muerte.

    «Es imposible que yo le hiciera eso a mi mujer», ha dicho el acusado, quien sostiene que aquella noche acudió a la vivienda de María del Castillo, que ya había presentado la demanda de divorcio, para hablar con ella. «Me había pasado antes por su trabajo pero me dijo que fuera a casa más tarde, que no podía atenderme ahora».

    Sobre las 4.30 horas trepó por la fachada de la vivienda y tras saltar al balcón, accedió al salón del inmueble donde la víctima se encontraba durmiendo. Según Manuel, la víctima le estaba esperando despierta. «Había llamado antes a la puerta y como vi luz y nadie abría decidí entrar por la ventana».

    El acusado ha asegurado que la víctima la atacó primero con un cuchillo que él le arrebató y que ella acabó hiriéndose en mitad del forcejeo. Sin embargo, no ha explicado cómo María del Castillo podía presentar 40 cuchilladas. Manuel Rodríguez, que sólo ha respondido a las preguntas de su abogada, ha afirmado que fue ella quien se lanzó por el balcón y que él asustado, decidió tirarse también para ver cómo estaba. Fue entonces cuando se rompió la muñeca.

  • Culpable de asesinato una madre por matar a su bebé con ayuda de su pareja

    Culpable de asesinato una madre
    26/10/2017

    Culpable de asesinato una madre por matar a su bebé.

    Un jurado ha declarado culpable de asesinato, por unanimidad, a una mujer y a su pareja por provocar la muerte del bebé de ella, de 20 meses de edad, que falleció con signos de maltrato en mayo de 2016, y para quienes la Fiscalía pide 23 años de prisión.

    El veredicto sobre los acusados Katherine Amelia H.G. y John Fredy M.O. ha llegado tras 48 horas de deliberación y después de que la magistrada se lo devolviera este miércoles por una falta de «fundamentación individualizada para cada uno de los acusados».

    El juicio, que ha quedado visto para sentencia, supuso la primera vez que la Fiscalía madrileña pedía la pena de prisión permanente revisable, si bien la fiscal cambió de criterio en su escrito de conclusiones definitivas. El motivo: la falta de jurisprudencia que existe sobre esta pena, aprobada en el Código Penal tras su reforma de 2015.

    El menor llegó al hospital Gómez Ulla de Madrid el 11 de mayo de 2016 en parada cardiorrespiratoria y falleció a causa de una peritonitis fecaloidea ocasionada por contusiones que causaron perforaciones en el intestino delgado. El niño, además, presentaba diferentes contusiones y hematomas por el cuerpo y había sido operado una semana antes de los hechos por una fractura en un codo en el hospital 12 de Octubre.

    La madre del menor, que está en prisión desde poco después del fallecimiento del bebé, defendió ayer que ella nunca maltrató a su hijo y acusó a su expareja de haber ocasionado las lesiones que presentaba el niño.

    Pero el acusado culpabiliza de lo ocurrido a la madre del bebé, que entonces era su pareja. Durante el juicio sostuvo que su exnovia «no sabía llevar al niño», que «estaba muy flaquito, como malnutrido», y se exculpó de su fallecimiento.

    Los dos acusados llevaban seis meses de una relación que han definido como intermitente y en la que llegaron a convivir algunos periodos juntos en la casa que John Fredy compartía con otros dos compañeros de piso. De acuerdo al escrito de la acusación, ambos son considerados responsables de «descuidar la diligencia exigible en los cuidados necesarios y debidos al menor» y de «hacerle objeto de continuos malos tratos».

  • Angie declara este jueves acusada de matar a su marido en Maspalomas

    Angie acusada de matar a su marido
    26/10/2017

    Angie acusada de matar a su marido.

    Condenada a 18 años por el crimen de su amiga Ana Páez, un juez canario la investiga ahora por la muerte de su marido, hace 21 años.

    Los cronistas de la época bautizaron el caso como «el crimen perfecto». En el 2008, Mari Ángeles Molina Fernández, Angie, asesinó a su amiga Ana Páez en Barcelona. Le robó el DNI y suplantó su identidad para firmar préstamos y seguros de vida. Después la mató y simuló una escena de crimen sexual en un loft alquilado por horas en Gràcia. Pagó a dos gigolós para que llenaran sendos recipientes con semen, que después esparció en el cadáver de la víctima.

    Fue condenada a 18 años de cárcel, que cumple sin haber logrado ni un solo permiso en Brians. Vuelve a estar investigada. Se le acusa esta vez de haber matado a su marido, hace 21 años. Ya debía haber declarado en julio, pero su letrada logró aplazar la cita hasta, a las diez de la mañana, que la mujer declarará por videoconferencia.

    Con la misma frialdad que en su momento negó haber matado a Ana, Angie asegura ahora que no sabe de qué le están acusando. Cuando en junio supo que estaba siendo investigada, se lo tomó mal. «Está sorprendida y abatida porque es inocente. No tiene ni idea de dónde puede salir todo esto; y mucho menos ahora». Lo contó a La Vanguardia la abogada María del Carmen Gómez.

    La letrada defendió a Angie en el juicio por el crimen de Ana y logró una considerable rebaja de la primera condena por asesinato. La mujer fue finalmente condenada a 14 años por homicidio y cuatro por falsedad documental. La letrada rehúsa hacer ahora nuevas declaraciones, por petición expresa de su clienta.

    La muerte del primer marido de Angie siempre merodeó sobre la causa. Juan Antonio Álvarez, un empresario argentino de 41 años, residía en un chalet de la playa de Maspalomas cuando murió, el 22 de noviembre de 1996. Acababa de jugar un partido de pádel y cayó desplomado tras darse una ducha.

    Angie descubrió el cadáver al día siguiente, tras regresar con la única hija del matrimonio de uno de sus viajes a Barcelona. La autopsia reveló que el hombre murió envenenado con ion fosfato, una sustancia tóxica habitual en productos de limpieza y fertilizantes. No hubo caso. La muerte se cerró como suicidio y la viuda se embolsó algo más de 40 millones de pesetas por la herencia y la venta de propiedades y acciones.

  • Sergio Morate Garcés: «Si llego a tener más tiempo para prepararlo no me pilláis»

    Sergio Morate Garcés
    24/10/2017

    Sergio Morate Garcés

    «No soportaba verle la cara a Marina y se la tuve que tapar con una bolsa». El 5 de septiembre de 2015, Sergio Morate llegaba extraditado desde Rumanía al aeropuerto de Torrejón de Ardoz (Madrid) y lo recibían dos de los investigadores del caso con los que en seguida estableció una relación de confianza: «La he liado gorda, lo tengo jodido», les confesó.

    En las horas en las que estos policías lo custodiaron en el mismo aeropuerto y durante su posterior traslado a Cuenca, Sergio Morate, que en el juicio se ha acogido al su derecho a no declarar y su defensa ha negado los hechos, contó a los investigadores hasta detalles de cómo trasladó los cuerpos: «La metió a una en el maletero y a la otra entre los asientos».

    Al menos así lo declaraba uno de los citados policías -el inspector jefe de la policía judicial Cuenca, concretamente, el máximo responsable de la investigación- durante la segunda sesión del juicio contra Morante que se celebra esta semana en la Audiencia Provincial de Cuenca por los asesinatos, en agosto de 2015, de su ex pareja, Marina Okarynska, y la amiga de ésta, Laura del Hoyo.

    Morate se abrió especialmente al reconocer, ha contado el inspector, al otro agente como el policía que había estado en contacto con su familia durante su desaparición y del que su madre le había hablado muy bien.

    Se mostró, siempre según la declaración del inspector, especialmente afectado por la muerte de Laura del Hoyo, la amiga que acompañó a Marina a casa de Sergio para que recogiera su ropa. «Dijo que sentía lo de Laura, que no se lo esperaba y que estaba arrepentido de lo de Laura. Cuando hablaba de algo relativo a Marina se envalentonaba, se venía arriba, como si le tuviera rabia. Cuando hablaba de Laura era todo lo contrario, se venía abajo, agachaba la cabeza… ‘La pobre Laura’, llegó a decir en alguna ocasión».

    Morate incluso habría intentado que Marina no subiera con Laura a su piso en la calle Río Gritos, en Cuenca capital, donde la investigación sitúa los asesinatos.

  • Un hombre asesina a su mujer en Almería y luego se suicida

    Asesina a su mujer en Almería
    22/10/2017

    Asesina a su mujer en Almería.

    Un hombre de 38 años ha asesinado a su mujer, de la misma edad y de la que estaba en proceso de separación, y después se ha suicidado en Burjulú, una pedanía de la localidad almeriense de Cuevas del Almanzora. El agresor, que no había sido denunciado por malos tratos, contó lo que había hecho en un mensaje telefónico a una amiga de la pareja antes de quitarse la vida.

    El hombre, de origen boliviano, se ha ahorcado, y por el momento no ha trascendido cómo ha muerto la mujer, natural de Paraguay, según fuentes policiales y de la Subdelegación del Gobierno. El crimen se ha producido en la casa de la anciana que la víctima cuidaba, que se encontraba allí cuando llegó la policía.

    Según han informado fuentes del servicio coordinado de Emergencias 112 Andalucía, sobre las 9.20 de este domingo se ha recibido la llamada de esta mujer, en la que alertaba de que el hombre le había avisado de que había matado a su expareja.

    Tras recibir este aviso, desde el 112 se ha alertado a servicios sanitarios, Guardia Civil y Policía Local y se ha activado el protocolo judicial para averiguar lo sucedido. Por su parte, fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Almería han confirmado que se trata de un caso de violencia de género y han detallado que la mujer asesinada era de origen paraguayo y su pareja era boliviano, y él se ha quitado la vida tras el crimen.

    La pareja tiene una niña de ocho años que no se encontraba en el domicilio porque estaba en otro municipio con unos familiares. El alcalde de Cuevas del Almanzora, Antonio Fernández, ha explicado que la pareja estaba en proceso de separación, vivían en domicilios diferentes y no existía denuncia por violencia de género por parte de la mujer asesinada.

    El alcalde ha indicado que la víctima vivía con una mujer mayor a la que cuidaba y que se encontraba en la casa cuando las fuerzas de seguridad llegaron tras recibir aviso del suceso.

  • «La he liado gorda, tengo aquí a Marina»

    Sergio Morate Garcés
    21/10/2017

    Sergio Morate Garcés

    Entre 30 y 45 minutos. Ese es el tiempo que, como máximo, tardó Sergio Morate en asfixiar a su exnovia Marina Okarynska (24 años) y a la amiga de ésta, Laura del Hoyo (26), que la había acompañado al piso de él por el pánico que le tenía la chica.

    Cuarenta y cinco minutos es el tiempo que transcurrió entre la última llamada que le hizo a Marina (a las 17.31 y que duró 4 minutos y 35 segundos) y la hora a la que el amigo colombiano de Morate, Alexander Echeverri, llegaba en un taxi a la casa de los crímenes en la urbanización Ars Natura.

    En esos tres cuartos de hora, Morate algo débil por haber padecido un cáncer de testículos, encerró, golpeó y asfixió a dos mujeres llenas de vida: a una por venganza y a otra por azar.

    A las cinco y media de la tarde, un vecino en la siesta solitaria de agosto vio a las chicas en la puerta de los garajes, dentro del coche de Laura. Reconoció a Marina como la novia de un vecino y le pareció –eso declararía después– que discutía por teléfono. «Me pareció que ella le decía: “déjame en paz”».

    Pero quería recoger sus cosas de una maldita vez, convenció a Laura y ambas subieron al segundo piso. «Una vez cerrada la puerta, el acusado y en ejecución de su plan propinó a Marina de forma inesperada y absolutamente sorpresiva un fuerte golpe en la cabeza», describe la fiscal en su escrito de acusación.

    La dejó casi inconsciente y le colocó una brida de plástico corredera alrededor de su cuello hasta estrangularla. Laura, aterrada, trató de huir. Él le dio un puñetazo en el pómulo y la estranguló. Las bridas, las bolsas de basura y la cinta americana las tenía preparadas desde casi dos semanas antes, como recoge la Policía en su apartado de actos preparatorios.

    Cuando llegó Echeverri, recién salido de permiso de la cárcel y con el que se iba a ir a un concierto de reggateon a Alicante, le pidió ayuda. «Sergio tenía una actitud extraña y nerviosa. Me dijo: “La he liado gorda, la he cagado. Tengo aquí a Marina”».

    El colombiano y Morate se habían conocido en prisión. El de Cuenca le había contado al otro por qué cumplía condena. En 2008, encerró en una habitación del mismo piso, desnudó y fotografió a su novia que lo había dejado dieciséis días antes. La bombardeó con mensajes del tipo «Si no vuelves conmigo, me voy a suicidar», «No quiero verte con ningún chico hasta por lo menos dentro de un año». «Vas a ser mía». Morate fue condenado en abril de 2008.

  • La acusación particular pide más de 50 años de cárcel para el cazador que mató a dos agentes rurales

    El cazador que mató a dos agentes rurales
    20/10/2017

    El cazador que mató a dos agentes rurales

    La acusación particular pide 25 años de cárcel por cada una de las dos víctimas para el cazador que el 21 de enero de 2017 disparó mortalmente a dos agentes rurales en un coto de Aspa (Lleida), según han confirmado fuentes judiciales. La Fiscalía acusa, por su parte, de dos delitos de asesinato, uno de tenencia ilícita de armas y otro de caza ilegal, sin concretar su petición de pena durante la vista previa celebrada ayer en Lleida.

    Por su parte, la acusación particular pide 25 años de prisión por cada delito de asesinato, 6 meses por dos delitos de atentado a la autoridad y 5 meses por un delito de tenencia ilícita de armas, ya que el procesado no tenía licencia para la escopeta que utilizó en el crimen. Así pues, el cazador de Aspa, Ismael Rodríguez Clemente, podría enfrentarse a una pena de hasta 51 años de prisión.

    El tribunal espera el informe de balística para concretar la distancia con la que el acusado disparó a los agentes y para averiguar si la escopeta con la que realizó el crimen estaba o no trucada. El acusado utilizó una escopeta que le había dejado un compañero, y por ello la acusación particular también pide un año de prisión para el dueño del arma, como cooperador necesario del doble crimen.

    El abogado de las familias de las víctimas está convencido de que Rodríguez disparó contra los agentes con ensañamiento ya que no realizó un único disparo. Concretamente, el acta del juzgado de instrucción que lleva el caso señala que cada uno de los dos agentes rurales recibieron dos tiros, lo que les ocasionó la muerte.

  • Hallan en Añaza el cadáver de una mujer estrangulada dentro de su coche

    Una mujer estrangulada
    20/10/2017

    Una mujer estrangulada

    El cadáver de una mujer fue hallado en la tarde de ayer con señales aparentes de haber sufrido un estrangulamiento, si bien solo los análisis propios de la autopsia podrán determinar fehacientemente la causa de este fallecimiento, que de cualquier modo se investigaba desde un primer momento como consecuencia de un posible acto de naturaleza criminal.

    El triste hallazgo se produjo minutos antes de las siete de la tarde en el barrio santacrucero de Añaza. La infortunada se encontraba en el interior de su propio vehículo, estacionado en un garaje cercano al centro de Salud del citado emplazamiento del suroeste capitalino.

    Tras tener conocimiento de lo sucedido, bastó con la primera observación de la escena para que entrasen en acción a los especialistas del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, que al poco ya investigaban in situ bajo las directrices de la autoridad judicial competente. Al confirmarse las sospechas iniciales, se decretó el secreto de sumario para no entorpecer el desarrollo de las pesquisas, especialmente relevantes en las primeras horas.

    Entre lo poco que ha trascendido sobre el caso figura que, efectivamente, todo apunta a que se trata de un crimen, probablemente un estrangulamiento, aunque también hay señales que pueden ser debidas a posibles golpes. Respecto a las causas de tan terrible desenlace, fuentes cercanas a la investigación apuntaron anoche que no se descarta hipótesis alguna, por mucho que en redes sociales se especulase sobre un posible robo que degeneró hacia lo violento.

    La fallecida es una mujer de 55 años de edad, nacionalidad española y residente en la capital tinerfeña. No consta que atravesara por algún proceso judicial relacionado con la violencia de género, ni que tenga antecedentes policiales por causa alguna.

  • Absuelto el único acusado por el doble crimen de Almonte

    El doble crimen de Almonte
    19/10/2017

    El doble crimen de Almonte

    La jueza Carmen Orland ha dictado sentencia absolutoria de acuerdo con la conclusión del jurado popular, que también le consideró no culpable.

    El único acusado de asesinato por el doble crimen de Almonte (Huelva) en el que murieron Miguel Ángel Domínguez y su hija de ocho años, María Domínguez, ha sido absuelto. La magistrada presidenta del tribunal del jurado popular que declaró no culpable al único acusado, Francisco J.M, ha dictado la correspondiente sentencia absolutoria. EL ESPAÑOL ha tenido acceso a la sentencia de la juez Carmen Orland, contra la que cabe recurso y en la que explica que no hay pruebas suficientes para declarar culpable al único acusado.

    La juez considera que el veredicto del jurado popular está “motivado suficiente y razonadamente” por cuanto “contiene los elementos y razones de juicio que permiten conocer cuáles han sido los criterios que fundamentan la decisión de inculpabilidad”.

    El jurado emitió su veredicto de inculpabilidad el pasado 6 de octubre. Este jueves, en la sentencia absolutoria, la juez argumenta que no solo se han valorado las pruebas presentadas durante el juicio oral, sino también las declaraciones de dos testigos que sitúan al acusado en su lugar de trabajo en el momento que se habría producido el doble asesinato.

    Miguel Ángel Domínguez y María Domínguez murieron el 27 de abril de 2013. Aquel día, padre e hija se encontraban en su casa cuando alguien entró en el domicilio hacia las diez de la noche y les acuchilló en múltiples ocasiones. Ambos murieron desangrados. El cadáver del padre apareció con 49 heridas y el de la hija, con 105.

    El único acusado, F. J. M., mantenía una relación sentimental con la madre y exmujer de los fallecidos, Marianela Olmedo, con la que también compartía trabajo en un supermercado de Almonte. Ésta rompió su relación con su marido y se trasladó del domicilio familiar a raíz de la relación con el acusado. Desde que su hija y exmarido aparecieron muertos sufre un trastorno ansioso depresivo y está incapacitada permanentemente.

  • La juez describe la “extrema crueldad” de las torturas sufridas por Naiara

    La muerte de Naiara
    18/10/2017

    La muerte de Naiara

    La juez que investiga la muerte de Naiara, la niña de 8 años asesinada en Sabiñánigo (Huesca) a causa de una brutal paliza, considera que el presunto asesino, el tío político de la menor, actuó con “extrema dureza y crueldad” en las torturas que le infligió.

    El sumario que recoge el relato de hechos proporcionado por la instructora, describe con minuciosidad las más de ocho horas de vejaciones y crueles torturas que padeció la pequeña antes de ser avisados los servicios de emergencia por el presunto asesino.

    La magistrada considera al imputado, Iván Pardo Peña, presunto autor material del crimen, pero implica a la abuelastra y padrastro de la niña en los severos castigos sufridos desde mucho tiempo antes por la menor con el fin de vencer su resistencia a estudiar.

    Por esta razón, la juez mantiene como investigados a ambos por un presunto delito continuado de maltrato en el ámbito familiar.

    También alude a la posible participación de otras dos sobrinas del acusado, ambas menores de edad, que convivían en el domicilio familiar en presuntas tareas de vigilancia de que los castigos eran cumplidos con el rigor exigido.

    La juez no aprecia, sin embargo, indicios de que la madre de la menor, Mariela Benítez, que trabajaba fuera de Sabiñánigo, fuera conocedora de los castigos y torturas que sufría su hija.

    Los castigos físicos, relata la juez, comenzaron el 5 de julio en el domicilio de la madre del acusado, después de pasar toda la noche la niña de rodillas sobre pequeñas piedras con la obligación, impuesta por su tío político, de que copiara veinte hojas de una lección escolar.

    Sobre las 8.15 horas, el acusado, Iván Pardo Peña, de 33 años, comenzó a golpear a la niña por no haber realizado la tarea impuesta, llegando incluso a darle descargas eléctricas.

    La juez detalla la brutalidad de las torturas que sufrió la pequeña, que fue atada y amordazada mientras seguía recibiendo golpes, y que finalmente perdió el conocimiento después de que reiteradamente su tío la zarandease y la tirase contra el suelo.

  • El misterioso asesinato del ‘Rey de la Cerveza’

    Asesinato del 'Rey de la Cerveza'
    17/10/2017

    Asesinato del ‘Rey de la Cerveza’

    Un alemán murió en 1997 de dos tiros en la nuca junto a su hijo de ocho años y una empleada.

    Pasarían algunos minutos de las doce. Aquella noche de noviembre había caído apacible sobre la isla. De la borrasca del día anterior quedaba la huella de la tierra mojada. Y el aroma a tormenta ya vencida. No llovía ni había previsión de que lo hiciera.

    El dueño de la casa, un chalé de tres pisos, veía la televisión en el salón de la planta baja. Arriba, en su dormitorio, dormía su hijo de ocho años. A unos metros de distancia, en la finca de al lado, en el interior de un edificio dedicado a la cría de aves exóticas, una joven iniciaba su turno de trabajo: debía vigilar las incubadoras.

    Su última anotación en el libro de incidencias databa de las once y media. La noche avanzaba perezosa hacia la madrugada y sin embargo se estaba perfilando el escenario de un triple crimen. ¿Quién moriría primero? Y ¿por qué?

    Ambas fincas estaban comunicadas porque pertenecían a una misma persona: Manfred Meisel. Unos desconocidos entraron en el inmueble anexo y desde ahí pasaron al chalé por una ventana de la cocina. Cada una de las tres personas presentes en ambos edificios a esas horas de la noche del 11 de noviembre de 1997 murió de la misma manera: de dos tiros en la cabeza. Los asesinos repartieron las seis balas equitativamente. Y las seis procedían de una misma pistola de pequeño calibre.

    A la mañana siguiente, un empleado llamó asustado a la policía. Había entrado a trabajar y se encontró dos cadáveres en la sala de incubadoras, el de una mujer y el de un hombre. Ambos estaban tendidos en el suelo, rodeados de un charco de sangre. Al lado, un almohadón con cuatro agujeros: los asesinos lo habían usado para amortiguar el sonido de los disparos.

    La policía encontró algo más al revisar el escenario: en el dormitorio, yacía muerto sobre la cama un niño de ocho años. Como en el caso de las otras dos víctimas, fue suficiente con dos tiros en la cabeza.

  • La Policía española detiene en Brasil a un fugitivo español buscado por el asesinato en 2008 de un abogado

    Miguel Angel Durán Abad
    16/10/2017

    Agentes de la Policía Nacional española han detenido en Río de Janeiro (Brasil) al fugitivo español Miguel Angel Durán Abad, de 36 años, buscado por el asesinato en 2008 del abogado especializado en casos de narcotráfico Alfonso Díaz Moñux, han informado a ‘Europa Press’ fuentes policiales.

    Era uno de los siete acusados declarados culpables por un jurado popular y condenado a la pena de 23 años de prisión en enero de 2014, aunque el juicio fue anulado, momento en el que aprovechó para huir a Brasil. En este país había contraído matrimonio y residía con una identidad brasileña usurpada.

    La detención de otro de los participantes en el crimen llevó a los investigadores de la Policía Nacional a averiguar dónde se hallaba escondido. El fugitivo trabajó hasta su nuevo arresto como vigilante de seguridad privada, llevando una vida totalmente normal en Brasil, según ha informado la Policía en un comunicado.

    La Policía Nacional solicitó a través de la Consejería de Interior del Reino de España en Brasil diversas comprobaciones por parte de las autoridades brasileñas que permitieron localizarle y detenerle en la ciudad de Río de Janeiro.

    Los jueces del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Madrid apreciaron “numerosas irregularidades en la redacción del objeto del veredicto y una clara ausencia de motivación en el mismo”, lo que, a su juicio, quebranta las normas y garantías procesales. Por ello, ordenó repetir el juicio con un nuevo jurado popular y otro magistrado-presidente. Entre los detenidos que se beneficiaron de esta medida había cuatro españoles y cuatro colombianos.

    Díaz Moñux, abogado de 45 años especializado en casos de narcotráfico, fue asesinado el 18 de diciembre de 2008, sobre las diez de la noche. Murió tras ser tiroteado cuando se encontraba en el interior de su coche, acompañado por una mujer que resultó ilesa. La víctima fue asaltada por dos hombres en las proximidades del garaje de su vivienda, en el número 14 de la calle de Antonio Rodríguez Villa.

  • Tres muertos por un kilo de cocaína

    Tres muertos por un kilo de cocaína
    16/10/2017

    Tres muertos por un kilo de cocaína

    Los Mossos atribuyen tres asesinatos de la guerra entre narcos dominicanos en Cataluña a un robo de drogas, dinero y armas en un piso de Barcelona.

    Tras el robo en su piso, Mayol juró venganza contra Jean Carlos. Estaba convencido de que él, junto a otros amigos, le robó a finales de marzo un kilo de cocaína, dos mil euros en efectivo, joyas y una pistola de su casa en Barcelona.

    El 27 de abril, Jean Carlos Manuel, de 25 años, apareció tiroteado en unos bajos en El Prat. Con él murió también Joel Beato, de 21. Su novia Natacha Esmeralda Feliz, de 22 años, recibió un tiro en el cuello que no la mató de milagro. Un mes antes fue asesinado Juan Francisco Jiménez, de 37 años, quien supuestamente les facilitó información del piso de Mayol.

    Los Mossos sospechan que esas muertes son fruto de la amenaza de Mayol. Una conclusión a la que han llegado después de la declaración de varios testigos protegidos y medio año de investigación. Los asesinatos se enmarcan en una guerra entre narcotraficantes dominicanos en Cataluña que empezó a finales de 2016.

    El único detenido por los tres crímenes es Ángel María Lorenzo, de 40 años, compañero de piso de Mayol, a quien todos definen como un hombre muy peligroso. Mayol -en realidad se llama Victoriano Lorenzo, de 42 años- está desaparecido, hay quien dice que en Holanda.

    También está en prisión Andrés, que en realidad se llama Adonis de Aza, acusado de jugar a dos bandas, como amigo de Jean Carlos y a la vez informador de Mayol. El joven, de 23 años, estaba en el piso de El Prat el día de tiroteo. Él fue quien franqueó el paso a las cuatro personas, vestidas de negro, que acabaron disparando al resto de jóvenes.

  • Condenan a un hombre a 14 años de cárcel por abatir a tiros a su yerno por temor a que matara a su hija

    Abatir a tiros a su yerno
    16/10/2017

    Abatir a tiros a su yerno

    La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) ha condenado a un hombre a 14 años de prisión por matar de dos tiros al novio de su hija en su vivienda de la localidad valenciana de Requena.

    De esta forma, el tribunal confirma la condena de prisión que le fijó la Audiencia a este hombre, aunque estima parcialmente su recurso de apelación en el sentido de dejar sin efecto el pago de parte de la responsabilidad civil.

    El incidente se registró el 5 de diciembre de 2012, cuando sobre las 21.30 horas el condenado se personó, sin previo aviso, en el domicilio de la víctima con la que mantenía una relación de amistad.

    De acuerdo con la sentencia difundida por el TSJCV, nada más la víctima le abrió la puerta, le disparó con una escopeta a través de la cortina que separaba la entrada de la casa del resto de dependencias. Le atacó sin mediar palabra y sin que la víctima pudiera verle ni reconocerle. Tampoco tuvo tiempo de reaccionar.

    Le disparó dos veces sobre su cuerpo a la altura de la cintura y del pecho, lo que le causó heridas mortales. Como consecuencia, falleció de inmediato por estallido cardiaco. Tras ello, el condenado volvió a su domicilio y en el trayecto se desvió y echó los cartuchos en un contenedor.

    El condenado cometió los hechos llevado por la perturbación que le producía la existencia de un peligro inminente en que se encontraba la vida de su hija y la suya propia por las amenazas de la víctima, según dio como probado el jurado que le juzgó en València.

    La Audiencia le condenó a 14 años de prisión por un delito de asesinato con la circunstancia atenuante de miedo insuperable y la atenuante de obcecación. Frente a esta resolución, el condenado interpuso un recurso de apelación y el TSJCV, tras estudiarlo, lo ha desestimado casi en su totalidad.

  • Trasladan a Galicia al parricida de Labañou para un examen psiquiátrico

    Marcos Javier Mirás Montánez
    15/10/2017

    Marcos Javier Mirás Montánez, el hombre de 42 años y vecino de Labañou que el pasado 7 de mayo, en el Día de la Madre, mató a su hijo de un golpe en la cabeza en un monte de Oza-Cesuras, está de vuelta en el centro penitenciario de Teixeiro para ser sometido a un examen psiquiátrico.

    El supuesto parricida había sido trasladado en junio a la cárcel de Mansilla de las Mulas (León) para garantizar su seguridad. Las semanas que estuvo en la prisión gallega fueron un auténtico calvario para él ante las constantes amenazas de muerte del resto de los reclusos.

    Era tal el acoso en el módulo de enfermería, que se negó a salir de su celda pese a que le ponían el patio a su disposición, sin más presos. Estaba en una celda individual separada por un grueso cristal de otra desde la que era vigilado por un interno de confianza para evitar que se autolesionase. Ni con esas estaba seguro. Y lo alejaron, enviándolo a una cárcel en la que nadie lo conoce y no saben por qué está ahí.

    A Marcos Javier ya se le hizo un primer examen médico y, según su abogado, el penalista coruñés Ignacio Espinosa, en él ya queda constatado que su cliente no era dueño de sus actos el pasado 7 de mayo, cuando tenía a su hijo Javier de 11 años a su cargo y lo llevó a un monte de Oza-Cesuras para darle muerte de un golpe en la cabeza con una pala.

    Según aquel estudio, el hombre padece: «Trastorno adaptativo, de la personalidad, ansioso-depresivo, psicótico; ideación de la realidad, esquizotípico, apatía y extrema vulnerabilidad». Con todo eso encima, se suma, según Ignacio Espinosa, que los dos meses anteriores a los hechos no se medicaba. Cuando debía tomar diariamente ansiolíticos, antipsicóticos y antidepresivos.

    Eso, según el abogado de la defensa, explica que «ese día no era consciente de lo que estaba haciendo víctima de un brote que le anulaba cualquier capacidad de raciocinio». Ahora, su letrado espera que un nuevo y más extenso examen psiquiátrico demuestre su inimputabilidad. Dicho de otra manera, que no se le pueda juzgar debido a sus importantes problemas mentales.

    Las acusaciones, tanto la particular como la pública, recuerdan a la defensa que esas supuestas taras «no le afectan a la capacidad de comprender el alcance de sus actos, si bien puede existir un estímulo de suficiente entidad que le puede limitar el obrar o hacer».

  • Piden 46 años de cárcel para el acusado del doble crimen de Arbo, cuyo juicio será para la semana

    Doble crimen de Arbo
    13/10/2017

    Doble crimen de Arbo

    La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra acoge la próxima semana, entre el lunes 16 y el viernes 20, el juicio por el doble crimen de una pareja hallada muerta en un vehículo en Arbo a principios de julio de 2015, donde el único acusado, Arturo Domínguez Sebastiá, será juzgado por un jurado popular por dos delitos de asesinato por los que se enfrenta a una pena de 46 años de prisión.

    En su escrito de calificación, el Ministerio Público acusa al hombre de asesinar a su expareja Beatriz Rodríguez Mariño, de 30 años, y a la nueva pareja de ella, Sergio Rodríguez Fernández, de 36 años, de los que sabía que estarían de madrugada juntos en un lugar oscuro y a los que, «con intención de causarles la muerte, disparó en la cabeza con una escopeta».

    Tanto la Fiscalía como la acusación particular solicitaron en su momento la apertura de juicio por dos delitos de asesinato; mientras que la acusación popular, ejercida por la Xunta, pidió la apertura de juicio por un delito de asesinato. Las acusaciones entienden que concurre sobre ambos la agravante de aprovechamiento de lugar y tiempo, y, sobre ella, también la agravante de parentesco.

    Asimismo, el abogado del Estado ha solicitado que el acusado indemnice al Estado en casi 12.000 euros, por ser la cantidad que abonó la Dirección General de Costes de Personal y Pensiones Públicas al padre del fallecido.

    Tal y como consta en el escrito de conclusiones del Ministerio Fiscal, el acusado mantuvo una relación de nueve años con Beatriz Rodríguez Mariño, con la que tuvo una hija–que contaba con nueve años de edad en el momento del crimen–, y ella finalizó la relación unos meses antes de su fallecimiento.

    Tras ello, el hombre «insistía en reanudar la relación sentimental y la convivencia, tratando de mantener el contacto y frecuentando el lugar de trabajo de la mujer», sobre la que tenía «un carácter posesivo y extremadamente controlador y violento». Así, llegó a vigilarla escondido entre árboles, siguiéndola en automóvil, con un aparato de videograbación o sirviéndose de amigos.

  • Los grandes misterios no resueltos del crimen de Alcàsser

    Crimen de Alcàsser
    13/10/2017

    Crimen de Alcàsser

    La mano muerta, descarnada, emerge de la tierra como pidiendo auxilio. Un apicultor pasa por allí el 27 de enero de 1993 y da parte a la Guardia Civil. El juez de Alzira (Valencia), José Miguel Bort, ordena el levantamiento del cadáver. Antes de remover la tierra, va dictando a su secretario todo lo que ve, y éste, con una caligrafía muy uniforme, escribe: «…en la superficie aparece una mano saliente, deshuesada prácticamente en su totalidad, con dos huesos salientes y un reloj blanco».

    Unos segundos después, unos renglones más abajo, el mismo juez dicta y el mismo secretario escribe: «Retirando la tierra aparece en primer lugar un cuerpo, se aprecia que tiene las manos atadas …»

    ¿Una mano suelta o dos manos atadas tratándose del mismo cadáver?

    Ésta es sólo una de las muchas dudas que se plantean al revisar los 4.000 folios que componen el sumario -recién concluido pero aún secreto- del triple asesinato de Alcàsser (Valencia) y al que ha tenido acceso EL PAÍS.

    El mismo juez de entonces, hoy ascendido y trasladado a Palma, declaró el viernes: «No me acuerdo de por qué se redactó así. Pero estoy seguro de que no obedece a nada raro. Lo que sí me extrañó fue la cantidad de objetos desperdigados alrededor de los cuerpos».

    Por ejemplo, aquella prueba determinante: un trozo de volante de la Seguridad Social con el nombre de Anglés. ¿Cómo estaba allí, casi tres meses después, si el viento siempre castiga esa zona? Algunos siguen usando aquel lugar apartado. Pero el jueves no se veía ni rastro de ellos.

    Tres niñas -Mirian García, Antonia Gómez y Desirée Hernández- desaparecieron el día 13 de noviembre de 1992. Fueron encontradas dos meses y medio más tarde, violadas, torturadas, rematadas por un disparo del calibre 9, enterradas en una fosa de la partida de La Romana, a 420 metros sobre el nivel del mar, en un terreno pedregoso donde el jueves pasado olía a tomillo y romero.

  • La extraña muerte del párroco de Villafranca. ¿Crimen pasional?

    Párroco de Villafranca
    12/10/2017

    Párroco de Villafranca

    ¿Qué ocurrió la noche del domingo 15 de julio en la vivienda del cura Tomás Pérez Escudero? Es la pregunta que ronda por la comarca cordobesa del Alto Guadalquivir. El párroco, una de las dos personas que podrían responder a esa cuestión, amaneció el lunes tirado en el suelo de su habitación entre la mesilla de noche y su cama. En mitad de un charco de sangre y con la cabeza destrozada por los golpes recibidos con un radiador de aceite.

    Este cura de 75 años de edad llevaba unas cuantas horas muerto cuando el sacristán de la parroquia de Santa Marina de Aguas Santas de Villafranca de Córdoba descubrió su cadáver. A las 19.50 horas de ese lunes la policía detuvo en Madrid a Vasile Tudose, un joven rumano de 22 años al que se le acusa de estar, presuntamente, detrás de la muerte del sacerdote.

    La reconstrucción de las últimas horas del párroco es el final de una historia plagada de medias palabras, de miradas que se posan en el suelo cuando se pregunta demasiado, de “se dice” y “se cuenta”, de rumores… “Nadie estaba” allí es el perfecto resumen del caso que hace una fuente policial.

    El pasado domingo se celebraba la festividad de Santa Marina de Aguas Santas en Villafranca de Córdoba. En este municipio de unos 4.000 habitantes llevaba viviendo el sacerdote 32 años. Era el párroco, precisamente, de la Iglesia de Santa Marina, situada delante de su casa de la calle Alcolea y a unos metros del Ayuntamiento del municipio. Tomás Pérez ofició por la mañana misa en la parroquia.

    Ese día almorzó en un hotel de la localidad con los miembros de una de las cofradías de Villafranca. Luego, sobre las 17.00 horas, partió de nuevo hacia su casa. Por la tarde tuvo tiempo de desplazarse hasta la localidad de Montoro, donde asistió al velatorio de otro sacerdote, Pedro Zurita. Ofició una misa más pasadas las ocho. La última vez que se vio al cura con vida fue cerca de las 12 de la noche. Acudió a la casa de una vecina para pedir un poco de pan porque iba a cenar con un joven rumano que, según la policía, trabaja para él.

    Se trata, presuntamente, de Vasile Tudose. Este joven llegó a España hace unos tres años con su padre y su tía. Recalaron en Montoro y subsistieron gracias a la recogida de la aceituna. Su familia actualmente reside en otro municipio de la comarca: Bujalance.

  • El tirador de Las Vegas intentó provocar una explosión disparando a un tanque de gasolina

    El tirador de Las Vegas
    11/10/2017

    Stephen Paddock, el responsable del tiroteo en Las Vegas en el que fueron asesinadas 58 personas, disparó balas incendiarias a un tanque de gasolina con el objetivo de ocasionar una explosión, aseguró hoy la cadena CNN citando dos fuentes al tanto de la investigación.

    La pasada semana se supo que Paddock, quien se suicidó tras la masacre del 1 de octubre, había disparado desde su habitación del hotel Mandalay Bay a un depósito de gasolina situado en el aeropuerto McCarran de Las Vegas, pero hoy CNN agregó que lo hizo con proyectiles incendiarios para provocar una explosión.

    Según estas últimas informaciones, los investigadores encontraron balas incendiarias dentro de la habitación de Paddock y también cerca de ese tanque de combustible en el aeropuerto.

    Previamente a estas revelaciones, las autoridades del aeropuerto aclararon la pasada semana que el combustible de aviones está especialmente diseñado para resistir una breve exposición de fuego, como la de una bala de rifle estándar, sin prenderse o explotar.

    Paddock, un jubilado de 64 años, figura como el único sospechoso del ataque, y las autoridades han recuperado 47 armas de fuego que eran de su propiedad, incluidas 23 que se encontraban en el hotel Mandalay Bay desde el que disparó a los asistentes de un festival de música country.

  • La «imprudencia» de matar a un hombre de un tiro en la cabeza en una pelea

    El crimen de Ricla
    11/10/2017

    Se citaron para dirimir sus diferencias, el encuentro acabó en pelea y, durante el forcejeo, uno disparó su pistola contra el otro. Fue un tiro mortal, a corta distancia y en la cabeza. Ocurrió en Ricla (Zaragoza), el 12 de enero de 2016. La Fiscalía no tuvo duda alguna en tipificar el crimen como asesinato y pedía para el acusado 19 años y medio de prisión, pero al final todo ha quedado en una condena por homicidio imprudente y castigado con cuatro años de cárcel.

    La sentencia acaba de hacerse pública en la Audiencia Provincial de Zaragoza por un caso que ha sido juzgado mediante el tribunal del jurado. El veredicto se conoció hace escasos días -homicidio imprudente- y, ahora, el magistrado ha dictado el fallo acorde a dicho veredicto, esos cuatro años de prisión. Es el máximo que podía imponer por un delito de homicidio imprudente.

    En la sentencia, el propio magistrado reprocha al condenado su «infame y absoluto desprecio a las mínimas normas de cuidado que debe tener cualquier persona que tenga relación con las armas de fuego».

    La sentencia es probable que sea recurrida tanto por la Fiscalía como por los familiares del fallecido, que ejercen la acusación particular, por discrepar con las consideraciones del jurado. Éste apreció que el acusado no quería matar a la víctima, que el fatal desenlace fue accidental, no intencionado ni premeditado. El propio acusado, Francisco José C. G., un vecino de Ricla sin antecedentes penales ni policiales, insistió en ello desde el primer momento.

    Nunca pretendió ocultar el crimen. Nada más producirse el mortal disparo, salió a la calle gritando «lo he matado, lo he matado», quedó detenido y -según se indica en el fallo- esa autoinculpación espontánea e inmediata se vio seguida de una cooperación con los investigadores del caso.

    Concluyó el jurado que el autor del disparo sentía un profundo miedo hacia la víctima, que había iniciado una relación sentimental con una mujer con la que el acusado había mantenido una intensa amistad hasta que se enteró que había empezado el noviazgo con el hombre que acabó asesinado. La pareja -el hombre que acabó asesinado y su novia- había sido detenida por tráfico de drogas poco antes de que se produjera el crimen.

  • La familia de las víctimas del crimen de Almonte se plantea abandonar la localidad

    Crimen de Almonte
    10/10/2017

    El hermano y tío de los asesinados, Aníbal Domínguez, considera un «despropósito« el veredicto del jurado.

    Después de que un jurado popular declarara no culpable al único acusado por el doble crimen de Almonte (Huelva), la familia de las víctimas asegura sentirse «desolada» ante el veredicto. F.J,M, el único procesado por la muerte violenta de un padre y su hija de ocho años en abril de 2013, fue puesto en libertad el pasado viernes después de que la magistrada presidenta del tribunal dictara sentencia absolutoria. No obstante, los familiares de las víctimas afirman sentir «miedo» debido a que «hay un asesino suelto».

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    En declaraciones a Europa Press, Aníbal Domínguez, hermano y tío de las víctimas, ha recordado que en el juicio, los forenses indicaron que el agresor debía ser un «conocido» de las víctimas por el ensañamiento y el hecho de que tapara a la menor con una manta. Ahora, el miedo que dicen sentir, les ha hecho plantearse incluso dejar la localidad almonteña. De otro lado, Domínguez ha mostrado su desacuerdo con el veredicto del jurado, el cual considera un «despropósito», y con que «nueve personas (los miembros del jurado), que son manipulables, decidan» sobre una cuestión de tal envergadura como un doble crimen. En este punto, ha puesto como ejemplo que a un jurado habría que explicarle la diferencia entre un delito de malversación y otro de cohecho, pero a un juez profesional no, puesto que han estudiado y conocen las leyes. De ahí, su desacuerdo a que «nueve personas legas tengan que emitir el veredicto» ante este doble crimen. Asimismo, ha asegurado que es «una contradicción» que el jurado decida «de manera diferente a lo establecido por la justicia, que denegó de manera reiterada (la última vez el 12 de septiembre) la puesta en libertad» de F.J.M. por considerar que había «indicios probatorios suficientes» para su permanencia en prisión.
  • La joven de Susqueda fue asesinada de un tiro en la sien

    La pareja de Susqueda
    10/10/2017

    Hasta ahora, de las distintas hipótesis que se barajaban sobre lo que les pudo pasar a Marc Hernández y Paula Mas, la pareja del Maresme asesinada el 24 de agosto en el pantano de Susqueda, había una que costaba entender. Hasta ahora. Pudo ser un asalto con fines sexuales, se decía. O pudo ser que las víctimas presenciaron alguna cosa que no debían.

    Las complicadas autopsias han revelado que a la joven la asesinaron de un tiro en la cabeza, a cañón tocante. Un disparo en la sien, con trayectoria limpia de entrada y salida. En otras palabras, Paula fue ejecutada. Y lo más inquietante, con un arma corta, una pistola con munición de 9 milímetros o muy similar.

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    La 9 milímetros es una munición frecuente. La utilizan, por ejemplo, todas las policías en España y buena parte de Europa. Es también la munición de las pistolas que llevan los delincuentes comunes, el crimen organizado. Los asesinos de Marc y Paula no usaron un revólver ni un arma de cazador. Por tanto, esa hipótesis sobre algo que pudieron presenciar recobra importancia en una complicada investigación que lleva la unidad de desaparecidos de los Mossos d’Esquadra.

    Las autopsias están siendo especialmente complejas, por el estado de los cuerpos. El de Paula permaneció al menos un día entero fuera del agua, expuesto a las altas temperaturas que aceleraron el proceso de descomposición. Por ello, los forenses del Instituto de Medicina Legal de Girona no pueden acreditar si la joven sufrió una agresión sexual. En los laboratorios se siguen analizando los restos obtenidos para dar con una respuesta que quizás nunca se obtenga.

    El cadáver de Marc permaneció 33 días bajo el agua y presentaba heridas confusas. Hasta ahora no se ha determinado oficialmente la causa de su muerte. Hay un orificio de bala en un lateral, por la espalda, a la altura del hombro. Y otras señales de bala, como si hubiera tratado de protegerse, en una mano. Pero lo más desconcertante son las lesiones que aparecen en el pecho. Pueden ser de arma blanca, deformadas por la acción de algún animal, lo que dificulta su identificación.

  • Cuatro años de prisión para los policías acusados del homicidio de Cala Cortina

    El homicidio de Cala Cortina
    09/10/2017

    El juez de la Sección 5 de Cartagena, Jacinto Areste, ha condenado a cuatro años de prisión a cada uno de los cinco policías acusados de la muerte de un hombre cuyo cadáver fue hallado en la bahía de la playa de Cala Cortina (Cartagena) la mañana del 25 de marzo de 2014, dos semanas después de su desaparición.

    La sentencia, dada a conocer hoy, condena a cada uno de los cinco funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía a dos años de prisión por un delito de homicidio por imprudencia profesional e inhabilitación especial para ejercer como miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado por el mismo tiempo.

    Asimismo se les condena a otros dos años de prisión y dos años de inhabilitación absoluta por un delito de detención ilegal, cometido cuando los agentes recogieron al fallecido en su domicilio y lo trasladaron hasta el paraje de Cala Cortina, donde se perdió su rastro.

    El fallo, de acuerdo a las penas solicitadas por el Ministerio Fiscal y la acusación particular, una vez que los acusados reconocieron los hechos, recoge, de forma cualificada, las atenuantes de confesión y reparación del daño.

    Igualmente, la sentencia condena a los acusados a indemnizar conjunta y solidariamente a la hija del fallecido en la cantidad de 200.000 eurosy a los cinco hermanos en la cantidad de 50.000 euros para cada uno de ellos.

    En ambos casos se ha declarado la responsabilidad civil subsidiaria del Estado Español dada la discapacidad de la víctima y por la angustia e incertidumbre que conllevó la desaparición del Diego durante 15 días.

    Asimismo, la Sala ha tenido en cuenta el desasosiego que tuvo que producir la imprevisible involucración de funcionarios policiales y un proceso prolongado con relevancia pública.

    La sentencia expone, igualmente, que no han recibido una satisfacción moral “significativa”, ya que “no se han producido disculpas explícitas e inequívocas, ni se ha logrado un conocimiento exhaustivo y sin incógnitas de todo lo sucedido”.

  • El crimen de los Sala: la hora de la verdad. El juez debe decidir.

    El crimen de los Sala
    08/10/2017

    El crimen de los Sala

    Nueve meses después de que la viuda del expresidente de la CAM Vicente Sala apareciera con dos tiros en la cabeza, podría decirse (salvando las distancias) que la investigación ha vuelto a la tarde-noche del pasado 9 de diciembre.

    La Policía tiene muy claro que fue Miguel López, yerno de María del Carmen Martínez, la persona que la mató pero lo cierto es que hasta este momento no hay ninguna prueba directa que lo incrimine más allá de los indicios que con tanta vehemencia defienden los agentes.

    Las últimas diligencias obtenidas alejan a López de la teoría de la Policía de que fue él mismo quien disparó pues el ADN hallado en las vainas que aparecieron junto al cadáver no corresponden con el suyo, hasta ahora único sospechoso. Son de un hombre, pero no de Miguel.

    Cuando la instrucción judicial está a punto de finalizar y todavía está en el aire si Miguel López se sentará ante un jurado popular o, por el contrario, se archivará la causa respecto a él, una pregunta sigue en el aire con casi la misma intensidad que los días posteriores al asesinato. ¿Quién mató a la viuda de Vicente Sala?

    Menos de veinticuatro horas después del crimen, los agentes ya apuntaban al círculo familiar, a Miguel López para ser exactos. Su actitud las horas posteriores al asesinato levantó sus sospechas, tal como insisten en las diligencias. Miguel López, señalan los agentes, se ponía una y otra vez en la diana policial.

    Recogen una frase en el sumario que, según los investigadores, pronunció en el tanatorio. «Yo ya sé que voy a estar detenido en 72 horas (…) esto funciona así y luego estás tres o cuatro años en prisión hasta que salga el juicio».

    Además, el Grupo de Homicidios también le atribuye un sentimiento de «odio y rencor» hacia su suegra que, insisten, hacía extensible a su familia. Les llamó, dicen, la atención que durante su primera declaración negara los problemas familiares cuando, insisten, «eran graves y evidentes».

    Entre los indicios que llevaron a su detención consideran otro muy relevante. López apagó el móvil, indica la Policía, en la hora en la que se cometió el crimen. «De esta forma evitó que pudieran molestarle».

    Tampoco pasan por alto el hecho de que les ocultara que tras recibir la noticia de la muerte de su suegra pasó por su casa y estuvo allí tres minutos.

  • Feli, la runner que no pudo escapar de su marido asesino ni salvar a su bebé

    Felicidad Bruhn
    07/10/2017

    Felicidad Bruhn

    La mujer, de 25 años, fue asesinada en el portal de su casa en Barcelona. El agresor, su pareja, subió después a su vivienda y mató a Sharita, la niña de 15 meses que habían tenido juntos. Tras el doble crimen se suicidó.

    Felicidad se vio atrapada en el portal. Huía de aquel que intentaba asesinarla, pistola en mano. No era otro que su pareja. La mujer, de 25 años, no tuvo tiempo para abrir las dos puertas metálicas que dan a la calle. El agresor, de 33, la alcanzó y abrió fuego contra ella. El disparo fue mortal.

    El cadáver quedó tendido sobre el suelo, sin que nadie pudiese socorrer a la víctima. El delirio del asesino aún no había concluido: volvería a su casa para matar con el mismo arma a Sharita, el bebé de 15 meses que tenía con Feli. Después se quitaría la vida a sí mismo.

    Todo ocurrió pasadas las dos de la tarde del 1 de octubre.

    Tres cadáveres en un crimen que los vecinos no logran explicarse; un rastro de sangre que salpicó la escalera de la vivienda. Hoy, en memoria de la víctima de este asesinato machista y del bebé, se encuentra un altar improvisado de velas y flores que «pone los pelos de punta» a los inquilinos del inmueble, en el número 74 de la calle Llull, en el distrito Sant Martí, de Barcelona.

    «Oí un ruido, pensé que era un golpe fuerte, algo que venía de la calle. Me asomé a la ventana, pero no vi nada», cuenta a EL ESPAÑOL un vecino. Es francés y balbucea su explicación a duras penas: «Luego bajé y me encontré con el cuerpo de la chica. Había otras dos personas atendiéndola. Su corazón ya no latía. Aquí [señala con su mano la zona del portal] estaba todo lleno de sangre».

  • El jurado declara no culpable al acusado de los crímenes de Almonte

    Los crímenes de Almonte
    06/10/2017

    Los crímenes de Almonte

    El jurado popular ha declarado no culpable a F.J.M., el único acusado por el doble crimen de Almonte, perpetrado el 27 de abril del 2013 y en el que murieron un hombre y su hija de 8 años.

    El portavoz del jurado ha comunicado a la sala su decisión tras deliberar desde el miércoles por la noche, una vez que se dio por concluido el juicio y el acusado expresó su última palabra reiterando su inocencia y manifestando su deseo de que «se coja al verdadero culpable».

    Tras el veredicto, la magistrada presidenta del tribunal, Carmen Orland, ha procedido a dictar sentencia absolutoria y a decretar su puesta en libertad.

    El jurado ha tenido que responder a un total de diez cuestiones, que componían el objeto del veredicto, y que venían a resumirse en dos aseveraciones: «El acusado es culpable de matar a Miguel Ángel Domínguez Espinosa sin posibilidad de defensa de éste y aumentando, deliberada e innecesariamente, su dolor»; y «El acusado es culpable de dar muerte a la menor de ocho años María Domínguez Olmedo, sin posibilidad de defensa de ésta y aumentando, deliberada e innecesariamente, su dolor».

    La jueza ha tenido que suspender la lectura del veredicto en el segundo punto, después de que la madre y abuela de los fallecidos haya sufrido un choque nervioso y haya increpado a F.J.M. y al propio jurado; esta mujer ha tenido que ser sacada de la sala por la Policía Nacional y recibir asistencia médica.

    Posteriormente, ya en la calle, los familiares y amigos de F.J.M., bastante emocionados, lo esperaban a la puerta de la Audiencia Provincial, de donde ha salido, escoltado por la Policía Nacional por protección, recibiendo multitud de aplausos y gritos de inocente.

    En declaraciones a los periodistas, Francisco Baena Bocanegra, abogado de F.J.M., ha manifestado que «con una sentencia absolutoria, después de cuatro años luchando, de un juicio de un mes, después de vivir queramos o no queramos la tensión que supone una vista de este calibre y el incierto que supone un jurado, la satisfacción se resume en las lágrimas de ese hombre que lleva sufriendo cuatro años».

  • La polémica salida en libertad de la doctora Noelia de Mingo

    Doctora Noelia de Mingo
    06/10/2017

    Doctora Noelia de Mingo

    La enferma mental que mató a tres personas e hirió a seis en la Fundación Jiménez Díaz estará en tratamiento ambulatorio y bajo la custodia de su anciana madre.

    Noelia de Mingo ya está en la calle. La Sección 16ª de la Audiencia Provincial de Madrid emitió ayer el auto por el que concede la libertad, bajo tratamiento ambulatorio y custodia familiar, a la que fuera médico interna residente de la Fundación Jiménez Díaz el 3 de abril de 2003.

    Aquella mañana, la sanitaria, española y de 45 años, que padece una esquizofrenia paranoide crónica,asesinó a cuchilladas a tres personas e hirió a otras seis; amén de las graves secuelas psicológicas que tres testigos mujeres sufrieron a consecuencia de los hechos y que, en dos casos, las han dejado inhabilitadas para el desempeño profesional.

    El abogado de la acusación popular, Carlos Sardinero, anunció a ABC que valora presentar un recurso de súplica, al considerar endebles los planteamientos que han llevado a De Mingo a no terminar de cumplir la pena de 25 años de internamiento psiquiátrico a la que fue condenada.

    El auto, al que ha tenido acceso ABC, responde a la propuesta realizada el 28 de abril de este año por parte del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria. En ella, se solicitaba que la homicida saliera del módulo para enfermos mentales del penal de Foncalent (Alicante) para ser cuidada en su casa y mediante la supervisión periódica de un psiquiatra.

    Se adjuntaron numerosos informes, entre los que destaca el de la Clínica Médico Forense de Madrid, elaborado por médicos especialistas en estas enfermedades. La Fiscalía apoyó la propuesta, mientras que la acusación presentó otros peritajes que no aconsejaban la salida de esta mujer.

    Han transcurrido 14 años y medio de los hechos. El 5 de junio de 2006, la misma Sección 16ª de la Audiencia absolvía a la acusada de todos sus cargos: un delito de lesiones, dos de lesiones psíquicas, tres de asesinato, cuatro de tentativa de asesinato, una falta de lesiones y un delito de lesiones graves con medio peligroso.

    Lo hacía «por concurrir en su actuar la eximente completa de enajenación mental», rezaba el fallo. Pero los jueces ordenaban su ingreso en un psiquiátrico penitenciario por un periodo máximo de 25 años.

  • ADN, 151 puñaladas, unas Nike del 44,5 y testigos: los pilares del crimen de Almonte

    Francisco Javier Medina Rodríguez
    05/10/2017

    Francisco Javier Medina Rodríguez.

    El juicio contra el hombre que presuntamente mató en 2013 al marido y la hija de su entonces pareja sentimental queda visto para sentencia tras una intensa acumulación de hechos objetivables.

    La Guardia Civil resolvió el asesinato de Eva Blanco 18 años despuésde que la joven fuera apuñalada en Algete (Madrid) en una lluviosa noche de abril. El ADN encontrado en su cuerpo condujo a los investigadores en 2015 hasta la localidad francesa de Besançon.

    Allí había huido con su familia el asesino, Ahmed Chelh, que no imaginaba que tantos años después pudieran descubrirlo. A los cuatro meses de su detención, se ahorcó en la cárcel con unos cordones de zapato.

    En el crimen de Almonte, que quedó este miércoles visto para sentencia, también hay ADN, pero la lista de pruebas contra el único procesado es mucho más extensa. Tras un mes de sesiones en la Audiencia Provincial de Huelva, el jurado tiene que decidir ahora si Francisco Javier Medina mató al exmarido y a la hija de su antigua pareja, Marianela Olmedo, otra noche de abril de 2013.

    Las víctimas, Miguel Ángel (39 años) y María Domínguez (siete años), fueron encontrados en un sobrecogedor escenario de violencia en la misma casa que ambos habían compartido con Marianela hasta que, solo 20 días antes del asesinato, esta se fue a vivir con Medina. Los forenses contaron en la piel de sus cuerpos 151 puñaladas.

    Las pruebas más contundentes contra el acusado, y que desencadenaron su detención 14 meses después del crimen, aparecieron en tres toallas limpias de dos baños distintos de la vivienda. Utilizando la tecnología más avanzada, facultativos del Servicio de Biología del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses encontraron células epiteliales suyas entre esos tejidos de algodón.

    Medina llevaba tres años sin pasar por esa casa, pero alegó que su ADN pudo llegar hasta las toallas de forma indirecta por los contactos físicos que mantenía con Marianela. Forenses de la defensa han avalado esa tesis.

    Sin embargo, los expertos de Toxicología han desmontado esa coartada al recordar que el ADN se deteriora enormemente cuando un tejido se lava en lavadora con agua caliente y lejía, que fue lo que hizo Marianela justo antes de poner las toallas en los baños días antes del crimen.

    Los especialistas han declarado a lo largo del juicio que la presencia de células del único sospechoso en esas tres prendas no puede ser el resultado “ni de una transferencia puntual ni de un hallazgo casual”. Su rastro era “masivo”, compatible con que las hubiera usado. En ese acto, la “fricción” de sus manos contra el algodón habría provocado la descamación de las células de su piel.

  • Ana Belén Jiménez asesinada de un hachazo por su marido

    Ana Belén Jiménez
    05/10/2017

    Ana Belén Jiménez

    Tenía 44 años y trabajaba en un colegio de Álava. Estaba en trámites de separación con su marido, Agustín, ahora detenido como principal sospechoso.

    Ana Belén Jiménez Hurtado tenía 44 años. Vivía en Lantarón (Álava), concretamente en el pequeño pueblo de Turiso. Llevaba 12 trabajando en el colegio público Unamunzaga Ribadellosa, un centro de preescolar y primaria situado en la provincia de Álava.

    Vigilaba a los niños en el autobús y en el comedor. Los recogía bien pronto por la mañana y los dejaba en el colegio a eso de las nueve. Era la primera en subirse al autocar. Luego tenía hueco hasta la hora de comer. Volvía al centro, comía allí con las profesoras, vigilaba en el recreo y, finalmente, volvía a subirse al autobús para llevar a los chiquillos a sus casas. Así era al término de cada jornada. Una amiga suya lo recuerda perfectamente. «Era feliz».

    Este martes no regresó al colegio a la hora de comer. No pudo acompañarles, uno por uno, a sus respectivas paradas. Esa misma mañana fue presuntamente asesinada por Agustín Herrero Bedoya, su marido. De un fuerte y contundente golpe en la cabeza provocado por un hacha, según las fuentes policiales.

    Ana apareció muerta en el asiento trasero de su Renault Scénic en Miranda de Ebro. Todo estaba lleno de sangre, incluso la carrocería del vehículo aparcado al lado del suyo. La mujer presentaba un «golpe contundente en la cabeza». Nadie pudo hacer nada por su vida. Su marido fue detenido a las horas como el principal sospechoso del asesinato.

    Ana era la monitora del colegio en los autobuses y también en la hora del comedor. Su rutina era todos los días la misma. Se levantaba pronto y se subía la primera en el autocar. Era quien le daba la bienvenida a los chavales.

    La rutina de su jornada es la que queda descrita en las primeras líneas de esta historia. Así día tras día. Pese a todo, aquello le hacía feliz. «También era la última en despedirles a cada uno en su parada. No sólo se encargaba de velar por ellos en el viaje. También de que recobraran fuerzas a la hora de comer», relata una amiga y compañera de trabajo a este periódico.